BETIS (1): Bravo; Emerson, Mandi, Bartra, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho (Tello, m. 82); Canales, Joaquín (Aitor Ruibal, m. 66), Fekir (Lainez, m. 92); y Borja Iglesias.
Gol: 0-1, m. 94: Tello.
Árbitro: González Fuertes (Comité Asturiano). Amonestó a Luis Rioja, Emerson, Javi López, Álex Moreno, Pinay Borja Iglesias.
Incidencias: Mendizorroza, a piuerta cerrada y en perfectas condiciones.
Un gol in extremis premió un partido más que aceptable del primer Betis de Pellegrini, que concedió escasísimas ocasiones al Alavés y llegó en pocas más a la puerta rival.
Las bajas obligaron a Pellegrini a poner sobre el campo un once muy de titulares aparentes –aunque los béticos sepan que Loren o Guardado merecen más la titularidad que algunos de los ahí presentes–, y el equipo quedó plantado en el previsto 4-2-3-1 con Guido y William bastantes paralelos (demasiado en ataque) y mucha movilidad e intercambio de posiciones en zonas interiores, donde curiosamente (y probablemente por cuestiones defensivas: para tapar al ancla rival, Battaglia) era Joaquín quien más veces solía ocupar la mediapunta interior.
El 3-1-4-2 del Alavés (muy de Machín) provocó el establecimiento de parejas claras en todo el campo; sin embargo, para conservar superioridad numérica atrás y no arriesgarse a defender abiertamente hombre a hombre, ambos equipos presionaron desde posiciones intermedias, basculando mucho los cinco defensas en el caso del Alavés. Cuando atacaba el Betis, por ejemplo, resultaban posiciones como estas:
Esta simetría de espejos de los esquemas no se correspondía con una de estilos. El partido confirmó las sensaciones de pretemporada del Betis de Pellegrini, que hace un fútbol más de posesión que de posición: un juego de buen trato de pelota y notables cuotas de tenencia de balón pero al estilo antiguo, menos cuidadoso (o rígido, dirán otros) con las posiciones ofensivas que los de un Setién o un Guardiola e incluso con doble pivote (un anatema en can Barça). Igualmente el equipo es menos extremo que los equipos de esos entrenadores con la presión alta o la salida arriesgada del balón: ni presiona arriba a toda costa (más bien elige con prudencia las situaciones en que hacerlo), ni se lo piensa mucho si necesita jugar en largo. En este punto el Betis ha fichado una excelente arma: Bravo tiene un toque magnífico para pinchar balones cortados, tocados con el empeine de arriba abajo, a cuarenta metros de distancia, hacia los tres puntas (extremos y delantero centro). Bravo convierte así los intentos rivales de presionar alto y al hombre en arriesgadas situaciones para sus porterías, factor que dará espacios a los mediocentros e interiores béticos pues sus pares tendrán que acercarse a sus defensas para apoyarlos.
El Alavés por su parte jugaba al estilo norteño, aunque con poco éxito por escasez de cualidades en sus jugadores y por el buen hacer del Betis: maltrató el balón y fió su juego ofensivo al repertorio típico de los equipos menores, esto es, los pelotazos peinados (sobre todo por un antideportivo Joselu), el contragolpe tras robo alto (que tampoco permitió un Betis que midió mucho sus riesgos) y el balón parado; este último sí le dio algunas buenas opciones de gol en pelotas colgadas. Por demás, solo en el tramo inicial de la segunda parte el Alavés embotellar al Betis con presión alta, y el partido transcurriría por demás con un moderado dominio bético y escasas ocasiones, más en la portería de Pacheco.
Tardío en los cambios, Pellegrini alteró su plan para ir a por el partido ya a diez minutos del final, al prescindir de Carvalho para ganar a Tello en una banda y retrasar a Canales; cuando todo parecía decidido, la entrada de un Lainez muy motivado (otros habrían despreciado sus tres minutos) provocó dos córneres y la jugada del gol.
Individualmente fueron notables la actividad de Emerson, el partido serio de los centrales, la doble parada de Bravo y la citada aparición de Lainez, pero sobre todos ellos el recital defensivo de Guido. Su comparación deja en muy mal lugar a un William que sin duda mejorará con los partidos, pero que ni siquiera en el puesto, esquema y estilo de partido que le convienen dio el nivel que tantos le suponen; la victoria llegó sin él ni Fekir en el campo, dos jugadores sobrevalorados por prensa y afición. El agujero en el lateral de Álex Moreno es de urgente reparación.
Pellegrini reaccionó tarde pero bien en los cambios, decisivos. Su fichaje y el de Bravo serán mucho más positivos para el equipo que la absurda rueda de altas y bajas a la que nos tienen habituados los clubes españoles.
Los detalles
- Preparado o improvisado, el gol volvió a llegar tras un dos contra uno en un saque de esquina.
- Aunque suponga riesgos en caso de pérdida, bien haría el Betis en mantenerse abierto antes de los saques de puerta de Bravo, mucho más efectivos cuando van a un espacio que a una melée.
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