BETIS (0): Fabricio; Nélson, Dorado, Paulão, Nacho: Salva Sevilla (Jonathan Pereira, m.57), Iriney, Beñat, Jefferson Montero (Juanma, m.79); Jorge Molina (Santa Cruz, m.70) y Rubén Castro. Goles: 1-0: M.51, Armenteros; 2-0: M.78, Diego Costa; 3-0: M.90, Tamudo.
Árbitro: Undiano Mallenco (comité navarro). Amonestó a Javi Fuego y Casado del Rayo Vallecano, y a Nacho y Jonathan Pereira del Betis.
Muy mal partido el del Betis esta noche en Vallecas. El Rayo, un equipo muy limitado, ha sido justo vencedor aunque la goleada haya sido algo exagerada.
Esta vez sí consideramos justo señalar directamente a Mel como responsable de la derrota junto, naturalmente, a los jugadores. Y es que el Betis ha perdido hoy, en primer lugar, por una injustificable y preocupante falta de tensión competitiva, y, en segundo y desde nuestro punto de vista, por una serie de errores tácticos que ahora trataremos de desentrañar. Lo primero es preocupante en un equipo al que aún faltan cuatro victorias para asegurarse la permanencia: la actitud conformista y la constatación de que la mayoría de los jugadores acabó con la reserva llena son intolerables.
Mel puso sobre el campo su equipo titular habitual, esta vez con Jefferson volcado a la izquierda. Por su parte el Rayo también jugaba con los habituales: un 4-2-3-1 con los mediocentros escalonados (Movilla por delante de Fuego) y Michu como mediapunta, más los zurdos Piti y Armenteros en las bandas. Limitados técnicamente, los vallecanos fían su éxito en gran parte a las jugadas a balón parado, bien sacadas por este último.
Mel creyó conveniente adaptar su plan a las archiconocidas características peculiares del estadio de Vallecas, pequeño y con la grada encima (aunque esta vez con bastantes béticos en ella); sin embargo sacó a su equipo de siempre, que se supone diseñado para otro fútbol. El resultado fue un juego espantoso, previsible y romo, mezcla de lo peor de cada mundo. Lo explicaremos detalladamente en un análisis válido para casi todo el desarrollo del partido:
a) En ataque. El Betis ni tan siquiera intenta sacar la pelota jugada, sino que busca siempre el pelotazo directo hacia Molina, y aún más en todo saque de puerta, banda o falta, desde cualquier sitio del campo. La estrategia de Sandoval para parar ese juego es muy simple, porque parar un juego previsible es muy fácil: cuando el Rayo no tiene el balón deja solo a Costa contra Paulão y Dorado (que en todo caso no se atreven a jugar ese dos contra uno por miedo a los contragolpes), empareja a Michu con Iriney y a Movilla con Beñat, y usa al hombre que le sobra, Javi Fuego, como marcador por delante de Molina, emparedado entre un central y el mediocentro defensivo. Como lógica consecuencia este apenas consigue bajar balones claros. Además los béticos cercanos (Beñat, Salva) ni valen para ese fútbol de segunda jugada ni ponen el esfuerzo necesario para intentarlo. Con Jefferson sujeto, el juego ofensivo bético es pésimo.
b) En defensa. El Betis, al contrario que el Rayo, sí empareja a sus delanteros con los centrales rivales, pero no va a la presión de verdad sino que les deja jugar en largo con comodidad. El Rayo sí tiene gente arriba preparada para ello (Costa sobre todo, más Michu, Movilla cerca de ellos y dos extremos peleones: casi un 4-1-3-2 cuando la tiene) y, lo que es peor, tiene igualdad numérica ante los centrales béticos, de modo que Costa, su boya, se la juega siempre al uno contra uno ante Paulão, que lo mantiene a raya lo mejor que puede. La falta de presión hace que esos balones largos sean bastante precisos, y la falta de físico y de tensión (por no usar otro término) en el centro del campo bético hace que el Rayo gane muchos rebotes.
c) A balón parado. El Rayo pone en aprietos al Betis, como a casi todos los equipos. Sin embargo el Betis o bien hace saques en corto fracasados o bien Beñat intenta ponerla siempre al primer palo, con el resultado de que siempre se le queda en el primer defensa.
En la primera parte un fuerte viento en contra se suma al naufragio táctico para que el Betis no exista en ataque y pase algún apuro atrás. La segunda parte (viento a favor) parece empezar algo mejor, pero el gol del Rayo llega pronto y el Betis sigue con su guion monocorde e infructuoso. Mel cambia de hombres pero ni siquiera intenta poner dos hombres altos arriba para aprovechar su juego de pelotazos, ni cambia el esquema. Al final el Rayo ya sí cede claramente la posesión al Betis y lo machaca al contraataque.
Jugador por jugador
Fabricio: Retrasó la catástrofe pero no la palió: se queda a media salida por arriba en el segundo y debió salir por abajo antes en el tercero. Con los pies, discreto. Se le notó más rebeldía por el resultado que a muchos compañeros.
Nélson: Muy activo (aunque casi siempre fuera de su zona) en la primera parte, en la que fue de los pocos que trató de tocarla. Aprobado.
Paulão: Aceptable partido, pero un hombre de su poderío por arriba y en un equipo de mediocampistas bajitos no debe ser tan reservón, y sí debe ir a muchos más balones altos cuando el rival juega en largo; la forma de compensar esas salidas de zona será cosa del entrenador. Usó demasiado las manos. Nunca se ofreció para sacarla jugada, es de suponer que por órdenes de Mel.
Dorado: Mandó mil pelotazos largos y fue responsable directo del 1-0 por su dureza de cintura.
Nacho: Una tarjeta pronta lo lastró. Pasó desapercibido.
Salva Sevilla: Aportó muy poco en ataque y en defensa y salió pronto del campo. Mal partido para su juego.
Iriney: Fue de los pocos que lo intentó al menos, pero no se impuso a un veteranísimo como Movilla.
Beñat: Ni el partido estaba para él ni él para el partido, así que hizo uno de los peores que uno le recuerda en el Betis. No vale para ver volar la pelota por encima de su cabeza, y además no estuvo concentrado ni el sitio de pelear las segundas jugadas. Además perdió mucho de lo poco que tocó y a balón parado mezcló malos balones al primer palo con desconcentraciones inaceptables en los saques cortos.
Montero: Marcadísimo y sin recibir balones aceptables, hizo alguna buena jugada suelta en las poquísimas que pudo intentar. Debe tirar a puerta cuando crea que va a meterla, no por tirar.
Molina: Voluntarioso pero en inferioridad, no tenía nunca a quién jugársela en ventaja.
Pereira: Intentó cambiar el ritmo del partido, aunque sin suerte.
Santa Cruz: Lleva cinco o seis partidos sin aportar absolutamente nada.
Juanma: Salida testimonial, como suele.
Nota
Contra lo previsto y anunciado en esta misma entrada, el autor de este blog no sólo pudo ver el partido sino que lo hizo en el propio estadio de Vallecas. Se agradecen especialmente a Lobo los comentarios en directo.