BETIS (3): Bravo; Emerson, Mandi, Bartra (Víctor Ruiz 76'), Álex Moreno; Guido Rodríguez, Canales; Fekir (Lainez 81'), Joaquín (William Carvalho 65'), Tello; y Sanabria.
ELCHE C.F.. (1): Edgar Badía; Josan (Rigoni 74'), Barragán, Gonzalo Verdú, Josema, Fidel; Raúl Guti (Víctor Rodríguez 81'), Marcone (Mfulu 74'), Sánchez Miño (Cifu 46'); Lucas Boyé (Nino 74') y Pere Milla.
Árbitro: Medié Jiménez (catalán). Amarilla a los locales Fekir y Sanabria, así como al visitante Sánchez Miño.
Goles: 1-0 (7') Sanabria; 2-0 (29') Tello; 3-0 (56') Tello; 3-1 (60') Josan.
Partido disputado a puerta cerrada en el Estadio Benito Villamarín. El Elche compareció con su histórica segunda equipación.
El Betis de Pellegrini superó ayer con gran solvencia a un limitado Elche. El equipo tiene ya claras señas de identidad y se impone con claridad a equipos inferiores.
Y era inferior este Elche, aunque no deje de ser meritorio demostrar la superioridad y aunque los ilicitanos vinieran de una racha de partidos sin perder muy notable. La verdad es que esa racha la había logrado con malos números subyacentes: en concreto, pocos remates a puerta y muchos concedidos en la suya, o sea, un acierto desmesurado en las áreas (que por cierto mantuvo ayer). Por demás el Elche apenas se ha reforzado tras un ascenso un tanto afortunado.
Primera parte
Si no fue pues una gran sorpresa la absoluta superioridad verdibanca de la primera parte, tampoco sorprendió el escenario táctico del partido, en cuanto a esquemas y en cuanto a modelos de juego. Este Elche suele tener cuotas de posesión muy bajas y efectivamente concedió el balón al Betis desde el inicio, tratando de juntar líneas desde una defensa bastante adelantada y un bloque medio que formaba un claro 5-3-2, con sus dos delanteros escalonados en fase defensiva para que el segundo tapase a Guido:
Pellegrini renunciaba a Carvalho para usar a Canales como segundo mediocentro en su ya habitual 4-2-3-1. Más que nunca, ese esquema era un 4-4-2 en defensa (Fekir en paralelo al punta Sanabria) y un ordenado 4-3-3 en ataque, pues (véase la imagen) Canales se escalonaba claramente por delante y a la izquierda de Guido, ocuando una posición de interior izquierdo adelantado casi paralela a la de Fekir (interior derecho), y ambos buscaban la espalda de los interiores del Elche.
Los dos primeros goles mostraron dos graves problemas sufridos ayer por los de Almirón. El primero de ellos, posicional, y ya padecido también alguna vez por el propio Betis, fue la tremenda exigencia física a la que se vieron sometidos sus tres centrocampistas: como se ve en la imagen de arriba, los laterales béticos (Emerson y Álex) no tenían pareja natural y los dos interiores ilicitanos se verían obligados a tremendas basculaciones laterales para taparlos. El Betis movía bien el balón de lado a lado, por lo que casi siempre llegaron tarde a tal misión.
Fijados los dos carrileros por los abiertos extremos béticos, Tello y Joaquín, los laterales béticos subieron casi a placer por la zona de centro del campo: en la jugada de la captura superior, momento de la asistencia del 1-0, Moreno tiene todo el espacio que necesita para temporizar su pase a Tello, quien castiga el adelantamiento de la defensa del Elche. Por cierto que el 3-0, muy parecido, castigó de nuevo ese adelantamiento, peligroso si no está sincronizado con una buena presión al pasador.
El segundo problema para el Elche fue la excelente presión postpérdida bética; pese a que los visitantes trataron de sacar el balón jugado desde atrás (con buen trato de pelota e incluso con riesgos), la mejor colocación de los béticos en el momento de sus pérdidas, muy metidos en campo del rival y con este encerrado, más la intensidad e inmediatez con que hacian la presión –muy bien temporizada por Guido–, provocaron una cuota de posesión abusiva a favor del Betis y muchas recuperaciones en el momento de la salida del Elche. Al contrario de lo que se hacía en tiempos de Setien (cuyo Betis también hacía muy buena presión postpérdida) este equipo sí acelera la jugada en ese momento de la recuperación en campo rival, y de pequeños contragolpes verticales así gestados nació el 2-0.
Segunda parte
El peaje de ese dinamismo y verticalidad del juego bético es la pérdida de control: a partir de los veinte minutos de la primera parte y durante algunas fases de la segunda el Elche logró posesiones largas, ante las que los béticos mantuvieron su buen bloque defensivo a altura media en 4-4-2, aunque a costa de bastante desgaste físico. Tras embocar el Elche su primer tiro que mereciera tal nombre (en un muy buen remate à la Kroos) el Betis, cansado, pasa momentos de relativo apuro, pero el equipo mantiene la cabeza fría y gracias a William se permite un plácido tramo final, de larguísimas posesiones de balón ante un rival no menos cansado y que ni siquiera se atreve a intentar una presión alta. El Betis acabó con Lainez (antes Fekir) como extremo derecho y Canales en la mediapunta.
Línea por línea
Apenas exigido ni como portero ni como iniciador del juego, vale la pena recuperar para Bravo el viejo sin calificar por falta de trabajo. Tampoco Mandi ni Bartra, atentos a la anticipación y valientes tirando la línea, pasaron el menor apuro. Emerson y, sobre todo, Álex, se dieron un festín sin apenas oposición; el zurdo ha subido muchísimo su nivel desde que tiene competencia.
Guido volvió a recitar una clase magistral sobre el puesto de pivote. El partido de Canales pasó discretamente desapercibido pese a sus excelentes asistencias a Tello, este sin duda en su mejor momento en el Betis. Menos brillaron Joaquín y Fekir; en este blog fuimos críticos con la alabada primera temporada del francés, y sin embargo no compartimos los crueles ataques que sufre ahora su juego: muy buen regateador y peligroso en el disparo, su actual papel de interior en ataque quita brillo a su juego por alejarlo del área y ser además Fekir un discreto pasador (algo importante ahí); sin embargo está respondiendo con un sacrificio defensivo más inteligente e implicado que la pasada temporada. Sanabria jugó bien lejos del área, cazó balones cruzados y marcó por fin –aunque poco le faltó ahí para fallar un remate sencillo: no es la técnica su fuerte–.
Pellegrini retrasó demasiado, precisamente, el cambio del tarjeteado Fekir, pero pocos peros más se pueden poner a su dirección de un equipo de juego muy reconocible y que se impone con autoridad a buena parte de sus rivales.
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