ZARAGOZA
(1): Roberto; Sapunaru
(Jordi Ortí, m.73), Loovens, Álvaro, Abraham; Apoño, Movilla; Edu
Oriol (Zuculini, m.61), Víctor (Javi Álamo, m.84), Montañés; y
Postiga.
BETIS
(2): Adrián; Chica, Mario,
Amaya, Nacho; Cañas, Beñat (Rubén Pérez, m.80); Campbell , Salva
Sevilla (Pozuelo, m.72), Nosa Igiebor (Jorge Molina, m.54); y Rubén
Castro.
Goles:
0-1, m.44: Rubén Castro; 0-2,
m.58: Jorge Molina; 1-2, m.77: Montañés.
Árbitro:
J.A. Teixeira Vitienes, cántabro.
Expulsó tras el partido al local Álvaro. Amarillas para Cañas,
Álvaro, Amaya, Nosa, Postiga, Beñat, Movilla, Nacho y Abraham
Pese
a la insistencia de una prensa
tal vez distraída o tal vez poco crítica en que su fútbol es de toque, el Betis ha demostrado
hoy, una vez más, que se siente a gusto al contragolpe y que cambiar
al rival balón por espacios le suele dar pocas ocasiones pero mucho
más claras que las del oponente. Ese método, en una floja primera
parte y una muy buena segunda, le ha dado la victoria ante un
Zaragoza voluntarioso y ordenado, pero falto de calidad en las áreas.
Primera
media hora
Mel
introduce la novedad de cubrir la baja de Juan Carlos con Nosa como
extremo izquierdo, una posición en la que ya se le pudo ver alguna
vez en la liga israelí. El resto del equipo es el usual, con
Salva como mediapunta –muy retrasado en ataque y menos en defensa–;
Amaya y Mario invierten sus posiciones habituales, y Mario juega por
tanto más a la derecha. El Zaragoza opone un 4-2-3-1 con Apoño y
Movilla como mediocentros, activos y móviles; una línea de tres
formada por Oriol, Víctor y Montañés; y arriba Postiga, un
delantero centro que fija
los centrales,
tiene
una gran movilidad
...y al final del año nunca se acerca los diez goles.
Ambos
equipos tienen un plan similar y típico de la actual liga española:
orden, presión a una altura media y poquitos riesgos. El Zaragoza no
tiene el menor empacho en pegar pelotazos verticales con la esperanza
de que los centrales béticos se coman alguno o sus mediocentros
pesquen alguna segunda jugada interesante. El Betis apenas progresa,
y no mucho, por la banda izquierda; mete a mucha gente por detrás de
la pelota y Castro está muy aislado arriba, porque Salva, como
siempre, viene atrás a pedirla. Nosa se mete hacia dentro pero la
brevedad de las posesiones no da a Nacho tiempo para subir por ese
carril. Como resultado, ni unos ni otros se asoman por el área del
rival.
Último
cuarto de hora de la primera parte
Varios
despistes absurdos de los béticos y el empuje físico del Zaragoza,
más las subidas de Abraham, empujan hacia atrás al Betis. Los
aragoneses lo meten en apuros graves, en sucesivos barullos
provocados por balones colgados, resueltos in extremis por la
defensa bética. En el último minuto Castro mete el primer balón
decente que le llega.
Segunda
parte
Los
locales, ya sin nada que perder, adelantan líneas y tratan de
tocarla más; insisten en sus acometidas por la banda izquierda, pero
son casi siempre baldías, de modo que sus mediocentros se adelantan
en busca de balones sueltos que les permitan llegar arriba de
cualquier modo. El Zaragoza se convierte en un equipo muy largo y muy
ancho, y el Betis, en su salsa, da un recital de fútbol de
contraataque. Salva conecta mejor con los mediocentros, se aprovecha
el espacio a las espaldas de Movilla y Apoño, y sobre todo se
temporiza perfectamente el juego: no hay pelotazos precipitados y
cuando se supera la presión sí se acelera para hacer daño. Los
nerviosos centrales zaragocistas regalan además ocasiones, y el
Betis, desde el cambio de Molina por Nosa (que desplaza a Castro a la
izquierda) acumula varias clarísimas: mete una y perdona al menos
dos más.
Mel,
valiente y listo, mira hacia arriba y busca la sentencia con Pozuelo
por Salva en la mediapunta. La bladura de Beñat en el 1-2 provoca su
relevo por Pérez, pero el Betis tiene mucho el balón y el Zaragoza,
aunque lo intenta, apenas asusta.
Jugador
por jugador
Adrián:
Algo remiso a salir cuando el Zaragoza apretaba, tuvo en general
poco trabajo. No anduvo lejos de parar el 1-2, muy difícil.
Chica:
Gran partido defensivo. Fue abandonado por sus compañeros al uno
contra uno ante Montañés cien veces, y sólo Apoño, muy al final,
pudo rebasarlo una. En ataque, muy poca cosa.
Mario:
Muy activo. Fue el gran sostén defensivo del equipo en la segunda
parte, cuando el Zaragoza apretó más. Invirtió posición con Amaya
en el descanso.
Amaya:
Lo mejor que se puede decir de un central como él en un partido como
este es que casi no se notó su presencia –ni para bien ni para
mal–, pero que el Zaragoza no progresó nunca por sus terrenos.
Nacho:
Más retrasado de lo habitual, ni lo encararon ni tuvo muchas
ocasiones de subir. Cerró bien por el centro.
Cañas:
Hizo un trabajo tan callado como el de Amaya pero con un radio de
acción mucho mayor. Cada vez va más lejos y mejor.
Beñat:
Partido correcto pero discreto. Le sigue faltando movilidad de sus
compañeros por delante para aprovechar su fútbol. En el 1-2, como
el reciente 0-1 de Messi, evidenció falta de intensidad defensiva
cuando el rival la juega a sus espaldas, aunque un despeje milagroso
con 0-0 lo redime.
Campbell:
Mucha pelea y muchas jugadas a contrapelo por situarse a pie
cambiado: hace previsible su uno contra uno. Incidentalmente jugó
tres minutos a pie natural, y entonces dio el pase decisivo.
Salva:
Mala primera parte, en la que además de mostrar su poca llegada
arriba y su escaso despliegue físico habituales insistió hasta lo
irritante en estorbar jugadas de sus compañeros por estar donde no
debe. Mejoró mucho en la segunda parte, en la que su calidad sí
contribuyó a dar fluidez al juego, aunque su esperado último pase
siga sin aparecer por ninguna parte.
Nosa:
También a pie cambiado, jugó mucho pero pocas veces bien, y
siempre en diagonales. Sí estorbó al rival. Fue cambiado por
peligro de expulsión.
Castro:
Su control en el 0-1 fue tan perfecto como decisivo. Jugó
demasiado aislado en la primera parte. Que no falte nunca.
Molina:
Aunque falló una ocasión clarísima casi al salir, luego lo
hizo todo bien, gol autococinado incluido. Su presencia desequilibró
el partido.
Pozuelo:
Dio más dinamismo y potencia física a la zona de mediapunta.
Pérez:
Metió el aire que Beñat ya no tenía.