BETIS: Valles; Bellerín, Diego Llorente (Bartra, 39'), Natan, Fran García; Antony (Riquelme, 77'), Facundo Bernal (Deossa, 68'), Marc Roca, Fornals; Isco (Fidalgo, 60') y Cucho Hernández (Parrott, 68').
REAL MADRID: Courtois; Dumfries (Arnold, 64'), Konaté, Huijsen, Cucurella (Carreras, 88'); Arda Güler (Diomandé, 64'), Camavinga (Bernardo Silva, 64'), Valverde (Espí, 82'), Bellingham; Vinicius JR y Mbappé.
Goles: 1-0 Parrott (Minuto 81').
Árbitro: Hernández Hernández con Javier Iglesias en la sala VOR. Amarillas para Güler, Konaté, Camavinga, Facundo Bernal, Natan y Marc Roca.
66.000 espectadores y tremendo calor húmedo en el Estadio de La Cartuja.
El Beis obtuvo una prestigiosa y muy sufrida victoria ante un sólido Real Madrid que perderá muy pocos partidos esta temporada.
Primera parte hasta la pausa de hidratación
Pellegrini presentó un equipo bastante titular, con doble pivote defensivo y del que cayeron Bartra y Riquelme (tal vez por sus desaplicaciones defensivas en casa del Levante) para hacer sitio a Llorente y Fornals, este tirado a la banda izquierda como falso extremo.
El Mourinho de vuelta al Madrid es bastante sofisticado posicionalmente y jugó de nuevo un 442 en rombo para hacer sitio a Vinícius y Mbappé como delanteros descolgados, con los laterales altísimos en ataque. Aunque con posiciones muy móviles, en salida de balón resultaba así:
En teoría Mbappé cae a la derecha y Vinícius a la izquierda, aunque de hecho ocurre mucho más lo segundo que lo primero. Los béticos no tenían parejas defensivas claras y sus extremos quedaban en cierto modo fuera del juego defensivo, pero el Betis como siempre era fiel a su invariable 442 en bloque medio. Tanto Real Madrid como Betis tratan de retener el balón y hacer una buena presión postpérdida, bajando un poco el bloque en reinicios del juego del rival.
El sistema madridista reparte bien los espacios pero se evidencia un defecto: la ausencia de extremos en su posición natural los deja sin apenas salida por bandas al contragolpe y sin desborde en ataque posicional. El dominio es alterno con algo más de posesión madridista, pero con poca profundidad.
Final de la primera parte
Llorente se lesiona de cierta gravedad y sale Bartra. Ya antes Mourinho pasaba a su plan B: adelantaba a Bellingham a segunda punta de su 442 (en adelante presionaría en primera línea junto a Mbappé) y mandaba a Vinícius a la banda izquierda, arma de doble filo por el peligro ahí del brasileño pero también su escaso retorno defensivo. La salida de balón madridista quedaría así para el siguiente tramo del partido:
Con Bellerín muy alto en ataque, el Madrid hace un destrozo por ese costado y el Madrid crea varias ocasiones muy claras.
Segunda parte hasta el 1-0
El Betis reajusta posiciones y el partido entra en una fase de igualdad con escasas ocasiones y mucho rigor táctico. Bellerín controla muy bien a Vinícius y en algunas medidas subidas aprovecha la indolencia defensiva del extremo; una de esas jugadas acaba en córner y gol de Parrott.
Para entonces ambos entrenadores habían comenzado a refrescar a sus jugadores de ataque, como es habitual en estos tiempos de presiones altas asfixiantes: Pellegrini sin tocar su esquema, con Fidalgo como mediapunta y Deossa de mediocentro, y Mourinho pasando a un 4231 más convencional con Diomandé de extremo derecho y Bernardo Silva como mediocentro ofensivo.
Tramo final
Tras el gol el Madrid retrasa a Bellingham para hacer sitio arriba a Espí junto a Mbappé, y se va con todo a por el empate. El Betis, ya con más corazón que fútbol, recula tal vez en exceso y se libra del empate gracias a varios milagros: un palo, un fuera de juego milimétrico de VAR y un penalti parado por Valles, también con suspense VAR.
Línea por línea
Más allá del monumental partido de Valles, la línea defensiva del Betis rayó a muy alto nivel: Bellerín controló a Vinícius, Llorente volvió a ser el de los mejores días, Natan comprendió en una gran segunda parte que debe ser menos conservador y tener más actividad y presencia que en los últimos partidos, y Fran García mostró en dosis extraordinarias el aspecto en el que supera de largo a su antecesor Ricardo: un despliegue físico portentoso que lo hace aparecer incluso en contragolpes de forma habitual.
El gran partido defensivo de Bernal (secó a Bellingham) y, sobre todo, Roca impidió al Madrid progresar por dentro. Antony estuvo prodigioso en posesión, pero algo dimisionario en defensa, mientras Fornals contribuyó a un juego interior que fue la gran aportación de Isco, aún falto de ritmo. Cucho peleó sin acierto.
Entre los suplentes Bartra, Deossa y Fidalgo aprovecharon su oportunidad, pero la mejor impresión, más allá del gol, la dio Parrott: cuerpea muy bien, como un delantero centro clásico, y eso puede desahogar muchísimo a un equipo que mostró carencias en una salida de balón que termina demasiadas veces en pelotazos sin sentido de Bartra.
Los comentarios son bienvenidos y respondidos cuando es posible. En Twitter, @juanramonlara7.
Nota: esta temporada analizaremos algunos partidos, sin una periodicidad regular.
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