domingo, 13 de mayo de 2012

Betis 2 - Barcelona CF 2 (38ª y última jornada de Liga de Primera División)

BETIS (2): Casto; Chica (Isidoro, m. 73), Paulão, Dorado, Nacho; Montero (Santa Cruz, m. 57), Cañas, Beñat, Pereira; Pozuelo (Nono, m. 65); y Rubén  Castro.
BARCELONA CF (2): Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Xavi (Iniesta, m. 82), Busquets, Keita; Pedro (Tello, m. 77), Messi y Afellay (Montoya, m. 57).
Goles: 0-1, m. 8 Busquets; 1-1, m. 71, Rubén Castro; 2-1, m. 74, Rubén Castro; 2-2, m. 92, Keita.
Árbitro: Ayza Gámez (C. Valenciano), amonestó a Beñat y Cañas, por el Betis; y expulsó por doble amarilla a Alves (m. 54).
45602 espectadores en el Benito Villamarín.

El Betis despidió la histórica era Guardiola del Barcelona con un buen partido. El empate dejó contentos a todos tras un encuentro de aceptable ritmo pero de guante blanco.

El entrenador catalán, en su penúltimo partido oficial, colocó al equipo de su forma más clásica: un 4-3-3 con Xavi y Keita como interiores, Pedro (derecha) y Afellay (izquierda) de extremos y Messi prácticamente liberado de obligaciones, en su indefinida posición central habitual. Mel, tal vez despreocupado del juego aéreo a balón parado por la relativa falta de altura del Barcelona, renunciaba a jugar con delantero tanque y ponía un 4-4-1-1 con Montero (inicialmente a la derecha, aunque no tardó demasiado en cambiarse de banda) y Pereira como extremos, Pozuelo casi de delantero y Castro arriba.

Relativamente relajados estuvieron los dos equipos por la falta de tensión clasificatoria, y algo más motivados los locales, lo que niveló el partido. Ambos cuadros, muy en su estilo, tiraron bien alta la línea de defensas y presionaron muy arriba; construyeron el sistema defensivo de adelante atrás, con presión constante al balón de los jugadores que quedaran más cercanos a éste tras la pérdida, formando las parejas según la situación en que les pillara ésta. Generalmente eso significaba para el Barça que alguno de sus interiores, o incluso los dos, fuera muy arriba a por los centrales béticos –Messi trabajó poco–, y que al Betis le durara poco cada posesión.

Más le duraron al Barça, y no solo por su mayor calidad, sino porque el Betis se quedó a medio camino en esa presión. Pozuelo, poco sacrificado, no se decidió a ir a por Mascherano, sino que nadó entre éste y Busquets, y finalmente no marcó a ninguno de los dos ni supo cerrarles su conexión. Tampoco Cañas se atrevió a irse arriba: las pocas veces que Pozuelo sí iba a por un central quedaban Beñat y él en inferioridad ante los tres medios barcelonistas, una situación normal en este modo de defender que se suele arreglar con basculaciones de los extremos (de ahí los típicos saques de los porteros al lateral del lado vacío) o con la salida al centro del campo de alguno de los centrales, pero que esta vez resultó en que el más atrasado de los medios visitantes recibía sin agobios y el Betis se metía más atrás a defender.

El Barça, pronto en ventaja, se vio muy cómodo en esa dinámica de partido hasta la expulsión de Alves. Poco después Santa Cruz desplazaba a Pozuelo a la banda mientras Montoya se metía en el sitio del bahiano para dejar Guardiola un 4-3-2 con un solo extremo. Minutos después Mel hacía un cambio de sistema algo extraño, al introducir a Nono: situaba un 4-3-3 asimétrico en el que la línea de Beñat, Cañas y el nuevo canterano quedaba algo echada a la izquierda mientras la de Pereira (verdadero extremo diestro) y los puntas Santa Cruz y Castro se volcaba algo a la derecha: no había extremo izquierdo, y por esa zona aparecía a veces Nono, otras Castro, en ocasiones Nacho. El Barcelona siguió con la presión adelantada y la línea defensiva muy arriba, y eso con diez supuso unos riesgos al tirar el fuera de juego que Castro les hizo pagar caro por dos veces.

Tras la entrada-homenaje de Isidoro, Pereira se cambia de banda y ahora deja de haber extremo derecho. Muy al final el Barcelona aprieta, el Betis pierde la posesión en varias salidas consecutivas y llega el empate.

Jugador por jugador
Casto: Muy bien. Con 0-1 salvó varias jugadas muy claras que pudieron sentenciar el partido.
Chica: Pareció estar más rápido que en otras fases de la temporada. No pasó apuros ante Afellay y empujó por su banda.
Paulão: Pudo hacer algo más en los dos goles, pero por lo demás se impuso en el juego aéreo y ganó los duelos al mismísimo Messi.
Dorado: Notable partido también, casi sin errores.
Nacho: Ha llegado algo justo de gasolina al final de temporada, lo que le ha restado impulso ofensivo. En defensa, bien.
Montero: Si se marcha –como parece previsible– tardaremos mucho tiempo en ver un jugador con semejante facilidad de desborde. Él solito expulsó a Alves, y por ahí se le fue el partido al Barça.
Cañas: Como casi siempre hizo un trabajo más posicional que Iriney, lo cual atrasa diez metros la presión pero mejora el cierre de líneas de pase.
Beñat: Se le vio muy a gusto, y eso en su caso significa que dio un verdadero recital de distribución de juego. Su elección de jugada roza la perfección casi siempre.
Pereira: Corrió bastante en defensa, pero en ataque hizo un partido desastroso.
Pozuelo: Mal en defensa y en ataque. Se quedó en tierra de nadie: ni presionó arriba ni ahogó a Busquets, ni fue delantero ni mediapunta.
Castro: Presionó bien y en ataque no hizo casi nada más que... meter dos golazos.

Santa Cruz: Su aparición dio una salida nueva al balón (como en su excelente peinada del 1-1) y mejoró la presión, ante un Barça ya con diez.
Nono: Confirmó las sensaciones de Gijón. Parece un centrocampista puro de toque rápido y simple, físico aceptable y bien ubicado. Con eso se juega en Primera.
Isidoro: Cumplió en su despedida, como casi siempre hizo.

domingo, 6 de mayo de 2012

Sporting 2 - Betis 1 (37ª jornada de Liga de Primera División)


SPORTING DE GIJÓN (2): Juan Pablo; Damián, Gregory, Moisés, Ayoze; Lora, Gálvez; Mendy (Bilic, m 65), Trejo, Colunga (Nacho Cases, m. 57); y Sangoy (Rivera, min. 72).
BETIS (1): Casto; Chica, Paulão, Amaya, Nacho; Nono (Sergio, m. 73), Matilla (Jefferson Montero, m. 61), Salva Sevilla; Pozuelo; Jorge Molina (Pereira, m. 61) y Rubén Castro.
Goles: 1-0, min.13: Sangoy (penalti). 1-1, min. 45 + 1: Jorge Molina. 2-1, min. 54: Sangoy.
Árbitro: Velasco Carballo (Colegio Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Amaya, Ayoze, Nono y Nacho Cases.

Betis y Sporting han jugado esta noche un partido de muy bajo nivel e infumable como espectáculo. La única nota positiva bética, si la buscamos, fue no haber dado la puntilla en su propia casa al Sporting, por otra parte prácticamente condenado al descenso.

Si el equipo no tenía puestas las chanclas antes de salir al césped, Mel terminó de calzárselas al sacar la primera alineación de la pretemporada 2012-2013. Dejó fuera a Montero, un cedido al que ya no se dará más rodaje, y dio minutos de consolación a hombres como Salva y Casto. La introducción de Nono era casi obligada (aunque la prensa de la previa no lo apreció así) para que el centro del campo funcionara mínimamente en lo defensivo. La colocación de estos hombres, aunque original, sí pareció muy acertada: los cuatro de siempre atrás (Amaya y Paulão que, por cierto, permutaron posiciones en el descanso), Matilla como mediocentro, dos interiores (Nono a la derecha y Salva a la izquierda), Pozuelo como punta del rombo, un sitio muy adecuado a sus condiciones, y Castro y Molina arriba (caídos normalmente a izquierda y derecha, respectivamente). Un esquema, para entendernos, parecido al del Milan de Pirlo y Kaka. El Sporting, muy limitado y con cierta fe en su ultimísima oportunidad, opuso su 4-2-3-1 habitual (con Lora algo escalonado por delante de Gálvez).

En la primera mitad los interiores béticos no se abren apenas, sobre todo Salva, y dejan espacio a los laterales para la subida. Un rápido Pozuelo dinamiza el ataque y el partido, aunque de baja intensidad, tiene cierto interés. El Sporting marca de penalti y se va metiendo atrás; el Betis empata muy al final.

Los asturianos se ven obligados a apretar al inicio de la segunda parte. El Betis, muy relajado, se deja empujar y recibe un gol de segunda jugada. Mel hace entonces unos cambios naturales para abrir el campo y subir el octanaje del partido: introduce a Montero y Pereira por los flojos Molina y Matilla, en un aparente intento de cambiar el esquema a 4-2-3-1. Sin embargo, sea por órdenes de Mel o porque Castro –obsesionado con los quince goles– no se quiere alejar de la portería, resulta un extrañísimo 4-3-3: doble pivote con Nono (derecha) y Salva (izquierda), Pozuelo en la mediapunta, arriba Castro (algo a la derecha) más Pereira (...o algo así, porque Pereira también viene a la mediapunta, más bien caído hacia la izquierda), y Montero ahogado también en la banda zurda. Resulta un atasco tremendo en esa banda, donde Montero no huele el balón en veinte minutos, y una banda derecha desierta en defensa y ataque, en la que sólo Chica llega al extremo, muy pocas veces, y el Sporting juega a placer. El Betis se cierra pues el campo solito; el Sporting le cede el balón y Clemente lo va echando atrás al sacar sucesivamente a sus hombres de arriba, al punto que Rivera acabó jugando de supuesto extremo derecho. El Betis no pone ritmo y, para terminar el cuadro, Salva y Nono vienen (¡los dos a la vez!) a pedirla entre los centrales, por detrás del balón. Naturalmente no hay opciones de pase y el juego se pone aburridísimo. El desatino se arregla levemente con la entrada de Sergio, que al menos juega por delante de Salva e intenta aparecer un poco entre líneas. Los béticos logran meter algunos pases aislados para ponerse de gol, pero no culminan y el encuentro acaba entre bostezos béticos y muy tibias esperanzas de los locales.

Jugador por jugador
Casto: Bien en líneas generales, pero su falta de seguridad en las salidas por alto acabó costando un gol.
Chica: Bien en defensa; incapaz, como tantas veces, de aprovechar la banda en ataque.
Paulão: En su buena línea habitual.
Amaya: Discreto partido, en el buen sentido, pero sacó el brazo en un momento muy inoportuno.
Nacho: Muy bien. Uno de los pocos que pareció emplearse a fondo en el partido.
Nono: Demostró ritmo y condiciones suficientes para la categoría. Bien situado, soltó el balón siempre rápido y con acierto; mantuvo su zona adecuadamente.
Matilla: Partido decente, pero a su ritmo cansino habitual.
Salva: Hizo fluir el balón con cierta velocidad, pero cada vez que lo toca más de dos veces se le nota su tremenda falta de velocidad. En la segunda parte mantuvo el sitio defensivo pero se metió demasiado atrás a pedirla.
Pozuelo: Muy rápido y dinámico, fue de lo mejor del primer tiempo. En la segunda mitad se vio encerrado en el embudo general.
Molina: Poco preciso en los controles y con poco ritmo. Oportunista en el gol.
Castro: Individualista y desacertado ante puerta, aunque se movió bien.

Montero:
Prácticamente desaparecido hasta el minuto ochenta. Luego, un par de carreras inacabadas.
Pereira: Lo intentó, pero por su calle pasaban mil personas.
Sergio: Se excedió con los regates, pero al menos dio algún picante al final.

jueves, 3 de mayo de 2012

Sevilla 1 - Betis 2 (partido de la aplazada 20ª jornada de Liga)

SEVILLA FC (1): Javi Varas; Luna, Cala, Fazio, Fernando Navarro; Medel, Trochowski (Babá, m. 74); Jesús Navas, Del Moral (Luis Alberto, m. 85), Reyes (Rakitic, m. 57); y Negredo.
BETIS (2): Fabricio; Nélson (Chica, m. 40), Paulão, Dorado, Nacho; Santa Cruz, Iriney (Cañas, m. 64), Beñat, Jefferson Montero (Jonathan Pereira, m. 78); Pozuelo y Rubén Castro.
Goles: 1-0, min. 5: Negredo. 1-1, min. 43: Beñat. 1-2, min. 92: Beñat.
Árbitro: Delgado Ferreiro (Colegio Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Beñat, Negredo, Fazio, Trochowski, Dorado, Jefferson Montero y Luis Alberto. Expulsó a Medel por doble amarilla (m. 91).

Aunque sea
este un momento para disfrutar y no para pensar, trataremos de analizar con la mayor frialdad posible lo visto hoy en Nervión.

El partido tuvo muchas simetrías y paralelismos con el derbi de la ida. Mel, desde ayer con la permanencia asegurada, propuso uno de sus típicos planteamientos telegénicos reservados a esos encuentros en los que hay poco que perder: sacó del baúl la presión adelantada (apulgarada tras un par de meses de plan B y bloque medio) y por ello eligió a Pozuelo, hipermotivado y en buena forma, antes que a Cañas. El Sevilla se colocó de la forma previsible, con lo mejor que tiene y tratando de tapar su agujero en el centro del campo con cinco centrocampistas, dos de ellos en labores fundamentalmente defensivas y tres en la línea de mediapuntas.

Primera parte
Además de la presión arriba, Mel mete otro cilindro: tira a Santa Cruz a la banda derecha, en posición de extremo. Con ello pretende emparejar a los bajitos béticos (Castro y Pozuelo) con los centrales sevillistas para mejorar esa presión –nunca agresiva si Roque está en el centro–, proponerles a Fazio y Cala una marca incómoda y de paso
buscarle los costados a Medel; al tiempo abre así espacio a las subidas de Nélson –neutralizado sin embargo tras una violenta entrada de Negredo– e intenta tomar ventaja en los balones altos por la diferencia de centímetros entre Roque y Navarro, aunque la cercanía de Fazio no permitió sacar mucho fruto de este detalle. Negredo aprovecha para caer a la espalda de Nélson.

Como ocurriese en la ida (con las camisetas cambiadas), la presión visitante empuja y apura al local, por más que una buena jugada (buenas maniobras de Medel y Trochowsky que sortean la intensa y bien realizada presión bética, fuera de juego milimétrico de Negredo no señalado) ponga el 1-0. El partido tiene un ritmo frenético y se juega de cancha a cancha, aunque el Sevilla tiene pocas ocasiones porque sus pelotazos al tanque no son tan rentables como en la ida (Paulão no es Cañas) y el Betis saca aún menos jugadas claras, pese a su control del juego: intenta tocarla siempre para aprovechar la gran debilidad de este Sevilla, su falta de recuperadores de balón.

Como le ocurriese al Sevilla en la ida, el Betis se cansa a los 30 minutos y su presión remite. Sin embargo es al final cuando le llega el premio del gol.

Segunda parte
Tras un inicio de nuevo intenso, el Betis pierde fuelle al cuarto de hora (insostenible el ritmo físico) y da un involuntario paso atrás. Un segundo cambio obligado impide a Mel hacer los previstos en su momento, y las asociaciones de Reyes y Navas meten en problemas a Nacho. Míchel hace el favor de retirar al utrerano, para reforzar su mediocampo con Rakitic; Mel espera por el riesgo de apurar cambios, pero finalmente releva a un cansadísimo Montero por Pereira y entonces el Betis comienza a respirar y a tocar el balón. A falta de quince minutos es ya el Sevilla el que se asfixia y el Betis encuentra los espacios: tras dos amagos de Castro Beñat remata sobre la bocina.

Jugador por jugador
Fabricio: Algo nervioso de inicio, estuvo valiente siempre. En un par de jugadas de peligro cerró exageradamente el primer palo, aunque por suerte la intuición le funcionó.
Nélson: Jugó casi de carrilero, por tendencia natural y porque Reyes y luego Del Moral no buscaron el extremo. Trató bien el balón mientras lo dejaron.
Paulão: El sistema, las subidas de Nélson y las caídas de Negredo le obligaron a jugar prácticamente de marcador personal a campo abierto del único delantero del Sevilla, en un poderoso cuerpo a cuerpo que supo al menos nivelar. Muy bien por arriba, como siempre.
Dorado: Tuvo un partido más cómodo que su compañero de línea, casi de líbero. Desde ahí, bien situado, sacó muchos balones altos y cruzados. Con balón, bien.
Nacho: Muy poco ayudado por Montero y lejos de su mejor forma física (¿demasiados partidos?), pasó apuros ante Navas. Además subió poco.
Santa Cruz: En una posición extraña para él, metió toda la intensidad y el trabajo que pudo y manejó bien el balón.
Iriney: Más que nunca se multiplicó para sostener la presión. Salió bien en conducción, porque tiene velocidad para ello.
Beñat: Sus goles fueron de manual, no sólo por el toque de balón sino por la inteligencia psicológica a la hora de elegir el lugar donde hacer daño. Por fin Mel le ha facilitado una cierta variedad de jugadas preparadas en las faltas colgadas al área, que pone donde quiere. Pese al lastre de una tarjeta temprana supo sostener un trabajo de presión adelantada que le exigió muchísimo recorrido.
Montero: Obligó de nuevo al rival a hacer constantes ayudas y desahogó el juego en la primera parte, aunque acabara poco, como es usual. Aunque estaba muy cansado, es censurable que en el segundo tiempo no ayudara en defensa a Nacho ante Navas –éste precisamente un ejemplo de extremo de ida y vuelta que sí lo hace–.
Pozuelo: Empezó fajador, bullicioso e inteligente, comandando un juego interior muy incómodo para el Sevilla. En la segunda parte perdió mucho fuelle y sólo trabajó sin balón.
Castro: Menos clarividente que en otros partidos y bastante individualista, aunque su juego sea así. Corrió lo suyo y llegó fresco al final.

Chica: Contra lo previsible por su falta de ritmo, mantuvo dignamente su zona.
Cañas: Corrió en media hora lo que suele en hora y media: hizo de Iriney (presión arriba) y de Cañas (ayudas al apurado Nacho).
Pereira: Otra vez fue decisivo como efecto final.

domingo, 29 de abril de 2012

Betis 2 - Atlético de Madrid 2 (36ª jornada de Primera División)

Betis (2): Fabricio; Nélson, Paulão, Amaya, Nacho; Iriney, Matilla (Beñat, m. 46); Rubén Castro, Salva Sevilla (Pereira, m. 53), Jefferson Montero; y Santa Cruz (Pozuelo, m. 75).
Atlético de Madrid (2): Courtois; Juanfran, Godín, Domínguez, Filipe Luís; Tiago, Gabi; Salvio (Turan, m. 78), Diego (Koke, m. 58), Adrián; y Falcao.
Goles: 0-1: min.63, Koke. 1-1: min. 85, Pozuelo. 2-1: min. 88, Pereira. 2-2: min. 94, Falcao.
Árbitro: J. Antonio Teixeira Vitienes (Colegio cántabro). Mostró tarjeta amarilla a Salvio, Tiago, Matilla, Pereira e Iriney.


El Betis se ha quedado en el mismísimo umbral de la permanencia matemática tras un extraño partido, de muy baja calidad en un ochenta por ciento de su transcurso, compensado con un frenético tramo final.

Primera hora de juego

Los dos entrenadores plantearon el partido inicialmente de forma similar: defensas moderadamente adelantadas, presión sólo a partir del centro del campo, y esquema 4-2-3-1 con un mediapunta jugón pero atrasado (Diego en el Atlético, Salva en el Betis), tanque arriba y un segundo delantero tirado a una banda como extremo (Castro en el derecho del Betis, Adrián en el izquierdo del Atlético). Sin embargo, el ritmo físico de unos y otros es muy diferente: los béticos parecen en esta fase del partido un equipo de veteranos frente a unos jóvenes; hasta que el tramo final desveló el misterio, era difícil saber si esa falta de ritmo se debía bien a la falta de motivación –difícil de justificar cuando el equipo aún necesitaba al menos un punto para no meterse en apuros graves y probables respecto al descenso–, bien a los excesos de la semana de Feria o bien a las limitaciones naturales de algunos jugadores, particularmente patentes en casos como los de Salva, Matilla, Santa Cruz o Nacho.

Conformista, empujado atrás, con problemas defensivos por las bandas (por la izquierda por los que Salvio causó a Nacho y por la derecha por las subidas de Filipe Luís, mal seguidas por Salva o Montero) y sin la menor llegada arriba al contrataque –llamemos así a jugadas de tres contra siete– por la citada falta de empuje físico de Salva o Matilla, el Betis fue perdiendo metros con el paso de los minutos y el Atlético llegaba cada vez com mayor claridad. El partido tenía muy baja calidad, y en algunas jugadas se produjeron intercambios de errores en uno y otro equipo casi grotescos.

Inicialmente la tendencia de Castro hacia el centro permite a Nélson, mal seguido, subir muy arriba, casi hasta el extremo. Mel trató inútilmente, sobre la media hora, de cambiar la dinámica del partido desplazando a Salva a la izquierda para mandar a Montero a la banda derecha y centrar a Castro arriba, atrasando un poco a Santa Cruz. Bien cerrado el ecuatoriano con ayudas en ambos perfiles, el Betis nunca llegó arriba.

Tras el 0-1
Mel saca a Matilla y Salva e introduce, ya antes del gol, a Beñat y a Pereira, éste extremo izquierdo primero y derecho luego. Después de muchas llegadas claras por las bandas, el Atlético logra marcar. Entonces el Betis demuestra que tenía muchas más fuerzas de las que mostraba: Iriney (desapercibido hasta entonces en la segunda parte) toca el cornetín, la presión se adelanta y el Atlético, cansado, se deja meter en un correcalles que no le convenía, además con más ocasiones para el Betis que para los visitantes, cuyo centro del campo desaparece. Beñat se siente a gusto, el Betis mete muchísima velocidad por los costados y llegan dos goles. El desmesurado descuento de Teixeira II permite empatar al Atlético sobre la campana.

Jugador por jugador

Fabricio: Aunque tuvo alguna indecisión un tanto absurda (como un salto antes de tiempo en la primera parte), salvó bastante de lo muchísimo que le llegó. Cometió un penalti soft en una salida ante Falcao.
Nélson: Llevó al extremo su típico juego alocado. En su haber, tener controlado a Adrián y tratrar de meter al partido el ritmo que sus compañeros le negaban; en su debe, errores con el balón impropios de un jugador de Primera División.
Paulão: Ha bajado su rendimiento respecto a partidos anteriores, aunque aun así aprueba. Tras el 0-1 dio un paso adelante.

Amaya: Partido muy serio y con mucho trabajo. Pese a salir (y quieto) en las fotos de los goles, fue el mejor de la defensa.
Nacho: Estuvo valiente, aunque pasó apuros ante la velocidad de Salvio.
Iriney: Empujó mucho, aunque sólo a ráfagas. Erró en la marca en el 0-1. Con balón, muchos aciertos y algunos errores graves.
Matilla: Ritmo cansino con y sin balón. Otra vez Mel tuvo que señalarlo.
Montero: Se le vio falto de chispa hasta el 0-1, pero acabó pletórico, señal de que antes pudo pero no quiso.
Salva: Cuando está en buena forma el ritmo físico le llega justito para Primera; hoy estaba en muy baja forma. Defiende como un delantero pero ataca como un centrocampista, restando así un atacante por delante de la pelota.
Castro: Listísimo siempre, prácticamente no le llegó ningún juego hasta la fase final.
Santa Cruz: Como es habitual, jugó con mucha clase en la mediapunta, bajó muchas y se metió bastante atrás para defender por posición, sin apenas presionar. Al inicio fue primer punta, con caídas a la banda izquierda.

Beñat:
Empezó tan despistado como Matilla, pero cuando el partido entró en el intercambio de golpes, mal marcado, mandó a placer.
Jonathan Pereira: Su rapidez vino muy bien. Tiene gol y eso vale dinero.
Pozuelo: Su dinamismo hizo mucho bien al equipo, para la presión y para el ataque. Buen gol.

viernes, 27 de abril de 2012

Valencia 4 - Betis 0 (35ª jornada de Liga de Primera División)

El autor de este blog desea ante todo pedir disculpas por no haber advertido de antemano del retraso en la publicación del post correspondiente al Valencia-Betis. Un viaje profesional le impidió verlo en directo.

Visto ya en diferido –un plato esta vez bastante indigesto, y no solo por el resultado– el partido apenas merece un par de comentarios:

a) Sin tensión no hay forma de competir, más allá de sistemas y cuestiones tácticas. El Betis no supo aprovechar la blandura y falta de ritmo del Valencia porque fue aún más blando y lento que los valencianos. La falta de concentración fue patente en muchos jugadores, con mención especial para Paulão. Otros muchos, como Beñat o Pereira, estuvieron muy desacertados.

b) Ahora que el equipo tiene dos registros defensivos (los famosos planes A y B), creemos que Mel debería modular la posición del bloque en función del rival. Sin embargo cometió el mismo error que en Málaga, salvado entonces por la suerte. Explicaremos un poco esto.

El Real Madrid-Bayern del pasado miércoles es un buen ejemplo de cómo aprovechar un defecto recurrente en muchos equipos actuales de primer nivel: la falta de fondistas en el centro del campo que aguanten un ritmo físico fuerte y sostenido, esto es, de volantes (o interiores) de largo recorrido. Mourinho juega habitualmente con cuatro delanteros natos y, tras ellos, Alonso –un jugador de calidad y buena colocación, pero de recorrido limitado–,  y Khedira, que tiene movimientos y tipo de central, o a lo sumo de cinco argentino. Semejante problema tiene el Sevilla desde que se marchó Keita, o el once inicial del Málaga hace pocas semanas ante el Betis (De Michelis de tapón y cinco jugadores de más clase que esfuerzo por delante). Tales equipos pueden acularse cerca de su área y tapar líneas de pase, pero no tienen apenas capacidad para presionar y recuperar la pelota lejos de su portería, a campo abierto: si el rival les esconde el balón la posesión puede acabar en porcentajes escandalosos, como los del Madrid y los alemanes hace unos días.

Ahora bien, si es tu equipo el que se acula atrás y regala la posesión a los así diseñados, el sufrimiento está asegurado. Pues bien, el sábado el Valencia presentó ante el Betis un equipo en el que –defensas aparte– apenas Feghouli tenía alguna capacidad para sostener un ritmo físico decente. El resto eran jugadores blandísimos (Parejo, Jonas), un delantero de clase recién salido de una larga lesión (y nos tememos que recién entrado en otra: Canales), el veteranísimo Albelda, que tira ya de poco más que oficio y patadas, y Soldado. Tal grupo de jugadores sólo puede hacer una presión fuerte (e insostenible para el partido completo) en un estado de sobreexcitación como el mostraron días después ante el Atlético, pero en condiciones normales sufrirá muchísimo si el rival le esconde la bola. Ni siquiera intentó tal cosa el Betis, y, como en Málaga, quedó entonces expuesto a la innegable calidad de esa alineación.

Tras la exagerada expulsión de Dorado hubo poco partido. Mel retiró a Pereira, desacertado, y dejó al equipo en un 4-3-2 sin extremo derecho, espacio que trataban de cerrar los hombres cercanos (Nélson, Beñat y Castro), pero que aprovechó mejor aún Canales para dar el 2-0. La entrada de Salva como interior izquierdo dejó un equipo algo más simétrico y junto, y mejoró la posesión.

domingo, 15 de abril de 2012

Betis 1 – Osasuna 0 (34ª jornada de Liga de Primera división)

BETIS (1): Fabricio; Nélson, Paulão, Dorado, Nacho; Iriney, Beñat; Jefferson Montero (Matilla, m. 80), Roque Santa Cruz (Molina, m. 76), Pereira (Juanma, m. 64); y Rubén Castro.
OSASUNA (0): Andrés; Echaide (Lekic, 83), Miguel Flaño, Lolo, Damià; Puñal, Raoul Loe; Cejudo (Timor, m. 70), Raul García, Lamah (Ibra, 64); y Nino.

Gol: 1-0, m. 34: Rubén Castro.
Árbitro: Ayza Gámez. Amonestó a Loe y Paulão. Expulsó en el minuto 61 a Raúl García con roja directa.Incidencias: 35.650 espectadores.


El Betis ha sellado hoy la permanencia en un partido de baja calidad cuyo único aliciente ha sido el valor de los puntos.

Primera parte
Y es que Betis y Osasuna –un equipo mejor tratado por la clasificación de lo que se ha merecido– no parecieron conscientes de ese valor y jugaron un encuentro de bajo ritmo. Ambos equipos se situaron con un 4-2-3-1. El planteamiento de Mendilibar decidió el terreno en el que se jugaría el partido: ante la baja de Nekounam opta por meter dos mediocentros de mejor físico que técnica; su mediapunta, Raúl García, es hombre del mismo corte, cerrando un triángulo interior de poca calidad. Así pues, trató de acercarse a la portería contraria mediante pelotazos largos que García –que buscaba a los bajitos béticos para emparejarse– trataba de peinar a Nino, y también presionaba arriba para intentar el contrataque inmediato al robo.

El Betis no defendió ni muy arriba ni muy abajo, ni con el plan A ni con el plan B, sino en una posición bastante convencional (bloque medio, que diría cierto famoso entrenador). Bastante atascado y empujado por la presión osasunista, se vio obligado a los pelotazos hacia Roque (mediapunta alto, como García) y a jugadas del corte de contraataques cuando superaba la presión. En una de esas, peligrosas por la escasa calidad de los centrales osasunistas y el excesivo espacio que debían cubrir, cayó el buen gol de Castro.

Mel permutó los extremos bastante pronto esta vez, cambiando a la izquierda a un Montero desacertado.

Primer cuarto de hora de la segunda parte
Muchos más accidentes y alternativas trajo la segunda mitad. Obligado a echarse arriba por el marcador, el Osasuna se abre; el Betis, que con Beñat cada vez más libre toca bien el balón, lo espera en el centro del campo y llega arriba con regularidad durante el primer cuarto de hora.

Segundo cuarto de hora de la segunda parte
Tras la expulsión de Raúl García, sin embargo, el equipo no comprende la situación y deja pasar los minutos de forma absurda, como ya ocurriese en otros partidos: deja de mirar a la portería contraria, la toca sin sentido y espera aún atrás al Osasuna –cediendo incluso un par de córneres–, de modo que los nervios van haciendo presa del equipo en superioridad numérica: lo que procedía, con media hora por delante, era pasar al bloque alto –el Betis no puede haber olvidado cómo presionar arriba, y con un hombre más esto trae pocos riesgos– y buscar la sentencia, no sólo por el valor en sí del gol sino para alejar al rival de tu portería.

Cuarto de hora final
Mel parecía comprender la situación: mete a Molina por un fundido Santa Cruz para mejorar la primera línea de presión; Osasuna (con Ibra echado ya al centro, prácticamente en un 4-3-2) pierde el balón y el Betis puede sentenciar durante cinco minutos. Entonces Mel desbarata el invento y mete a Matilla para armar un 4-1-4-1 (Juanma, Beñat, Matilla y Castro en línea), pero de inmediato el primero se lesiona y Matilla se ve obligado a desplazarse al extremo derecho en un 4-4-1, con el que el Betis aguanta bastante bien el balón hasta el final.

Jugador por jugador
Fabricio: Dio sensación de plena seguridad, pese a un par de jugadas de manos blandas. En todo caso, intervino muy poco. A veces retardó en exceso el balonazo largo, dando tiempo al rival a rodear a Roque.
Nélson: Flojo partido, poco activo en defensa y errado en la elección de jugada cuando subió. Al menos ahora no arriesga atrás cuando no tiene sentido hacerlo.
Paulão: Un día más fue clave para asegurar la zona trasera. Por lo general es muy superior a sus rivales en todos los aspectos físicos.
Dorado: Muy buen partido, excelente siempre de colocación.
Nacho: Buen partido, rápido de movimientos e inteligente como siempre.
Iriney: Entre los mejores. Sin tirar la presión muy arriba sí hizo bien de pegamento defensivo, se ofreció con muchos desmarques e incluso hizo fluir el juego aceptablemente.
Beñat: Buen partido, muy en su estilo, que habría sido muy bueno de no perder la brújula (como todo el equipo) en el tercio central del segundo tiempo. Hoy seleccionó muy bien sus salidas a presionar. Esperemos que siga mucho tiempo: da gusto verlo jugar y es aún más importante de lo mucho que parece.
Montero: Partido muy desafortunado –empeñado mil veces en encarar a tres rivales a sesenta metros de la portería rival–, y aun así estuvo entre lo más peligroso del equipo.
Roque: Su movilidad, su calidad con balón y su juego aéreo son siempre incómodos para el rival, aunque hoy cerca del área no estuvo fino.
Pereira: Hizo una buena primera parte: menos precipitado de lo habitual, tuvo mucha movilidad y se asoció bien.
Castro: Un golazo y buenos movimientos.

Juanma: Su entrada era razonable para mejorar las posesión. Debió estar lesionado muy gravemente para verse obligado a dejar al equipo con diez a falta de diez minutos.
Molina: Su empuje físico vino bien al equipo para el tramo final. Un toque demasiado largo le arruinó una ocasión clarísima.
Matilla: Volvió a las andadas: sangre de horchata cuando vienen bien dadas, nervios cuando la cosa se pone fea.

miércoles, 11 de abril de 2012

Real Sociedad 1 - Betis 1 (33ª jornada de Liga de Primera División)


REAL SOCIEDAD (1): Zubikarai; Estrada, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Elustondo, Illarramendi (Aranburu, m. 76), Zurutuza; Griezmann, Agirretxe (Xabi Prieto, m. 71) y Vela.
BETIS (1): Fabricio; Chica, Paulão, Amaya, Nacho; Cañas (Beñat, m. 57), Iriney; Salva Sevilla (Jonathan Pereira, m. 57), Santa Cruz, Jefferson Montero (Matilla, m. 81); y Rubén Castro.
Goles: 1-0, m. 55: Carlos Vela. 1-1, m. 69: Rubén Castro.
Árbitro: Mateu Lahoz (Colegio Catalán). Amonestó a los béticos Cañas, Rubén Castro y Chica.

El Betis compensó en la media hora final su mala primera hora de partido y logró un empate en Anoeta que debe servir para sus objetivos y los de la Real.

Hasta el minuto 57
Como en la ida, la Real se pone en un 4-1-4-1 (o 4-3-3) con Elustondo como pivote; Illarramendi y Zurutuza hacen de interiores (algo más adelantado este), Griezmann y Vela son los extremos y Agirretxe el delantero centro. Enfrente Mel dispone un equipo en principio muy defensivo: su 4-2-3-1 de las últimas jornadas pero esta vez sin Pereira, con dos pivotes trabajadores, Salva de vuelta en el teórico extremo derecho y Jefferson en el izquierdo. El Betis, sorprendentemente, empieza dominando el partido; este dominio es sin embargo ficticio por un problema recurrente durante toda la primera hora: su falta de profundidad. La pelota no circula con la debida velocidad por parte de los mediocentros y Salva, que se viene al centro a tocarla. Además cuando este la recibe lo hace por detrás de la primera línea de cuatro donostiarra, y Chica sube poco, de modo que su panorama de pase se reduce a un Montero muy alejado (y marcado por dos hombres cuando la tiene en ataque estático), y a Rubén y Roque contra dos centrales realistas más De la Bella y Elustondo: misión imposible.

El Betis se limita por tanto a dejar pasar el tiempo cuando posee el balón, y la Real se da cuenta, se viene arriba y se lo quita hasta dominarlo claramente durante toda la primera parte. En ataque los medios realistas, sobre todo Elustondo, se vienen muy atrás para permitir la subida de sus laterales, que junto a Vela y Griezmann –muy móviles– percuten por las bandas y meten muchos balones al área bética. El encuentro toma el mal color del Málaga-Betis, y los sevillanos se libran del 1-0 por suerte y acierto de Fabricio hasta el gol de Vela, que llega cuando Mel preparaba cambios (quién sabe si ya ofensivos).

Últimos 35 minutos
Una vez que –seamos realistas: como en Málaga– el plan B había funcionado mal, Mel mete a Beñat y Pereira y adelanta la presión. El vasco acelera la circulación y sí tiene por delante cuatro hombres a quienes dar balones; además el equipo aprieta muy arriba, y así sí llega, y marca. En los minutos finales, lejos de conformarse con el 1-1, los dos equipos se lanzan a por el gol de la victoria, que no consiguen por muy poco.

Jugador por jugador
Fabricio: Gran partido. Tiene la virtud de intuir la dirección de los remates cercanos, y además estuvo sereno en las salidas y muy valiente siempre (sobre todo en un balón dividido en el tramo final). Paró un penalti.
Chica: Lento y corto de recorrido, no aprovechó el pasillo dejado por Salva. Logró que se echara de menos a Nélson.
Paulão: Enorme partido, como siempre, aunque su único error claro de marca (perdió de vista a Vela un segundo) fue castigado con el gol.
Amaya: Mal con balón y sin él. En concreto, estuvo muy lento en los balones altos.
Nacho: Partido discreto pero correcto en lo defensivo, como es usual. En ataque no pudo lanzarse hasta la media hora final.
Iriney: Hizo un trabajo más estático de lo habitual, pues el equipo no tenía intención de irse a la presión adelantada aunque él lo intentase un par de veces. Sólo al final lo logró.
Cañas: Demasiado sobón con la pelota, y en su línea táctica en defensa.
Salva: Su ritmo es en general demasiado bajo para la categoría, y tomó además muy pocos riesgos, sin pedirla jamás entre líneas.
Santa Cruz: Bien marcado, tuvo un día muy gris en ataque.
Montero: Una vez más fue el gran recurso ofensivo –el único hasta el 1-0–, pese a que los rivales lo saben y lo esperan. En carrera es imparable. Dio dos asistencias excelentes a Rubén Castro.
Rubén Castro: Eligió bien jugada con el balón, aunque recibió pocos potables. Debió tratar de explotar más el espacio dejado por Salva, pero estaba muy marcado.

Beñat: Cambió completamente la cara del equipo en defensa y, sobre todo, en ataque. Está en una forma técnica excelente.
Pereira: Su fútbol era necesario y en efecto dinamizó el ataque.
Matilla: Jugó en una posición extraña para él y no desentonó: incluso estuvo cerca del gol.