domingo, 22 de diciembre de 2019

Betis 1 - Atlético de Madrid 2 (18ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Joel Robles; Mandi (Tello, m. 82), Bartra, Feddal; Emerson, Canales, Guardado (Lainez, m. 69), Álex Moreno; Fekir, Loren (Borja Iglesias, m. 59) y Joaquín.
ATLÉTICO DE MADRID (2): Oblak; Trippier, Felipe, Giménez, Lodi; Herrera, Thomas, Saúl, Lemar (Correa, m. 56); J. Félix (Marcos Llorente, m. 88) y Morata.
Goles: 0-1, m. 58: Correa. 0-2, m. 84: Morata. 1-2, m. 93: Bartra.
Árbitro: Estrada Fernández (Comité Catalán). Mal. Amonestó a J. Félix, Mandi, Thomas, Morata, Bartra, Feddal y Guardado.
Incidencias: 52.000 espectadores, buen terreno y lanzamiento de peluches en el descanso.

Cayó derrotado el Betis en un partido muy nivelado ante un Atlético más rácano que nunca. El partido fue muy similar al de la temporada pasada: escaso en ocasiones, cómodos ambos equipos en sus respectivas (y opuestas) formas de jugar, y a la espera de ser desequilibrado por un error que este año cayó a favor de los visitantes.

Y es que pese a su pretendido cambio de estilo de juego el Atlético de Simeone sigue siendo lo que fue siempre: un Getafe de Bordalás con más poderío económico. Renunció casi por completo al balón y colocó desde el inicio su canónico 4-4-2 con el bloque medio-bajo, a la espera de que el Betis adelantase líneas para aprovechar el espacio a la espalda de los centrales verdiblancos –que, desde luego, lo hubo–. Los atléticos, con un mediocentro de cierre (Thomas) poco dotado para el pase, jamás arriesgaron y desde el mismo inicio de partido buscaron sin rubor el pelotazo largo hacia Morata (incluso desde los saques de banda laterales).

El Betis consolida cada vez más su retorno a un modelo de juego de más posesión y posición. Lejos de la precipitación y el caos posicional de principios de temporada, los béticos masticaron las posesiones para tratar de salir limpios desde atrás, buscaron superioridades desde posiciones ofensivas estables y mantuvieron al control del partido durante largos tramos. Con Edgar fuera de nuevo, Bartra volvió a ejercer de pivote/central: era medio de cierre de un 4-3-3 en defensa posicional y en transición defensa-ataque (justo tras recuperar el balón, y prolongaba esa situación si el equipo era presionado hasta su área); pero era un central más, metido entre Mandi y Feddal, cuando la jugada de ataque del Betis se alargaba. Con este artificio Rubi ha logrado por un lado meter poderío defensivo en un centro del campo que era muy permeable con Carvalho de pivote, y por otro correr menos riesgos cuando el equipo ataca con la línea trasera muy alta, metida incluso en campo rival, algo temerario con solo dos centrales.

Primera media hora
El escenario típico del partido fue balón en posesión de un Betis (67%/33%) que trataba de limpiar el tres contra dos de salida, mientras el Atlético lo ensuciaba con el trabajo de sus delanteros y las basculaciones de su bloque defensivo. Desde su zona poco men oriented –nunca pierden la posición por encimar al rival– los atléticos raramente salían a la presión alta, salvo cuando Lemar saltaba a por Mandi; los visitantes intentaban (con escaso éxito) obligar a los béticos a salir por el lado de Feddal, menos hábil con balón que el argelino. El partido transcurría bajo un fuerte dominio bético, con algunas (pocas) ocasiones claras para los locales.


Minutos 30 al 69
El Betis pierde fuelle pero no deja de correr riesgos por mantener la defensa muy adelantada. El Atlético intenta correr a la espalda de esta y lo logra en escasas ocasiones, sobre todo al final de la primera mitad; dos son muy claras, y una, afortunada, acaba dentro a la hora de juego.

Minutos 69 al 82
Tras el gol el Betis había tratado de apretar sin lograrlo. Pero el progresivo paso atrás de un cansado Atlético (aplastado en adelante con sus diez hombres de campo en una franja de quince metros por delante de su área) y, sobre todo, la introducción de Lainez por Guardado provocan una verdadera oleada atacante del Betis, que merece sobradamente el empate.

Vale la pena detenerse en lo sucedido con ese cambio. Fekir había sido un disciplinado extremo derecho a la moderna (con tendencia a meterse por dentro) durante los primeros veinticinco minutos, no por casualidad los mejores del equipo en la primera parte:

Heatmap de Fekir min. 1 al 25. Ataque: hacia la derecha. Fuente: As.

Y durante los siguientes 45 se había retrasado caprichosamente a zonas de interior según su inspiración y momento:

 
 
Para evitar solaparse con él, Canales se vio obligado a compensar posiciones adelantándose en ataque y volviendo al centro del campo en defensa; en todo caso la falta de un delantero en esa zona derecha y la acumulación de hombres más atrás impidió el progreso del Betis por ese sector, pese a lo vistoso del fútbol del francés.

Sin embargo al entrar Lainez sí hubo ya extremo y Fekir pasó a ser verdadero interior de un 4-3-3; muy retrasado al Atlético, la posible debilidad defensiva bética no se notó en absoluto por su sector y sí las superioridades que lograba el equipo por ese sector derecho, en jugadas iniciadas por un Mandi que ya no podía ser detenido por el cansado Morata. El Betis llegaba en oleadas pero el gol se resistía.


Minuto 82 al final
Sorprendentemente Rubi destruye su propio invento cuando mejor estaba funcionando: por meter más atacantes elimina a Mandi, clave en los entonces exitosos inicios de ataque béticos, para retrasar a Bartra y atrasar a Joaquín a interior por detrás de Tello, nuevo extremo izquierdo. El movimiento recibe castigo inmediato y el Betis baja un poco los brazos, aunque en la última jugada llega el 1-2.

Línea por línea
Joel se apuntó un pequeño milagro en el uno contra uno ante Morata de la primera parte.

En la defensa, en general a buen nivel, destacó poderosamente el partido de Mandi, magnífico en defensa y ataque. Bartra tapó aceptablemente sus carencias para la distribución del juego y Feddal defendió mejor que atacó.

Emerson impuso su tremendo poder físico en el tramo final, en el que un Álex Moreno deprimido tras su fallo en el 0-1 se dejó ver poco; debe corregir este su tendencia a cometer errores de bulto. Guardado hizo un aceptable partido, y Canales perdió brillo por el duro y sordo trabajo al que lo somete Fekir con su descontrol posicional.

El francés merece capítulo aparte: sus portentosas condiciones físicas y técnicas brillaron de nuevo –llega a casi todo, sale de situaciones inverosímiles...–, pero empezamos a pensar que el hecho de que los mejores partidos del equipo coincidan con sus ausencias no es casual. Durante casi todo el partido fue un verdadero manual de cómo no situarse en el campo; perdió su marca (el lateral rival) casi siempre en defensa, y en ataque se empeñó una y otra vez en bajar al sector de Canales a pedirla al pie, lo que puede resultar positivo si se hace esporádicamente pero es una losa para el equipo si se convierte en costumbre. Tampoco elige muy bien jugada; poco antes del 0-1 renunció inexplicablemente a avanzar en una jugada en que tenía enormes espacios para progresar.



En suma, desperdicia unas condiciones técnicas y físicas (su cambio de ritmo hace estragos y tampoco tiene un fondo limitado) realmente extraordinarias, y una exagerada facilidad para el juego corto.

Joaquín y Loren jugaron casi siempre en inferioridad. Lainez aportó descaro y, con alguna fortuna, profundizó. Tello y Borja volvieron a decepcionar.

Rubi tiene tarea con Fekir.

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domingo, 15 de diciembre de 2019

Espanyol 2 - Betis 2 (17ª jornada de LaLiga)

ESPANYOL (2): Diego López; Víctor Gómez, David López (Naldo, m. 63), Bernardo, Calero, Dídac; Marc Roca; Granero (Iturraspe, m. 75), Darder; Campuzano (Ferreyra, m. 68) y Calleri.
BETIS (2): Robles; Emerson, Mandi (Tello, m. 64), Bartra, Feddal, Álex Moreno; Kaptoum, Canales; Fekir (Lainez, m. 52), Borja Iglesias y Joaquín (Loren, m. 82).
0-1, m. 3: Borja Iglesias. 1-1, m. 16: Darder. 2-1, m. 40: Bernardo. 2-2, m. 67: Bartra.
Árbitro: Cuadra Fernández (Balear). Amarilla a Calero, Granero, Bernardo y Feddal.
22.000 espectadores y muchos de ellos béticos, en Cornellá.

Un mala primera parte y una mejor segunda dieron al Betis un solo punto en el campo del –hasta ahora– peor equipo de la competición.

Primera parte
Y es que el Espanyol confirmó durante todo el encuentro los informes previos: tiene problemas en defensa y más aún ataque, y, muy corto en fútbol y hecho un manojo de nervios, apenas es capaz de amenazar la portería rival en robos altos y jugadas a balón parado. En consecuencia trató de llevar el partido al terreno que le convenía: presión asfixiante en campo rival, cuerpo a cuerpo en todos los sectores, agresividad y constantes interrupciones; todo ello, eso sí, a costa de un desgaste enorme por el insostenible ritmo físico de esa presión.

En la primera parte no supo el Betis salir de esa dinámica poniendo pausa a sus posesiones y aprovechando los nervios del rival, pese a ponerse por delante muy pronto. Tampoco supo aprovechar las debilidades del esquema españolista; al jugar también con defensa de cinco el Espanyol, esta vez los béticos no tendrían la ventaja habitual (sufrida por el Athletic hace una semana) de la ambigua posición de los carrileros béticos, difíciles de emparejar para equipos con defensa de cuatro; pero a cambio el 3-1-4-2 local, con un diestro además como central izquierdo, daba oportunidad de flotar (dejar jugar) a dos de los centrales pericos para ganar ventaja en otras zonas. Sobre todo se podía conceder balón al central central (valga la expresión), cuya salida cerraba su compañero Roca. Por ejemplo se pudo defender así:

Una de nuestras ideas favoritas: el 3-1-4-2 es intrínsecamente malo y se puede aprovechar flotando al Bernardo de turno. Al ser diestro Calero su marcador podía ayudar, además.

La ventaja en el marcador y los nervios locales hacían aún menos necesario ir a la presión alta hombre a hombre. Fue sin embargo lo que hizo el Betis en muchas ocasiones, con el consiguiente riesgo de recibir castigo si algún jugador local cogía la espalda de su par. Fue el caso del 1-1:


Como se observa, hay marcas al hombre en todo el campo, Canales no puede recuperar el par de metros ganado por Darder (rectángulo) y no había hombre de cierre para taparlo (Bartra, en el círculo rojo, está muy lejos). Emerson, correctamente situado en una posición intermedia, no llega a tiempo a la ayuda, por lo que los centrales, ocupados con sus respectivos delanteros, tampoco pueden cerrar a Darder.

El Betis había formado su peculiar 3-4-3 habitual, con la (poco explicable) ausencia de Edgar, cuyo ambiguo papel de mediocentro-tercer central fue (peor) ejecutado por Bartra, un tanto caótico en sus movimientos y peor pasador que el canterano; Edgar o incluso Mandi parecen mejores soluciones para la posición. Fekir (tocado: una presencia tampoco fácil de explicar) se ofrecía con bastante libertad, como suele, provocando al atrasarse que Canales a su vez atrasase su posición más que Kaptoum. En todo caso, muy marcado Canales e invisible Kaptoum, ni aun con la ayuda de Fekir lograba el Betis sacar la pelota jugada; tampoco Borja pescaba balones largos, y el partido era una sucesión de interrupciones, faltas, robos y posesiones cortas que convenía al Espanyol; los pericos, de hecho, remontaban a balón parado.

Segunda parte
La gasolina del Espanyol apenas dura cinco minutos más y el Betis domina plácidamente la posesión en adelante (28%/72%, cuando en la primera fue un 47'5%-52'5%). La entrada de Lainez simetriza el esquema bético, que pasa a ser un 4-2-3-1 al entrar Tello. El catalán mete más revoluciones al ataque y el 2-2 llega tras un buen córner bético:

Otra de nuestras ideas favoritas: el 2 contra 1 en el córner, bien ejecutado aquí por la combinación zurdo-diestro. Canales puede centrar desde una posición más ventajosa que la esquina.

Con su Espanyol nervioso y muerto físicamente, Machín ve la cosa muy fea y refuerza defensivamente a su equipo con un segundo mediocentro posicional. El Betis pasa a un 4-4-2 y tiene algunas (escasas) ocasiones para ganar.

Línea por línea
Robles mostró de nuevo en el 2-1 un recurrente defecto que ya ha costado caro (Rennes en el Villamarín): una gran renuencia a salir por alto.

Tampoco el 1-1 dejó bien parado a Mandi, que vende a su portero al abrir las piernas; solo Feddal hizo un partido aceptable en esa línea.

Moreno, más activo que Emerson, volvió a percutir por su banda y dejó otra asistencia. Canales acabó poco pese a sus excelentes detalles, y Kaptoum mejoró mucho con el paso de los minutos, cuajando una muy buena media hora final.

Muy grises Borja y Fekir, solo Joaquín metió algún peligro arriba entre los titulares. Lainez y Loren aportaron poco; Tello, a su atolondrada manera y pese a cometer muchos errores, agitó mucho el partido en el tramo final y fue decisivo.

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lunes, 9 de diciembre de 2019

Betis - Athletic: algunas notas

Visto el partido de ayer vale la pena dejar algunas notas sobre un encuentro en el que el equipo supo imponerse a un Athletic que lleva una excelente trayectoria desde que Garitano se hizo cargo de él, aunque acudía al Villamarín, cierto, con muchas bajas. El Betis fue algo superior en la primera parte –no tanto como indica el marcador: entró casi todo– y supo defenderse muy bien en la segunda, en la que prácticamente no hubo ocasiones de gol.

Este Athletic es prototipo de un modelo de juego muy definido, muy norteño (británico, digamos) y más efectivo en casa que fuera de ella. Se basa en jugadores muy fuertes físicamente (Beñat, significativamente, apenas juega) y busca el ritmo alto y la verticalidad a toda costa; como eso significa imprecisión, trabaja mucho el balón largo dividido y la segunda jugada. En defensa trata de prolongar al máximo una presión alta, pero como es imposible mantenerla los noventa minutos sin tener una gran cuota de posesión la alterna con fases de repliegue bajo. Ausente ayer Raúl García, Garitano metió arriba a Kodro con Sancet en la mediapunta (en la práctica casi un segundo delantero algo volcado a la izquierda), formando un 4-2-3-1 con Williams en el extremo derecho.

El Betis repitió el exitoso y especial 4-3-3 con el que Rubi ha logrado equilibrar el juego del equipo al introducir un tercer central en el rol alterno de mediocentro en defensa y tercer central en ataque. En esta fase realmente se forma un 3-4-3:


Como ha sucedido ya en partidos anteriores –y de hecho es movimiento procedente de la temporada anterior– cuando la presión vizcaína obligaba a la línea de Bartra, Edgar y Feddal a acercarse mucho a su portero para sacar el balón, Edgar se adelantaba unos metros para no atraer un rival hacia Joel (o sea: para no perder un potencial receptor), formándose entonces la disposición clásica del 4-3-3 tradicional; de hecho, y aunque el plan básico es siempre el mismo, cada partido que pasa el canterano va asomándose con más frecuencia a esa posición ofensiva de pivote (un Busquets, para entendernos), en la que está cumpliendo con nota con un juego aparentemente fácil –eso tan difícil–; tal vez el mediocentro defensivo tan anhelado estaba ya en casa y Rubi pueda anotarse el punto de su descubrimiento en esa posición.

En defensa el Betis formaba un 4-1-4-1 que –muy paralelos los dos mediocentros del Athletic– controlaba sin demasiados problemas la salida de balón vasca pese a la inferioridad de Loren ante los centrales.


Muy altos Capa y Yuri, ese 4-1-4-1 bético sufría por uno de los habituales agujeros de ese sistema: los extremos están obligados a un tremendo recorrido para seguir a los laterales rivales en defensa y pisar el área contraria en ataque. Joaquín no hizo con mucha dedicación lo primero, lo que provocó inferioridades en su sector al dejar libre muchas veces a Capa:


Lo compensó, eso sí, con eso de pisar área: un hat-trick que será legendario.

En dirección contraria el Athletic se encontró con un problema similar: los laterales béticos, siempre altísimos en ataque, resultaban difíciles de seguir para sus extremos, y la espalda de William era castigada en jugadas como la del 2-0: Joaquín atrae al lateral y da así pista a Moreno para recibir un excelente pase de Guardado (captura de Gol TV).


Como reconoce Rubi en esta reciente entrevista, sus intentos de cambiar el modelo de juego bético hacia uno más ecléctico (que, añadimos nosotros, comenzaron alejándose de manera exagerada del modelo anterior) han sido modulados tras reuniones con la plantilla, y en partidos como ayer resulta evidente que los béticos han vuelto a un fútbol más combinativo, de más toque corto, con muchas menos conducciones y pelotazos, y algo menos vertical que a principios de temporada. Una sutil consecuencia de ello es que los extremos juegan ahora a pie cambiado: al pausarse más el ataque da tiempo a los laterales a profundizar por banda (y más atacando con tres al fondo), y el papel natural de los delanteros de los costados, Joaquín y Lainez ayer, no es ya apurar la línea de fondo para centrar, sino buscar el disparo y el remate desde posiciones interiores. Los tres goles del portuense son un triunfo de este rol.

Sí está teniendo éxito Rubi en lograr que el equipo ataque con rapidez tras robos altos, un método poco usado la temporada pasada (pese a ser un secreto del éxito de equipos posicionalistas como el Barça) y que ayer dio el primer y el tercer gol; el segundo de ellos de hecho fue un contragolpe clásico en toda regla. También supo correr el Betis en ciertas jugadas para castigar la presión alta rival cuando lograba superarla por bajo, como en el 2-0, aunque se abusó (con nulo éxito) de los balones largos a Loren, todos perdidos pese a que este buscó emparejarse en ellos con el lateral Capa.

En la segunda parte el Athletic metió, curiosamente, un defensa más, con la probable intención de detener la sangría por las bandas desde una defensa de cinco; pasó a un 3-1-4-2 que obligó a Rubi a retocar posiciones por dentro para cerrar a los dos mediapuntas:



Pese a que los emparejamientos eran hombre a hombre, ya pues sin la anterior superioridad para cada equipo en zona defensiva, el Betis defendió bien, supo enfriar el encuentro y solo un error de Joel (como antes uno de Moreno) permitió acercarse en el marcador al Athletic.

En lo individual, dejando a un lado a Joaquín, destaca la poderosa mejora del rendimiento de Guardado, inteligente en la contrapresión, hiperactivo en defensa (tapó campo, robó y cerró el agujero que solía dejar Joaquín) y muy bien en el pase.


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sábado, 7 de diciembre de 2019

Nota

Esta semana no se publicará análisis del Betis - Athletic de Bilbao.

PD: acabamos de publicar  un breve análisis. Pueden verlo en este enlace.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Mallorca 1 - Betis 2 (15ª jornada de LaLiga)

R.C.D. MALLORCA (1): Reina; Fran Gámez, Valjent, Raíllo, Lumor; Baba (Lago Junior, m. 46), Salva Sevilla; Kubo, Febas, Dani Rodríguez (Chavarría, m. 76); y Budimir (Abdón, m. 68).
BETIS (2): Joel Robles; Mandi, Bartra, Feddal; Emerson, Canales, Guardado, Pedraza; Fekir (Lainez, m. 84), Loren (Borja Iglesias, m. 68) y Joaquín (Kaptoum, m. 79).
0-1, m. 6: Joaquín, de penalti. 0-2, m. 32: Fekir. 1-2, m. 54: Lago Junior, de penalti.
Martínez Munuera (Comité Valenciano). Amarillas a Lumor, en dos ocasiones (la segunda en el minuto 91), Kubo, Guardado, Mandi, Loren y Emerson.
17.000 espectadores y césped algo irregular en Son Moix.

Una mezcla de fortuna, superior calidad en la delantera y dispar actuación de los porteros dio al Betis una victoria inmerecida por juego. Los verdiblancos fueron algo superiores en la primera mitad pero se vieron claramente superados cuando los mallorquines se tiraron a por el partido y se entró en una dinámica de ida y vuelta.

Primeros veinticinco minutos
Tras la victoria ante el Valencia, Rubi repitió planteamiento con solo cambios forzados por lesión más la –discutible– entrada de Bartra por Edgar. Así pues el central catalán ejercería durante casi todo el partido como mediocentro defensivo de un 4-3-3 en defensa posicional, con la misión de barrer la zona del mediapunta rival, mientras que en ataque estático (una vez superada, en su caso, la presión alta del Mallorca) se incrustaría como central entre unos abiertos Mandi y Feddal. En esa fase, la ofensiva, el Betis dibujaba de nuevo un esquema no muy definido entre el 3-4-3 y el (aquí odiado desde anteriores temporadas) 3-1-4-2: a veces Canales y Guardado atacaban en paralelo, pero muchas otras el primero centraba y retrasaba su posición, y arrastraba hacia atrás a Fekir hasta ponerlo a la altura de Guardado, que entonces casi se pisaba terrenos con Joaquín. Los laterales, ya carrileros, iniciaban la jugada muy altos:

El ataque del Betis: ni 3-4-3 ni 3-1-4-2.

El Mallorca jugaba una especie de 4-2-3-1, con extremos cerrados y laterales también altos en ataque; defendía generalmente en 4-4-2, pero al atacar había mucho intercambio de posiciones por detrás del punta Budimir: solo Kubo quedaba claramente a la derecha, mientras Salva Sevilla (segundo mediocentro), Dani Rodríguez y Febas se movían por dentro, por delante de Baba.

El Betis inicia el partido haciendo una presión altísima y ante el empeño del Mallorca en sacarla jugada consigue varios robos en la salida del rival tras los que acelera la jugada (aspecto mejorable de la etapa anterior). Tras varias ocasiones llega el 0-1, e incluso se ronda el 0-2. Los béticos sacan además el balón con mucha limpieza desde atrás ante la indecisa presión local, recordando tiempos más felices.

Minutos 25 al 45
El Mallorca logra zafarse de la presión y el Betis comienza a pasar apuros: permeable por dentro pese a la presencia de Bartra, demuestra una vez más su incapacidad para defender posicionalmente y el Mallorca llega mucho a puerta. Sin embargo el Betis marca en un contragolpe y logra bajar el ritmo del partido hacia el final del primer tiempo.

Segunda parte
Ya sin nada que perder, el Mallorca retira a su mediocentro defensivo; mete por él un verdadero extremo izquierdo (Lago Junior) y queda con Kubo por la derecha, más Rodríguez, Febas y Salva (algo más retrasado) por dentro y Budimir arriba. Sin reservar ya nada el Mallorca se lanza a una presión alta casi suicida y durante quince minutos encierra al Betis y logra el 1-2. Los béticos pasan de nuevo terribles apuros en defensa posicional.

Con el paso de los minutos el exigido físico de los baleares decae y el Betis comienza a salir de la presión con más asiduidad, aunque pocas veces logra contras claras. Vista la incapacidad estructural de esta plantilla para defender posicionalmente (ni Mandi, ni sus laterales, ni sus centrocampistas saben hacerlo), con buen criterio Rubi manda a los béticos volver a presionar arriba para evitar encerrarse, y de hecho recuperan cuota de balón. Pero siguen topándose con dos problemas ya repetidos esta temporada: escaso criterio con el esférico, y un notable desorden al tirar la presión alta, en la que con frecuencia se mandan demasiados jugadores arriba de forma descoordinada. La generación de una de las últimas ocasiones del Mallorca es un buen ejemplo (entre muchos otros): observemos cómo de forma innecesaria Canales y Pedraza acuden simultáneamente a presionar al mismo jugador, el lateral derecho mallorquinista, lo que arrastra a Feddal hacia Kubo (este en la esquina inferior derecha del primer plano; el marroquí fuera de visión) y deja en inferioridad a Bartra y Mandi contra tres delanteros (segundo plano), favorecidos estos además por un intento de fuera de juego muy mal tirado por parte de Emerson:


Esta jugada, como muchas otras, fue providencialmente salvada por Joel. El Betis pasa casi toda la segunda parte en una dinámica de correcalles insoportable para el físico de jugadores como Joaquín y Guardado, y solo la suerte, el acierto de Joel y la falta de calidad de los locales –cuya plantilla es básicamente la del año pasado en Segunda– salvan al Betis de perder el partido.

Una vez más el Betis demostró que cuando el rival le cede el balón y el control del juego (como hicieron Levante y Valencia en el Vilamarín, o este Mallorca en el arranque del partido) el equipo tiene calidad para jugar el balón y hacer ocasiones al rival –y tal vez, sí, con más verticalidad que en temporadas anteriores–. Pero cuando este le presiona arriba y el partido se convierte en un ida y vuelta, demasiados jugadores béticos (y Carvalho no remediaría precisamente esta situación) no soportan la subida de ritmo físico y el equipo se deshace. Dado que la plantilla es la que es, bien hará Rubi en asumir esa situación y dotar a su equipo de los mecanismos necesarios para llevar los encuentros al terreno que le interesa, que es el de las posesiones largas y la presión selectiva en campo rival.

Línea por línea
Joel salvó el partido con cuando menos tres intervenciones cuasimilagrosas en la segunda parte. Si el nivel ha bajado en la portería es por el suplente, no por él.

Emerson lució poco en esta ocasión, pero progresa en defensa. Mandi y Feddal hicieron un partido solo aseado y Pedraza, favorecido por fin por el esquema de juego, se proyectó bien en ataque, aunque no debe amenazar el puesto de Álex Moreno.

Bartra no mejoró las prestaciones de Edgar, tal vez menos bullicioso pero mejor pasador que el catalán. Guardado volvió a verse rebasado cuando el partido subió de revoluciones, y Canales fue de nuevo el mejor en esa zona.

Joaquín jugó de nuevo con calidad e inteligencia. Loren trabajó mucho pero vuelve a pelearse con el gol.

Fekir merece capítulo aparte. Jugador imaginativo pero caótico, suple con implicación y una brutal calidad en la conducción y el disparo su tremenda falta de criterio táctico, con balón y sin él. En defensa se apartó de su teórico rol (seguir al lateral izquierdo del Mallorca), convirtiendo el 4-3-3 bético en un 4-4-2 de facto. En ataque provocó el penalti, pero la jugada que mejor lo retrata es la del 0-2: en lugar de pasarla a Emerson o Joaquín, en mucha mejor situación que él, decide disparar desde muy lejos. Pero la mete.


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lunes, 25 de noviembre de 2019

Betis 2 - Valencia 1 (14ª jornada de LaLiga)

Betis (2): Joel Robles; Emerson, Mandi, Sidnei (Barragán, m. 76), Álex Moreno; Edgar (Borja Iglesias, m. 68); Fekir, Canales, Guardado, Joaquín; y Loren (Pedraza, m. 81).
VALENCIA C.F.: Cillessen; Jaume Costa, Paulista, Mangala, Gayá; Wass, Parejo, Ferrán Torres (Kang-In Lee, m. 86), Manu Vallejo (Gameiro, m. 64); Rodrigo (Carlos Soler, m. 74) y Máxi Gómez.
Goles: 0-1, m. 32: Maxi Gómez. 1-1, m. 36: Joaquín. 2-1, m. 93: Canales.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (C. Vasco). Amonestó a Edgar, Wass, Álex Moreno y Gayá.
Buen tiempo y 46.500 espectadores en el Benito Villamarín.

Salvó un nuevo match ball Rubi gracias a un buen partido de su equipo, que fue levemente superior al siempre incómodo Valencia y logró la victoria en la última jugada.

Para ello Rubi corrigió muchos de los defectos que le venimos afeando al equipo desde que comenzó la temporada, y de hecho el Betis se aproximó más que nunca al fútbol para el que está diseñada su actual plantilla: el juego de posición que practicaba con Setién. Y es que, pese a los cambios de entrenador en ambos cuadros, el partido fue semejante a los cuatro Betis-Valencia (o Valencia-Betis) de la temporada pasada: el Valencia de Celades permitiría al Betis largas posesiones desde un 4-4-2 marceliniano de bloque bajo, líneas muy juntas y muy cerrado por dentro, para tratar de aprovechar espacios al contragolpe con jugadas veloces a muy pocos toques.

El Betis, como decimos, se pareció más al de la temporada pasada que a ese mal equipo precipitado, individualista, desordenado, desequilibrado y discreto con balón de las últimas jornadas. En primer lugar, la valiente introducción de Edgar equilibró una alineación que en jornadas anteriores había pasado de pecar de falta de centrales y jugadores de carácter defensivo, al jugar con solo dos, a atascar su salida de balón al poner a un cuarto central por delante de una defensa de tres centrales. Por fin Rubi usó la (inexplicablemente) escamoteada estación intermedia: puso tres centrales natos en el campo y blindó a Mandi y Sidnei con el canterano por delante de ellos. Lo usó además de una forma original: aunque en defensa se dibujaba un 4-3-3 (o 4-1-4-1) con Edgar como mediocentro de cierre, en ataque el canterano hacía lavolpiana en salida (se metía entre Mandi y Sidnei) y ahí se quedaba, de forma que el Betis jugaba con balón un claro 3-4-3.

El Betis en ataque el sábado: 3-4-3
 
El Betis en defensa posicional: 4-3-3

Aunque el salto a la presión alta no es un mecanismo muy ordenado en este Betis, para ello solían ser Fekir o Joaquín quienes iban a por uno de los centrales rivales, con escaso coste en el segundo caso por la inoperancia ofensiva del hombre que quedaba libre, Jaume Costa, incómodo a pie cambiado.

Pero no solo el dibujo era mejor: por fin los jugadores béticos dejaban de moverse en ataque de forma impulsiva y caótica y encontraban un punto adecuado entre una sana movilidad (con sus permutas) y una buena distribución de roles en el campo, en la que por ejemplo Fekir se movía por las zonas en las que puede hacer daño. Incluso el plano de posiciones medias con balón de los jugadores béticos fue reconocible, algo insólito esta temporada:

El 3-4-3 (casi 3-2-5) del Betis en ataque (de izquierda a derecha). Fuente: As.

Como se observa, Joaquín y Fekir, a pie cambiado, dejaban espacio para las subidas de unos laterales muy altos, y Guardado y Canales quedaban como interiores izquierdo y derecho respectivamente –su solapamiento aparente es un efecto estadístico de cambios de posición posteriores–. El Betis era pues mucho más posicional, como podemos apreciar comparando el heatmap de Edgar con el de Bartra una semana antes, muchísimo más disperso:

Edgar tocó la pelota mucho y atrás.

Bartra ante el Sevilla: toca pocas, y en cualquier parte.

Lo mismo sucede si comparamos los heatmaps de Canales en la primera parte este sábado y antes ante el Sevilla:

Canales en la primera parte ante el Valencia: un interior derecho con cierta libertad.

 Canales en la primera parte ante el Sevilla: imposible saber de qué jugaba.

Pero no solo estaba mejor equilibrado y situado el Betis, sino que trataba mucho mejor el balón (cierto que ayudado por el repliegue del Valencia) desde una concepción más colectiva del juego: en lugar de las habituales conducciones individuales y los pelotazos cuando el rival aprieta un poco, los béticos tocaron desde atrás con paciencia hasta encontrar al hombre libre en el tres contra dos de salida, y Guardado y Canales se situaron bien para abrir el juego hacia las bandas, sobre todo hacia un Álex Moreno que intervino muchísimo. El Betis mantenía un ritmo de juego adecuado, lejos de la precipitación habitual –conocida por muchos béticos como verticalidad–, y por tanto se tomaba su tiempo para encerrar al rival y presionarlo correctamente tras la pérdida.

Minutos 68 al 81
Con la entrada de Borja el Betis pasa a un 4-4-2 con Joaquín y Fekir en los costados, aunque el francés tiende a centrar y adelantar su posición y obliga a uno de los dos delanteros a cerrar en banda –e incluso a Loren, varias veces, a marcar a un mediocentro valencianista–. Una conversación entre Fekir y Borja los recoloca, pero el Betis había perdido el control del juego. Entre tanto la lesión de Sidnei obliga a usar a Barragán como central, y Mandi se pasa al perfil izquierdo.

Minutos 81 al final
Rubi aprecia correctamente la situación y pese al empate sacrifica a Loren y suma un centrocampista más: refuerza la banda izquierda con Pedraza por detrás de Moreno; Joaquín se pasa a la derecha y Fekir y Canales quedan como interiores de un 4-3-3 en el que Guardado cierra. El Betis retoma el control y recibe su premio en la última jugada.

Línea por línea
Joel estuvo bien bajo palos y con el pie. Mandi y Sidnei mejoraron en ataque y defensa, protegidos por un Edgar que tuvo un buen debut: cerró bien el centro del campo y tocó siempre con intención. 

En las bandas Emerson cumplió pero tuvo menos impacto en el juego que un Álex Moreno que llevó el peso del ataque bético. Guardado progresa adecuadamente: dio fluidez y peleó bien; Canales estuvo bien en el pase, aunque perdió presencia con el paso de los minutos –hasta su maravilla final–.

Joaquín sigue dando fútbol y puntos. Loren no marcó, pero hizo un trabajo inmenso, de chico para todo. Fekir jugó en la que seguramente sea su posición ideal en este Betis; acostado a la derecha y más atado a su posición interviene menos, cierto (y más aún dado que ayer se cargó el juego por la banda opuesta), pero lo hace donde hace más daño; además, siendo hombre de buen fondo físico pero poca sofisticación táctica, se le da un trabajo defensivo (seguir al lateral) sencillo de entender, perfectamente factible para él y en el que aporta más que en la cómoda mediapunta.

Borja pivotó bien en alguna jugada; Barragán tardó en encontrar su sitio y Pedraza intervino poco pero bien.

Rubi parece rectificar y encontrar un punto intermedio entre sus erráticos planteamientos de inicio de temporada y el fútbol más adecuado a sus jugadores por plantilla y cultura táctica. Veremos si dura. En los cambios estuvo acertado.

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lunes, 11 de noviembre de 2019

Betis 1 - Sevilla F.C. 2 (13ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Joel Robles; Mandi, Feddal (Joaquín, m. 62), Sidnei; Emerson, Bartra (Tello, m. 68), Canales, Guardado (Borja Iglesias, m. 76), Álex Moreno; Fekir y Loren.
Vaclik; Jesús Navas, Koundé, Diego Carlos, Reguilón; Fernando, Banega (Jordán, m. 74), Óliver Torres (Franco Vázquez, m. 50); Ocampos, Nolito (Gudelj, m. 69) y De Jong.
0-1, m. 12: Ocampos. 1-1, m. 45: Loren. 1-2, m. 55: De Jong.
Árbitro: Hernández Hernández (Comité Canario). Anticasero. Mostró tarjeta amarilla a Feddal, Emerson, Óliver, Ocampos y Gudelj.
53.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín.

Jugó el Betis un aceptable partido ante su eterno rival, rozando su máximo nivel de la temporada, y solo le alcanzó para igualar el encuentro en ocasiones, cargarse de razones contra el arbitraje y no dar casi nunca sensación de poder ganar el partido. Rubi ha logrado ya implantar plenamente sus ideas futbolísticas y el pleno compromiso de sus jugadores, y solo le ha alcanzado para colocar 17ª a una plantilla que tiene mimbres para estar mucho más arriba. Tras trece jornadas no es razonable escudarse en el infortunio o los arbitrajes, ni hay estadística moderna que defienda al equipo; no parece razonable prolongar la agonía.

Durante todo el partido de anoche el fútbol del Betis se caracterizó por llevar a su máximo nivel el tremendo caos posicional que el equipo ha mostrado durante toda la temporada, y que llama más la atención de los béticos por ser un estilo diametralmente opuesto al que se practicaba durante las dos temporadas anteriores, muy meticulosamente planificado en ese aspecto (por algo se llama fútbol de posición): no hay continuidad alguna con aquel fútbol más allá de la superficial de "querer el balón" o "jugar al ataque". Ese caos posicional afecta al juego defensivo, como veremos inmediatamente, pero sobre todo al ofensivo del Betis, y no tiene similitud ninguna con el juego actual de equipos como el Ajax, cruyffistas pero muy fluidos posicionalmente, cuyos jugadores han interiorizado un juego colectivo a pocos toques y mecanismos posicionales colectivos (como respetar espacios o abrir el campo en los momentos debidos) aunque no tengan posiciones fijas en el campo. Al contrario, este Betis sigue basando su juego ofensivo en métodos tan rudimentarios y defendibles como conducciones individuales y pelotazos largos hacia delanteros en inferioridad en busca de la segunda jugada, de modo que sus ocasiones de gol se crean típicamente a partir de heroicas secuencias de regates como las de Fekir o la de Joaquín en el minuto 67 anoche.

No hay pues planificación ofensiva reconocible, más allá de detalles aislados como que el portero saque muy rápido para buscar el contragolpe por pelotazo; apenas se reconocen tampoco posiciones ofensivas asignadas salvo las inevitables de los laterales en banda y los centrales detrás (cuya colocación tampoco parece muy medida); el resto del equipo ataca moviéndose incansablemente de un lugar a otro, hasta provocar un desbarajuste que anoche llegó al paroxismo al final del partido, tras los cambios: en jugadas consecutivas se vio a Fekir pedirla al pie a su portero y defender en primera línea de la delantera junto a Loren, y acto seguido a Borja Iglesias (¡!) colgar un balón a la olla con siete u ocho compañeros por delante de él. Semejante caos, en el que el equipo es reincidente, tiene algunas ventajas (dificultar al rival fijar mecanismos para defender, un dinamismo y velocidad de juego que gustan mucho a la grada) y muchos inconvenientes: mala salida de balón, individualismo, jugadores fuera de su lugar (Fekir como ejemplo máximo), transiciones sin planificar con la consiguiente imposibilidad de controlar el juego, desgaste físico... y, en fin, un fútbol que por algo no hace ya casi nadie.

Difícil es explicar posicionalmente a este equipo, pero lo intentaremos: antes empeñado en proponer alineaciones suicidas con solo dos centrales y sin mediocentro defensivo, Rubi demostró ayer escasa coherencia y repitió el equipo que empató en el Bernabéu; con tres centrales y Bartra por delante de ellos, el catalán se sentía un cuerpo extraño en salida de balón y huía de ahí en esa fase del juego, permuta antiposicional que a cambio de asegurar la salida de balón lo obligaba a penar en posiciones ofensivas casi de mediapunta.

Heatmap de Bartra. ¿Mediocentro posicional?

El Betis dibujaba pues en defensa una especie de 5-3-2, aunque cuando soltaba la presión alta el adelantamiento de Canales organizaba un 3-4-3:


Cuando el Sevilla salía de tal presión, Canales volvía a posiciones de interior a la altura de Guardado, y a veces seguía las subidas de Navas, aunque ni este, ni Reguilón, ni casi ningún sevillista parecía tener una marca prevista en defensa estática: los carrileros béticos salían a veces a por los laterales sevillistas y otras quedaban fijados por los extremos, por lo que los tres mediocampistas béticos tenían que bascular y tomar alternativamente a Reguilón y Navas por su inferioridad numérica en esa zona (4 contra 3).


El Sevilla jugaba su habitual 4-3-3, aunque con Torres más alto que un Banega cercano a Fernando hasta casi formar un 4-2-3-1. Los sevillistas hacen un juego posicionalmente muy cuidado (casi nunca salen de ese 4-3-3) pero sin empacho en meter pelotazos para que los baje el punta, trabajo que cumple bien De Jong: por eso juega.

Primer cuarto de partido
Tras un buen arranque local el Sevilla ajusta marcas y consigue encerrar al Betis al forzar ciclos de ataque y presión pospérdida; sus acercamientos a puerta sucesivos acaban en el 0-1.

Segundo cuarto
Muy a su estilo actual, en un arranque de testosterona el Betis se tira arriba a la presión, mete un ritmo muy alto y a su vez va encerrando al rival, sobre todo en el tramo final. Fernando no puede apagar todos los fuegos y llega el empate.

Segunda parte
El Sevilla mete pronto a Vázquez como interior y marca casi de inmediato. Rubi va acumulando hombres de ataque y montando un esquema nuevo cada vez que hace un cambio: primero quita a Feddal y parece pasar a atacar con su sistema mixto de Pamplona (4-4-2 en rombo en ataque) con Bartra de ancla, Guardado y Canales interiores, Joaquín arriba por la derecha, Fekir de mediapunta y sin extremo izquierdo; muy poco después mete en esa banda a Tello para montar un 4-2-3-1, y finalmente aparece Borja para organizar un 4-1-3-2 en el que Canales queda como mediocentro, con Fekir por delante.

El Sevilla, en cambio, mantiene estable su 4-3-3, aunque cuando aparece Tello lo hace más defensivo al mandar a Koundé al lateral derecho para hacer sitio a Gudelj, lo que, en efecto dominó, empuja a Navas al extremo derecho y a Ocampos al izquierdo. Luego refresca al interior restante. Los visitantes se meten bastante atrás, solo Ocampos consigue darles alguna salida, y aunque no pasan fases de apuros prolongados sí ven amenazada su portería en varias jugadas aisladas por el ataque desesperado del Betis. 

Línea por línea
Aunque fuerte, entre un barullo de piernas e incómodo para un portero alto, el 0-1 es un error de Joel. Entre los centrales Feddal fue el mejor pese a la tarjeta; Sidnei cumplió y Mandi salió retratado en los goles (mal despeje en el primero, rompe por milímetros el fuera de juego en el segundo) y en una peligrosísima pérdida.

Un magnífico Álex Moreno fue el mejor jugador del Betis, aunque debe mejorar en el pase final: un muy buen fichaje madurado en tiempos de Serra. Emerson, favorecido por el nuevo esquema, calla bocas de quienes no confiaban en él, como quien esto escribe.

Bartra suplió con voluntad sus problemas de ubicación. Guardado hizo otro partido discreto y Canales fue el mejor en el mediocampo: ocupa campo y da fluidez.

Fekir no hizo un buen partido. La libertad de movimientos de que disfruta lo acaba prejudicando porque recibe muchas veces donde no debe, y hoy tenía un buen espacio a la espalda de los interiores sevillistas. Loren mojó de nuevo y tocó con acierto fuera del área.

Entre los suplentes solo Joaquín hizo alguna jugada notable. Tello estuvo espantoso y Borja lo intentó sin fortuna.

La etapa de Rubi en el Betis debe acabar lo antes posible, pese a sus buenas ruedas de prensa y su dedicación al puesto, que nadie pone en duda.

El detalle
Resultó desolador el silencio del estadio durante la última media hora, apenas roto –hay que decirlo– por Gol Sur. La autodenominada mejor afición del mundo cada vez justifica menos su pretencioso título.

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domingo, 10 de noviembre de 2019

Betis - Sevilla: algunas claves posicionales

Parece mucho más fácil adivinar el esquema de juego con el que encarará el Sevilla el derbi de esta noche que hacerlo con un Betis que acaba de estrenar con gran éxito defensivo el esquema de tres centrales que llevamos reclamando en este blog desde el verano pasado.

No obstante, ciertos indicios, como una convocatoria con cuatro centrales, y ciertas informaciones hacen pensar que Rubi puede repetir defensa de tres centrales pero sin un cuarto por delante. El 3-4-3 resultante se opondría al habitual 4-3-3 del Sevilla de Lopetegui (4-1-4-1 en defensa). En tal caso las posiciones ofensivas del Betis quedarían así:


La naturaleza de Fekir y Joaquín, más propensos a pedirla al pie que al espacio, y la mucha altura a la que suelen atacar los carrileros béticos –más en un sistema de cinco defensas– daría dos importantes opciones al Betis a poco que logre instalarse en campo rival: por un lado podría explotar la gran debilidad posicional del 4-1-4-1, que es el espacio a la espalda de los interiores y extremos: mucho espacio tendrá que barrer Fernando para obturar esos espacios ante jugadores tan técnicos como Fekir y Joaquín. La posible solución, hacer que los laterales Navas y Reguilón encimen a esos extremos (delanteros de costado, más bien), traería un segundo problema al Sevilla: Emerson y Moreno podrían picar al espacio, y para los laterales sevillistas será difícil elegir en cada jugada si tomar al extremo o al carrilero bético.

Pero para ello será necesario que el Betis prolongue sus posesiones, y no será fácil eso para un equipo que ha perdido los cuidados automatismos de salida de balón que tenía hace un año y que puede ser víctima de la medicina que administraba entonces a sus rivales: la presión postpérdida, que el Sevilla realiza bien y que puede obligar incluso a Rubi a preferir a Borja sobre Loren como punta para ganar un recurso ante esa presión: el viejo balón largo al delantero centro.

Y es que es probable que el Betis se meta bastante atrás y se defienda del peligroso juego exterior del Sevilla (sobre todo por la banda de Navas) con acumulación de hombres en el centro del área para neutralizar los consecuentes balones cruzados. Una alineación como la propuesta arriba podría defender en 5-3-2 o en 5-4-1, pero de hecho las cosas cambiarían poco de un caso a otro: no es probable que Fekir, si juega en el ala derecha de un 5-4-1, siga siempre al lateral de su costado (Reguilón), y sí es probable que Joaquín o quien juegue por el costado contrario (¿Tello?) siga a Navas, más temido. De ahí resultaría una defensa asimétrica: como hace una semana en el Bernabéu, es probable que Emerson se empareje directamente con Reguilón pero por el costado izquierdo Álex Moreno no salte; resultaría una especie de 4-4-2 defensivo de facto:


En este escenario será clave el trabajo de Fekir (cerrando a Fernando) para impedir que el mediocampo sevillista tenga superioridad numérica, y un despliegue rápido para sacar el balón jugado tras recuperarlo.

Pronto resolveremos las dudas.

domingo, 3 de noviembre de 2019

Real Madrid 0 - Betis 0 (12ª jornada de LaLiga)

REAL DE MADRID (0): Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy; Casemiro; Rodrygo (Vinicius, m. 64), Kroos, Modric, Hazard; y Benzema (Jovic, m. 83).
BETIS (0): Joel Robles; Emerson, Mandi, Feddal, Sidnei, Álex Moreno (Barragán, m. 93); Bartra; Guardado, Canales; Fekir (Ismael, m. 95), y Loren (Borja Iglesias, m. 73).
Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla a Casemiro, Mendy, Joel, Feddal, Bartra y Guardado.
Buena entrada (70.000 espectadores) en el Bernabéu.

Un muy buen partido defensivo, aunque discreto en ataque, dio al Betis un punto muy meritorio en la siempre complicadísima visita al Bernabéu. En lo táctico la noticia más importante del partido fue el exitoso uso, por fin, de la defensa de tres centrales que aquí llevamos pidiendo desde antes de comenzar la temporada, apoyada ayer además por un cuarto central por delante.

Con esa alineación Rubi organizaba un plan de juego mucho más coherente que el propuesto en un partido similar y reciente, el de Barcelona. Entonces Rubi afrontó el partido con apenas dos jugadores claramente defensivos pero sin ambición de tener altas posesiones de balón, lo cual casi garantizaba el desastre; ayer se asumía esa baja cuota de balón con cuatro defensores natos más los dos carrileros, ofreciendo al menos resistencia al ataque madridista mientras durase el marcador a cero. El buen planteamiento defensivo, el acierto de Robles y la suerte permitieron mantener ese plan durante todo el partido.

Otra cuestión será si Rubi mantiene esa defensa de tres centrales, que tiene muchas ventajas para este Betis:
 - Equilibra defensivamente al equipo.
- Evita mandar al banquillo a dos de los cuatro buenos centrales que tiene esta plantilla.
- Se adapta mejor a los perfiles demasiado ofensivos de sus centrales y carrileros (ni Bartra ni Mandi ni Sidnei son centrales puros de área, ni Pedraza ni Moreno ni Emerson laterales puros, sino carrileros).
- Y, muy importante: suprime de un plumazo la necesidad de un mediocentro defensivo y posicional en la plantilla, imperiosa carencia de la planificación detectada sobrevenidamente por la tendenciosa prensa sevillana cuando la temporada pasada nadie reparó en ella, y en la que el club podría dilapidar dinero este invierno: con tres centrales atrás pierden importancia las labores de apoyo defensivo a los centrales de ese mediocentro (cerrar líneas por dentro, meterse entre ellos en los balones cruzados...) y además es preferible formar un doble mediocentro de hombres de perfil cercano al de interior, papel perfecto para un William Carvalho o un Guardado, pues un mediocentro muy defensivo por delante de los centrales estorbaría en la salida de balón.

El planteamiento posicional fue interesante. El Betis montó un 3-1-4-2 con Bartra por delante de los centrales; ese pivote único atora, decimos, la salida de balón, aunque funciona bien defensivamente. El Madrid, con Modric y no Valverde, planteaba su ya clásico 4-3-3 de interiores bastante abiertos. La alta presión del Madrid consiguió recuperar el balón muy rápido en el arranque del partido; aunque el Betis trató de traer a la base de la jugada a Canales haciendo huir de esa zona a Bartra (una maniobra muy de Casemiro), el propio jugador catalán, en zonas demasiado adelantadas para él y obligado a girarse, no supo aprovechar la superioridad numérica bética por dentro en fase de salida de balón.

Pese a que Bartra huye de la zona para dejar sacar la pelota a gente más técnica, el Betis se atasca por dentro, no aprovecha su superioridad numérica en esa zona y pierde muy pronto el balón.

Los pelotazos hacia Loren, en inferioridad numérica contra dos excelentes centrales, tampoco funcionaron, así que el escenario de esos minutos y de buena parte del partido fue un Madrid al ataque y un Betis que trataba de no meterse demasiado atrás. El Betis cerraba con mucha gente por dentro, pero a cambio tenía inferioridad numérica en las bandas, y especialmente en la derecha.

  Rodrygo, no Rodrigo: perdonen la reerrata


Fekir y Loren ensuciaban el tres contra dos de salida del Madrid, y los interiores se emparejaban unos con otros (Canales con Modric y Guardado con Kroos). Por la izquierda madridista, Hazard se metía por dentro y solía ser tomado por Mandi, pero en el sector contrario Rodrygo (luego Vinicius), muy abierto, fijaba a Álex Moreno y Carvajal quedaba libre. La legendaria incompetencia táctica de Zidane acudió en auxilio del Betis: sin ningún mecanismo previsto para aprovechar esa superioridad numérica, Rodrygo y Carvajal muy raras veces profundizaron ni (ambos a pie natural) buscaron portería, y casi todas las jugadas por ese costado acabaron en balones colgados por el lateral para los que Sidnei, Feddal y Mandi –apoyados por Bartra en ocasiones– se sobraron ante apenas Benzema y alguna tímida llegada de segunda línea. Las basculaciones de un esforzado Canales y el resto del mediocampo ayudaron a cerrar esa vía de agua, y durante la mayor parte del encuentro el Madrid solo llevó peligro por el sector de Hazard, como un gol anulado muy pronto.

Salvo algunos tramos de alivio al final de la primera parte y mediada la segunda, en los que el Betis logró alargar sus posesiones, el escenario del partido fue un Madrid presionante arriba (aunque solo logró encerrar al Betis en los primeros veinte minutos y en ráfagas al final del partido) y un Betis que soltaba contras protagonizadas por Fekir. Los béticos hicieron en ocasiones pacientes secuencias de pases entre sus defensas, pero en pocas de ellas lograron salir de la presión y casi todas acabaron en pelotazos sin rumbo de Robles. Pese a ello el cómputo final de ocasiones, favorable por supuesto al Madrid, no fue demasiado desequilibrado, y si no justo, el empate fue hasta cierto punto merecido.

Línea por línea
Joel Robles hizo un excelente partido bajo palos. Sigue teniendo dos problemas: es muy remiso a salir por alto y casi nunca encuentra al punta cuando juega en largo, siquiera para que dispute el balón con alguna posibilidad de bajarlo.

Los centrales estuvieron mucho más a gusto en este esquema, pues solo Feddal (muy bien ayer) es un verdadero central natural; por ello hizo bien Rubi en meterlo en el centro de la línea, aunque sea el zurdo del trío, y usar en los costados a Mandi y Sidnei, más rápidos.

Emerson hizo uno de sus mejores partidos en el Betis. Como Álex Moreno, se vio favorecido por el amplio recorrido disponible; el español, bien en defensa pero chupón en ataque, debe mejorar su juego colectivo. Bartra cargó pronto con una tarjeta; mantuvo el tipo pero ni parece solución definitiva como mediocentro ni hará falta ahí si se sigue jugando con tres centrales.

Canales fue el mejor jugador del Betis, inteligente y poderoso con balón y esforzado en defensa. Guardado cumplió con discreción. Fekir corrió muchísimo; a veces no ve la jugada con claridad, pero su brutal calidad en el desborde y el disparo lo convierten en un verdadero tesoro por explotar. Loren apenas tuvo material utilizable a su disposición.

Iglesias mejoró algo el rendimiento de Loren. El resto de cambios llegó muy tarde.

Rubi sigue logrando el compromiso de sus jugadores y acertó en el planteamiento defensivo: logró su objetivo táctico (confeso) de prohibir al Madrid jugar por dentro, aunque le concediese las bandas. El partido, eso sí, daba una moratoria al juicio a su juego ofensivo que no será eterna. Hizo sus dos últimos cambios muy tarde, cuando el equipo habría agradecido un refresco muchísimo antes.

Heatmap del Madrid en la segunda parte. Ataque de izquierda a derecha. Muchas llegadas por banda, casi nulo juego interior.

En Twitter, @juanramonlara7.

jueves, 31 de octubre de 2019

Betis 2 - Celta 1 (11ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Joel; Emerson, Mandi, Feddal, Álex Moreno; Joaquín (Guardado, m. 61), Ismael (Loren, m. 70), Bartra (Lainez, m. 78), Canales; Fekir; y Borja Iglesias.
CELTA (1): Rubén Blanco; Hugo Mallo, Aidoo, Araujo, Juncá; Lobotka, Fran Beltrán; Santi Mina (Brais Méndez, m. 46), Rafinha (‘Toro’ Fernández, m. 87), Denis Suárez (Bermejo, m. 85); e Iago Aspas.
Goles: 1-0, m. 8: Emerson. 1-1, m. 70: Iago Aspas, de penalti. 2-1, m. 90: Fekir.
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Feddal, Guardado, Ismael, Borja Iglesias, Emerson, Araujo y Joel Robles.
Incidencias: 43.000 espectadores. Protestas al inicio mantenidas por una pequeña minoría. 

Ganó el Betis agónicamente al Celta en un flojo partido que pudo decantarse para cualquiera de los dos equipos. Un día más los béticos mostraron su discreto nivel de esta temporada, que solo le permite ganar a rivales en mal estado y que difícilmente le alcanzará para superar a sus próximos oponentes en el calendario.

Primer cuarto de hora
Y es que, pese a las especulaciones en torno a la actitud del equipo, la famosa intensidad sigue siendo el único argumento al que puede agarrarse este Betis, en forma de esfuerzo y concentración desde el primer al último minuto del partido. Por el contrario sus argumentos tácticos son muy pobres –si es que existen, particularmente en ataque–, y están haciendo aflorar los problemas de la plantilla, en otro tiempo escondidos: la falta de un mediocentro defensivo (que la temporada pasada, curiosamente, nadie echó en falta), la poca adecuación de ciertos elementos de la plantilla a un fútbol de ida y vuelta a campo abierto, y en general la imposibilidad exigir a los jugadores un ritmo físico altísimo durante noventa minutos, lo que provoca largas fases de descontrol del juego.

Al menos Rubi está teniendo (a nuestro modesto entender) acierto en las alineaciones y cierta finura posicional. Anoche por fin casó su amplia nómina de buenos centrales y la acuciante necesidad de un mediocentro posicional para probar a Bartra en este puesto, como venían reclamando muchos comentaristas de este blog (aunque quien esto escribe hubiese preferido ahí a Mandi). Metió además frescura en esa zona con Ismael, para conformar un 4-2-3-1 bien escalonado en el que el canterano atacaba algo más arriba que Bartra y a su derecha; esto obligó a Fekir a pisar zonas de interior izquierdo más de lo que gusta (prefiere el sector opuesto), pero estas sutilezas no importan demasiado en un equipo muy móvil y con tan poco rigor posicional ofensivo como este Betis.

Enfrente el Celta se colocó de modo similar, con Rafinha como mediapunta y Mina y Suárez abiertos (el segundo con más tendencia natural a meterse por dentro para recibir). Muy paralelos al salir los mediocentros gallegos (una mala manera de colocarse en un sistema bastante posicional como el de Escribá), los béticos pudieron presionar durante muchos minutos la salida de balón celtista, generalmente con Ismael y Fekir apretando a esos mediocentros y uno de los extremos saltando sobre un central:

Un trigger clásico para presionar: cuando el balón va al lateral derecho del Celta (par de Canales) el extremo (Joaquín) abandona a su par y cierra al central de su lado.

Con Bartra muy activo en defensa y mucho desgaste físico el Betis lograba recuperar el balón y sacar ataques rápidos. Pronto llega el 1-0.

Minutos 15 al 60
Lastrado por su precipitación en ataque, que no permite al equipo presionar desde una situación favorable cuando pierde el balón, el Betis va pagando cada vez más el desgaste físico, el Celta monopoliza la pelota y pacientemente va encontrando agujeros en el sistema defensivo bético. Mal colocados en ataque (los jugadores se pisan zonas constantemente), los béticos sufren en la salida de balón y vuelven a caer en sus defectos ofensivos de esta temporada: solo se intentan bien pelotazos y saques rápidos del portero, o bien conducciones individuales (Fekir, Canales, los laterales...) que, pese a las buenas cualidades de muchos jugadores béticos, casi siempre naufragan ante una defensa mínimamente organizada. Castigados por el sistema, los extremos sufren en el retorno defensivo.

Última media hora
Reventado Joaquín, Rubi trata de recuperar control del balón con Guardado, para lo que manda a Fekir al extremo derecho (4-3-3). El Betis recupera posesión pero marca el Celta a balón parado.

Rubi arriesga: retira mediocentros, mete por dentro a Canales y acaba con un 4-4-2 muy ofensivo. El Betis marca muy al final.

Línea por línea
Una buena parada de Joel en la segunda parte pudo salvar el partido. Emerson se sintió a gusto en el ida y vuelta e incluso llegó muy arriba (gol y ocasión). Mandi sigue perdido, aunque Feddal mejoró. Moreno da sensación de tener mucho más potencial.

Ismael cumplió; no es mediocentro como algunos pretenden, sino un interior de aceptable calidad que puede ser una solución transitoria. Bartra aportó agresividad, físico y buena colocación cerca de los centrales; pese a su calidad con balón el cansancio le hizo tener problemas al girarse, algo delicado en su puesto. Fue cambiado, agotado, pues este puesto exige mucho más desgaste que el de central.

Como anunciamos hace muchos meses, un fútbol de ida y vuelta acabaría con la carrera de Joaquín, más aún al cumplir el rol, muy sacrificado, de extremo de un 4-2-3-1. Se le vio desquiciado y descolocado. Canales también lució poco. Fekir sigue mostrando una calidad tremenda en el desborde y sigue dando sensación de estar muy mal colocado en ataque: regatea donde no hace daño. Borja sigue desacertado, y ni baja balones ni los mete.

Guardado cumplió; como a Joaquín, el nuevo modelo de juego lo perjudica mucho. Loren mejoró a la delantera y Lainez, una vez más, apenas compareció.

El fútbol propuesto por Rubi sigue sin levantar vuelo, y difícilmente lo hará porque en ataque está anclado en tiempos muy pasados, de conducción y centro cruzado, un fútbol de acción individual muy superado ya por los ataques concebidos colectivamente; si los grandes equipos actuales juegan sistemáticamente a dos toques debe de ser por algo. Por demás sigue sin tener un plan de juego ofensivo definido.

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domingo, 27 de octubre de 2019

Granada 1 - Betis 0 (10ª jornada de LaLiga)

GRANADA (1): Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Domingos, Carlos Neva; Gonalons, Herrera (Yan Eteki, m. 59); Vadillo (Soldado, m. 73), Azeez, Machís; y Carlos Fernández (Martínez, m. 78).
BETIS (0): Joel; Emerson, Mandi, Feddal (Borja Iglesias, m. 77), Pedraza (Álex Moreno, m. 71); Tello, Guardado, Javi García (Joaquín, m. 71), Canales; Fekir; y Loren.
1-0, m. 60: Vadillo.
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Diplomático. Mostró tarjeta amarilla a Machís, Herrera, Soldado, Javi García, Fekir, Feddal y Joaquín.
19.000 espectadores.

Sufrió el Betis una nueva derrota tras una más que aceptable primera parte y una mala segunda, que confirmó una sorprendente evidencia: el Granada es hoy mejor equipo que el Betis, pese a ser muy inferior individualmente.

Primera parte
Y no es que los granadinos hagan un juego muy sofisticado ni innovador en lo táctico. Se trata de un equipo muy convencional, que juega un 4-2-3-1 bien trabajado defensivamente, con buena dosis de físico y velocidad en las bandas, y que parte de su seguridad defensiva para tratar de cazar al rival en un error, como fue el caso.

El problema, naturalmente, es hoy el bajo nivel del Betis, mantenido con gran regularidad y muy pocas excepciones durante los diez partidos de liga transcurridos. Lejos de rectificar y buscar solución a los defectos del equipo Rubi ahondó en su apuesta, y –contra muchos pronósticos– mantuvo la defensa de cuatro, algo que, como ya advertimos en el mes de julio, apenas comenzada la pretemporada, no es adecuado a los centrales, carrileros (más que laterales) y centrocampistas de que dispone en su plantilla.

Menos aún, según sus declaraciones de la semana y lo visto sobre el campo, parece Rubi dispuesto a rectificar un estilo de juego que tampoco parece el más ajustado a su plantel. Cierto es que hoy, al menos, dispuso un once coherente con esa idea, que en principio prometía más seguridad defensiva, cierta capacidad de defender posicionalmente (Javi García en el centro del campo, Feddal atrás) y velocidad para correr a la contra con Tello en banda. Con ello le alcanzó cuando menos para igualar el partido en la primera parte a un Granada precavido, que medía bien cuándo presionar arriba. En defensa el Betis formaba un claro 4-4-2 con Fekir (derecha) y Loren arriba, y Javi García y Canales formando un doble pivote.

En ataque Rubi organizó movimientos de cierta sofisticación para montar un 4-4-2 en rombo, algo asimétrico, con Fekir como fantasista con mucha (demasiada) libertad de movimientos y dos hombres por delante de él: una organizada alternancia de esquemas entre defensa y ataque ya probada en Pamplona (por el lado opuesto).


Por demás se veía a un Betis mainstream, más precavido de lo habitual, un tanto agresivo en su defensa, con limitada capacidad –algo ya habitual– para sacar el balón jugado, individualista, precipitado en ataque y sin capacidad alguna para crear peligro pese a tener más balón que su rival. 

Segunda parte
El Granada sube levemente su presión y a la hora encuentra la jugada que buscaba: robo alto y contra rápida. Aprovechó para ello un defecto habitual en este Betis: al retrasarse mucho García, Fekir y los interiores, y jugarse además hoy sin extremos, los laterales tienden a coger posiciones altas en la salida de balón y en cualquier robo los extremos rivales pueden contragolpear sin oposición; en el 1-0 sucedió por ambas bandas simultáneamente.

A partir de ahí, y tras estar a punto de recibir un segundo gol, Rubi busca ataque: primero Joaquín entra en la derecha por García y manda a Tello a la izquierda para montar un 4-2-3-1 convencional, mientras Álex entraba por Pedraza, y al final deja una defensa de tres (más bien de uno, Mandi) para poner en el campo un segundo delantero (3-4-1-2). Nada de eso funciona: el Granada se mete atrás pero no pasa el más mínimo apuro ante el inoperante e improvisado ataque bético.


Línea por línea
Joel, una vez más, paró lo parable. Emerson cumplió; Pedraza no acertó en ataque y mostró una inacptable indolencia en la jugada del 1-0. Mandi y Feddal están lejos de su mejor momento: lentos y fallones.

Javi García protagonizó negativamente la jugada del gol y pudo ser expulsado en la primera parte. Canales y Tello apenas dieron una en ataque y Guardado sigue en su mediocre estado de forma.

El mal estado del equipo y la falta de mecanismos bien planificados en ataque (no basta con colocar bien las piezas en la pìzarra) convierten los brillantes desbordes de Fekir en inútiles slaloms en zonas sin interés, al estilo del Messi de Argentina. Loren, sin buen suministro, apenas bajó balones.

De entre los suplentes apenas Joaquín dio señales de vida y tomó responsabilidades por su costado derecho.

A diferencia de lo sucedido en otras temporadas y con otros entrenadores, ni el juego ni la trayectoria en el club dan el menor indicio de que el equipo vaya a mejorar su paupérrimo rendimiento con Rubi al mando. Hoy está doce puestos por debajo del tan exigido objetivo (que situaremos modestamente en alcanzar la Europa League), y el calendario augura tiempos peores.

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domingo, 20 de octubre de 2019

Real Sociedad 3 - Betis 1 (9ª jornada de LaLiga)

REAL SOCIEDAD (3): Remiro; Zaldua, Le Normand, Zubeldia, Monreal; Guevara (Sangalli, m. 68), Merino; Portu, Odegaard, Oyarzabal (Barrenetxea, m. 83); y Willian José (Isak, m. 75)
BETIS (1): Joel; Barragán, Mandi, Bartra, Álex Moreno (Pedraza, m. 52); Javi García; Joaquín, Fekir, Canales (Guardado, m. 65), Loren; y Borja Iglesias (Tello, m. 65).
0-1, m. 11: Loren. 1-1, m. 21: Javi García, en propia portería. 2-1, m. 35: Willian José. 3-1, m. 57: Portu.
Árbitro: Soto Grado (Comité Riojano). Mostró tarjeta amarilla a Guevara, Odegaard, Javi García y Joaquín.
28.000 espectadores en Anoeta. Césped en aceptables condiciones dado el aguacero caído.

Poco sorprendió la derrota de hoy a quienes hayan seguido esta temporada a Betis y Real Sociedad. Los verdiblancos jugaron a su flojo nivel habitual –más aún fuera de casa– y fueron claramente superados por una Real muy superior actualmente como equipo.

Primera hora de juego
Las razones de esa superioridad son mayormente tácticas, aunque bien haría también la afición bética en concienciarse de que ni su plantilla (heredada en una amplia mayoría, dicho sea de paso, de la era Serra Ferrer) es tan buena como le parecía en los últimos tiempos ni se debe menospreciar a rivales que, con Illarra de baja, ponen sobre el campo a Monreal, Merino, Portu, Oyarzabal o Willian José –todos los cuales serían holgadamente titulares en este Betis–.

Sin embargo un Betis mejor preparado habría plantado cara a esta Real. Más allá de esquemas o alineaciones, de los que hablaremos a continuación, el más grave problema de este Betis es la decadencia de sus conceptos tácticos colectivos e individuales. No solo carece de un modelo de juego claro y acude al individualismo del regate y la conducción sistemática como únicos recursos para hacer progresar las jugadas –una forma de jugar propia del siglo XX, ya muy superada–, sino que comete errores de concepto que provocan sensación de inferioridad numérica en todo el campo por su mala gestión de los espacios. Entre esos errores –no los únicos– están:

- La mala ubicación en el inicio de la jugada, que facilita la presión rival por falta de espacios en los que jugar el balón tras recuperarlo: los jugadores tardan en separarse para pedir el balón y se distribuyen sin demasiada premeditación.
- Una mala planificación de cuándo salir en largo y cuándo en corto, asunto que ha cambiado respecto a la temporada anterior y que la plantilla aún no ha digerido.
- Otro más sutil: la tan cacareada verticalidad, panacea que a entender de docenas de expertos con tribuna en prensa pondría al Betis en la eterna senda de los triunfos, produce (naturalmente) muchas pérdidas de balón cuando el equipo aún está largo y avanzando hacia campo rival. Al no estar instalados en campo rival el oponente no está encerrado, cuando recupera tiene (él sí) espacios para escapar de la presión postpérdida, y los partidos se convierten en correcalles para los que los Joaquín, Guardado, Fekir o Javi García no están preparados. Tal vez Brasanac, Camarasa o Petros harían mejor papel en semejante escenario poyetiano de presión a campo abierto, lo que requeriría una remodelación completa de la plantilla.

Pese a que el equipo corre mucho (mucho más, seguramente, que la temporada pasada) la Real tuvo siempre superioridad en las zonas en que le convenía. A ello contribuyó también el buen esquema de los realistas y la extraña colocación de los béticos. Y eso que (a nuestro discutible entender) Rubi puso en el campo a lo mejor que tiene y por fin equilibró al equipo entre defensa y ataque: Álex Moreno y Barragán eran los laterales y Javi García un verdadero mediocentro defensivo conocedor del puesto, al que de inicio acompañaban Fekir y Canales como interiores.
 

Para encajar a dos delanteros puros en ese 4-3-3 (4-1-4-1 en defensa) tuvo sin embargo que forzar una vez más la posición de Loren, convertido en extremo izquierdo y sometido al martirio de tener que recorrer noventa metros en cada jugada para seguir las subidas del lateral derecho realista y pisar área rival.

Jugada del 2-1: Loren llega tarde a cerrar a Zaldua.

No sería ese el único defecto del esquema verdiblanco: aunque inicialmente el salto a la presión alta lo hacía uno de los extremos (Loren sobre un central habitualmente) abandonando a un lateral rival como hombre libre momentáneo, pronto Fekir comenzó a salirse de su puesto de interior y a defender como segundo delantero, lo que provocó una inferioridad numérica a sus espaldas, típica del 4-3-3, que ya estudiamos hace un par de años (curiosamente en este mismo enfrentamiento en casa de la Real); finalmente el Betis pasó ya a jugar claramente un 4-2-3-1, aunque las recepciones interiores entre sus líneas se siguieron sucediendo durante una hora.

La Real, por su parte, jugaba un 4-2-3-1 desde el inicio, y muy bien planificado: en ataque Guevara se acercaba a sus centrales y Merino se adelantaba al interior izquierdo, donde se dio un festín futbolístico sin estorbar a Odegaard, que caía al interior derecho: un verdadero 4-3-3 ofensivo que el Betis nunca supo contrarrestar.

Última media hora
Imanol retira al tarjeteado Guevara y mete a Sangalli y Odegaard como interiores junto a Merino. Rubi cambia jugadores sin tocar el esquema, aunque Tello obliga a Joaquín a cambiar de banda mandando a Loren a la punta. La Real, cansada, da un paso atrás y entre cierto intercambio de golpes el Betis se encuentra con los palos.

Línea por línea
Un día más Joel tuvo escasa responsabilidad en los goles. Barragán tardó quince minutos en justificar su titularidad, y Moreno, sin apenas oportunidades de subir y un tanto individualista, rindió mejor en defensa que en ataque. Mandi y Bartra capearon aceptablemente el temporal, aunque no saben jugar tan aculados en su área.

Javi García cumplió, por encima de un Canales directamente desaparecido. Fekir, siempre voluntarioso, volvió a tocar demasiados balones donde no hace daño.

Borja Iglesias bajó muy pocos balones y no apareció en el área, donde Loren sigue tocado por una varita: las mete hasta con el pie de apoyo. Joaquín sigue triste.

Ni Pedraza, ni Tello ni Guardado tuvieron apenas relevancia.

Son muy preocupantes, un día más, las declaraciones postpartido de Rubi, optimista hasta rozar la inconsciencia, pese a que esta vez no había infortunio, VAR ni marcador a remontar para culparles del resultado. Si el doctor no diagnostica la enfermedad y ni siquiera le parece que exista dolencia ninguna es imposible que cure al enfermo.

El detalle
Pese a la sensación popular el Betis no recibió mucho castigo a balón parado considerando el bombardeo recibido desde las cercanías del área. En particular, defendió bien (con defensa y medio, que es lo mejor que puede hacerse) las amenazas realistas de córner en corto.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

domingo, 6 de octubre de 2019

Betis 1 - S.D. Eibar 1 (8ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Joel; Emerson, Mandi, Bartra, Pedraza (Fekir, m. 57); Joaquín (Tello, m. 83), Canales, Guardado (Diego Lainez, m. 90), Álex Moreno; Borja Iglesias y Loren.
S.D. EIBAR (1): Dmitrovic; De Blasis, Oliveira, Arbilla, Bigas (Tejero, m. 46); Diop; Orellana, Escalante, Edu Expósito (Q. González, m. 69), Inui; y Kike García (Charles, m. 85).
Goles: 0-1, m. 33: Orellana, de penalti. 1-1, m. 68: Loren.
Árbitro: Hernández Hernández. Amarillas a Canales, Bigas, Arbilla, Fekir, Diop y Mandi. Expulsó por doble amarilla a Escalante (m. 90).
Césped en estado mejorable (se levanta mucho y será reemplazado) y buena entrada (47.000 espectadores).

Tropezó el Betis otra vez en casa ante un equipo menor, esta vez sin inferioridad numérica de por medio, y el calendario se cierne ya amenazante sobre el futuro del equipo. Si no mejora inmediatamente fuera de casa el Betis se enfrentará al derbi de noviembre en una situación muy delicada. El partido se desarrolló por cauces conocidos ya en el Betis de Rubi: falta de control del juego, esfuerzo denodado de los fubolistas, fases de correcalles y merecimientos de victoria insatisfechos por los enormes riesgos corridos.

El análisis del equipo en este partido debe partir de un detalle significativo del modelo de juego que pretende imponer Rubi, definitivamente opuesto al de las dos últimas temporadas: la elección de jugadores en la alineación. Sustituido Carvalho por Guardado el Betis volvía a presentar un equipo eminentemente físico, en el que todos los jugadores de campo (excepto, justamente, el mexicano) tienen cualidades para ganar el uno contra uno al rival: Canales, Joaquín, Pedraza, Álex Moreno, Emerson... e incluso los tres relevos posteriores, Fekir, Lainez y Tello. Naturalmente esta elección va en detrimento de jugadores de mayor capacidad asociativa, y convierte el juego de ataque en una permanente búsqueda del avance individual en conducción y del regate como forma de eliminar adversarios y sacar el balón jugado, con el pelotazo largo como única alternativa y el contragolpe como escenario favorito. El juego a dos o tres toques, tendencia del fútbol actual por ser superior a esos modelos del siglo XX, queda prácticamente descartado. En cambio se producen disfunciones como ver a Canales de mediocentro posicional, elegir a un jugador incapacitado técnicamente como Emerson por delante de Barragán (iniciador de las tres jugadas de gol hace una semana ante el Levante), o a Álex Moreno y Pedraza pisarse los terrenos en la banda izquierda.

Primera parte
Rubi repitió el esquema de Villarreal (una goleada escandalosa recibida como éxito táctico), que al menos es coherente con esta forma de jugar: un 4-4-2 que sitúa compactamente al equipo para defender. El 4-3-3 (o 4-1-4-1) del Eibar encajaba bien para dejar las parejas claras desde el saque inicial, con la habitual excepción del hombre de más en zona defensiva: 3 contra 2 en la defensa del Eibar (Diop más los centrales contra Borja y Loren), y 2 contra 1, el solitario Kike García, en el área bética.


En los dos costados béticos se doblaban de nuevo hombres puros de banda, aunque una vez más Joaquín pisaba terrenos interiores, y en concreto un espacio intermedio muy aprovechable cuando el rival (como el Eibar) defiende en 4-1-4-1: la espalda del interior y el extremo.


Sin embargo los planes de Rubi no pasaban por filtrar balones a esa zona con juego asociativo. Más cerca Guardado y Canales de sus centrales que de ese espacio, y bien vigilados por Escalante y Expósito, el Betis manejaba el balón atrás con escasa intención de salir jugando, y con mucha de provocar el salto para presionar de los extremos Orellana o Inui sobre un central, y buscar entonces el pelotazo diagonal de 70 metros hacia el extremo del lado opuesto, o el balón directo hacia uno de los delanteros.

Un plan de juego clementista: balones diagonales de 70 m.

El Eibar, muy a su estilo, lograba jugar en campo rival, y el Betis parecía dejarse dominar para buscar esos balones largos o alguna contra, plan ya probado con éxito ante los de Mendilibar en tiempos recientes. Bien cerrados atrás los béticos, las escasas ocasiones eran verdiblancas, pero una vez más un accidente ponía a los béticos por debajo y desbarataba los planes.

Segunda parte
Sin nada ya que perder, el Betis se va arriba y el partido entra progresivamente en una dinámica de correcalles. Tras el descanso Rubi toca el esquema: de salida mete a Joaquín como mediapunta, para lo que desplaza a Loren a la banda derecha en defensa y en ataque (!); la cosa (4-2-3-1) funciona razonablemente porque Guardado y Joaquín se reparten bien los espacios de interior. Poco después da entrada a Fekir y monta un 4-4-2 en rombo con Joaquín y Guardado como interiores, Canales mediocentro y Fekir cerca de los delanteros, aunque al poco rato (¿autogestión?) el francés se pasa a la zona de interior derecho y Guardado se sitúa junto a Canales, algo mucho más razonable y un buen puesto para Fekir, de hecho: sitúa bien al francés para tomar responsabidad defensiva (seguir al lateral izquierdo rival) y no deja tan expuesto al equipo por el centro.

Fekir interior en un rombo: ¿un esquema válido para encajarlo tras dos puntas?

El Betis empata a balón parado y de inmediato Mendilibar mete un segundo delantero para formar un 4-4-2. Muy al final el Betis acumula hombres de banda sin demasiado sentido ni intentos de combinar por dentro, y el partido acaba a pelotazos: el equipo no logra aprovechar siquiera la superioridad numérica final para provocar ocasiones. 

Línea por línea
Robles tuvo escaso trabajo más allá del penalti. Mandi y Bartra se manejaron muy bien en situaciones de alto riesgo. La velocidad y el voluntarioso trabajo de Pedraza y Emerson no justifica que se alinee a jugadores que tienen problemas para entender su posición defensiva y que tampoco aportan mucho en ataque. Pedraza solapa su posición con Moreno cuando el ataque se alarga un poco (ambos la piden fuera siempre); Emerson provoca terror entre el público por sus controles, no ya por los que no consigue sino por los que intenta.

La voluntad tampoco salva a Guardado de su pésimo estado de forma, aunque aguantó dignamente el partido completo. Canales, fuera de sitio, salvó con éxito balones comprometidos en la salida pero cometió un absurdo penalti y su mal retorno defensivo provocó situaciones grotescas en alguna transición:


Moreno y Joaquín acabaron poco pero al menos lograron progresar. Borja sigue desacertado, al contrario que un pletórico Loren.

Fekir, aunque aún lejos de su mejor estado, provocó faltas y una expulsión. Tello y Lainez, una vez más, no aportaron nada en absoluto.

Rubi ha agotado la parte amable del calendario sin lograr que su equipo asimile su modelo de juego, que –cada vez es más evidente– tiene diferencias radicales con el anterior. El equipo da sensación de desorganización, sin apenas estructura ni mecanismos reconocibles, sobre todo en ataque, y queda expuesto –un poco al estilo del Madrid de Zidane– a la calidad, la inspiración y la motivación de sus jugadores para superar a los rivales.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.