martes, 16 de agosto de 2022

Betis 3 - Elche 0 (1ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Rui Silva; Ruibal (Fran Delgado 78'), Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido (Paul 85'), William Carvalho; Rodri (Miranda 85), Fekir (Rober González 64'), Juanmi; y Borja Iglesias (Loren Morón 78').
ELCHE C.F. (0): Edgar Badía; Helder Palacios, Bigas, Enzo Roco (Diego González 46'), John, Mojica; Pere Milla (Josan 64'), Mascarell, Gumbau (Alfaro 76'), Fidel (Morente 46'); y Roger Martí (Ponce 64').
Goles: 1-0 (28') Borja Iglesias; 2-0 (39') Juanmi; 3-0 (60') Juanmi.
Árbitro: Cuadra Fernández. Amonestó a Fekir, Pere Milla, Ruibal, Fidel, Gumbau, Roger Martí, Juanmi y Mojica. Expulsó a John (16') por derribo en ocasión manifiesta de gol.
Incidencias: 51.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Pasadas vacaciones y pretemporada, y en plenas turbulencias por las inscripciones, el Betis de Pellegrini volvió a ser el de siempre, idéntico a sí mismo desde hace casi dos años. Apenas alterada levemente (de momento) la plantilla por el traspaso de Bartra y los mencionados problemas legales, el Betis prácticamente no ha tocado su equipo, lo que conlleva grandes ventajas (estabilidad emocional, mecanismos de juego conocidos de memoria, optimización máxima de movimientos y colocación de los jugadores...) y ciertas desventajas como el envejecimiento de los jugadores y el agotamiento de contratos, con las que habrán de lidiar los dirigentes béticos a medio plazo.

Futbolísticamente de momento ganan de largo las ventajas, y el Betis se deshizo sin problemas del Elche con la seguridad que suele ante rivales menores. Bien es cierto que jugó desde muy pronto con un hombre más, aunque también que la expulsión fue justa y provocada por el juego bético.

Primer cuarto de hora

El Elche se plantó con un típico 5-4-1 a media altura, con el plan de robo y despliegue al contragolpe con sus dos rápidos carrileros. Enfrente, el Betis de siempre: 4-4-2 con bloque medio y muy junto en defensa, con intentos de contrapresión cuando se podía, y fútbol de toque desde su clásico 4-2-3-1 con todos sus mecanismos habituales: libertad de movimientos ofensivos, muchos hombres por detrás del balón en salida, laterales altos (Ruibal lo es casi necesariamente), Juanmi incorporado como delantero, Rodri atornillado muchas veces a la banda derecha...

El plan del Elche funcionó razonablemente los primeros minutos, cuando la energía de salida y un William algo fallón dieron algunas opciones de contra a los ilicitanos. Sin embargo pronto una espectacular jugada de Ruibal muy a lo Ruibal (básicamente, irse en vertical hacia la porteria contraria) rompe el partido.

Minutos 16 al 60

El único aspecto positivo para el Eleche fue que al ser expulsado uno de sus centrales el esquema resultante fue el adecuado, un 4-4-1 con el que, eso sí, ya pudo tener muy poco balón. Pese a ello trató de mantener la línea alta, pero la lentitud de sus centrales terminó de arruinar su partido, con mención muy especial a un Roco que prolongó (dos jugadas, dos goles) el estropicio iniciado por su compañero de línea John.

Tras un impetuoso inicio de segunda parte en el que, tras un doble cambio, trató de quemar sus escasis cartuchos y adelantó líneas, el Elche recibe el 3-0.

Última media hora

Los visitantes pierden la fe y el Betis juega ya a placer, asfixiando con la contrapresión a un rival que no sale casi nunca y al que el cansancio obliga a recular y a juntarse mucho por dentro, dejando autopistas en las bandas. El Betis hace el típico carrusel de cambios sin tocar el esquema (con Rober como segundo punta) y la suerte y algún detalle arbitral impiden que el resultado se agrande.

Hay que destacar la absoluta fiabilidad lograda por Pellegrini del equipo, que siempre machaca cuando es superior al rival. Además destacó el partido de un segurísimo Pezzella, la calidad en ataque de William una vez superadas las dudas iniciales, el empuje físico de Álex Moreno, el caudal ofensivo de un Fekir que debió ser cambiado antes y, sobre todo, la minusvalorada calidad de un Juanmi que no disfruta del tratamiento de estrella internacional que empieza a merecer. Rodri y Akouokou dejaron buenos detalles.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.


martes, 26 de abril de 2022

Betis 1 - Valencia 1 (5-4 en los penaltis; final de la Copa 21-22)

BETIS (1+5): Bravo; Bellerín, Pezzella, Bartra, Álex Moreno (Miranda 106'); Guido Rodríguez, William Carvalho (Guardado 102'); Canales (Aitor Ruibal 111'), Fekir (Tello 111'), Juanmi (Joaquín 86'); y Borja Iglesias (Willian José 102').
VALENCIA CF (1+4): Mamardashvili; Foulquier (Musah 100'), Diakhaby, Gabriel Paulista, Alderete, Gayà; Carlos Soler, Hugo Guillamón (Racic 85'), Ilaix Moriba (Thierry Correia 79'), Hugo Duro (Bryan Gil 85'); y Guedes.
Árbitro: Hernández Hernández, auxiliado por De Burgos Bengoetxea (VAR). Amarillas a Carvalho, Pezzella, Borja Iglesias, Tello, Paulista, Hugo Guillamón, Alderete, Thierry Correia y Soler.
Goles: 1-0 (11') Borja Iglesias; 1-1 (30') Hugo Duro.
Penaltis: Carlos Soler, gol (0-1); Willian José, gol (1-1); Racic, gol (1-2); Joaquín, gol (2-2); Guedes, gol (2-3); Guardado, gol (3-3); Musah, fuera (3-3); Tello, gol (4-3); Gayà, gol (4-4); y Miranda, gol (5-4).
53.000 espectadores (lleno absoluto) y excelentes condiciones en el frío Estadio de la Cartuja.

El Betis ganó su tercera Copa del Rey tras un partido en el que fue superior al Valencia, y que transcurrió por los cauces tácticos previstos.

También las previstas fueron las alineaciones de ambos equipos, con la única y relativa sorpresa de la titularidad de Ilaix en el Valencia. Ante un Betis que presentaba su once de gala, Bordalás priorizó, según su costumbre, la neutralización de las virtudes del rival, y para ello trató de clonar el planteamiento que opuso al Betis días atrás el Elche de Francisco –en ese caso con más éxito en el marcador que en lo táctico–: un claro 5-4-1 en el que Carlos Soler quedaba exiliado en la banda derecha para hacer sitio por dentro al marrullero y defensivo Guillamón y al citado Ilaix, quienes debían tratar de parar el fútbol de Fekir. Arriba quedaba aislado Guedes, con Hugo Duro (tirado a la izquierda) como único socio potencial y, dado que no es un delantero centro nato, con escasas posibilidades de bajar los pelotazos del tosco trío de centrales valencianistas.

El Betis, por su parte, presentaba el equipo titular esperado.

Primera parte
También previsible fue el tipo de partido que se planteó: posesiones largas por parte bética, con amplia superioridad numérica en la zona de salida de balón, y un Valencia muy inferior técnicamente pero superior físicamente, que esperaba con el bloque a altura media. Los ches no presionan casi nunca alto, tratan de juntar líneas y esperan que un robo en mediocampo o un pelotazo largo dé ocasión a sus tres hombres de arriba, los únicos de calidad junto a Ilaix y Gayá, para juntarse y montar un contragolpe aprovechando los espacios a la espalda de la adelantada zaga del Betis. Cuando los béticos progresan el Valencia no se corta en aplicar el método Bordalás: todo tipo de contactos, interrupciones y faltas tácticas, generalmente impunes en lo disciplinario y en las que Guillamón se destaca.

Los béticos, por su parte, y como suelen, intentan progresar con balón en corto, especialmente por bandas, y juntar a Fekir o Carvalho con sus laterales y los hombres de arriba para empujar al Valencia contra su área, pisarla y, en caso de pérdida, presionar rápidamente al rival. Inteligentemente, ante el bloque medio del Valencia los béticos retienen un poco la posición de los laterales (especialmente Álex Moreno) para que no se emparejen directamente con los carrileros del Valencia, fijados por Juanmi y Canales; buscan las espalda de los centrales y meten balones hacia un magnífico Borja Iglesias, que consigue ganar metros con recepciones de espaldas a portería.

 

El Valencia, por su parte, flota a Pezzella, el más torpe del Betis en salida de balón (algo que haría de forma especialmente clara en la segunda mitad); Guedes bloquea la salida por el lado de Bartra y Hugo Duro se reparte entre Bellerín y el citado Pezzella. El lateral derecho bético llega arriba con facilidad y una de sus subidas da el 1-0. Tras media hora de dominio bético intenso y varias llegadas peligrosas, el Valencia consigue salir por primera vez de la presión, monta una contra lanzada gracias a Soler y empata. El partido cambia poco hasta el descanso.

Minutos 45 al 60
A costa de desgaste físico, el Valencia aprieta un poco más arriba y logra romper el círculo virtuoso del Betis: los béticos pierden balones en salida, mandan pelotazos largos sin activarse a tiempo para la segunda jugada, no saben detener al Valencia cuando sale de su presión, y los valencianistas acumulan varias llegadas muy peligrosas al área bética.

Minutos 60 al 90
El Betis toma por fin nota del criterio arbitral y comienza a hacer faltas tácticas a tiempo. El Valencia, tras su arreón y después de una hora corriendo tras el balón, se viene abajo físicamente y el Betis vuelve a adueñarse del partido, incluso más claramente que en el primer tiempo. Alrededor del minuto 80 los  béticos llegan a acumular tres manos a mano ante Mamardashvili (Juanmi, Fekir y Borja), y Hernéndez Hernández escamotea la expulsión de Guillamón y un claro penalti a Fekir.

Bordalás reacciona y comienza el carrusel de cambios: mete doble lateral con Thierry por la derecha para sacar a Soler de su exilio en banda, releva a Duro y cambia a Guillamón antes de que lo expulsen. Joaquín entra por un Juanmi muy entonado en la segunda mitad (?), pero se estrellará ante la potencia física de Foulquier y Thierry. Muy al final el Valencia se acerca esporádicamente al 1-2 al contragolpe.

Prórroga
El Betis domina, pero muy fundidos Canales (casi desaparecido todo el partido) y Fekir, y sin posibilidad de progresar por el costado izquierdo de Joaquín, ya llega poco. El Valencia, nunca. Pellegrini refresca puesto por puesto sin tocar el esquema, y a diez minutos del final mete a Joaquín por dentro y da las bandas a Tello y Ruibal, sin gran resultado. Bordalás mete a Musah por delante de Thierry.

Penaltis
Pellegrini ordena tirar a cinco de los seis hombres de refresco. De los diez solo falla el jovencísimo Musah.

Línea por línea
Bravo tuvo escaso trabajo, bien resuelto. No hubo de jugar demasiadas veces en largo (lo hizo bien) y menos aún a media distancia o en corto.

Bellerín fue el defensor más completo: cerró bien su sector, como Álex, pero además supo subir como no hizo el zurdo. Los centrales, muy concentrados, lo ganaron todo por arriba y mantuvieron alta la línea con el único lunar del 1-1; en salida de balón Bartra estuvo más acertado que su compañero.

Aunque poco valorado, el partido de William fue muy bueno con balón: dio fluidez y al tiempo tuvo enorme seguridad, salvo un par de despistes iniciales. La tarjeta lo lastró un poco en defensa, lo que fue compensado por un Guido que hizo un gran partido defensivo y muy aceptable en ataque.

Arriba Borja Iglesias fue el gran protagonista. Lo hizo todo bien: gol, una asistencia extraordinaria a Juanmi, buen trabajo defensivo, retención de balones arriba, pelea con los centrales... Fekir, muy acosado, no estuvo brillante pero se echó al equipo encima ante la desaparición de Canales y el carácter guadianesco de Juanmi, que no obstante llevó peligro cada vez que intervino.

Los cambios aportaron poco antes de los penaltis: el gran Pellegrini no parece acertar en este detalle del juego últimamente, como sí hizo en otras fases de la temporada. No obstante todos los elogios al chileno serán pocos: el extraordinario nivel competitivo de este Betis ha dado frutos.

Enhorabuena a los béticos, ¡y comenten más que nunca, aquí o en Twitter!

lunes, 14 de febrero de 2022

Levante 2 - Betis 4 (24ª jornada de LaLiga)

Cumplió el Betis con el mínimo esfuerzo ante el muy colista Levante.

Pocas conclusiones tácticas pueden sacarse de un partido cuya primera parte, cierto, fue más igualada de lo que indicó el marcador, pero en el que un Betis a medio gas apenas pisó el acelerador. Le sobraron cuarenta minutos, de hecho, una vez Fekir solucionó el susto del 2-3.

La goleada fue resultado del enfrentamiento del mejor ataque del Betis en muchas décadas contra un sistema defensivo local blandísimo, pese a que el Levante trató de blindarse y jugar a la contra desde un 5-4-1 bastante atrasado. Sí hicieron cierto daño justamente al contragolpe, lanzando rápido hacia De Frutos y Morales, que (altos los laterales béticos) obligaban a salir de zona a un central destapando el área ante los consecuentes centros cruzados.

En ataque Édgar y, más aún, Carvalho y un imponente Fekir encontraron espacios por dentro, sobre todo con el marcador a favor. Con dos levantinistas defendiendo cada carril externo, mejor controlados estuvieron los laterales, así como Tello y un de nuevo decepcionante Rodri. Bartra y Pezzella supieron defender con muchos metros a sus espaldas.

Pellegrini volvió a rotar sin menoscabo de la competitividad del equipo.

Se agradecen los comentarios. En Twitter, @juanramonlara7.



jueves, 10 de febrero de 2022

Rayo 1 - Betis 2 (ida de semifinales de Copa): unas notas

Salió más que vivo el Betis de Pellegrini de un complicadísimo campo como el del Rayo, con la dificultad añadida de recibir un gol muy pronto.

A partir de ese gol el Betis tiró de calidad individual (superior, es innegable, a la del Rayo) y de personalidad para remontar el partido. Iraola, el buen entrenador del Rayo. ha montado un equipo al más puro estilo norteño, modernizado con un trato de balón muy decente, incluso en el irregular césped vallecano. Los madrileños aprietan muy arriba al inicio de cada tiempo hasta que el cuerpo les aguanta, y luego alternan fases de repliegue y de presión alta. Atacan a todo trapo, con toques veloces, mucha verticalidad por las bandas y balones cruzados al área, como bien ejemplificó su excelente primer gol –si bien la falta de llegada de su mediapunta, Trejo, le priva de presencia rematadora–.

El Betis supo aguantar las fases más agresivas del Rayo y bajar luego las pulsaciones del partido, fundamentalmente gracias a la capacidad de recibir y ganar metros de sus dos hombres de arriba: un magnífico Borja Iglesias, que además de su gol aportó un trabajo incansable y muchas recpciones altas, y un Fekir que además de aguantar tarascadas y atraer rivales estuvo muy trabajador en la presión y las segundas jugadas. Dado que ambos equipos jugaron un 4-4-2 en defensa (4-2-3-1 en ataque) y trataron de presionar arriba, prácticamente con parejas individuales, el partido tuvo un fuerte ritmo físico, escenario previsible que Pellegrini encaró con jugadores de choque y anticipación como Ruibal o Bartra.

Una vez soportados, a base de esfuerzo defensivo y concentración, los tramos iniciales de cada tiempo, Carvalho impuso su cadencia y el Betis logró el control del juego y dos merecidos goles. El cansancio de los locales moderó los efectos del arreón final rayista, a medias impulsado por los cambios ofensivos de Iraola y por los muy defensivos de un Pellegrini que acabó con seis defensas en el campo.

 Queda media eliminatoria pero el Betis tiene las cartas en su mano. Los comentarios son bienvenidos y generalmente contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 7 de febrero de 2022

Betis 0 - Villarreal 2 (23ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Rui Silva; Bellerín, Pezzella, Bartra, Miranda; Guido Rodríguez, Guardado (Rodri 59'); Canales, Fekir (Tello 87'), Juanmi (Aitor Ruibal 85'); y Willian José (Borja Iglesias 59').
VILLARREAL (2): Rulli; Foyth (Aurier 64'), Albiol, Pau Torres, Pedraza; Chukwueze (Yeremy Pino 77'), Capoue, Parejo, Alberto Moreno (Lo Celso 77'); Gerard Moreno (Manu Trigueros 35') y Alcácer (Danjuma 64').
Árbitro: González Fuertes (asturiano). Amarilla Canales, Borja Iglesias, Chukwueze, Alberto Moreno y Capoue.
Goles: 0-1 (41') Pau Torres; 0-2 (83') Capoue.
Incidencias: 45.000 espectadores, condiciones óptimas e himno de Pascual González en la salida de los equipos.

El Villarreal bajó de la nube a un flojo Betis, al que derrotó por métodos opuestos a los de la primera vuelta. Si entonces el equipo de Emery fue valiente, encerró al Betis y lo privó del balón, anoche fue ultraconservador, le cedió la pelota y sacó provecho de las rotaciones de los verdiblancos.

Primera parte
Aunque necesarios (véanse las plagas de lesiones en otros equipos), los seis cambios de Pellegrini respecto a Anoeta trajeron como consecuencia problemas en la elaboración del juego, y en concreto en la salida de balón, protagonizada por dos centrales con mal pie para en corto como Pezzella y Bartra. Poco ayudaría además a mejorarla un Guardado muy escondido y engullido por los mediocentros castellonenses –y eso que su pareja natural era Parejo, no precisamente un prodigio físico–.

Ese mal pie de los centrales béticos hacía previsible a priori que el Villarreal repitiese su exitoso planteamiento de la primera vuelta y quitase el balón al Betis con una presión alta; sin embargo Emery optó por esperar al Betis con un bloque medio, y fue Pellegrini quien sí se decidió a lanzar una presión muy ambiciosa para evitar el asfixiante escenario del partido de octubre. Los béticos encajaron su 4-4-2 con el idéntico esquema de los visitantes, y resultó un arriesgado escenario de parejas en todo el campo:

 

Las posesiones del Villarreal duraban poco, y el Betis nunca le consentía instalarse en campo bético y entrar en ciclos de dominio, pero a cambio los verdiblancos corrían grandes riesgos, con una defensa adelantada en la que Bartra y Pezzella quedaban directamente emparejados con Gerard Moreno y Alcácer. El Villarreal se saltaba la presión y los buscaba directamente en balones largos, al igual que a los rápidos Chukwueze y Alberto Moreno. El Betis no se ponía de gol casi nunca; el Villarreal no lograba llegadas muy claras pero sí situaciones de área que desembocaron en un buen número de faltas y córneres colgados, y uno de ellos produjo el gol de Pau Torres, cerca ya del descanso.

Segunda parte
Pese a la tenue superioridad de su equipo en la primer parte, Emery decide dar un paso atrás, entrega descaradamente el control del juego al Betis e instala un bloque medio-bajo, a ratos muy cerca de su área. Pellegrini retira al inoperante Guardado y mete por dentro a Canales, con Rodri (en un escenario adecuado para sus características) en la banda derecha. El Betis hace circular el balón lateralmente por la U formada por sus cuatro defensas, con mucha lentitud y poco riesgo, sin lograr nunca filtrar balones por dentro, pero el Villarreal nunca sale de la cueva y las escasas ocasiones son béticas durante más de media hora. Cerca ya del final un gran gol de Capoue cierra el partido.

Línea por línea

Sin mucho que aportar Silva, y mediocres Bellerín y Miranda, Bartra y Pezzella demostraron lo que ya sabíamos: estuvieron tan concentrados y contundentes en defensa como grises con balón, sin sacar ventaja casi nunca en la salida.

Guido se vio obligado a crear, un papel que recitó aceptablemente para compensar la incomparecencia de Guardado. Canales y Juanmi notaron cierto cansancio, y el primero de ellos acabó muy fundido. Por delante, Fekir apenas aportó desborde en uno de sus partidos más grises, y Willian José apenas supo ganar metros con sus recepciones. Algo lo mejoró Borja en este aspecto, más acertado que un Rodri que no se consolida. El resto de apariciones fue testimonial.

Pellegrini ha estabilizado ya una columna vertebral de equipo, pero la sobrecarga de partidos lo obliga bien a renunciar a hombres muy en forma (Álex Moreno y Carvalho), bien a sobrecargar a los imprescindibles (como los tres mediapuntas). Son los peajes de ser el único equipo superviviente en tres competiciones.

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sábado, 22 de enero de 2022

Espanyol 1 - Betis 4 (22ª jornada de LaLiga)

ESPANYOL (1): Diego López; Óscar Gil, Sergi Gómez, Calero (David López 46'), Pedrosa; Morlanes; Aleix Vidal (Embarba 60'), Melendo (Loren 60'), Darder, Puado (Vilhena 84'); y De Tomás.
BETIS (4): Bravo; Sabaly, Pezzella (Víctor Ruiz 84'), Édgar, Álex Moreno; Guido, William Carvalho (Guardado 84'); Canales (Camarasa 84'), Fekir, Juanmi (Tello 59'); y Borja Iglesias.
Goles: 1-0 (15') De Tomás; 1-1 (31') Borja Iglesias, de penalti; 1-2 (37') Guido Rodríguez; 1-3 (53') Borja Iglesias (Willian José 74'); 1-4 (76') William José.
Árbitro: Alberola Rojas (castellano-manchego). Amonestó a Morlanes y expulsó a De Tomás por doble cartulina amarilla (81'); por parte del Betis, amarilla a Pezzella, Juanmi, Borja Iglesias y Carvalho.
Buen césped y béticos en Cornellá.

El Betis presentó anoche una seria candidatura a puestos Champions más allá del rendimiento de los equipos que lo persiguen y anteceden, en una nueva exhibición de poder ofensivo. Como ante el Alavés, los béticos mostraron un impresionante abanico de maneras de llegar al gol: de penalti tras jugada, de córner, en ataque rápido tras recuperar en la presión postpérdida y de contragolpe tras robo.

Jugada del 1-3: al estar el Espanyol muy replegado el Betis domina el espacio. Guido recupera tras una buena presión postpérdida y la pasa al primer toque a Canales, que asiste a Borja.

Primera parte

Colocado su rival en un claro 4-3-3 (que no 4-2-3-1), con Melendo y Darder a los costados de Morlanes, los béticos no perdieron la compostura tras el pronto 1-0 y practicaron su fútbol favorito, de control, ante un Espanyol replegado muy atrás. Los béticos arriesgaron poco el balón y lo hicieron circular a un ritmo bajo, tal vez demasiado. Pese a ello remontaron, en una primera mitad muy escasa en ocasiones por parte y parte en la que Guido supo detener cada intento de salida al contragolpe de los locales.

Más pendientes estos de detener el caudal de juego bético (incluso con un extremo derecho alineado para defender a Álex Moreno) que de mirar al marco rival, la rápida presión postpérdida funcionaba bien ante un rival demasiado encerrado. El Betis atacaba con sus recursos habituales: mucha movilidad interior, aproximación al balón de sus jugadores más técnicos, William Carvalho y Fekir, y caídas a los costados de este último para triangular muy rápidamente (ahí sí) con Canales y el lateral por un costado, y Juanmi y Álex por el otro. El Espanyol apenas inquietaba un poco por la derecha, gracias a las subidas de Gil.

Segunda parte

Obligado por el resultado, el muy conservador Espanyol adelanta tímidamente líneas pero sin gran resultado: Carvalho y Fekir le esconden el balón, y el partido alterna desde entonces fases de dominio bético (ante rival replegado) con otras de juego abierto en el que los béticos hacen las cuatro esquinas y llegan arriba con facilidad, más aún tras la expulsión.

El Espanyol pasa a jugar con dos puntas (entre el exbético Loren) pero al abrirse solo consigue ser barrido por el Betis, al que le sobra partido para golear.

Jugador por jugador

El buen juego de pies de Bravo, infalible en pases hacia campo propio, desactivó la presión rival junto al toque de un gran Édgar y el buen manejo, esta vez, de un Pezzella muy concentrado. Los laterales dieron más empuje físico que profundidad.

En gran forma, William Carvalho y Guido son hoy una pareja complementaria y casi insuperable en esta liga. La calidad de Fekir y Canales en cortísimo aburrió al sistema defensivo españolista. Juanmi y Borja aparecieron donde deben

De los suplentes se puede apuntar el gol de William José.

Pellegrini ha ido encajando pequeños detalles tácticos, mejoras individuales de sus futbolistas y refinamientos posicionales (Canales a pie cambiado, Fekir libre, Carvalho a la izquierda de un jugador como Guido) hasta optimizar el rendimiento de cada jugador: son muchos los que están en el mejor momento de su carrera.

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jueves, 20 de enero de 2022

Betis 4 - Alavés 0 (21ª jornada de LaLiga)

BETIS (4): Bravo; Bellerín, Pezzella, Édgar, Miranda; Guido Rodríguez (William Carvalho 72'), Guardado; Canales (Rodri 72'), Fekir (Camarasa 83'), Juanmi (Lainez 83'); y Borja Iglesias (Willian José 72').
ALAVÉS (0): Pacheco; Aguirregabiria, Miazga, Laguardia, Rubén Duarte (Javi López 48'); Jason (Manu García 46'), Escalante (Pina 46'), Toni Moya (Tachi 46'), Luis Rioja; Edgar Méndez y Joselu (Miguel de la Fuente 75').
Árbitro: Sánchez Martínez (murciano). Amarilla a Édgar (Betis) y Guardado.
Gol: 1-0 (11') Borja Iglesias; 2-0 (29') Canales; 3-0 (41') Borja Iglesias; 4-0 (55') Juanmi.
39.000 espectadores.

Los cuatro goles con los que el Betis aplastô al Alavés, en una primera hora de partido excelente, demuestran que es un equipo muy completo, capaz de superar cualquier estilo de juego del rival. Y es que ninguno de ellos llegô del modo que se supone propio de este Betis, o sea, tras encerrar al rival en una larga jugada. El primero lo hizo a balón parado; el segundo, en una transición rápida a campo abierto tras salir de la presión rival; el tercero, en un robo altísimo; y el cuarto en un contragolpe puro y duro. De hecho los equipos de Mendilibar suelen ejercer una fuerte presión alta, que solía atragantársele a este Betis, y eso intentô el Alavés tras recibir pronto el 1-0. De nada le sirvió: muy fino el Betis en salida de balón gracias al buen pie de Bravo, Édgar, Bellerín y Guardado, el Alavés tuvo que correr una y otra vez hacia atrás y cuando no fue castigado directamente, como en el 2-0, se vio sometido y encerrado por la presión postpérdida de los béticos. Su 4-4-2 nunca encontrô a los puntas y el partido fue en una sola dirección.

En lo posicional llamó la atención la tendencia cada vez más clara de Fekir a huir de posiciones centrales y acudir a los costados a crear superioridades con el lateral y el interior que caiga por ese lado. Véase en su heatmap (ataque del Betis: hacia arriba).

 

También conviene puntualizar, contra lo mucho leído estos días, que el movimiento de Bellerín hacia dentro en ciertas jugadas, siempre en conducción de balón (y esto es significativo), fue más producto de contextos concretos del juego –siempre cambiante y dinámico en ataque en los equipos de Pellegrini– que de coreografías preconcebidas. De hecho el rol de los laterales, generalmente muy altos, siguió siendo el de dar amplitud y profundidad al juego ofensivo.

El partido fue completísimo por todo el equipo, pero cabe destacar individualmente a Édgar y el momento de forma de un Canales estelar.

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martes, 18 de enero de 2022

Betis 2 - Sevilla F.C. 1 (partido único de 8º de final de Copa)

El punto táctico más interesante del épico y a la vez esperpéntico derbi de Copa fue el cambio en el juego producido por el aplazamiento, y ello por dos razones: la recuperación de Acuña y Koundé –mucho mejores jugadores que Jordán y Gudelj– y el cambio de esquema de Lopetegui.

Cuarenta primeros minutos
Hasta entonces el Sevilla había sido muy inferior al Betis. Algo tuvieron que ver en ello las bajas médicas, aunque también la imprevisión de Monchi, que sabe que la Copa de África existe y que ha montado una plantilla mal doblada en ciertas posiciones (la falta de nivel de Gudelj, chico para todo atrás, en comparación con Fernando o Koundé es escandalosa). También influye, por cierto, el empeño de su entrenador en no rotar y así saturar de partidos a sus titulares.

De salida el Betis presionó fuerte y alto a una defensa y portero rivales de calidad menor, y los obligó a pelotazos sin destino. El físico de Ocampos no podía con el de Álex Moreno, y el Sevilla era víctima fácil de la trabajada presión de un Betis en 4-2-3-1. Guido mandaba, para saltar al pressing hombre contra hombre o elegir un repliegue menos arriesgado con el que detener el 4-3-3 sevillista, en el que el Papu era extremo izquierdo. Pese a adelantarse en su única ocasión, el Sevilla sufría, y mucho a balón parado: el empate llegó pronto.

Tras el aplazamiento
Lopetegui recupera a dos hombres importantes y pasa a un 5-4-1 (o 3-4-3) que arriesgaba al exponer  a dos mediocentros de físico dudoso a la superioridad numérica de Guido, Carvalho y Fekir (cierto que en un minipartido sin tiempo para agotarse). Lo soluciona cerrando mucho a Ocampos y, sobre todo, al Papu, y dejando en banda solo a sus carrileros, que al cabo tampoco tenían que enfrentarse por su zona más que a un lateral bético cada uno. Los extremos sevillistas, ya jugando muy por dentro, permutan bandas y Ocampos se coloca a pie cambiado, lo que complica el partido a los laterales béticos.

La presión bética se descoordina por la derecha: Sabaly no salta a por Acuña cuando Canales va a por Rekik, y es Guido quien debe tapar el agujero con ayudas.

La presión bética, ahora enfrentada a mejores pasadores, se desajusta con ese cambio de esquema rival, y especialmente por la derecha, donde a Canales no le funciona defensivamente su posición intermedia de presión: Acuña le coge la espalda demasiadas veces y, fijado Sabaly, el agujero solo se soluciona con mil ayudas de un gran Guido. Así, el balón y las escasas ocasiones viran hacia la causa sevillista. Pero el cambio de esquema a uno no habitual tiene sus riesgos para el Sevilla: esa misma posición intermedia es aprovechada por Canales para hacer el 2-1. A partir de ahí el Betis, sin meterse nunca muy atrás, sufre un poco y resuelve los peligros con concentración en su área.

Individualmente destacó el partido de los mediocentros, con un Carvalho en gran forma y un Guido siempre muy inteligente en lo posicional. Pezzella defendió bien en el área, pero mostró de nuevo muy poca capacidad para sacar el balón con limpieza. Fekir y Canales fueron de nuevo decisivos.

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lunes, 3 de enero de 2022

Betis 0 - Celta 2 (19ª jornada de LaLiga)

BETIS: Rui Silva; Bellerín, Bartra, Víctor Ruiz, Álex Moreno; Guardado (Fekir 58'), William Carvalho; Lainez (Rodri 46'), Canales (Tello 80'), Juanmi; y Willian José (Borja Iglesias 58').
R.C. CELTA: Dituro; Aidoo, Kevin Vázquez,  Carlos Domínguez, Javi Galán; Fran Beltrán; Brais Méndez (Veiga 86'), Denis Suárez, Cervi (Fontán 93'); Aspas (Nolito 90') y Santi Mina.

Árbitro: Soto Grado (riojano). Mal. Amarillas a Willian José, Denis Suárez y Cervi.
Goles: 0-1 (36') Aspas, de penalti; 0-2 (45+2') Aspas.

Cuando Guido Rodríguez abandonó el campo en el minuto 67 del Athletic-Betis los verdiblancos ganaban 1-2. Desde entonces el equipo ha recibido cuatro goles, no ha marcado ninguno y ha sufrido dos derrotas tras una larga racha de victorias. Y la cosa parece más causal que casual, y más aún cuando el sustituto natural de Guido, Paul Akouokou, está de baja.

El habitualmente acertado Miguel Quintana ha dado una buena clave del asunto; Guido no solo aporta en defensa buenas cifras, sino un notable intangible: la habilidad para detener ataques del rival y temporizarlos hasta desactivar su peligro, notablemente hostigando al poseedor, bloqueando el carril central y obligando a llevar el ataque por donde le conviene al Betis. La pérdida de esa capacidad provocó, efectivamente, la pérdida de control del equipo en el último cuarto del partido de Bilbao y ayer ante el Celta.

A ello se sumó, especialmente ayer, que el Betis se encontró con un equipo que sabe hacer presión alta y no se deja someter fácilmente a los ciclos de ataque y presión postpérdida con los que el Betis intenta dominar a sus rivales. Tampoco se puede decir que los de Coudet impusieran su juego desde el inicio –que para tanto tampoco da un equipo que no es, en absoluto, superior a este Betis–; pero sí provocaron un partido abierto, jugado en un campo largo, con las defensas muy adelantadas y sin control del juego por ninguno de los dos equipos: un correcalles en el que cada cual trataba de correr, incluso por encima de sus posibilidades, apenas superaba la presión del rival.

En ese contexto se echó en falta la pausa de Fekir, siempre capaz de esconder el balón de la presión rival, y al citado Guido, y se echó de más a un desacertadísimo Lainez, comido por el poderío físico de Galán. El Betis no aprovechó, por el otro costado, el escaso manejo de Aidoo, un central reconvertido a lateral; el típico 4-4-2 en rombo del Celta mantenía el pulso ante el 4-2-3-1 bético, con un hiperactivo Mina acompañando bien a Aspas, y el partido era una lotería que podía tocar en cualquiera de las dos porterías, con más boletos favorables al Celta. Dos errores absurdos, impropios de veteranos como Guardado y Ruiz, condenaron al Betis.

Tras el descanso el Celta jugó su partido, que dirían los clásicos: trató de alargar sus posesiones, defendió algo más atrás sin cerrarse demasiado y bajó las pulsaciones para que no pasara nada. Así fue.

En lo individual, solo Bartra y el suplente Borja destacaron, junto al juego ofensivo de William Carvalho. Álex Moreno, demasiado cerrado, aportó poco esta vez.

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