lunes, 22 de marzo de 2021

Betis 2 - Levante 0 (28ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Bravo; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz, Alex Moreno; Guido Rodríguez (William 66'); Guardado; Lainez (Juanmi 66'), Fekir, Canales; y Borja Iglesias (Joaquín 90').
LEVANTE (0): Aitor; Miramón (Duarte 83'), Vezo, Róber Pier, Clerc; De Frutos, Bardhi, Vukcevic (Malsa 76'), Morales (Son 76'); Dani Gómez (Sergio León 76') y Roger.
Goles: 1-0 (70') Fekir; 2-0 (74') Juanmi.
Árbitro: Gil Manzano (extremeño). Amonestó a Guido Rodríguez y William.

Solo la calidad individual, en forma de gol maradoniano de Fekir, pudo desequilibrar un partido hasta entonces muy igualado y de alto nivel entre el Betis y el buen Levante de Paco López.

Primera hora de juego

El marcador no siempre refleja el dominio táctico de un partido. En la primera vuelta un desmesurado acierto ante portería del Levante castigó a un Betis superior, que supo esperar a los valencianos con un bloque medio compacto. El viernes, sin embargo (como hace una semana anye el Sevilla), el Betis intentó, de salida, privar de la pelota a su rival por las bravas: con una presión muy alta basada en el esfuerzo de sus delanteros y centrocampistas, situados en defensa –como los levantinistas– en un 4-4-2. 

Los béticos están en gran forma física y tienen bien trabajadas las basculaciones desde posiciones intermedias para esa presión; sin embargo el muy buen trato de balón del Levante logró eludir las acometidas béticas, los visitantes lograron salir limpiamente por dentro y por la banda de De Frutos, y tuvieron varias ocasiones claras en los primeros minutos. La fortuna sonrió esta vez al Betis.

Avance del xG durante el partido. Fuente: understat.com

El plan bético consistía en atacar rápido tras robo, de modo que el equipo nunca se instalaba en campo rival y la presión se hacía con el rival abierto y bien desplegado, algo un tanto imprudente. Es difícil entender por qué Pellegrini ha renunciado en los últimos partidos al estrecho bloque medio de líneas juntas que tan buen resultado dio ante rivales de cierto nivel y buen manejo de pelota. El Betis saltaba arriba en todas las jugadas, sin mucho criterio, y el Levante llegaba; el partido era de ida y vuelta.

Con el avance de los minutos el buen trabajo de Guido y Guardado y unos ataques más calmados comenzaron a dar cierto control de la situación al Betis. Canales, esta vez echado a la izquierda, se metía como interior, lo que dejó al equipo cojo en fase ofensiva: los ataques se volcaron a la derecha:

Porcentaje de ataques por cada sector: muy volcado a la derecha en el Betis. Fuente: As.

 Allí la acumulación de atacantes provocó además cierto atasco.

Heatmap del Betis en la primera parte. Dirección del ataque: hacia la derecha.

Última media hora

Pasada la hora de juego William sustituye a Guido y Juanmi a Lainez. El Betis se redistribuye en ataque, con el malagueño por la izquierda y Canales por la derecha, mejora su manejo de balón, y llega pronto el golazo de Fekir. Más cansado el Levante pese a sus cambios, el Betis le hace muy bien las cuatro esquinitas, marca el segundo y alcanza la victoria sin el menor apuro.

Línea por línea

La vuelta de Bravo trajo mejoría con los pies y alguna salida oportuna como único trabajo defensivo. Entre los defensas volvió a descollar un magnífico Mandi, tanto con balón como en defensa.

El trabajo incansable de un renacido Guardado sí acompañó esta vez adecuadamente al habitual de Guido, cuya aportación ofensiva ha decaído; una vez más la entrada de William en el tramo final coincidió con una clara mejora del equipo. Canales sigue poco atinado y demasiado lejos de la base de la jugada, y Lainez volvió a trabajar bien.

La calidad extraordinaria del gol de Fekir y el hecho de que solo lleve tres tantos esta temporada son hechos relacionados.

Recepción de Fekir para la jugada del 1-0

Como hemos explicado muchas veces y como se ve en la imagen, cuando el ataque bético se alarga Fekir suele recibir en zonas de interior, habitualmente de interior derecho. Por tanto suele ser marcado (ver la imagen) por un mediocentro, y tener entre él y la portería rival dos líneas de cuatro rivales (cuatro centrocampistas y cuatro defensas) por superar, algo dificilísimo incluso para él. Borja lo acompañó bien con desmarques.

Los suplentes aportaron lo suyo: Juanmi pocas intervenciones pero un gol, que no es poco, y William su magnífico manejo de balón; con el rival cansado su inferioridad física se oculta y rinde muy bien. Joaquín entró muy tarde.

El detalle
Una vez más el córner corto 2 vs 1 dio sus frutos, y no ya por el gol  (el 2-0) sino porque el centro de Canales previo se produce en una situación ventajosísima y alcanzada con facilidad.
 
 
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miércoles, 17 de marzo de 2021

Sevilla FC 1 - Betis 0 (27ª jornada de LaLiga)

SEVILLA F.C. (1): Bono; Jesús Navas, Koundé, Diego Carlos, Acuña; Jordán, Fernando (Gudelj, m.79); Suso (Óliver Torres, m.67), Papu Gómez (Rakitic, m.67), Ocampos (Rekik, m.86); En-Nesyri (De Jong, m.86).
BETIS (0): Joel Robles; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz, Miranda (Álex Moreno, m.78); Guido Rodríguez (William Carvalho, m.78), Guardado (Juanmi, m.64); Ruibal (Joaquín, m.64), Fekir, Canales; Borja Iglesias.
Gol: 1-0, M.27: En-Nesyri.
Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz (C. Valenciano). Amonestó a los locales Ocampos (m.70), Diego Carlos (m.72) y Jordán (m.88), y a los visitantes Canales (m.38), Ruibal (m.47), Álex Moreno (m.82), Joaquín (m.85) y William Carvalho (m.90).

La derrota del Betis en el segundo derbi de la temporada fue producto de una apenas levísima inferioridad respecto a su rival.

En el partido de la primera vuelta la leve superioridad fue bética, y sin embargo ambos encuentros fueron, tácticamente, casi clónicos. Fue esa la intención de Pellegrini que, visto el relativo éxito de la primera vuelta renunció a su ya habitual, compacto y prudente bloque medio para lanzar a su equipo a una presión tan alta y valiente como extenuante.

Si esa presión alta bética había tenido antecedentes exitosos ante equipos como Cádiz o Alavés, y ante el propio Sevilla, ¿qué sucedió el domingo? Aunque sea un poco ventajista decirlo a posteriori, ya señalamos tras el derbi de ida un punto débil entonces del Sevilla, que supo corregir esta vez Lopetegui: el rápido En-Nesyri sí supuso una amenaza real a la espalda de los centrales béticos, al contrario que, entonces, el lento De Jong. Además del gol y alguna otra jugada de peligro, la presencia del marroquí obligó a la defensa bética a dar un paso atrás; unido esto al adelantamiento de la primera linea de presión bética, se provocó una gran aumento de los espacios entre las líneas béticas.

Como además el Betis no siempre lograba alargar sus posesiones e instalarse en campo rival antes de perder el balón, la presión bética pocas veces lograba recuperar pronto la bola, y la primera mitad transcurrió, en gran parte, como un gigantesco rondo en el que la defensa y el portero sevillistas se pasaban el balón ante unos esforzados delanteros verdiblancos, en persecuciones a campo abierto que demostraron el buen nivel físico de los visitantes. El Sevilla probó todo tipo de salidas de balón y tuvo paciencia; su botín, excesivo por la escasez de peligro creado, añadió un gol de ventaja al lógico desgaste físico producido en los béticos. A camisetas cambiadas el aficionado bético recordará este tipo de partidos en un pasado no muy lejano.

Pasada la hora de juego los locales se dieron el respiro de enlazar algunos ataques consecutivos en campo bético, ante un rival ya cansado. Sin embargo los cambios verdiblancos y el afán por salvar el marcador empujaron al Sevilla a su área, donde pasó algún apuro final en un encuentro escaso en juego y ocasiones.

En lo posicional el partido tuvo una curiosa simetría: ambos conjuntos jugaron un 4-2-3-1 que en defensa era 4-4-2 (más bien 4-4-1-1 en los locales, pues Papu Gómez tomaba en defensa posicional a un mediocentro bético) y en ataque era 4-3-3 al convertirse el mediapunta (Papu y Fekir, respectivamente) en auténtico interior. La insistencia de Pellegrini en meter en el equipo a Guardado, acostado a la izquierda, hizo que Miranda jugó más alto que nunca. Canales*, por dentro pero más adelantado que Guido para la presión, perdió protagonismo en salida de balón, asunto tal vez también relevante en la pérdida de calidad de esta. A la hora larga Pellegrini retrasó por fin a Canales a verdadero pivote para meter en la banda a Juanmi, aunque solo tras la salida al campo de Carvalho lograron los béticos retomar el control del juego.

En lo individual cabe destacar el impresionante despliegue físico y táctico de Guido y las exageradas críticas recibidas por Joel: tal vez pudo evitar la salida en el gol (algo discutible), pero la jugada es más mérito del delantero que error suyo, y en todo caso es un peaje a pagar por su mayor proactividad en la ayuda a sus centrales a la hora de cubrirles las espaldas, algo aquí elogiado del portero en los últimos partidos.

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 * Corregido. Gracias, Trinche.

martes, 9 de marzo de 2021

Betis 3 - Alavés 2 (26ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Joel; Emerson, Mandi, Sidnei, Miranda; Guido Rodríguez (William Carvalho 74'), Guardado (Joaquín 46'); Aitor Ruibal (Borja Iglesias 46'), Fekir (Paul 90'), Canales; y Juanmi (Tello 74').
ALAVÉS (2): Pacheco; Ximo Navarro, Laguardia, Lejeune, Rubén Duarte; Pellistri (Pere Pons 66'), Battaglia (Tomás Pina 66'), Manu García, Luis Rioja (Iñigo Córdoba 86'); Édgar Méndez (Martín Aguirregabiria 75') y Joselu.
Árbitro: Alberola Rojas (castellano-manchego). Amarillas a los visitantes Édgar Méndez, Battaglia y Ximo Navarro.
Goles: 0-1 (12') Joselu; 0-2 (24') Édgar Méndez; 1-2 (61') Borja Iglesias, de penalti; 2-2 (82') Joaquín; 3-2 (88') Borja Iglesias.
Buen césped, y puerta cerrada en Villamarín un año después.

Mucho se ha comentado esta semana (y primero aquí) la capacidad del Betis de Pellegrini para marcar goles en el tramo final de los partidos. El partido de anoche llevó al extremo esa tendencia, con una espectacular remontada culminada con dos goles en los últimos diez minutos.

No parece casual que suceda esto una vez tras otra, y los ojos suelen ponerse en los cambios de Pellegrini, por fin los primeros de ellos adelantados hasta la hora de juego o el descanso (ayer casi a la fuerza) y anoche decisivos, pues Joaquín y Borja marcaron los goles. Sin embargo hay otro punto repetido en los últimos partidos y que probablemente tenga también su importancia, como ya se comprobó hace algunas temporadas: el porcentaje de posesión.

El partido de anoche, efectivamente, fue bastante extremo en este aspecto y muy uniforme en su transcurso: pese a que el Alavés mostró cierta voluntad de mantener la posesión, incluso tomando ciertos riesgos al sacar la pelota, lo cierto es que los de Abelardo fueron incapaces, desde el primer minuto, de alargar sus ataques. Como suele ante equipos inferiores técnicamente, el Betis activó con éxito su círculo virtuoso de posesión larga con encierro del rival-pérdida en campo rival-presión inmediata-recuperación tras escasos segundos-nuevo ataque.

Mantener ese mecanismo fue un ejercicio de paciencia ante un marcador que muy pronto se puso injustamente desfavorable, pero el Betis tocó pacientemente la pelota de lado a lado del campo. Aquí entra el factor decisivo del que queríamos hablar: el cansancio. Uno de los aspectos más fáciles de olvidar para el espectador de fútbol es el enorme tamaño de la cancha y, en particular (pues la perspectiva de la TV es engañosa) las enormes basculaciones laterales que realiza un equipo que defiende tan bajo como hizo ayer el Alavés. El Betis, bien es cierto que no siempre a la velocidad debida, movió la pelota insistentemente de banda a banda, con muchos cambios de juego de los mediocentros, y por dentro el fútbol de Fekir obligó también a trabajar mucho al sistema defensivo de los vitorianos. Aunque Abelardo intentó refrescar a los suyos con cambios, los vascos llegaron reventados al final de un encuentro con cifras de posesión (77%-23%) y pases acertados (593-127) escandalosamente favorables al Betis.

Es cierto también que Pellegrini fue valiente con los cambios. Ante el 4-4-2 visitante el chileno comenzó con su ya clásico 4-2-3-1 con Juanmi arriba y Canales en la izquierda para dejar sitio a Guardado; ante el resultado al descanso y un rival muy cerrado optó primero por retrasar a Canales y meter más técnica en la banda derecha (Joaquín por Ruibal), abriendo a la banda a Juanmi. Pero además a un cuarto de hora para acabar arriesgó con Tello por el malagueño y Carvalho donde Guido (!): el golpe le salió perfecto y el Betis remontó y no pasó el menor apuro final.

En lo individual, dentro del buen nivel general, hay que señalar el diferente desempeño a la hora de hacer circular el balón de un Mandi que siempre lo hace a la primera y dando ventaja frente al premioso toque de Sidnei, desacertado ayer. Además de a Joaquín y Borja, destacaremos el juego interior de Fekir y las buenas salidas de Joel. El portero salvó varias situaciones delicadas tras ser culpable del 0-1, un tiro complicado por potente pero en el que falló: sea por colocar mal la barrera (la posición abierta de Emerson es cosa suya) o por colocarse mal él (abandonó la ventana dejada por Emerson para vencese a un lado), la responsabilidad fue suya.

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lunes, 1 de marzo de 2021

Cádiz 0 - Betis 1 (25ª jornada de LaLiga)

CÁDIZ C.F. (0): Ledesma; Iza, Fali (Cala 79'), Marcos Mauro, Espino, Garrido (José Mari 70'), Álex Fernández, Salvi (Alejo 81'), Perea (Jairo 81'); Sobrino y Negredo (Saponjic 70').
BETIS(1): Joel; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz, Miranda; Guido, Guardado (Rodri 81'); Ruibal (Juanmi 60'), Canales, Lainez (Joaquín 60'); Loren (Tello 73').
Gol: 0-1 (84') Juanmi
Árbitro: Mateu Lahoz (valenciano). Amonestó a Lainez, Juanmi y Espino. Día ventoso en el Carranza.

El Betis Cesarini

La seguridad que dan los resultados ha convencido a este Betis de Pellegrini de que antes o después acabará marcando, incluso en partidos en los que ha sido apenas levemente superior a su rival, caso del encuentro de ayer. Esa seguridad y un punto de fortuna han dado al Betis una impresionante racha de resultados; esta, por un lado, debe dar confianza al bético, dada la regularidad mostrada por el equipo –nunca brillante pero siempre realmente competitivo–; por otro lado convendría atemperar las expectativas hacia un equipo que tiene evidentes limitaciones y apenas supera la media de calidad de la categoría, por demás no muy alta.

Primera parte

La convicción en la importancia de mantener la portería a cero (que ya caerá el gol a favor) ha reforzado el modo de juego deseado por Pellegrini, y su equipo, salvando las distancias, se parece cada vez más a su Manchester City: previsible, un punto aburrido, pero muy fiable. Como ese City, este Betis mantiene un doble pivote paralelo bien anclado (allí lo formaban Fernando y Fernandinho) que protege al equipo en caso de pérdida en partidos como el de ayer, jugados en campo rival; Guido y Guardado se turnaron en el trabajo de adelantarse a posiciones de interior y guardar las espaldas del compañero, asegurando superioridad numérica cerca de los centrales cuando el Cádiz buscase su jugada favorita, el pelotazo puro y duro hacia sus dos puntas.

La otra red de seguridad del Betis fueron las buenas vigilancias en las bandas, en previsión de contras del Cádiz lanzadas a partir de balones cruzados al extremo. Aculadísimos los locales ante su área desde el mismísimo pitido inicial, la buena presión postpérdida bética –lógica cuando un equipo se ahoga sus propias opciones de salida por un repliegue tan exagerado– convirtió la primera mitad en un monólogo del Betis, que recuperaba la pelota apenas la perdía; al Cádiz se le hacían larguísimos los setenta metros que separaban sus recuperaciones de la portería rival.

Eso sí, a cambio de esa seguridad ofrecida por el doble pivote y unos laterales (sobre todo Miranda) prudentes en las subidas, el Betis debía lidiar con dificultades ofensivas. Al iniciarse el ataque desde los propios mediocentros, y por tanto con muchos jugadores por detrás del balón, los delanteros béticos (Ruibal, Lainez o un Loren que apenas rascó bola) jugaban en manifiesta inferioridad numérica ante la defensa cadista.

Muy juntas las líneas del 4-4-2 cadista y lenta la circulación bética –en un empeño por no perder la pelota en zonas sensibles–, no había forma de desbordar a un defensor sin que aparecieran dos más a cerrar la vía de agua, fuese en bandas o por el centro. La baja de Fekir, buen abrelatas en estas situaciones, y la elección de Canales para la mediapunta, lo que lo alejó del inicio de la jugada para situar ahí a un espeso Guardado, empeoraban la situación ofensiva: apenas había ocasiones.

Minutos 45 al 60

El Cádiz adelanta líneas quince metros, el Betis se precipita en varios ataques consecutivos (en particular Lainez) al no masticar suficientemente la posesión y buscar demasiado pronto la velocidad en zonas sin ventaja, y por un breve tramo el Cádiz llega, a la contra, con más peligro que el Betis.

Última media hora

Pellegrini parece concienciarse, por fin, de que no merece la pena expirmir a sus extremos más allá de la hora de juego cuando sus suplentes son de similar calidad y no van a tener tiempo de cansarse en treinta minutos: mete a la hora de juego a Joaquín y Juanmi en bandas, y luego manda al malagueño a la punta para meter a Tello por la izquierda. El Betis recupera el mando del juego, y más aún cuando Rodri retrasa a Canales al mediocentro para ocupar la mediapunta.

Finalmente el partido se decanta por uno de los riesgos asumidos por el Cádiz en su planteamiento: al jugar tan atrás, los cadistas cedieron siete córners y cuatro faltas cerca de su área durante el partido. Sacadas la mayoría con escasa convicción y menos sofisticación por parte bética, finalmente una de ellas produjo el remate de Juanmi, cerca ya del final.

Línea por línea

Muy concentrado, el renacido Joel volvió a salvar alguna situación apurada, como el remate absurdamente permitido por Ruiz a Sobrino en el primer tiempo. El central zurdo debe ser consciente de que su lentitud no le permite la menor suficiencia ante el balón, al contrario que a un Mandi en gran momento. Emerson fue de nuevo un ventilador por su banda, más activo quie el prudente Miranda.

Guido sigue creciendo y va camino de convertirse en venta cara a medio plazo. Guardado, por el contrario, sigue menguando en su rendimiento y dio poca velocidad de circulación sin que su rendimiento defensivo lo compense ya. Espeso Ruibal, apenas Lainez fue incisivo, y poco.

Canales hizo bien lo que hizo, pero tan arriba pierde impacto en el juego. Loren no tocó un solo balón en zonas de peligro.

Los suplentes aportaron finura con balón, muy necesaria en espacios cortos, y el especialista Juanmi lo suyo: gol, algo que lo convierte en un activo importante en la plantilla aunque nunca sea titular.

Pellegrini ha adelantado, entendemos que con buen criterio, el momento de los cambios. Su equipo ha alcanzado un punto de solidez que lo convierte en enemigo indeseable para cualquier rival.

El detalle

Cuestiones tácticas aparte, y aunque el Betis minimizara sus virtudes, el bajísimo nivel técnico mostrado ayer por el Cádiz y el propio hecho de que el Betis, sin embargo, apenas fuera levemente superior a los gaditanos muestran la evidente bajada de nivel de la liga española, cada vez más argentinizada: sus talentos se marchan a Inglaterra apenas les crece la barba (Ferrán Torres, Fornals, Ceballos y tantos otros) y aquí veteranos como Joaquín, Guardado o Negredo siguen teniendo minutos pese a estar muy lejos ya de su mejor momento físico. Campeonatos como el alemán o el italiano superarán pronto al español, incluso en cuestiones tácticas –en las que hace no mucho el nuestro era vanguardia–.


sábado, 20 de febrero de 2021

Betis 1 - Getafe 0 (24ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Joel; Emerson, Mandi, Sidnei, Miranda; Guido, Guardado (William 79'); Aitor Ruibal (Joaquín 63'), Fekir (Tello 13', Juanmi 78'), Canales; Loren (Borja Iglesias 63').
GETAFE (0): David Soria; Djené, Cabaco, Sofian, Olivera; Nyom (Kubo 81'), Maksimovic (Jaime Mata 88'), Arambarri, Cucurella; Cucho (Enes Unal 88') y Ángel (Aleñá 67').
Goles: 1-0 (84') Borja Iglesias de penalti.
Árbitro: Estrada Fernández (C. Catalán). Amarillas a Cabaco, Arambarri, Canales, Guido Rodríguez, Guardado, Chakla y Nyom. Expulsó a William Carvalho (93') y a Fernando, ayudante de Pellegrini.

Fuese o no vistoso el partido, lo cierto es que el Betis superó anoche completamente al Getafe en juego y ocasiones de gol, aunque lo materializara solo en el tramo final.

Primer cuarto de hora

Los equipos de Bordalás tienen una justa fama de antideportivos, físicos, feos e incluso violentos, recientemente reconocida incluso por los medios madrileños; pero también una injusta de ultradefensivos. Por el contrario, en sus buenos tiempos su Getafe ha ejercido una valiente presión alta, aunque siempre realizada por jugadores de perfil poco técnico.

Pero su equipo está en grave crisis y seguramente por ello Bordalás optó por reforzarse defensivamente, con un central, Djené, como lateral derecho, doblado por delante por el (natural) lateral Nyom, y también, como suele, el exlateral Cucurella como extremo izquierdo. En el centro, doble pivote muy físico, y arriba el Cucho acompañaba al punta nato, Ángel, para formar el 4-4-2 habitual en su equipo. El Betis presentaba un esquema parecido, un 4-2-3-1 que en defensa era, como siempre, 4-4-2. De nuevo Guardado acompañaba a Guido, lo que colocaba a Canales en la banda izquierda; la alineación bética, eso sí, era muy superior técnicamente, por potencial de club pero, sobre todo, por elección de perfiles de jugadores.

Optimista, el Getafe trató de alejar sus líneas de su portería en el arranque de partido; exigido, el Betis no se cortó demasiado a la hora de jugar en largo, pero (al contrario de lo que ha sucedido históricamente ante el Getafe) esta vez el punta bético, Loren, bien secundado por los mediapuntas, sí pescó bastantes de esos pelotazos largos. Si a ello unimos una buena presión bética, que logró varios robos altos, resultaba un balance de ocasiones abrumador a favor del Betis en los escasos minutos que Fekir estuvo en el campo.

Minutos 15 al 60

Sustituido Fekir por molestias, Tello entra en la izquierda, Canales pasa a la mediapunta y Bordalás ordena dar un paso atrás (o lo hace su equipo espontáneamente). Sus rudimentarios centrales (nerviosísimo Cabaco) juegan además pelotazos mal dirigidos a la menor presión verdiblanca, y el partido se convierte en un monólogo bético ante un rival encerrado que ni asoma por campo rival. Ante ese Getafe ultradefensivo el Betis opta por un juego muy académico, casi de posición, con Guido acostado a la derecha de los centrales en salida de balón (¿no es mejor ahí Mandi?), y Canales y Guardado como interiores. El Betis crea pocas ocasiones; el Getafe no sale de la cueva.

Ocasiones con tiro a lo largo del partido (xG/minutos) en understat.com

Minuto 60 al final

Pellegrini adelanta sus cambios de refresco a la hora, pero no toca nunca su esquema; acabará con Joaquín y Juanmi en las bandas y Carvalho junto a Guido. Por confianza o por necesidad, el Getafe adelanta (y por tanto separa) sus líneas de presión y se acerca con algún peligro al marco bético durante breves minutos, pero el partido vuelve a su perfil inicial y el Getafe paga pronto su osadía: Borja induce dos penaltis y mete el segundo.

Línea por línea

Joel volvió a salir con eficacia en los balones cruzados: su problema en ellos era más de confianza que de acierto. En una defensa que rinde ahora su rol a un alto nivel sobresalió el partido de Mandi, que a la excelencia habitual en la salida de balón sumó duelos victoriosos por alto ante Ángel. Miranda volvió a realizar un (larguísimo) saque de banda decisivo hacia un delantero; es un jugador de maneras poco vistosas pero que conoce muy bien el papel de un lateral en el juego.

Casi todo se ha dicho ya de la importancia de Guido en el entramado defensivo bético; su enorme recorrido defensivo para realizar ayudas en las bandas y su sentido táctico son claves en este Betis. Más prescindible resulta el trabajo de Guardado, que aseguró el balón pero no supo romper líneas, como tampoco Ruibal o un desatinado Tello.

Criticadísimo por fallar a puerta vacía, sin embargo Loren mostró muy buena forma física: por fin ganó sus duelos ante los centrales, y anduvo muy cerca del gol. Canales, alejado de la base de la jugada, mostró su calidad con cuentagotas.

Esta vez los suplentes sí aportaron mucho: en particular Juanmi, un especialista en el desmarque que tiene su rol en esta plantilla, y sobre todo el enrachado Borja Iglesias, que ha mutado radicalmente.

Pellegrini ha conseguido hacer madurar a su equipo. Su rendimiento defensivo ha subido enormemente y que es extraordinariamente regular en rendimiento: pocas veces brillante, pero notable todos los días.

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lunes, 15 de febrero de 2021

Villarreal 1 - Betis 2 (23ª jornada de LaLiga)

VILLARREAL (1): Asenjo; Rubén Peña, Albiol, Pau Torres, Pedraza (Estupiñán 61'); Álex Baena (Raba 61'), Foyth (Jaume Costa 88'), Parejo, Moi Gómez (Fer Niño 88'); Gerard Moreno y Alcácer (Bacca 61').
BETIS (2): Joel; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz (Sidnei 78'), Miranda; Guido Rodríguez, Guardado; Aitor Ruibal (Montoya 82'), Fekir, Canales; y Loren (William Carvalho 83').
Árbitro: Gil Manzano (extremeño). Amarillas a los locales Parejo, Foyth y Rubén Peña, así como a los visitantes Emerson y Miranda.
Goles: 0-1 (45') Fekir; 0-2 (52') Emerson; 1-2 (65') Gerard Moreno, de penalti.

La prestigiosa victoria lograda anoche por el Betis –el Villarreal no caía en casa desde la temporada pasada–, y particularmente su primera parte, deja una importante noticia táctica para el equipo: el Betis ha solucionado un problema, la defensa estática o posicional, que le lastraba desde temporadas atrás.

Primera parte: el bloque medio

Para ello Cordón y Pellegrini han tenido que tocar varias teclas. El problema, casi histórico ya, procedía, cuando menos, de tiempos de Setién: el entrenador cántabro eligió para su plantilla perfiles muy determinados que encajaban con su idea de juego, y en ese modelo la fase de defensa posicional era la menor de las preocupaciones: el 90% del tiempo de los partidos transcurría con balón en pies béticos o realizando presión alta. El equipo pasaba apuros cuando era sometido por los rivales, pero esto sucedía muy raramente.

Con una plantilla muy similar, Rubi mantuvo los perfiles de jugador pero (en búsqueda de la famosa verticalidad) perdió cuota de posesión y el resultado fue funesto: desde las primeras jornadas se sufrieron las consecuencias de intentar defender de forma convencional con Bartra y Sidnei como centrales o William Carvalho como cierre.

Ya mediada esa temporada, con Edgar y luego Guido, se pusieron las primeras piedras para que el equipo pudiese volver a usar mecanismos defensivos convencionales. Pero ha sido esta 2020/21 cuando se han puesto bases firmes para ello. Pellegrini ha usado dos recursos. En primer lugar, reemplazar determinadas piezas:

- En defensa, Víctor Ruiz y Miranda han mejorado las prestaciones de Bartra y Álex Moreno en esta fase del juego: presencia ante los balones cruzados y contundencia en el cuerpeo con los puntas rivales.

- Han desaparecido de la titularidad jugadores técnicos como Carvalho y Joaquín, o el ofensivo Tello, sustituidos por el trabajo incansable de los Lainez o Ruibal.

Pero el segundo recurso, el táctico, que ayer lució en plenitud, es el más importante: Pellegrini ha logrado montar un bloque medio defensivo muy compacto, ayudado por la confianza en el colectivo y la actitud solidaria de los jugadores, que se sacrifican (y no solo físicamente) por el grupo. En la siguiente imagen, con Albiol a punto de pasar el balón a Parejo (5), vemos en detalle cómo ha logrado juntar muchísimo sus líneas para minimizar los espacios interiores, gracias a los siguientes puntos tácticos:

 

1) Los centrales (en la imagen, Ruiz en el círculo azul) adelantan mucho la línea de fuera de juego, aun a riesgo de que les cojan la espalda. A ello les ayuda Joel, ayer atentísimo a barrer esos balones al espacio tras su defensa.

2) Los delanteros (círculo negro) no van generalmente a la presión alta hombre a hombre (salvo situaciones determinadas, como saques de banda o presión postpérdida), sino que se mantienen a una distancia corta de los mediocentros, cerrando líneas de pase y renunciando a intentos de robo poco inteligentes (que sucedían hace no mucho).

3) Los extremos se comportan según el lado por el que circula el balón: en el lado opuesto a este, ocupan posiciones intermedias (en la imagen Canales, círculo rojo) para cerrar líneas de pase y saltar sobre el central; si el balón va a su par, saltan sobre él: en la imagen Ruibal (círculo blanco) está a punto de saltar para robar el balón a Parejo.

4) Los mediocentros y laterales, naturalmente, acompañan el trabajo de cierre de líneas, emparejamientos y basculaciones, ayer con Guido y Guardado trabajadores e intuitivos.

5) Por último, el equipo se cierra mucho lateralmente y deja espacios en las bandas, lo que requiere buena disposición para despejar centros laterales, algo muy mejorado con Miranda y Ruiz.

Todo esto, claro está, lo intentan todos los equipos, pero por fin este Betis lo hace bien, gracias a esa confianza y ganas de ayudar al compañero, al sacrificio colectivo y a movimientos bien ensayados. Eso sí: queda por aprobar la asignatura de mantener ese rendimiento defensivo cuando el marcador se pone en contra y obliga al equipo a ir al robo alto, situación que ha acabado en goleada en contra varias veces.

Con este bloque defensivo fue posible aguantar 45 minutos de posesión dominante de todo un Villarreal sin pasar el menor apuro defensivo, y ello pese a la mayor calidad técnica del rival, en una primera parte extremadamente académica, de ritmo bajo y un tanto aburrida. Tampoco se acercó mucho el Betis, aunque buscó la contra tras robo y en una jugada de ese estilo (saque de banda de por medio) llegó el 0-1.

Primeros minutos de la segunda parte

El cuadriculado conjunto de Emery trata de desmelenarse y solo logra caer en la precipitación: el Betis roba una y otra vez, mete el 0-2 y merece varios goles más.

Última media hora

Cuando el juego vuelve a cauces normales el VAR interviene de forma improcedente y mete a los locales en el partido. Los cambios de Pellegrini son tan inexplicablemente tardíos como siempre, Emery sí refresca y el Betis va cediendo metros, aunque tampoco pasa excesivos apuros: a ello contribuyen las buenas salidas de Joel, tanto ante balones cruzados como frontales.

En lo individual, además del portero, cabe destacar el completo partido de Mandi y la actividad de Emerson. Guido y Guardado, como Ruibal, rindieron mucho mejor en defensa que en ataque.

Loren sigue poco afortunado, pero el gran partido de Fekir lo compensó. Definitivamente el francés rinde más cuando el Betis tiene cuotas de posesión bajas, sencillamente porque pasa más tiempo como delantero: lo es en el 4-4-2 defensivo montado por el Betis, y desde ahí lanza contras en las que su uno contra uno es mortal. Sin embargo cuando los ataque se alargan ocupa posiciones de interior, donde el camino al área rival se le alarga y llena de minas.

El detalle

Por fin el Betis usó nuestro córner favorito, el dos contra uno en corto, aunque para ello Canales hubo de travestirse en diestro. Al sacar Fekir el defensa quedó fijado por este y Canales pudo centrar con mucho más peligro que desde la esquina: 0-2.


martes, 9 de febrero de 2021

Betis 2 - Barcelona 3 (22ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Joel; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz, Álex Moreno; Paul (Guido Rodríguez 75'), Guardado; Ruibal (Rodri 65'), Fekir (Canales 83'), Juanmi (Tello 75'); y Borja Iglesias (Loren 83')
FC BARCELONA: Ter Stegen; Mingueza, Araujo (De Jong 11'), Lenglet, Alba; Busquets (Umtiti 78'); Pjanic (Trincao 57'), Riqui Puig (Messi 57'); Dembelé, Griezmann y Braithwaite (Pedri 46').
Goles: 1-0 (38') Borja Iglesias; 1-1 (58') Messi; 1-2 (67') Víctor Ruiz en propia meta; 2-2 (74') Víctor Ruiz; 2-3 (87') Trincao.
Árbitro: Del Cerro Grande (Colegio madrileño). Amonestó a De Jong, Dembélé, Busquets y Ruiz.

Jugó un buen partido el Betis ante el Barcelona y solo los detalles lo privaron de puntuar. El equipo tiene ya un patrón de juego reconocible y ha entrado en una fase de regularidad y competitividad, sin brillantez pero con fiabilidad. Los resultados oscilan y oscilarán –la moneda que cayó boca arriba en partidos anteriores lo ha hecho boca abajo en los dos últimos–, pero en esta línea el equipo asegura un rendimiento aceptable.

Primera hora de juego

El partido tuvo fases bien diferenciadas pero más debidas al cansancio o los cambios del Barça que a cambios en el modo de juego del Betis. Salió el Barça más clásico que nunca esta temporada: 4-3-3 y voluntad firme de jugar el balón por bajo, alargar los ataques e instalarse en campo rival, pero con las muy sensibles bajas de Messi, Pedri y de Jong (esta pronto corregida). Pellegrini hubo también de hacer muchas rotaciones en su equipo, con Paul y Guardado en el campo pero sin su referente actual, Canales. Su elección en las bandas denotaba su voluntad de meter ahí velocidad para buscar las espaldas de los laterales del Barça: potencia física en Emerson y Moreno, y desmarques de ruptura con Juanmi y Ruibal, quien además se encargaría de la ingrata labor de parar a Jordi Alba.

Por esa vía, la espalda de los laterales, llegaría el 1-0, y un desmarque de Juanmi pudo dar el 2-0. Porque el Betis vivió una primera hora de juego relativamente cómoda. Ante un rival como el Barcelona Pellegrini asumió una cuota de balón baja y esperó a los catalanes con su ya clásico 4-4-2 en bloque medio y de líneas muy juntas. El adelantamiento defensivo y el trabajo de los mediocentros y de los extremos ofreció muy poco espacio a los catalanes para maniobrar por dentro, pese a que Busquets logró salir en bastantes ocasiones como hombre libre: Fekir y Borja cerraban las líneas de pase de los centrales hacia el mediocentro, pero la aparición de los interiores, Puig y Pjanic, para triangular (el concepto tercer hombre) le permitió superar la presión. A partir de ahí el Barça, colocado de manera un tanto extraña, se atoraba: con un Braithwaite sin desborde (no Griezmann) en un costado, y sin apoyo Dembelé en el otro, pues Mingueza nunca subía y Pjanic no se siente a gusto muy arriba, el Barça nunca rompía líneas.

 

En la imagen podemos ver esos detalles tácticos: la vía del tercer hombre (Puig), usada por el Barça (con balón en pies de Lenglet en este caso) para eludir a Fekir y alcanzar con el balón a Busquets; la asimétrica ubicación blaugrana, que obligó a Ruibal a defender muchas veces en posición de carrilero; y el defectuoso aclarado para Dembelé, sin apoyo pero rodeado sin embargo de defensores dispuestos para las ayudas.

Sí llegaba a veces el Betis, cuyas escasas y breves posesiones eran iniciadas con balones a unos mejoradísimos Borja y Fekir; las recepciones de uno y las carreras del otro ponían en aprietos a los centrales y lanzaban contras como la del 1-0.

Desde la entrada de Messi al 2-2 (min. 74)

Dos factores desequilibran sin embargo el partido a la hora de juego: los cambios de Koeman y la resistencia a hacerlos pronto de Pellegrini. Es difícil entender por qué el chileno suele esperar mucho más allá de la hora de juego para introducir la mayoría de ellos, cuando es sabido que a los sesenta minutos suele bajar el rendimiento físico de los futbolistas, y más aún en un sistema de juego tan exigente físicamente como el suyo y ante rivales que te quitan el balón. Además, la entrada del habilidosísimo Pedri por Braithwaite más luego la de Messi y Trincao por el inoperante Pjanic y Puig volcaron el partido hacia el área de un Betis cansado, que reculaba. Formando un 4-2-3-1, Messi gobernaba el partido desde el interior derecho, y su apoyo a Dembelé produjo pronto el empate y mil incendios más.

Desde el 2-2 al final

El refresco físico, con cambios de hombres sin tocar esquema, y la jugada del empate, inventada por Fekir, hacen volver al Betis a su mejor versión, incluso tomando importantes riesgos para sacar el balón ante la presión alta del Barça. Sin embargo, un error algo infantil permite a Trincao poner el 2-3.

Línea por línea

No cabe atribuir a Joel ni acierto ni responsabilidad en los goles; el 1-1 es responsabilidad de Moreno, como es habitual tan poderoso fuera del área como inoperante dentro. Mejor rendimiento dieron Emerson y un Mandi excelente en la salida de balón. No desentonó Ruiz en ese aspecto, pero estuvo muy desafortunado en dos de los goles.

La actividad de Guardado y Akouokou dificultó mucho el juego barcelonista. El africano sigue creciendo: cumple muy sobradamente en defensa, con muy buen posicionamiento, y juega simple, algo muy bueno en su puesto. Trabajo y desmarques aportaron Ruibal y Juanmi, un especialista útil.

La mejor noticia del partido fue que por fin los delanteros fueron lo mejor del equipo. Tal vez favorecidos ambos por el juego a la contra, Borja es ahora la imagen de la pura confianza, como antes lo fue de la desconfianza. A Fekir los espacios del juego de contragolpe lo favorecen muchísimo: se enfrenta a rivales sin ayudas, donde su uno contra uno es devastador, y se le simplifica el juego –el exceso de circulación suele ofuscarlo–.

Las sustituciones esta vez aportaron más físico que fútbol, pero era lo que el equipo necesitaba. Pellegrini está tardando tal vez demasiado en adaptarse a unos cambios reglamentarios que favorecen su estilo: con cinco disponibles y jugadores exprimidos de mediocampo en adelante, no se ve razón alguna para no haber hecho tres a la hora de juego.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.