Aunque hay que ser extremadamente cautelosos con las conclusiones que se saquen de los primeros partidos de pretemporada, sí se pueden ya detectar tendencias e intenciones en el fútbol desplegado por el nuevo Betis de Rubi, y especular con cierto fundamento sobre los movimientos y estilo de juego de su inminente Betis de LaLiga.
Ante todo convendría enfriar un poco la tradicional euforia del aficionado ante los fichajes veraniegos: el hincha se ilusiona con las altas pero obvia la pérdida de calidad que conllevan las bajas, con Fabián como ejemplo reciente y máximo de esta amnesia selectiva. En este caso, el indudable éxito (no exento de riesgos) de la incorporación de Fekir sería más económico que deportivo si conllevara la baja de Lo Celso, jugador de calidad equiparable a la del francés. De momento los movimientos en la plantilla han sido, afortunadamente, escasos; ahora bien, al punto actual han dejado una plantilla tan preñada de calidad como descompensada y con graves incógnitas en los puestos más importantes en el fútbol: quien mete la pelota y quien la para para que no entre.
En cuanto a estilo de juego, es evidentemente muy pronto para saber si lo hecho hasta ahora por el equipo tiene más de Rubi o, probablemente, de inercias del estilo de juego anterior. Se supone que el nuevo entrenador practicará un fútbol no muy distinto del de Setién pero sí más moderado que el de este, que fomentaba de forma extrema la posesión del balón en detrimento de otros aspectos del juego. En efecto, es posible notar ya una tendencia a acelerar el juego bético, en especial en transición defensa-ataque (en forma de contragolpes y juego al espacio ante presión rival), que indica que la intención de Rubi es realizar un juego más convencional y veloz que el de Setién; naturalmente esto conllevará costes en forma de pérdida de control del juego, pérdida de cuota de posesión y por tanto necesidad de defender posicionalmente durante más minutos. El tiempo dirá si echaremos de menos ese control, la inteligencia posicional del cántabro y el cuidadísimo trato de balón de su Betis, o si por el contrario el daño que esa velocidad hará al rival compensará la regresión en otros aspectos.
Lo que sí parece posible estudiar ya es la disposición del equipo y los posibles esquemas y jugadores que planea utilizar Rubi. La primera conclusión clara es que el catalán piensa utilizar una defensa de cuatro hombres. Desde nuestro punto de vista se trata de un error, y ello por varias razones:
- El Betis tiene al menos cuatro centrales con calidad suficiente para jugar como titulares. Jugar con solo dos significará pues desperdiciar a dos de ellos.
- Varios de esos centrales –notablemente Mandi, aunque también Bartra– tienen características mixtas entre central y lateral; rinden mejor en defensa de tres, y en la de dos centrales sufrirán, sobre todo en centros cruzados y en el cuerpeo con delanteros-tanque.
- Varios de los laterales, y en particular Emerson y Pedraza, sufrirán también defensivamente en defensa de cuatro y tienen características de carrilero.
- Tampoco hay en la plantilla un mediocentro adecuado para jugar con fluidez y al tiempo tapar consistentemente por delante de una pareja de centrales.
En suma, un Betis con defensa de cuatro sufrirá mucho en defensa posicional y previsiblemente recibirá demasiados goles, al tiempo que condenará al banquillo a defensores solventes.
El caso es que, vista la pretemporada hasta hoy y su trayectoria anterior, parece que Rubi apostará por un 4-3-3 con el 4-4-2 como variante secundaria. Si a esto sumamos que jugadores como Fekir, Canales o Carvalho parten, a priori, como titulares indiscutibles (damos a Lo Celso por perdido), las opciones para colocarlos empiezan a reducirse, aunque hay una gran cantidad de movimientos y sutilezas posicionales disponibles en esos esquemas. La clave de todo el edificio será la posición en defensa y ataque de Fekir, cuyos movimientos, si se nos permite la blasfemia, son similares a los de Messi en el Barcelona: un segundo delantero móvil, con buen pase, velocidad, gol y gusto por las diagonales partiendo desde la derecha. Sabiendo que los cinco hombres de atrás podrán cambiar de identidad (no sabemos quiénes serán titulares) pero poco de posiciones, podemos ya poner nombres a esos esquemas.
4-3-3
No parece fácil encajar a Fekir en este 4-3-3 puro, pues conllevaría cargarlo de responsabilidad defensiva, jugase como extremo (tendría que seguir al lateral izquierdo rival) o como interior. En este esquema aparecería ya un mecanismo ofensivo que puede ser importante y dibujamos con flechas: el intercambio de posiciones de ataque con Canales, quien podría compensar los movimientos hacia zona de interior del francés con apariciones como delantero por la derecha.
4-4-2 (4-2-3-1)
Una segunda posibilidad sería privilegiar a Fekir como mediapunta sin demasiadas responsabilidades defensivas, dejándolo descansar en defensa en un 4-4-2 y dándole libertad de movimientos por detrás del punta. El 4-4-2 es además un sistema más compacto defensivamente, aunque a cambio el equipo perdería un centrocampista en defensa posicional, algo problemático dadas las carencias defensivas mostradas por William Carvalho la temporada pasada: podría requerir la presencia junto a él de un mediocampista móvil y de físico fuerte como Kaptoum, que compensara sus problemas para ayudar a los centrales y atacara por delante del portugués.
Sistema mixto
Una solución muy interesante sería clonar en favor de Fekir los movimientos que hace el Barcelona desde hace muchos años en favor de Messi. Se trata de un sistema mixto: un 4-3-3 en ataque que muta a 4-4-2 en defensa. El equipo atacaría como en la primera imagen, pero defendería como en la segunda. Dibujando en verde el 4-4-2 defensivo y en blanco el 4-3-3 ofensivo, y con flechas los movimientos de ciertos jugadores para pasar de defensa a ataque, resulta:
El sacrificado sería el extremo izquierdo (Joaquín, Juanmi o Tello), obligado a un gran desgaste para defender como mediocampista y atacar como verdadero extremo, incluso pisando área para el remate. Tampoco es fácil el papel de interior izquierdo (Guardado o Kaptoum, en el Barça clásico Iniesta), obligado a defender como segundo mediocentro y a atacar como interior. Canales sería para Fekir lo que Rakitic para Messi: defendería en banda, atacaría como interior derecho incluyendo sus clásicos apoyos a la salida de balón, y compensaría los movimientos de Fekir cuando este bajase a recibir a su zona de interior, usando el espacio libre de delantero por ese costado para sus típicos desmarques; Canales podría aprovechar también su velocidad y su posición de partida en banda para explotar su velocidad al contragolpe. Al igual que en el 4-4-2 puro este sistema tendría su gran problema en la debilidad defensiva de Carvalho, que obliga a poner a su lado a un verdadero portento del fútbol que compense su poca ayuda defensiva a los centrales y a la vez su escasa llegada en ataque.
Si retorcemos aún más el sistema, el Betis podría incluso partir de un 4-3-3 formal en defensa y ataque, con Fekir como extremo derecho convencional (supuesto primero), y tener previsto este paso al 4-4-2 en defensa solo en las jugadas en las que Fekir no pudiese seguir a su par. En suma, la presencia de Fekir abre oportunidades y al tiempo requerirá a Rubi de sus mejores capacidades tácticas para encajar al equipo a su alrededor.
Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
viernes, 26 de julio de 2019
jueves, 20 de junio de 2019
¿Qué pasó? Un balance de la temporada 2018/19
Cuando la polémica y las eternas refriegas internas de los béticos parecen haberse desplazado desde la figura del entrenador a las del director deportivo y los directivos, tiempo es de reflexionar sobre la temporada ya pasada. El hecho de que Rubi, el nuevo entrenador, siga una idea similar a la del anterior –seguramente más pragmática y menos extrema– nos da además ocasión de discutir qué aciertos y errores creemos apreciar en el trabajo de Setién para repetir solo los primeros.
Sin duda la palabra que define la temporada bética de forma global es decepción, más certera que la manida y discutible fracaso. ¿Por qué decepcionó esta segunda temporada del Betis de Setién? En nuestra opinión las causas vinieron desde tres orígenes: el entorno, la dirección deportiva, y el propio Setién junto a su plantilla y cuerpo técnico. Veámoslas por separado, advirtiendo de antemano de que este post se saldrá, por una vez, de lo estrictamente táctico.
1. EL ENTORNO
O, si lo prefieren, las expectativas. Porque mirados con frialdad los resultados del Betis (10º en LaLiga, semifinalista en Copa, eliminado tras la fase de grupos en Europa League) están sin duda muy por encima de sus promedios históricos. Sin embargo la trayectoria seguida para alcanzar esos resultados (un up and under, que dirían en rugby) y el aire viciado de parte del entorno bético convirtió los últimos meses en una pesadilla.
Hacia el mes de diciembre la ilusa ilusión de progresión continua que alimenta la afición al fútbol parecía hacerse realidad para los béticos. Todo prometía felicidad: una plantilla de calidad, llena de novedades celebradas por casi todo el mundo (este blog incluido) como las de Canales, Inui, Lo Celso o Sidnei, y cuyos defectos aún no se habían evidenciado; el buen funcionamiento táctico del equipo, valorado así por el propio entrenador, que había perfeccionado mecanismos como la contrapresión; y la proyección de un equipo que partía de un suelo aparente del sexto puesto del año anterior y que triunfaba en campos del máximo prestigio como el Camp Nou o San Siro, con un juego vistoso que daba fama al Betis en toda Europa.
Sin embargo ni siquiera ese idílico estado de cosas había acabado con cierta oposición futbolística a Setién, lícita si se hubiera debido a una mera cuestión de gusto por uno u otro estilo de juego, pero que tenía su origen más bien en la pura inquina personal (originada en una muy tensa entrevista en la Cadena SER) y en la completa ignorancia de los principios básicos del estilo de juego que quería hacer el Betis. La peculiar personalidad del entrenador bético, un norteño sincero y carente de la hipocresía necesaria para caer simpático a los sevillanos, creó –incluso en los mejores momentos– una pequeña legión de ruidosos haters a la espera del menor tropezón para linchar al entrenador. Poco importó que los repetidos argumentos de este sector, autodenominado exigente, oscilaran muchas veces entre lo tendencioso y el puro ventajismo: así, se insistió hasta la saciedad en que la sociedad tenía el mayor presupuesto de su historia (algo cierto para casi todos los clubes de LaLiga), y se llegó al más absoluto absurdo con la repetidísima valoración del fracaso en la Copa: cierto entorno paró en el minuto 55 de un partido concreto el reloj de la competición, demostrando que cuando solo el triunfo absoluto colma las expectativas el llamado fracaso es una opción estadísticamente casi segura.
2. LA DIRECCIÓN DEPORTIVA
La dirección acertó en los fichajes primaverales, y en particular en un excelente aprovechamiento de oportunidades de mercado, incorporando a buenos jugadores a coste cero (o casi) como Pau, Canales, Inui o Sidnei. Sin embargo ya en verano tomó decisiones muy discutibles, como incorporar –en un cambio casi cromo por cromo– a William Carvalho en sustitución de Fabián –jovencísimo pero hoy ya más veces internacional que Canales–, deshacerse de Adán o confiar en tres delanteros centro que no daban garantía alguna por falta de recorrido en Primera División. Una tercera ventana de mercado fracasada consecutivamente en la incorporación de un delantero de nivel, en el pasado invierno, provocó al equipo problemas de juego (falta de un delantero diana al que enviar balones largos) y graves problemas de gol.
3. EL CUERPO TÉCNICO Y LA PLANTILLA
Naturalmente estas razones no exoneran de responsabilidad a la plantilla de jugadores y, sobre todo, a los técnicos, encabezados por Quique Setién, en el decepcionantísimo final de temporada. Una vez eliminados de la Europa League y la Copa, a primeros de marzo, el equipo ya no tenía sobrecarga de partidos que le hiciera mella en lo físico, lo psicológico o el tiempo de preparación de cada encuentro. Con una buena plantilla y una mecánica de juego –el fútbol de posición–ya interiorizada durante un par de años, y que su entrenador (y nosotros) cree que da ventaja al equipo que la practica, no parecía haber razón ninguna para que el equipo no enfilase un buen final de liga y pelease puestos Champions con el premio de consolación de una clasificación europea. ¿Qué sucedió? Es difícil saber las causas exactas de este pequeño hundimiento y ventajista pretender sacarlas a relucir a posteriori, pero necesario intentar entender lo sucedido.
Difícilmente se pueden achacar a lo puramente táctico los problemas futbolísticos de este final de curso. Es cierto que el Betis de esta temporada no terminó de resolver ciertos defectos, y en particular dos: un mal aprovechamiento de los robos en campo rival por falta de aceleración tras estos (el equipo siempre reiniciaba parsimoniosamente la jugada tras arrebatar la pelota al rival en vez de sorprenderlo cuando este se estaba abriendo); y el escaso uso de los delanteros para triangular con los centrocampistas en situaciones de salida de balón contra presión alta del rival, lo que provocó que los interiores y laterales béticos fueran casi siempre encimados por los rivales sin miedo al castigo. Por demás los mecanismos del juego de posición estaban bien aprendidos y, contra la opinión general, durante el último tercio de liga los técnicos tocaron todas las teclas posibles para paliar diversos problemas: cambios de esquema (usando incluso defensa de cuatro y laterales interiores), uso de carrileros muy ofensivos para dar mayor profundidad, alternancia del juego al pie con juego largo (como ante el Getafe en casa)... Cierto es que la idea básica de juego se mantuvo casi siempre, pero con una plantilla hecha para jugar de ese modo y tras dos años practicando ese juego un volantazo hubiera sido, con casi toda seguridad, suicida. Por último, la finura posicional del dúo Setién-Sarabia tampoco indica que la falta de pericia táctica en el ajedrez futbolístico haya sido causa de la mala racha bética.
Tampoco lo físico parece haber producido estos malos resultados: el diferencial de goles del equipo en las segundas partes fue mucho mejor que en las primeras, algo que tiene origen táctico pero que en todo caso no parece denotar falta de fondo físico del equipo. Así pues habrá que buscar en lo psicológico y en las condiciones técnicas y físicas individuales de los jugadores el origen de lo sucedido. En cuanto a esto último, ciertamente la falta de determinados perfiles en la plantilla (un buen delantero centro, básicamente) más algunas decisiones discutibles en cuanto a alineaciones perjudicaron al equipo: si a inicios de temporada toda la plantilla parecía estar integrada competitivamente, en pocos meses determinados jugadores como Barragán o León habían desaparecido por completo, y otros como Tello parecían infrautilizados. Ahí si tenemos que señalar un posible problema del cuerpo técnico: por un cierto extremismo en su idea futbolística de control del juego se fomentó determinado perfil de jugador –como Francis, cuyas estadísticas en manejo de balón deben de ser sin duda muy buenas pero en cuanto a goles y asistencias son muy malas– en detrimento de jugadores, como los antes citados, cuya relación con el gol fue estadísticamente indudable la temporada anterior: máximo goleador (León), uno de los máximos asistentes (Barragán) y uno de los jugadores que mejor combina ambos aspectos (Tello). A esas bajas voluntarias se sumaron otras involuntarias, com la de Junior, que hicieron daño al equipo.
De ahí nos deslizamos al último aspecto analizable, el psicológico, y en concreto a la famosa competitividad, asunto peliagudo y en el que, insistimos, escribimos desde la ventaja de ver todo a posteriori. Setién en los últimos meses cruzó cierta línea roja: defendió la superioridad de su idea de juego por cuestiones estéticas (casi éticas, diría uno) y no, como hasta entonces, por entenderla como el mejor método para ganar. Ahí perdió objetividad en su discurso –la estética es cuestión subjetiva; el resultado, objetiva–, y cargó de razones a sus detractores y, lo que es peor, de excusas a sus jugadores. Se escudó en cierto discurso victimista, algo humanamente comprensible como autodefensa pero que pareció exonerar a la plantilla y al propio cuerpo técnico de culpa alguna en las derrotas.
¿Llevaba razón Setién al atribuir a la mala suerte que el buen juego de su equipo no se convirtiera en victorias? Veamos los datos objetivos, aunque es poco probable que la suerte influya en el largo plazo (sí en 3 o 4 partidos, raramente en 38):
- El diferencial de goles del Betis (+44-52) fue peor que su diferencial de resultados (G/E/P: 14/8/16), debido a que los béticos ganaron muchos partidos por un gol y cayeron en varias goleadas; una oscilación de la suerte ahí les habría privado de más puntos aún.
- El bajo número de empates favoreció también a los béticos en la tabla.
- Sí es cierto que alguna tabla final de goles esperados por remates (xG) da más puntos al equipo (52,39 puntos frente a los 50 reales), y desde luego mucha mejor diferencia de goles que la real (+51,58-53,54), lo que habría colocado al equipo en un virtual e insuficiente octavo puesto:
Como siempre los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
Sin duda la palabra que define la temporada bética de forma global es decepción, más certera que la manida y discutible fracaso. ¿Por qué decepcionó esta segunda temporada del Betis de Setién? En nuestra opinión las causas vinieron desde tres orígenes: el entorno, la dirección deportiva, y el propio Setién junto a su plantilla y cuerpo técnico. Veámoslas por separado, advirtiendo de antemano de que este post se saldrá, por una vez, de lo estrictamente táctico.
1. EL ENTORNO
O, si lo prefieren, las expectativas. Porque mirados con frialdad los resultados del Betis (10º en LaLiga, semifinalista en Copa, eliminado tras la fase de grupos en Europa League) están sin duda muy por encima de sus promedios históricos. Sin embargo la trayectoria seguida para alcanzar esos resultados (un up and under, que dirían en rugby) y el aire viciado de parte del entorno bético convirtió los últimos meses en una pesadilla.
Hacia el mes de diciembre la ilusa ilusión de progresión continua que alimenta la afición al fútbol parecía hacerse realidad para los béticos. Todo prometía felicidad: una plantilla de calidad, llena de novedades celebradas por casi todo el mundo (este blog incluido) como las de Canales, Inui, Lo Celso o Sidnei, y cuyos defectos aún no se habían evidenciado; el buen funcionamiento táctico del equipo, valorado así por el propio entrenador, que había perfeccionado mecanismos como la contrapresión; y la proyección de un equipo que partía de un suelo aparente del sexto puesto del año anterior y que triunfaba en campos del máximo prestigio como el Camp Nou o San Siro, con un juego vistoso que daba fama al Betis en toda Europa.
Sin embargo ni siquiera ese idílico estado de cosas había acabado con cierta oposición futbolística a Setién, lícita si se hubiera debido a una mera cuestión de gusto por uno u otro estilo de juego, pero que tenía su origen más bien en la pura inquina personal (originada en una muy tensa entrevista en la Cadena SER) y en la completa ignorancia de los principios básicos del estilo de juego que quería hacer el Betis. La peculiar personalidad del entrenador bético, un norteño sincero y carente de la hipocresía necesaria para caer simpático a los sevillanos, creó –incluso en los mejores momentos– una pequeña legión de ruidosos haters a la espera del menor tropezón para linchar al entrenador. Poco importó que los repetidos argumentos de este sector, autodenominado exigente, oscilaran muchas veces entre lo tendencioso y el puro ventajismo: así, se insistió hasta la saciedad en que la sociedad tenía el mayor presupuesto de su historia (algo cierto para casi todos los clubes de LaLiga), y se llegó al más absoluto absurdo con la repetidísima valoración del fracaso en la Copa: cierto entorno paró en el minuto 55 de un partido concreto el reloj de la competición, demostrando que cuando solo el triunfo absoluto colma las expectativas el llamado fracaso es una opción estadísticamente casi segura.
2. LA DIRECCIÓN DEPORTIVA
La dirección acertó en los fichajes primaverales, y en particular en un excelente aprovechamiento de oportunidades de mercado, incorporando a buenos jugadores a coste cero (o casi) como Pau, Canales, Inui o Sidnei. Sin embargo ya en verano tomó decisiones muy discutibles, como incorporar –en un cambio casi cromo por cromo– a William Carvalho en sustitución de Fabián –jovencísimo pero hoy ya más veces internacional que Canales–, deshacerse de Adán o confiar en tres delanteros centro que no daban garantía alguna por falta de recorrido en Primera División. Una tercera ventana de mercado fracasada consecutivamente en la incorporación de un delantero de nivel, en el pasado invierno, provocó al equipo problemas de juego (falta de un delantero diana al que enviar balones largos) y graves problemas de gol.
3. EL CUERPO TÉCNICO Y LA PLANTILLA
Naturalmente estas razones no exoneran de responsabilidad a la plantilla de jugadores y, sobre todo, a los técnicos, encabezados por Quique Setién, en el decepcionantísimo final de temporada. Una vez eliminados de la Europa League y la Copa, a primeros de marzo, el equipo ya no tenía sobrecarga de partidos que le hiciera mella en lo físico, lo psicológico o el tiempo de preparación de cada encuentro. Con una buena plantilla y una mecánica de juego –el fútbol de posición–ya interiorizada durante un par de años, y que su entrenador (y nosotros) cree que da ventaja al equipo que la practica, no parecía haber razón ninguna para que el equipo no enfilase un buen final de liga y pelease puestos Champions con el premio de consolación de una clasificación europea. ¿Qué sucedió? Es difícil saber las causas exactas de este pequeño hundimiento y ventajista pretender sacarlas a relucir a posteriori, pero necesario intentar entender lo sucedido.
Difícilmente se pueden achacar a lo puramente táctico los problemas futbolísticos de este final de curso. Es cierto que el Betis de esta temporada no terminó de resolver ciertos defectos, y en particular dos: un mal aprovechamiento de los robos en campo rival por falta de aceleración tras estos (el equipo siempre reiniciaba parsimoniosamente la jugada tras arrebatar la pelota al rival en vez de sorprenderlo cuando este se estaba abriendo); y el escaso uso de los delanteros para triangular con los centrocampistas en situaciones de salida de balón contra presión alta del rival, lo que provocó que los interiores y laterales béticos fueran casi siempre encimados por los rivales sin miedo al castigo. Por demás los mecanismos del juego de posición estaban bien aprendidos y, contra la opinión general, durante el último tercio de liga los técnicos tocaron todas las teclas posibles para paliar diversos problemas: cambios de esquema (usando incluso defensa de cuatro y laterales interiores), uso de carrileros muy ofensivos para dar mayor profundidad, alternancia del juego al pie con juego largo (como ante el Getafe en casa)... Cierto es que la idea básica de juego se mantuvo casi siempre, pero con una plantilla hecha para jugar de ese modo y tras dos años practicando ese juego un volantazo hubiera sido, con casi toda seguridad, suicida. Por último, la finura posicional del dúo Setién-Sarabia tampoco indica que la falta de pericia táctica en el ajedrez futbolístico haya sido causa de la mala racha bética.
Tampoco lo físico parece haber producido estos malos resultados: el diferencial de goles del equipo en las segundas partes fue mucho mejor que en las primeras, algo que tiene origen táctico pero que en todo caso no parece denotar falta de fondo físico del equipo. Así pues habrá que buscar en lo psicológico y en las condiciones técnicas y físicas individuales de los jugadores el origen de lo sucedido. En cuanto a esto último, ciertamente la falta de determinados perfiles en la plantilla (un buen delantero centro, básicamente) más algunas decisiones discutibles en cuanto a alineaciones perjudicaron al equipo: si a inicios de temporada toda la plantilla parecía estar integrada competitivamente, en pocos meses determinados jugadores como Barragán o León habían desaparecido por completo, y otros como Tello parecían infrautilizados. Ahí si tenemos que señalar un posible problema del cuerpo técnico: por un cierto extremismo en su idea futbolística de control del juego se fomentó determinado perfil de jugador –como Francis, cuyas estadísticas en manejo de balón deben de ser sin duda muy buenas pero en cuanto a goles y asistencias son muy malas– en detrimento de jugadores, como los antes citados, cuya relación con el gol fue estadísticamente indudable la temporada anterior: máximo goleador (León), uno de los máximos asistentes (Barragán) y uno de los jugadores que mejor combina ambos aspectos (Tello). A esas bajas voluntarias se sumaron otras involuntarias, com la de Junior, que hicieron daño al equipo.
De ahí nos deslizamos al último aspecto analizable, el psicológico, y en concreto a la famosa competitividad, asunto peliagudo y en el que, insistimos, escribimos desde la ventaja de ver todo a posteriori. Setién en los últimos meses cruzó cierta línea roja: defendió la superioridad de su idea de juego por cuestiones estéticas (casi éticas, diría uno) y no, como hasta entonces, por entenderla como el mejor método para ganar. Ahí perdió objetividad en su discurso –la estética es cuestión subjetiva; el resultado, objetiva–, y cargó de razones a sus detractores y, lo que es peor, de excusas a sus jugadores. Se escudó en cierto discurso victimista, algo humanamente comprensible como autodefensa pero que pareció exonerar a la plantilla y al propio cuerpo técnico de culpa alguna en las derrotas.
¿Llevaba razón Setién al atribuir a la mala suerte que el buen juego de su equipo no se convirtiera en victorias? Veamos los datos objetivos, aunque es poco probable que la suerte influya en el largo plazo (sí en 3 o 4 partidos, raramente en 38):
- El diferencial de goles del Betis (+44-52) fue peor que su diferencial de resultados (G/E/P: 14/8/16), debido a que los béticos ganaron muchos partidos por un gol y cayeron en varias goleadas; una oscilación de la suerte ahí les habría privado de más puntos aún.
- El bajo número de empates favoreció también a los béticos en la tabla.
- Sí es cierto que alguna tabla final de goles esperados por remates (xG) da más puntos al equipo (52,39 puntos frente a los 50 reales), y desde luego mucha mejor diferencia de goles que la real (+51,58-53,54), lo que habría colocado al equipo en un virtual e insuficiente octavo puesto:
https://understat.com/league/La_liga
xG: una forma de medir los resultados "merecidos" según cantidad y calidad de disparos a puerta
Más curiosa y significativa es la estadística de puntos logrados por los béticos ante equipos de mayor o menor nivel: muy sorprendentemente el Betis sumó más puntos ante los equipos con los seis mayores presupuestos de LaLiga que ante los seis con menores presupuestos (recordemos que los béticos vencieron a Barcelona, Atlético, Madrid, Sevilla y Villarreal). Aquí sí se señala un claro problema mental, pues no hay razón táctica para ello (observen al City de Guardiola en Premier y Champions). Simplemente, los béticos demostraron capacidad para vencer a rivales del más alto nivel pero no la fortaleza mental debida para afrontar los partidos sin glamour con la tensión necesaria, y eso en el torneo de la regularidad se paga.
En suma: desde nuestro punto de vista la responsabilidad de la decepción de los béticos debe dividirse en tres partes, tal vez desiguales: club, entorno (incluida la propia afición) y entrenadores. Mucho nos tememos que el tiempo pondrá a Setién en un sitio mucho más alto que el que ocupa ahora en el aprecio de muchos béticos, y que alguna vez se hará justicia a su trabajo: su concepción del juego, su habilidad posicional, sus resultados globales, sus victorias en derbis, su magnífica promoción de jugadores canteranos, la proyección y atracción de jugadores de alto nivel y, en suma, haber devuelto al Betis al escaparate europeo y al sitio que objetivamente merece. Que, por cierto, no está entre los cuatro primeros de LaLiga, mal que nos pese.
En suma: desde nuestro punto de vista la responsabilidad de la decepción de los béticos debe dividirse en tres partes, tal vez desiguales: club, entorno (incluida la propia afición) y entrenadores. Mucho nos tememos que el tiempo pondrá a Setién en un sitio mucho más alto que el que ocupa ahora en el aprecio de muchos béticos, y que alguna vez se hará justicia a su trabajo: su concepción del juego, su habilidad posicional, sus resultados globales, sus victorias en derbis, su magnífica promoción de jugadores canteranos, la proyección y atracción de jugadores de alto nivel y, en suma, haber devuelto al Betis al escaparate europeo y al sitio que objetivamente merece. Que, por cierto, no está entre los cuatro primeros de LaLiga, mal que nos pese.
Como siempre los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
lunes, 20 de mayo de 2019
Real Madrid 0 - Betis 2 (38ª y última jornada de LaLiga)
REAL DE MADRID (0): Keylor Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo; Modric, Marcos Llorente, Fede Valverde (Isco, m. 68); Brahim (Asensio, m. 59), Benzema (Lucas Vázquez, m. 76) y Vinicius.
BETIS (2): Pau López; Mandi, Feddal, Bartra; William (Sidnei, m. 91), Francis, Kaptoum (Jesé, m. 67), Guardado, Junior; Lo Celso y Loren (Tello, m. 73).
Goles: 0-1, m. 61: Loren. 0-2, m. 74: Jesé.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró cartulina amarilla a Kaptoum, Marcos Llorente, Valverde, Carvajal e Isco. Se jubiló con un arbitraje à l'espagnole: diplomático, fuerte con el débil y débil con el fuerte.
57.000 espectadores y buenas condiciones en el Bernabéu.
Se despidió Setién del Betis con otra victoria histórica, esta vez en el estadio del club más ganador de todos los tiempos. La trayectoria de su Betis y la sordina puesta sobre partidos como el de ayer por el entorno mediático sevillano serán juzgados por la historia, y será pronto.
Primera hora de partido
Si la falta de motivación y el estado decadente del vigente tricampeón consecutivo de la Champions puede quitar valor a la victoria, el terrible arbitraje (preñado de detalles decisivos contra los béticos) y la igualmente escasa motivación que en principio podían haber tenido los béticos le devuelve valor a esta. Pronto habrá ocasión de analizar, eso sí, por qué este Betis ha rendido en escenarios así muy por encima de lo hecho en los alcoraces y butarques de la categoría.
Setién, conocedor de su destino ya antes del partido, murió con sus botas puestas: alineó a un equipo de fieles a sus ideas (los que en la hora de la despedida le han dado las gracias en lugar de recordar los errores cometidos), como Mandi, Bartra, Junior, Francis o Guardado, y se atrevió una vez más a disputar el balón a un grande en su propia casa. Para ello plantó a un equipo bastante físico para lo habitual en este Betis y lo colocó prácticamente en espejo ante el 4-3-3 madridista: con unos carrileros no excesivamente adelantados (ya subían bastante los del rival) y Carvalho en posición avanzada para estorbar a Llorente, el Betis presionaría prácticamente en uno contra uno al Madrid durante la mayoría del partido.
El Betis dibujaba pues un habitual 3-1-4-2, en el que de nuevo Feddal, aun siendo zurdo, era el defensa central, para aprovechar mejor allí sus características de defensa a la antigua y su buen pase largo –cerrada su salida por la posición de Carvalho–; Bartra, más rápido que el marroquí y tendente a la salida en conducción, quedaría en la izquierda. La contracara de la valiente presión bética, además del desgaste físico, sería la situación de los centrales béticos, expuestos al mano a mano contra los tres puntas madridistas. Con problemas para salir jugando y tapiada su banda derecha por Junior, los madridistas cargarían el ataque por su banda izquierda, hacia las habituales caídas a ese costado de Benzema y las subidas de Marcelo para conectar con las siempre vistosas conducciones del triatleta Vinicius (carreras, bicicletas, y, al final, nada en casi ninguna de sus jugadas), siempre prometedoras pero casi siempre bien controladas por Mandi. En el sector contrario Brahmi prácticamente no participaría en el juego.
En el Betis Lo Celso era el encargado de alborotar el sistema defensivo rival, con movimientos muy libres que habitualmente caían a la zona de interior derecho pero sin dejar de aparecer por los espacios generados por Loren. Guardado era un interior muy móvil, que buscaba también la espalda de los centrocampistas del Madrid por delante de Carvalho y preferentemente por el sector izquierdo del ataque bético. El Betis, tomando como siempre importantes riesgos en la salida de balón pero esta vez con un Carvalho exquisito en corto, tocaba con cierto desahogo en el centro del campo, donde contaba con cierta superioridad numérica, y buscaba la espalda de una defensa madridista muy adelantada. Las ocasiones, escasas, se alternaban en ambas áreas, aunque siempre más y más peligrosas en la madridista. Una buena combinación de los béticos, que incluyó un desmarque de un interior bético a la espalda de la defensa rival (jugada, desgraciadamente, rara de ver esta temporada), acababa con el 0-1 sobre la hora de juego.
Última media hora
Muy en su estilo habitual –ese desastre táctico que le ha dado tres Copas de Europa– Zidane va acumulando hombres de ataque sin demasiado criterio: tras cambiar cromos con los dos primeros relevos, parece acabar con su 4-3-3 pero con los extremos finalmente a pie natural (Vázquez y Asensio), destinados pues a acabar jugada con centros hacia rematadores del calibre de Vinicius e Isco (¡?). Valiente y, literalmente, sin nada que perder, Setién atrasa a Lo Celso para meter a Jesé como (verdadero) segundo punta; para el tramo final renuncia (como suele hacer habitualmente si va ganando) a defender mano a mano en todo el campo, y organiza un 5-4-1 en el que Tello y Guardado ocupan las bandas, mientras Lo Celso y Carvalho ejercen de mediocentros. Desquiciado y desorganizado el Madrid, un Betis en su salsa se dedica a jugar un gigantesco rondo de 11 contra 10 (Pau participa) y termina el partido dominando ampliamente la posesión y sin pasar el menor apuro.
Línea por línea
Pau jugó bien con los pies e intervino poco bajo palos. Pese a las dificultades del rival y el sistema de juego, la línea de tres bética sostuvo al equipo sin problemas, con sentido de la anticipación y buena salida de balón.
Aunque en este blog huyamos de la crítica –fácil– hacia los entrenadores como meros alineadores, partidos como el de ayer retratan aciertos y errores, y en este caso concreto las apuestas de Setién por Junior y Francis en los carriles para esta temporada. El dominicano, que difícilmente durará mucho en el club, hizo una verdadera exhibición de poderío físico, gestión del balón y manejo de los fundamentos técnicos del juego (véase la asistencia del 0-2, con su derecha). En la banda contraria Francis añadió un grave error técnico y táctico en la jugada más peligrosa del Madrid (un disparo al palo de Benzema tras asistencia involuntaria del bético) a una simétrica exhibición, pero de falta de condiciones físicas para el carril: con su escasa potencia física no puede exponerse a constantes unos contra uno en los que siempre perderá.
Carvalho hizo uno de sus mejores partidos ofensivos en el Betis; magnífico en el manejo en espacios reducidos, le faltó profundizar cuando salió de la presión. Guardado compensó con su asistencia y su mejora en el tramo final una hora de juego deficiente, y Kaptoum progresa muy adecuadamente.
Arriba Lo Celso volvió a demostrar su enorme clase con balón, aunque le faltó el gol; por fin lo alcanzaron Loren y Jesé, que lucieron por demás poco. Tello provocó algún peligro y Sidnei apareció de forma anecdótica como mediocentro.
Setién se va del club como uno de los entrenadores tácticamente más capacitados de su historia, y deja en la retina de los béticos –partidarios y detractores– un puñado de partidos que jamás se olvidarán. Volverán las goleadas en campos célebres y entonces se le echará de menos.
Pronto llegará un balnace de la temporada. Entre tanto, pueden comentar aquí o en Twitter.
BETIS (2): Pau López; Mandi, Feddal, Bartra; William (Sidnei, m. 91), Francis, Kaptoum (Jesé, m. 67), Guardado, Junior; Lo Celso y Loren (Tello, m. 73).
Goles: 0-1, m. 61: Loren. 0-2, m. 74: Jesé.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró cartulina amarilla a Kaptoum, Marcos Llorente, Valverde, Carvajal e Isco. Se jubiló con un arbitraje à l'espagnole: diplomático, fuerte con el débil y débil con el fuerte.
57.000 espectadores y buenas condiciones en el Bernabéu.
Se despidió Setién del Betis con otra victoria histórica, esta vez en el estadio del club más ganador de todos los tiempos. La trayectoria de su Betis y la sordina puesta sobre partidos como el de ayer por el entorno mediático sevillano serán juzgados por la historia, y será pronto.
Primera hora de partido
Si la falta de motivación y el estado decadente del vigente tricampeón consecutivo de la Champions puede quitar valor a la victoria, el terrible arbitraje (preñado de detalles decisivos contra los béticos) y la igualmente escasa motivación que en principio podían haber tenido los béticos le devuelve valor a esta. Pronto habrá ocasión de analizar, eso sí, por qué este Betis ha rendido en escenarios así muy por encima de lo hecho en los alcoraces y butarques de la categoría.
Setién, conocedor de su destino ya antes del partido, murió con sus botas puestas: alineó a un equipo de fieles a sus ideas (los que en la hora de la despedida le han dado las gracias en lugar de recordar los errores cometidos), como Mandi, Bartra, Junior, Francis o Guardado, y se atrevió una vez más a disputar el balón a un grande en su propia casa. Para ello plantó a un equipo bastante físico para lo habitual en este Betis y lo colocó prácticamente en espejo ante el 4-3-3 madridista: con unos carrileros no excesivamente adelantados (ya subían bastante los del rival) y Carvalho en posición avanzada para estorbar a Llorente, el Betis presionaría prácticamente en uno contra uno al Madrid durante la mayoría del partido.
El Betis dibujaba pues un habitual 3-1-4-2, en el que de nuevo Feddal, aun siendo zurdo, era el defensa central, para aprovechar mejor allí sus características de defensa a la antigua y su buen pase largo –cerrada su salida por la posición de Carvalho–; Bartra, más rápido que el marroquí y tendente a la salida en conducción, quedaría en la izquierda. La contracara de la valiente presión bética, además del desgaste físico, sería la situación de los centrales béticos, expuestos al mano a mano contra los tres puntas madridistas. Con problemas para salir jugando y tapiada su banda derecha por Junior, los madridistas cargarían el ataque por su banda izquierda, hacia las habituales caídas a ese costado de Benzema y las subidas de Marcelo para conectar con las siempre vistosas conducciones del triatleta Vinicius (carreras, bicicletas, y, al final, nada en casi ninguna de sus jugadas), siempre prometedoras pero casi siempre bien controladas por Mandi. En el sector contrario Brahmi prácticamente no participaría en el juego.
En el Betis Lo Celso era el encargado de alborotar el sistema defensivo rival, con movimientos muy libres que habitualmente caían a la zona de interior derecho pero sin dejar de aparecer por los espacios generados por Loren. Guardado era un interior muy móvil, que buscaba también la espalda de los centrocampistas del Madrid por delante de Carvalho y preferentemente por el sector izquierdo del ataque bético. El Betis, tomando como siempre importantes riesgos en la salida de balón pero esta vez con un Carvalho exquisito en corto, tocaba con cierto desahogo en el centro del campo, donde contaba con cierta superioridad numérica, y buscaba la espalda de una defensa madridista muy adelantada. Las ocasiones, escasas, se alternaban en ambas áreas, aunque siempre más y más peligrosas en la madridista. Una buena combinación de los béticos, que incluyó un desmarque de un interior bético a la espalda de la defensa rival (jugada, desgraciadamente, rara de ver esta temporada), acababa con el 0-1 sobre la hora de juego.
Última media hora
Muy en su estilo habitual –ese desastre táctico que le ha dado tres Copas de Europa– Zidane va acumulando hombres de ataque sin demasiado criterio: tras cambiar cromos con los dos primeros relevos, parece acabar con su 4-3-3 pero con los extremos finalmente a pie natural (Vázquez y Asensio), destinados pues a acabar jugada con centros hacia rematadores del calibre de Vinicius e Isco (¡?). Valiente y, literalmente, sin nada que perder, Setién atrasa a Lo Celso para meter a Jesé como (verdadero) segundo punta; para el tramo final renuncia (como suele hacer habitualmente si va ganando) a defender mano a mano en todo el campo, y organiza un 5-4-1 en el que Tello y Guardado ocupan las bandas, mientras Lo Celso y Carvalho ejercen de mediocentros. Desquiciado y desorganizado el Madrid, un Betis en su salsa se dedica a jugar un gigantesco rondo de 11 contra 10 (Pau participa) y termina el partido dominando ampliamente la posesión y sin pasar el menor apuro.
Línea por línea
Pau jugó bien con los pies e intervino poco bajo palos. Pese a las dificultades del rival y el sistema de juego, la línea de tres bética sostuvo al equipo sin problemas, con sentido de la anticipación y buena salida de balón.
Aunque en este blog huyamos de la crítica –fácil– hacia los entrenadores como meros alineadores, partidos como el de ayer retratan aciertos y errores, y en este caso concreto las apuestas de Setién por Junior y Francis en los carriles para esta temporada. El dominicano, que difícilmente durará mucho en el club, hizo una verdadera exhibición de poderío físico, gestión del balón y manejo de los fundamentos técnicos del juego (véase la asistencia del 0-2, con su derecha). En la banda contraria Francis añadió un grave error técnico y táctico en la jugada más peligrosa del Madrid (un disparo al palo de Benzema tras asistencia involuntaria del bético) a una simétrica exhibición, pero de falta de condiciones físicas para el carril: con su escasa potencia física no puede exponerse a constantes unos contra uno en los que siempre perderá.
Carvalho hizo uno de sus mejores partidos ofensivos en el Betis; magnífico en el manejo en espacios reducidos, le faltó profundizar cuando salió de la presión. Guardado compensó con su asistencia y su mejora en el tramo final una hora de juego deficiente, y Kaptoum progresa muy adecuadamente.
Arriba Lo Celso volvió a demostrar su enorme clase con balón, aunque le faltó el gol; por fin lo alcanzaron Loren y Jesé, que lucieron por demás poco. Tello provocó algún peligro y Sidnei apareció de forma anecdótica como mediocentro.
Setién se va del club como uno de los entrenadores tácticamente más capacitados de su historia, y deja en la retina de los béticos –partidarios y detractores– un puñado de partidos que jamás se olvidarán. Volverán las goleadas en campos célebres y entonces se le echará de menos.
Pronto llegará un balnace de la temporada. Entre tanto, pueden comentar aquí o en Twitter.
lunes, 13 de mayo de 2019
Betis 2 - Huesca 1 (37ª jornada de LaLiga)
BETIS (2): Joel Robles; Francis (William Carvalho, m. 65), Bartra, Feddal, Junior; Joaquín, Guardado (Lainez, m. 90), Kaptoum (Jesé, m. 77), Tello; Lo Celso y Loren.
S.D. HUESCA (1): Jovanovic; Pulido, Etxeita, Diéguez, Javi Galán; Juanpi (Cristian Rivera, m. 79), Herrera, Moi Gómez, Ferreiro (Luisinho, m. 92); Melero (Musto, m. 79) y Enric Gallego.
Goles: 1-0, m. 22: Joaquín. 1-1, m. 54: Juanpi, de penalti. 2-1, m. 97: Joaquín.
Árbitro: Cordero Vega (Comité Cántabro). Hiperactuado. Amonestó a Etxeita, Javi Galán, Feddal, Luisinho. Expulsó con roja directa a Pulido (m. 77).
Incidencias: 28.000 espectadores y calor sofocante en el Villamarín.
Tuvo que acabar el rival con diez jugadores y llegar el último minuto de un largo descuento para que el Betis superase al Huesca tras un mal partido. El Betis, cierto, fue algo mejor que su rival, pero era día para pasar por encima de un equipo que ya ha bajado los brazos (fue goleado de forma hiriente hace pocos días), con ausencias importantes y que es uno de los peores visitantes de la categoría.
Primeros 55 minutos
Y es que la más plausible causa del bajo rendimiento del Betis en las últimas jornadas es una falta de activación que a veces raya la indolencia; más adelante tocaremos el tema, aunque afortunadamente lo nuestro es la táctica; en ella los entrenadores y jugadores del Betis estuvieron tan finos como casi siempre.
Los béticos repitieron alineación (algo notable) y volvieron a usar el bien diseñado y muy especial 4-2-3-1 de Eibar, aunque (más que nunca) esa simple serie de cifras dice poco sobre los sutiles mecanismos realizados sobre el campo. Como hace una semana, los béticos defendían con un 4-4-2 en el que Lo Celso y Loren quedaban por delante de un doble pivote formado por Guardado y Kaptoum. Pero a la hora de atacar se movían de nuevo con detallismo: ambos mediocentros más Lo Celso se intercambiaban los roles de pivote e interiores para organizar un 4-3-3 en el que los laterales, en la mayoría de las jugadas, hacían movimientos de lateral-interior para que Joaquín y Tello quedaran como extremos a la antigua, por fuera. La calidad de los movimientos ajedrecísticos de los jugadores béticos llegaba a tal perfección que en algún momento clonaban con exactitud sorprendente situaciónes óptimas teóricas de espaciado de jugadores en ataque (aquí ya comentadas muchas veces):
Como sucedía en el Bayern de Guardiola, resultaban curiosos algunos detalles de las permutas entre los tres hombres de fuera: Lo Celso solía ser interior derecho muy ofensivo, pero Kaptoum se resistía a ocupar una posición tan adelantada y eso provocaba en bastantes ocasiones un original movimiento de desdoble por dentro de Junior en el que el dominicano (exactamente como le sucedía a Alaba cuando jugaba en el costado izquierdo junto a Thiago) aparecía prácticamente como delantero, a la izquierda de Loren. Por la derecha Francis sí era un obediente Lahm.
Sin embargo el ritmo del partido, tal vez obligado por prudencia ante la altísima temperatura que sufrían los jugadores, era bajo y el Betis rara vez se ponía de gol. De hecho los béticos, remisos a hacer una presión muy alta, toleraron al inicio largas posesiones de los oscenses, que por su parte jugaban también un 4-2-3-1, este clásico, en el que Melero mediapunteaba por detrás del incordioso tanque Gallego. Joaquín marcaba de cabeza mediada la primera mitad, pero el Huesca empataba pronto en la segunda parte.
Minuto 55 al finalAunque tarde y solo con relativo éxito, el Betis trata de meter algo más de intensidad al juego y empuja al Huesca, que ya apenas sale. En el minuto 65 Setién mete a Carvalho y pasa a un 3-1-4-2 en el que Junior es tercer central y Lo Celso queda arriba con Loren. Cuando comparece Jesé prácticamente se dibuja un 3-4-3, y más aún con Lainez como extremo derecho, en un final en el que los visitantes ya se encierran muy atrás y el Betis mete arriba incluso a Feddal. Muy tarde llega un gran gol de Joaquín.
Línea por línea
Joel cumplió en un partido con poco trabajo. El penalti algo absurdo de Feddal y un encuentro de escasa autoridad de Bartra refuerzan la convicción de que los centrales de este equipo juegan más a gusto en línea de tres que en la tradicional de cuatro.
Aunque pase desapercibido por la escasa espectacularidad de sus acciones Junior hizo una verdadera exhibición física. Su dominio de cualquier balón o rival que pase por su radio de acción, más amplio que el de cualquier otro jugador, es tremendo y recuerda a los laterales del (muy físico) fútbol italiano de los 90; como además sabe parar la pelota y pasarla, como se vio en el 1-0, resulta un jugador sin techo a la vista. La cualidades de Francis son exactamente opuestas, cosa que nos hace dudar cada día más que sea un jugador válido para este nivel, al menos como lateral.
Guardado, como suele, suplió con voluntad y manejo de balón sus limitaciones físicas. No las tiene Kaptoum, que usó mil veces su arrancada para desbordar por dentro y ganar balones divididos. ¿Será lateral? Tello metió miedo pero culminó poco, al contrario que un Joaquín que demostró un amor propio y un dolor de camiseta que parece abundar poco en la plantilla. Lo Celso dejó toques de calidad y Loren no tuvo acierto ni suerte.
A su manera y paradójicamente Carvalho subió el ritmo del Betis. Jesé tuvo tiempo de fallar su ocasión habitual y Lainez tuvo muy poco, pero suficiente para mostrar escaso criterio de elección de jugada.
Eder Sarabia, sustituto de Setién ante la prensa, habló de que los jugadores "se habían partido el pecho" y abundó (como luego Bartra) en la mala fortuna del equipo en partidos "muy bien" jugados como el de Eibar o (Setién dixit semanas antes) ante el Valencia (ambos acabados en derrota). Aunque la autorreivindicación sea comprensible, parece evidente que este conformismo, que cae prácticamente en la complacencia de los técnicos hacia sus jugadores, ha fomentado muy poco la competitivdad de este equipo. Aunque no sea el tema central de este blog, a final de temporada analizaremos el asunto con más extensión, intentando usar datos objetivos.
El detalle
A poco del final (1-1) un córner favorable al Betis tardó interminables segundos en encontrar quien lo sacara; acciones así hablan por sí solas de la motivación del equipo.
Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
S.D. HUESCA (1): Jovanovic; Pulido, Etxeita, Diéguez, Javi Galán; Juanpi (Cristian Rivera, m. 79), Herrera, Moi Gómez, Ferreiro (Luisinho, m. 92); Melero (Musto, m. 79) y Enric Gallego.
Goles: 1-0, m. 22: Joaquín. 1-1, m. 54: Juanpi, de penalti. 2-1, m. 97: Joaquín.
Árbitro: Cordero Vega (Comité Cántabro). Hiperactuado. Amonestó a Etxeita, Javi Galán, Feddal, Luisinho. Expulsó con roja directa a Pulido (m. 77).
Incidencias: 28.000 espectadores y calor sofocante en el Villamarín.
Tuvo que acabar el rival con diez jugadores y llegar el último minuto de un largo descuento para que el Betis superase al Huesca tras un mal partido. El Betis, cierto, fue algo mejor que su rival, pero era día para pasar por encima de un equipo que ya ha bajado los brazos (fue goleado de forma hiriente hace pocos días), con ausencias importantes y que es uno de los peores visitantes de la categoría.
Primeros 55 minutos
Y es que la más plausible causa del bajo rendimiento del Betis en las últimas jornadas es una falta de activación que a veces raya la indolencia; más adelante tocaremos el tema, aunque afortunadamente lo nuestro es la táctica; en ella los entrenadores y jugadores del Betis estuvieron tan finos como casi siempre.
Los béticos repitieron alineación (algo notable) y volvieron a usar el bien diseñado y muy especial 4-2-3-1 de Eibar, aunque (más que nunca) esa simple serie de cifras dice poco sobre los sutiles mecanismos realizados sobre el campo. Como hace una semana, los béticos defendían con un 4-4-2 en el que Lo Celso y Loren quedaban por delante de un doble pivote formado por Guardado y Kaptoum. Pero a la hora de atacar se movían de nuevo con detallismo: ambos mediocentros más Lo Celso se intercambiaban los roles de pivote e interiores para organizar un 4-3-3 en el que los laterales, en la mayoría de las jugadas, hacían movimientos de lateral-interior para que Joaquín y Tello quedaran como extremos a la antigua, por fuera. La calidad de los movimientos ajedrecísticos de los jugadores béticos llegaba a tal perfección que en algún momento clonaban con exactitud sorprendente situaciónes óptimas teóricas de espaciado de jugadores en ataque (aquí ya comentadas muchas veces):
Como sucedía en el Bayern de Guardiola, resultaban curiosos algunos detalles de las permutas entre los tres hombres de fuera: Lo Celso solía ser interior derecho muy ofensivo, pero Kaptoum se resistía a ocupar una posición tan adelantada y eso provocaba en bastantes ocasiones un original movimiento de desdoble por dentro de Junior en el que el dominicano (exactamente como le sucedía a Alaba cuando jugaba en el costado izquierdo junto a Thiago) aparecía prácticamente como delantero, a la izquierda de Loren. Por la derecha Francis sí era un obediente Lahm.
Sin embargo el ritmo del partido, tal vez obligado por prudencia ante la altísima temperatura que sufrían los jugadores, era bajo y el Betis rara vez se ponía de gol. De hecho los béticos, remisos a hacer una presión muy alta, toleraron al inicio largas posesiones de los oscenses, que por su parte jugaban también un 4-2-3-1, este clásico, en el que Melero mediapunteaba por detrás del incordioso tanque Gallego. Joaquín marcaba de cabeza mediada la primera mitad, pero el Huesca empataba pronto en la segunda parte.
Minuto 55 al finalAunque tarde y solo con relativo éxito, el Betis trata de meter algo más de intensidad al juego y empuja al Huesca, que ya apenas sale. En el minuto 65 Setién mete a Carvalho y pasa a un 3-1-4-2 en el que Junior es tercer central y Lo Celso queda arriba con Loren. Cuando comparece Jesé prácticamente se dibuja un 3-4-3, y más aún con Lainez como extremo derecho, en un final en el que los visitantes ya se encierran muy atrás y el Betis mete arriba incluso a Feddal. Muy tarde llega un gran gol de Joaquín.
Línea por línea
Joel cumplió en un partido con poco trabajo. El penalti algo absurdo de Feddal y un encuentro de escasa autoridad de Bartra refuerzan la convicción de que los centrales de este equipo juegan más a gusto en línea de tres que en la tradicional de cuatro.
Aunque pase desapercibido por la escasa espectacularidad de sus acciones Junior hizo una verdadera exhibición física. Su dominio de cualquier balón o rival que pase por su radio de acción, más amplio que el de cualquier otro jugador, es tremendo y recuerda a los laterales del (muy físico) fútbol italiano de los 90; como además sabe parar la pelota y pasarla, como se vio en el 1-0, resulta un jugador sin techo a la vista. La cualidades de Francis son exactamente opuestas, cosa que nos hace dudar cada día más que sea un jugador válido para este nivel, al menos como lateral.
Guardado, como suele, suplió con voluntad y manejo de balón sus limitaciones físicas. No las tiene Kaptoum, que usó mil veces su arrancada para desbordar por dentro y ganar balones divididos. ¿Será lateral? Tello metió miedo pero culminó poco, al contrario que un Joaquín que demostró un amor propio y un dolor de camiseta que parece abundar poco en la plantilla. Lo Celso dejó toques de calidad y Loren no tuvo acierto ni suerte.
A su manera y paradójicamente Carvalho subió el ritmo del Betis. Jesé tuvo tiempo de fallar su ocasión habitual y Lainez tuvo muy poco, pero suficiente para mostrar escaso criterio de elección de jugada.
Eder Sarabia, sustituto de Setién ante la prensa, habló de que los jugadores "se habían partido el pecho" y abundó (como luego Bartra) en la mala fortuna del equipo en partidos "muy bien" jugados como el de Eibar o (Setién dixit semanas antes) ante el Valencia (ambos acabados en derrota). Aunque la autorreivindicación sea comprensible, parece evidente que este conformismo, que cae prácticamente en la complacencia de los técnicos hacia sus jugadores, ha fomentado muy poco la competitivdad de este equipo. Aunque no sea el tema central de este blog, a final de temporada analizaremos el asunto con más extensión, intentando usar datos objetivos.
El detalle
A poco del final (1-1) un córner favorable al Betis tardó interminables segundos en encontrar quien lo sacara; acciones así hablan por sí solas de la motivación del equipo.
Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
domingo, 5 de mayo de 2019
S.D. Eibar 1 - Betis 0 (36ª jornada de LaLiga)
SD EIBAR (1): Dmitrovic; De Blasis, Ramis, Sergio Álvarez, Cote; Escalante, Joan Jordán; Pedro León (Paulo Oliveira, m. 61), Orellana, Cucurella; y Sergi Enrich (Kike García, m. 84).
BETIS (0): Joel Robles; Francis (Lainez, m. 73), Bartra, Feddal, Junior; Kaptoum (Jesé, m. 83), Guardado (William Carvalho, m. 80); Joaquín, Lo Celso, Tello; y Loren.
Gol: 1-0, m. 45: Cote.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego); amonestó a Bartra, Tello, Ramis, Cote y Escalante.
Buena entrada en Ipurúa, lo que allí significa menos de 5.000 espectadores.
Empeñado en dejar escapar los sucesivos trenes que –sorprendentemente– aún le esperaban en el andén, el Betis terminal de Setién explora nuevas formas de caer derrotado: jugando bien, mal o regular, cuando merece perder, empatar o ganar, en casa o, como hoy, tras trabajarse un empate o incluso algo más en un campo complicado. La inoperancia del equipo en las áreas, y especialmente en la rival, tuvo de nuevo mucho que ver con el resultado, aunque el discurso victimista de su entrenador no ayuda tampoco a meter en el plantel el veneno competitivo que es decisivo en ese lugar. La única nota positiva del final de temporada es que el antisetienismo parece haber optado por no hacer leña del árbol caído –algo de agradecer– y su cansina cantinela, cobrada su pieza, ha amainado.
De este penoso tramo los posicionalistas nos llevaremos al menos un muestrario de los conocimientos tácticos de la pareja de técnicos béticos y de su esmerado ajedrez en la colocación de los jugadores, algo que probablemente echaremos en menos en el futuro. En este caso se ofrecieron esquemas diferentes en defensa y ataque y –lo que es más notable– volvimos a presenciar el mecanismo de laterales-interiores tan raro de ver en la liga española –históricamente inédito antes de este último Betis, más bien– que fue estrenado hace muy pocas jornadas con nulo eco en la tácticamente iletrada prensa deportiva sevillana –y, dicho sea de paso, propuesto en sitios como este meses atrás–.
En efecto, de la alineación bética y alguna declaración prepartido podía intuirse lo que propondría el Betis: el popularmente llamado 4-2-3-1, esto es, un 4-4-2 en defensa...
que se convertiría en 4-3-3 en posesión de balón al virar sus posiciones los mediocentros y puntas para que Kaptoum (no Guardado, como nosotros preveíamos) se convirtiese en mediocentro, y Guardado y Lo Celso en interiores:
El mecanismo de laterales-interiores consistió en que al progresar el ataque Francis y Junior, en lugar de doblar por fuera a Joaquín y Tello como toda la vida de dios, quedaban en posiciones retrasadas para que los extremos siguieran jugando muy pegados a la cal, y Lo Celso y Guardado fueran los encargados de ocupar posiciones adelantadas a los costados de Loren:
Como ya hemos explicado aquí, a cambio de perder la sorpresa del desdoble del lateral esta forma de avanzar, muy usada por Guardiola en Múnich y Mánchester, tiene varias ventajas: ante todo, evita al lateral situaciones de uno contra uno en ataque, mucho más apropiadas para verdaderos extremos como Tello o Joaquín que para un Francis; además coloca entre líneas a jugadores habilidosos como Lo Celso, deja el cierre de la contrapresión a defensas naturales y, en fin, ahorra recorrido y cambios de rol a los tres jugadores del ala. Por demás el mecanismo puede activarse o no en cada jugada, permutando posiciones.
El Eibar dispuso también un 4-2-3-1 en el que Orellana mediapunteaba por detrás de Enrich, y León y Cucurella ocupaban las bandas. El desarrollo del encuentro fue bastante homogéneo y mostró el choque de estilos de dos equipos que buscan el dominio de la posesión por vías distintas; los vascos, al estilo británico (que intentó implantar en el Betis Poyet sin éxito alguno hace dos años): presión alta de mucho desgaste físico, ritmo alto, búsqueda de las segundas jugadas, transiciones veloces y juego hacia extremos a pie natural que cruzan balones a un área cargada de rematadores; los béticos, al estilo del juego de posición clásico, esto es, riesgos altos en la salida de balón para evitar el pelotazo largo, posesiones duraderas, e intentos de instalarse en campo rival y hacer una presión intensa y breve cuando se pierde el balón (Gegenpressing o contrapresión).
Primera parte
El desarrollo del partido fue bastante homogéneo: un intercambio de golpes en el que unos y otros tuvieron un éxito solo parcial a la hora de sacar el balón jugado. Ni Eibar ni Betis supieron encontrar la presunta superioridad numérica por dentro que debía provocar el retraso a zonas interiores de sus respectivos mediapuntas; el Betis se vio obligado con frecuencia a jugar largo –con muy poco éxito– hacia un Loren en inferioridad, y solo sabía progresar por los costados, especialmente el derecho. El Eibar salía en ocasiones gracias al juego de espaldas de sus hombres de arriba, pero sus balones cruzados tampoco encontraban remate en el área bética. Un córner cerca del descanso acababa en un gol clonado del encajado ante el valencianista Guedes hace muy poco.
Segunda parte
El escenario cambia poco, salvo en que el Betis toma cada vez más riesgos y las ocasiones son cada vez más frecuentes en las dos áreas. Cerca del final llegan los cambios de Setién, todos ofensivos: Lainez retrasa a Joaquín a lateral, Carvalho sustituye en su puesto a Guardado y finalmente Jesé se convierte en segundo punta para retrasar a Lo Celso a mediocentro ofensivo con el portugués junto a él. El Betis lo intenta de todas las formas pero solo consigue gloria para el portero local, que para incluso un penalti; el Eibar perdona también el segundo.
Línea por línea
El gol encajado por Joel no era imparable, pero las varias paradas de mérito que hizo durante el partido lo exoneran de toda responsabilidad; ahora mismo está sin duda mejor que Pau.
Francis cumplió en su vuelta al once, al igual que una pareja de centrales asentada y puesta a prueba. Junior no estuvo brillante pero impone siempre su físico, esta vez ante el peligroso León.
Tello fue punzante, especialmente cuando el juego fue suficientemente veloz para impedir la llegada de ayudas a su lateral; Joaquín amagó bien pero pegó poco, y Guardado fue de nuevo un pasador seguro aunque poco relevante en zonas calientes. Kaptoum parece consolidarse en la categoría con su fútbol peculiar: en un puesto delicado (mediocentro) cometió algunas pérdidas peligrosas y no mostró buen pie para el pase, pero a cambio su aceleración en corto le permite romper líneas y ganar balones divididos; es un jugador de características muy útiles pero difícil de colocar para un entrenador.
Lo Celso, implicadísimo dadas las circunstancias, pudo ser decisivo y se quedó en protagonista de ocasiones falladas: un palo y un penalti, nada menos. Loren hizo lo de siempre de los delanteros de este Betis: buen trabajo sucio y nulidad ante puerta.
Lainez volvió a mostrar un uno contra uno muy aprovechable; tal vez los mexicanos lleven algo de razón. Carvalho, a su ritmo diésel, y Jesé aparecieron apenas en una jugada de interés.
Setién y Sarabia ven terminar su antes brillante etapa entre una inmerecida melancolía, en parte causada por la terrible inoperancia goleadora de su plantilla. Afortunadamente el equipo no se vino abajo un par de jornadas antes, porque entonces tal vez habría drama.
Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
BETIS (0): Joel Robles; Francis (Lainez, m. 73), Bartra, Feddal, Junior; Kaptoum (Jesé, m. 83), Guardado (William Carvalho, m. 80); Joaquín, Lo Celso, Tello; y Loren.
Gol: 1-0, m. 45: Cote.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego); amonestó a Bartra, Tello, Ramis, Cote y Escalante.
Buena entrada en Ipurúa, lo que allí significa menos de 5.000 espectadores.
Empeñado en dejar escapar los sucesivos trenes que –sorprendentemente– aún le esperaban en el andén, el Betis terminal de Setién explora nuevas formas de caer derrotado: jugando bien, mal o regular, cuando merece perder, empatar o ganar, en casa o, como hoy, tras trabajarse un empate o incluso algo más en un campo complicado. La inoperancia del equipo en las áreas, y especialmente en la rival, tuvo de nuevo mucho que ver con el resultado, aunque el discurso victimista de su entrenador no ayuda tampoco a meter en el plantel el veneno competitivo que es decisivo en ese lugar. La única nota positiva del final de temporada es que el antisetienismo parece haber optado por no hacer leña del árbol caído –algo de agradecer– y su cansina cantinela, cobrada su pieza, ha amainado.
De este penoso tramo los posicionalistas nos llevaremos al menos un muestrario de los conocimientos tácticos de la pareja de técnicos béticos y de su esmerado ajedrez en la colocación de los jugadores, algo que probablemente echaremos en menos en el futuro. En este caso se ofrecieron esquemas diferentes en defensa y ataque y –lo que es más notable– volvimos a presenciar el mecanismo de laterales-interiores tan raro de ver en la liga española –históricamente inédito antes de este último Betis, más bien– que fue estrenado hace muy pocas jornadas con nulo eco en la tácticamente iletrada prensa deportiva sevillana –y, dicho sea de paso, propuesto en sitios como este meses atrás–.
En efecto, de la alineación bética y alguna declaración prepartido podía intuirse lo que propondría el Betis: el popularmente llamado 4-2-3-1, esto es, un 4-4-2 en defensa...
que se convertiría en 4-3-3 en posesión de balón al virar sus posiciones los mediocentros y puntas para que Kaptoum (no Guardado, como nosotros preveíamos) se convirtiese en mediocentro, y Guardado y Lo Celso en interiores:
El mecanismo de laterales-interiores consistió en que al progresar el ataque Francis y Junior, en lugar de doblar por fuera a Joaquín y Tello como toda la vida de dios, quedaban en posiciones retrasadas para que los extremos siguieran jugando muy pegados a la cal, y Lo Celso y Guardado fueran los encargados de ocupar posiciones adelantadas a los costados de Loren:
Como ya hemos explicado aquí, a cambio de perder la sorpresa del desdoble del lateral esta forma de avanzar, muy usada por Guardiola en Múnich y Mánchester, tiene varias ventajas: ante todo, evita al lateral situaciones de uno contra uno en ataque, mucho más apropiadas para verdaderos extremos como Tello o Joaquín que para un Francis; además coloca entre líneas a jugadores habilidosos como Lo Celso, deja el cierre de la contrapresión a defensas naturales y, en fin, ahorra recorrido y cambios de rol a los tres jugadores del ala. Por demás el mecanismo puede activarse o no en cada jugada, permutando posiciones.
El Eibar dispuso también un 4-2-3-1 en el que Orellana mediapunteaba por detrás de Enrich, y León y Cucurella ocupaban las bandas. El desarrollo del encuentro fue bastante homogéneo y mostró el choque de estilos de dos equipos que buscan el dominio de la posesión por vías distintas; los vascos, al estilo británico (que intentó implantar en el Betis Poyet sin éxito alguno hace dos años): presión alta de mucho desgaste físico, ritmo alto, búsqueda de las segundas jugadas, transiciones veloces y juego hacia extremos a pie natural que cruzan balones a un área cargada de rematadores; los béticos, al estilo del juego de posición clásico, esto es, riesgos altos en la salida de balón para evitar el pelotazo largo, posesiones duraderas, e intentos de instalarse en campo rival y hacer una presión intensa y breve cuando se pierde el balón (Gegenpressing o contrapresión).
Primera parte
El desarrollo del partido fue bastante homogéneo: un intercambio de golpes en el que unos y otros tuvieron un éxito solo parcial a la hora de sacar el balón jugado. Ni Eibar ni Betis supieron encontrar la presunta superioridad numérica por dentro que debía provocar el retraso a zonas interiores de sus respectivos mediapuntas; el Betis se vio obligado con frecuencia a jugar largo –con muy poco éxito– hacia un Loren en inferioridad, y solo sabía progresar por los costados, especialmente el derecho. El Eibar salía en ocasiones gracias al juego de espaldas de sus hombres de arriba, pero sus balones cruzados tampoco encontraban remate en el área bética. Un córner cerca del descanso acababa en un gol clonado del encajado ante el valencianista Guedes hace muy poco.
Segunda parte
El escenario cambia poco, salvo en que el Betis toma cada vez más riesgos y las ocasiones son cada vez más frecuentes en las dos áreas. Cerca del final llegan los cambios de Setién, todos ofensivos: Lainez retrasa a Joaquín a lateral, Carvalho sustituye en su puesto a Guardado y finalmente Jesé se convierte en segundo punta para retrasar a Lo Celso a mediocentro ofensivo con el portugués junto a él. El Betis lo intenta de todas las formas pero solo consigue gloria para el portero local, que para incluso un penalti; el Eibar perdona también el segundo.
Línea por línea
El gol encajado por Joel no era imparable, pero las varias paradas de mérito que hizo durante el partido lo exoneran de toda responsabilidad; ahora mismo está sin duda mejor que Pau.
Francis cumplió en su vuelta al once, al igual que una pareja de centrales asentada y puesta a prueba. Junior no estuvo brillante pero impone siempre su físico, esta vez ante el peligroso León.
Tello fue punzante, especialmente cuando el juego fue suficientemente veloz para impedir la llegada de ayudas a su lateral; Joaquín amagó bien pero pegó poco, y Guardado fue de nuevo un pasador seguro aunque poco relevante en zonas calientes. Kaptoum parece consolidarse en la categoría con su fútbol peculiar: en un puesto delicado (mediocentro) cometió algunas pérdidas peligrosas y no mostró buen pie para el pase, pero a cambio su aceleración en corto le permite romper líneas y ganar balones divididos; es un jugador de características muy útiles pero difícil de colocar para un entrenador.
Lo Celso, implicadísimo dadas las circunstancias, pudo ser decisivo y se quedó en protagonista de ocasiones falladas: un palo y un penalti, nada menos. Loren hizo lo de siempre de los delanteros de este Betis: buen trabajo sucio y nulidad ante puerta.
Lainez volvió a mostrar un uno contra uno muy aprovechable; tal vez los mexicanos lleven algo de razón. Carvalho, a su ritmo diésel, y Jesé aparecieron apenas en una jugada de interés.
Setién y Sarabia ven terminar su antes brillante etapa entre una inmerecida melancolía, en parte causada por la terrible inoperancia goleadora de su plantilla. Afortunadamente el equipo no se vino abajo un par de jornadas antes, porque entonces tal vez habría drama.
Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.
martes, 30 de abril de 2019
Betis 1 - Espanyol 1 (35ª jornada de LaLiga)
BETIS (1): Robles; Mandi (Lainez, m. 76), Bartra, Feddal; Guardado; Joaquín, Canales (Loren, m. 66), Kaptoum, Junior; Lo Celso y Jesé (Tello, m. 57).
ESPANYOL (1): Diego López; Lluís, Duarte, Mario Hermoso; Marc Roca; Javi López, Víctor Sánchez, Darder (Álex López, m. 87), Pedrosa; Melendo (Lei Wu, m. 73) y Borja Iglesias (Ferreyra, m. 79).
0-1, m. 36: Sergi Darder. 1-1, m. 93: Feddal.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Feddal, Junior, Mandi, Bartra y Melendo. Ambiente enrarecido en el Villamarín.
El empate in extremis del Betis hoy ante el Espanyol hizo justicia pero acaba definitivamente con las escasísimas esperanzas de unos y otros de entrar en plazas europeas.
Primera parte
Jugaron los dos equipos de inicio un esquema idéntico: 3-1-4-2; esto es, el Espanyol cambiaba su habitual defensa de cuatro para evitarse problemas con los carrileros del Betis, y el Betis jugaba su esquemas más previsible (explicado en este enlace por su propio entrenador, tras un partido similar hace un año). Sorprendidos los técnicos béticos por el esquema del Espanyol, organizaron un sistema defensivo en el que trataban de aprovechar la molestia que suele provocar la cercanía de central y mediocentro al rival a la hora de sacar el balón: trataban de tenderles la trampa aquí muchas veces comentada contra ese esquema:
En presión alta Canales era en principio el encargado de vigilar al mediocentro españolista, Marc Roca; al dejar el Betis libre al central-central visitante, le cedería una estéril posesión, a cambio de ganar superioridad numérica atrás (3 centrales contra Melendo y Borja Iglesias). Esa era la teoría. Sin embargo el Espanyol se zafó bastante bien de ese sistema defensivo bético gracias a dos aciertos: unos centrales muy muy abiertos, que hacían correr muchísimo a Jesé y provocaban desajustes en el costado de Joaquín; y muchísima movilidad de los tres centrocampistas –e incluso de los centrales– a la hora de pedir el balón.
Melendo además (como también su gemelo en el esquema bético, Lo Celso) venía muchas veces al centro del campo a tocar el balón. Como consecuencia de estos detalles el Espanyol conseguía mucha más posesión de la habitual en los visitantes del Villamarín, aunque el hombre de más del Betis atrás no le permitía llegar mucho a puerta. El partido se movía pues en la igualdad de posesión y de ocasiones, hasta que un grave error en la salida de balón de Canales –que a veces arriesga demasiado cuando es presionado en zona de lateral derecho– provoca el 0-1.
Primer cuarto de hora de la segunda parte
Como era también previsible el Betis aprovecha el descanso para tocar el esquema sin cambiar jugadores; pasa a la presión hombre a hombre en todo el campo, de modo que el esquema defensivo para esa presión sería un 4-2-3-1 para que encajase en el del rival:
Al desplegarse en posesión, de forma muy correctamente planificada, los béticos formaban de nuevo un 4-3-3, con Kaptoum y Canales como interiores por delante de Guardado. El Espanyol ya no estaba tan cómodo con balón, aunque a cambio el Betis corría los naturales riesgos. Había en todo caso pocas ocasiones.
Media hora final
Setién hace cambios de jugadores: primero Tello entra como extremo y Lo Celso queda como una especie de falso delantero centro; luego el argentino pasa a ser interior con Loren como punta de referencia; y finalmente Joaquín se atrasa a lateral y Lainez queda como extremo izquierdo. Durante el largo tramo entre las entradas de Tello y Lainez el Betis activa por los dos costados el mecanismo de laterales-interiores del que tanto hemos hablado aquí, con Tello y Joaquín muy abiertos siempre:
Esa forma de atacar se había iniciado en la banda derecha tras el descanso, y terminó al pasar Joaquín a ser lateral, pues naturalmente el de El Puerto sería el encargado de subir por fuera de forma convencional.
Molesto por un Lo Celso siempre muy móvil, el Espanyol se va metiendo atrás progresivamente y sus tres centrocampistas ya no pueden bascular de banda a banda, de modo que Rubi monta un 5-4-1 con las dos líneas traseras juntísimas:
Los despejes caen ya todos en pies béticos, los locales monopolizan la posesión durante esa última media hora y el Espanyol renuncia a las contras. Ya con los centrales béticos arriba y entre un riguroso asedio, muy cerca del final el Espanyol recibe su castigo.
Línea por línea
Joel recibió una merecida titularidad y la justificó con una gran parada en la segunda parte, aunque el 0-1 proviene de una mala elección suya.
Feddal fue el mejor del trío de centrales, dejando incluso aparte su gol. Sea por exceso de partidos o por otra causa Mandi y Bartra no han llegado bien al final de la temporada.
Guardado puso acierto con balón y voluntad, aunque su puesto requiere sin duda más presencia defensiva. Junior y Joaquín cumplieron sobradamente en los laterales.
Canales falló en jugadas decisivas, y Kaptoum hizo lo que probablemente le piden: desgastarse en defensa y no complicarse en ataque. Lo Celso dejó una vez más numerosas muestras de su calidad (asistencia incluida) y Jesé peleó más que acertó.
Los suplentes aportaron poco; tal vez más un Tello cuya ausencia del equipo titular sorprendió de nuevo.
Setién tocó a tiempo el esquema y el equipo, aunque solo sirvió tarde y poco.
El detalle: volvió la atracción de dos defensas en el córner en corto. Parece que solo se hace cuando está Joaquín en el campo. ¿Por qué?
ESPANYOL (1): Diego López; Lluís, Duarte, Mario Hermoso; Marc Roca; Javi López, Víctor Sánchez, Darder (Álex López, m. 87), Pedrosa; Melendo (Lei Wu, m. 73) y Borja Iglesias (Ferreyra, m. 79).
0-1, m. 36: Sergi Darder. 1-1, m. 93: Feddal.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Feddal, Junior, Mandi, Bartra y Melendo. Ambiente enrarecido en el Villamarín.
El empate in extremis del Betis hoy ante el Espanyol hizo justicia pero acaba definitivamente con las escasísimas esperanzas de unos y otros de entrar en plazas europeas.
Primera parte
Jugaron los dos equipos de inicio un esquema idéntico: 3-1-4-2; esto es, el Espanyol cambiaba su habitual defensa de cuatro para evitarse problemas con los carrileros del Betis, y el Betis jugaba su esquemas más previsible (explicado en este enlace por su propio entrenador, tras un partido similar hace un año). Sorprendidos los técnicos béticos por el esquema del Espanyol, organizaron un sistema defensivo en el que trataban de aprovechar la molestia que suele provocar la cercanía de central y mediocentro al rival a la hora de sacar el balón: trataban de tenderles la trampa aquí muchas veces comentada contra ese esquema:
En presión alta Canales era en principio el encargado de vigilar al mediocentro españolista, Marc Roca; al dejar el Betis libre al central-central visitante, le cedería una estéril posesión, a cambio de ganar superioridad numérica atrás (3 centrales contra Melendo y Borja Iglesias). Esa era la teoría. Sin embargo el Espanyol se zafó bastante bien de ese sistema defensivo bético gracias a dos aciertos: unos centrales muy muy abiertos, que hacían correr muchísimo a Jesé y provocaban desajustes en el costado de Joaquín; y muchísima movilidad de los tres centrocampistas –e incluso de los centrales– a la hora de pedir el balón.
Toques en la primera parte de Hermoso, un central izquierdo muy abierto. Fuente: As.
Marc Roca, un mediocentro muy móvil en la primera parte
Primer cuarto de hora de la segunda parte
Como era también previsible el Betis aprovecha el descanso para tocar el esquema sin cambiar jugadores; pasa a la presión hombre a hombre en todo el campo, de modo que el esquema defensivo para esa presión sería un 4-2-3-1 para que encajase en el del rival:
Al desplegarse en posesión, de forma muy correctamente planificada, los béticos formaban de nuevo un 4-3-3, con Kaptoum y Canales como interiores por delante de Guardado. El Espanyol ya no estaba tan cómodo con balón, aunque a cambio el Betis corría los naturales riesgos. Había en todo caso pocas ocasiones.
Media hora final
Setién hace cambios de jugadores: primero Tello entra como extremo y Lo Celso queda como una especie de falso delantero centro; luego el argentino pasa a ser interior con Loren como punta de referencia; y finalmente Joaquín se atrasa a lateral y Lainez queda como extremo izquierdo. Durante el largo tramo entre las entradas de Tello y Lainez el Betis activa por los dos costados el mecanismo de laterales-interiores del que tanto hemos hablado aquí, con Tello y Joaquín muy abiertos siempre:
Esa forma de atacar se había iniciado en la banda derecha tras el descanso, y terminó al pasar Joaquín a ser lateral, pues naturalmente el de El Puerto sería el encargado de subir por fuera de forma convencional.
Molesto por un Lo Celso siempre muy móvil, el Espanyol se va metiendo atrás progresivamente y sus tres centrocampistas ya no pueden bascular de banda a banda, de modo que Rubi monta un 5-4-1 con las dos líneas traseras juntísimas:
Los despejes caen ya todos en pies béticos, los locales monopolizan la posesión durante esa última media hora y el Espanyol renuncia a las contras. Ya con los centrales béticos arriba y entre un riguroso asedio, muy cerca del final el Espanyol recibe su castigo.
Línea por línea
Joel recibió una merecida titularidad y la justificó con una gran parada en la segunda parte, aunque el 0-1 proviene de una mala elección suya.
Feddal fue el mejor del trío de centrales, dejando incluso aparte su gol. Sea por exceso de partidos o por otra causa Mandi y Bartra no han llegado bien al final de la temporada.
Guardado puso acierto con balón y voluntad, aunque su puesto requiere sin duda más presencia defensiva. Junior y Joaquín cumplieron sobradamente en los laterales.
Canales falló en jugadas decisivas, y Kaptoum hizo lo que probablemente le piden: desgastarse en defensa y no complicarse en ataque. Lo Celso dejó una vez más numerosas muestras de su calidad (asistencia incluida) y Jesé peleó más que acertó.
Los suplentes aportaron poco; tal vez más un Tello cuya ausencia del equipo titular sorprendió de nuevo.
Setién tocó a tiempo el esquema y el equipo, aunque solo sirvió tarde y poco.
El detalle: volvió la atracción de dos defensas en el córner en corto. Parece que solo se hace cuando está Joaquín en el campo. ¿Por qué?
lunes, 29 de abril de 2019
El entrenador se explica
No es habitual que un entrenador explique los intríngulis tácticos de un partido, y creo que el hecho de que lo haga el del Betis justifica una entrada en este blog. Betis 3 - Espanyol 0 del 17 de marzo de 2018 explicado por el propio Setién:
https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=NFJXe11CcSA
Tal vez no sea el mejor día para mostrar este reciente vídeo (estamos a horas de un Betis-Espanyol mucho más delicado para Setién), y es evidente que para la ocasión se escogió un partido favorable; tal vez tampoco pondríamos aquí el vídeo si las explicaciones del entrenador no coincidiesen tan exactamente con nuestro análisis postpartido:
https://analisistacticodelbetis.blogspot.com/2018/03/betis-3-espanyol-0-29-jornada-de-laliga.html
Como siempre, estamos abiertos a comentarios.
https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=NFJXe11CcSA
Tal vez no sea el mejor día para mostrar este reciente vídeo (estamos a horas de un Betis-Espanyol mucho más delicado para Setién), y es evidente que para la ocasión se escogió un partido favorable; tal vez tampoco pondríamos aquí el vídeo si las explicaciones del entrenador no coincidiesen tan exactamente con nuestro análisis postpartido:
https://analisistacticodelbetis.blogspot.com/2018/03/betis-3-espanyol-0-29-jornada-de-laliga.html
Como siempre, estamos abiertos a comentarios.
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