lunes, 23 de enero de 2023

Los problemas ofensivos del Betis

Más allá de la actual racha de resultados, los datos nos dicen que el Betis de la actual temporada 22/23 es más sólido defensivamente que el de la pasada (a estas alturas 14 goles en contra frente a 18 de la 21/22) pero mucho menos efectivo en ataque (19 goles fente a 30), algo que coincide con las negativas sensaciones ofensivas del equipo. Menos dominador y menos vistoso, el equipo gana casi siempre con sufrimiento, y está lejos del equipo alegre y brillante disfrutado hace poco menos de un año.

La memoria del bético reconoce la alineación de ese Betis que ganó la Copa, pero conviene recordar que a ella llegó Pellegrini tras muchos ajustes que fueron decantando un equipo titular en el que cada pieza se situó en el ecosistema futbolístico ideal para brillar. ¿Cómo funcionaba? ¿Qué se ha averiado?

Esa alineación reconocible defendía, siempre, en 4-4-2:

 Partiendo de esa disposición en la transición al ataque, ese Betis se desplegaba así en salida de balón:

(Fe de erratas: hemos permutado indebidamente a Bartra y Pezzella)

Es cierto que el modelo de juego del Betis de Pellegrini es muy poco posicional y esas ubicaciones eran muy móviles, particularmente con Canales, Fekir y sobre todo Carvalho acudiendo con frecuencia a la base de la jugada para sacar la pelota jugada. Pero también que el transcurso de los partidos fue decantando esas posiciones ofensivas, en las que cada jugador fue encontrando un lugar natural para sus condiciones. Equipo de largas posesiones, cuando la jugada progresaba las posiciones promedio pasaban a ser estas:

 
Fekir, muy libre, acude a crear superioridad numérica y cualitativa a la zona donde se encuentra el balón. Canales y Carvalho son pasadores con panorama a pie cambiado, y la profundidad y remate los dan los llegadores, Juanmi y Borja, más la velocidad de los laterales, que irrumpen en velocidad desdoblando a sus teóricos extremos. Esto, punto importante, obliga a la zaga rival a recular por su amenaza, lo que crea espacios entre sus dos líneas defensivas.

 

Llega el verano de 2022

 El mercado de fichajes de la última pretemporada trajo un par de noticias relevantes:

- La baja de Bellerín, que dejaba como potenciales laterales a Sabaly, mejor defensor que el catalán pero menos profundo, y a Ruibal, jugador multifunción y a la vez sustituto natural de Juanmi en el extremo izquierdo, como uno de los pocos diestros extremos de la plantilla.

- El alta de Luiz Henrique, apuesta corporativa, jugador de enormes condiciones físicas y técnicas, que ha evolucionado muy positivamente en lo táctico en los últimos meses, pero con el que la dirección deportiva repetía un error muy concreto ya cometido con Lainez en tiempos de Serra, más allá del nivel de uno u otro jugador: se volvía a fichar un perfil superpoblado en la plantilla, el de jugón zurdo (mediapunta, extremo...), para el que ya se contaba con Canales, Fekir, Rodri e incluso Cruz en el filial (entonces fue Rober).

El inicio de temporada trajo una nueva noticia, y nada buena: la lesión de larga duración de Juanmi, jugador decisivo por sus goles y movimientos, pero además de perfil sin sustituto natural, más aún dada la necesidad de usar a Ruibal en el lateral derecho.

Pellegrini se vio entonces obligado a decidir quién ocuparía como titular ese puesto vacante de extremo izquierdo. Sin duda el chileno, que sabe muchísimo de esto y ve entrenar cada día a sus jugadores, tuvo sus razones para situar ahí a Canales y no a Luiz Henrique. Entre ellas, que el joven zurdo brasileño (al que no falta potencia para jugar a pie natural) siempre fue en su país extremo derecho, y cambiarlo de posición en el campo añadiría dificultades a quien ya debía adaptarse a un cambio de liga, de ciudad e incluso de continente. El damnificado fue Canales: el cántabro rinde mucho mejor a pie cambiado, en zonas de interior derecho, donde gana perspectiva como pasador y controla el balón con su zurda alejando a su marcador del balón, y ha sufrido en el Betis siempre que ha tenido que jugar en la banda izquierda.

Un par de detalles han complicado aún más la situación: el hábito de Luiz Henrique de pegarse a la cal de la banda en todas las fases del juego ofensivo, sin dejar espacio al lateral para doblarlo por fuera, y la baja de Álex Moreno, que abre la incógnita de si su sustituto, Abner, dará la profundidad debida al ataque. Todo ello ha mutado el último de los gráficos antes mostrado, el del ataque posicional del Betis, hacia esto:


No solo han desaparecido los goles de Juanmi: con un Luiz Henrique que la pide casi siempre al pie, el ataque del Betis ha perdido desmarques en profundidad, salvo los obvios de Borja y los esporádicos de Canales, y con ello no solo opciones de gol y juego por banda, sino también los espacios entre líneas que provocaban. Raramente hay desdobles por la derecha, al punto de que Sabaly (o Ruibal) se ve frecuentemente obligado a doblar a su extremo por dentro, con fortuna solo a veces (Ruibal vs. Elche). Abner es aún una incógnita. Canales no disfruta de perspectiva de pase, y el ataque es previsible, reducido en espacios, carente de rupturas y dependiente de la inspiración de Fekir y Carvalho.

¿Cómo solucionar esto? A la espera de la vuelta de Juanmi, lo natural parece cambiar a la izquierda a Luiz Henrique y pedirle más desmarques al espacio y llegada al área. Tiene potencia sobrada para ambas cosas, no maneja mal la derecha, y recolocaría automáticamente muchas piezas del mecanismo. A cambio, se pondría en riesgo su encarrilada adaptación a LaLiga, con todas las consecuencias (incluso económicas para el club) que esto pueda conllevar.

Sea como sea, el ataque del Betis necesita decisiones.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Betis 1 - Sevilla 1 (13ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Bravo; Sabaly, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho (Luiz Henrique 58'); Canales (Willian José 92'), Fekir, Aitor Ruibal (Guardado 58'); y Borja Iglesias.
SEVILLA F.C. (1): Bono; Montiel, Gudelj, Rekik, Acuña (Alex Telles 46'); Óliver Torres (En-Nesyri 50'), Joan Jordán (Dolberg 77'), Rakitic; Papu Gómez; Rafa Mir (Jesús Navas 43') y Lamela.
Árbitro: Sánchez Martínez. Roja directa tanto a Montiel (38'), Fekir (45+3') y Borja Iglesias (49') más Doblas (banquillo). Amarillas a William Carvalho, Luiz Henrique, Álex Moreno, Bravo, Acuña, Lamela, Papu Gómez, Gudelj, Alex Telles y Jorge Sampaoli (entrenador).
Goles: 1-0 (43') Jesús Navas, en propia puerta; 1-1 (82') Gudelj.
54.000 espectadores.

Es imposible analizar el derbi de anoche sin mencionar la esperpéntica actuación del VAR, que convirtió el partido en un extraño espectáculo ajeno a lo que solemos conocer por fútbol y que marcó el devenir táctico del partido.

Primera parte
En el Betis de Pellegrini jamás hay novedades tácticas más allá de la alineación y los sutiles detalles en los que esta influye. En esta ocasión la novedad en ella fue Ruibal, extremo izquierdo, y el detalle en que influyó, la satisfactoria reubicación en la derecha de Canales, un jugador fundamental en el equipo y que suele ser inexplicablemente exiliado de su lugar natural por Luiz Henrique. Por demás el Betis sería el de siempre (mientras jugase con once): 4-2-3-1 con repliegue en 4-4-2 a altura media y saltos esporádicos a presión alta, riesgos solo razonables en salida de balón y fuerte presión tras pérdida cuando lograba instalarse previamente en campo rival.

Enfrente se encontró con un equipo que consiguió sacudirse a ráfagas el esperado dominio bético gracias a una presión alta y muy arriesgada. Sampaoli volvió a utilizar la figura del falso delantero centro, esta vez el Papu Gómez, para montar un extraño 4-3-3 que se intentaba convertir en 5-4-1 cuando se veía obligado al repliegue. En presión alta sucedía algo así:

Como vemos, los laterales del Betis estaban libres, pero las flechas indican los movimientos de presión sevillista cuando la pelota iba hacia uno de ellos: por ejemplo, en la jugada de la ocasión de Mir (a la media hora), tras ser presionado Sabaly y atrasarla hacia Pezzella la colocación era esta:

Vemos cómo el lateral izquierdo Acuña (19) ha saltado sobre Sabaly, el central Rekik (4) ha basculado al sitio de Acuña para tomar a Canales, y Lamela y Mir presionan alto a los centrales béticos, mientras el Papu persigue a Guido al hombre, y Álex Moreno queda libre al lado contrario.

Esa presión del Sevilla solo consiguió quitar el balón al Betis a ráfagas, aunque sin crear ocasión alguna más allá de la de Mir. A cambio, el Betis no solo tuvo tramos de dominio territorial sino que aprovechó los espacios que dejaba la adelantadísima defensa sevillista para plantarse un par de veces delante de Bono. Los minutos hicieron además llegar además el desgaste físico al Sevilla, y esos cambios de asignación de parejas empezaban a llegar tarde. Uno de ellos costó la expulsión a Montiel, que no pudo parar a un Moreno que había recibido demasiado libre:

Como se ve en esa misma imagen, durante la primera parte cuando el Betis salía de la presión y el Sevilla se replegaba Jordán se metía entre sus dos centrales:


El objetivo de esa defensa de cinco era emparejar claramente a los laterales béticos, Álex y Sabaly, martirio habitual de las defensas rivales con sus apariciones en carrera sin par claro.

Tras la expulsión de Montiel el Sevilla monta un 5-3-1 defensivo con Navas de carrilero derecho (sale Mir), y Lamela, Rakitic y Torres como trío de mediocampistas.

Segunda parte
La expulsión es compensada por la de Fekir y el partido se convierte en un diez contra diez, en el que el Betis defiende en un 4-4-1 ya con Borja solo arriba, pero poco después el gallego es también expulsado. Pellegrini no quiere renunciar a un punta y manda allí a Canales, organizando un 4-3-1 bastante compacto por dentro. Sampaoli mete a En-Nesyri arriba y monta un 4-2-3: manda al Papu a la zona izquierda del ataque, con Lamela a la derecha. Tocaba defenderse al Betis:

Minuto 58 al final
Pellegrini trata de refrescar al equipo, abocado a un dificilísimo ejercicio de defender con ocho jugadores de campo. Para ello mete a Guardado y a alguien tan incompetente en lo táctico como Luiz Henrique, que cree estar jugando un partido normal y no se junta con Guido sino que defiende abierto. El Betis queda a veces en un extraño 5-2-1, Gómez se huele el espacio pero progresa poco y el Sevilla se limita a cruzar balones desde los costados y disparar desde lejos aprovechando que Guido y Guardado no pueden abarcar todo el campo. Llega así el 1-1:


Para entonces el incapaz Jordán, flotado durante casi todo el partido por los béticos, había sido finalmente sustituido por un delantero. El Betis, roto físicamente, aguanta el resto del partido como puede.

 

domingo, 23 de octubre de 2022

Betis 1 Atlético de Madrid 2 (11ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva; Sabaly (Aitor Ruibal 75'), Pezzella, Luiz Felipe (Víctor Ruiz 19'), Álex Moreno; Guido Rodríguez, Guardado (Fekir 75'); Luiz Henrique (Joaquín 65'), William Carvalho, Rodri (Juan Cruz 65'); y Borja Iglesias.
ATLÉTICO DE MADRID (2): Oblak; Nahuel Molina, Savic, Giménez, Reinildo; Correa (Joao Felix 75'), Witsel, Kondogbia, Saúl Ñíguez (De Paul 86'); Griezmann (Carrasco 75'); y Morata (Matheus Cunha 59').
Goles: 0-1 (54') Griezmann; 0-2 (70') Griezmann; 1-2 (84') Fekir.
Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Molina, Morata, Kondogbia, Guido y Rui Silva.
Incidencias: 50.000 espectadores y perfectas condiciones.

Es difícil saber si la causa es la pura fortuna, la calidad en las áreas o cualquier otra, pero lo cierto es que el Betis volvió perder contra el Atlético (van quince derrotas de los últimos veinte partidos entre ellos) pese a dar cierta sensación de superioridad sobre los colchoneros.

El gráfico de evolución de xG (ocasiones de gol con disparo ponderadas por probabilidad de gol) no solo respalda esa sensación (y ello sin incluir jugadas como el gol anulado a Luiz Henrique), sino que da buena cuenta de las fases que tuvo el partido:

Primeros 55 minutos (hasta el 0-1)

Con su completa línea de mediapuntas de baja (más pronto la de Luiz Felipe), Pellegrini decidió cementar al equipo y situar a William Carvalho como mediapunta central, con Luiz Henrique y Rodri a sus costados, más Sabaly en el lateral derecho. Por demás nada se alteraba en su inamovible 4-2-3-1, convertido como siempre en 4-4-2 en defensa (con Borja y Carvalho arriba), con sus habituales intentos de presión alta tras pérdida, y posesiones largas y pacientes.

Tampoco sorprendió Simeone con su planteamiento conservador de partido: su Atlético intentó, con cierto éxito, que no sucediese nada, en la confianza de que antes o después un error bético o la calidad de sus delanteros decidiese en alguna jugada suelta. Sí tuvo interés su adaptación del sistema 4-4-2 para tratar de parar a los carrileros béticos, sabedor de que una defensa de cinco los controla mejor porque evita la ambigüedad de su marca (la indecisión entre lateral y extremo). Simeone les asignó par con claridad, y para ello montó un sistema asimétrico en el que cuando el ataque bético se alargaba y Sabaly llegaba arriba, su par natural, Saúl, lo seguía religiosamente; pero por el lado contrario Correa abandonaba a Álex Moreno cuando este profundizaba, quedando al exrayista emparejado con Molina.


Así, el Atlético montaba una defensa de cinco de facto, pese a lo cual Moreno consiguió coger varias veces la espalda de Molina. Por el lado contrario Sabaly se veía taponado por la posición exterior de Luiz Henrique, que además nunca iba al espacio y siempre la pedía al pie, y la jugada solía morir en intentos de regate frustrados del brasileño ante Reinildo y el citado Saúl.

Con muy buen trato de balón, el Betis progresaba gracias a las recepciones de espaldas de un Iglesias en gran forma (finísimo en los controles) y a la elaboración de William, y recuperaba rápidamente la pelota con le actividad defensiva de Guardado y Guido. Sin embargo carecía de profundidad, escaso de desmarques a la espalda de la defensa rival (algo recurrente desde que falta Juanmi) y ante un rival especializado en conceder pocas ocasiones. Por su parte el Atlético no se acercaba casi nunca a Silva, más allá de algún centro cruzado esporádico: Witsel y Kondogbia jugaban funcionarialmente, Morata se dejaba anticipar por los centrales béticos, Griezmann no aparecía, Saúl está lejísimos de ser quien fue y solo Correa inquietaba ligeramente con sus apariciones por dentro.

Minutos 55 al 70

El Atlético marca un extraño gol de córner, baja acertadamente las pulsaciones del partido y además emboca la primera jugada que consigue realmente elaborar.

Del minuto 70 al final

Pellegrini no tira la toalla y prepara toda su artillería, incluida la reaparición de Fekir, que atrasaría a William a su posición natural de mediocentro ofensivo, ya con Cruz y Joaquín en bandas. Pero antes, y sorprendentemente, el Atlético parece relajarse y se equivoca en el ritmo de juego en casi todas las jugadas: alterna peloteos absurdos hacia atrás en los que ni siquiera trata de amenazar la portería del Betis con tramos de correcalles en los que ataca con demasiados hombres. Aumentado el efecto de estos errores tácticos con los cambios béticos, con los eléctricos Cruz, Ruibal y Fekir en cancha, el Betis comienza a acumular ocasiones de gol, marca el 1-2 y se ahoga en la orilla del breve descuento de Gil Manzano, incluso con un cabezazo al larguero de Moreno, en ocasión clarísima.

Línea por línea

Rui Silva es esta vez responsable directo de la derrota, con dos errores graves en las tres únicas ocasiones en que el Atlético creó algún peligro (la última, prácticamente al final, sí la detuvo). Sabaly cumplió, y los centrales no sufrieron como era de temer por los muchos metros que quedaban a sus espaldas. Moreno, sin estar brillante, fue otra vez el mejor argumento ofensivo del Betis. Guido controló el centro del campo con ayuda de un Guardado muy activo mientras le duraron las fuerzas. Borja Iglesias ayudó muchísimo en la progresión de las jugadas aunque tuvo pocas opciones en el área, y Carvalho se adaptó aceptablemente a un puesto en que los espacios son muy escasos. Gustaría ver alguna vez ahí a Rodri, que jugó bien con balón pero sigue sufriendo en la banda izquierda, un lugar para el que carece de condiciones físicas y desde el que jamás pica desmarques al espacio como hacía constantemente Juanmi.

Cruz tiene desborde y electricidad pero debe levantar la cabeza antes de centrar. Por la derecha Ruibal puso más acierto y velocidad que un gris Joaquín. Fekir, pese a salir de una recaída de lesión, revolucionó el partido con su chispa, marcó un gran gol y se mostró en buena forma.

Luiz Henrique merece capítulo aparte. De momento su juego es muy poco inteligente, y la duda es si esto es o no algo reversible; o sea, si se debe a una falta irremediable de capacidad para comprender el juego o si por el contrario podrá aprender al menos ciertas normas tácticas básicas. De momento saca escaso partido a sus enormes condiciones físicas y buenas condiciones técnicas: la pide siempre al pie y nunca al espacio, es previsible en los controles, elige mal jugada (en concreto, suele encarar a los rivales cuando está en inferioridad numérica), y obstaculiza las subidas de Sabaly con su empeño en pedirla a la corta y pegado a la banda, o sea, en el lugar de paso natural de un lateral en el sistema de Pellegrini (y en casi todos).

La derrota no señala a un Pellegrini que no solo supo dar el control del encuentro a su equipo durante casi todo el partido sino que también le supo cambiar el ritmo con los cambios.Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.


miércoles, 21 de septiembre de 2022

Betis 2 - Girona 1 (6ª jornada de LaLiga)

 BETIS (2): Rui Silva; Montoya (Aitor Ruibal 55'), Pezzella (Edgar 80'), Luiz Felipe, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho, Luiz Henrique (Willian José 65'), Rodri, Canales (Paul 80'); y Borja Iglesias.
GIRONA FC: Juan Carlos; Arnau (Yan Couto 89'), Bueno, Bernardo (Tony Villa 79), Juanpe, Miguel Gutiérrez; Aleix García (Joel Roca 89'), Oriol Romeu; Reinier, Taty Castellanos (Manu Callejo 70') y Riquelme (Samu Saiz 70').
Árbitro: Ortiz Arias. Amonestó a los visitantes Bernardo y Miguel Gutiérrez. Expulsó, con roja directa, a Míchel (22'), entrenador del conjunto catalán.
Goles: 0-1 (7') Arnau; 1-1 (15') Borja Iglesias, de penalti; 2-1 (71') Borja Iglesias.
52.000 espectadores en el Villamarín.

El suplicio al que fue sometido el Betis por el Girona el pasado domingo es bien conocido por la afición bética, que lo disfrutó a su favor durante las temporadas 17-18 y 18-19. Como a veces sucedía entonces, al Girona no le alcanzó con jugar bien fuera de las áreas y acabó pagando en jugadas puntuales su inferior calidad individual.

Y es que el partido hasta el 2-1 fue una batalla por el balón que perdió el Betis. Su problema básico fue el buen manejo y la excelente colocación del Girona en salida de balón. El Girona es una especie de sucursal del City; bajo una fuerte influencia de Guardiola, los catalanes practican plenamente el juego de posición: no solo cuidan el balón sino cómo colocarse para que no se lo roben, abiertos y aprovechando todos los espacios, como en un enorme rondo. Situados en un armonico 3-4-3 ofensivo (5-4-1 en defensa posicional), que se hacia algo asimétrico atrás con el central-central algo echado a la izquierda para hacer hueco al portero como un jugador más, los gerundenses supieron encontrar siempre al 'hombre libre', arriesgando tanto como hiciera falta por conservar la posesión.

Ante un equipo así es difícil robar si no presionas man-to-man (a riesgo, claro, de que te pillen en pelotazos verticales). El Betis casi nunca lo hizo y, con un hombre menos que el rival al tirar la presión (más el portero), las grandes distancias entre los jugadores del Girona se le hicieron larguísimas a las habituales posiciones intermedias de presión de los béticos.  

En inferioridad numérica arriba al presionar cuando el Girona sacaba la pelota jugada, siempre había algún jugador del Betis con dos rivales los que vigilar. Aquí, Luiz Henrique.

Al buen juego gerundense se sumaba el ya repetido problema del esquema: Pellegrini es alérgico a tocar el suyo, y muy bien le va así, pero su 4-4-2 defensivo encajaba mal, como suele, ante un equipo con defensa de cinco. Con dos puntas ante tres centrales (más portero), y con Rodri y Luiz Henrique en tierra de nadie defensiva, los béticos perseguían sombras. El Betis solo pudo robar arriba las raras veces que consiguió realizar una buena presión tras pérdida, sin dar tiempo al Girona a desplegar sus buenas ubicaciones, y solo recuperaba, las más veces, ya en zona defensiva, gracias al sentido de la anticipación de Luiz Felipe y tras un trabajo extenuante de todo el equipo. Por demás, controlado Moreno por el carrilero derecho del Girona y poco profundo Montoya, el Betis perdía rápido la pelota y tampoco hacía mucho daño cuando atacaba el bloque medio gerundense, de líneas bien juntas.

Un efecto habitual del estilo de fútbol del Girona es que el rival suele llegar reventado al final del partido. Así empezaba a sucederle al Betis pasado el minuto 70, con los de arriba además (Canales, Luiz Henrique) muy cargados de partidos, y con el efecto empeorado por la resistencia de Pellegrini a agotar los cambios, difícil de explicar en partidos como el del domingo. Cuando el tramo final empezaba a pintar mal llegó el gol de Borja, que permitió al Betis juntar líneas atrás y defender su área como sabe, con el cuchillo entre los dientes.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Betis 1 - Villarreal 0: un breve análisis

Aunque acabados ambos en derrota bética, los dos partidos entre Betis y Villarreal de la temporada pasada fueron tácticamente muy diferentes: en el de la primera vuelta Pellegrini ordenó una tímida presión que fue burlada fácilmente por el Villarreal, siempre con un hombre de más en su salida de balón; los béticos apenas olieron la pelota y fueron muy justamente derrotados.

En la segunda vuelta, ya en Villamarín, el Betis intentó una presión mucho más valiente, prácticamente hombre a hombre, y, aunque el Betis tuvo pocas opciones, esa vez el Villarreal basó su triunfo más en el acierto rematador y en su buen sistema defensivo que en un dominio del juego.

Parece lógico pues que Pellegrini repitiera este domingo ese segundo planteamiento: ir a la presión hombre a hombre en todo el campo, encajando su 4-4-2 sobre el de Emery. Tal situación se vio muy clara en las muchas ocasiones en que el balón acabó en pies del portero Rulli:

Con Canales y uno de los centrales visitantes fuera de plano, vemos las claras parejas (Rodri con Femenía, William con Parejo, Guido sobre Capoue, etc.). Cuando Borja o Canales se iban a por Rulli cortando el pase hacia su par, el Villarreal raramente se atrevía al riesgo de triangular hacia el central libre mediante Parejo o Capoue, pero tenía la posibilidad de jugar en largo hacia sus dos puntas o sus teóricos extremos, Lo Celso y Yeremy, enfrentados en un arriesgadísimo cuatro contra cuatro a la defensa bética.

Así pues el dominio fue bético, y el Betis llegó en jugada (sobre todo por la izquierda) ante un Villarreal muy replegado, pero el Villarreal también pudo hacerlo con peligro por tres métodos:

- Gracias a esos pelotazos largos, algunos ganados por Gerard Moreno y otros caídos en pies de los visitantes tras errores de la expuesta defensa, como alguno de Pezzella.

- Gracias a las caídas al mediocampo de Lo Celso, muy libre: como vemos en la imagen (azul), el argentino permutaba posiciones con Jackson y además se atrasaba a zonas interiores, provocando la indecisión de Sabaly y Pezzella, que no se atrevían a perseguirlo ni tenían clara la asignación de pares.

- En contragolpes puros: pese a tener al rival muy encerrado al Betis no le funcionó bien la presión postpérdida.

En un partido escaso en ocasiones el gol del Betis llegó antes esta vez, sobre la hora de juego, y el Betis (un equipo, como decía Emery, muy similar al suyo) devolvió al Villarreal la moneda del partido de hace un año: se replegó y, ya con Guido más encima de Lo Celso, prácticamente no concedió ocasiones claras en la media hora restante, e incluso pudo machacar a la contra.

martes, 6 de septiembre de 2022

Real Madrid 2 - Betis 1: unas breves notas

Cayó el Betis con dignidad y seis años después en el campo del Madrid, en un partido que sirvió para recordar a los béticos las distancias que separan aún a su equipo del primer nivel europeo.

En este caso concreto la gran diferencia fue, sobre todo, física. Muy pocos jugadores béticos estaban en condiciones de ganar duelos individuales contra sus pares, y las ausencias de William Carvalho y, pronto, de Fekir empeoraron las cosas: solo Álex Moreno, Luiz Felipe y luego, y tal vez, Luiz Henrique tenían poder físico para retar a jugadores de la potencia y velocidad de Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Mendy o, más tarde, Valverde. Posicionalmente, pocas novedades, más allá de la posición obligada de mediapunta de Canales tras la lesión de Fekir en el 4-2-3-1 habitual y del adelantamiento para la presión de Modric en los blancos, que convertía el 4-3-3 casi en otro 4-2-3-1.

Sí era un duelo entre iguales en lo técnico. Valiente, el Betis trató de hacer su fútbol combinativo de largas posesiones, y lanzar presión alta (incluso "man to man") cuando perdía la pelota, con la defensa muy arriba. Eso le dio un cierto dominio en la primera media hora, aunque algo ficticio porque esa presión pocas veces lograba robos arriba, y la expuestísima defensa bética no podía sujetar a unos atacantes blancos que disfrutaban gustosos de espacios para correr.

El Madrid a su vez adelantó progresivamentea su presión y la segunda media hora se convirtió en un correcalles a campo abierto, con presiones adelantadas y transiciones rápidas por lado y lado, en el que los blancos impusieron de nuevo su físico. Aunque desperdició alguna contra prometedora, suerte tuvo el Betis de salir más o menos vivo de esta fase, en la que los blancos llegaron demasiadas veces al marco de Silva. Tras el 2-1 se entró en un cierto armisticio, que incluso dio alguna posibilidad al Betis muy al final, aunque los visitantes ya no tenían fuerzas siquiera para retener el balon, y menos para amenazar a Courtois.

En lo individual hay que valorar el partido del denostado Sabaly, que mantuvo dignamente el tipo ante un Vinicius desatado y manejó con inteligencia el balón, aunque le faltó decisión para avanzar cuando estaba libre. Rui Silva alternó grandes paradas con errores como el del 2-1, en el que se confió, y Luiz Felipe demostró grandes dotes defensivas.

domingo, 28 de agosto de 2022

Betis 1 - Osasuna 0 (3ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho; Rodri (Canales 46'), Fekir, Juanmi (Luiz Henrique 64'); y Borja Iglesias (Luiz Felipe 73').
C.A. OSASUNA (0): Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García (Manu Sánchez 71'), David García, Juan Cruz; Rubén Peña (Kike Barja 78'), Moncayola, Lucas Torró (Rubén García 78'), Moi Gómez; Aimar (Budimir 62'); y Chimmy Ávila (Kike García 62').
Árbitro: Martínez Munuera (Valenciano). Expulsó con roja directa al local Pezzella (73`) y amonestó a los visitantes Unai García y David García.
Gol: 1-0 (34') Borja Iglesias.
Excelentes césped y ambiente (52.500 espectadores).

Pese a todas las marejadas a su alrededor el Betis de Pellegrini conserva la excelente regularidad de la temporada anterior y se impuso, como casi siempre, a un rival en teoría algo inferior, pero que complicó mucho las cosas a los béticos.

Tácticamente el encuentro fue un típico partido moderno. Sin renunciar a sus tradiciones el Osasuna de Arrasate se ha sabido adaptar a las mejoras tácticas recientes de la Liga, y en particular a las introducidas hace ya años por Guardiola, sus seguidores y sus compañeros de viaje táctico (y que tantas risas provocaron y aún provocan en muchos ignorantes de la Ciudad de la Gracia). Las conocemos bien en este blog desde hace al menos ocho años: presión alta en posesión rival usando posiciones intermedias, línea de defensa muy adelantada, y riesgos razonables en la salida de balón, usando al portero para el juego corto, al mediocentro más atrasado para triangular entre este y los centrales, etc.

Primera media hora

El objetivo de esas innovaciones es intentar (e impedir al rival hacerlo) entrar en el círculo virtuoso de instalarse con el balón en campo rival y hacer una fuerte presión postpérdida aprovechando el dominio del espacio –por tener al rival encerrado–.

Ni unos ni otros lograron casi nunca ese objetivo durante la primera media hora, de modo que el partido se jugaba en distancias largas y con posesión en los respectivos campos propios (o sea, el Betis jugaba mucho entre sus defensas y cerca de su propia área, e igualmente Osasuna); las raras salidas limpias de presión desembocaban en transiciones rápidas, generalmente con escaso acierto final. Posicionalmente los visitantes calcaban el esquema tradicional del Betis de Pellegrini: un 4-4-2 defensivo en el que los dos de arriba eran realmente un punta de referencia (el Chimmy como Borja) y un mediapunta, Aimar en un lado y Fekir en el otro. Arrasate, eso sí, metía doble lateral por la derecha con Vidal por detrás de Peña, señal del respeto que ya provoca Álex Moreno en los rivales. El Betis, en el que Pellegrini premiaba a los titulares del colíder, tenía algo más el balón, pero sin llegar con claridad arriba. Osasuna marcaba casi al hombre a los jugones béticos, especialmente a Fekir y Carvalho.

Presión alta de Osasuna

Segunda media hora

Tras la (absurda) pausa de hidratación el partido se revoluciona: Osasuna está muy cerca de marcar pero es el Betis quien lo hace en la siguiente jugada. Esa jugada del gol es prototípica de contrapresión: el Betis logra empujar a Osasuna contra su área y el despeje de un primer centro es recuperado por Guido, reiniciando un nuevo ataque de inmediato.

En el tramo que sigue el Betis sí logra entrar en esa dinámica de encerrar al rival, hasta el punto de meter a defensa y centro del campo de Osasuna en su propia área, un contexto en el que la calidad de la línea de mediapuntas del Betis suele ser muy peligrosa: de hecho generó varias ocasiones clarísimas.

Última media hora

Arrasate recupera tradiciones norteñas y cambia su punta + mediapunta de arriba por un doble tanque, al viejo estilo Webo + Morales, y luego mete más calidad ofensiva dejando al lateral Cruz como central. El partido se nivela, pero Martínez Munuera decide además desequilibrarlo en favor de Osasuna con la rigurosísima expulsión de Pezzella.

Pellegrini, que ya había metido a Canales donde Rodri y luego cambiado de banda al cántabro para hacer sitio a Luíz Henrique (¡?), hace debutar a Luíz Felipe prescindiendo de Borja, de modo que Feklir queda como punta único de un 4-4-1 muy compacto.

A partir de ahí el Betis realiza un buen ejercicio defensivo durante 25 minutos: sabedor de la falta de fútbol de Osasuna por dentro, sus dos líneas de cuatro se despliegan con cierta amplitud para impedir llegadas por banda, buscadas obesivamente por Osasuna para colgar balones a Kike García y Budimir. Los visitantes vuelcan el fútbol a la izquierda, donde un Ruibal lesionado y un Luíz Henrique en complicado debut logran minimizar daños. Los balones que llueven al área son despejados por un colosal Édgar y el Betis nada hasta la orilla sin demasiados sustos.

Línea por línea

Muy bien Silva cuando se le necesitó, un buen Ruibal alternó hiperactividad y recuperaciones exitosas con excesivos riesgos a la hora de ir al robo y cierta falta de finura en el toque de balón, importante en el lateral. Potentísimo y vertical Moreno, los centrales apenas cometieron un par de errores de colocación (aunque costaron sendas ocasiones claras). Édgar ha dado un paso adelante, definitivamente.

Rodri notó de nuevo que su escaso poderío físico le penaliza en banda y en partidos abiertos, aunque salió con mucho acierto de varias situaciones complicadas con balón. Muy vigilados Juanmi y Fekir, fue William Carvalho quien supo aprovechar su fuerza y al tiempo finura con balón para empujar a Osasuna contra su área. Guido, muy bien en defensa y ataque, mejoró su rendimiento. Borja peleó sin descanso y se fabricó un gran gol.

Entre los suplentes Canales debe recuperar aún tono, y Luíz Henrique tuvo que correr demasiado tras la pelota; eso sí, desterrar al cántabro a la izquierda parece un privilegio excesivo para un joven debutante. Luiz Felipe se vio eclipsado por Édgar.

Pellegrini ha logrado una convicción y espíritu competitivo extremos en su equipo, que gana duelos individuales con pasmosa facilidad y nunca concede facilidades. La polémica de las inscripciones no parece haber hecho la menor mella.

En Twitter, @juanramonlara7. Los comentarios son bienvenidos.