martes, 24 de noviembre de 2020

Athletic de Bilbao 4 - Betis 0 (10ª jornada de LaLiga)

ATHLETIC (4: Unai Simón; Capa, Yeray, Íñigo Martínez, Yuri (Balenziaga 86'); Unai Vencedor, Vesga; Williams (Raúl García 75'), Muniain (Sancet 70'), Berenguer (Morcillo 70'); y Villalibre (Lekue 86').
BETIS(0): Bravo; Emerson, Sidnei, Víctor Ruiz, Álex Moreno; William Carvalho (Carvalho 61'), Guido; Joaquín (Lainez 70'), Rodri (Aitor Ruibal 82'), Tello (Loren 61'; y Sanabria (Borja Iglesias 61').
Árbitro: Alberola Rojas. Sin amonestaciones.
Goles: 1-0 (9') Víctor Ruiz, en propia puerta; 2-0 (33') Capa; 3-0 (58') Muniain; 4-0 (68') Berenguer.

Perpetró anoche el Betis uno de los partidos más bochornosos que se le recuerdan en la última década. No es por desgracia raro que el equipo sufra algunas goleadas cada temporada, pero sí que lleguen tan merecidamente, sin avatar ni golpe de fortuna alguno que la justifique mínimamente. No es novedad tampoco caer en Bilbao, pero sí ante un rival tan pobre como el Athletic actual y sin que los vascos den una sola patada. Particularmente indignante fue la sospechosa indolencia de algunos jugadores, que no debería dejarse pasar sin consecuencias.

Salvo por el rival, como queda dicho un Athletic en baja forma, sin apoyo de su público y mucho más blando de lo habitual, el partido resultó una tormenta perfecta en la que el Betis naufragó en lo táctico, lo físico, lo psicológico y lo técnico. De esto último se encargaron las bajas, que eliminaron a Canales, el jugador más en forma del equipo, y al minusvalorado Mandi, más Fekir y Bartra. Para reemplazar a los primeros Pellegrini optó por el debutante Rodri y por Víctor Ruiz, retratado pronto en un autogol que denotó unos fundamentos deficientes –aunque despejar con la derecha, como pidió unánimemente la prensa anoche, le era materialmente imposible en esa jugada–.

El estado físico de ciertos jugadores del equipo tampoco parece actualmente el adecuado, aunque es difícil en ciertos casos separarlo del psicológico: el nivel de activación de varios de los titulares de anoche no alcanzó siquiera el nivel de un amateur digno, y no hablamos ya de sacrificio, sino de la mínima concentración que hace a un jugador ganar o perder la décima de segundo para anticiparse al rival.

Pero este blog se dedica a lo táctico, y, aunque esto no explica esta vez mucho de esta debacle, hay que analizar algunos aspectos del desastre. No lo explica, primeramente, porque si miramos los meros dibujos nada inhabitual ni apenas erróneo se saca de ellos. Athletic y Betis jugaron el 4-2-3-1 que parece hoy (de nuevo) de moda, con Muniain y Rodri, respectivamente, como mediapuntas. Ese esquema tendió en el Betis al 4-3-3 más que nunca. En efecto, al desplegarse el Betis en ataque William Carvalho, con buen criterio (aunque tal vez en exceso) y contra lo opinado por el ayer destinado Alberto Edjogo-Owono en TV, se descolgó a posiciones de interior derecho, y tan adelantado además como Rodri (interior izquierdo de hecho), dejando a Guido centrar su posición cerca de la defensa y a Joaquín y Tello en los extremos, bien abiertos. Inexplicablemente, eso sí, Pellegrini ordenó de nuevo a Carvalho jugar a la derecha del argentino, de modo que los dos interiores quedaron a pie natural; se trata de jugadores sin cambio de ritmo alguno (Carvalho por peso pesado, Rodri por falta de potencia) y por tanto poco capaces para progresar con la conducción (como sí Canales). Obligados ambos por tanto a combinar con los compañeros, y ante un Athletic que los presionaba de cerca, esa ubicación (además de inusual para William) resultó ruinosa para el equipo: al no poder meter el cuerpo para proteger las recepciones con su pierna buena jamás lograron girarse ni hacer nada más que devolver balones hacia atrás. El Athletic no hacía una presión demasiado alta; esperaba al Betis con el bloque medio y juntaba mucho las líneas, tratando de apretar cuando los béticos volcaban el balón hacia un lateral y dejando libre, como tantos equipos, al opuesto. El cansino ritmo del Betis, que cada vez cuida menos la salida de balón, combinado con el mal pie anoche de Bravo, convirtió la primera parte en una sucesión de pérdidas del Betis apenas pasado el círculo central, que provocaban contras locales.

Cuando no llegaba a la contra el Athetic lo hacía en ataque posicional ante un sistema defensivo bético que hacía aguas en todos los aspectos. Como el Betis jamás se instalaba en campo rival no había sombra de Gegenpressing, así que cuando no se veían obligados a correr hacia atrás los béticos trataban de juntar líneas con el bloque medio, antes compacto y funcional. Sin embargo las distancias entre sus líneas se le hicieron siderales; en primer lugar, porque Sidnei y Ruiz no eran capaces de empujar la línea hacia delante (como sí hacen Mandi y Bartra) y, por el contrario, pasaron un calvario ante la movilidad de Villalibre. Pero además el desorden del centro del campo y la actitud pasiva de ciertos jugadores convirtió el cuadrado entre Joaquín, Emerson, Sidnei y William en un latifundio por el que Muniain, Berenguer e incluso Vesga camparon a sus anchas.

Una jugada que deja en mal lugar el estudio bético del rival se repitió una y otra vez: Sanabria cerraba más a Yeray que a Martínez (algo sorprendente siendo este zurdo y de buen pie); el central ex de la Real salía libre, y (con Rodri tratando de cerrar a Vencedor) Carvalho le salía al paso sin criterio ni medida dejando a su espalda un tremendo espacio vacío sobre el que jugar a placer.

 

 

 El insólito passmap de Martínez al descanso: jamás un central jugó tan fácilmente hacia delante (hacia abajo, en el gráfico)

Tras el descanso Pellegrini permutó a William y Guido (y por tanto a Rodri con el portugués en fase ofensiva), lo que no produjo tantos efectos positivos como preveía este bloguero al pedir esa permuta media hora antes, pero al menos dio al equipo un plácido arranque de segunda parte sin mayores humillaciones. No tardaron en llegar estas sin embargo, y solo a la hora el entrenador chileno cambió el guion pasando a un 4-4-2 con dos puntas y Guardado junto a Guido.

Línea por línea

Bravo tuvo escasa culpa bajo palos, aunque sus pases de media distancia fracasaron una y otra vez. El desastre de la línea defensiva fue absoluto, hasta tal punto que un Moreno tan desbordado como siempre fue el mejor. El agujero en la zona de Emerson y Sidnei fue descomunal; Ruiz al menos enseñó buen pie para el pase.

El buen partido de Guido, con talento y vergüenza, pareció excelente ante lo que le rodeaba. Perdido Tello, Joaquín, entregado, apenas mostró un par de detalles y tampoco supo ayudar a tapar bien su costado. La línea editorial de este blog, reacia al improperio y la palabra gruesa, nos impide calificar el partido de William Carvalho.

Poca responsabilidad se puede echar sobre Rodri, que trató de combinar a ratos con Joaquín y Emerson, aunque siempre con escasos espacios y poca colaboración. Sanabria hizo un decente partido descargando los pocos balones potables que le llegaron para, al menos, bajarlos.

De los suplentes solo cabe destacar las ganas y buen juego de Lainez, un fichaje que fue inexplicable hace dos años, cuando Rodri y Rober ya asomaban la cabeza en el filial, y lo sigue siendo ahora. Del resto de suplentes apenas puso empeño Guardado.

Cabe preguntarse si Pellegrini ha perdido el control de la situación o hay algo turbio en el vestuario que explique actuaciones del equipo como la de ayer.

Los comentarioos son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara.



domingo, 8 de noviembre de 2020

F.C. Barcelona 5 - Betis 2 (9ª jornada de LaLiga)

F.C. BARCELONA (5): Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Busquets (Pjanic 86'), De Jong; Dembélé (Trincao 66'), Griezmann (Braithwaite 78'), Pedri; y Ansu Fati (Messi 46').
BETIS (2): Bravo; Emerson, Mandi, Bartra, Álex Moreno; William Carvalho, Guido Rodríguez; Joaquín (Aitor Ruibal 63'), Canales (Rodri 86'), Tello (Víctor Ruiz 63'); y Sanabria (Loren 71').
Árbitro: Cuadra Fernández (madrileño). Roja directa al verdiblanco Mandi (60'). Amarillas a los locales Ansu Fati y Pedri, así como a los visitantes Mandi y Álex Moreno.
Goles: 1-0 (22') Dembélé; 1-1 (45+3') Sanabria; 2-1 (49') Griezmann; 3-1 (61') Messi, de penalti; 3-2 (74') Loren; 4-2 (82') Messi; 5-2 (90') Pedri.
Incidencias: Puerta cerrada en el Camp Nou.

Volvió a caer el Betis frente a un grande tras un flojo partido, en cuyo resultado el arbitrario VAR puso la justicia que no quiso poner antes la fortuna. Contra el tópico histórico del club, el equipo de Pellegrini parece previsible: ha vencido con solvencia frente a los equipos de la parte baja y ha sido inferior a casi todos los rivales de nivel a los que se ha enfrentado.

Primera parte

En el primer tiempo no fueron ni Messi ni cuestiones de ajedrez con los esquemas los que desequilibraron el choque, pues no jugó el argentino y ambos equipos plantearon esquemas e incluso movimientos muy similares. Tampoco era Fekir de la partida, y unos y otros salían con un 4-2-3-1 de mediocentros bastante paralelos. En el Betis, extrañamente, William se colocaba a la derecha de Guido, tal vez para emparejarse con De Jong. Incluso los planes de juego fueron casi idénticos (no así el fruto de ellos de cara a portería): ambos equipos trataban de presionar arriba pero al tiempo guardaban un hombre de más (4 vs 3) en su línea trasera, de modo que un centrocampista rival quedaría libre. El elegido para ser flotado, con buen criterio por no ser peligroso en la conducción cuando se reconoce como hombre libre, fue Sergio Busquets (pues Guido, su posible par, cuidaba más que William la zona de mediapuntas):

Presión alta: el Betis flota a Busquets

Consecuencia de esa forma de presionar un tanto imprudente de unos y otros, con inferioridad numérica de defensores en el centro del campo, fue un correcalles sin control en el que el Betis sufrió mucho más que el Barcelona. A ello contribuyó mucho su precipitación con balón: los béticos nunca arriesgaron atrás y abusaron del balón largo y del intento de contragolpe en las ocasiones en las que la salida jugada fue posible. A consecuencia de ese exceso de velocidad el Betis jamás se pudo instalar en campo rival, y menos aún hacer una presión tras pérdida efectiva; en suma, el Betis no supo hacer jugar a contraestilo al Barcelona (no quiso o no supo quitarle el balón) y tampoco se vio favorecido por el partido de ida y vuelta que resultó, en el que la velocidad de Fati y Dembélé pesó más que la de Tello. Pese a ello, una jugada algo afortunada al filo del descanso dio el empate a los visitantes.

Minutos 45 al 60

En el descanso comparece Messi; el Betis da un paso atrás, ya no presiona tan arriba e intenta juntar líneas desde su bloque medio habitual, esta vez casi bajo. Ahí el círculo virtuoso de posesión - rival encerrado - presión pstpérdida -nueva posesión es definitivamente barcelonista y caen ocasiones hasta el penalti con expulsión de Mandi (3-1).

Última media hora

Pellegrini monta el típico 4-4-1 con Ruibal y Canales en las bandas, y el Betis hace un muy digno tramo final al contragolpe en el que incluso amenaza el triunfo local. Un exceso de optimismo muy al final del canterano Rodri desencadena el 5-2.

Línea por línea

Sin responsabilidad alguna en Bravo, los centrales béticos demostraron una vez más sufrir mucho cuando el juego se mete en su área. Tampoco Emerson ni menos aún Moreno (este al menos acertado en ataque) supieron frenar a sus pares.

Sí defendió con acierto e incluso jugó con soltura el balón Guido; en cambio su compañero de línea, William, se vio completamente superado por el ritmo del partido. Como en el caso del siempre ausente Guardado sería bueno que el club le recordara que sus obligaciones profesionales están antes con su club que con su selección.

Muy gris Joaquín (floja temporada la suya hasta el momento) y poco presente Canales, Tello fue de nuevo el animador del ataque bético, y fue por su banda por donde el equipo volcó, premeditadamente, el juego. Sanabria y luego Loren (muy buenos sus minutos) mostraron el camino a Borja Iglesias.

Desde nuestro punto de vista el planteamiento de Pellegrini pecó, como otras veces, de exceso de prisa por llegar a la puerta contraria; cuando el rival no se deja encerrar y lo presiona arriba el equipo quiere correr siempre, entra en partidos de ida y vuelta que no le interesan, y nunca logra encerrar ni someter al contrario. Tal vez esto explique su curiosa regularidad de resultados: machaca sin piedad a los elches que se le encierran mansamente pero nunca controla los partidos ante rivales que le aprietan arriba.

Resulta por otra parte difícil entender la resistencia del chileno a agotar los cambios, y menos aún en partidos de mucho desgaste físico y con el equipo en inferioridad numérica, como fue el caso; cualquier jugador del plantel hubiera acabado el partido mejor que Carvalho.

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lunes, 2 de noviembre de 2020

Betis 3 - Elche C.F. 1 (8ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Bravo; Emerson, Mandi, Bartra (Víctor Ruiz 76'), Álex Moreno; Guido Rodríguez, Canales; Fekir (Lainez 81'), Joaquín (William Carvalho 65'), Tello; y Sanabria.
ELCHE C.F.. (1): Edgar Badía; Josan (Rigoni 74'), Barragán, Gonzalo Verdú, Josema, Fidel; Raúl Guti (Víctor Rodríguez 81'), Marcone (Mfulu 74'), Sánchez Miño (Cifu 46'); Lucas Boyé (Nino 74') y Pere Milla.

Árbitro: Medié Jiménez (catalán). Amarilla a los locales Fekir y Sanabria, así como al visitante Sánchez Miño.
Goles: 1-0 (7') Sanabria; 2-0 (29') Tello; 3-0 (56') Tello; 3-1 (60') Josan.

Partido disputado a puerta cerrada en el Estadio Benito Villamarín. El Elche compareció con su histórica segunda equipación.

El Betis de Pellegrini superó ayer con gran solvencia a un limitado Elche. El equipo tiene ya claras señas de identidad y se impone con claridad a equipos inferiores.

Y era inferior este Elche, aunque no deje de ser meritorio demostrar la superioridad y aunque los ilicitanos vinieran de una racha de partidos sin perder muy notable. La verdad es que esa racha la había logrado con malos números subyacentes: en concreto, pocos remates a puerta y muchos concedidos en la suya, o sea, un acierto desmesurado en las áreas (que por cierto mantuvo ayer). Por demás el Elche apenas se ha reforzado tras un ascenso un tanto afortunado.

Primera parte

Si no fue pues una gran sorpresa la absoluta superioridad verdibanca de la primera parte, tampoco sorprendió el escenario táctico del partido, en cuanto a esquemas y en cuanto a modelos de juego. Este Elche suele tener cuotas de posesión muy bajas y efectivamente concedió el balón al Betis desde el inicio, tratando de juntar líneas desde una defensa bastante adelantada y un bloque medio que formaba un claro 5-3-2, con sus dos delanteros escalonados en fase defensiva para que el segundo tapase a Guido:

Pellegrini renunciaba a Carvalho para usar a Canales como segundo mediocentro en su ya habitual 4-2-3-1. Más que nunca, ese esquema era un 4-4-2 en defensa (Fekir en paralelo al punta Sanabria) y un ordenado 4-3-3 en ataque, pues (véase la imagen) Canales se escalonaba claramente por delante y a la izquierda de Guido, ocuando una posición de interior izquierdo adelantado casi paralela a la de Fekir (interior derecho), y ambos buscaban la espalda de los interiores del Elche.

Los dos primeros goles mostraron dos graves problemas sufridos ayer por los de Almirón. El primero de ellos, posicional, y ya padecido también alguna vez por el propio Betis, fue la tremenda exigencia física a la que se vieron sometidos sus tres centrocampistas: como se ve en la imagen de arriba, los laterales béticos (Emerson y Álex) no tenían pareja natural y los dos interiores ilicitanos se verían obligados a tremendas basculaciones laterales para taparlos. El Betis movía bien el balón de lado a lado, por lo que casi siempre llegaron tarde a tal misión.

Fijados los dos carrileros por los abiertos extremos béticos, Tello y Joaquín, los laterales béticos subieron casi a placer por la zona de centro del campo: en la jugada de la captura superior, momento de la asistencia del 1-0, Moreno tiene todo el espacio que necesita para temporizar su pase a Tello, quien castiga el adelantamiento de la defensa del Elche. Por cierto que el 3-0, muy parecido, castigó de nuevo ese adelantamiento, peligroso si no está sincronizado con una buena presión al pasador.

El segundo problema para el Elche fue la excelente presión postpérdida bética; pese a que los visitantes trataron de sacar el balón jugado desde atrás (con buen trato de pelota e incluso con riesgos), la mejor colocación de los béticos en el momento de sus pérdidas, muy metidos en campo del rival y con este encerrado, más la intensidad e inmediatez con que hacian la presión –muy bien temporizada por Guido–, provocaron una cuota de posesión abusiva a favor del Betis y muchas recuperaciones en el momento de la salida del Elche. Al contrario de lo que se hacía en tiempos de Setien (cuyo Betis también hacía muy buena presión postpérdida) este equipo sí acelera la jugada en ese momento de la recuperación en campo rival, y de pequeños contragolpes verticales así gestados nació el 2-0.

Segunda parte

El peaje de ese dinamismo y verticalidad del juego bético es la pérdida de control: a partir de los veinte minutos de la primera parte y durante algunas fases de la segunda el Elche logró posesiones largas, ante las que los béticos mantuvieron su buen bloque defensivo a altura media en 4-4-2, aunque a costa de bastante desgaste físico. Tras embocar el Elche su primer tiro que mereciera tal nombre (en un muy buen remate à la Kroos) el Betis, cansado, pasa momentos de relativo apuro, pero el equipo mantiene la cabeza fría y gracias a William se permite un plácido tramo final, de larguísimas posesiones de balón ante un rival no menos cansado y que ni siquiera se atreve a intentar una presión alta. El Betis acabó con Lainez (antes Fekir) como extremo derecho y Canales en la mediapunta.

Línea por línea

Apenas exigido ni como portero ni como iniciador del juego, vale la pena recuperar para Bravo el viejo sin calificar por falta de trabajo. Tampoco Mandi ni Bartra, atentos a la anticipación y valientes tirando la línea, pasaron el menor apuro. Emerson y, sobre todo, Álex, se dieron un festín sin apenas oposición; el zurdo ha subido muchísimo su nivel desde que tiene competencia.

Guido volvió a recitar una clase magistral sobre el puesto de pivote. El partido de Canales pasó discretamente desapercibido pese a sus excelentes asistencias a Tello, este sin duda en su mejor momento en el Betis. Menos brillaron Joaquín y Fekir; en este blog fuimos críticos con la alabada primera temporada del francés, y sin embargo no compartimos los crueles ataques que sufre ahora su juego: muy buen regateador y peligroso en el disparo, su actual papel de interior en ataque quita brillo a su juego por alejarlo del área y ser además Fekir un discreto pasador (algo importante ahí); sin embargo está respondiendo con un sacrificio defensivo más inteligente e implicado que la pasada temporada. Sanabria jugó bien lejos del área, cazó balones cruzados y marcó por fin –aunque poco le faltó ahí para fallar un remate sencillo: no es la técnica su fuerte–.

Pellegrini retrasó demasiado, precisamente, el cambio del tarjeteado Fekir, pero pocos peros más se pueden poner a su dirección de un equipo de juego muy reconocible y que se impone con autoridad a buena parte de sus rivales.

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domingo, 25 de octubre de 2020

Atlético de Madrid 2 - Betis 0 (7ª jornada de LaLiga)

ATLÉTICO DE MADRID (2): Oblak; Trippier, Savic, Felipe, Hermoso (Lodi 77'); Correa (Joao Félix 56'), Torreira (Herrera 46'), Koke, Lemar (Carrasco 46', Vitolo 83'); Llorente; y Luis Suárez.
BETIS (0): Bravo; Montoya, Mandi, Bartra, Álex Moreno; Guido Rodríguez (Víctor Ruiz 80'), William (Joaquin 64'); Fekir, Canales, Tello (Loren 64'); y Sanabria (Borja Iglesias 80').
Goles: 1-0 (46') Llorente; 2-0 (91') Luis Suárez.
Árbitro: Mateu Lahoz (valenciano). Auxiliado por González Fuertes en el VAR. Amonestó a Luis Suárez y Koke.

Una buena primera parte y una floja segunda terminaron con derrota del Betis en el Wanda.

Primer tiempo

Cualquier análisis del partido debe partir de un hecho obvio: aunque sin el glamour de otros grandes, el Atlético es un verdadero equipo de Champions, instalado en un nivel económico y deportivo un par de escalones por encima del del actual Betis. Desde esa perspectiva resultó muy meritorio el primer tiempo de los béticos; tal vez exagerara un poco Simeone en el postpartido al decir que el Betis fue superior en ese periodo, pues su Atlético no dejó de controlar el partido a su estilo y de mantenerlo en un escenario para ellos conocido y más o menos cómodo. Sin embargo es cierto que el Betis superó en posesión a los locales e incluso lo igualó en ocasiones de gol, más numerosas las béticas, más claras las atléticas.

Durante esa primera parte, y aunque suene un poco paradójico, los dos equipos pusieron el partido donde les gusta. Aunque formalmente ambos conjuntos partían de un 4-2-3-1, con Llorente y Canales de mediapuntas respectivos (Fekir y Tello tirados a derecha e izquierda en el Betis, Correa y Lemar en los locales), el Atlético se colocó en defensa en un prudente 4-1-4-1 que concedía superioridad numérica en la salida de balón al Betis...

... a cambio de tener superioridad dos contra uno de los centrales sobre Sanabria. Aquí el Betis hizo por fin lo que le reclamábamos desde hace muchas jornadas: sin necesidad de correr grandes riesgos en la salida de balón fue capaz de mantener la posesión atrás; esto es, al contrario de tantos partidos anteriores, no abusó del patadón de Bravo hacia los puntas. Mención especial debe recibir en este aspecto el juego corto de Mandi y Carvalho, y que el portero supiese detectar al hombre libre y usar el pase diagonal hacia los laterales, apenas usado últimamente. Entre eso y la pelea de Canales y Sanabria en los escasos balones largos enviados, el Betis pudo empujar al Atlético hacia su propio campo y entrar en el círculo virtuoso de posesión larga, pérdida, presión rápida tras esta, recuperación y nueva posesión, que desea Pellegrini y cualquier entrenador actualizado.

No significó esto que el Betis disfrutara de muchas ocasiones, como queda dicho, y no tanto por falta de acierto como por el magnífico manejo del Atlético de las situaciones en su área, famoso a nivel europeo. Los béticos se plantaron un puñado de veces en zonas de pase de la muerte, particularmente Tello, pero la acumulación y colocación defensiva de los de Simeone apenas permitieron un par de remates, y poco claros. En el área contraria, sin embargo, las escasas pérdidas béticas fueron castigadas con llegadas muy limpias al contragolpe y ocasiones para Suárez, escenario conocido para los colchoneros desde los años 70 del siglo pasado. Cada equipo, en suma, jugaba a su estilo y el Betis nivelaba el partido, que no era poco.

Segunda parte

Poco desgastados los suyos y probablemente poco contento Simeone con este estado de cosas, el Atlético sale del vestuario con dos hombres de refresco –sin tocar su esquema– y con toda la cuerda dada. Los locales marcan apenas iniciado el juego, y el Betis vuelve a un defecto conocido desde tiempos de Setién: durante unos minutos el equipo queda noqueado y desconectado del partido. Se entra en un escenario de posesiones breves y transiciones en el que el Atlético (es otra de sus especialidades) llega una y otra vez al área bética en superioridad numérica. Bravo salva al equipo de recibir más goles. 

Poco mejoró al Betis el reemplazo de William y el de Tello –en su mejor forma desde que llegó al Betis–, a los que Pellegrini mandó al banco para sustituirlos por Joaquín y un irrelevante Loren. Pasó el Betis así a jugar un 4-4-2 con Canales junto a Guido y dos verdaderos puntas. Poco antes Simeone había escorado a Llorente para hacer sitio a Félix. Cuando amainaba la tormenta para los béticos, González Fuertes decide el partido desde el VAR con la expulsión de Montoya, y solo restan minutos de la basura.

En lo individual cabe destacar las paradas de Bravo, que compensaron su leve error en el 1-0 (deja un resquicio indebido, pero muy pequeño), el desempeño más que aceptable de Moreno, muy por encima de su horrible nivel habitual esta temporada, y al siempre fiable Guido, mejorado en el pase y tan presente como siempre en defensa; el argentino es hoy el jugador menos sustituible del equipo.

El detalle

Seguimos sin ver la atracción de defensores en los córneres, ni siquiera cuando Canales y Joaquín están en el campo; con diez atléticos en el área fue casi imposible rematar. Sí se ve ya defensa en zona a balón parado, y es buena noticia esta puesta al día táctica: cada vez más equipos se convencen de la eficacia de este forma de defender.

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lunes, 19 de octubre de 2020

Betis 0 - Real Sociedad 3 (6ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Bravo; Ruibal, Bartra, Sidnei, Álex Moreno (Miranda 74'); Guido Rodríguez, Canales (Carvalho 58'); Joaquín (Loren 58'), Fekir, Tello (Lainez 74'); Borja Iglesias (Sanabria 46').
REAL SOCIEDAD: Remiro; Gorosabel, Aritz Elustundo, Le Normand, Monreal; Guevara (Zubimendi 65'), Mikel Merino; Portu, Silva (Roberto López 84'), Oyarzabal (Januzaj 84'); y Willian José (Isak 68').
Árbitro: Estrada Fernández (Colegio Catalán). Amonestó a los locales Sidnei y Bartra y al visitante Isak.
Goles: 0-1 (43') Portu; 0-2 (73') Oyarzabal (penalti); 0-3 (88') Januzaj.
Incidencias: partido a puerta cerrada.

Un aceptable Betis fue anoche levemente superado por la buena Real Sociedad de Imanol, que goleó con excesivo estrépito.

Primera parte

El partido es un buen ejemplo de la importancia en el fútbol actual de dos aspectos interconectados del juego de un equipo: la salida de balón y la presión. Betis y Real parten de intenciones tácticas similares: un 4-2-3-1 (tendente al 4-4-2 en defensa y el 4-3-3 en ataque) con voluntad de cuidar la posesión y presionar arriba al rival para recuperar pronto. Sin embargo la Real ejecutó mejor el plan, sobre todo en la primera mitad, de la que salió con ventaja.

En primer lugar, los realistas escalonaron mejor a sus mediocentros, conformando en ataque un 4-3-3 prácticamente perfecto en cuanto a ocupación de espacios, con Merino y el mediapunta Silva como interiores:



El parecido de las posiciones realistas con un modelo informático que maximiza la separación entre atacantes es asombroso –y ahora veremos qué consecuencias tiene–. Como vemos en el esquema, el Betis (y lo mismo haría la Real) trató de presionar dejando un hombre de más en defensa: línea de cuatro contra los dos extremos y el delantero centro del rival; a cambio, unos y otros pudieron sacar el balón en superioridad numérica.

Aquí aparecen las diferencias; la Real, con esa excelente colocación y una salida muy bien trabajada, jugaba una especie de megarrondo en superioridad en el que casi siempre encontraba al hombre libre. Solía ser Le Normand, el central que jugaba a pie cambiado; en ocasiones Joaquín intentó saltar a por él, provocando a su vez el salto de Ruibal sobre Monreal y dejando así expuesta a la defensa bética a un peligroso mano a mano. Si no se saltaba a ese mano a mano, las grandes distancias entre realistas (aquí la importancia de esa colocación) hacían llegar tarde siempre a los béticos en sus basculaciones en inferioridad, y en particular los esforzados Borja y Fekir no podían impedir la salida limpia de alguno de sus tres oponentes: los dos centrales y Guevara. Una vez lograda, los realistas castigaban con velocidad el adelantamiento bético.

Rondo ganado. Guevara sale libre, rebasando a los dos puntas béticos.

Enfrente el Betis intentaba un esquema y juego muy similares, aunque con Canales peor escalonado respecto a Guido y, sobre todo, con una salida mucho menos trabajada. Bien está hacer uso del excelente toque largo de Bravo, pero si no se mastica antes la salida de balón para atraer la presión rival es difícil que los delanteros, en inferioridad numérica y sin espacios, bajen muchos de esos balones. A esto se añadió ayer la presencia del inoperante Borja Iglesias; si ante el Valencia Sanabria fue capaz de hacerse con un altísimo porcentaje de esos balones largos (pues el uso e incluso abuso de ese método en este Betis no es nuevo), anoche Borja no fue capaz de superar jamás en ese fútbol a Elustondo y Le Normand.

Pese a todo lo dicho –y a las sensaciones a posteriori–, no hubo muchas ocasiones en la primera parte: este Betis defiende bien incluso cuando es inferior a su rival, y la Real solo tuvo dos, de las que embocó una; el Betis, varias poco claras.

Segunda parte

Pellegrini corrige el problema Borja, el Betis se tira arriba con todo (aun a costa de gastar su físico en los primeros minutos) y canta muy pronto bingo. El VAR y el árbitro, en actuación escandalosísima, impiden el empate y soslayan un penalti, acciones ambas del propio Sanabria, que además sí dio problemas a la defensa realista en los balones largos. Al cuarto de hora, ya casi a la desesperada, Pellegrini mete doble punta y releva a un inoperante Canales para meter a Carvalho y acostar a Fekir a la banda derecha. En el intercambio final de golpes, ante un Betis cansado, la Real sentencia.

Línea por línea

Retornado el importante Bravo, la baja de Emerson volvió a notarse mucho: incluso en sus días menos brillantes el brasileño fuerza a su par a un trabajo extenuante que empuja al rival contra su área. La de Mandi también influyó en la deficiente salida de balón, especialmente desafortunada ayer en Bartra y Álex Moreno, que por fin tiene un relevo.

El buen trabajo de Guido compensó parcialmente la desaparición de Canales; sin embargo ni esta ni el escaso juego de Fekir deben atribuirse solo a su mal desempeño, sino a un fútbol (de balones voladores sobre sus cabezas) que no es el que más les conviene, especialmente al francés; la definitiva integración de Fekir en el sistema defensivo del equipo es una muy buena noticia que debe apuntarse en su haber y el de Pellegrini. Joaquín y Tello contaron con pocos balones decentes, y de Borja solo cabe decir que sus oportunidades parecen definitivamente terminadas. De entre los suplentes hay que destacar sin duda a Sanabria, que pudo voltear él solo el partido.

Accidentes como el de ayer preocupan menos si el equipo sigue rindiendo defensivamente a buen nivel, aunque Pellegrini deberá regular mejor la presión en campo rival (superada por equipos técnicos, casos de Madrid y Real) y la salida de balón, demasiado volcada al balón largo.

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domingo, 4 de octubre de 2020

Valencia C.F. 0 - Betis 2 (5ª jornada de LaLiga)

VALENCIA C.F. (0): Jaume Doménech; Thierry Correia, Diakhaby, Hugo Guillamón, Gayà; Wass, Kondogbia (Carlos Soler 81'); Jason (Kang-In Lee 56'), Gameiro (Manu Vallejo 81'), Guedes (Álex Blanco 56'); y Maxi Gómez
BETIS (2): Joel; Emerson, Bartra, Sidnei, Álex Moreno; Guido Rodríguez, Canales; Joaquín (William Carvalho 81'), Fekir (Guardado 92'), Tello (Juanmi 92'); y Sanabria (Borja Iglesias 86').
Árbitro: Cuadra Fernández (Balear). Muy casero en la apreciación de faltas. Mostró amarillas a los locales Guedes y Hugo Guillamón, así como a los visitantes Bartra y Canales.
Goles: 0-1 (19') Canales; 0-2 (75') Tello.

Fue muy superior el Betis de Pellegrini a este Valencia experimental y disminuido de Gracia, y venció con justicia y sin el menor apuro.

No fue un Betis muy diferente en modelo de juego al de Getafe, y sin embargo la impresión y el resultado fueron radicalmente distintos. ¿Qué cambió de un partido a otro? ¿Fue, como se dijo una vez más, la intensidad con la que se aplicaron los jugadores béticos el factor diferencial? Más allá de que la fortuna, colocarse pronto arriba o abajo en el marcador o verse ante un rival incómodo puedan motivar más o menos a los jugadores, creemos que la diferencia entre un partido y otro hay que buscarla más bien en factores tácticos: el rival, su tipo de juego y las presencias y ausencias en el propio Betis.

En cuanto a alineaciones, la presencia de Emerson –que reventó a Guedes antes de la hora de juego–, la de Tello en el extremo izquierdo por Juanmi y el retraso en la posición de Canales a la de Carvalho dieron al once un perfil más dinámico, tanto a la hora de moverse para pedir el balón como a la de ganar segundas jugadas; frente a ellos, el Valencia presentaba un equipo claramente de peor calidad que en temporadas anteriores (y peor aún si se miraba al banquillo).

En cuanto a modelos de juego (y aquí hay nuevas diferencias respecto al partido de Getafe), el Valencia trató de realizar un fútbol similar al del Betis, de presión alta, buen trato del esférico –sin correr tampoco riesgos excesivos– y velocidad cuando se superase la presión rival: esto es, ambos equipos pretendían instalarse en campo contrario y ganar la batalla de la posesión. También coincidían los esquemas: 4-2-3-1 (que parece de nuevo de moda) con segundos puntas bastante adelantados, hasta formar prácticamente un 4-4-2 en defensa.

Sin embargo al Betis le funcionó mucho mejor el plan que a los chés. Aunque los béticos abusaron un poco (una vez más) de los pelotazos largos, especialmente Robles, cuando estos fueron bien preparados y orientados el buen trabajo de Sanabria y la superioridad por alto de Joaquín sobre Gayà, más una mejor activación para la segunda jugada y un rival más blando (que el Getafe) dieron muchos balones a los béticos en situaciones abiertas, tras ese pelotazo. Cuando se jugaba en corto, un excelente Canales y un aseado Guido cometieron muy pocas pérdidas en salida, y el avance del partido, con un Valencia cada vez más desquiciado y descolocado, mejoró si cabe esa segura fluidez.

Enfrente la presión bética –ejercida ayer en casi todas las jugadas– pudo parecer desmedida, demasiado arriesgada y extenuante, pero su buena ejecución y la falta de calidad del Valencia por dentro la hicieron muy eficiente. Veamos un ejemplo del arranque del partido, tras un saque en corto:

Esquematizada:

Emparejado aquí Guido con Gameiro para hacer superioridad atrás, el Betis presionaba en inferioridad numérica, con Sanabria, Fekir y Canales contra los dos centrales y los dos mediocentros valencianistas, pero la mala ubicación y la falta de calidad técnica de estos producía salidas de balón casi siempre sucias por dentro, o pelotazos sin rumbo de los laterales; además Maxi, recíprocamente en inferioridad, rara vez ganó la partida a Sidnei y Bartra. Los béticos usaban bien las posiciones intermedias para hacer dudar a los valencianos en el juego corto, con Fekir y Sanabria muy trabajadores a la hora de apretar al poseedor o replegarse para molestar a los mediocentros locales (como habían hecho los delanteros del Getafe con el Betis una semana antes).

El transcurso del partido fue cómodo para el Betis, que apenas vio en peligro una vez su puerta y sin embargo llegó en media docena de ocasiones claras a la del rival. Con algo de fortuna cayeron las más difíciles dentro, y el equipo (pese a los tardíos cambios de Pellegrini) nunca defendió cerca de su área ni entregó la posesión a su rival.

Individualmente destacaron un Canales omnipresente y exquisito en el 0-1, el habitual despliegue de Emerson, un Guido que ganó mil balones y un Sidnei que ocupó muchísimo campo; lento de movimientos cortos pero rápido en largo, se ve favorecido por jugar con la defensa muy adelantada, y apunta al futuro como titular en detrimento de Bartra. Entre los de arriba, Joaquín y Tello resultaron decisivos, y Sanabria y Fekir suplieron con mucho trabajo sus conocidos defectos: las carencias técnicas en el primer caso, que le privaron de embocar dos ocasiones clarísimas, y la tendencia al efectismo irrelevante del segundo, que se conectó mucho como interior derecho con Joaquín y Emerson pero pocas veces dio velocidad y profundidad al juego.

Pasado el mal día de Getafe, Pellegrini parece ganar crédito ante la afición. Su esquema, alineación y plan general de juego parecen muy definidos, coherentes y diferentes de los de temporadas pasadas: un fútbol mucho más colectivo que el de Rubi (ahora es juego a dos toques y presión organizada) y no tan acaparador de la de posesión como el de Setien: pretende mandar en los partidos y presionar arriba pero sin arriesgar perdidas atrás, y juega con mucha verticalidad cuando se roba arriba o se supera la presión rival. Los jugadores parecen creer en él, y el equipo da para estar de mitad de tabla para arriba. Y, asunto no menor, parece haber logrado integrar a Fekir en el sistema defensivo del equipo con un rol táctico definido.

El detalle

Ls córneres directos a la olla sin atracción previa de rivales no están funcionando. Hay que dar una vuelta a ese asunto.

Los comentarios son bienvenidos y su brevedad valorada. En Twitter, @juanramonlara7.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Getafe 3 - Betis 0 (4ª jornada de LaLiga)

GETAFE (3): David Soria; Damián (Cabaco 73'), Etxeita, Djené, M. Olivera; Nyom (Portillo 86'), Maksimovic, Arambarri (Palaversa 86'), Cucurella; Ángel (Timor 73') y Cucho Hernández (Jaime Mata 62').
BETIS (0): Joel Robles; Bartra, Mandi, Sidnei, Alex Moreno; Guido Rodríguez (Borja Iglesias 46'), William (Paul 61'); Canales, Fekir (Tello 72'), Juanmi (Aitor Ruibal 61'); y Sanabria (Loren 72').
Gol: 1-0 (13') Ángel; 2-0 (38') Cucurella; 3-0 (42') Ángel.
Árbitro: Martínez Munuera (alicantino). Amonestó a Damián, Olivera, Arambarri, Cabaco (Getafe), Fekir, Paul (Betis). Expulsó a Mandi (83').

Ni siquiera líder e ilusionado puede el Betis contemporáneo deshacerse de su fantasma particular, el siempre desagradable Getafe de Bordalás, que destrozó al nuevo Betis en una terrible primera parte de los andaluces. Como siempre que el Betis es derrotado por este equipo volvieron los cantos a la intensidad, las gónadas y el espíritu competitivo, factores que simulan ser una explicación de lo sucedido para quien no es capaz de darla.

Y es que, sin negar la importancia de la concentración y el esfuerzo en este deporte, otros muchos factores son igualmente decisivos. Suelen citarse cuatro: psicológico (digamos que es el ya mencionado), técnico, táctico y físico. Es probable que el Getafe superara al Betis en lo psicológico y dudoso que sea mejor en lo técnico, pero desde luego anoche fue mucho mejor en lo físico y en lo táctico.

Es mejor en lo físico por configuración de su plantilla: hombres como Nyom o Cucurella, laterales en cualquier equipo, son extremos para Bordalás, y sus mediocentros y delanteros son igualmente jugadores trabajadores y potentes físicamente por naturaleza y elección de su técnico; si te ganan los balones divididos no es (o no solo es) por concentración y esfuerzo, sino porque suelen ser más fuertes y más rápidos que los tuyos. Para que esa elección de Bordalás funcione, naturalmente, el partido ha de dirigirse por los derroteros que les convienen, en los que oculten su inferioridad técnica respecto a los Mandi, William o Fekir que jugaban ayer enfrente. De eso se encargó la parte táctica: el trabajadísimo equipo de Bordalás, que lleva años jugando con el mismo modelo de juego e incluso con el mismo esquema (4-4-2), supo llevar al Betis a su terreno de balones divididos, segundas jugadas, pelotazos verticales, ritmo alto y posesiones breves, un juego que sencillamente hacen mejor (con huevos o sin ellos) porque lo conocen, saben colocarse para él, saben cómo activarse para la segunda jugada y tienen mejor físico para los duelos. Esta vez ni siquiera necesitaron acudir a su habitual repertorio de faltas tácticas, juego violento y pérdidas de tiempo.

¿Pudo el Betis evitar ese juego y llevar al Getafe al que le convenía? No es fácil, obviamente. Los azulones practican una trabajada presión de líneas muy juntas que parte de un bloque medio (defensa bien adelantada y pareja de delanteros no muy lejana a la divisoria) que sube según las circunstancias de la jugada. Presonan muy fuertemente las recepciones interiores, que obligan a escupir hacia atrás, y fuerzan a jugar hacia el lateral para entonces bascular fuertemente y ahogar la jugada rival en la banda. Nada nuevo, claro está, pero si se hace bien y con solidaridad de todo el equipo (nadie tiene en su once licencia para no correr) es difícil de contrarrestar. Cuando recuperan, buscan un juego vertical hacia los extremos o directamente el pelotazo hacia los dos puntas, sin arriesgarse jamás a la pérdida por el centro.

Anoche su 4-4-2 encajaba hombre con hombre con el del Betis, así que las parejas eran claras y la superioridad numérica defensiva la conseguían los locales con basculaciones y posiciones intermedias; por ejemplo, el punta pareja del central con balón lo hostigaba, pero el otro venía a apantallar por delante el pase hacia los mediocentros. Con balón en pies de Sidnei, por ejemplo, resultaba:

Como ven, el pase está casi prohibido hacia cualquiera salvo Mandi o Moreno. En el primer caso la situación es la misma (simétrica por derecha), y en el segundo entra en juego la basculación y el ahogamiento en banda.

¿Cómo contrarrestar este fútbol? No es fácil, insistimos, y requiere correr otro tipo de riesgos, pero hay maneras: hacer circular el balón en corto con mucha rapidez de banda a banda; realizar cambios de juego directos (en la imagen, de Sidnei a Bartra); ofrecerse con movilidad e intercambio de posiciones por parte del trío interior (Carvalho, Guido y Fekir) para obligar a los mediocentros y centrales a perder bien la marca o bien el sitio; alternar desmarques en corto y largo (especialmente el delantero) para buscar la espalda de los centrales; y, sobre todo, tener el valor de aguantar la posesión bajo presión para obligar al rival a separar líneas y encontrar así espacios interiores y tras su defensa, e incluso pinchar balones al delantero.

Nada de eso hizo este Betis. Al contrario: jugó en corto con lentitud (ayudado por un césped clementísticamente seco); apenas Mandi hizo cambios de juego acertados; fue terriblemente estático por dentro, con Fekir lejos de la jugada (ahora que es mediapunta debe aparecer en zonas de interior) y Carvalho y Guido paralelos y estáticos, siempre de espaldas y presa fácil de Maksimovic y Arambarri; hubo muy pocos desmarques interesantes de Sanabria; y. en fin, se abusó del pelotazo como ya empezábamos a vislumbrar con preocupación en partidos anteriores y de forma anoche constante, con mención especial para Joel.

Orientado pues el juego bético bien al pelotazo vertical o bien hacia Bartra y Álex, uno lateral ocasional y otro en un espantoso estado de forma, el Betis fue víctima fácil para el Getafe, que además embocó todo lo que tiró. Sin instalarse jamás en campo rival, el Betis nunca pudo hacer presión postpérdida alguna, y tampoco presión de ningún otro tipo porque ante el Getafe (que está encantado de jugar largo) no hay ocasión. El resultado de todo ello, un 3-0 excesivo en el primer tiempo pero justo tras un segundo tiempo que de nuevo se jugó a lo que quisieron los locales, pese a los intentos de cambios ofensivos de Pellegrini (sin tocar el esquema) y a los cambios de banda de los extremos que se intentaron en diversos momentos del partido.

Del once bético apenas pueden salvarse los dos centrales y la voluntad de Canales y los canteranos. Mención negativa particular merecen Joel, que ni para ni pasa; las pérdidas de Moreno y Carvalho (dos de este, mortales); la indolencia de Sanabria y Fekir; y la irrelevancia de Juanmi, nulo siempre lejos del área.

El plan de partido de Pellegrini fue demasiado timorato y pareció centrarse en evitar las pérdidas por el centro (que, sin duda, son un peligro ante este Getafe); a cambio de evitarlas cayó por completo en el partido que deseaba el rival.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.