ESPANYOL (0): Casilla;
Raúl Rodríguez, Colotto, Héctor Moreno, Víctor Álvarez (Fuentes,
m. 69); Javi López, Víctor Sánchez, David López (Abraham, m. 65),
Simão; Córdoba (Stuani, m. 60) y Sergio García.
Goles:
1-0: m. 70, Rubén Castro. 2-0: m. 89, Rubén Castro.
Árbitro:
Muñiz Fernández (Comité Madrileño). Mostró tarjetas amarillas a
Salva Sevilla, Lolo Reyes, Jordi Figueras y Víctor Sánchez.
33.000
espectadores en el Benito Villamarín. Césped en muy buenas
condiciones.
Dicen
los libros de autoayuda que si quieres que te sucedan cosas
diferentes tienes que hacer cosas diferentes. Calderón aplicó hoy a
su equipo esa recomendación y el Betis ganó un partido de Liga,
fenómeno que no sucedía desde septiembre, hace quince jornadas.
Primera
parte
Calderón
volvía a jugar con gente de poquita velocidad arriba (Verdú y Salva
sobre todo, aunque tampoco Chuli ni Castro son muy potentes), pero sí
innovó con el esquema y la posición en el campo del equipo. Si hace
una semana reincidió en los conocidísimos defectos de la era
Mel-Garrido, con el 4-2-3-1 sin llegada arriba y la presión
demasiado alta para un equipo en horas bajísimas, estar tarde
aprovechó el fichaje de N'Diaye para jugar con tres centrales y dos
carrileros, y además corrigió la forma de defender del equipo: la
presión empezaba hoy mucho más atrás, sin prisas por recuperar la
posesión, que de hecho fue mucho mayor del Espanyol en el primer
tiempo. En las bandas quedaban pues Juanfran y Juan Carlos, y el
centro del campo lo formaban, en rombo, Chuli y Salva por derecha e
izquierda respectivamente, Reyes como ancla y Verdú como medio
adelantado.
Este
5-4-1 tiene algunas ventajas para el Betis actual: se abriga más en
defensa, mete más centímetros en el campo (asunto en el que el
equipo andaba corto) y parece apropiado para jugadores como Juanfran
(mucho mejor carrilero que defensa o extremo, como analizábamos en
los comentarios
del partido anterior) y Juan Carlos, que tienen recorrido y
velocidad para ese puesto pero ni calidad para ser buenos extremos ni
concentración defensiva para cerrar como laterales en una defensa de
cuatro. Por otra parte es un sistema tan raro de ver en el fútbol
actual –cosas de las modas– que para los rivales se hace tan incómodo
como para un tenista jugar contra un zurdo.
Enfrente
el Espanyol jugaba con cuatro defensas y medio: en teoría se situaba
en un 4-4-2 con García y Córdoba arriba, pero en la banda derecha
Aguirre doblaba lateral con un Javi López mucho más atrasado como
extremo que Simão, hasta el punto de casi hacer línea de cinco al
seguir a Juan Carlos. Víctor Sánchez, por su parte, hacía un
marcaje prácticamente personal a Verdú, temido por sus
excompañeros.
A
cambio de tener cierta seguridad atrás por la superioridad numérica
de los centrales béticos ante los dos delanteros visitantes, con un
N'Diaye enorme por alto y algún apuro más de Figueras ante Sergio
García, como consecuencia y desventaja del esquema y de la falta de
velocidad de sus centrocampistas el Betis tuvo muy poca llegada
arriba. Salva tocaba bien en zonas interiores pero, atrasado, no
abría el campo por la izquierda en el 3-4-3 ofensivo que resultaba;
Verdú apenas se ofrecía por dentro y Castro y Chuli quedaban muy
aislados (el canario, además en inferioridad numérica y física
ante los centrales). El Espanyol, como es norma con Aguirre, nunca
arriesgaba la posesión por el centro y se limitaba a buscar a pelotazos
a sus dos delanteros; casi nunca los encontró. El producto de un
Betis (lógicamente) timorato y de un Espanyol tan especulativo con
el marcador como siempre fue un primer tiempo con muy pocas
ocasiones.
Segunda
parte
Todo
sigue casi igual; el Betis adelante ligeramente líneas y llega con
alguna regularidad, aunque sin claridad. El Espanyol no llega nunca y
sigue especulando con el marcador. Aguirre agota pronto los cambios
y de inmediato llega el gol de Castro, que altera pocas cosas: el
Betis retrocede ahora un poco y hay sólo una ocasión clara en cada
área. El Betis mete la suya.
En
resumen, el Betis de hoy sí ha competido de verdad: ha tenido
seguridad en defensa, ha especulado con el marcador casi tanto como
su rival y, sin hacer ni mucho menos un fútbol ofensivo brillante,
sí ha puesto el partido en el terreno en el que pueden ocurrirle
cosas favorables. Esto supone un inmenso avance respecto a jornadas
anteriores.
Jugador
por jugador
Adán:
Tuvo muy poco trabajo y lo resolvió bien. Estuvo valiente en las
salidas por alto y correcto con los pies.
Juanfran:
Definitivamente le favorece jugar con defensa de cinco, pues
explota sus virtudes (recorrido, potencia para el uno contra uno) y
disimula sus defectos (poca llegada y sutileza para ser extremo, poca
contundencia defensiva como lateral).
Amaya:
No anda fino, pero con menos espacios que cubrir todo le es más
fácil.
N'Diaye:
Gran debut, favorecido por el juego frontal españolista. Se las
llevó todas por alto y mostró buenas maneras con balón, tal vez a
veces demasiado buenas para jugar como central. Se le ve un poco
ancho.
Figueras:
Es uno de los centrales más lentos que uno ha visto en el Betis.
Al menos es zurdo, que para jugar con tres al fondo es una gran
ventaja, sobre todo en la salida de balón.
Juan
Carlos: No hizo gran cosa en ataque, pero en este nuevo rol no
importa tanto si tapa aceptablemente su banda.
Chuli:
Voluntad y muy poco más. Es lo que hay.
Lolo
Reyes: Está muy poco ágil de cintura, pero con su buen
posicionamiento y su oficio aprueba.
Verdú:
El nuevo sistema, en el que tiene que defender casi en doble pivote,
le obliga a correr más, y así aporta algo más que sus pasecitos
facilones habituales. Muy marcado.
Salva
Sevilla: Buen partido, de los mejorcitos suyos este año. Quiso y
a veces pudo, aunque obliga a su compañero lateral a un gran
recorrido.
Castro:
Parece que nos equivocamos totalmente cuando dijimos hace un par
de semanas que nunca más volvería a ser el que fue. Con Calderón
lleva cuatro goles en dos partidos. Se ve que con Garrido no quería.
Baptistão:
Una de las cosas malas de este 5-4-1 es que sólo cabe un delantero,
así que seguirá obligado a jugar abierto, y ahí necesita irse de
cinco para llegar a portería. Pese a ello, lo sigue intentando en
solitario.
Nosa:
Lesionado a los veinte segundos de entrar. Le pasa todo. Un caso
digno de estudio. Esta vez parece ser sólo un bocadillo en el muslo.
Matilla:
Desgraciadamente su actitud nos recordó al Matilla de su primera
temporada: el que salía para diez minutos y trotaba como si fuese a
jugar cinco horas al sol.