sábado, 5 de septiembre de 2026

Betis 1 - Real Madrid 0 (4ª jornada de LaLiga 2026-27)

BETIS: Valles; Bellerín, Diego Llorente (Bartra, 39'), Natan, Fran García; Antony (Riquelme, 77'), Facundo Bernal (Deossa, 68'), Marc Roca, Fornals; Isco (Fidalgo, 60') y Cucho Hernández (Parrott, 68').
REAL MADRID: Courtois; Dumfries (Arnold, 64'), Konaté, Huijsen, Cucurella (Carreras, 88'); Arda Güler (Diomandé, 64'), Camavinga (Bernardo Silva, 64'), Valverde (Espí, 82'), Bellingham; Vinicius JR y Mbappé.
Goles: 1-0 Parrott (Minuto 81').
Árbitro: Hernández Hernández con Javier Iglesias en la sala VOR. Amarillas para Güler, Konaté, Camavinga, Facundo Bernal, Natan y Marc Roca.
66.000 espectadores y tremendo calor húmedo en el Estadio de La Cartuja.

El Beis obtuvo una prestigiosa y muy sufrida victoria ante un sólido Real Madrid que perderá muy pocos partidos esta temporada.

Primera parte hasta la pausa de hidratación

Pellegrini presentó un equipo bastante titular, con doble pivote defensivo y del que cayeron Bartra y Riquelme (tal vez por sus desaplicaciones defensivas en casa del Levante) para hacer sitio a Llorente y Fornals, este tirado a la banda izquierda como falso extremo.

El Mourinho de vuelta al Madrid es bastante sofisticado posicionalmente y jugó de nuevo un 442 en rombo para hacer sitio a Vinícius y Mbappé como delanteros descolgados, con los laterales altísimos en ataque. Aunque con posiciones muy móviles, en salida de balón resultaba así:


En teoría Mbappé cae a la derecha y Vinícius a la izquierda, aunque de hecho ocurre mucho más lo segundo que lo primero. Los béticos no tenían parejas defensivas claras y sus extremos quedaban en cierto modo fuera del juego defensivo, pero el Betis como siempre era fiel a su invariable 442 en bloque medio. Tanto Real Madrid como Betis tratan de retener el balón y hacer una buena presión postpérdida, bajando un poco el bloque en reinicios del juego del rival.

El sistema madridista reparte bien los espacios pero se evidencia un defecto: la ausencia de extremos en su posición natural los deja sin apenas salida por bandas al contragolpe y sin desborde en ataque posicional. El dominio es alterno con algo más de posesión madridista, pero con poca profundidad.

Final de la primera parte

Llorente se lesiona de cierta gravedad y sale Bartra. Ya antes Mourinho pasaba a su plan B: adelantaba a Bellingham a segunda punta de su 442 (en adelante presionaría en primera línea junto a Mbappé) y mandaba a Vinícius a la banda izquierda, arma de doble filo por el peligro ahí del brasileño pero también su escaso retorno defensivo. La salida de balón madridista quedaría así para el siguiente tramo del partido:


Con Bellerín muy alto en ataque, el Madrid hace un destrozo por ese costado y el Madrid crea varias ocasiones muy claras.

Segunda parte hasta el 1-0

El Betis reajusta posiciones y el partido entra en una fase de igualdad con escasas ocasiones y mucho rigor táctico. Bellerín controla muy bien a Vinícius y en algunas medidas subidas aprovecha la indolencia defensiva del extremo; una de esas jugadas acaba en córner y gol de Parrott.

Para entonces ambos entrenadores habían comenzado a refrescar a sus jugadores de ataque, como es habitual en estos tiempos de presiones altas asfixiantes: Pellegrini sin tocar su esquema, con Fidalgo como mediapunta y Deossa de mediocentro, y Mourinho pasando a un 4231 más convencional con Diomandé de extremo derecho y Bernardo Silva como mediocentro ofensivo. 

Tramo final

Tras el gol el Madrid retrasa a Bellingham para hacer sitio arriba a Espí junto a Mbappé, y se va con todo a por el empate. El Betis, ya con más corazón que fútbol, recula tal vez en exceso y se libra del empate gracias a varios milagros: un palo, un fuera de juego milimétrico de VAR y un penalti parado por Valles, también con suspense VAR.

Línea por línea 

Más allá del monumental partido de Valles, la línea defensiva del Betis rayó a muy alto nivel: Bellerín controló a Vinícius, Llorente volvió a ser el de los mejores días, Natan comprendió en una gran segunda parte que debe ser menos conservador y tener más actividad y presencia que en los últimos partidos, y Fran García mostró en dosis extraordinarias el aspecto en el que supera de largo a su antecesor Ricardo: un despliegue físico portentoso que lo hace aparecer incluso en contragolpes de forma habitual.

El gran partido defensivo de Bernal (secó a Bellingham) y, sobre todo, Roca impidió al Madrid progresar por dentro. Antony estuvo prodigioso en posesión, pero algo dimisionario en defensa, mientras Fornals contribuyó a un juego interior que fue la gran aportación de Isco, aún falto de ritmo. Cucho peleó sin acierto.

Entre los suplentes Bartra, Deossa y Fidalgo aprovecharon su oportunidad, pero la mejor impresión, más allá del gol, la dio Parrott: cuerpea muy bien, como un delantero centro clásico, y eso puede desahogar muchísimo a un equipo que mostró carencias en una salida de balón que termina demasiadas veces en pelotazos sin sentido de Bartra.

Los comentarios son bienvenidos y respondidos cuando es posible. En Twitter, @juanramonlara7.

Nota: esta temporada analizaremos algunos partidos, sin una periodicidad regular.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Un mal mercado, una gran plantilla

Recién acabado el mercado de fichajes de verano, más crispado que nunca en redes sociales por los yonkies de los fichajes y los nuevos yonkies de los descartes (esa gente que celebra la baja de un jugador que no les gusta como gol en Champions), es buen momento de hacer balances de este y de la plantilla resultante.

Y ese balance es necesariamente contradictorio: el Betis ha conseguido juntar la que es probablemente mejor lista de jugones de su historia, con un puñado de peloteros de un nivel inhabitual en el club y en plenitud de facultades (Antony, Lo Celso, Ceballos...), ha retenido a sus dos jugadores más cotizados (Abde y Natan), y tiene una nómina amplia y con fondo de armario de calidad. Pero al tiempo su director deportivo, Manu Fajardo, ha montado una plantilla desequilibrada hiperpoblada de interiores y mediapuntas, no ha satisfecho la petición de su entrenador de un pivote posicional, no ha logrado dar la baja a los jugadores que sobraban (Losada, Fidalgo y Deossa, in that order), sigue viendo cómo sus apuestas arriesgadas de los últimos tiempos (Petit, el propio Deossa) fracasan dejando agujeros en las cuentas, vende prematuramente a canteranos como Pablo García y Gnangoro y, sobre todo, está conduciendo junto a Pellegrini a un ciclo de éxitos deportivos totalmente insostenible en lo económico, en una huida hacia adelante que probablemente termine pronto con un volantazo en el modelo y ambos fuera de la entidad.

La configuración resultante en lo posicional es aproximadamente esta...


... donde, atención, faltan –además de canteranos como Emmanuel N'Goran, Óscar Masqué o Marina– los Ruibal, Deossa, Fidalgo y Losada (sharemytactics no da para más): los dos primeros son usados por Pellegrini como comodines, incluso como delanteros centro, aunque curiosamente Deossa nunca en la posición que nos parece más natural para sus condiciones, la de extremo derecho. Fidalgo y Losada, fichajes recientes difíciles de explicar, supercargan posiciones entre el mediocentro ofensivo y la mediapunta.

Porque exactamente ese es el gran problema de esta plantilla: la sobrepoblación de un determinado tipo de futbolista, cuya etiqueta puede oscilar entre la de mediocentro ofensivo de un doble pivote (en un 442 o 4231), la de interior de un 433 o la de mediapunta de un 4231: los Ceballos, Fornals, Lo Celso, Isco, Deossa, Fidalgo y Losada, todos ellos con problemas de ocupación de campo para defender adecuadamente como segundo pivote junto a Roca o Facundo, y casi todos tendentes a pedir siempre la pelota al pie y monopolizar la jugada. A cambio, falta al menos un mediocentro de carácter más posicional y defensivo.

Inamovible la defensa de cuatro atrás de Pellegrini, como plan principal y duradero parece arriesgadísimo hasta lo imposible jugar un 4231 con dos pivotes defensivos como Roca y Facundo Bernal juntos: lesiones, bajas formas, rotaciones, cambios tácticos y cansancio de los jugadores durante los partidos no permitirán ponerlos a la vez en cancha más que esporádicamente. Pellegrini tiene tres alternativas:

- Reciclar a pivote defensivo a algún jugador, como ya ha hecho alguna vez con Valentín o N'Goran. Tal vez tenga que acudir a esto como recurso puntual o por lesiones inoportunas, pero no parece una idea en la que confiar.

 - Adaptar a Fornals y Ceballos –incidentalmente a Isco o Lo Celso– al puesto de segundo mediocentro del habitual 4231 (442 en defensa). Es un plan ya usado muchas veces y sin duda válido, pero no muy del gusto de Pellegrini como único y obligado. Ni Fornals ni, menos, Ceballos, han demostrado hacer la raya demasiado bien en el centro. Con trabajo se podrá mejorar, pero ante rivales poderosos y que te priven de balón del nivel de Barcelona, Madrid, Bayern o Arsenal pueden provocar un terrible sufrimiento.

- Pasar a un 433, esto es, defender en 4141. Pellegrini ya lo hizo algunas veces tras la llegada de Fidalgo. No es más que una recolocación de las mismas piezas del plan anterior, pero deja un solo delantero descolgado en defensa posicional, de modo que el equipo se tapa mejor por dentro, con un pivote y dos interiores. Parece un buen plan dadas las características de la plantilla: sobran interiores, hay extremos rápidos y con recorrido, y el Cucho y Parrott saben buscarse el pan aun aislados arriba.


En todo caso el equipo resultante, con cuatro laterales con tendencia a subir mucho y un solo mediocentro-ancla, será en general muy ofensivo, destinado a sufrir sin posesión por más que Pellegrini trabaje bien la fase de defensa posicional, y de poco poderío aéreo. Lo más recomendable –y posible– parece tomar riesgos en la salida de balón y tratar de tener altas cuotas de posesión, bien atrayendo la presión alta –de los rivales que la intenten– para lanzar a los Abde y Antony al espacio; o bien encerrando a los rivales que planten un bloque bajo para hacer una presión postpérdida poderosa. Habrá que gestionar otros problemas, como la convivencia en el campo de los Isco, Ceballos y Lo Celso, acostumbrados a retener mucho el balón. En todo caso son detalles que un entrenador como Pellegrini debe saber gestionar para que una temporada tan ilusionante sea brillante.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.