lunes, 4 de octubre de 2021

Villarreal 2 - Betis 0 (8ª jornada de LaLiga)

VILLARREAL C.F. (2): Rulli; Foyth, Mandi, Pau Torres, Estupiñán; Capoue (Iborra 90+1'), Parejo, Coquelin (46'); Trigueros (Moi Gómez 57'), Yeremy Pino y Danjuma (Jackson 90+2').
BETIS (0): Rui Silva; Bellerín, Pezzella, Edgar, Miranda (Álex Moreno 58'); Guido Rodríguez, William Carvalho (Camarasa 72'); Aitor Ruibal (Rodri 58'), Fekir, Juanmi (Tello 46'); y Willian José (Borja Iglesias 72').
Árbitro: Jose María Sánchez Martínez. Amarillas a Fekir, Juanmi y Edgar.
Goles: 1-0 (45+1') Danjuma; 2-0 (68') Danjuma.
Buena entrada y buen césped.

Nos permite la vida escribir un nuevo análisis del Betis de Pellegrini precisamente tras una de sus raras derrotas, que cierra una muy buena racha.

Realmente el Betis, muy inferior ayer al Villarreal, jugó a su modo y nivel habituales, con su regularidad de reloj suizo. Pero, como suele ocurrirle ante equipos de alto nivel, la calidad técnica del Villarreal hizo estéril su presión alta, lo obligó a recular y lo sometió, a la inversa de lo que suele, a los ciclos de posesiones largas y contrapresión rápida que precisamente el Betis gusta de ejercer.

A ese estado de cosas, además de esa calidad en la salida del balón de los castellonenses, contribuyó el esquema (tan raro de ver como racional y efectivo) de los locales: un 442 en rombo que torturó las posiciones intermedias desde las que el Betis suele presionar. Esas posiciones intermedias fueron muy efectivas ante los defensas de Osasuna o Ferencvaros, que se quitaban el balón de encima como podían apenas un bético les apretaba un poco; pero Pau Torres, Mandi y sus compañeros aguantaron el balón y supieron encontrar siempre al hombre libre en cada momento de cada jugada, y la presión siempre llegaba tarde. Peor, esas posiciones del rombo de Emery se le atragantaron al Betis incluso cuando defendía cerca de su área: los extremos béticos se veían rebasados por los laterales y dejaban en inferioridad a Bellerín y Miranda.

 

Aunque con un esquema distinto sucedió algo similar a la primera media hora ante el Celtic: ni siquiera tras replegar los defensores béticos tenían marcas claras, y en particular los laterales, que no sabían si seguir al punta que caía a su costado, al interior cercano o al lateral rival que subía, mal seguido por el respectivo extremo de su banda.

El Villarreal sí presionaba bien, casi siempre porque el Betis recuperaba la pelota tan atrás que no tenía espacios para sacarla ante la inmediata contrapresión del Villarreal. Si no era así, el rombo local basculaba bien para dejar como hombre libre al lateral bético más alejado, al que los visitantes muy pocas veces supieron encontrar. Por ejemplo, con balón en pies de Bellerín ocurrían situaciones como esta, con superioridad del Villarreal en el costado del balón:

Los errores puntuales en el 1-0 de Bellerín o Pezzella (muy gris el argentino) no deben ser señalados: la superioridad local se habría materializado seguramente antes o después, y a partir de ahí el Betis persiguió sombras. Rui Silva, una vez más, ni falló lo fácil ni salvó lo difícil. Del discreto mediocampo apenas se salvó Guido, y arriba Willian José acertó más que Fekir. De los suplentes solo Rodri mejoró a su sustituido. La mejor noticia es el creciente rendimiento de un Edgar que progresa en defensa por abajo y ya es realmente bueno por alto y en salida de balón.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Betis 2 - Espanyol 2: unas breves notas

BETIS (2): Bravo; Bellerín, Pezzella, Víctor Ruiz (Édgar, 06), Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho (Guardado, 69); Rodri (Camarasa, 66), Fekir, Canales (Juanmi, 66); y William José (Borja Iglesias, 69).
ESPANYOL (2): Diego López; Óscar Gil (Wu Lei, 61), Sergi Gómez, Cabrera, Pedrosa; Morlanes (Keidi Baré, 46); Aleix Vidal (Nico Melamed, 81), Darder, Melendo (Loren, 46), Embarba; y Raúl de Tomás (Dimata, 92).
Goles: 0-1, M.16: Aleix Vidal. 1-1, M.41: Willian José. 2-1, M.49+: Fekir. 2-2, M.97: Cabrera.
Árbitro: César Soto Grado (Comité Riojano). Anticasero y provocador. Expulsó con roja directa a Pezzella (m.78). Ademas, amonestó a los locales Édgar, Guardado, Bravo y Fekir (m.97), y a los visitantes Morlanes, Vidal, Pedrosa y Raúl de Tomás. 

Aunque el ritmo de partidos apenas nos dé tiempo a entrar en profundidad en algunos de ellos –ni apenas a contestar comentarios–, dejaremos algunas breves notas sobre el encuentro de anoche.

Un cúmulo de factores impidió que la manifiesta superioridad futbolística bética se conviertiese ayer en victoria. Dos de ellos, cierta mala fortuna y algunas decisiones arbitrales decisivas, fueron ajenos al equipo; pero otros dos sí fueron responsabilidad suya: la falta de instinto para hacer daño al rival cuando lo tenía contra las cuerdas, esto es, los primeros veinte minutos de la segunda parte, y los cambios realizados por Pellegrini mediado ese segundo tiempo, que debilitaron gravemente al equipo.

De salida el Espanyol opuso, como tantos, un 4-1-4-1 al 4-2-3-1 bético, de modo que sus interiores quedaban bien emparejados con los mediocentros béticos, paralelos de nuevo, mientras su pivote cerraría a Fekir. Pellegrini dispuso un equipo que empieza a sonar a titular, con Guido y W. Carvalho en el pivote, extremos para Rodri y Canales, y W. José arriba. Durante una hora el Betis realizó un brillante ejercicio de fútbol clásico, encerrando a su rival y creando infinidad de ocasiones gracias a su movilidad y su superior calidad; pese a que el Espanyol cazó un par de contragolpes peligrosos y uno cayó dentro, el 2-1 al descanso resultaba corto.

La tónica siguió siendo la misma tras el descanso pese a que Vicente Moreno había retocado su esquema para pasar a un 4-4-2, ya con Loren arriba. Fue mediada esa segunda mitad cuando, en breves minutos, Pellegrini rotó a sus atacantes: algo necesario, seguro, pero que en este caso hizo perder al equipo su superioridad física y técnica. Sin Carvalho, Rodri y Canales el equipo perdió muchísima capacidad de tener el balón, y con Camarasa, Juanmi y Guardado en el campo no ganó a cambio poder físico alguno. Lo que es peor, y esto sí censurable: agotó muy pronto los (¡5!) cambios, dejando a Fekir en el campo (tan sobreexplotado como el ayer lesionado Ruiz) y al equipo sin posibilidad de corrección ante accidentes como el que, en efecto, ocurrió de seguido: la expulsión de Pezzella.

Para los veinte minutos restantes Pellegrini montó un 4-4-1 con Borja tirado a la derecha, Camarasa (inicialmente en un costado) y Guardado como mediocentros y Fekir, casi agotado, arriba. El castigo fue tardío y excesivo para los escasos méritos de un Espanyol tan falto de fe como de fútbol.

El partido deja buenas noticias: el juego ofensivo del equipo, tal vez el más fluido y equilibrado de toda la era Pellegrini, y el buen estado de William Carvalho y Fekir, ayer por fin importantes. A cambio, además de los puntos fugados, el equipo se queda prácticamente sin centrales, y se constató de nuevo que Camarasa no puede tener un minuto válido de competición más: ni tuvo nunca nivel para el Betis, ni sus características se amoldan al juego de posesiones largas del equipo (por decirlo claro: es muy inferior técnicamente a Canales, Rodri, Lainez, William, Guardado o cualquier otro en cuya posición pueda jugar), ni este Betis puede darle minutos en espera de que recupere su físico tras un año en blanco; debió salir en agosto.

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viernes, 17 de septiembre de 2021

Betis 4 - Celtic de Glasgow 3 (1ª jornada de la fase de grupos de la Europa League)

BETIS (4): Bravo; Montoya, Edgar, Víctor Ruiz, Miranda (Álex Moreno 69'); Guardado (Guido Rodríguez 69'), Canales (Rober 81'); Joaquín (Aitor Ruibal 55'), Fekir (William Carvalho 69'), Juanmi; y Borja Iglesias.
CELTIC (3): Hart; Ralston, Starfelt, Carter-Vickers, Juranovic; Soro (McCarthy 56'), Rogic, Turnbull; Jota, Ajeti y Montgomery.
Árbitro: Fran Jovic (croata). Amarilla a los locales Guardado, Fekir, Aitor Ruibal y Álex Moreno,y a los visitantes Soro y Carter-Vickers.
Goles 0-1 (15') Ajeti; 0-2 (28') Juranovic, de penalti; 1-2 (32') Miranda; 2-2 (34') Juanmi; 3-2 (50') Borja Iglesias; 4-2 (54') Juanmi; 4-3 (87') Ralston.
31.000 espectadores y muy buen césped.

El Celtic de Guardiola

La vuelta a Europa del Betis resultó un partido espectacular e interesantísimo a nivel táctico. Para empezar, quien esperase ver ante el Betis a un típico equipo escocés, esto es, una interpretación del fútbol británico más primitiva aún que la inglesa, se llevó muy pronto una gran sorpresa: el Celtic recitó de arriba abajo el manual del fútbol de posición, y para ser exactos su variante más ortodoxa, la de Guardiola, y desarboló con ella al Betis la primera media hora.

Primera media hora

Para ello los escoceses no solo cuidaron la salida de balón y su posesión, presionaron fuerte tras pérdida y atacaron con muchos hombres por delante de la pelota, sino que incluso en lo posicional imitaron una de las invenciones más conocidas del técnico catalán: el 4-3-3 laterales interiores.

Antes de sacar de centro el Celtic ya había formado su 2-3-5 ofensivo con los laterales por dentro. A los seis minutos de partido lo estábamos avisando en este tuit

Efectivamente, desde el mismo saque de centro se observó cómo los dos laterales del Celtic, Ralston y Juranovic, atacarían (y cerrarían contragolpes) desde los costados de su mediocentro, Soro, mientras los extremos, el peligroso Jota y Montgomery, se atornillaban a las bandas, y (detalle este importante que suele pasarse por alto al analizar este sistema) los dos interiores subían a posiciones casi de delantero, a los costados del delantero centro, formando así un 2-3-2-3 que casi era un 2-3-5. Es decir, estos movimientos:

Enfrente el Betis, privado del balón, defendía con su habitual 4-4-2, pero los inusuales movimientos del Celtic volvían loco al sistema defensivo bético, ya debilitado por la ultraofensiva alineación de Pellegrini, con un mediocampo formado por Joaquín, Canales, Guardado y Juanmi. Cuando el Celtic progresaba Juanmi y Joaquín no sabían muy bien qué hacer, sin lateral a quien seguir por la banda, mientras los cuatro defensas béticos se enfrentaban en inferioridad numérica a los cinco delanteros de los escoceses, cuyos extremos, sobre todo Jota, recibían con facilidad al verse obligados Miranda y Montoya a cerrarse.


Obsérvese la permuta de roles de lateral, interior y extremo en el ataque del Celtic respecto a los habituales, pues normalmente los laterales son quienes suben por la banda y los interiores quienes acompañan al mediocentro atrasándose a sus costados, con los extremos metidos por dentro junto al delantero centro. Esto dejaba a Juanmi y Joaquín fuera de la jugada en defensa, dejando a su vez en inferioridad a sus mediocentros (Canales y Guardado contra tres) y, decíamos, a su defensa (cuatro contra cinco atacantes). A cambio, los extremos béticos partían en ventaja para las contras, lo que aprovecharían más tarde.

El Betis era inferior tácticamente a su rival, lo parecía físicamente y estaba derrumbado en lo psicológico.


Segunda media hora

Miranda se encarga de esto último echándose el equipo a la espalda, el Celtic empieza a pagar su insostenible ritmo físico, Pellegrini y su equipo técnico retocan posiciones, aunque tarde (lo de los laterales interiores se podía ver, literalmente, desde el saque inicial), y el equipo se veía aliviado de la presión rival por los saques de Bravo, la buena salida de Ruiz y los apoyos de Fekir.

Segunda parte: el Betis cierra a sus extremos para seguir a los laterales interiores rivales, y atrasa a sus mediocentros (aquí no lo suficiente) para cerrar a Rogic y Turnbull. Los laterales pueden ir a por el extremo del lado del balón.

El Betis castiga la adelantada defensa escocesa y pega un arreón que voltea el partido, cambiando los papeles previstos: eran los locales quienes buscaban el fútbol físico y de choque, los balones largos y al espacio y los contragolpes, mientras los escoceses intentaban retener al balón y sacarlo desde atrás, con grandes riesgos.

El arreón bético se amplía al arranque del segundo tiempo y el Betis remonta con brillantez.

Última media hora

Con buen criterio, Pellegrini cierra el partido con posesiones largas y refresco en los mediocentros. El Celtic, muy castigado físicamente, apenas puede ya oponer resistencia, aunque su esfuerzo recibe premio cerca del final.

Línea por línea

Bravo mejoró ostensiblemente la salida de balón, con manos y pies, y no para menos que Silva. Los laterales fueron cara y cruz (Miranda antes del gol ya había tirado al palo, mientras Montoya perdía mil balones) y entre los centrales Ruiz tuvo mucho más trabajo y presencia que Edgar, bien este con balón.

Canales y Guardado fueron de menos a más y acabaron mandando, sobre todo el cántabro. Juanmi hizo lo suyo, que es importantísimo, y Joaquín parece lejos de su mejor estado. Arriba Borja se entonó y por fin intervino en el área, y Fekir fue más Fekir que nunca: su desgaste del rival fue probablemente importante, pero su irrelevancia en ataque llama mucho la atención: en ninguno de los cuatro goles de los goles, intervino tan solo en la pared con Miranda del 1-0*.

Entre los suplentes hay que destacar el buen juego de los mediocentros, pese a la habitual indolencia de William. Pellegrini tardó en reaccionar en lo táctico, pero lo hizo con acierto.

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* Editado para corregir a instancias de Manolo GH y de un tuitero


miércoles, 15 de septiembre de 2021

Granada C.F. 1 - Betis 2 (4ª jornada de LaLiga)

GRANADA C.F. (1): Maximiano; Arias, Germán (Abram 59'), Domingos Duarte, Neva; Gonalons; Soro (Bacca 59'), Montoro, Monchu (Eteki 84'), Darwin Machis (Rochina 64'); y Luis Suárez (Jorge Molina 84').
BETIS (2): Rui Silva; Bellerín, Bartra (Pezzella 15'), Víctor Ruiz, Álex Moreno; William Carvalho (Camarasa 64'), Guido Rodríguez; Rodri (Joaquín 73'), Fekir (Canales 64'), Tello; y Borja Iglesias (Willian José 46').
Árbitro: Cuadra Fernández (Balear). Tarjetas a Borja Iglesias y Fekir.
Goles: 0-1 (45'+2) Rodri; 1-1 (66') Luis Suárez; 1-2 (88') Canales.
Mal césped y 11.000 espectadores en el Nuevo Los Cármenes de Granada.

Un gol postrero de Canales hizo justicia en un partido que el Betis mereció ganar de largo pero cuyo control perdió en su última fase.

Primera parte

El Granada de Robert Moreno es un equipo a medio hacer. El exseleccionador pretende un cambio radical: pasar del fútbol físico de Martínez a un modelo posicionalista y de dominio del balón. Pero sus jugadores aún no parecen haberse adaptado a ello, en el supuesto de que tenga los mimbres adecuados para ese cesto, cosa dudosa: ni los centrales mostraron la velocidad debida, ni su portero el manejo de balón necesario, ni sus delanteros parecen tan hábiles como sí son potentes, ni siquiera el césped de su estadio está en las condiciones adecuadas para rasear el balón.

Como Pellegrini opuso un equipo muy técnico, con William Carvalho junto a Guido en el mediocentro y el debutante Bellerín junto a Rodri en la derecha, la batalla central del partido sería la de la posesión, y como fue el Betis su ganador en la primera mitad, las ocasiones cayeron de su lado; y no fueron pocas. El Betis volvía a jugar con los mediocentros muy paralelos en salida de balón y con un curioso atasco por la parte derecha, en cuya zona de interiores se juntaban el mediapunta Fekir, William Carvalho cuando se adelantaba, a veces Rodri, e incluso Bellerín, escupido haca dentro cuando el canterano se atornillaba a la banda. Por el lado contrario Tello y Moreno tenían mucha más pista para lo suyo, correr. Los ciclos de jugada elaborada y contrapresión favorecían a los béticos, y las persecuciones del 4-3-3 granadino, aunque se emparejaban bien con el 4-2-3-1 bético (con la habitual superioridad de dos contra uno de centrales contra punta) no podía controlar la movilidad de los béticos. Llegaba solo un gol, justo antes del descanso.

Minutos 45 al 64

El césped se pone cada vez más pesado e irregular, el Granada adelanta líneas, y el partido entra en una dinámica de ida y vuelta con oportunidades en ambas porterías (aunque siempre más del Betis). El equipo pierde control del partido.

Del minuto 64 al final

Los cambios de Fekir, William y (luego) Rodri hacen perder definitivamente al equipo el control del balón, y más tras recibir el empate de inmediato de un Suárez tirado a la izquierda. Aparece un problema peligroso para el futuro: la línea defensiva no se atreve a adelantarse lo suficiente para juntarse con los cuatro del mediocampo, y los locales empiezan a recibir entre las dos líneas de cuatro béticas con cierta comodidad. Moreno mete delanteros y el Betis apenas consigue más que frenar el ritmo del partido. Muy al final, una genialidad de Canales pone el 1-2.

Línea por línea

Rui Silva, una vez más, cumplió pero no salvó. Lesionado pronto Bartra, los centrales estuvieron más firmes en el área que anticipativos fuera de ella. Álex Moreno volvió a mostrar sus lagunas defensivas (esta vez, en error contrario al suyo habitual, no encimó a sus rivales cuando sí podía), y Bellerín fue de menos a más, pero sin duda tiene calidad.

La titularidad de Carvalho fue lógica: tanto el club (que no se puede permitir tener un activo así en desahucio) como el equipo (muy corto de mediocentros ofensivos naturales) lo necesitan, y para él mismo es una de las últimas oportunidades de reconducir su carrera, aquí o fuera. El contexto táctico además lo favorece, y de hecho es el único que al parecer tolera (mediocentro ofensivo en doble pivote con un compañero a su lado que tape sus carencias defensivas). Respondió con un buen encuentro, beneficiado por el buen partido de Guido (esta vez incluso con balón). Rodri fue decisivo pero también hay que cargarle su mala defensa en el 1-1, y Tello hizo lo suyo, que no hace nadie: romper al rival.

Fekir, muy a su modo, aportó dolores de cabeza a sus pares y esta vez alguna asistencia, pero fue inoperante en la zona caliente. Borja apenas compareció.

Entre los suplentes, Pezzella aparte, solo cabe destacar la jugada del 1-2 de Canales. Willian José hace de momento poco, aunque bien, Joaquín parece estar para poquitas cosas y Camarasa es aún peor que antes de lesionarse, que ya es decir; necesita minutos para volver a su nivel, pero mejor que se los den en el suyo.

Prometemos hacer un estudio profundo de las razones por las que Pellegrini suele elegir perfiles tan asimétricos en el ataque bético: el chileno insiste en jugar con un solo extremo que la pida al espacio, esta vez Tello por la izquierda, y un enjambre de jugones sin posiciones muy fijas y que la piden al pie en el otro costado. No le va mal.

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domingo, 29 de agosto de 2021

Betis 0 - Real Madrid 1 (3ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Rui Silva; Montoya, Pezzella, Víctor Ruiz, Miranda; Guido Rodríguez, Guardado (Camarasa 70'); Aitor Ruibal (Tello 70'), Fekir, Canales (Joaquín 82'); y Juanmi (Borja Iglesias 77').
REAL MADRID (1): Courtois; Carvajal, Militao, Alaba, Miguel Gutiérrez (Rodrygo 83'); Casemiro, Fede Valverde, Isco (Asensio 66'); Bale (Lucas Vázquez 66'), Vinicius (Hazard 77') y Benzema.
Árbitro: Hernández Hernández. Amonestó a los locales Fekir, Pezzella, Canales, Aitor Ruibal, Montoya y Manuel Pellegrini; y a los visitantes Miguel Gutiérrez, Hazard y Casemiro.
Gol: 0-1 (62') Carvajal.
Excelentes condiciones y lleno Covid (23.000 espectadores).

El Betis encajó anoche una justa derrota, tercera de 2021 y tercera por la mínima ante un equipo en Champions; el regularísimo equipo de Pellegrini fue inferior al Real Madrid aunque, muy en su línea, nunca perdió la cara al partido y aunque evidenció sus limitaciones siempre estuvo a un paso de igualar el partido.

Primera parte

Además de la regularidad, la otra característica notable de este Betis es su flexibilidad desde un juego bastante convencional, muy mainstream. El Betis hace casi todo razonablemente bien pero no impone un estilo de juego muy definido, sino que se adapta a la propuesta del rival: si este se encierra, como el Cádiz hizo hace una semana, toca la pelota con paciencia y se instala en campo rival; pero si juega ante equipos que saben someter a su oponente, como el Madrid, el Betis no arriesga y, como anoche, se prepara para defenderse y contragolpear.

Esto puede explicar la alineación de Pellegrini: su habitual 4-2-3-1 pero sin Borja Iglesias, con gente rápida arriba (Juanmi en punta, Ruibal en la derecha), reforzado por dentro con Guardado junto a Guido y con extremos a pie natural; uno de ellos, como casi siempre (ayer Canales)o, con tendencia a meterse en zonas de interior. Pezzella redebutaba.

Enfrente Ancelotti colocó un 4-3-3 convencional con Valverde e Isco como interiores por delante de Casemiro. Con Fekir de inicio sobre el mediocentro, desde el principio se formaron claras parejas de baile, en particular entre los mediocentros béticos, muy paralelos, y los interiores madridistas: Guardado vs Valverde y Guido vs Isco.

Tras un impetuoso arranque madridista los blancos retrasaron líneas y por un buen tramo el Betis hizo buen fútbol; Fekir, que en principio se había colocado en defensa por detrás de Juanmi, saltaba a por uno de los centrales y la presión bética funcionaba, aunque a base de un fuerte desgaste físico y permitiendo algunas salidas con peligro del Madrid en arrancadas de Valverde y Vinicius que aprovechaban los espacios dejados por la presión bética. Las ocasiones se igualaban.

Segunda parte hasta el gol del Madrid

El Madrid sube mucho la altura y la intensidad de su presión y el Betis empieza a mostrar sus virtudes y sus limitaciones. Ambas pueden personalizarse en la sustitución de Pezzella por Mandi en la defensa bética: sin el argelino el Betis ha perdido mucha precisión en la salida de balón, y ahora es fácil presa de la presión del rival; durante el primer cuarto de hora de la segunda mitad el Madrid acogotó al Betis con su presión postpérdida. Además, Pezzella tiende a meter la línea defensiva más atrás que Mandi, lo que facilitó más aún esa labor de los visitantes (al recuperar el balón, el Betis comenzaba la transición defensa-ataque muy atrás, muy junto y sin espacios donde jugarla). A cambio, Pezzella mostró su contundencia defensiva e hizo constantes ayudas en el costado de Montoya. La presencia de Guido, ayer excelente en defensa (echó a Isco del partido) pero espeso en ataque hasta el punto de ser flotado por el Madrid, aumenta ese perfil del equipo, al que este año costará gobernar los partidos desde la posesión. El Betis trata de cazar contras (alguna clara, mal culminada) pero es el Madrid el que llega al área con regularidad y, finalmente, marca.

Última media hora

Tras el 0-1 y unos breves minutos en que se metió absurdamente atrás, el Real Madrid se repliega a un bloque medio-alto de líneas juntas y con la defensa muy adelantada, al estilo del Betis de la pasada temporada, confiado en la rapidez de Militao y Alaba para cerrar sus espaldas. Ahí aparecieron las deficiencias en la construcción del juego de este Betis: mal colocado en ataque, con unos mediocentros muy paralelos que iniciaban la jugada estorbando constantemente la salida de los centrales, el Betis jamás lograba superioridad en la salida de balón; sin apenas desmarques a la espalda de la defensa, de nuevo todos la pedían al pie y el ataque bético consistía, repetidamente, en intentos individuales de desborde de sus atacantes rápidos (por parte de Fekir, de Canales o de Ruibal) contra un bloque madridista siempre en superioridad numérica.

Los cambios de Pellegrini no mejoraron mucho las cosas; alguno, como la aparición de Camarasa en banda, solo pareció explicable por cuestiones psicológicas o de gobierno de plantilla. El Madrid, sin lateral izquierdo, se ve obligado a retrasar a Lucas y cambiar de banda a Carvajal, pero, inoperante el Betis, ya apenas hay una ocasión postrera de Montoya.

Línea por línea

Rui Silva mejoró sus prestaciones respecto a encuentros anteriores. Montoya hizo su mejor partido en meses; tal vez haya que confiar un poco en un jugador sin continuidad en años. Pezzella y Ruiz mostraron sus virtudes y defectos: como pedían muchos, son dos centrales a la antigua, de los que no se complican demasiado, pero pedirles (sobre todo a Pezzella) una buena salida de balón y defender en campo rival no es compatible con eso. Miranda cumplió otra vez sin brillantez, y debió cerrar las piernas en el 0-1.

Guido demostró tanto poderío defensivo como incapacidad para prpgresar cuando le dejan jugar el balón como hombre libre, así que no nos extrañaría que lo flotaran en el futuro más equipos. Guardado acertó mientras tuvo fuerzas y falló mucho luego. Canales sigue lejos de su mejor forma y Ruibal, sin hacer nada del otro mundo, fue una de las pocas esperanzas ofensivas tras el 0-1.

Juanmi se verá señalado por la jugada anterior al 0-1, en la que falló lastimosamente un dos contra uno clarísimo por recordar un error similar en la primera parte (entonces disparó).

Tras elegir el disparo en esta situación de la primera parte (arriba), Juanmi se sintió obligado a pasarla en la jugada decisiva del partido en la segunda mitad (abajo): el Madrid marcó seguidamente.
 
 
En cuanto a Fekir su inoperancia ayer, pese a estar en excelente forma física y técnica, debería hacer reflexionar a su legión de admiradores sobre las limitaciones de este jugador en comprensión del juego. Si es tan bueno y sin embargo ofrece tan pocos goles y asistencias será por algo.

Poco aportaron los suplentes, y menos aún un Camarasa que se encontró ante el peor escenario posible tras tantísimos meses fuera del juego.

Ayer vimos un desmarque de Courtois hacia un costado de su área para sacar la pelota jugada; tal vez Pellegrini y su equipo deban modernizar y planificar en más detalle la salida de balón de su equipo, que sigue dando sensación de quedar, como el resto del ataque, a la antigua inspiración de los futbolistas (algo lógico en el último tercio del campo, pero no en todo él). Por demás el equipo seguirá siendo áspero para los rivales y competitivo: no hay, ni mucho menos, que encender las alarmas por este arranque de liga.

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sábado, 21 de agosto de 2021

Betis 1 - Cádiz C.F. 1 (2ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva, Montoya (Joaquín 68'), Edgar, Victor, Miranda, Guardado (Tello 82'), Canales, Rodri (William 68'), Fekir, Juanmi (Loren 86') y Borja Iglesias (Aitor Ruibal 68').
CÁDIZ C.F. (1): Ledesma; Akapo, Haroyan, Fali, Espino; Alarcón (Martín Calderón 88'); Salvi, Jonsson (Carcelén 46'), Lozano (Álvaro 75'), Perea (Alex Fernández 46'); y Negredo (Osmajic 69').
Goles: 0-1 (10') Negredo, de penalti: 1-1 (22') Juanmi.
Árbitro: Valentín Pizarro Gómez (Castilla-La Mancha). Amonestó a Rui Silva. Montoya, Miranda y Ruibal.
Cerca de 24.000 espectadores en el retorno postCovid del público al Villamarín.

Muy a su estilo, el Betis de Pellegrini volvió a hacer anoche un partido aceptable pero sin brillantez, y su moderada superioridad ante el Cádiz de Cervera no alcanzó esta vez para ganar: la mejor técnica de los béticos no fue suficiente para superar a un Cádiz siempre incómodo, y táctica y físicamente bien preparado.

Primer cuarto de partido

El partido se planteaba ya de salida como un choque de estilos, y más aún visto que Pellegrini renunciaba a su habitual mediocentro destructor (ni Guido ni Paul) para poner un 4-2-3-1 muy ofensivo. Frente a ello Álvaro proponía un sistema similar sobre el papel pero que al estar el balón en pies béticos era más bien un 4-4-2, con el que buscaría la antiquísima jugada de la peinada de su delantero-tanque, Negredo, hacia su segundo punta. Al primer intentó cantó bingo.

A partir de entonces el Betis, algo tímido de salida, subió el ritmo y durante quince minutos asedió con peligro el área del Cádiz. Con Guardado y Canales paralelos pero móviles, los béticos eliminaban con facilidad a la pareja de delanteros cadistas y aprovechaban su superioridad numérica por dentro:

Fekir, sin par natural, acudía a los dos costados a asociarse con extremo y lateral, provocando también problemas por ahí. El gol llega a balón parado.

Desde el 1-1 hasta el final

Tras el gol bético Cervera ajusta a su equipo: pasa a un 4-1-4-1 para acabar con esa superioridad numérica y plantear parejas claras en el centro del campo, con Alarcón de ancla y dos interiores emparejados con Canales y Guardado:

El Cádiz junta líneas cerca de su área a la espera del contragolpe, y el Betis pasa algún apuro debido a la lentitud de su zaga: el equipo hace una presión postpérdida muy activa y agresiva, pero las pocas veces que el Cádiz la supera Edgar y Ruiz tienen problemas para cerrar los muchos metros abiertos a sus espaldas, lo que unido a la escasa vocación defensiva de Guardado y Canales (que corren mal hacia atrás y no siempre presionan a los pasadores) da al Cádiz opciones. Con Guido mejorará el cierre de contras, pero Pezzella, por cierto, no es especialmente rápido.

Tras el descanso el Cádiz da un paso atrás y ya amenaza al Betis pocas veces y por las bandas, sobre todo la de Montoya. Ahí sí aparecen los centrales béticos, especialmente Edgar, tanto para cerrar los centros laterales como para resolver los balones a la olla enviados por el Cádiz a balón parado.

En ataque el Betis impone su calidad pero comete un error ya descrito aquí: pese a que Negredo apenas defiende y por tanto Edgar y Ruiz pueden salir jugando sin el menor problema, Canales y Guardado no se lo permiten y vienen a pedir el balón a su mismo pie, eliminándolos de la jugada; las pocas veces que los centrales suben tampoco encuentran receptores. El Betis, lleno de regateadores (Fekir, Canales, Rodri, incluso Guardado) repite una y otra vez la misma jugada: para iniciarla uno de ellos la pide en corto y encara a su par, con frecuencia lo desborda (sobre todo Fekir... hasta que se desfondó hacia el minuto 60 de tanto repetir esa jugada) y trata de aprovechar la superioridad creada, generalmente jugando hacia un hombre libre en banda al cerrar bien el Cádiz los pasillos interiores. Así llegó un lento goteo de ocasiones, algunas muy claras, que debieron dar el triunfo al Betis, aunque el Cádiz en ningún momento se deshizo ni permitió ser atosigado.

Línea por línea

Rui Silva cometió el imperdonable error de adelantarse en el penalti, y no ayudó a los centrales a cerrar el espacio a sus espaldas. Montoya, dentro de su bajo nivel actual, estuvo mucho más entonado que ante el Mallorca, lo que no lo librará de ser el nuevo muñeco de pimpampum de la grada bética, tan dada a cebarse con uno de los suyos. Ruiz y Edgar no parecen centrales para adelantar tanto la línea, y se sienten más a gusto con el equipo replegado: como era de esperar, se extraña a Mandi tanto como a Emerson. Miranda cumplió sin más.

Grises Canales y Guardado, Fekir se empeñó en intentar jugadas maradonianas y su brutal calidad le hizo estar a punto de acabar en gol un par de ellas. Como Rodri, se obceca en pedirla siempre al pie.

Juanmi hizo lo suyo: un gol de rematador puro. Borja apenas compareció, y Pellegrini no acertó esta vez con los cambios, de los que apenas cabe mencionar el acierto de Carvalho y una jugada final de Joaquín que debió ser gol.

Una vez más se debe valorar positivamente la fiabilidad de un regularísimo Betis al que es muy difícil meter mano. En el debe, un estilo de juego ofensivo un tanto anticuado; lejos de un fútbol de posiciones definidas y juego a dos o tres toques más actualizado, el Betis fía su ataque a la movilidad y al regate de su amplia nómina de jugadores individualistas (notablemente Rodri, Fekir y pronto Lainez), lo que provoca ventajas instantaneas pero dificultad para aprovecharlas ante equipos bien cerrados que hacen buenas ayudas. Se echan de menos un juego ofensivo más colectivo, a menos toques y con un mejor reparto de los espacios, y más desmarques a la espalda de las defensas rivales.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 16 de agosto de 2021

Mallorca 1 - Betis 1 (1ª jornada de LaLiga 2021/22)

R.C.D. MALLORCA: Reina; Maffeo, Raíllo, Valjent, Oliván; Baba; Mboula (Lago Junior 72'), Salva Sevilla (Kubo 61'), Ruiz de Galarreta (Febas 72'), Dani Rodríguez (Sedlar 89'); y Ángel (Amath 61').
BETIS (1): Rui Silva; Montoya, Edgar, Víctor Ruiz, Álex Moreno (Calderón 26'); Paul Akouokou (Guardado 82'), Canales; Rodri (Rober 54'), Nabil Fekir (Joaquín 82'), Aitor Ruibal (Juanmi 54'); y Borja Iglesias.
Árbitro: Mateu Lahoz (Valenciano). Amonestó al local Febas y a Edgar, Paul y Juanmi. Condescendiente con el juego duro bético.
Goles: 1-0 (25') Oliván; 1-1 (60') Reina, en propia puerta.
Incidencias: Más de 6.000 espectadores en un encuentro de aforo restringido.

La vida sigue igual

Sabrán perdonar los lectores de este blog su inactividad veraniega, pero poco reseñable se han perdido. Para bien (mucho) y para mal (poco), el Betis de Pellegrini sigue siendo exactamente el que era, sin que la pretemporada de este nuevo verano Covid haya traído novedades. Repite en lo táctico, tanto en esquema como en estilo de juego, y afortunadamente repite en plantilla, que traerá pocas novedades más que las imprescindibles por las lamentables bajas de Emerson y Mandi. Contra la ansiedad general, el cambalache masivo de jugadores de cada verano solo solía traer alegrías a los comisionstas, y pérdida de estabilidad e identidad para plantilla y afición, así que la apuesta casi obligada por canteranos y fichajes puntuales será una bendición, como lo fue el verano pasado: aunque obviamente la plantilla es mejorable, solo parece imprescindible un central.

El Betis seguirá pues siendo el previsible equipo de la 20/21, cosa aburrida para la discusión táctica de esta página pero muy sana para sus resultados, impecables en 2021. Ante un Mallorca animoso pero muy escaso de calidad el Betis cuajó otro más de esos partidos eficaces y nada brillantes a los que nos acostumbró en el primer semestre de este año; una vez más el equipo fue levemente superior a su rival (al que, cierto, ya se suponía inferior), y bien pudo ganar si la fortuna le hubiese sonreído, aunque la escasez de ocasiones por parte y parte (pocas para el Betis, poquísimas para el Mallorca) hizo natural el resultado.

En cuanto al transcurso del partido, y pese a lo mucho que ha glosado la prensa las grandes diferencias entre la primera y segunda parte del equipo, lo cierto es que el descanso apenas trajo retoques tácticos leves. Fue más bien la mirada de los cronistas, ansiosos por el resultado en contra en el primer tiempo, lo que creó esas diferencias, aunque es cierto que mientras que en la primera mitad el Betis sufrió un pasaje de desconcierto debido a desajustes en su banda izquierda, en la segunda el evidente cansancio del Mallorca y el acierto en jugadas puntuales de los atacantes béticos desequilibraron el partido hacia los visitantes.

Primera parte

Con una defensa muy provisional y la novedad de Akouokou (pronúnciese acuocú) por delante, el Betis volvió al clásico 4-2-3-1 de sus partidos con Fekir en cancha, que es 4-4-2 en defensa. Enfrente los baleares, recién ascendidos, colocaban un 4-1-4-1 defensivo (o 4-3-3) que encajaba bien sus marcas por la posición retrasada de Canales, a la izquierda del pivote Akouokou pero casi paralelo en ataque con él:

 
El voluntarioso Mallorca intentó un par de presiones altas de inicio y en algún tramo suelto; muy bien solventadas por el Betis, los locales pasaron casi toda la primera parte replegados en un bloque medio de líneas bien juntas, y concedieron la posesión al Betis para tratar de sorprenderlo en contras lanzadas por las bandas, sobre todo por la derecha de Mboula.

Enfrente el Betis de Pellegrini, siempre adaptable, aceptó el regalo del balón pero se blindó, tal vez excesivamente, ante las posibles pérdidas: en lugar de aprovechar la superioridad en salida de los centrales ante Ángel, el Betis comenzaba la jugada innecesariamente con el balón en pies de Canales, con Edgar y Víctor por detrás de la pelota y casi fuera de la jugada, lo que traía a cambio inferioridad numérica en zonas avanzadas: Fekir muy marcado por Baba y Salva, y Borja rodeado por tres rivales.

Muy paralelo con Akouokou en ataque, las recepciones atrasadas de Canales sacaban de la jugada a Ruiz (a la derecha, fuera de plano)

Al Betis le costaba progresar y tampoco encontraba las espaldas de la defensa mallorquinista, buscada apenas mediante absurdos pelotazos diagonales de los centrales que nunca tuvieron éxito, de forma que la defensa local se adelantaba mucho, los espacios entre líneas del rival eran muy escasos e incluso llegaron contragolpes bermellones tras pérdidas en la zona de mediocampo. El gol mallorquinista y la lesión de Moreno, tras la que Calderón tardó en encontrar la forma de defender a Mboula, trajeron algunos minutos de desconcierto del Betis, que hacía aguas por los laterales.

Segunda parte

Aunque, insistimos, no hubo ningún cambio radical en el juego tras el descanso, el cansancio progresivo del debutante Mallorca (que había corrido con mucho entusiasmo tras la pelota), fruto del paciente movimiento de balón bético, fue minando el trabajo defensivo local. Además Canales y Fekir adelantaron sus zonas de recepción, ahora a las espaldas de los interiores. La siguiente jugada es significativa: Víctor Ruiz comienza la jugada como hombre libre con Canales (10) ante él...

 
pero el cántabro, en lugar de pedirle la pelota al pie, se aleja de él, arrastrando a su marca y permitiendo al central llegar a campo rival sin oposición hasta obligar a Baba a salirle, ya cerca del área:

Aunque no exageraremos la importancia de esta jugada, porque Caales siguió acudiendo a recibir atrás en más ocasiones de las debidas, es cierto que esta salida (aparentemente simple pero de importancia enorme en el llamado juego de posición) fue bien ejecutada en varias ocasiones en el segundo tiempo, por Víctor y por Edgar, y así el Betis logró aplastar contra su área al Mallorca, que además sentía la espalda de su defensa amenazada por Juanmi y Rober.

El encierro del rival incidió en mayor éxito en la presión postpérdida y en que el Mallorca no pudiera contragolpear nunca. Los centrales béticos estuvieron firmes además por arriba en los escasos ataques posicionales del Mallorca, que solían acabar en faltas y/o balones a la olla, y por tanto no hubo más ocasiones para los bermellones, pese a introducir un segundo delantero y pasar a un 4-4-2. Sí las tuvo el Betis, que bien pudo hacerse con el partido en un buen tramo final.

Línea por línea

Rui Silva dejó ver buen juego de pies, aunque parece flojo en el uno contra uno y encajó el único tiro serio del rival. Montoya sigue a un nivel muy bajo en ataque y defensa; Calderón manejó muy bien el balón ante presión rival pero dejó serias dudas sobre si su físico alcanza para la élite. Los centrales cumplieron.

Notable fue el partido de un Akouokou que sigue siendo demasiado impulsivo (en la jugada de la tarjeta rozó el ataque de ira) pero que, contra la opinión general, rompe líneas con el pase con mucha frecuencia, además de imponer su físico en defensa y en la protección del balón. En la ocasión de Mboula, eso sí, esperó de forma algo absurda para cerrar al atacante con balón, lo que pudo costar muy caro.

 Pases de Akouokou en la 2ª parte: para tratarse de un pivote, muchísimos hacia delante (hacia la izqda. en la imagen)

Canales y Fekir mostraron la movilidad que les pide Pellegrini, pero escasa inteligencia para colocarse en ataque. Rodri lució en un puñado de jugadas por dentro, mientras Ruibal y Borja apenas acertaron en nada.

Los cambios de Pellegrini aportaron frescura y profundidad, sobre todo un Juanmi muy peleón y motivado.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter @juanramonlara7.