domingo, 23 de octubre de 2022

Betis 1 Atlético de Madrid 2 (11ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva; Sabaly (Aitor Ruibal 75'), Pezzella, Luiz Felipe (Víctor Ruiz 19'), Álex Moreno; Guido Rodríguez, Guardado (Fekir 75'); Luiz Henrique (Joaquín 65'), William Carvalho, Rodri (Juan Cruz 65'); y Borja Iglesias.
ATLÉTICO DE MADRID (2): Oblak; Nahuel Molina, Savic, Giménez, Reinildo; Correa (Joao Felix 75'), Witsel, Kondogbia, Saúl Ñíguez (De Paul 86'); Griezmann (Carrasco 75'); y Morata (Matheus Cunha 59').
Goles: 0-1 (54') Griezmann; 0-2 (70') Griezmann; 1-2 (84') Fekir.
Árbitro: Gil Manzano. Amonestó a Molina, Morata, Kondogbia, Guido y Rui Silva.
Incidencias: 50.000 espectadores y perfectas condiciones.

Es difícil saber si la causa es la pura fortuna, la calidad en las áreas o cualquier otra, pero lo cierto es que el Betis volvió perder contra el Atlético (van quince derrotas de los últimos veinte partidos entre ellos) pese a dar cierta sensación de superioridad sobre los colchoneros.

El gráfico de evolución de xG (ocasiones de gol con disparo ponderadas por probabilidad de gol) no solo respalda esa sensación (y ello sin incluir jugadas como el gol anulado a Luiz Henrique), sino que da buena cuenta de las fases que tuvo el partido:

Primeros 55 minutos (hasta el 0-1)

Con su completa línea de mediapuntas de baja (más pronto la de Luiz Felipe), Pellegrini decidió cementar al equipo y situar a William Carvalho como mediapunta central, con Luiz Henrique y Rodri a sus costados, más Sabaly en el lateral derecho. Por demás nada se alteraba en su inamovible 4-2-3-1, convertido como siempre en 4-4-2 en defensa (con Borja y Carvalho arriba), con sus habituales intentos de presión alta tras pérdida, y posesiones largas y pacientes.

Tampoco sorprendió Simeone con su planteamiento conservador de partido: su Atlético intentó, con cierto éxito, que no sucediese nada, en la confianza de que antes o después un error bético o la calidad de sus delanteros decidiese en alguna jugada suelta. Sí tuvo interés su adaptación del sistema 4-4-2 para tratar de parar a los carrileros béticos, sabedor de que una defensa de cinco los controla mejor porque evita la ambigüedad de su marca (la indecisión entre lateral y extremo). Simeone les asignó par con claridad, y para ello montó un sistema asimétrico en el que cuando el ataque bético se alargaba y Sabaly llegaba arriba, su par natural, Saúl, lo seguía religiosamente; pero por el lado contrario Correa abandonaba a Álex Moreno cuando este profundizaba, quedando al exrayista emparejado con Molina.


Así, el Atlético montaba una defensa de cinco de facto, pese a lo cual Moreno consiguió coger varias veces la espalda de Molina. Por el lado contrario Sabaly se veía taponado por la posición exterior de Luiz Henrique, que además nunca iba al espacio y siempre la pedía al pie, y la jugada solía morir en intentos de regate frustrados del brasileño ante Reinildo y el citado Saúl.

Con muy buen trato de balón, el Betis progresaba gracias a las recepciones de espaldas de un Iglesias en gran forma (finísimo en los controles) y a la elaboración de William, y recuperaba rápidamente la pelota con le actividad defensiva de Guardado y Guido. Sin embargo carecía de profundidad, escaso de desmarques a la espalda de la defensa rival (algo recurrente desde que falta Juanmi) y ante un rival especializado en conceder pocas ocasiones. Por su parte el Atlético no se acercaba casi nunca a Silva, más allá de algún centro cruzado esporádico: Witsel y Kondogbia jugaban funcionarialmente, Morata se dejaba anticipar por los centrales béticos, Griezmann no aparecía, Saúl está lejísimos de ser quien fue y solo Correa inquietaba ligeramente con sus apariciones por dentro.

Minutos 55 al 70

El Atlético marca un extraño gol de córner, baja acertadamente las pulsaciones del partido y además emboca la primera jugada que consigue realmente elaborar.

Del minuto 70 al final

Pellegrini no tira la toalla y prepara toda su artillería, incluida la reaparición de Fekir, que atrasaría a William a su posición natural de mediocentro ofensivo, ya con Cruz y Joaquín en bandas. Pero antes, y sorprendentemente, el Atlético parece relajarse y se equivoca en el ritmo de juego en casi todas las jugadas: alterna peloteos absurdos hacia atrás en los que ni siquiera trata de amenazar la portería del Betis con tramos de correcalles en los que ataca con demasiados hombres. Aumentado el efecto de estos errores tácticos con los cambios béticos, con los eléctricos Cruz, Ruibal y Fekir en cancha, el Betis comienza a acumular ocasiones de gol, marca el 1-2 y se ahoga en la orilla del breve descuento de Gil Manzano, incluso con un cabezazo al larguero de Moreno, en ocasión clarísima.

Línea por línea

Rui Silva es esta vez responsable directo de la derrota, con dos errores graves en las tres únicas ocasiones en que el Atlético creó algún peligro (la última, prácticamente al final, sí la detuvo). Sabaly cumplió, y los centrales no sufrieron como era de temer por los muchos metros que quedaban a sus espaldas. Moreno, sin estar brillante, fue otra vez el mejor argumento ofensivo del Betis. Guido controló el centro del campo con ayuda de un Guardado muy activo mientras le duraron las fuerzas. Borja Iglesias ayudó muchísimo en la progresión de las jugadas aunque tuvo pocas opciones en el área, y Carvalho se adaptó aceptablemente a un puesto en que los espacios son muy escasos. Gustaría ver alguna vez ahí a Rodri, que jugó bien con balón pero sigue sufriendo en la banda izquierda, un lugar para el que carece de condiciones físicas y desde el que jamás pica desmarques al espacio como hacía constantemente Juanmi.

Cruz tiene desborde y electricidad pero debe levantar la cabeza antes de centrar. Por la derecha Ruibal puso más acierto y velocidad que un gris Joaquín. Fekir, pese a salir de una recaída de lesión, revolucionó el partido con su chispa, marcó un gran gol y se mostró en buena forma.

Luiz Henrique merece capítulo aparte. De momento su juego es muy poco inteligente, y la duda es si esto es o no algo reversible; o sea, si se debe a una falta irremediable de capacidad para comprender el juego o si por el contrario podrá aprender al menos ciertas normas tácticas básicas. De momento saca escaso partido a sus enormes condiciones físicas y buenas condiciones técnicas: la pide siempre al pie y nunca al espacio, es previsible en los controles, elige mal jugada (en concreto, suele encarar a los rivales cuando está en inferioridad numérica), y obstaculiza las subidas de Sabaly con su empeño en pedirla a la corta y pegado a la banda, o sea, en el lugar de paso natural de un lateral en el sistema de Pellegrini (y en casi todos).

La derrota no señala a un Pellegrini que no solo supo dar el control del encuentro a su equipo durante casi todo el partido sino que también le supo cambiar el ritmo con los cambios.Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.


miércoles, 21 de septiembre de 2022

Betis 2 - Girona 1 (6ª jornada de LaLiga)

 BETIS (2): Rui Silva; Montoya (Aitor Ruibal 55'), Pezzella (Edgar 80'), Luiz Felipe, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho, Luiz Henrique (Willian José 65'), Rodri, Canales (Paul 80'); y Borja Iglesias.
GIRONA FC: Juan Carlos; Arnau (Yan Couto 89'), Bueno, Bernardo (Tony Villa 79), Juanpe, Miguel Gutiérrez; Aleix García (Joel Roca 89'), Oriol Romeu; Reinier, Taty Castellanos (Manu Callejo 70') y Riquelme (Samu Saiz 70').
Árbitro: Ortiz Arias. Amonestó a los visitantes Bernardo y Miguel Gutiérrez. Expulsó, con roja directa, a Míchel (22'), entrenador del conjunto catalán.
Goles: 0-1 (7') Arnau; 1-1 (15') Borja Iglesias, de penalti; 2-1 (71') Borja Iglesias.
52.000 espectadores en el Villamarín.

El suplicio al que fue sometido el Betis por el Girona el pasado domingo es bien conocido por la afición bética, que lo disfrutó a su favor durante las temporadas 17-18 y 18-19. Como a veces sucedía entonces, al Girona no le alcanzó con jugar bien fuera de las áreas y acabó pagando en jugadas puntuales su inferior calidad individual.

Y es que el partido hasta el 2-1 fue una batalla por el balón que perdió el Betis. Su problema básico fue el buen manejo y la excelente colocación del Girona en salida de balón. El Girona es una especie de sucursal del City; bajo una fuerte influencia de Guardiola, los catalanes practican plenamente el juego de posición: no solo cuidan el balón sino cómo colocarse para que no se lo roben, abiertos y aprovechando todos los espacios, como en un enorme rondo. Situados en un armonico 3-4-3 ofensivo (5-4-1 en defensa posicional), que se hacia algo asimétrico atrás con el central-central algo echado a la izquierda para hacer hueco al portero como un jugador más, los gerundenses supieron encontrar siempre al 'hombre libre', arriesgando tanto como hiciera falta por conservar la posesión.

Ante un equipo así es difícil robar si no presionas man-to-man (a riesgo, claro, de que te pillen en pelotazos verticales). El Betis casi nunca lo hizo y, con un hombre menos que el rival al tirar la presión (más el portero), las grandes distancias entre los jugadores del Girona se le hicieron larguísimas a las habituales posiciones intermedias de presión de los béticos.  

En inferioridad numérica arriba al presionar cuando el Girona sacaba la pelota jugada, siempre había algún jugador del Betis con dos rivales los que vigilar. Aquí, Luiz Henrique.

Al buen juego gerundense se sumaba el ya repetido problema del esquema: Pellegrini es alérgico a tocar el suyo, y muy bien le va así, pero su 4-4-2 defensivo encajaba mal, como suele, ante un equipo con defensa de cinco. Con dos puntas ante tres centrales (más portero), y con Rodri y Luiz Henrique en tierra de nadie defensiva, los béticos perseguían sombras. El Betis solo pudo robar arriba las raras veces que consiguió realizar una buena presión tras pérdida, sin dar tiempo al Girona a desplegar sus buenas ubicaciones, y solo recuperaba, las más veces, ya en zona defensiva, gracias al sentido de la anticipación de Luiz Felipe y tras un trabajo extenuante de todo el equipo. Por demás, controlado Moreno por el carrilero derecho del Girona y poco profundo Montoya, el Betis perdía rápido la pelota y tampoco hacía mucho daño cuando atacaba el bloque medio gerundense, de líneas bien juntas.

Un efecto habitual del estilo de fútbol del Girona es que el rival suele llegar reventado al final del partido. Así empezaba a sucederle al Betis pasado el minuto 70, con los de arriba además (Canales, Luiz Henrique) muy cargados de partidos, y con el efecto empeorado por la resistencia de Pellegrini a agotar los cambios, difícil de explicar en partidos como el del domingo. Cuando el tramo final empezaba a pintar mal llegó el gol de Borja, que permitió al Betis juntar líneas atrás y defender su área como sabe, con el cuchillo entre los dientes.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Betis 1 - Villarreal 0: un breve análisis

Aunque acabados ambos en derrota bética, los dos partidos entre Betis y Villarreal de la temporada pasada fueron tácticamente muy diferentes: en el de la primera vuelta Pellegrini ordenó una tímida presión que fue burlada fácilmente por el Villarreal, siempre con un hombre de más en su salida de balón; los béticos apenas olieron la pelota y fueron muy justamente derrotados.

En la segunda vuelta, ya en Villamarín, el Betis intentó una presión mucho más valiente, prácticamente hombre a hombre, y, aunque el Betis tuvo pocas opciones, esa vez el Villarreal basó su triunfo más en el acierto rematador y en su buen sistema defensivo que en un dominio del juego.

Parece lógico pues que Pellegrini repitiera este domingo ese segundo planteamiento: ir a la presión hombre a hombre en todo el campo, encajando su 4-4-2 sobre el de Emery. Tal situación se vio muy clara en las muchas ocasiones en que el balón acabó en pies del portero Rulli:

Con Canales y uno de los centrales visitantes fuera de plano, vemos las claras parejas (Rodri con Femenía, William con Parejo, Guido sobre Capoue, etc.). Cuando Borja o Canales se iban a por Rulli cortando el pase hacia su par, el Villarreal raramente se atrevía al riesgo de triangular hacia el central libre mediante Parejo o Capoue, pero tenía la posibilidad de jugar en largo hacia sus dos puntas o sus teóricos extremos, Lo Celso y Yeremy, enfrentados en un arriesgadísimo cuatro contra cuatro a la defensa bética.

Así pues el dominio fue bético, y el Betis llegó en jugada (sobre todo por la izquierda) ante un Villarreal muy replegado, pero el Villarreal también pudo hacerlo con peligro por tres métodos:

- Gracias a esos pelotazos largos, algunos ganados por Gerard Moreno y otros caídos en pies de los visitantes tras errores de la expuesta defensa, como alguno de Pezzella.

- Gracias a las caídas al mediocampo de Lo Celso, muy libre: como vemos en la imagen (azul), el argentino permutaba posiciones con Jackson y además se atrasaba a zonas interiores, provocando la indecisión de Sabaly y Pezzella, que no se atrevían a perseguirlo ni tenían clara la asignación de pares.

- En contragolpes puros: pese a tener al rival muy encerrado al Betis no le funcionó bien la presión postpérdida.

En un partido escaso en ocasiones el gol del Betis llegó antes esta vez, sobre la hora de juego, y el Betis (un equipo, como decía Emery, muy similar al suyo) devolvió al Villarreal la moneda del partido de hace un año: se replegó y, ya con Guido más encima de Lo Celso, prácticamente no concedió ocasiones claras en la media hora restante, e incluso pudo machacar a la contra.

martes, 6 de septiembre de 2022

Real Madrid 2 - Betis 1: unas breves notas

Cayó el Betis con dignidad y seis años después en el campo del Madrid, en un partido que sirvió para recordar a los béticos las distancias que separan aún a su equipo del primer nivel europeo.

En este caso concreto la gran diferencia fue, sobre todo, física. Muy pocos jugadores béticos estaban en condiciones de ganar duelos individuales contra sus pares, y las ausencias de William Carvalho y, pronto, de Fekir empeoraron las cosas: solo Álex Moreno, Luiz Felipe y luego, y tal vez, Luiz Henrique tenían poder físico para retar a jugadores de la potencia y velocidad de Camavinga, Tchouaméni, Vinicius, Mendy o, más tarde, Valverde. Posicionalmente, pocas novedades, más allá de la posición obligada de mediapunta de Canales tras la lesión de Fekir en el 4-2-3-1 habitual y del adelantamiento para la presión de Modric en los blancos, que convertía el 4-3-3 casi en otro 4-2-3-1.

Sí era un duelo entre iguales en lo técnico. Valiente, el Betis trató de hacer su fútbol combinativo de largas posesiones, y lanzar presión alta (incluso "man to man") cuando perdía la pelota, con la defensa muy arriba. Eso le dio un cierto dominio en la primera media hora, aunque algo ficticio porque esa presión pocas veces lograba robos arriba, y la expuestísima defensa bética no podía sujetar a unos atacantes blancos que disfrutaban gustosos de espacios para correr.

El Madrid a su vez adelantó progresivamentea su presión y la segunda media hora se convirtió en un correcalles a campo abierto, con presiones adelantadas y transiciones rápidas por lado y lado, en el que los blancos impusieron de nuevo su físico. Aunque desperdició alguna contra prometedora, suerte tuvo el Betis de salir más o menos vivo de esta fase, en la que los blancos llegaron demasiadas veces al marco de Silva. Tras el 2-1 se entró en un cierto armisticio, que incluso dio alguna posibilidad al Betis muy al final, aunque los visitantes ya no tenían fuerzas siquiera para retener el balon, y menos para amenazar a Courtois.

En lo individual hay que valorar el partido del denostado Sabaly, que mantuvo dignamente el tipo ante un Vinicius desatado y manejó con inteligencia el balón, aunque le faltó decisión para avanzar cuando estaba libre. Rui Silva alternó grandes paradas con errores como el del 2-1, en el que se confió, y Luiz Felipe demostró grandes dotes defensivas.

domingo, 28 de agosto de 2022

Betis 1 - Osasuna 0 (3ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho; Rodri (Canales 46'), Fekir, Juanmi (Luiz Henrique 64'); y Borja Iglesias (Luiz Felipe 73').
C.A. OSASUNA (0): Sergio Herrera; Nacho Vidal, Unai García (Manu Sánchez 71'), David García, Juan Cruz; Rubén Peña (Kike Barja 78'), Moncayola, Lucas Torró (Rubén García 78'), Moi Gómez; Aimar (Budimir 62'); y Chimmy Ávila (Kike García 62').
Árbitro: Martínez Munuera (Valenciano). Expulsó con roja directa al local Pezzella (73`) y amonestó a los visitantes Unai García y David García.
Gol: 1-0 (34') Borja Iglesias.
Excelentes césped y ambiente (52.500 espectadores).

Pese a todas las marejadas a su alrededor el Betis de Pellegrini conserva la excelente regularidad de la temporada anterior y se impuso, como casi siempre, a un rival en teoría algo inferior, pero que complicó mucho las cosas a los béticos.

Tácticamente el encuentro fue un típico partido moderno. Sin renunciar a sus tradiciones el Osasuna de Arrasate se ha sabido adaptar a las mejoras tácticas recientes de la Liga, y en particular a las introducidas hace ya años por Guardiola, sus seguidores y sus compañeros de viaje táctico (y que tantas risas provocaron y aún provocan en muchos ignorantes de la Ciudad de la Gracia). Las conocemos bien en este blog desde hace al menos ocho años: presión alta en posesión rival usando posiciones intermedias, línea de defensa muy adelantada, y riesgos razonables en la salida de balón, usando al portero para el juego corto, al mediocentro más atrasado para triangular entre este y los centrales, etc.

Primera media hora

El objetivo de esas innovaciones es intentar (e impedir al rival hacerlo) entrar en el círculo virtuoso de instalarse con el balón en campo rival y hacer una fuerte presión postpérdida aprovechando el dominio del espacio –por tener al rival encerrado–.

Ni unos ni otros lograron casi nunca ese objetivo durante la primera media hora, de modo que el partido se jugaba en distancias largas y con posesión en los respectivos campos propios (o sea, el Betis jugaba mucho entre sus defensas y cerca de su propia área, e igualmente Osasuna); las raras salidas limpias de presión desembocaban en transiciones rápidas, generalmente con escaso acierto final. Posicionalmente los visitantes calcaban el esquema tradicional del Betis de Pellegrini: un 4-4-2 defensivo en el que los dos de arriba eran realmente un punta de referencia (el Chimmy como Borja) y un mediapunta, Aimar en un lado y Fekir en el otro. Arrasate, eso sí, metía doble lateral por la derecha con Vidal por detrás de Peña, señal del respeto que ya provoca Álex Moreno en los rivales. El Betis, en el que Pellegrini premiaba a los titulares del colíder, tenía algo más el balón, pero sin llegar con claridad arriba. Osasuna marcaba casi al hombre a los jugones béticos, especialmente a Fekir y Carvalho.

Presión alta de Osasuna

Segunda media hora

Tras la (absurda) pausa de hidratación el partido se revoluciona: Osasuna está muy cerca de marcar pero es el Betis quien lo hace en la siguiente jugada. Esa jugada del gol es prototípica de contrapresión: el Betis logra empujar a Osasuna contra su área y el despeje de un primer centro es recuperado por Guido, reiniciando un nuevo ataque de inmediato.

En el tramo que sigue el Betis sí logra entrar en esa dinámica de encerrar al rival, hasta el punto de meter a defensa y centro del campo de Osasuna en su propia área, un contexto en el que la calidad de la línea de mediapuntas del Betis suele ser muy peligrosa: de hecho generó varias ocasiones clarísimas.

Última media hora

Arrasate recupera tradiciones norteñas y cambia su punta + mediapunta de arriba por un doble tanque, al viejo estilo Webo + Morales, y luego mete más calidad ofensiva dejando al lateral Cruz como central. El partido se nivela, pero Martínez Munuera decide además desequilibrarlo en favor de Osasuna con la rigurosísima expulsión de Pezzella.

Pellegrini, que ya había metido a Canales donde Rodri y luego cambiado de banda al cántabro para hacer sitio a Luíz Henrique (¡?), hace debutar a Luíz Felipe prescindiendo de Borja, de modo que Feklir queda como punta único de un 4-4-1 muy compacto.

A partir de ahí el Betis realiza un buen ejercicio defensivo durante 25 minutos: sabedor de la falta de fútbol de Osasuna por dentro, sus dos líneas de cuatro se despliegan con cierta amplitud para impedir llegadas por banda, buscadas obesivamente por Osasuna para colgar balones a Kike García y Budimir. Los visitantes vuelcan el fútbol a la izquierda, donde un Ruibal lesionado y un Luíz Henrique en complicado debut logran minimizar daños. Los balones que llueven al área son despejados por un colosal Édgar y el Betis nada hasta la orilla sin demasiados sustos.

Línea por línea

Muy bien Silva cuando se le necesitó, un buen Ruibal alternó hiperactividad y recuperaciones exitosas con excesivos riesgos a la hora de ir al robo y cierta falta de finura en el toque de balón, importante en el lateral. Potentísimo y vertical Moreno, los centrales apenas cometieron un par de errores de colocación (aunque costaron sendas ocasiones claras). Édgar ha dado un paso adelante, definitivamente.

Rodri notó de nuevo que su escaso poderío físico le penaliza en banda y en partidos abiertos, aunque salió con mucho acierto de varias situaciones complicadas con balón. Muy vigilados Juanmi y Fekir, fue William Carvalho quien supo aprovechar su fuerza y al tiempo finura con balón para empujar a Osasuna contra su área. Guido, muy bien en defensa y ataque, mejoró su rendimiento. Borja peleó sin descanso y se fabricó un gran gol.

Entre los suplentes Canales debe recuperar aún tono, y Luíz Henrique tuvo que correr demasiado tras la pelota; eso sí, desterrar al cántabro a la izquierda parece un privilegio excesivo para un joven debutante. Luiz Felipe se vio eclipsado por Édgar.

Pellegrini ha logrado una convicción y espíritu competitivo extremos en su equipo, que gana duelos individuales con pasmosa facilidad y nunca concede facilidades. La polémica de las inscripciones no parece haber hecho la menor mella.

En Twitter, @juanramonlara7. Los comentarios son bienvenidos.


domingo, 21 de agosto de 2022

Mallorca 1 - Betis 2 (2ª jornada de LaLiga)

R.C.D. MALLORCA: Rajkovic; Maffeo, Raíllo, Valjent, Copete (Lago Junior 87'), Jaume Costa; Grenier (Antonio Sánchez 64'), Battaglia (Baba 79'), Dani Rodríguez (Abdon Prats 79'); Kang-In Lee y Muriqi.
BETIS: Rui Silva; Aitor Ruibal, Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido Rodríguez, William Carvalho (Loren 88'); Rodri (Rober 64'), Fekir, Juanmi; y Borja Iglesias (Paul Akouokou 79').
Árbitro: González Fuertes. Amarilla a los locales Grenier, Dani Rodríguez, Valjient, Raíllo, Battaglia, Pablo Maffeo, Lago Junior y Jaume Costa; y a los visitantes William Carvalho, Juanmi, Fekir, Pezzella, Rober, Guido Rodríguez y Rui Silva.
Goles: 0-1 (9') Borja Iglesias, de penalti; 1-1 (56') Muriqi; 1-2 (73') Borja Iglesias, de penalti.
Incidencias: Partido disputado en Son Moix, que estrenaba grada, ante 16.000.

Su espíritu competitivo y una pizca de fortuna dieron la victoria al Betis ante un Mallorca inferior técnicamente pero que supo igualar a su rival e incluso superarlo en la segunda mitad.

Primera parte

Al Betis se le atragantó el 5-3-2 de los de Aguirre, que sabe sacar partido a su buen físico y la escasa calidad de su equipo, concentrada en las decisivas áreas, y en particular en sus delanteros Lee y Muriqi.

 El 5-3-2 defensivo del Mallorca, visible en el arranque de la segunda parte

El balón se suponía sería del Betis, pero el pronto gol bético obligó a los locales a adelantar su presión  y niveló la posesión, ya en la primera mitad, mucho más de lo esperado. Tras el tanto el Betis de Pellegrini, desde su habitual 4-2-3-1 con Rodri y Juanmi en las bandas, movió el balón de lado a lado, especialmente gracias a William Carvalho, y buscó en ocasiones en largo la espalda de la defensa local, aunque sin llegar mucho a portería. El Mallorca, eso sí, llegaba menos aún, lastrado por su falta de calidad en la elaboración del juego, y solo hacía algún peligro a balón parado: la diestra de Grenier y la zurda de Lee metían buenos balones desde cualquier distancia, pero la defensa bética se mantenía firme por alto.

Segunda parte 

Los problemas para el Betis llegaron en la segunda mitad, cuando el Mallorca acentuó su presión y el Betis empezó a hacer aguas por dentro. En defensa los de Aguirre basculaban eficazmente cuando sus carrileros saltaban a por el lateral bético en el momento en que la pelota llegaba a un costado. Por ejemplo, con balón en posesión de Álex Moreno saltaba de línea Maffeo:

El Mallorca interrumpía además el juego con faltas tácticas cuando su presión era superada, con la anuencia de un árbitro que amonestaba mucho por incidencias pero muy poco por lances del juego.

Por contra, el 4-4-2 bético y sus habituales posiciones intermedias funcionaban mal ante el esquema mallorquinista. La causa fundamental era que los carrileros locales, Maffeo y Costa, atacaban desde una posición lejana tanto de los laterales como de los extremos béticos, de modo que Juanmi y Rodri quedaban demasiadas veces en una posición defensiva exterior e irrelevante, lejos de esos carrileros pero sin tomar tampoco a un central ni a un interior. Veamos como ejemplo la jugada del 1-1, en el momento en que el balón vuela:


Como se observa, los extremos béticos están rebasados por Maffeo y Costa, y prácticamente sin pareja, con poca misión defensiva más que presionar esporádicamente a Raíllo o Copete. A consecuencia de ello Carvalho y Guido quedaban en inferioridad numérica por dentro, algo agravado por las dañinas caídas hacia el mediocampo de Kang-In Lee, que no era perseguido por los centrales béticos. De hecho así sucede en la propia jugada del 1-1, en la que recibe sin oposición:

Tras el empate Pellegrini mete físico con Rober por Rodri, y el Mallorca sigue dominando la situación, aunque a costa de notables riesgos a la espalda de su defensa, muy adelantada. En un pelotazo bien peleado por Fekir llega el 1-2, y a partir de ahí el Mallorca mete físico y madera arriba y acogota a un Betis que solo se mantuvo en pie por la firmeza de su línea defensiva, protegida por Pellegrini: primero Paul entra en el doble pivote junto a Guido y deja a Carvalho y Fekir arriba; luego Loren entra por el portugués y recupera un esquema más reconocible.

Línea por línea

Algo nervioso Rui Silva, Ruibal y Moreno cumplieron defensivamente pero, bien controlados por Maffeo y Costa, no se proyectaron en ataque como en otros partidos: la eficacia de los desdobles de los laterales beticos ante defensas adelantadas se basa en la indecisión de los laterales rivales entre seguirlos a ellos o al extremo, pero las defensas de cinco resuelven ese problema de un plumazo. Muy bien Édgar, especialmente con balón, un imperial Pezzella fue decisivo para mantener a raya a Muriqi y manejar situaciones de inferioridad.

Menos visible en defensa de lo que acostumbra Guido, Carvalho controló el tempo del partido mientras el fisico le dio. Rodri se manejó bien en corto con balón pero perdió importancia cuando el partido se puso físico, pero Juanmi, vertical, sí fue el peligro constante que suele. Peleón Borja, Fekir tuvo de nuevo a los béticos en vilo por su tarjeta y sus conflictos con los defensas, pero finalmente su calidad fue decisiva. Los suplentes aportaron poco.

Pellegrini tiene colíder a un equipo en la dificil coyuntura de las inscripciones, y que de hecho acudió a Mallorca con solo cinco posibles suplentes de campo. Su milagro tiene mucho que ver con la estabilidad de una plantilla que juega de memoria y tiene fuertes lazos de fidelidad internos.

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martes, 16 de agosto de 2022

Betis 3 - Elche 0 (1ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Rui Silva; Ruibal (Fran Delgado 78'), Pezzella, Edgar, Álex Moreno; Guido (Paul 85'), William Carvalho; Rodri (Miranda 85), Fekir (Rober González 64'), Juanmi; y Borja Iglesias (Loren Morón 78').
ELCHE C.F. (0): Edgar Badía; Helder Palacios, Bigas, Enzo Roco (Diego González 46'), John, Mojica; Pere Milla (Josan 64'), Mascarell, Gumbau (Alfaro 76'), Fidel (Morente 46'); y Roger Martí (Ponce 64').
Goles: 1-0 (28') Borja Iglesias; 2-0 (39') Juanmi; 3-0 (60') Juanmi.
Árbitro: Cuadra Fernández. Amonestó a Fekir, Pere Milla, Ruibal, Fidel, Gumbau, Roger Martí, Juanmi y Mojica. Expulsó a John (16') por derribo en ocasión manifiesta de gol.
Incidencias: 51.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Pasadas vacaciones y pretemporada, y en plenas turbulencias por las inscripciones, el Betis de Pellegrini volvió a ser el de siempre, idéntico a sí mismo desde hace casi dos años. Apenas alterada levemente (de momento) la plantilla por el traspaso de Bartra y los mencionados problemas legales, el Betis prácticamente no ha tocado su equipo, lo que conlleva grandes ventajas (estabilidad emocional, mecanismos de juego conocidos de memoria, optimización máxima de movimientos y colocación de los jugadores...) y ciertas desventajas como el envejecimiento de los jugadores y el agotamiento de contratos, con las que habrán de lidiar los dirigentes béticos a medio plazo.

Futbolísticamente de momento ganan de largo las ventajas, y el Betis se deshizo sin problemas del Elche con la seguridad que suele ante rivales menores. Bien es cierto que jugó desde muy pronto con un hombre más, aunque también que la expulsión fue justa y provocada por el juego bético.

Primer cuarto de hora

El Elche se plantó con un típico 5-4-1 a media altura, con el plan de robo y despliegue al contragolpe con sus dos rápidos carrileros. Enfrente, el Betis de siempre: 4-4-2 con bloque medio y muy junto en defensa, con intentos de contrapresión cuando se podía, y fútbol de toque desde su clásico 4-2-3-1 con todos sus mecanismos habituales: libertad de movimientos ofensivos, muchos hombres por detrás del balón en salida, laterales altos (Ruibal lo es casi necesariamente), Juanmi incorporado como delantero, Rodri atornillado muchas veces a la banda derecha...

El plan del Elche funcionó razonablemente los primeros minutos, cuando la energía de salida y un William algo fallón dieron algunas opciones de contra a los ilicitanos. Sin embargo pronto una espectacular jugada de Ruibal muy a lo Ruibal (básicamente, irse en vertical hacia la porteria contraria) rompe el partido.

Minutos 16 al 60

El único aspecto positivo para el Eleche fue que al ser expulsado uno de sus centrales el esquema resultante fue el adecuado, un 4-4-1 con el que, eso sí, ya pudo tener muy poco balón. Pese a ello trató de mantener la línea alta, pero la lentitud de sus centrales terminó de arruinar su partido, con mención muy especial a un Roco que prolongó (dos jugadas, dos goles) el estropicio iniciado por su compañero de línea John.

Tras un impetuoso inicio de segunda parte en el que, tras un doble cambio, trató de quemar sus escasis cartuchos y adelantó líneas, el Elche recibe el 3-0.

Última media hora

Los visitantes pierden la fe y el Betis juega ya a placer, asfixiando con la contrapresión a un rival que no sale casi nunca y al que el cansancio obliga a recular y a juntarse mucho por dentro, dejando autopistas en las bandas. El Betis hace el típico carrusel de cambios sin tocar el esquema (con Rober como segundo punta) y la suerte y algún detalle arbitral impiden que el resultado se agrande.

Hay que destacar la absoluta fiabilidad lograda por Pellegrini del equipo, que siempre machaca cuando es superior al rival. Además destacó el partido de un segurísimo Pezzella, la calidad en ataque de William una vez superadas las dudas iniciales, el empuje físico de Álex Moreno, el caudal ofensivo de un Fekir que debió ser cambiado antes y, sobre todo, la minusvalorada calidad de un Juanmi que no disfruta del tratamiento de estrella internacional que empieza a merecer. Rodri y Akouokou dejaron buenos detalles.

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