sábado, 22 de diciembre de 2018

Betis 1 - Eibar 1 (17ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei (Feddal, m. 17); Francis (Barragán, m. 86), Canales, William Carvalho, Tello; Lo Celso, Sanabria y Joaquín (Loren, m. 82).
S.D. EIBAR (1): Riesgo; Rubén Peña, Ramis (Paulo Oliveira, m. 72), Arbilla, Cote; Orellana (De Blasis, m. 88), Joan Jordán, Escalante (Diop, m. 48), Cucurella; Sergi Enrich y Kike García.
1-0, m. 21: Sanabria. 1-1, m. 72: Orellana, de penalti.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó a Escalante, Ramis, Lo Celso, Feddal, Jordán y Paulo Oliveira.
49.500 espectadores y lanzamiento de peluches en el descanso en el Vilamarín. Muy buenas condiciones para el fútbol.

Jugó un mal partido el Betis ante un buen Eibar, y suerte tuvo de escapar con un punto del apuro. Cierto exceso de tacticismo desnaturalizó el juego del equipo bético, que nunca controló el encuentro.

Primeros 80 minutos
Las acusaciones de cierta prensa sevillana contra el equipo bético por el presunto uso de jugadas a contraestilo podrían encontrar hoy la justificación de la que suelen carecer, aunque a cambio habrán de conceder –no se puede acusar a la vez de una cosa y de lo contrario– que hoy sí hubo plan B. No un solo plan B: dos, porque el Betis se salió de su uso habitual en el tipo de juego y en lo posicional.

En cuanto a lo primero, el tipo de partido buscado, el Betis repitió un planteamiento que le dio buen resultado ante el Eibar –al menos en el marcador– la temporada pasada: se trataba de eludir un partido de ida y vuelta, de transiciones, como sería del gusto de un equipo que aprieta arriba y juega vertical como el Eibar, y para ello los béticos renunciaron a su vez a su habitual presión adelantada mano a mano; por el contrario, ante el clásico 4-4-2 de los vascos (Jordán y Escalante paralelos en el doble pivote), el Betis plantó en defensa un 5-4-1 que permitía posesiones largas y la salida limpia a alguno de los centrales eibarreses, en espera (correcta) de que se toparan con sus marcados mediocentros. A cambio el Betis tenía superioridad numérica en la zona de sus centrales, evitando la peligrosa igualdad dos contra dos que suelen buscar los vascos con balones cruzados desde las bandas. Muy esporádicamente Joaquín saltaba a por un central del Eibar y Tello a por Peña, para pasar a una presión alta hombre a hombre.


Metido bastante más atrás de lo habitual en defensa y practicando sus habituales maniobras de atracción de la presión cuando inicia el ataque posicional, el Betis buscaba salidas veloces al espacio, muchas veces inmediatamente tras recuperar la pelota: esto es, buscaba el contragolpe. No por ello dejaba de tratar bien el balón, ni renunciaba ni mucho menos a la posesión, pero sí permitía más igualdad en ella de la usual (54/46% al descanso) y pocas veces encerraba a su rival en su campo como mandan los cánones clásicos del fútbol de posición

Un 5-4-1 en defensa suele corresponderse naturalmente con un 3-4-3 en ataque, y así lo prometía la colocación inicial de los equipos:


Pero las cosas no serían como parecían: el ajedrecista Setién trató de meterle un cilindro a Mendilibar para, con buen criterio, aprovechar la velocidad de Tello: el Betis repetía (por el lado contrario) la salida de balón que hizo contra el Sevilla y organizaba un 4-4-2 (2-4-4 realmente) que obligaba a Orellana a salir a por el falso lateral izquierdo, Sidnei, luego Feddal. Joaquín trataba de fijar a Peña, su pareja teórica, cuando no mediapunteaba en el espacio entre este y los mediocentros, y Tello quedaba directamente sin marca o, en el peor de los casos, obligaba a la línea de cuatro del Eibar a marcar mano a mano:


 Inicio de la jugada del 1-0: Joaquín ha arrastrado a su lateral y Orellana está lejos de Tello, completamente solo.

Posicionalmente el invento funcionó, e incluso de hecho el 1-0 llegó gracias a una incorporación de Tello, pero el Betis pocas veces logró aprovechar el filón como este prometía: pocas veces hubo cambios de juego rápidos hacia esa zona (apenas en el tramo inicial de la segunda parte gracias a Canales), y unas veces la lentitud en la circulación y otras defectos de ejecución (malos controles del propio Tello incluidos) anularon esa superioridad a la espalda de Peña. El planteamiento tuvo otro defecto, tal vez más grave: tiró a una banda a Lo Celso, lejos de la posición por detrás de los delanteros en que tan buen rendimiento está dando, y el argentino intervino poco durante casi todo el partido.

En resumen, por anular las virtudes de su rival los béticos renunciaban a virtudes habituales de su juego, como la contrapresión, el castigo del físico del rival, la colocación en triángulos o la posición de Lo Celso. Lo que era peor: la actitud de los béticos a partir del 1-0 fue muy conformista, y el partido transcurría a un ritmo muy bajo, entre contragolpes béticos en los que fallaba el último pase y ocasiones demasiado claras del Eibar. Finalmente Del Cerro Grande decide hacer justicia por su cuenta.

Últimos diez minutos
Sin reacción desde el banquillo, incluso tras el gol los béticos no tocan jugadores ni esquema y muestran una mezcla de desconcentración y falta de fe; tan solo permutan a Canales (en adelante delantero por la derecha) y Lo Celso, ya en zona de mediocentros pero más adelantado que Carvalho. Finalmente Loren comparece en el puesto de Joaquín (delantero tirado a la izquierda), y solo el paso atrás de los visitantes permite posesiones más largas del Betis, que crea escaso peligro.

Línea por línea
Pau estuvo muy seguro pero no detuvo el penalti pese a lanzarse al lado correcto. Mandi hizo un excelente partido, especialmente en el pase (muy buenas diagonales); acertó mucho más que un Bartra desatinado en el golpeo. Feddal cumplió tras la luxación de Sidnei.

Carvalho hizo un aceptable partido, aunque estuvo algo más fallón en el pase de lo habitual; su –escalonado– compañero de posición, Canales, más ágil de lo habitual a la hora de hacer circular la pelota, hizo uno de sus partidos más completos en ese puesto. Francis sufrió en defensa y acertó poco en ataque, y Tello, muy a su estilo, provocó menos peligro del mucho que debió, aunque de sus botas salieron finalmente las mejores opciones.

Joaquín y Lo Celso, tal vez en posiciones incómodas, decepcionaron, y la voluntad de Sanabria no se correspondió con su acierto: ni siquiera lo hizo bien en el gol.

Setién no supo encontrar el plan C para dar un volantazo al partido cuando su interesante planteamiento hacía claramente aguas.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Espanyol 1 - Betis 3 (16ª jornada de LaLiga)

R.C.D. ESPANYOL (1): Diego López; Rosales, David López, Óscar Duarte, Pedrosa; Víctor Sánchez, Marc Roca, Granero (Darder, m. 69); Leo Baptistao (Piatti, m. 78), Borja Iglesias (Hernán Pérez, m. 55) y Sergio García.
BETIS (3): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei; Francis, Canales, William Carvalho, Junior (Tello, m. 41); Lo Celso; Loren (Sanabria, m. 71) y Joaquín (Javi García, m. 88).
Goles: 1-0, m. 23: Sergio García. 1-1, m. 43: Lo Celso. 1-2, m. 84: Tello. 1-3, m. 91: Duarte (propia puerta).
Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Amonestó a Joaquín, William Carvalho, Borja Iglesias, Mandi, David López, Sidnei y Víctor Sánchez.
Incidencias: 20.000 espectadores, muchos de ellos béticos repartidos por todo el estadio (como puede comprobarse en los vídeos de los goles).

Jugó un buen partido el Betis en Cornellá y ganó con solvencia a un rival complicado como el Espanyol, pese a desperdiciar un penalti y conceder un mal gol en el primer tiempo.

El partido fue un buen ejemplo de cómo ciertos principios del fútbol de posición han calado en el fútbol español, pero para ejecutarlos correctamente hace falta calidad, mucho trabajo y coherencia en el plan de juego: el Espanyol, que no es precisamente un equipo con fama de jugar en ese estilo, partió sin embargo de un 4-3-3, trató de presionar arriba al Betis e intentó retener la pelota (con escaso éxito) tomando moderados riesgos en la salida de balón; a la hora de juego había reventado físicamente. El Betis por su lado llevó a cabo su plan habitual, que incluye enormes riesgos en la salida de balón pero está muy trabajado desde hace año y medio, y pese a realizar también presión alta durante grandes tramos del encuentro logró conservar intacto su fondo físico para voltear el resultado, encerrar a su rival en esa última media hora y gestionar el balón y el partido casi a placer en los últimos minutos.

Primer tiempo
Posicionalmente el partido fue muy semejante a los ganados por el Betis en San Siro y el Camp Nou, y de hecho el Betis presentó una alineación muy similar a la de este último partido. Ante un rival en 4-3-3 Setién y Sarabia encajan últimamente un 3-4-1-2 para emparejar a cada rival con un bético, con la clara intención de hacer presión alta hombre contra hombre en todo el campo.


Como hemos explicado aquí ya muchas veces ese esquema no solo distribuye muy bien geométricamente a los jugadores béticos (o sea, los espacia mejor que el 3-1-4-2), sino que permite ocupar posiciones naturales a gente de la importancia de Lo Celso o Bartra, que tuvo terreno siempre para conducir o para su maniobra habitual de colocarse como mediocentro cuando el rival presiona hasta el área. Canales, tal vez algo incómodo como mediocentro posicional, supo moverse para pedir el balón por todo el campo mientras Carvalho conservaba una posición más central, Lo Celso tenía libertad para sacar a Roca de posición (ocupando muchas veces la vacante de Canales) y Joaquín mediapunteaba un poco por la izquierda.

El Espanyol se veía casi obligado a emparejarse en todo el campo de modo recíproco; sus tres delanteros se resistieron a encimar de cerca a los centrales béticos, para no separar demasiado las líneas defensivas españolistas y conservar su bloque a media altura, aunque en muchas ocasiones fueron atraídos por el toque de balón entre los tres centrales visitantes y obligaron a su bloque a ir arriba. Una de esas ocasiones dio lugar al 1-1, tras una bonita permuta entre Joaquín y Canales que dejó libre a este; en la imagen se observa a Marc Roca abandonar a su par, Lo Celso (que está cerca del árbitro) para acudir a la banda a hacer la ayuda sobre Canales; pero su equipo ya está condenado por inferioridad numérica.


La jugada –que probablemente mañana algún crítico del fútbol de posesión calificará de contragolpe a contraestilo– fue elaborada previamente con pacientes toques y testimonia la mejora del Betis en un tipo de jugada y una zona mal cubierta la temporada pasada: hace un año los Javi García, Camarasa o Narváez eran incapaces de castigar la presión alta rival con pases verticales o conducciones a campo abierto, algo que este año sí logran Carvalho o Canales.

Minutos 45 al 60
El Espanyol logra igualar la posesión, pero no por buen manejo de balón sino a costa de un trabajo de presión extenuante, prolongado y exigente ante el elaborado (y a veces temerario) toque bético. Cuando la presión falla los españolistas hacen faltas con cierta impunidad. Los locales ponen en aprietos a la zaga bética, siempre adelantada, y llega el momento decisivo del partido: al borde de la hora Mandi y Sidnei salvan con su velocidad sendas llegadas peligrosísimas en la media luna del área y Baptistao desaprovecha un robo en la propia área visitante tras un exceso en la salida del mismo Mandi.

Última media hora
Pese a los cambios de Rubi, que no toca su esquema pero sí manda a Sergio García a la punta, el Espanyol se queda sin gasolina y el Betis toma claramente el mando del balón y del partido (74% de posesión en la media hora final), aunque sin demasiadas llegadas claras. Cerca ya del final Tello acierta a balón parado, y desde entonces el Betis juega a placer. Lo Celso marca al final de rebote, y esta vez sí en un verdadero contragolpe. 

Línea por línea
Pau erró en el 1-0, pero jugó bien con los pies. Sus tres centrales fueron una vez más decisivos, aunque blandearon en ese gol; el mejor de ellos fue de nuevo un enorme Sidnei.

La lesión de Junior, al que dio tiempo a provocar un claro penalti, dará ocasión a Setién de comprobar si las estadísticas que dan a Tello un papel decisivo en el buen rendimiento del equipo son un efecto random o, como pareció hoy, producto del buen juego del catalán, que atrae rivales y metió un gran gol. En el lado contrario Francis dosificó muy bien el balón –se saca de encima muy bien la presión cuando el juego es muy corto–, aunque sin profundidad; sus características, opuestas a las de Tello o Junior y con similitudes a las de Guardado (que también empezó como lateral) nos hacen preguntarnos si realmente la banda es su puesto natural.

Carvalho jugó de nuevo un gran partido, especialmente con balón; Canales demostró otra vez que en conducción y con campo por delante es devastador, aunque a veces sigue reteniendo mucho el balón para ser lo que suele ser ahora, un mediocentro. Lo Celso, aun fallando un penalti, volvió a ser incontrolable para el rival; su cambio de ritmo hace muchísimo daño.

Loren acertó más en el juego que en el área, y Joaquín alborotó con sus movimientos a la defensa blanquiazul; de hecho intervino indirectamente en el 1-1 (sacó de zona a López) y en el 1-2 (recibió la falta tras tremendo túnel). Sanabria y García cambiaron poco el partido. 

El detalle
Salvando las distancias, la mecánica de golpeo de Tello en su gol de falta recordó a la de Marcos Assunção: carrera muy frontal, pie derecho abierto y golpeo muy liftado, con efecto vertical de folha seca.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Doudelange 0 - Betis 0 (6ª y última jornada de la fase de grupos de la Europa League)

Pocas conclusiones útiles pueden sacarse de un partido jugado en un campo durísimo, totalmente helado en la banda de los banquillos (la izquierda del ataque del Betis en el primer tiempo, derecha en el segundo), y a muy baja temperatura.

Una de las claves de la evolución del fútbol y del triunfo del juego de posición en las últimas décadas es la mejora de los terrenos de juego; sin ella es difícil mantener secuencias de pases prolongadas a un ritmo de juego alto, y el Betis lo comprobó esta noche. Con una alineación llena de inhabituales logró desde luego un dominio aplastante de la posesión, pero a un ritmo muy bajo que permitió al Doudelange encerrarse en su campo sin desgastarse demasiado, y conceder apenas tres o cuatro situaciones claras de gol a los béticos.

Posicionalmente el partido tuvo algún interés. Los béticos se situaron en un 3-4-3 con Kaptoum y Carvalho como doble mediocentro e Inui, a banda natural, y Joaquín, por la izquierda, a los costados de Loren. El Doudelange plantó un 4-3-2-1 raro de ver últimamente que recordó a la pirámide de Ancelotti de tiempos del MIlan de Kaká o de su Madrid.


Los dos delanteros de banda locales aprovecharon la lenta circulación de balón del Betis para alternativamente cerrar al central de su costado (Feddal o Sidnei) y, cuando la pelota iba al sector opuesto, ayudar a molestar al mediocentro correspondiente (Carvalho o Kaptoum). Los laterales apretaron bien a Tello y Francis, que bastante hacían con no caerse, y los movimientos hacia atrás de Joaquín e Inui no lograron casi nunca alborotar las muy juntas líneas luxemburguesas.

En un campo en buenas condiciones y con más necesidades de marcador el Betis seguramente habría imprimido al partido una velocidad difícil de resistir durante noventa minutos para un equipo de un nivel físico mediocre como el Doudelange. No fue el caso, y el partido acabó entre bostezos.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Betis 2 - Rayo Vallecano 0 (15ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei; William Carvalho (Javi García, m. 84); Barragán, Canales, Lo Celso, Junior; Sanabria (Sergio León, m. 80) y Loren (Joaquín, m. 70).
RAYO VALLECANO (0): Dimitrievski; Advíncula, Gálvez, Amat, Álex Moreno; Trejo, Comesaña (Medrán, m. 60), Imbula; Pozo (De Tomás, m. 60); Embarba (Bebé, m. 80) y Álvaro García.
Goles: 1-0, m. 59: Lo Celso, de penalti. 2-0, m. 73: Sidnei.
Árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano). Amonestó a William Carvalho, Comesaña, Embarba, Medrán, Amat y Barragán.
40.000 espectadores en el Villamarín.

Venció el Betis al Rayo tras una floja primera hora de juego en la que se vio superado por su rival en muchos tramos y una última media hora en la que sí supo controlar el partido.

Minutos 1 al 60
Setién y Sarabia tendrán sin duda razones –que a quien esto firma se le escapan– para insistir en el 3-1-4-2 como esquema de juego, pero desgraciadamente los rivales ya han encontrado su antídoto posicional. En efecto el Rayo repitió el esquema defensivo del Villarreal de hace quince días, y la fórmula es la más lógica: dado que las posiciones de Bartra y Carvalho se estorban, basta con dedicar un defensor a ambos, emparejarlo con Carvalho y permitir que sea el catalán el hombre libre en la salida de balón bética; encerrado Bartra, se bloquea así la gestación de juego bética sin pagar el peaje de defender hombre contra hombre, pues el defensor de más que se logra queda liberado para hacer ayudas desde el centro del esquema defensivo. La jugada del robo que ocasionó la llegada más clara de los rayistas en el primer tiempo nos sirve de ejemplo:


En la pizarra (otra vez gentilmente mostrada por ambos conjuntos en el saque inicial):


Las parejas, marcadas arriba con trazos rojos, eran claras; Comesaña (círculo negro) permitía defender en superioridad numérica y Bartra nunca logró salir en conducción ni, con el Rayo muy cerrado por dentro, meter sus habituales pases verticales. Estos fueron sus envíos en la primera parte, siempre laterales y casi todos desde posiciones retrasadas:


Tal vez demasiado cerrados Embarba y García en defensa, Sidnei y Mandi lograron en algunas ocasiones salir libres, y, con Trejo e Imbula muy cerrados, el Betis sí conseguía al menos aprovechar las posiciones de sus carrileros (siempre incómodas para un 4-4-2 por quedar lejos de los laterales defensores) para avanzar por fuera, especialmente por el costado de un Trejo que defendía a Lo Celso y Junior por control remoto. Las jugadas, eso sí, acababan muriendo en el tres contra dos central de la defensa rayista y el Betis llegaba muy poco.

Con balón en pies del Rayo la colocación de unos y otros era semejante, aunque para pasar a presión alta Lo Celso saltaba a por Comesaña y Carvalho se adelantaba hacia el par natural del argentino.

Llegaba a puerta con frecuencia el Rayo, aunque sin excesiva claridad, sin mucha calidad arriba y finalmente sin suerte. El Betis no lo hacía, pero su buen toque y largas posesiones desgastaban al rival, y el desfondamiento del Rayo a la media hora provocó una oleada de ocasiones béticas en el tramo final de la primera parte, muchas de ellas a balón parado. Finalmente una de las escasas llegadas béticas, rozando la hora de juego, acaba en penalti, VAR mediante.

Minutos 60 al 70
Sin nada ya que perder el Rayo no quiere tolerar más posesiones largas del Betis y cambia a un 4-3-3, con Medrán como nuevo pivote y De Tomás arriba. Pese al marcador favorable el Betis sigue con dos delanteros en el campo; emparejados con los dos centrales rayistas, no retroceden cuando les supera la jugada, el Rayo logra posesiones largas y el Betis, expuesto innecesariamente al uno contra uno defensivo como en la segunda parte ante el Celta, pasa apuros.

Minuto 70 al final
Joaquín entra por Loren, se mete a la izquierda para seguir a Advíncula, Lo Celso se tira a la derecha y por un breve rato resulta un 3-4-3 (5-4-1 en defensa) en el que el partido queda bajo control, más aún tras el 2-0 de Sidnei.

Poco después del gol el Betis vuelve al 3-1-4-2 con Joaquín ya como delantero paralelo a Sanabria, pero el Rayo, de físico débil y desfondado por muchos minutos de presión ante el siempre paciente toque bético (Míchel había dejado en el campo a gente con poco fondo como el ya citado Trejo) no puede recuperar el balón y el Betis pasa un cuarto de hora final relativamente plácido.

Línea por línea
Las paradas de Pau, su buen juego de pies y sus dominadoras salidas por alto mantuvieron igualado el marcador en los momentos más complicados. Mandi, Bartra y Sidnei hicieron otro buen partido, coronado por el último con un gran gol.

William Carvalho hizo uno de sus mejores partidos como bético. Excelente con balón, hizo progresar las jugadas con seguridad. Canales sin embargo estuvo desacertado, y (al menos cuando sea mediocampista) debiera jugar a menos toques para corregir su tendencia a retener y conducir excesivamente el balón. Lo Celso, muy castigado por faltas, terminó pocas jugadas pero volvió a demostrar que su calidad casi siempre está un punto por encima de compañeros y rivales; su arrancada y su visión de juego, junto a su movilidad, un gran manejo de balón y muy buen pase, lo hacen muy difícil de parar. Debe jugar cerca de los puntas. En los carriles Junior empujó más en el primer tiempo y Barragán, mejorado, en el segundo, aunque no acertaron en el pase final.

Sanabria sigue en cuidados afectivos; estuvo más enchufado de lo habitual pero se le ve ansioso con balón. Más acertado y con mejor criterio se vio a Loren.

Joaquín, García y, sobre todo, León cumplieron en sus pocos minutos.

Setién ha logrado potenciar las virtudes de sus jugadores, pero esta vez se vio superado en la pizarra. Por demás, Boudebouz parece estar fuera y siguen sorprendiendo un poco las ausencias de Tello.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

PD: creo que al siguiente apéndice estadístico a este análisis procede:
https://twitter.com/juanramonlara7/status/1072149550457151489

viernes, 7 de diciembre de 2018

Betis 4 - Racing de Santander 0 (partido de vuelta de 16º de final de Copa)

BETIS (4): Joel; Barragán, Mandi, Feddal; Tello, Kaptoum, Javi García, Francis (Joaquín, m. 74);  Canales (Lo Celso, m. 46), Sanabria (Sergio León, m. 67) e Inui.
RACING DE SANTANDER (0): Iván Crespo; Buñuel, Óscar Gil, Jordi Figueras, Rulo; Sergio, Rivero (Rafa de Vicente, m. 61); César, Cejudo (Nico Hidalgo, m. 61), Enzo (Cayarga, m. 71); y Jon Ander.
1-0, m. 31: Jon Ander, en propia portería. 2-0, m. 58: Sanabria, de penalti. 3-0, m. 68: Sergio León. 4-0, m. 88: Lo Celso.
Árbitro: Estrada Fernández (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a Óscar Gil, Buñuel y Cayarga.
35.000 espectadores en una fría noche en el Villamarín. En la ida, 0-1 para el Betis.

Ganó el Betis con holgura a un buen Racing tras una floja primera parte en la que los béticos pudieron meterse en un lío importante, y una buena segunda en la que superó completamente a los cántabros.

Primera parte
El Betis partía de un experimental 3-4-3 con varios suplentes habituales: Francis a banda cambiada (algo no estrictamente imprescindible dado que en la opuesta estaba Tello, habituado a jugar a pie cambiado), Barragán como central derecho, Mandi como verdadero defensa central –quien salía haciendo la antilavolpiana cuando el rival presionaba muy arriba para evitar solaparse con su portero y el esperado Kaptoum junto a Javi García en el doble mediocentro, más Canales e Inui a los lados de Sanabria.

Valiente, el líder del grupo II de Segunda B (con dos exbéticos en el campo) planteó de salida una ambiciosa presión alta; partiendo de las posiciones de un 4-4-2, en el que Sergio y Rivero marcaban muy de cerca a Javi García y Kaptoum, los dos norteños más adelantados (Jon Ander y Cejudo o César, que permutaron posiciones) entorpecían la salida de los tres centrales béticos hasta forzar, con la ayuda del salto de alguno de los cuatro hombres de la línea siguiente, el balón largo de Robles.


El portero bético usaba su buen toque a media y larga distancia para buscar bien a Sanabria –cuando los tres delanteros béticos quedaban mano a mano ante tres defensas–, bien a Kaptoum –cuando los cuatro defensas se ataban a su línea y por tanto él quedaba libre–. Los controles orientados y giros de Kaptoum resultaron ser la única vía válida de salida: las excesivas retenciones de balón de Sanabria, los graves problemas de Javi García para girarse y la lenta circulación de balón del trío trasero, que casi nunca logró habilitar a uno de ellos como hombre libre, resultaron en escasas salidas en ventaja.

El Racing conseguía a veces atacar en igualdad numérica tras zafarse de la presión bética o tras robo y, si bien tenía cuotas de posesión mucho más bajas que los locales, sí igualaban las llegadas con peligro, tal vez incluso más por el lado santanderino. La suerte sube al marcador un injusto 1-0 al descanso.

Segunda parte
Lo Celso entra en el puesto de un Canales con molestias. Ya en el primer tiempo la presión alta del Betis, que casi siempre defendía hombre contra hombre, producía asimetrías: en un lado Canales saltaba a por un central y Tello se emparejaba con el lateral, mientras que en el otro Inui quedaba más abierto y retrasado al seguir al lateral derecho. La aparición de Lo Celso, que (aunque se sacrificó en defensa como cualquiera) defendió claramente como segundo delantero, provocó que el Betis pasara a defender ya siempre en un claro 4-4-2, aunque en ataque volvía al 3-4-3. Marcando en verde las posiciones defensivas de los béticos y en blanco las posiciones ofensivas de los mismos jugadores béticos, la transición defensa-ataque consistía apenas en que dos jugadores se desplazaran:


Una solución similar, por cierto, la recogimos en un artículo publicado en 2015.


Fuera por la aparición decisiva de Lo Celso, por el cansancio tras apretar mucho en el primer tiempo (aunque Ania trató de refrescar) o por la desmoralización del resultado, el Racing cede en su presión y es cada vez más inferior al Betis. Tras la entrada de Joaquín Javi García se incrusta como central y el Betis acaba jugando un 3-1-4-2 con Tello ya en la izquierda, Barragán en el carril derecho y Joaquín y Lo Celso como interiores muy móviles.


Línea por línea
Joel Robles hizo salidas decisivas en la primera parte y jugó muy bien con los pies. Sin embargo Barragán y Feddal notaron la inactividad; lentos, tuvieron influencia en la mala salida de balón y los problemas defensivos del equipo en el primer tiempo. Mandi extrañó el puesto central.

Francis cumplió sobradamente, aunque al jugar a banda cambiada tendió a realizar diagonales hacia dentro, bien complementadas con caídas a banda del abierto Inui. Tello, difícil de detectar pera los santanderinos, dio profundidad.

Kaptoum respondió a las expectativas que su juego en el filial han creado: sus rápidos giros, arrancadas y controles orientados rompieron la presión alta cántabra, y combinadas con su poderío defensivo pueden ser características interesantísimas para el equipo en un puesto muy corto de efectivos. Por el contrario Javi García mostró el porqué del fichaje de Carvalho: el murciano las dio casi todas hacia atrás, como suele, en un puesto (el mediocentro por delante de defensa de tres es casi un interior) en el que hay que saber girarse y aprovechar ventajas.

Inui sigue perjudicado por cierta ansiedad, como un Sanabria que quiso lucirse y necesita cariño de la grada. Canales anduvo espeso, y la aparición en su lugar de un enorme Lo Celso mejoró ostensiblemente al equipo. León aportó enormes ganas.


Los detalles
- El Betis sacó ventaja en el primer y tercer gol de su sistematización del mecanismo de saque de córner que llevamos aquí reclamando años: al poner un zurdo y un diestro en posición de saque amenazando jugada en corto obligaron a salir del área a dos defensores y el Racing quedó numéricamente expuesto en su área al colgar el balón:


Una mala elección en la segunda parte, sin embargo, pudo complicar la eliminatoria aún con 1-0: se sacó en corto frente a esos dos defensas, cuando procedía colgarla, y la jugada acabó en un arriesgadísimo tackle de Francis como último hombre.

- A diferencia de lo habitual, el Betis pareció querer divertirnos jugando al despiste con la colocación de los jugadores en el saque inicial; por ejemplo Javi García falsificó su posición: partió como central.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 12 de noviembre de 2018

F.C. Barcelona 3 - Betis 4 (12ª jornada de LaLiga)

BARCELONA (3): Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets (Aleñá, m. 69); Rakitic, Arthur (Vidal, m. 46); Messi, Suárez y Malcom (Munir, m. 56).
BETIS (4): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei; Tello, Guardado, William Carvalho, Junior; Lo Celso (Inui, m. 86); Joaquín (Canales, m. 61) y Loren (Sergio León, m. 75).
Goles: 0-1, m. 19: Junior. 0-2, m. 34: Joaquín. 1-2, m. 67: Messi. 1-3, m. 71: Lo Celso. 2-3, m. 79: Arturo Vidal. 2-4, m. 83: Canales. 3-4, m. 92: Messi.
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Expulsó a Rakitic por doble tarjeta amarilla (m. 81). Amonestó a Guardado, Busquets, Tello, Mandi y Vidal.
Incidencias: 83.000 espectadores en el Camp Nou, con la presencia habitual de seguidores del Betis.

El excelente partido jugado anoche por el Betis consolida las sensaciones que dio el equipo días antes ante el Milan: su peculiar estilo de juego está ya plenamente asimilado y el ajuste fino está llevando al equipo a realizar su mejor fútbol en muchos años. Falta aún alcanzar regularidad y dominar todos los escenarios tácticos, pero el camino está bien trazado.

Primera parte
El marco y el rival, un líder de España y Europa, en plena forma y con todo su arsenal sobre el campo, eran de nivel máximo; pero la forma de jugar de los equipos del F.C. Barcelona, el fútbol de posición, ha sido enfrentada por los béticos desde tiempos mucho peores para el club sevillano: búsqueda de la posesión del balón a través de la presión alta y juego de ataque planificado posicionalmente. Como el Betis de Setién es hoy un representante aún más extremo que el Barça de dicho estilo, el partido fue un juego de espejos que unos y otros quisieron ganar por los mismos medios, y resultó un choque igualado en ocasiones y en posesión en el que los béticos fueron mejores que su rival durante amplias fases.

Los planteamientos básicos de unos y otros son muy fáciles de describir: al igual que en San Siro, el Betis –con Joaquín por Canales como única sorpresa en el once– superpuso su esquema al de un rival que presentaba su conocidísimo 4-3-3, resultando de ello el mismo 3-4-1-2 que aquel día. Al hacer ambos equipos presión alta prácticamente en todo momento –solo a partir del minuto 35 el Betis comenzó a ceder y juntar las líneas atrás en algunas jugadas– resultaron emparejamientos clarísimos en todas las zonas del campo.


La dinámica resultante del juego fue el producto de dos equipos que conocen ya bien estas situaciones: balones muchas veces en pies de los porteros, salidas de balón con mucho riesgo, ritmo bajo en campo propio para atraer rivales, y cambio total de ritmo cuando se consigue salir en ventaja.

El partido se decidiría pues por la calidad individual de los jugadores, la capacidad para interpretar correctamente este tipo de juego y los citados ajustes finos. En lo primero es superior sin duda un Barça ahí insuperable. En lo segundo, la interpretación del juego de posición, el Betis está ya un un nivel altísimo y superó ayer a su modelo: como ante el Milan el jueves, el posicionamiento de los jugadores en ataque fue ejemplar, se midieron muy bien los tiempos y los riesgos en la salida de balón (pese a ser muy altos a veces, y a varias pérdidas peligrosas en el arranque del partido), se buscó al hombre libre en cada momento de cada jugada de forma casi inmejorable, y la concentración de los jugadores en el control y el pase fue muy alta.

En lo que ha mejorado mucho el equipo en las últimas jornadas es en el ajuste de ciertos aspectos del juego:

 - En cuanto a esquema, la posición centrada de Lo Celso ha optimizado la posición del argentino, mucho más dañino ahí que en un costado, pero también ha mejorado el esquema general, distribuido en el 3-4-1-2 de forma más racional que en el 3-1-4-2.

Heatmap de Lo Celso anoche. Dirección del ataque, hacia arriba.

- Setién ha resistido la tentación de cambiar a defensa de cuatro, algo ilógico cuando tienes a cinco muy buenos centrales, pero a cambio sí ha mejorado, como se le reclamaba, la profundidad en los carriles: por mera subida de rendimiento en la banda de Junior, y con la velocidad de Tello en la derecha. El fútbol de posición requiere desborde por banda.

- Otro aspecto muy mejorado es el cambio de velocidad del juego al salir de la presión: el Betis de anoche sí aprovechó los espacios ofrecidos por las líneas del Barcelona, muy separadas al ir a una presión muy alta, y castigó esta con ataques rápidos a los que acudían muchos hombres (cinco béticos contra cuatro defensas en el 0-2).

- Por último, el Betis ajustó bien la elección entre juego corto y pase largo a Loren (como también el Barcelona con Suárez). Como hemos explicado Betis y Barça tiraron presión alta hombre a hombre:

Presión alta del Barça al sacar Pau

Presión alta del Betis. Alba, muy arriba, rompe el esquema 2-1-4-3/3-1-4-2.

¿Por qué cada defensor deja unos metros de margen a su par? (longitud de la línea negra). En primer lugar porque marcar muy encima desgasta mucho físicamente, pero sobre todo para tapar líneas de pase a otros jugadores, dejar menos espacios interiores y hacer ayudas a otros compañeros; ocurre que si la presión se lleva al extremo de encimar totalmente a cada rival se imposibilita, sí, el juego en corto del portero (demasiado arriesgado), pero a cambio se abre un amplio espacio (marcado en la segunda imagen por el círculo y ocupado por Mateu Lahoz) para la recepción de los delanteros, además en igualdad numérica con los defensas. Por eso es conveniente, también en este modelo de juego, tener delanteros que sepan jugar de espaldas y bajar balones pinchados, como por cierto sabe hacer Loren pero no Sanabria ni León.

El Betis alternó bien pues juego corto y juego largo (no confundir este con el viejo pelotazo hacia una melée de cabeceadores). Más que ganar los llamados duelos individuales, el equipo jugó muy bien colectivamente por abajo, y si ganó el mano a mano en alguna zona fue en las bandas, donde Junior y Tello impusieron su potencia y velocidad a unos tales Sergi Roberto y Alba, verdaderos privilegiados en lo físico. Como resultado los béticos se fueron a la ducha con un justo 0-2: esta vez la pelotita sí entró –como no hizo en partidos anteriores–.

Minutos 45 al 60
El Barça, sin nada que perder, mete a Vidal y echa todo su físico en la presión; el Betis, con menos balón de lo que suele, se ve obligado a juntar líneas en muchas jugadas (forma un 5-3-2) y sufre.

Última media hora
Setién renuncia ya a la presión hombre contra hombre, imprudente por el marcador y por insostenible físicamente a esas alturas de partido: pasa a jugar con un solo delantero formando un 5-4-1 con Lo Celso y Canales en los costados, lo que en teoría permitiría salir en superioridad a los centrales del Barça –aunque de hecho en el último tramo Piqué sería más delantero que central–. Messi marca de penalti pero Lo Celso responde pronto. El Barcelona aprieta con todo y sigue llegando y marcando, incluso tras la expulsión de Rakitic, pero el Betis no renuncia al balón ni a la portería rival y responde. Al final los béticos esconden bien la pelota y sufren poco.

Jugador por jugador
Pau López jugó muy bien con los pies e hizo una tremenda y decisiva parada en el primer tiempo.

Los centrales hicieron una vez más un gran partido, y esta vez ante gente como Messi. Mandi echó del partido a Malcom y apenas dejó ver a Munir, Bartra aguantó perfectamente el cuerpo a cuerpo con Suárez (aunque sufrió ante Messi) y Sidnei ganó al argentino cuando entró por su zona. Los tres, menos tal vez el catalán, tuvieron paciencia con balón.

Los carrileros fueron decisivos, y en especial Junior, cuya cotización debió de subir ayer como la espuma. Tello se postuló definitivamente para el puesto.

Carvalho hizo un excelente encuentro con balón, sin duda el mejor desde su llegada. En un partido con espacios lo vio todo, la tocó bien casi siempre y la guardó mejor. Sí sufrió un tanto en las transiciones defensivas, que hace a ritmo bajo, pero tampoco dejó lucirse mucho a Rakitic. Guardado hizo su labor de pasador con enorme eficacia y paró bien a Arthur, sustituido.

Lo Celso confirmó de nuevo su altísimo nivel y que su posición ideal está por dentro; su combinación de calidad y velocidad de piernas es letal. Joaquín entendió esta vez bien su posición, y Loren, aunque sin gol, contribuyó muchísimo a la salida de balón.

Setién arriesgó al contar con los mismos que ante el Milan, confiando tal vez en la motivación extra del escenario y en el inminente descanso. La jugada le salió a la perfección. Quiera o no ya tiene un equipo titular.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Betis 1 - Milan 1 (4ª jornada de la fase de grupos de la Europa League)

BETIS (1): Pau López; Mandi, Bartra, Feddal; Tello, William Carvalho, Canales, Junior; Lo Celso; Sanabria (Loren, m. 73) y Joaquín (Guardado, m. 67).
A.C. MILAN (1): Reina; Musacchio (Romagnoli, m. 82), Zapata, Rodríguez; Bakayoko; Borini, Kessié,  Çalhanoğlu (Bertolacci, m. 88), Laxalt (Abate, m. 76); Suso y Cutrone.
Goles: 1-0, m. 12: Lo Celso. 1-1, m. 62: Suso.
Árbitro: Craig Pawson, inglés. Amonestó a Feddal, Lo Celso, Rodríguez, Musacchio, Bakayoko y Bertolacci.
45.500 espectadores en el estadio Benito Villamarín. Más de mil aficionados del Milan en Heliópolis, y apoyo continuo de la grada al Betis pese a las recientes polémicas.

El Betis de Setién aplicó durante la primera media hora del partido de anoche un  fútbol de posición prácticamente perfecto en sus conceptos, con el que superó completamente al Milan. Los lombardos lograron equilibrar después el juego y merecieron un empate que fue recibido por los dos equipos como un resultado aceptable.

Primera media hora
Durante ese primer tramo el Betis aplicó, uno por uno, todos los principios en los que se basa dicho fútbol: salida limpia de balón desde atrás, triangulaciones con tercer hombre, búsqueda metódica del hombre libre, una muy buena presión postpérdida –que este año funciona mucho mejor que el pasado–... pero sobre todo dio un verdadero recital de colocación ofensiva, algo importantísimo (según explicaba este martes el propio Eder Sarabia en una interesante entrevista promocional en Betis TV) en este modelo de juego. Esa óptima colocación, cuidadísima en algunos futbolistas –véanse las carreras hacia atrás de Mandi cuando Pau recibe–, permitió al equipo esconder el balón al Milan y alcanzar su portería en ciertas jugadas con aparente y engañosa facilidad, sin apenas tener que ejecutar acciones técnicas difíciles: con sencillos controles y pases el Betis encontraba siempre a un futbolista que podía hacer daño al rival.

Para encontrar esa colocación óptima no es tan importante (que lo es) fijar un buen esquema básico de juego, sino entender cómo separarse de los compañeros para ampliar espacios y dificultar así al máximo los movimientos defensivos de los jugadores rivales; de ahí la sensación de que durante media hora los jugadores del Milan persiguieran fantasmas. De hecho el Betis osciló entre varios esquemas ofensivos durante esa media hora, y sin embargo en muchos momentos alcanzó posiciones de sorprendente perfección coreográfica. Como inexplicablemente suele ocurrir el esquema básico fue amablemente facilitado por ambos equipos en el saque inicial:



O sea: el Milan adaptaba su esquema al del Betis y en lugar de sus habituales cuatro defensas jugaba con cinco para montar un 3-1-4-2 (5-3-2 en defensa posicional) en el que Bakayoko era el pivote y Suso jugaba arriba, ligeramente por detrás del punta Cutrone; el Betis repetía el 3-4-1-2 de Milán, en el que sobre el papel Carvalho y Canales serían mediocentros paralelos mientras Lo Celso tendría libertad para moverse por detrás de los puntas: Joaquín, algo tirado a la izquierda (demasiado retrasado en demasiadas ocasiones, por cierto), y Sanabria.

Pero, decíamos, el Betis no jugó solamente ese esquema, que ya de por sí separa de forma excelente a sus jugadores: entre otros movimientos volvió a utilizar la salida con Canales en posición de lateral derecho (ya usada este año con el cántabro, y el pasado con Fabián), y también supo optimizar ese posicionamiento, formando en ocasiones (como en la jugada de la ocasión de Sanabria del minuto 27) una configuración de 4-3-3 clásico, con Carvalho y Lo Celso como interiores y Bartra como mediocentro en su maniobra ya habitual:




El Betis, en superioridad numérica en la salida de balón, atraía a los rivales y encontraba siempre al hombre libre atrás para jugar un inmenso rondo en 50 por 50 metros, culminado con varias llegadas peligrosas, y entre ellas el 1-0.

Más dificultades tenía el Milan para sacar el balón, entre otras razones porque, como hemos explicado aquí muchas veces cuando es el Betis el que juega el feo 3-1-4-2, la salida en conducción de Zapata era neutralizada por Bakayoko, marcado a su vez por Lo Celso, de forma que pese a estar en inferioridad numérica los tres hombres más adelantados del Betis montaban una buena trampa para impedir salir jugando a los cuatro más atrasados del Milan; permitían así a sus compañeros defender en superioridad numérica en el resto del campo (al contrario de lo sucedido, por ejemplo, ante el Celta pocos días antes):




Minutos 30 al 60
El Betis estropea su propio invento: Lo Celso cae cada vez más a la izquierda y acaba emparejado con el interior derecho Kessié, lo que obliga a Carvalho a defender a Bakayoko. Ese detalle y el cansancio de los de arriba provoca salidas cada vez más fáciles de Musacchio y Rodríguez. El Milan alarga sus posesiones y llega al área bética. Además tras el descanso Gattuso retoca su esquema para devolver a Suso a su lugar natural en banda; pasa a colocar a Kessié y Bakayoko como pivotes paralelos y adelanta a Çalhanoğlu. Lo Celso y Canales adaptan sus posiciones y entonces es ya el Betis el que juega claramente un 3-1-4-2, antes insinuado:


El Milan presiona muy arriba durante los primeros minutos de la segunda parte, es el Betis el que no encuentra la salida limpia de balón y tras varias ocasiones los italianos igualan.

Última media hora
Tras el empate y unos minutos delicados para el Betis los milaneses, cansados por la presión, dan un paso atrás. Setién mete arriba a Loren, que aporta mucho más que Sanabria para facilitar la salida en largo, y corrige el esquema con la entrada de Guardado en el costado izquierdo: pasa a un 3-4-2-1 con el mexicano y Lo Celso a los costados de Loren.


Pese a que las parejas naturales en todo el campo amenazaban con provocar otro correcalles como el del domingo Guardado y Lo Celso presionan solo selectivamente y ayudan al centro del campo, y ambos equipos se manejan con la prudencia que daba un resultado conveniente. El Betis es de nuevo el que manda en el partido y llega en un par de ocasiones claras, sin fortuna.

Jugador por jugador
Pau mostró muy buen juego con los pies, algo de mucha importancia en el juego del equipo, y estuvo bien bajo palos. Tiene limitada responsabilidad en el gol.

Más protegido que hace unos días, el trío de centrales mostró buen nivel, con balón y en defensa. Mención especial merece la importante vuelta de Feddal, muy mejorado respecto s Santander.

El buen partido de los carrileros es también buena noticia. Junior percutió mucho y con mucho peligro en la primera parte; Tello lo hizo mucho menos pero con gran acierto siempre. Carvalho sigue mejorando su nivel y cada vez da más verticalidad al juego (virtud en la que mejora mucho a Javi García); Canales hizo otro buen partido, y Lo Celso, discontinuo como es, puso la calidad diferencial.

La delantera fue de nuevo lo más flojo del equipo. Joaquín notó la inactividad; su posicionamiento es poco ortodoxo en este modelo, y ayer bajó demasiado, aunque fue incómodo para el rival. Sanabria, como es sabido, no aporta nada más que gol, y ayer no marcó.

Loren y Guardado aportaron frescura y presencia con balón. El mexicano intervino mucho.

Setién y Sarabia merecen mención por haber logrado que el equipo interiorice a la perfección su modelo de juego. En la segunda parte reaccionaron a las alteraciones tácticas del rival.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Betis 3 - Celta 3 (11ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei (Tello, m. 85); Francis (Joaquín, m. 79), Guardado, William Carvalho, Junior; Lo Celso; Canales y Loren (Sanabria, m. 79).
CELTA (3): Sergio; Hugo Mallo, Cabral, Roncaglia, Juncà; Brais Méndez (Araujo, m. 89), Okay, Beltrán, Boufal (Hjulsager, m. 46); Emre Mor (Maxi Gómez, m. 60) e Iago Aspas.
1-0, m. 32: Loren. 2-0, m. 56: Junior. 2-1, m. 62: Maxi Gómez. 2-2, m. 69: Brais Méndez. 2-3, m. 83: Maxi Gómez. 3-3, m. 86: Canales.
Árbitro: Estrada Fernádez. Dejó jugar mucho, y amonestó a Juncà, Joaquín, Canales, Junior, Mandi y Okay.

Puede dar gracias el Betis por haber empatado un partido en el que fue algo mejor que su rival durante la primera parte pero fue totalmente incapaz de controlar el juego durante la segunda pese a ponerse dos goles arriba. Esta vez sí tiene responsabilidad su banquillo en el mal resultado, no por cuestiones de estilo sino por no haber sabido reaccionar a los cambios tácticos del Celta al descanso.

Primera parte
Fue valiente el Celta y fue arriba a la presión en muchas ocasiones en el primer tiempo, sin juntar líneas: los gallegos presentaron un claro 4-4-2 en el que Aspas y Mor (a su derecha) eran los delanteros. El Betis repetía la posición ofensiva de Lo Celso en Milán: Guardado y Carvalho jugaban casi paralelos, y el argentino, en teoría extremo izquierdo de un 3-4-3, en realidad se metía por dentro, en una posición difícil de defender a la espalda de los mediocentros celtistas pero lejos de sus centrales, formando en la práctica un 3-4-1-2. Boufal saltaba con frecuencia a presionar a Mandi, mientras Loren y Canales, a su derecha, fijaban a los cuatro defensas gallegos, lo que dejaba libre a Francis.


Hizo bien el Betis en la primera parte en mantener la posesión aun a costa de riesgos –a veces altos– en la salida de balón, pero debe mejorar la elección de jugada en un escenario muy concreto: si el rival, como hizo el Celta con frecuencia, va a una presión muy alta en parejas personales sin ceder metros en estas para cerrar líneas de pase, ni tampoco guardar hombre de más atrás, merece entonces la pena jugar en largo hacia unos delanteros con espacios y en igualdad numérica, y más aún cuando se trata de hombres altos y con buen juego de espaldas como Canales y Loren. El Celta, por cierto, cometió error semejante en algunas ocasiones en la segunda parte.

El Betis tenía más el balón y llegaba mucho, aunque a cambio, al tomar riesgos en su fuerte presión postpérdida, con una defensa muy alta y con Junior prácticamente emparejado con Hugo Mallo debido a la posición de Lo Celso, concedía también a los celtistas contras peligrosas, muchas en igualdad numérica.

El gol llegaba en una jugada que combinó tres detalles tácticos: la posición de Francis (tras un muy buen balón de media distancia de Pau), la posición de Lo Celso y algo muchas veces aquí reclamado a este Betis: castigar con velocidad la presión alta rival cuando se logra salir de ella, como muy bien hace, por ejemplo, el actual Manchester City.

Segunda parte
Antonio Mohamed mete a Hjulsager como carrilero derecho y cambia de esquema, algo detectable prácticamente desde el saque inicial: monta un 3-4-3 con Mor ahora a la izquierda de Aspas y Brais Méndez también arriba; más tarde Maxi Gómez, decisivo, añadiría remate al entrar por Mor.


El Celta se va ya claramente a la presión alta a todo riesgo, y el partido entra en una dinámica de parejas à la Bielsa en todo el campo: un correcalles de posesión igualada en el que el Betis, pese a salir poco de su campo, pega primero (hace el 2-0).

Sin embargo el Celta supera con demasiada facilidad el tres contra tres en su salida de balón, Guardado y Carvalho se ven superados físicamente y son incapaces de abarcar un centro del campo demasiado amplio, y el Betis pierde por completo el control del juego: es el Celta el que llega una y otra vez en igualdad numérica al área bética. El banquillo del Betis no parece enterarse del cambio de esquema del Celta  –apenas corrige la posición de Lo Celso para emparejarlo con Hugo Mallo–; podía, por ejemplo, haber pasado a línea de cuatro atrás para ganar superioridad numérica en esa zona, o al menos ordenar ayudas al centro del campo en defensa posicional, o refrescar esa zona en un equipo castigado por el altísimo ritmo de juego y la dinámica del partido. El Celta da la vuelta al encuentro.

Tras el 2-2 el Betis pareció pasar a un 3-1-4-2, y luego cambió cromos, con Joaquín por Francis por la derecha en busca de mayor profundidad; finalmente Tello entró en ese carril derecho y Joaquín pasó al carril izquierdo, retrasando a Junior al sitio de Sidnei, aunque a esas alturas el caos posicional apenas permitía saber qué esquema intentaban jugar los verdiblancos. Una genialidad de Canales (a punto de ser respondida por Aspas) igualó finalmente el resultado.

Línea por línea
Las buenas paradas de Pau fueron decisivas para poner al equipo por delante. Debe buscar las zonas de ventaja en largo cuando el equipo es presionado muy arriba.

Los centrales béticos, en especial Sidnei, hicieron una gran primera parte; en la segunda toleraron (en particular Bartra y Sidnei) remates demasiado sencillos en balones colgados, aunque también es cierto que se vieron demasiadas veces en situación de igualdad (e incluso inferioridad) numérica.

Francis y Junior empezaron con dudas, pero la marcha del partido pareció darles confianza y sin ser profundos sí fueron decisivos en jugadas de gol. Los mediocentros hicieron una aceptable primera parte, pero el fuerte ritmo de juego les pasó factura y se vieron superados en la segunda mitad, en particular un Guardado que desapareció en ese periodo.

Lo Celso tuvo detalles magníficos, como el pase del 1-0, aunque debe tener más continuidad en el juego. Loren hizo un muy buen encuentro: asistió primero a Lo Celso de tacón (en una jugada recíprocamente similar a la del gol), remató luego con clase en el 1-0, anduvo cerca de volver a marcar y bajó muchos balones. Canales, más arriba de lo habitual, abrochó con un saque de falta extraordinario un muy notable partido.

Los suplentes comparecieron muy tarde y aportaron poco, en especial Sanabria, más allá de la agitación de Tello

Setién y Sarabia sí tuvieron esta vez responsabilidad directa en el resultado al no haber sabido dar réplica al turco Mohamed en la dirección del partido. La dinámica de ida y vuelta de la segunda parte, muy inconveniente para el Betis en general y más cuando iba ganando 2-0, se debió más que a elecciones de los jugadores a cuestiones de esquema que pudieron ser corregidas; al menos se pudo meter más fuerza en el centro del campo (¿Kaptoum?) cuando este hacía aguas.

Sí se vio un detalle novedoso: en saque de puerta –no hay fuera de juego– y ante presión muy alta Loren se metió una vez diez metros por detrás de la defensa celtista, jugada que usa el City y que es muy útil para ganar espacio.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

domingo, 28 de octubre de 2018

Getafe 2 - Betis 0 (10ª jornada de LaLiga)

GETAFE C.F. (2): David Soria; Damián, Djené, Cabrera, Antunes; Foulquier, Arambarri, Maksimovic, Amath (Cristóforo, m. 83); Jorge Molina (Rober Ibáñez, m. 89) y Ángel (Mata, m. 70).
BETIS (0): Joel Robles; Mandi, Bartra, Sidnei (Tello, m. 70); William Carvalho; Barragán, Boudebouz (Canales, m. 60), Lo Celso, Junior; Sanabria y Loren.
Goles: 1-0, m. 60: Jorge Molina. 2-0, m. 62: Foulquier.
Árbitro: Jaime Latre (Comité Aragonés). Amonestó a Damián, Lo Celso y Barragán.
12.000 espectadores, con gran presencia de béticos.

El muy mal partido del Betis en Getafe significó su tercera derrota consecutiva en liga. Al contrario que ante el Valladolid, esta vez el equipo no tuvo el control del partido pese a poseer el balón, y no solo no creó apenas peligro sino que toleró media docena de ocasiones claras a su rival. La actuación, inexcusable por más que haber jugado en Milán tres días antes la explique en parte, obliga a Setién a tomar medidas.

Rotó jugadores en muy pocos puestos el entrenador, y ahí debe residir parte de esa explicación del horrible partido bético. Apenas la portería, un interior (Boudebouz) y uno de los delanteros (Loren) se renovaron. El Betis presentó pues de nuevo el 3-1-4-2 de aquel partido, esta vez más rígido, con el argelino a la derecha y en paralelo a Lo Celso, más Carvalho por detrás. El planteamiento y modo de juego del Getafe a nadie debió de sorprender: con la baja de Portillo, presentó su cerrado y bien trabajado 4-4-2 habitual, y, como era esperable en un equipo que gusta de las jugadas de pocos toques y los balones largos, alternó fases de presión alta con repliegues cerca de su área.

Primera hora de juego
También era previsible, y así sucedió, que la presión alta de un equipo que tiene bajas cuotas de posesión como el madrileño fuese intensa durante los primeros treinta minutos del primer tiempo y los quince primeros del segundo, y amainara en el tramo final de cada tiempo. Los getafenses, sin demasiado fútbol interior, fían sus posibilidades de gol al contragolpe, el balón parado y los balones cruzados desde las bandas a sus dos delanteros.

La posición de los jugadores de uno y otro equipo, tan previsible que fue idéntica a la de la temporada pasada, haría clave el desempeño por banda de unos y otros: el 3-1-4-2 bético no encajaba parejas claras en esa zona ni en defensa ni en ataque, de modo que Barragán y Junior quedaban en una posición difícil de controlar para la estrechísima doble línea de cuatro del Getafe, pero al tiempo los laterales getafenses (el antideportivo Damián y Antunes), fijados los carrileros béticos por Foulquier y Amath, no tendrían marca en ataque posicional si el Getafe –como efectivamente hizo, con toda la intención– era capaz de mover a los tres centrocampistas béticos con ataques veloces y cambios de juego ágiles. El propio gráfico del año pasado (cambien unos pocos nombres) nos valdrá perfectamente para visualizar esa situación.


Durante la primera hora la dinámica fue la prevista por Bordalás: el Betis tenía la pelota pero, desaparecido Lo Celso, inoperante como siempre Boudebouz y completamente invisibles sus delanteros (pese a estar en igualdad numérica ante los centrales locales), jamás se ponía de gol. Las pocas llegadas béticas sucedían, efectivamente, por los carriles, pero esta vez ni Barragán fue profundo ni Junior, que sí llegó muchas veces, fue preciso en sus centros. El Getafe no hacía un fútbol brillante pero entre algún robo alto, balones cruzados y contragolpes bien gobernados por Molina se ponía de gol varias veces.

Cuando parecía que el Betis iba a salir con bien de su típica primera hora de desgaste del rival llegan los dos goles locales, consecutivos y por el procedimiento previsto: en jugadas desde las bandas, una de ellas a la contra tras robo.

Última media hora
Sin tocar el esquema Setién mete a Canales por Boudebouz, nulo como interior derecho y como izquierdo (permutó con Lo Celso al descanso). Más tarde sí lo toca: pasa a un 4-3-3 con Loren y Tello como extremos. Con Joaquín en la grada el Betis demuestra una preocupante falta de fe y capacidad de reacción, y los minutos pasan con balón siempre en pies del Betis pero sin siquiera ocasiones claras de gol, salvo alguna esporádica del Getafe.

Línea por línea
Joel Robles tuvo un mal día: dejó un peligrosísimo balón muerto en el primer tiempo, no supo adelantarse en el 1-0 y jugó mal con el pie en el 2-0. Abusó del balón largo, aunque para esa suerte tenga buen toque.

El trío de centrales sostuvo una vez más al equipo, aunque finalmente Bartra, con demasiados minutos en sus pies (y su cabeza) a estas alturas, falló en el primer gol. Sidnei dio un día más buena salida de balón.

William Carvalho hizo un muy buen partido, con diferencia su mejor encuentro desde que llegó al Betis. Si bien su posición apantalló un día más la salida natural de Bartra, asunto este importante, el portugués dio fluidez y cierta verticalidad al juego bético, y peleó bien en defensa. Muy por debajo de él estuvo Lo Celso, escondido; si quiere ser el jugador de primer nivel que pareció en Milán debe entender que la liga española requiere concentración en todos los partidos y no en cuatro al año como la francesa. Sí está al nivel (bajísimo) de la liga gala Boudebouz, que ya recuerda al López Ufarte del Betis de los ochenta: lo mejor que puede esperarse de sus intervenciones es que no pierda la pelota; y hoy estaba muy cerca de su posición óptima en el campo, con jugadores a los que lanzar por delante. Barragán, torpe con balón, y Junior, muy poco acertado en el centro final, desaprovecharon sus carriles en ataque y tuvieron dudas en defensa ante la doble llegada de los getafenses.

El partido de Loren, desacertado pero al menos voluntarioso y con presencia para algún remate y para bajar balones, puso en evidencia el lamentable partido de Sanabria, que directamente no compareció. La pareja de delanteros bética desaprovechó su igualdad numérica con los centrales madrileños (por más que estos tuviesen ayudas de los laterales): ni les provocaron dudas posicionales a los cuatro defensas, ni ofrecieron desmarques a sus espaldas, ni fueron buena diana para salvar la presión con balones en largo, ni cazaron los balones cruzados.

Canales y Tello no cambiaron la dinámica del partido, aunque con ellos el Betis al menos tuvo más control del juego y alguna profundidad.

Ni la falta de calidad de la delantera, ni el cansancio (más mental que físico), ni la falta de entrenamientos que provocan los partidos entresemana puden excusar el rendimiento de una plantilla del nivel de la bética: Setién debe tomar medidas, especialmente para mejorar el pésimo rendimiento ofensivo de un equipo que no solo no mete goles, sino que en los últimos partidos de liga tampoco crea ocasiones ni demuestra rebelión ante marcadores adversos.

El detalle
Hace muy pocos días en el entorno bético se llegó a hablar de "controlar la euforia"; aunque la afición futbolera sea de natural ciclotímica estaría bien controlar los excesos sentimentales, positivos y negativos.

viernes, 26 de octubre de 2018

Milan 1 - Betis 2 (3ª jornada de la fase de grupos de la Europa League)

MILAN (1): Reina; Calabria, Zapata, Romagnoli, Laxalt; Bakayoko (Cutrone, m. 46), Biglia (Bertolacci, m. 80), Bonaventura; Castillejo, Higuaín y Borini (Suso, m. 46)
BETIS (2): Pau López; Mandi, Bartra, Sidnei; William Carvalho (Feddal, m. 92); Barragán, Canales, Lo Celso, Junior; Sergio León (Tello, m. 66) y Sanabria (Loren, m. 78).
Goles: 0-1, m. 29: Sanabria. 0-2, m. 54: Lo Celso. 1-2, m. 82: Cutrone
Árbitro: Bas Nijhuis (Holanda). Amonestó a Romagnoli, Higuaín, Canales, Mandi, Lo Celso y Pau López. Roja directa a Castillejo en el minuto 94.
Buena noche para el fútbol y aceptable entrada en el estadio de San Siro. 7.000 béticos.

El Betis logró anoche un triunfo de brillo europeo gracias a una buena primera hora de juego y pese a los apuros con los que, desfondado, superó la última media.

Primera hora
El Milan está muy lejos de su nivel histórico; hoy es un buen equipo que en España pasaría sin pena ni gloria por la Primera División. Su planteamiento fue valiente: lejos de la imagen que tuvo como jugador, Gattuso plantó un equipo ofensivo que trató bien la pelota y disputó meritoriamente la posesión al Betis, dejándosela a los sevillanos en el nivel más bajo de la temporada (solo 49%/51% a su favor).

Para ello los lombardos propusieron un 4-3-3 al que un Betis igualmente valiente presionó muy arriba. Los béticos plantaron en teoría un 3-1-4-2 con (por fin) dos verdaderos delanteros, más Canales y Lo Celso tras ellos y Carvalho como mediocentro. Sin embargo al tirarse la presión alta Lo Celso iba a por Biglia y resultaba más bien un 3-4-1-2.



Aquí estuvo una sutil clave del partido: los tres centrocampistas interiores del Betis quedaron escalonados y Lo Celso, de natural móvil, jugó muy libre y por delante de sus dos compañeros, en una zona de mediapunta (o más bien en posición de fantasista a la italiana) desde la que destrozó el sistema defensivo del Milan.

La otra clave del partido fue que durante esta hora el Betis sí hizo una de las cosas que desde aquí –y desde otros foros– se le pedían con insistencia: verticalizar el juego cuando se sale de la presión alta rival, para castigar los riesgos de esta. El Milan no se atrevió a presionar arriba a todo coste y en todo momento, pero sí adelantó sus líneas lo suficiente para que Mandi y Bartra practicaran su mecanismo favorito, el de atraer a los rivales para provocar espacios entre las líneas de estos. Muy adelantada la defensa milanista (pero esta vez más amenazada por dos verdaderos delanteros), Carvalho, Lo Celso y Canales castigaron esos espacios y lanzaron ataques rápidos durante todo el primer tiempo; dos de ellos acabaron en gol (uno de ellos injustamente anulado) y pudo caer alguno más; faltó, como suele, acierto en el remate.

Última media hora de juego
Pero el fútbol es una manta pequeña y las mejoras que se intentan suelen tener un coste. La valiente presión alta del Milan y la verticalidad del juego bético provocaron durante esa primera hora un fútbol de ida y vuelta, de ataques más breves y posesión bastante más igualada de lo acostumbrado para el Betis de Setién. Como efecto secundario los béticos corrieron demasiados minutos tras el balón, y a campo abierto; la propia presión alta bética desgastó mucho a los verdiblancos, que llegaron sin fuerzas al tramo final.

Para entonces Gattuso había tratado de cambiar la dinámica del partido, ya en el descanso, metiendo arriba a Cutrone, acostado a la izquierda de Higuaín, y al gaditano Suso como interior, de lo que resultó un sistema un tanto asimétrico que en defensa era un 4-4-2 y en ataque casi un 4-3-3, con Castillejo como extremo a la derecha de sus dos delanteros centro y la banda izquierda limpia para las subidas (más bien los intentos de tal cosa) de un horrible Laxalt. Setién pasa a un 3-4-3 (5-4-1 sin balón) en el que Carvalho y Lo Celso cierran por dentro y Tello (izquierda) y Canales ocupan los flancos. El Betis no puede ya castigar los desajustes del Milan, no se encierra pero deja espacios por el centro, y aguanta como puede las embestidas locales, finalmente con Bartra como medio tapón.

Línea por línea
Pau cumplió bajo palos y tomó altos riesgos con balón, sin consecuencias. El trío de centrales fue un día más clave por su capacidad para sostener la presión alta del equipo gracias a la velocidad de hombres (caso de Sidnei) emparejados con delanteros rápidos, y con muchos metros por cubrir.

Barragán y Junior sostuvieron bien sus bandas, aunque –muy arriba en ataque, casi formando un 3-3-4– solo el segundo se proyectó con acierto en la ofensiva. Carvalho alternó buenas rupturas de líneas rivales (gracias a sus conducciones y a sus buenos pases filtrados) con pérdidas un tanto absurdas, y Canales, sin hacer un gran partido, sí encontró esta vez un fútbol más incisivo. Pero la gran estrella del partido fue sin duda Lo Celso, muy rápido en las arrancadas y los balones divididos, quien abrochó con un gran gol un partido en el que demolió al Milan con sus conducciones y pases, acumulando un impresionante número de jugadas decisivas desde el mismo arranque del partido.

En ese arranque Sanabria, por fin goleador, demostró con un mal control que el nivel de los delanteros béticos no es el del resto del equipo, aunque acumular dos supuso más probabilidad de gol y más desmarques a la espalda de la defensa rival, tan necesarios.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 22 de octubre de 2018

Betis 0 - Valladolid 1 (9ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Pau López; Bartra, Javi García (Mandi, m. 42), Sidnei; Francis, Canales (Lo Celso, m. 71), William Carvalho, Junior; Boudebouz, Loren e Inui (Sergio León, m. 59).
VALLADOLID (1): Masip; Moyano, Kiko Olivas (Borja, m. 49), Calero, Nacho; Alcazar, Míchel; Antoñito, Leo Suárez (Anuar, m. 61), Toni Villa; y Enes Ünal (Miguel, m. 91).
0-1, m. 35: Antoñito.
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castellano-Manchego). Mostró tarjeta amarilla a Antoñito, Kiko Olivas y Masip. Casero fuera de las áreas, escamoteó inexplicablemente un penalti en el área vallisoletana en la seguna parte.
42.500 espectadores y muy buenas condiciones para el fútbol en el Villamarín.

Jugó un partido muy aceptable el Betis, castigado por la falta de acierto en las áreas. El equipo tuvo el control del partido –no solo la posesión– durante casi todo el desarrollo de este, y por ocasiones mereció la victoria mucho más que su rival. Ciertamente se puede argüir que este jugó a favor de marcador y que el modo de jugar del Betis dificulta llegar con claridad al área rival por falta de espacios y acumulación de jugadores, pero lo cierto es que el Valladolid apenas se asomó por el área bética y el Betis sí lo hizo innumerables veces por la vallisoletana. La falta de acierto ahí tiene poca relación con cuestiones tácticas, que son las que aquí valoramos, aunque ciertamente alarma: el Betis ha metido cinco goles en nueve partidos.

Primera parte
Los esquemas y planteamientos fueron más o menos previsibles: el Betis, sin Tello, Guardado ni Joaquín y tras el parón de selecciones, rotó en algunos puestos –faltaban de inicio Mandi y Lo Celso– y se colocó en un claro 3-4-3 con Carvalho y Canales como interiores y Boudebouz e Inui como extremos a pie cambiado. Enfrente el Valladolid jugaba un 4-2-3-1 con el incisivo Toni por la izquierda y Leo Suárez en la mediapunta; junto al tanque Ünal, Suárez trataba de dificultar la salida de balón de los tres centrales béticos al tiempo que intentaba sombrear la salida hacia Canales, en una especie de marca por delante (covershadow).

Durante los primeros veinte minutos el Valladolid, que tiene jugadores para tocar bien el balón, disputó con éxito la posesión al Betis, aunque sin excesiva profundidad. Con el paso de los minutos sin embargo el Betis logró hacerse con el balón y los visitantes colocaron ya sus tres líneas (4-4-2 defensivo) muy juntas y cerca de su área, de modo que el Betis esta vez no pudo abusar (como suele) del uso de su portero como hombre libre para la salida de pelota desde atrás; sí quiso asegurar la posesión e impuso un ritmo de juego lento, con escasa profundidad: muy desacertado Inui, inocuo Boudebouz –de esto escribiremos más adelante–, romo Canales al llegar arriba y poco profundos los carrileros, el Valladolid acumulaba hombres en su última línea pero pasaba pocos apuros.

En el campo bético, pese a jugar con la defensa adelantadísima, el Betis tampoco pasaba apuros, aunque la única llegada clara de los visitantes acababa dentro. Setién no toca el esquema pese a perder un central.

Minutos 45 al 80
Setién y Sarabia cambian de esquema: Inui (luego León) se coloca a la derecha de Loren y Carvalho pasa a ser pivote único de un 3-1-4-2 en el que Boudebouz y Canales son interiores. Sidnei, que casi siempre sale como hombre libre al cerrar los dos delanteros vallisoletanos a Bartra y Mandi, percute una y otra vez en vertical. El Betis mete dos marchas más y durante largos tramos de la segunda parte asedia la portería rival, aunque las llegadas acaban en centros laterales y barullos dentro del área, y casi nunca en tiros claros. A cambio la presión tras pérdida funciona y el Valladolid no sale nunca.

Minutos 80 al final
Pese a la entrada de un incisivo Lo Celso el Betis pierde los nervios junto a su grada y el Valladolid ya sí logra alargar sus posesiones. En el tramo final el Betis llega poco.

Línea por línea
Pau comete un grave error en el gol al intentar parar con la mano un balón que iba directamente hacia su pie derecho. No tuvo más trabajo.

La línea de tres de atrás volvió a ser la mejor del equipo. Si poca culpa tiene Setién de la falta de calidad arriba, también hay que reconocer que su modelo de juego funciona tácticamente gracias a unos centrales capaces de anticiparse, superar al rival por alto y jugar a cincuenta metros de su portería, algo muy difícil. Bartra, García y Mandi cumplieron a su nivel habitual, y Sidnei, poderosísimo físicamente, hizo un partido excelente en defensa y en ataque.

En el centro del campo Carvalho hizo un buen partido hasta que el físico y la presión de ciertos sectores de la grada (que amenaza con convertirlo en su nuevo muñeco de pimpampún, tras el caso Francis) le hicieron fallar pases sencillos. No tiene fácil encaje en el esquema, pero progresará. Canales hizo otro buen y sacrificado partido en zonas medulares, pero se le apagaron de nuevo las luces en el balcón del área.

Los carrileros canteranos cumplieron de nuevo, cada uno a su estilo, pero plantean un interesante dilema táctico: si Setién quiere seguir jugando con defensa de tres centrales –algo lógico si tienes cinco buenos– los carrileros (no los extrremos) han de encarar en los uno contra uno en banda, fundamentales en el libro de estilo del fútbol de posición para tener profundidad. Aunque hoy las bajas de Joaquín y Tello privaran al equipo de plan B en esos puestos, es claro que ante rivales cerrados hay que encontrar ahí mejores soluciones que las de hoy.

Arriba Loren nunca recibió balones en ventaja. Interesante es analizar el juego, totalmente opuesto, de Inui y Boudebouz. El primero se gira, conduce y encara (o sea, ofrece la velocidad y la profundidad que tanto reclama parte de la grada), pero las perdió casi todas. El segundo hace lo contrario: la pide demasiado atrás, siempre al pie, y como extremo nunca progresa –carece de velocidad en conducción para aprovechar recepciones en ventaja– ni encuentra pases por delante, su supuesta virtud (lógicamente: no tiene apenas compañeros por delante, porque ahí... debería estar él): en suma, frena el juego y casi nada aporta, pese a que –por ejemplo hoy– le sale casi todo lo que intenta. Como interior, con dos delanteros por delante, mejoró, pero es jugador de muy difícil encaje y baja rentabilidad.

León nunca acertó a superar la poblada defensa vallisoletana. Lo Celso sí aportó frescura y profundidad.

Hace más de un año, recién aterrizado el entrenador, avisamos –sección 3 de esta entrada de blog– de que la grada tendría que habituarse a ciertos aspectos del llamado juego de posición que podían hacerle perder la paciencia. Dado que la situación está lejísimos de ser grave (tres victorias, tres empates y tres derrotas en liga, victoria y empate en Europa) sería recomendable relajar el ambiente de crispación que se está creando en torno al equipo.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 6 de octubre de 2018

Lecciones del Doudelange: la posición de Carvalho

Lo mejor del 3-0 del Betis ante el Doudelange fue precisamente el resultado. Dieron algunos sustos los luxemburgueses, y la mejor lección que puede extraerse de una primera parte muy floja y de una segunda mucho más satisfactoria es que no hay rival pequeño si el equipo superior baja su ritmo de juego hasta aproximarlo al del rival; bien está el fútbol-control ante rivales iguales o superiores, pero ante enemigos de este porte conviene apretar mínimamente el acelerador para marcar las diferencias.

Un segundo asunto de mucho interés suscitó debate tras el partido: la posición de William Carvalho. Aún más lento de lo habitual por salir de una lesión, el portugués frenó bastante el ritmo del equipo. Más allá de cuestiones puntuales de forma física, ¿es solo un problema de capacidad individual o hay cuestiones tácticas colectivas que lo perjudican?

Probablemente hay mucho de lo segundo, y no por ello (mucho nos tememos) tiene el problema fácil arreglo. La inversión hecha por el Betis en el futbolista, de unos 20 millones de euros, justifica que nos detengamos un poco a discutirlo. Carvalho es un típico mediocentro defensivo (aunque para Setién ese puesto no exista), de tipo posicional: un holding midfielder cuya ubicación ideal es como cierre por delante de la pareja de centrales en un 4-3-3. En la salida de balón su tarea más típica es sacar la pelota limpia con la ayuda de estos, ante la pareja de delanteros rivales:
 

 ... a veces haciendo lavolpiana (meterse entre los centrales) para resolver ese tres contra dos con más comodidad:


Por tanto, en ataque es uno de los jugadores más atrasados del equipo y está habituado a recibir el balón de cara o a lo sumo perfilado de lado, pero casi nunca de espaldas a la portería rival. Tener un giro lento es ahí poco inconveniente.

El gran problema de Carvalho en este Betis es que ese puesto realmente no existe. Este Betis juega siempre con defensa de tres centrales, y dado el rendimiento de los cinco de la plantilla es difícil que su entrenador deje fuera del equipo a la vez (salvo algún momento esporádico) a tres de ellos. Ahi el problema se le traslada a Setién –y sería interesante conocer cómo negoció este fichaje con Serra Ferrer el pasado verano–: cómo encajar al jugador en el esquema del equipo.

Si miramos la salida lavolpiana de más arriba, el rol de Carvalho podría ser justamente el de tercer central, pero el overbooking en el puesto y su escasa velocidad (requisito indispensable en un central para defender lejísimos de su portería como hacen los defensas del Betis) lo descarta ahí. Setién ha probado dos soluciones para encajarlo:

1) Mediocentro posicional en un 3-1-4-2, como este jueves ante el Doudelange. En ataque resultó esto:


Tal vez sea la situación más cómoda para el jugador, porque el puesto se asemeja bastante al suyo natural; pero con ese esquema Setién desviste varios santos para vestir a uno. El juego del Betis es muy posicional, o sea, los jugadores, tanto en defensa como en ataque, tienen que atenerse con bastante rigor al puesto asignado en el esquema, y eso convierte en muy importante que los espacios queden racionalmente repartidos en fase ofensiva. La forma más eficiente para ello es formar triángulos con los jugadores alternando líneas pares e impares (2-1-4-3, 3-4-3...) para evitar que solapen sus posiciones y dejen sin embargo espacios sin ocupar. Pues bien: como se ve arriba, el 3-1-4-2 es, en este sentido, bastante malo, especialmente si el rival junta líneas, como sucedió el jueves: los dos interiores y los dos delanteros suelen molestarse, y lo mismo sucede con el mediocentro posicional (WC) y el defensa más central de los tres, al que además obstaculiza la salida en conducción natural (... ¡y suele ser nada menos que Bartra!); el solapamiento de interiores y delanteros puede disimularse con movilidad, pero no es el caso en las posiciones traseras, muy fijas en la salida de balón. En el mejor de los casos, como se vio ante el 4-4-2 del Doudelange, la salida en 3 + 1 contra 2 es una especie de mal sucedáneo de la salida con dos centrales más mediocentro: si se logra salir con el balón limpio (por ejemplo si el propio Carvalho lo hace) es a costa de dejar atrás tres centrales contra dos delanteros, algo muy seguro defensivamente pero que a cambio no consigue ni siquiera igualdad numérica en el ataque, que suele resultar previsible y atascado.

La (correcta) tendencia natural a espaciarse de los jugadores suele convertir ese 3-1-4-2 en un 3-3-4, aunque entonces Carvalho acaba incrustado en posiciones muy adelantadas, de interior, donde tiene que jugar de espaldas a puerta y girarse, en las que está poco a gusto y para las que Setién tiene sin duda mejores alternativas, como Guardado:


2) Quique ha situado también a Carvalho como uno de los, digamos, mediocentros de un 3-4-3:


Como se ve fácilmente comparando con la segunda imagen de este artículo, en realidad se trata a efectos prácticos del puesto de interior clásico de un 4-3-3 cuando detrás se hace salida lavolpiana (para entendernos: Xavi e Iniesta cuando Busquets se metía entre centrales en el Barça). O sea, no es el puesto natural de Carvalho, también aquí obligado a jugar a veces de espaldas a puerta y girarse; pero al menos no gripa el funcionamiento del resto del equipo y aporta músculo en la zona.

Una posible solución intermedia sería partir de un 3-1-4-2 en fase defensiva y que en fase ofensiva uno de los dos interiores (podrían hacerlo alternadamente) bajase a la altura de WC, desplazando a este a un costado y convirtiendo el 3-1-4-2 en lo que se llamaría un 3-4-1-2 situacional, móvil, con buen reparto de espacios y diferente en cada jugada (algo nada fácil de defender):



En suma, Setién y Eder Sarabia tienen tarea con la posición de Carvalho. Es cierto que los fichajes se planean a largo plazo y que una plantilla debe planificarse abierta a cambios de esquemas y a variaciones de planes de juego, pero si los técnicos del Betis tenían claro cuál sería el esquema básico del equipo no se entiende muy bien que la gran apuesta económica de la temporada se hiciera en un jugador de difícil encaje en el esquema: un regalo envenenado de Serra Ferrer a Setién.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.