miércoles, 21 de septiembre de 2022

Betis 2 - Girona 1 (6ª jornada de LaLiga)

 BETIS (2): Rui Silva; Montoya (Aitor Ruibal 55'), Pezzella (Edgar 80'), Luiz Felipe, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho, Luiz Henrique (Willian José 65'), Rodri, Canales (Paul 80'); y Borja Iglesias.
GIRONA FC: Juan Carlos; Arnau (Yan Couto 89'), Bueno, Bernardo (Tony Villa 79), Juanpe, Miguel Gutiérrez; Aleix García (Joel Roca 89'), Oriol Romeu; Reinier, Taty Castellanos (Manu Callejo 70') y Riquelme (Samu Saiz 70').
Árbitro: Ortiz Arias. Amonestó a los visitantes Bernardo y Miguel Gutiérrez. Expulsó, con roja directa, a Míchel (22'), entrenador del conjunto catalán.
Goles: 0-1 (7') Arnau; 1-1 (15') Borja Iglesias, de penalti; 2-1 (71') Borja Iglesias.
52.000 espectadores en el Villamarín.

El suplicio al que fue sometido el Betis por el Girona el pasado domingo es bien conocido por la afición bética, que lo disfrutó a su favor durante las temporadas 17-18 y 18-19. Como a veces sucedía entonces, al Girona no le alcanzó con jugar bien fuera de las áreas y acabó pagando en jugadas puntuales su inferior calidad individual.

Y es que el partido hasta el 2-1 fue una batalla por el balón que perdió el Betis. Su problema básico fue el buen manejo y la excelente colocación del Girona en salida de balón. El Girona es una especie de sucursal del City; bajo una fuerte influencia de Guardiola, los catalanes practican plenamente el juego de posición: no solo cuidan el balón sino cómo colocarse para que no se lo roben, abiertos y aprovechando todos los espacios, como en un enorme rondo. Situados en un armonico 3-4-3 ofensivo (5-4-1 en defensa posicional), que se hacia algo asimétrico atrás con el central-central algo echado a la izquierda para hacer hueco al portero como un jugador más, los gerundenses supieron encontrar siempre al 'hombre libre', arriesgando tanto como hiciera falta por conservar la posesión.

Ante un equipo así es difícil robar si no presionas man-to-man (a riesgo, claro, de que te pillen en pelotazos verticales). El Betis casi nunca lo hizo y, con un hombre menos que el rival al tirar la presión (más el portero), las grandes distancias entre los jugadores del Girona se le hicieron larguísimas a las habituales posiciones intermedias de presión de los béticos.  

En inferioridad numérica arriba al presionar cuando el Girona sacaba la pelota jugada, siempre había algún jugador del Betis con dos rivales los que vigilar. Aquí, Luiz Henrique.

Al buen juego gerundense se sumaba el ya repetido problema del esquema: Pellegrini es alérgico a tocar el suyo, y muy bien le va así, pero su 4-4-2 defensivo encajaba mal, como suele, ante un equipo con defensa de cinco. Con dos puntas ante tres centrales (más portero), y con Rodri y Luiz Henrique en tierra de nadie defensiva, los béticos perseguían sombras. El Betis solo pudo robar arriba las raras veces que consiguió realizar una buena presión tras pérdida, sin dar tiempo al Girona a desplegar sus buenas ubicaciones, y solo recuperaba, las más veces, ya en zona defensiva, gracias al sentido de la anticipación de Luiz Felipe y tras un trabajo extenuante de todo el equipo. Por demás, controlado Moreno por el carrilero derecho del Girona y poco profundo Montoya, el Betis perdía rápido la pelota y tampoco hacía mucho daño cuando atacaba el bloque medio gerundense, de líneas bien juntas.

Un efecto habitual del estilo de fútbol del Girona es que el rival suele llegar reventado al final del partido. Así empezaba a sucederle al Betis pasado el minuto 70, con los de arriba además (Canales, Luiz Henrique) muy cargados de partidos, y con el efecto empeorado por la resistencia de Pellegrini a agotar los cambios, difícil de explicar en partidos como el del domingo. Cuando el tramo final empezaba a pintar mal llegó el gol de Borja, que permitió al Betis juntar líneas atrás y defender su área como sabe, con el cuchillo entre los dientes.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Betis 1 - Villarreal 0: un breve análisis

Aunque acabados ambos en derrota bética, los dos partidos entre Betis y Villarreal de la temporada pasada fueron tácticamente muy diferentes: en el de la primera vuelta Pellegrini ordenó una tímida presión que fue burlada fácilmente por el Villarreal, siempre con un hombre de más en su salida de balón; los béticos apenas olieron la pelota y fueron muy justamente derrotados.

En la segunda vuelta, ya en Villamarín, el Betis intentó una presión mucho más valiente, prácticamente hombre a hombre, y, aunque el Betis tuvo pocas opciones, esa vez el Villarreal basó su triunfo más en el acierto rematador y en su buen sistema defensivo que en un dominio del juego.

Parece lógico pues que Pellegrini repitiera este domingo ese segundo planteamiento: ir a la presión hombre a hombre en todo el campo, encajando su 4-4-2 sobre el de Emery. Tal situación se vio muy clara en las muchas ocasiones en que el balón acabó en pies del portero Rulli:

Con Canales y uno de los centrales visitantes fuera de plano, vemos las claras parejas (Rodri con Femenía, William con Parejo, Guido sobre Capoue, etc.). Cuando Borja o Canales se iban a por Rulli cortando el pase hacia su par, el Villarreal raramente se atrevía al riesgo de triangular hacia el central libre mediante Parejo o Capoue, pero tenía la posibilidad de jugar en largo hacia sus dos puntas o sus teóricos extremos, Lo Celso y Yeremy, enfrentados en un arriesgadísimo cuatro contra cuatro a la defensa bética.

Así pues el dominio fue bético, y el Betis llegó en jugada (sobre todo por la izquierda) ante un Villarreal muy replegado, pero el Villarreal también pudo hacerlo con peligro por tres métodos:

- Gracias a esos pelotazos largos, algunos ganados por Gerard Moreno y otros caídos en pies de los visitantes tras errores de la expuesta defensa, como alguno de Pezzella.

- Gracias a las caídas al mediocampo de Lo Celso, muy libre: como vemos en la imagen (azul), el argentino permutaba posiciones con Jackson y además se atrasaba a zonas interiores, provocando la indecisión de Sabaly y Pezzella, que no se atrevían a perseguirlo ni tenían clara la asignación de pares.

- En contragolpes puros: pese a tener al rival muy encerrado al Betis no le funcionó bien la presión postpérdida.

En un partido escaso en ocasiones el gol del Betis llegó antes esta vez, sobre la hora de juego, y el Betis (un equipo, como decía Emery, muy similar al suyo) devolvió al Villarreal la moneda del partido de hace un año: se replegó y, ya con Guido más encima de Lo Celso, prácticamente no concedió ocasiones claras en la media hora restante, e incluso pudo machacar a la contra.

martes, 6 de septiembre de 2022

Real Madrid 2 - Betis 1: unas breves notas

Cayó el Betis con dignidad y seis años después en el campo del Madrid, en un partido que sirvió para recordar a los béticos las distancias que separan aún a su equipo del primer nivel europeo.

En este caso concreto la gran diferencia fue, sobre todo, física. Muy pocos jugadores béticos estaban en condiciones de ganar duelos individuales contra sus pares, y las ausencias de William Carvalho y, pronto, de Fekir empeoraron las cosas: solo Álex Moreno, Luiz Felipe y luego, y tal vez, Luiz Henrique tenían poder físico para retar a jugadores de la potencia y velocidad de Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Mendy o, más tarde, Valverde. Posicionalmente, pocas novedades, más allá de la posición obligada de mediapunta de Canales tras la lesión de Fekir en el 4-2-3-1 habitual y del adelantamiento para la presión de Modric en los blancos, que convertía el 4-3-3 casi en otro 4-2-3-1.

Sí era un duelo entre iguales en lo técnico. Valiente, el Betis trató de hacer su fútbol combinativo de largas posesiones, y lanzar presión alta (incluso "man to man") cuando perdía la pelota, con la defensa muy arriba. Eso le dio un cierto dominio en la primera media hora, aunque algo ficticio porque esa presión pocas veces lograba robos arriba, y la expuestísima defensa bética no podía sujetar a unos atacantes blancos que disfrutaban gustosos de espacios para correr.

El Madrid a su vez adelantó progresivamentea su presión y la segunda media hora se convirtió en un correcalles a campo abierto, con presiones adelantadas y transiciones rápidas por lado y lado, en el que los blancos impusieron de nuevo su físico. Aunque desperdició alguna contra prometedora, suerte tuvo el Betis de salir más o menos vivo de esta fase, en la que los blancos llegaron demasiadas veces al marco de Silva. Tras el 2-1 se entró en un cierto armisticio, que incluso dio alguna posibilidad al Betis muy al final, aunque los visitantes ya no tenían fuerzas siquiera para retener el balon, y menos para amenazar a Courtois.

En lo individual hay que valorar el partido del denostado Sabaly, que mantuvo dignamente el tipo ante un Vinicius desatado y manejó con inteligencia el balón, aunque le faltó decisión para avanzar cuando estaba libre. Rui Silva alternó grandes paradas con errores como el del 2-1, en el que se confió, y Luiz Felipe demostró grandes dotes defensivas.

domingo, 28 de agosto de 2022

Betis 1 - Osasuna 0 (3ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho; Rodri (Canales 46'), Fekir, Juanmi (Luiz Henrique 64'); y Borja Iglesias (Luiz Felipe 73').
C.A. OSASUNA (0): Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García (Manu Sánchez 71'), David García, Juan Cruz; Rubén Peña (Kike Barja 78'), Moncayola, Lucas Torró (Rubén García 78'), Moi Gómez; Aimar (Budimir 62'); y Chimmy Ávila (Kike García 62').
Árbitro: Martínez Munuera (Valenciano). Expulsó con roja directa al local Pezzella (73`) y amonestó a los visitantes Unai García y David García.
Gol: 1-0 (34') Borja Iglesias.
Excelentes césped y ambiente (52.500 espectadores).

Pese a todas las marejadas a su alrededor el Betis de Pellegrini conserva la excelente regularidad de la temporada anterior y se impuso, como casi siempre, a un rival en teoría algo inferior, pero que complicó mucho las cosas a los béticos.

Tácticamente el encuentro fue un típico partido moderno. Sin renunciar a sus tradiciones el Osasuna de Arrasate se ha sabido adaptar a las mejoras tácticas recientes de la Liga, y en particular a las introducidas hace ya años por Guardiola, sus seguidores y sus compañeros de viaje táctico (y que tantas risas provocaron y aún provocan en muchos ignorantes de la Ciudad de la Gracia). Las conocemos bien en este blog desde hace al menos ocho años: presión alta en posesión rival usando posiciones intermedias, línea de defensa muy adelantada, y riesgos razonables en la salida de balón, usando al portero para el juego corto, al mediocentro más atrasado para triangular entre este y los centrales, etc.

Primera media hora

El objetivo de esas innovaciones es intentar (e impedir al rival hacerlo) entrar en el círculo virtuoso de instalarse con el balón en campo rival y hacer una fuerte presión postpérdida aprovechando el dominio del espacio –por tener al rival encerrado–.

Ni unos ni otros lograron casi nunca ese objetivo durante la primera media hora, de modo que el partido se jugaba en distancias largas y con posesión en los respectivos campos propios (o sea, el Betis jugaba mucho entre sus defensas y cerca de su propia área, e igualmente Osasuna); las raras salidas limpias de presión desembocaban en transiciones rápidas, generalmente con escaso acierto final. Posicionalmente los visitantes calcaban el esquema tradicional del Betis de Pellegrini: un 4-4-2 defensivo en el que los dos de arriba eran realmente un punta de referencia (el Chimmy como Borja) y un mediapunta, Aimar en un lado y Fekir en el otro. Arrasate, eso sí, metía doble lateral por la derecha con Vidal por detrás de Peña, señal del respeto que ya provoca Álex Moreno en los rivales. El Betis, en el que Pellegrini premiaba a los titulares del colíder, tenía algo más el balón, pero sin llegar con claridad arriba. Osasuna marcaba casi al hombre a los jugones béticos, especialmente a Fekir y Carvalho.

Presión alta de Osasuna

Segunda media hora

Tras la (absurda) pausa de hidratación el partido se revoluciona: Osasuna está muy cerca de marcar pero es el Betis quien lo hace en la siguiente jugada. Esa jugada del gol es prototípica de contrapresión: el Betis logra empujar a Osasuna contra su área y el despeje de un primer centro es recuperado por Guido, reiniciando un nuevo ataque de inmediato.

En el tramo que sigue el Betis sí logra entrar en esa dinámica de encerrar al rival, hasta el punto de meter a defensa y centro del campo de Osasuna en su propia área, un contexto en el que la calidad de la línea de mediapuntas del Betis suele ser muy peligrosa: de hecho generó varias ocasiones clarísimas.

Última media hora

Arrasate recupera tradiciones norteñas y cambia su punta + mediapunta de arriba por un doble tanque, al viejo estilo Webo + Morales, y luego mete más calidad ofensiva dejando al lateral Cruz como central. El partido se nivela, pero Martínez Munuera decide además desequilibrarlo en favor de Osasuna con la rigurosísima expulsión de Pezzella.

Pellegrini, que ya había metido a Canales donde Rodri y luego cambiado de banda al cántabro para hacer sitio a Luíz Henrique (¡?), hace debutar a Luíz Felipe prescindiendo de Borja, de modo que Feklir queda como punta único de un 4-4-1 muy compacto.

A partir de ahí el Betis realiza un buen ejercicio defensivo durante 25 minutos: sabedor de la falta de fútbol de Osasuna por dentro, sus dos líneas de cuatro se despliegan con cierta amplitud para impedir llegadas por banda, buscadas obesivamente por Osasuna para colgar balones a Kike García y Budimir. Los visitantes vuelcan el fútbol a la izquierda, donde un Ruibal lesionado y un Luíz Henrique en complicado debut logran minimizar daños. Los balones que llueven al área son despejados por un colosal Édgar y el Betis nada hasta la orilla sin demasiados sustos.

Línea por línea

Muy bien Silva cuando se le necesitó, un buen Ruibal alternó hiperactividad y recuperaciones exitosas con excesivos riesgos a la hora de ir al robo y cierta falta de finura en el toque de balón, importante en el lateral. Potentísimo y vertical Moreno, los centrales apenas cometieron un par de errores de colocación (aunque costaron sendas ocasiones claras). Édgar ha dado un paso adelante, definitivamente.

Rodri notó de nuevo que su escaso poderío físico le penaliza en banda y en partidos abiertos, aunque salió con mucho acierto de varias situaciones complicadas con balón. Muy vigilados Juanmi y Fekir, fue William Carvalho quien supo aprovechar su fuerza y al tiempo finura con balón para empujar a Osasuna contra su área. Guido, muy bien en defensa y ataque, mejoró su rendimiento. Borja peleó sin descanso y se fabricó un gran gol.

Entre los suplentes Canales debe recuperar aún tono, y Luíz Henrique tuvo que correr demasiado tras la pelota; eso sí, desterrar al cántabro a la izquierda parece un privilegio excesivo para un joven debutante. Luiz Felipe se vio eclipsado por Édgar.

Pellegrini ha logrado una convicción y espíritu competitivo extremos en su equipo, que gana duelos individuales con pasmosa facilidad y nunca concede facilidades. La polémica de las inscripciones no parece haber hecho la menor mella.

En Twitter, @juanramonlara7. Los comentarios son bienvenidos.


domingo, 21 de agosto de 2022

Mallorca 1 - Betis 2 (2ª jornada de LaLiga)

R.C.D. MALLORCA: Rajkovic; Maffeo, Raíllo, Valjent, Copete (Lago Junior 87'), Jaume Costa; Grenier (Antonio Sánchez 64'), Battaglia (Baba 79'), Dani Rodríguez (Abdon Prats 79'); Kang-In Lee y Muriqi.
BETIS: Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho (Loren 88'); Rodri (Rober 64'), Fekir, Juanmi; y Borja Iglesias (Paul Akouokou 79').
Árbitro: González Fuertes. Amarilla a los locales Grenier, Dani Rodríguez, Valjient, Raíllo, Battaglia, Pablo Maffeo, Lago Junior y Jaume Costa; y a los visitantes William Carvalho, Juanmi, Fekir, Pezzella, Rober, Guido Rodríguez y Rui Silva.
Goles: 0-1 (9') Borja Iglesias, de penalti; 1-1 (56') Muriqi; 1-2 (73') Borja Iglesias, de penalti.
Incidencias: Partido disputado en Son Moix, que estrenaba grada, ante 16.000.

Su espíritu competitivo y una pizca de fortuna dieron la victoria al Betis ante un Mallorca inferior técnicamente pero que supo igualar a su rival e incluso superarlo en la segunda mitad.

Primera parte

Al Betis se le atragantó el 5-3-2 de los de Aguirre, que sabe sacar partido a su buen físico y la escasa calidad de su equipo, concentrada en las decisivas áreas, y en particular en sus delanteros Lee y Muriqi.

 El 5-3-2 defensivo del Mallorca, visible en el arranque de la segunda parte

El balón se suponía sería del Betis, pero el pronto gol bético obligó a los locales a adelantar su presión  y niveló la posesión, ya en la primera mitad, mucho más de lo esperado. Tras el tanto el Betis de Pellegrini, desde su habitual 4-2-3-1 con Rodri y Juanmi en las bandas, movió el balón de lado a lado, especialmente gracias a William Carvalho, y buscó en ocasiones en largo la espalda de la defensa local, aunque sin llegar mucho a portería. El Mallorca, eso sí, llegaba menos aún, lastrado por su falta de calidad en la elaboración del juego, y solo hacía algún peligro a balón parado: la diestra de Grenier y la zurda de Lee metían buenos balones desde cualquier distancia, pero la defensa bética se mantenía firme por alto.

Segunda parte 

Los problemas para el Betis llegaron en la segunda mitad, cuando el Mallorca acentuó su presión y el Betis empezó a hacer aguas por dentro. En defensa los de Aguirre basculaban eficazmente cuando sus carrileros saltaban a por el lateral bético en el momento en que la pelota llegaba a un costado. Por ejemplo, con balón en posesión de Álex Moreno saltaba de línea Maffeo:

El Mallorca interrumpía además el juego con faltas tácticas cuando su presión era superada, con la anuencia de un árbitro que amonestaba mucho por incidencias pero muy poco por lances del juego.

Por contra, el 4-4-2 bético y sus habituales posiciones intermedias funcionaban mal ante el esquema mallorquinista. La causa fundamental era que los carrileros locales, Maffeo y Costa, atacaban desde una posición lejana tanto de los laterales como de los extremos béticos, de modo que Juanmi y Rodri quedaban demasiadas veces en una posición defensiva exterior e irrelevante, lejos de esos carrileros pero sin tomar tampoco a un central ni a un interior. Veamos como ejemplo la jugada del 1-1, en el momento en que el balón vuela:


Como se observa, los extremos béticos están rebasados por Maffeo y Costa, y prácticamente sin pareja, con poca misión defensiva más que presionar esporádicamente a Raíllo o Copete. A consecuencia de ello Carvalho y Guido quedaban en inferioridad numérica por dentro, algo agravado por las dañinas caídas hacia el mediocampo de Kang-In Lee, que no era perseguido por los centrales béticos. De hecho así sucede en la propia jugada del 1-1, en la que recibe sin oposición:

Tras el empate Pellegrini mete físico con Rober por Rodri, y el Mallorca sigue dominando la situación, aunque a costa de notables riesgos a la espalda de su defensa, muy adelantada. En un pelotazo bien peleado por Fekir llega el 1-2, y a partir de ahí el Mallorca mete físico y madera arriba y acogota a un Betis que solo se mantuvo en pie por la firmeza de su línea defensiva, protegida por Pellegrini: primero Paul entra en el doble pivote junto a Guido y deja a Carvalho y Fekir arriba; luego Loren entra por el portugués y recupera un esquema más reconocible.

Línea por línea

Algo nervioso Rui Silva, Ruibal y Moreno cumplieron defensivamente pero, bien controlados por Maffeo y Costa, no se proyectaron en ataque como en otros partidos: la eficacia de los desdobles de los laterales beticos ante defensas adelantadas se basa en la indecisión de los laterales rivales entre seguirlos a ellos o al extremo, pero las defensas de cinco resuelven ese problema de un plumazo. Muy bien Édgar, especialmente con balón, un imperial Pezzella fue decisivo para mantener a raya a Muriqi y manejar situaciones de inferioridad.

Menos visible en defensa de lo que acostumbra Guido, Carvalho controló el tempo del partido mientras el fisico le dio. Rodri se manejó bien en corto con balón pero perdió importancia cuando el partido se puso físico, pero Juanmi, vertical, sí fue el peligro constante que suele. Peleón Borja, Fekir tuvo de nuevo a los béticos en vilo por su tarjeta y sus conflictos con los defensas, pero finalmente su calidad fue decisiva. Los suplentes aportaron poco.

Pellegrini tiene colíder a un equipo en la dificil coyuntura de las inscripciones, y que de hecho acudió a Mallorca con solo cinco posibles suplentes de campo. Su milagro tiene mucho que ver con la estabilidad de una plantilla que juega de memoria y tiene fuertes lazos de fidelidad internos.

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martes, 16 de agosto de 2022

Betis 3 - Elche 0 (1ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Rui Silva; Ruibal (Fran Delgado 78'), Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido (Paul 85'), William Carvalho; Rodri (Miranda 85), Fekir (Rober González 64'), Juanmi; y Borja Iglesias (Loren Morón 78').
ELCHE C.F. (0): Edgar Badía; Helder Palacios, Bigas, Enzo Roco (Diego González 46'), John, Mojica; Pere Milla (Josan 64'), Mascarell, Gumbau (Alfaro 76'), Fidel (Morente 46'); y Roger Martí (Ponce 64').
Goles: 1-0 (28') Borja Iglesias; 2-0 (39') Juanmi; 3-0 (60') Juanmi.
Árbitro: Cuadra Fernández. Amonestó a Fekir, Pere Milla, Ruibal, Fidel, Gumbau, Roger Martí, Juanmi y Mojica. Expulsó a John (16') por derribo en ocasión manifiesta de gol.
Incidencias: 51.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Pasadas vacaciones y pretemporada, y en plenas turbulencias por las inscripciones, el Betis de Pellegrini volvió a ser el de siempre, idéntico a sí mismo desde hace casi dos años. Apenas alterada levemente (de momento) la plantilla por el traspaso de Bartra y los mencionados problemas legales, el Betis prácticamente no ha tocado su equipo, lo que conlleva grandes ventajas (estabilidad emocional, mecanismos de juego conocidos de memoria, optimización máxima de movimientos y colocación de los jugadores...) y ciertas desventajas como el envejecimiento de los jugadores y el agotamiento de contratos, con las que habrán de lidiar los dirigentes béticos a medio plazo.

Futbolísticamente de momento ganan de largo las ventajas, y el Betis se deshizo sin problemas del Elche con la seguridad que suele ante rivales menores. Bien es cierto que jugó desde muy pronto con un hombre más, aunque también que la expulsión fue justa y provocada por el juego bético.

Primer cuarto de hora

El Elche se plantó con un típico 5-4-1 a media altura, con el plan de robo y despliegue al contragolpe con sus dos rápidos carrileros. Enfrente, el Betis de siempre: 4-4-2 con bloque medio y muy junto en defensa, con intentos de contrapresión cuando se podía, y fútbol de toque desde su clásico 4-2-3-1 con todos sus mecanismos habituales: libertad de movimientos ofensivos, muchos hombres por detrás del balón en salida, laterales altos (Ruibal lo es casi necesariamente), Juanmi incorporado como delantero, Rodri atornillado muchas veces a la banda derecha...

El plan del Elche funcionó razonablemente los primeros minutos, cuando la energía de salida y un William algo fallón dieron algunas opciones de contra a los ilicitanos. Sin embargo pronto una espectacular jugada de Ruibal muy a lo Ruibal (básicamente, irse en vertical hacia la porteria contraria) rompe el partido.

Minutos 16 al 60

El único aspecto positivo para el Eleche fue que al ser expulsado uno de sus centrales el esquema resultante fue el adecuado, un 4-4-1 con el que, eso sí, ya pudo tener muy poco balón. Pese a ello trató de mantener la línea alta, pero la lentitud de sus centrales terminó de arruinar su partido, con mención muy especial a un Roco que prolongó (dos jugadas, dos goles) el estropicio iniciado por su compañero de línea John.

Tras un impetuoso inicio de segunda parte en el que, tras un doble cambio, trató de quemar sus escasis cartuchos y adelantó líneas, el Elche recibe el 3-0.

Última media hora

Los visitantes pierden la fe y el Betis juega ya a placer, asfixiando con la contrapresión a un rival que no sale casi nunca y al que el cansancio obliga a recular y a juntarse mucho por dentro, dejando autopistas en las bandas. El Betis hace el típico carrusel de cambios sin tocar el esquema (con Rober como segundo punta) y la suerte y algún detalle arbitral impiden que el resultado se agrande.

Hay que destacar la absoluta fiabilidad lograda por Pellegrini del equipo, que siempre machaca cuando es superior al rival. Además destacó el partido de un segurísimo Pezzella, la calidad en ataque de William una vez superadas las dudas iniciales, el empuje físico de Álex Moreno, el caudal ofensivo de un Fekir que debió ser cambiado antes y, sobre todo, la minusvalorada calidad de un Juanmi que no disfruta del tratamiento de estrella internacional que empieza a merecer. Rodri y Akouokou dejaron buenos detalles.

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martes, 26 de abril de 2022

Betis 1 - Valencia 1 (5-4 en los penaltis; final de la Copa 21-22)

BETIS (1+5): Bravo; Bellerín, Pezzella, Bartra, Álex Moreno (Miranda 106'); Guido Rodríguez, William Carvalho (Guardado 102'); Canales (Aitor Ruibal 111'), Fekir (Tello 111'), Juanmi (Joaquín 86'); y Borja Iglesias (Willian José 102').
VALENCIA CF (1+4): Mamardashvili; Foulquier (Musah 100'), Diakhaby, Gabriel Paulista, Alderete, Gayà; Carlos Soler, Hugo Guillamón (Racic 85'), Ilaix Moriba (Thierry Correia 79'), Hugo Duro (Bryan Gil 85'); y Guedes.
Árbitro: Hernández Hernández, auxiliado por De Burgos Bengoetxea (VAR). Amarillas a Carvalho, Pezzella, Borja Iglesias, Tello, Paulista, Hugo Guillamón, Alderete, Thierry Correia y Soler.
Goles: 1-0 (11') Borja Iglesias; 1-1 (30') Hugo Duro.
Penaltis: Carlos Soler, gol (0-1); Willian José, gol (1-1); Racic, gol (1-2); Joaquín, gol (2-2); Guedes, gol (2-3); Guardado, gol (3-3); Musah, fuera (3-3); Tello, gol (4-3); Gayà, gol (4-4); y Miranda, gol (5-4).
53.000 espectadores (lleno absoluto) y excelentes condiciones en el frío Estadio de la Cartuja.

El Betis ganó su tercera Copa del Rey tras un partido en el que fue superior al Valencia, y que transcurrió por los cauces tácticos previstos.

También las previstas fueron las alineaciones de ambos equipos, con la única y relativa sorpresa de la titularidad de Ilaix en el Valencia. Ante un Betis que presentaba su once de gala, Bordalás priorizó, según su costumbre, la neutralización de las virtudes del rival, y para ello trató de clonar el planteamiento que opuso al Betis días atrás el Elche de Francisco –en ese caso con más éxito en el marcador que en lo táctico–: un claro 5-4-1 en el que Carlos Soler quedaba exiliado en la banda derecha para hacer sitio por dentro al marrullero y defensivo Guillamón y al citado Ilaix, quienes debían tratar de parar el fútbol de Fekir. Arriba quedaba aislado Guedes, con Hugo Duro (tirado a la izquierda) como único socio potencial y, dado que no es un delantero centro nato, con escasas posibilidades de bajar los pelotazos del tosco trío de centrales valencianistas.

El Betis, por su parte, presentaba el equipo titular esperado.

Primera parte
También previsible fue el tipo de partido que se planteó: posesiones largas por parte bética, con amplia superioridad numérica en la zona de salida de balón, y un Valencia muy inferior técnicamente pero superior físicamente, que esperaba con el bloque a altura media. Los ches no presionan casi nunca alto, tratan de juntar líneas y esperan que un robo en mediocampo o un pelotazo largo dé ocasión a sus tres hombres de arriba, los únicos de calidad junto a Ilaix y Gayá, para juntarse y montar un contragolpe aprovechando los espacios a la espalda de la adelantada zaga del Betis. Cuando los béticos progresan el Valencia no se corta en aplicar el método Bordalás: todo tipo de contactos, interrupciones y faltas tácticas, generalmente impunes en lo disciplinario y en las que Guillamón se destaca.

Los béticos, por su parte, y como suelen, intentan progresar con balón en corto, especialmente por bandas, y juntar a Fekir o Carvalho con sus laterales y los hombres de arriba para empujar al Valencia contra su área, pisarla y, en caso de pérdida, presionar rápidamente al rival. Inteligentemente, ante el bloque medio del Valencia los béticos retienen un poco la posición de los laterales (especialmente Álex Moreno) para que no se emparejen directamente con los carrileros del Valencia, fijados por Juanmi y Canales; buscan las espalda de los centrales y meten balones hacia un magnífico Borja Iglesias, que consigue ganar metros con recepciones de espaldas a portería.

 

El Valencia, por su parte, flota a Pezzella, el más torpe del Betis en salida de balón (algo que haría de forma especialmente clara en la segunda mitad); Guedes bloquea la salida por el lado de Bartra y Hugo Duro se reparte entre Bellerín y el citado Pezzella. El lateral derecho bético llega arriba con facilidad y una de sus subidas da el 1-0. Tras media hora de dominio bético intenso y varias llegadas peligrosas, el Valencia consigue salir por primera vez de la presión, monta una contra lanzada gracias a Soler y empata. El partido cambia poco hasta el descanso.

Minutos 45 al 60
A costa de desgaste físico, el Valencia aprieta un poco más arriba y logra romper el círculo virtuoso del Betis: los béticos pierden balones en salida, mandan pelotazos largos sin activarse a tiempo para la segunda jugada, no saben detener al Valencia cuando sale de su presión, y los valencianistas acumulan varias llegadas muy peligrosas al área bética.

Minutos 60 al 90
El Betis toma por fin nota del criterio arbitral y comienza a hacer faltas tácticas a tiempo. El Valencia, tras su arreón y después de una hora corriendo tras el balón, se viene abajo físicamente y el Betis vuelve a adueñarse del partido, incluso más claramente que en el primer tiempo. Alrededor del minuto 80 los  béticos llegan a acumular tres manos a mano ante Mamardashvili (Juanmi, Fekir y Borja), y Hernéndez Hernández escamotea la expulsión de Guillamón y un claro penalti a Fekir.

Bordalás reacciona y comienza el carrusel de cambios: mete doble lateral con Thierry por la derecha para sacar a Soler de su exilio en banda, releva a Duro y cambia a Guillamón antes de que lo expulsen. Joaquín entra por un Juanmi muy entonado en la segunda mitad (?), pero se estrellará ante la potencia física de Foulquier y Thierry. Muy al final el Valencia se acerca esporádicamente al 1-2 al contragolpe.

Prórroga
El Betis domina, pero muy fundidos Canales (casi desaparecido todo el partido) y Fekir, y sin posibilidad de progresar por el costado izquierdo de Joaquín, ya llega poco. El Valencia, nunca. Pellegrini refresca puesto por puesto sin tocar el esquema, y a diez minutos del final mete a Joaquín por dentro y da las bandas a Tello y Ruibal, sin gran resultado. Bordalás mete a Musah por delante de Thierry.

Penaltis
Pellegrini ordena tirar a cinco de los seis hombres de refresco. De los diez solo falla el jovencísimo Musah.

Línea por línea
Bravo tuvo escaso trabajo, bien resuelto. No hubo de jugar demasiadas veces en largo (lo hizo bien) y menos aún a media distancia o en corto.

Bellerín fue el defensor más completo: cerró bien su sector, como Álex, pero además supo subir como no hizo el zurdo. Los centrales, muy concentrados, lo ganaron todo por arriba y mantuvieron alta la línea con el único lunar del 1-1; en salida de balón Bartra estuvo más acertado que su compañero.

Aunque poco valorado, el partido de William fue muy bueno con balón: dio fluidez y al tiempo tuvo enorme seguridad, salvo un par de despistes iniciales. La tarjeta lo lastró un poco en defensa, lo que fue compensado por un Guido que hizo un gran partido defensivo y muy aceptable en ataque.

Arriba Borja Iglesias fue el gran protagonista. Lo hizo todo bien: gol, una asistencia extraordinaria a Juanmi, buen trabajo defensivo, retención de balones arriba, pelea con los centrales... Fekir, muy acosado, no estuvo brillante pero se echó al equipo encima ante la desaparición de Canales y el carácter guadianesco de Juanmi, que no obstante llevó peligro cada vez que intervino.

Los cambios aportaron poco antes de los penaltis: el gran Pellegrini no parece acertar en este detalle del juego últimamente, como sí hizo en otras fases de la temporada. No obstante todos los elogios al chileno serán pocos: el extraordinario nivel competitivo de este Betis ha dado frutos.

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