sábado, 14 de abril de 2018

Girona 0 - Betis 1 (32ª jornada de LaLiga)

GIRONA (0): Bono; Maffeo (Lozano, m. 46), Ramalho, Bernardo, Juanpe, Mojica (Soni, m. 85); Granell, Pere Pons; Portu, Stuani y Borja García (Aday, m. 46).
BETIS (1): Dani Giménez; Barragán, Mandi, Bartra, Javi García, Junior; , Guardado; Fabián, Joaquín (Campbell, m. 82); Sergio León (Tello, m. 62) y Loren (Sanabria, m. 73).
0-1, m. 36: Loren.
Árbitro: Jaime Latre (Comité Aragonés), auxiliado por Llarena y Lamela. Anuló tres goles al Girona, justamente los dos primeros y un tanto rigurosamente el tercero. Tarjetero, se vino arriba con las protestas locales. Mostró tarjeta amarilla a Maffeo, Ramalho, Granell, Portu, Juanpe, Bartra, Guardado, Mandi, Loren y Javi García.
Fuerte lluvia y muchos béticos en Montilivi.

Logró el Betis su quinta victoria consecutiva en liga en un partido igualadísimo de interesantes alternativas tácticas. El Betis de Setién ha mutado definitivamente a un equipo que no solo hace buen ataque sino que ahora también sabe defender los ataques posicionales rivales, donde residía su gran debilidad hace unos meses.

Primera parte
El partido fue un buen ejemplo de cómo los detalles de pizarra pueden a veces marcar el destino de un partido. El Girona es un equipo original tácticamente, que suele jugar con defensa de tres centrales y carrileros, fuerte en la presión, pero que cuida poco la posesión y elige casi siempre el balón largo. Con esas armas puso en jaque hace una vuelta al antiguo Betis de Setién del 4-3-3, en un partido en el que supo impedir que los interiores béticos (Camarasa y Guardado entonces) se giraran gracias a fuertes marcajes personales; ayer la situación fue muy diferente.

Setién eligió un 3-1-4-2 como esquema de juego, con Javi García en el centro de la defensa, Guardado como mediocentro y Joaquín y Fabián como interiores a pie cambiado. El Girona pretendió cerrar con tres arriba la salida de balón de los tres centrales béticos (hombre contra hombre pues), pero cometió dos errores: en primer lugar, al quedar a su vez sus centrales en tres contra dos ante Loren y León y los carrileros emparejados en las bandas, los dos mediocentros locales quedaron en inferioridad numérica ante el trío de centrocampistas béticos; en segundo lugar, y al contrario que hace un año, el Girona no fue a la presión arriba de verdad, sino que se quedó a medias y dejó amasar la posesión a Mandi, García y Bartra, sin aprovechar ese tres contra tres para obligarles a deshacerse del balón rápidamente. Buenos conocedores ya los béticos de conceptos como la atracción de rivales, el plan consistió en provocar un poco la indecisa presión de Stuani, Portu y Borja García hasta encontrar a sus espaldas al hombre libre de entre el trío Joaquín-Guardado-Fabián, que (bien fijados atrás los cinco defensas catalanes) siempre encontraron espacios por dentro.

Primera parte: el tres contra dos favorable al Betis en el centro.

Como siempre la clave en el fútbol de posición es la creación de espacios a través del alejamiento justo entre atacantes: Guardado nunca se acercaba a los centrales para pedirles el balón (lo que habría anulado esa ventaja numérica), y Junior y Barragán jugaban altos y abiertos, para dificultar las ayudas de los laterales hacia dentro. León y Loren tenían atareados a los tres centrales locales, aunque esa inferioridad numérica, ahí sí, les dificultó terminar las jugadas.

En defensa el Betis jugaba bien con las fases defensivas: si podía hacía una buena presión postpérdida, pero si no se resguardaba atrás con un hombre de más, gracias al trabajo de Loren y León (una vez más: dos contra tres centrales) para ensuciar la salida gerundense. En suma, el Betis disfrutaba del balón (61%-39%) y de algunas ocasiones; el Girona, apenas de ninguna. 0-1.

Primer cuarto de hora de la segunda parte
Visto el panorama táctico Machín cambia radicalmente de plan, mete a Benítez en la izquierda para adelantar a Mojica, y también a Lozano arriba junto a Stuani, para pasar a un claro 4-4-2. Ahora es el Betis el que no presiona arriba pese a la igualdad numérica de Loren y León ante los centrales, de modo que el Girona tiene superioridad por las bandas y hace daño por la izquierda. El Betis pasa apuros.

Min. 46 al 62: con balón en pies del Girona sus laterales están libres.

Última media hora de juego
Setién corrige la ubicación: prescinde de un delantero, León, y monta en defensa un 5-4-1 en el que los laterales locales son cerrados por Tello y Joaquín.


El equipo recupera cierto control del juego e incluso la posesión al final. El Girona aprieta pero los centrales se mantienen firmes en los balones cruzados y, aunque apuradísimamente, la línea de fuera de juego funciona a balón parado y salva algún gol.

Jugador por jugador
Giménez: Bien en las salidas, vistoso en un par de paradas (extraña la colocación de la barrera en la falta del primer tiempo) y demasiado arriesgado con el balón en sus pies.
Barragán: Muy gris en ataque, aunque si recordamos los terribles problemas de Navarro ante Mojica en la primera vuelta habrá que darse por satisfechos con que controlara al colombiano.
Mandi: Otro buen partido. Gran temporada.
García: Aceptable partido. Le tocó el incomodísimo Stuani.
Bartra: Uno de los factores decisivos para que el Betis haya mejorado una barbaridad su seguridad defensiva.
Junior: Aunque no tuvo suerte en la finalización llegó dos veces muy arriba, y cerró su zona.
Guardado: Con tres hombres detrás sí puede ser un mediocentro solvente, porque tiene muy buen juego corto y largo.
Fabián: Si sigue progresando física y defensivamente como lo está haciendo se va a convertir en un jugador realmente serio.
Joaquín: La espectacular jugada del gol da cuenta una vez más de su tremendo nivel físico.
León: Mucho trabajo sin balón, pero poco vistoso.
Loren: Una finalización muy suya (uno de sus últimos goles en el Betis Deportivo fue idéntico). Fuera del área le salió poquito.

Tello: Si aparece desde el banquillo su velocidad hace daño.
Sanabria: Su recuperación es una gran noticia.
Campbell: Repetimos lo mismo. Peleón.

Setién: Si Bartra es un factor decisivo para la enorme mejora defensiva, el otro es que el equipo ya sí sabe cómo y, sobre todo, cuándo ir arriba a presionar y cuándo no; esto es, ha solucionado su problema de la primera vuelta, cuando la presión arriba se hacía sin tasa y a costa de inferioridades en el centro del campo, como las sucedidas ayer al Girona.

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sábado, 7 de abril de 2018

Betis 2 - Eibar 0 (31ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Dani Giménez; Mandi, Bartra, Amat; Barragán, Fabián, Guardado, Junior; Boudebouz (Joaquín, m. 67), Sergio León (Loren, m. 61) y Tello (Rubén Castro, m. 81).
SD. EIBAR: Dmitrovic; Peña, Ramis, Arbilla, Cote (Capa, m. 63); Escalante (Inui, m. 63), Dani García; Pedro León, Jordán, Orellana; y Kike García (Iván Alejo, m. 78).
Goles: 1-0, m. 21: Sergio León. 2-0, m. 50: Arbilla, en propia puerta.
Árbitro: Medié Jiménez (Comité Catalán). Casero. Amonestó a Dani García, Orellana, Mandi y Amat.
Más de 50.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín. Terreno de juego en perfectas condiciones. Tarde algo desapacible pero sin lluvia.

Un Betis con otros registros
Ganó el Betis al Eibar con gran solvencia en un parttido jugado claramente al contragolpe. El equipo se consolida en zona europea y da una sensación de solidez desconocida desde hace años.

Primera parte
Pese a los tópicos –tan queridos en el mundo del fútbol– el Eibar de Mendilibar es un equipo que suele disfrutar de altos porcentajes de posesión y presionar muy arriba al rival. Así sucedió desde el primer minuto en el Villamarín, y fueron sus tres hombres más adelantados los encargados de apretar al trío de centrales bético; con bajas en su delantera, los vascos se vieron obligados a renunciar a su 4-4-2 y jugar un 4-2-3-1 en el que Dani García (más atrás y a la izquierda), Escalante y Jordán se escalonaban formando una zeta con su único punta, Kike.

Como preveíamos aquí el Betis jugó con tres atrás, pero erramos sin embargo en las razones que llevaron a ello: lejos de ser Mandi y Amat los encargados de marcar a los extremos del Eibar como había hecho el Betis recientemente en La Coruña (más abiertos ciertamente los extremos eibarreses, lo que habría expuesto a la defensa bética), fueron los carrileros Barragán y Junior los encargados de esa labor, y por tanto la defensa bética quedó en un cinco contra tres ante la delantera eibarresa:


A cambio el Eibar disfrutaría de un comodísimo cinco contra tres en la zona de salida de balón y creación; el Betis nunca saltaba a la presión alta, y el Eibar disfrutaría durante todo el partido de cómodas posesiones de balón, que no llegaron a demasiado por la falta de calidad de Jordán, que recibió muchas veces con cierta libertad. Las llegadas por banda de Pedro León y Orellana, al igual que los saques a balón parado, fueron controladas por un trío de centrales béticos muy firme por alto y en neta superioridad numérica, y –al contrario que en Getafe– la disposición defensiva bética, en 5-4-1, permitía a Boudebouz y Tello cerrar las subidas de los laterales rivales.


Por delante en el marcador desde bastante pronto, el Betis no puso demasiados inconvenientes a tal estado de cosas. Quique había sacrificado a Javi García por su escasa aportación, y el Betis jugaba un 3-4-3 muy posicional y bien estructurado, con más similitudes –por esquema y estilo de juego– con el Chelsea de Conte que con los equipos clásicos de este fútbol. El Betis buscaba la velocidad de Tello y León, fuese mediante balones largos hacia unos delanteros en igualdad (a veces incluso superioridad) numérica tras atraer con el toque atrás a la presión eibarresa, o fuese incluso mediante contragolpes puros y duros tras recuperar el balón. Cuando las posesiones béticas se alargaban los locales hacían, eso sí, una buena presión postpérdida, y esto produjo varios largos arreones de fútbol en los que el Eibar sufrió.

Como nota táctica curiosa hay que anotar la antilavolpiana que hizo Bartra muchas veces en la salida de balón: con buen criterio, para no anular al portero como un receptor más, el catalán se adelantaba ligeramente y quedaba en posición de mediocentro, incluso de cara a su propia portería. ¿Acabará jugando ahí?

Segunda parte
Tras sufrir un poco en el tramo final de la primera parte, Setién y Sarabia corrigen levemente el sistema defensivo para no tolerar posesiones tan largas a los visitantes: los centrales saltan más a por el mediapunta y, sobre todo, se pone en marcha (aunque con vacilaciones) el mecanismo de basculación de la defensa de cinco que ya comentamos aquí muchas veces en tiempos de Víctor Sánchez del Amo, consistente en que al caer el balón a un lateral del Eibar el carrilero bético (Barragán o Junior) salte a presionarlo y el central de ese lado bascule hacia el extremo abandonado por ese lateral.

Tras un tempranero 2-0 y pese a los cambios ofensivos de Mendilibar, que metió por dentro a Orellana para dejar sitio a Inui, los vascos van perdiendo la fe y el Betis, comodísimo en el tramo final, puede golear.

Jugador por jugador
Dani Giménez: Bien con los pies (importante esto), remiso a salir pero correcto cuando lo hizo, y casi sin trabajo bajo palos.
Barragán: Otras dos asistencias, aspecto en el que está aportando muchísimo para su puesto.
Mandi: Agresivo como nunca. Muy bien.
Bartra: Convertido en una especie de buen Pezzella, estuvo extraordinario por alto (aspecto que mejoró mucho en Alemania, según sus propias declaraciones) y jugó bien el balón, aunque lo hizo más que nunca en largo, a veces en verdaderos patadones, algo seguramente deliiberado por el plan de partido. Comprometido con el club.
Amat: Muy bien, con y sin balón. Tan solo hay que reprocharle su basto juego de brazos, que cuesta faltas –antideportivamente protestadas además–.
Junior. Fortísimo físicamente. Cerró a León, que no es poco.
Boudebouz: Puso el toque de fantasía, a su estilo, aunque terminó poco. Corrió mucho. Se le ve en buena forma física.
Fabíán: Está cuajando en gran jugador. Magnífico con balón (no falla un control), inteligente para encontrar salida al juego y cada vez más fuerte en lo físico y más presente en defensa.
Guardado: Trabajó mucho y movió bien el balón, aunque fallase algunas (para él) sencillas.
Tello: Fue la sorpresa en el once. Agitador y atolondrado, muy a su estilo.
León: Su ratio de goles por minuto debe de estar entre las más altas de la Liga. Rápido.

Joaquín: Fino.
Loren: Un poco chupón.
Castro: Muy bien, aunque sin suerte, de cara al gol. Los compañeros quieren que marque su gol de récord.

Setién: El equipo tiene ya otros registros además del de la posesión a toda costa, pero no pierde su buen trato y el uso inteligente del balón. La facilidad con que sus jugadores encuentran al hombre libre en cada jugada habla bien de su trabajo diario (mucho rondo). El equipo está sólido en ataque y defensa y tiene implicada a casi toda la plantilla; es difícil pedirle más a día de hoy.

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martes, 3 de abril de 2018

Getafe 0 - Betis 1 (30ª jornada de LaLiga)

GETAFE (0): Guaita; Damián, Bruno, Cabrera, Antunes; Portillo (Gaku, m. 81), Flamini (Pacheco, m. 81), Fajr, Amath; Jorge Molina y Ángel (Hugo Duro, m. 73).
BETIS (1): Adán; Barragán, Mandi, Bartra, Amat, Junior; Fabián, Javi García (Joaquín, m. 77), Guardado; Boudebouz (Sergio León, m. 68) y Loren (Campbell, m. 82).
0-1, m. 88: Sergio León.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Dejó jugar mucho, y mostró tarjeta amarilla a Bruno, Portillo, Amath, Jorge Molina y Bartra.
Césped alto, lluvia y viento en el Alfonso Pérez Muñoz.

Jugó un mal partido el Betis en Getafe, y solo la suerte y el buen partido defensivo de sus centrales y su portero lo libraron de una merecida derrota.

Como parece establecido en las últimas jornadas, ante un rival amigo del contragolpe y con escaso aprecio por el balón Setién optó por no exponer demasiado y sumar un hombre de más en la línea de atrás: dado que el Getafe suele jugar con dos claros puntas (Ángel y Molina), el cántabro jugó con tres centrales más dos carrileros. Un tanto más sorprendente y contrario a su costumbre fue hacer jugar a hombres, como Fabián y Guardado, con muchos kilómetros y pocos entrenamientos en Sevilla durante el parón; aunque es fácil opinar a posteriori, lo cierto es que el Betis estuvo falto de chispa, y especialmente en el centro del campo. Barragán fue la única novedad, y forzada.

Teóricamente y en lo posicional el partido tendría que haber sido similar al reciente Betis-Espanyol. De hecho, salvo el cambio indicado, nos sirve perfectamente el mismo gráfico de esquemas:


Sin embargo las cosas sucedieron de una forma muy diferente. Pese a su alta cuota de posesión (en zonas frías) y al buen toque de sus centrales, que manejaron bien el tres contra dos en la salida, el Betis casi nunca supo superar la segunda línea de un Getafe de líneas muy juntas; bien cerrados y agresivos (al límite del reglamento, como suelen los equipos de Bordalás) por dentro, los madrileños obligaron al Betis a circular por fuera, hacia unos carrileros verdiblancos sin marcador claro, pero las basculaciones de los getafenses llegaban a tiempo debido a la lentitud en la circulación de balón del mediocampo bético y al buen trabajo defensivo de los locales.

Bien temporizada su presión y con el bloque no muy alto pero sí bastante más que en su ultradefensivo partido del Villamarín, el Getafe tuvo cierta cuota de balón durante todo el partido, y aquí vinieron los problemas posicionales para el Betis –ocultos una semana antes ante un Espanyol que casi no olió el balón–: en fase defensiva Loren y Boudebouz se emparejaban con los centrales, Barragán y Junior casi nunca salían de la línea de atrás, y en consecuencia –la manta pequeña: contracara de la superioridad numérica de los centrales ante Molina y Ángel– Fabián, García y Guardado quedaban en inferioridad numérica ante los mediocentros y laterales del Getafe, y se veían obligados a enormes basculaciones laterales cada vez que el balón llegaba a Damián o Antunes, los laterales:


Gracias a esas llegadas por banda y al juego directo hacia su buena pareja de delanteros los getafenses llegaron con regularidad durante todo el partido a la portería bética, y solo Adán (un penalti detenido y una parada aún más milagrosa tras su rechace), la suerte (dos palos) e incluso el árbitro (el segundo tiro al palo acabó entrando por centímetros) permitieron al Betis escapar vivo.

Cerca ya del final Setién tomó riesgos: Joaquín atrasó a Guardado al mediocentro antes de García, y arriba metió un delantero neto más. Una buena salida de la presión llevó el 0-1 casi sobre la campana, y aun así debió también llegar el empate en los escasísimos minutos restantes.

Jugador por jugador
Adán: Estuvo entre algodones durante la semana, y sin embargo jugó su mejor partido del año. Por fin dio puntos.
Barragán: La jugada del gol lo redime de un partido gris.
Mandi: Muy bien con balón, como siempre, y decente en defensa.
Bartra: Partido sobresaliente. Es muy bueno: juega como un centrocampista de calidad y en defensa es anticipativo y sin embargo rara vez franqueable.
Amat: Bien en defensa, salvo en su absurdo penalti. En ataque su empeño en conducir hacia el centro lo limita.
Junior: Cumplidor, sin más.
Fabián: Tal vez su peor partido ofensivo de la temporada, y así y todo abrió la lata con un taconazo. Suele llegar fresco al final de los partidos.
García: Sin despreciar virtudes como su ocupación de campo, su buen posicionamiento y su altísimo porcentaje de pases acertados, las estadísticas revelan que su juego es excesivamente cómodo; la pasa casi siempre hacia atrás o en horizontal (a diferencia de Mandi o Bartra, por ejemplo) y recupera pocos balones: hoy cinco en 77 minutos, frente a seis de Guardado y quince (¡!) de Fabián. Fue cambiado.

Pases hoy de Javi García (Marca)

Guardado: Más calidad que físico.
Boudebouz: Dejó su par de destellos habituales, pero poco más.
Loren: La tuvo pero le pegó mordida. Trabajador.

León: Es difícil pedirle más. Merece un sitio en el equipo.
Joaquín: Aportó juego entre líneas y conducciones en la zona caliente, cosas muy necesarias.
Campbell: Apenas intervino, pero es feliz noticia que reaparezca.

Setién: Definitivamente el equipo juega más abrigado atrás sin renunciar al balón, pero sin ritmo eso queda en nada.

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martes, 20 de marzo de 2018

Betis 3 - Espanyol 0 (29ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Adán; Mandi, Bartra, Amat; Javi García; Francis, Fabián, Guardado (Durmisi, m. 71), Junior; Boudebouz (Tello, m. 80) y Loren (Sergio León, m. 74).
ESPANYOL (0): Pau López; Marc Navarro, Duarte, David López, Aarón; Granero (Didac, m, 81), Víctor Sánchez, Carlos Sánchez, Piatti (Darder, m. 46); Baptistao (Sergio García, m. 69) y Gerard Moreno.
1-0, m. 34: Junior. 2-0, m. 54: Boudebouz. 3-0, m. 69: Francis.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Víctor Sánchez y Francis.
Benito Villamarín. 31.000 espectadores. Apagones brevísimos y aguaceros durante el partido, aunque el césped aguantó bien.

Hizo un buen partido el Betis ante el Espanyol: casi perfecto en defensa, pues apenas permitió al Espanyol acercarse siquiera a su área, y solo aceptable en ataque, fase en la que creó escasas ocasiones aunque ciertamente el marcador favorable le permitió el lujo de usar el balón para controlar el partido con posesiones conservadoras.

La ciclotímica afición bética ha elevado a maravilloso un partido en el que los errores de Pau López, futuro portero bético según todos los indicios, maquillaron los problemas ofensivos de un Betis al que, hay que subrayarlo, costó mucho superar el sistema defensivo del Espanyol. Los catalanes se presentaron con órdenes de su entrenador (que cumplieron razonablemente, pese a sus declaraciones tras el partido) de no presionar arriba y dejar tener el balón al Betis. Los españolistas jugaron su invariable 4-4-2 contragolpeador y de líneas muy juntas. Ante esto Setién pareció cumplir la fórmula para obtener su esquema de la que hablamos al analizar el partido con el Alavés: ante este tipo de equipos –con poco gusto por el balón y deseosos de pillar al rival a la contra– el Betis toma precauciones y coloca un defensa de más contra los delanteros rivales para segurar posesión en la salida y para evitar el dos contra dos en defensa que costó caro en el partido de ida. Tocaba pues defensa de tres centrales, y el equipo se colocó en un 3-1-4-2 bien jugado: Javi García se alejó convenientemente de Bartra, y los carrileros atacaron muy arriba. Las posiciones béticas serían muy incómodas para los españolistas porque no había parejas claras prácticamente en ningún lugar del campo:


Lo mismo podría haber sucedido al revés, claro está, pero la brevedad de las posesiones españolistas no permitió saberlo.

Es innegable que desde el partido ante el Villarreal el Betis juega un fútbol menos arriesgado y apuesta por marcadores más cortos, por más que lo negase Setién en su tensa entrevista de ayer en la SER; pero sí lleva razón el entrenador frente a esa parte de la prensa en que no ha renunciado a sus principios en absoluto (como de hecho temimos aquí tras ese partido): con un esquema u otro el Betis sigue jugando un buen fútbol de posición, aunque con piezas menos ofensivas sobre el campo; y por demás lo que hagan los futbolistas en el último tercio de este escapa casi por completo al control del técnico.

Sí fue ejemplar el sábado la aplicación de los principios de ese fútbol en la construcción del juego de los béticos: los jugadores se colocaron magníficamente para la salida de balón (abiertos los centrales y más aún los carrileros, separados de ellos y entre sí los interiores, y lejos, insistimos, García de Bartra); se usaron triangulaciones (en este enlace se explica muy bien el concepto de tercer hombre con jugadas del Betis en este paetido) y conducciones de los centrales, sobre todo Bartra y Mandi, cuando procedía; hubo atracciones de rivales antes de soltarla; se pidió el balón entre líneas, sobre todo Boudebouz; se jugó rápido, como en los rondos de los entrenamientos, cuando hubo poco espacio... Incluso cuando Setién al final del partido quiso asegurar con una especie de 3-4-2-1 con Amat y García en el doble pivote el Betis supo esconderle el balón al Espanyol tratándolo bien y haciéndole muy grande el campo al rival.

Justamente lo contrario le ocurrió al Espanyol cuando la tuvo: muy junto al recuperar y torpe y desordenado por dentro, los de Cornellá fueron víctima de una buena presión postpérdida por parte del Betis –punto clave este en este modelo de juego–, gracias a la reacción rápida de los béticos tras perderla y a las buenas vigilancias de los centrales sobre los puntas espanyolistas, que casi nunca recibieron cómodos para descargar el juego, e incluso fueron objeto de alguna falta cuando se hizo necesario.

En suma, Setién parece haber logrado compensar con un bien entrenado juego colectivo en ataque su apuesta por reforzar al equipo atrás (no otras cosa es jugar con un central más y García todavía de mediocentro), y a costa de perder bastante poderío ofensivo ha ganado mucha solidez defensiva.

Jugador por jugador
Adán: Como en los periódicos antiguos, sin calificar por falta de trabajo. 
Mandi: En enorme forma.
Bartra: Falló algunos cambios de juego, pero es perfecto para este juego de defensa a campo abierto y salidas en conducción.
Amat: Partido muy completo, pese a jugar muy lejos del área (incluso de mediocampista) y a seguir conduciendo demasiado hacia dentro.
Javi García: Su evidente mejoría tiene relación directa con la mejora del juego bético, porque ha progresado con balón y su posición es clave en eso.
Francis: Sigue creciendo, y sigue cómodo con defensa de cinco. Es bueno en espacios cortos. Gol raro. 
Fabián: Abonado a los buenos partidos. Es un dolor de cabeza para los rivales.
Guardado: Sin estar brillante, se notó poco su inactividad.
Junior: Otra exhibición de fuerza y recorrido. Aprovecha bien su posición, incómoda para la marca tanto de lateral como de extremo, para sorprender (1-0).
Boudebouz: Jugó su mejor partido casi como delantero, y ahí supo explotar el espacio a la espalda de los mediocentros espanyolistas, ocupados con Fabián y Guardado. Gol y asistencia.
Loren: Tuvo entretenidos a los centrales.

Durmisi: Minutos aceptables. Con Junior detrás podría tener su sitio.
León: Pocos minutos.
Tello: Menos minutos aún.

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miércoles, 14 de marzo de 2018

Alavés 1 - Betis 3 (28ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO ALAVÉS (1): Pacheco; Martín, Laguardia, Ely (Hernán Pérez, m. 80), Duarte; Ibai (Bojan, m. 76), Pina, Manu García, Pedraza (Burgui, m. 61); Sobrino y Munir.
BETIS (3): Adán; Francis, Mandi, Bartra, Junior; Camarasa (Tello, m. 69), Fabián, Javi García, Boudebouz; Loren (Sergio León, m. 80) y Rubén Castro (Amat, m. 62).
Goles: 0-1, m. 23: Loren. 0-2, m. 43: Javi García. 1-2, m. 66: Sobrino. 1-3, m. 77: Loren.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité madrileño). Amonestó a Ely, Laguardia, Adán, Manu García y Javi García.
Incidencias: 17.000 espectadores y buen césped en Mendizorroza.

El Betis ganó el partido de anoche en las áreas tras nivelar en juego al Alavés de Abelardo, algo muy meritorio si consideramos que desde la llegada del asturiano al banquillo vasco los alaveses lo habían ganado prácticamente todo en casa.

Primer tiempo
Es llamativa la flexibilidad que muestra últimamente Setién en lo táctico, y en particular en cuanto a alineación y esquema de juego (imposibles de adivinar unos y otros), y contrasta esto con el empecinamiento en el 4-3-3 mostrado en la primera mitad de esta liga. Parece sin embargo razonable –y parece que ha funcionado bien– que el equipo técnico quisiera dar estabilidad al equipo mientras se habituaba a un modo de jugar nuevo, y que una vez, digamos, aprendida la forma de juego por toda la plantilla (o casi) se puedan permitir adaptar once y dibujo a rivales y estados de forma de los jugadores propios.

Sin entrar a valorar quién en concreto debe jugar o no (lo sabrá mejor quien los ve entrenar toda la semana), sí vale la pena detenerse a estudiar los esquemas y modos de juego que vienen utilizando Setién y Sarabia en las últimas jornadas, y parece detectarse (lo habrá, sin duda) un cierto patrón en sus variaciones aparentemente caprichosas; una vez estudiado el esquema y el estilo de juego del rival los técnicos béticos tratan, como es natural, de hacer el partido tan inccómodo como es posible al rival:
- Si este gusta de tener el balón, eligen ir siempre a la presión hombre a hombre (ejemplo: Real Sociedad). El esquema suele ser entonces una imagen en espejo del del otro equipo.
- Si el contrario en cambio disfruta más con espacios y juego veloz (ejemplo: Valencia), o si es demasiado arriesgada la primera opción, el Betis da un pasito atrás y permite la salida de balón del oponente con un hombre de más a cambio de ganar superioridad en defensa.

Según el dibujo rival y la opción elegida puede salir como resultado un esquema u otro para el Betis. Anoche el Alavés presentó un claro 4-4-2, y Setién planteó un valiente 4-4-2 para hacer parejas en todo el campo, además con jugadores especialmente ofensivos: Francis en el lateral, dos delanteros puros (pareja clásica de bajito rápido y tanque para jugar de espaldas), y, eso sí, dos falsos extremos que son de natural interiores, aunque jugaron la primera media hora a pie natural (Camarasa y Boudebouz). El equipo presionaría así:


Afortunadamente los béticos no jugaban un rígido 4-4-2 en ataque, sino que García se metía mucho entre los centrales, Fabián quedaba más adelantado, como interior (generalmente derecho), y Boudebouz y Camarasa alternaban la zona de ataque con posiciones retrasadas, de interior; los defensores alaveses quedaban sin parejas claras. El buen toque y las buenas costumbres de los béticos al sacar el balón (jugar con el portero, separarse...) lograban alargar las posesiones béticas, y las basculaciones locales hacia las bandas para presionar eran castigadas con frecuentes y muy buenos cambios de juego. El Betis, en suma, dominó el balón y logró filtrar un buen puñado de pases a la espalda de la adelantada defensa vasca. Hubo pocas ocasiones en ambas áreas, pero el Betis tuvo las mejores y las aprovechó (0-2 al descanso).

Segundo tiempo
Con poco ya que perder el Alavés se va arriba con todo y presiona sin medida a un Betis que mantiene la línea defensiva alta pero pierde pronto el balón. Ante el agobio y el descontrol del juego, muy trabado en el centro, de posesiones breves y con grandes espacios a la espalda de las defensas, Setién pasa al modo un hombre de más atrás y organiza un 5-4-1 (3-4-3 en ataque) con Amat como central izquierdo, luego Tello como extremo izquierdo (Boudebouz ya cambiado para ello a la derecha) y finalmente León arriba. El Betis recibe un gol y pasa un mal rato, pero el gol de Loren y el cansancio privan de fe al Alavés –pese a acabar con solo tres defensas– y el tramo final es tranquilo. 

Jugador por jugador
Adán: Bien con los pies, una vez más, y arriesga (aunque nos hayamos habituado). Remiso a salir y bien bajo palos.
Francis: Aún es desbordable en defensa, pero en ataque da mucho.
Mandi: En su mejor estado de forma desde que llegó al Betis.
Bartra: Es muy bueno.
Junior: Cumplidor, sobre todo en defensa.
Camarasa: El hombre ya está negado. Hizo cositas buenas.
Fabián: Es con diferencia el jugador más importante en la construcción del juego. Como mediocentro ofensivo de un doble pivote se le ve cómodo.
García: Aseado partido, de pelea.
Boudebouz: Por fin va sumando pases profundos a su juego pinturero, pero debe aportar más. Peleón, a cambio.
Castro: El control que falló al inicio (a pase de Boudebouz) puede marcar negativamente su fin de temporada. Irrelevante.
Loren: Cuando parecía haber sido una estrella fugaz pegó un puñetazo sobre la mesa. Gran partido dentro y fuera del área. Tiene unos metritos de arrancada muy interesantes para un delantero centro.

Amat: Decente, pese a la opinión general.
Tello: Irregular.
León: Poco, esta vez, pero merece jugar más.

El detalle
Una vez más los dos equipos vistieron colores demasiados parecidos. Y arco iris hay.

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sábado, 10 de marzo de 2018

Valencia C.F. 2 - Betis 0: unas breves notas

La manta pequeña de Setién
Vista en diferido y con mucho retraso la derrota del Betis en Valencia vale al pena hacer algunas anotaciones sobre el partido.

Aunque aquí no somos muy partidarios de analizar los partidos desde las alineaciones es evidente que Setién tomó en ella medidas para que la dinámica fuese muy diferente de la del encuentro de ida ante los levantinos, e incluso que la de encuentros más o menos recientes. Cualquier esquema puede ser ofensivo o defensivo según los jugadores que ocupen sus posiciones, y las intenciones del cántabro fueron muy defensivas a la vista de la planilla del domingo pasado: no solo jugaron tres centrales prácticamente puros, sino dos carrileros con mucha más vocación defensiva que ofensiva –Barragán y Junior, en lugar de Francis y Durmisi, por ejemplo– y, sobre todo, un mediocentro muy posicional y defensivo, como es Javi García. Pese a que el murciano hizo un partido aseado con balón y a que la baja de Guardado pudiese justificar su presencia, el hecho de jugar con tres centrales (y no dos) por detrás lo obliga a un juego entre líneas –mucho más difícil que ver el juego simplemente de cara– para el que no está capacitado.

Pese a ello el Betis se ubicó bien en ataque, a partir de un 3-4-3 (5-4-1 en defensa) en el que Fabián y el citado García ocupaban el doble pivote, y Joaquín (izquierda) y Camarasa los flancos de la delantera; incluso su cuidado del balón fue mucho mejor de lo que podía suponerse en vista de tal alineación: el trabajo da sus frutos, y este equipo es capaz de tocar bien la pelota y practicar un correcto juego de posición en casi todas las circunstancias. El Valencia jugó su cerrado 4-4-2 habitual, sin problema alguno en cederle el balón al Betis (más aún tras el 2-0 apenas iniciado el segundo tiempo), y los equipos quedaron emparejados con claridad en ataque y defensa: Loren ensuciaría la salida de los dos centrales valencianistas como Rodrigo y Mina la de los tres centrales béticos; Fabián y García quedarían ante Parejo y Kondogbia, los laterales valencianistas serían marcados y marcarían a Joaquín y Camarasa, y los carrileros béticos defenderían, bien atrás, a los extremos locales. En la imagen, el 5-4-1 defensivo del Betis: emparejamientos en negro y superioridades/inferioridades en rojo.


El punto inferior de calidad ofensiva produjo en el Betis, por segundo partido consecutivo, falta de ritmo de circulación de balón, de suerte que toda ventaja conseguida en la salida de este acababa cancelada por el buen repliegue valencianista. El buen toque general y el, a veces, exquisito de Fabián y Joaquín era muy estético y académico pero casi nunca ponía en problemas al trabajadísimo sistema defensivo valenciano, siempre en superioridad numérica. La manta pequeña tapaba los pies del Betis (el partido no se parecía en nada al 3-6 de la ida) pero le destapaba la cabeza: lejos queda la brutal producción ofensiva del Betis de la primera vuelta.

Aunque el Valencia no lograba gran cosa en sus ataques posicionales, atascada la salida en conducción de sus centrales por sus propios mediocentros, poco le importaba porque las veces que lograba salir de la presión tras pérdida bética llegaba, a toda velocidad, en superioridad numérica arriba. Estos sí son riesgos propios del sistema de juego bético, y la jugada del 1-0 fue paradigmática: varios errores consecutivos pusieron en bandeja el gol por la vía favorita de Marcelino, el castigo del fallo ajeno. En este caso: primero el equipo está mal situado para esa contrapresión tras la pérdida (y no es precisamente Mandi, que reacciona bien, el culpable); luego no molesta al conductor del balón por el carril central; y finalmente Amat yerra al corte.




En la segunda parte Setién trató de cambiar el curso del partido con alteraciones del esquema: primero un 3-1-4-2 con Castro y Loren arriba y Joaquín y Fabián como interiores, y luego un 4-4-2 para ir a la presión alta siempre, con Tello y Joaquín como extremos, pero el Valencia siempre tuvo el dominio táctico.

Aprovechamos esta entrada para advertir de que los próximos partidos serán analizados probablemente también con bastante retraso. Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

viernes, 2 de marzo de 2018

Betis 0 - Real Sociedad 0 (26ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Mandi, Bartra, Junior; Francis, Fabián, Javi García, Durmisi; Boudebouz (Joaquín, m. 68); Sergio León (Rubén Castro, m. 68) y Tello (Camarasa, m. 83).
REAL SOCIEDAD: Moyá; Odriozola, Llorente, Héctor Moreno, De la Bella; Zubeldia; Illarra, Zurutuza (Guridi, m. 65); Canales, Oyarzabal (Bautista, m. 91) y Juanmi (Januzaz, m. 72).
Árbitro: González González (Castellano-Leonés). Mostró tarjeta amarilla a Serio León y Bartra.
40.000 espectadores pese a la noche desapacible de agua y viento racheado en el Benito Villamarín.

Betis y Real jugaron anoche un partido muy igualado y de alto ritmo en el que dos equipos quisieron quitar la pelota al rival y lograron su objetivo: no la tuvo ninguno.

Minutos 1 al 83
Salvo en el resultado el partido fue semejante a otros (como el del Girona) en los que los dos equipos presionan muy arriba e intentan hacerse con el control del balón. Y es que la Real de Eusebio, como el Betis, trata de practicar el juego de posición, y para ello fue a la presión alta e intentó cuidar la posesión del balón desde su conocidísimo 4-3-3, algo más defensivo con Zubeldia de mediocentro posicional que cuando Prieto atrasaba a Illarra.

Setién, al que cada vez es más difícil no ya adivinar la alineación sino el esquema de juego (pues lo cambia cada partido, algo que nos parece muy correcto una vez el equipo ya está estabilizado en un modo de jugar), aceptó el reto y montó una formación en espejo del esquema realista: si el 4-3-3 de los visitantes suele desplegarse en ataque en un 2-1-4-3 (contando así: centrales-mediocentro-interiores y laterales-delanteros), el Betis montaba un clarísimo 3-4-1-2, de modo que durante todo el partido los equipos se perseguirían mutuamente en duelos prácticamente individuales; el más espectacular fue el de Junior contra un gran Canales, pero también Durmisi quedó ante Odriozola, Fabián contra Zurutuza, Javi García ante Illarra, etc. Una de las ventajas tácticas del esquema de cinco fue atar con más facilidad a los altísimos laterales realistas, y en particular ahorrar al extremo izquierdo bético el martirio de perseguir a Odriozola: un carrilero quedaba mejor colocado para ello. Los emparejamientos resultarían como sigue con balón en pies de la Real (similares a la inversa):


Aunque la situación es formalmente un arriesgado uno contra uno que deja expuesta a la defensa a igualdad numérica, como es natural la presión de unos y otros no fue siempre atosigante y los defensores, como se intuye en el esquema, toman posiciones más o menos intermedias entre rivales,  atrasadas y basculadas lateralmente, con menos ambición de robo de balón, para: no vender su espalda (véase Rakitic vs. Fabián ante el Barça), poder hacer ayudas y cruces sobre jugadores que no sean su par, cerrar líneas de pase por dentro, y mitigar esa exposición a los balones largos de los porteros –delanteros contra defensas en igualdad numérica– con cierta protección de los centrales. Aun así ambas defensas hubieron de jugar en arriesgada igualdad y con muchos metros a su espalda; los rápidos centrales del Betis, en particular, hicieron un gran partido defensivo, incluidos muchos despejes ante balones cruzados al inicio y varios cruces in extremis en la segunda parte.

En cuanto a nombres, aunque formalmente el equipo de Setién era similar al que aquí le criticamos cuando lo alineó ante el Villarreal, por varias razones era esperable (y así sucedió) mejor manejo de balón, pese al descanso de Joaquín: García es más centrocampista que Amat y Junior más ofensivo que Feddal; por demás la baja de Guardado daba pocas alternativas. Además, y aunque García estorbó demasiadas veces al meterse entre los centrales (y tres ya son demasiados), el esquema 3-4-1-2 espacia mejor a los atacantes que el 3-1-4-2 de aquel día.

El resultado de las presiones altas de ambos equipos, en todo caso, fueron muchos balones largos de los porteros hacia los puntas. Setién y Eusebio, previendo un partido abierto, metieron velocidad arriba, pero se olvidaron del clásico tanque que baja balones (ni León ni menos aún Oyarzábal lo son), de modo que las defensas se impusieron casi siempre por alto, y la velocidad de Bartra o Junior ahorró problemas al Betis en espacios abiertos.

Tras un arranque de partido muy fuerte de la Real el Betis tuvo cierto control del juego, aun igualado este, hasta mediado el segundo tiempo.

Últimos diez minutos
Tras los cambios el Betis queda con Camarasa y García en el doble pivote, Fabián (cansado) como fantasista y Joaquín y Castro arriba. El equipo da un paso atrás y no logra cazar ninguna contra, aunque tampoco pasa graves apuros.

Jugador por jugador
Adán: Buen partido con los pies, aunque anduvo cerca de provocar infartos en la grada. Solo aceptable en las salidas (no por fallar, sino por hacer pocas). Gracias a sus centrales y aunque pasó peligros apenas tuvo trabajo real bajo palos.
Mandi: Buen partido, aunque algo lento.
Bartra: Enorme partido defensivo, por alto y por bajo.
Junior: Se consolida con un partido de notable alto en una nueva posición en el primer equipo (aunque no para él). Su tremenda potencia física le permitió sujetar aceptablemente a un gran Canales e incluso rematar con peligro un par de veces pese a jugar como defensa puro. Está por ver si mantendrá esta hiperconcentración cuando lleve más partidos.
Francis: Muy cómodo en el puesto de carrilero. Bien con balón.
Fabián: El Betis duró en ataque lo que duró él.
García: Aceptable en ataque, aunque con tres centrales detrás se le nota algo fuera de sitio. Peleó bien.
Durmisi: Paró a Odriozola, que no es poco, pero en ataque ya ni siquiera encara.
Boudebouz: En un puesto perfecto para él hizo circular bien el balón, aunque casi siempre hacia atrás. Es muy bueno y hace cosas muy bonitas, pero ¿cuántos goles y asistencias lleva?
Tello: La imagen en negativo de Boudebouz: la gente le pitó alguna vez por quitar la pierna o por alguna torpeza con balón, pero al final quien llevó peligro fue él y solo él.
León: Sin suerte en alguna contra.

Joaquín: Mejoró el trato de balón.
Castro: Sin suministro, muy poco.
Camarasa: .

Setién: Aunque el empate frustre el equipo es cada vez más sólido.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.