Tras nuestra digresión sobre los mediocentros, continuemos nuestro balance con la línea de centrocampistas
Beñat
Hace un año nos preguntábamos si ante jugadores de Primera seguiría dando el gran rendimiento que había ofrecido en Segunda. Ahora, tras su exitosa internacionalidad, nos preguntamos si tiene sitio en la mejor selección del mundo, donde puede ser el relevo natural de Alonso. Su progresión no ha tocado techo de momento, porque es inteligente y aprende cada año, aunque por edad es previsible que esté ya cerca de sus máximos. Mantiene sus virtudes conocidas y aquí comentadas, y además ha mejorado, si cabía, su capacidad para limpiar las jugadas y mejorarlas en un par de toques rápidos, con un amplio repertorio de controles orientados y pases con cualquier superficie de su pie, lo que hace inútiles y extenuantes los intentos de presión adelantada de los rivales. Además aguanta cada vez mejor los partidos completos, seguramente más por haber aprendido a dosificarse que por mejora de su resistencia.
En una temporada muy regular, tan sólo ha bajado algo su rendimiento en determinados partidos, aquellos en que el equipo ha tenido poca posesión o se ha preferido el juego largo, como en Vallecas: sus virtudes no lucen así. También ha pasado algún apuro en inicios de partido de ritmo frenético, cuando los rivales presionan a un ritmo insostenible, hasta que su toque los ha desfondado.
Aunque a uno le parece el jugador perfecto para el puesto de mediocentro en el Athletic de Bielsa, escoltado por un par de interiores móviles, y aunque el Athletic puede tener dinero fresco al final del verano, es deseable que el club lo mantenga en la plantilla al menos un año más, pues su progresión podría llevarlo a un nivel incluso superior. En ningún caso parece inteligente dejarlo salir por menos de diez millones de euros: si se queda, por la trascendencia de su puesto, personalidad e incipientes dotes de mando (no para de dar indicaciones en el campo), puede marcar una época como cerebro del equipo.
Iriney
Fue, por sus características, el perfecto complemento de Beñat: es rápido y resistente, y en particular capaz de esprintar innumerables veces por partido –algo muy raro de ver–, lo que le permite salir a la presión y recuperar rápidamente la posición defensiva. Ello, junto a su liderazgo en la plantilla, lo convirtió en pieza fundamental en los planes de Mel para practicar una presión adelantada que requiere a los centrocampistas cubrir enormes áreas de campo –difícil en un equipo cuyos porcentajes de posesión no apabullan al rival, y que por tanto ha de mantener esos esfuerzos durante muchos minutos–. Compensa así sus carencias técnicas: tiene un golpeo en largo sólo tolerable y pasa apuros para conducir la pelota entre rivales.
Confirmada su baja y fichaje por el Granada, puede tener difícil reemplazo, sobre todo si se pretende mantener, al menos como posibilidad, el modo de juego de presión adelantada que defendió Mel en Segunda y durante la primera mitad de la temporada pasada.
Cañas
Fue el relevo natural de Iriney como pareja de su amigo y coetáneo Beñat, y también fue usado como contrafuerte por detrás de ellos en partidos en los que Mel usó un ultradefensivo 4-1-4-1. Se ha consolidado, si no como titular, sí como miembro de la plantilla y alternativa válida. Cubre amplios terrenos y guarda mejor que Iriney la posición para cerrar líneas de pase, aunque sin la febril actividad de éste, ni tanta capacidad para molestar la circulación del rival en zonas cómodas, ni para ir a campo contrario a recuperar el balón: en resumen, es más apropiado para esperar al rival que para ir a quitarle posesión. En ataque sí mejora algo al brasileño, sobre todo cuando no se complica la vida con excesivos toques. Seguirá.
Nono
Lo muy poco visto y su curriculum lo convierten ya en el relevo de Beñat como mediocentro creador. Mantiene el sitio y la toca bien y a un ritmo muy alto: con eso se juega en Primera. Ha llegado a la primera plantilla para quedarse.
Salva Sevilla
Aunque es el único hombre de la plantilla con capacidad para meter buenos pases en profundidad desde la zona de tres cuartos, y casi el único (junto, tal vez, a Pozuelo y Santa Cruz) capaz de jugar entre líneas por el centro, su bajo ritmo de juego le ha penalizado y acabó por desaparecer de las alineaciones. Ese bajo ritmo, su lentitud en carrera y su poca llegada al gol obligaron además a Mel a empujarlo hacia una banda: no puede ser segundo delantero pero tampoco tiene capacidad física ni prudencia posicional para ser mediocentro.
Puede tener un papel en el equipo como relevo de media hora en el mediocentro para partidos cuesta arriba, o en la mediapunta para los que estén cuesta abajo; de ningún modo parece que vaya a ser titular el año próximo. Así las cosas, podría tener un rol secundario en la plantilla.
Matilla
Le tocó la difícil papeleta de disputarle el puesto a Beñat, y no demostró ni la calidad física y técnica para poder hacerlo ni la menor personalidad para intentarlo. Parece tener capacidad para el toque y el control del juego, pero su fútbol fue lento y acomodaticio, y así no compensó, ni de lejos, su mediocridad física (ni presiona mucho ni es rápido). Nono lo adelantó por la derecha apenas apareció, así que parece obligatoria su cesión (probablemente a un equipo de Segunda), pues su juventud y el alto precio pagado hace un año convertirían su venta a la baja en un despilfarro grosero.
Jefferson Montero
Todo está ya dicho sobre sus virtudes y defectos: muy rápido y con notable habilidad, es uno de los jugadores con más desborde que se hayan visto por Heliópolis en las últimas décadas. Aunque su balance de goles y asistencias fue bajo, provocó permanentes dolores de cabeza a los rivales, que se veían obligados a ayudas constantes contra él; cuando el equipo era presionado lo aliviaba muchísimo porque si recibe con alguna comodidad es imparable en el uno contra uno. A veces fue algo negligente en la persecución a su lateral, aunque el desgaste de sus sprints y su juventud hacen perdonable ese pecado. Por desgracia, seguirá su progresión –o la detendrá– en México, una liga de segundo nivel.
Juanma
Demostró lo mismo que demuestra cada temporada desde que llegó al Betis, y eso no alcanza paara justificar una plaza en Primera División, pese a su más que correcto manejo del balón. Esperemos que este año sí salga del club y demuestre sus virtudes, tan valoradas por la prensa, en otro equipo.
Momo
Fue un caso similar al de Juanma, aunque con una incapacidad física para la elite aún mayor. Marchó a mitad de temporada tras una nula aportación.
Ezequiel
Oscuras razones extradeportivas parecen impedir que explote sus cualidades, que no son en absoluto despreciables: tiene una frecuencia de zancada rapidísima, es muy rápido en corto y habilidoso con el balón, y muy joven. Bien llevado y si su inteligencia se lo permite (algo por demostrar) podría ser un buen especialista. Aunque fue cedido al Sabadell y por allí pasó sin excesiva gloria, su destino lógico parece ser otra cesión.
Sergio Rodríguez
Ha jugado tan poco que es difícil calibrar sus posibilidades. Parece tener un juego similar al de Salva, aunque algo más regateador e individualista. El club y Mel deben aclarar su situación porque a su edad necesita jugar: tal vez la mejor opción sea la cesión a un Segunda.
Vadillo
Tras su precocísimo debut, la grave lesión en el Bernabéu y los fichajes de extremos, queda poco claro qué espera el cuadro técnico de él. Según todos los indicios es una gran figura en potencia: o se le manda al filial o se le cede, pero entodo caso necesita jugar.
Es claro que Mel no desea volver a utilizar a delanteros (Pozuelo, Pereira) como centrocampistas de banda; por ello y por la segura o probable salida de Momo, Ezequiel, Juanma y Montero, la secretaría técnica se ha movido rápido para traer varios extremos: Agra (en propiedad) más Campbell y Juan Carlos (cedidos), todos ellos gente rápida y muy joven.
Para el mediocentro se ha cerrado ya la cesión desde el Atlético de Rubén Pérez, joven ecijano que fue titular en el descendido Deportivo de Lotina y que parece, por lo leído, un clon de Cañas, más apropiado para cerrar ante los centrales que para jugar como volante adelantado. Si sumamos a ello la –estos días publicitada– búsqueda de un mediocentro reconvertible a central, se adivina un grave error de planificación deportiva: la absoluta carencia en la plantilla de interiores de recorrido con capacidad para la presión adelantada (esto es, que se sitúen en la zona izquierda del gráfico que vimos en el post anterior). Esto inhabilitaría al equipo para realizar una presión adelantada efectiva: prácticamente se renunciaría a una de las famosas señas de identidad que el equipo mantenía desde la temporada anterior, al menos en ciertas fases de la temporada. La consiguiente
pérdida de control del juego ante equipos inferiores, especialmente en
casa, podría ser mal digerida por la afición.
Se apostaría en cambio claramente por un juego de contraataque, con (eso sí) un gran lanzador como Beñat y extremos rápidos. Pero se obligaría a Beñat a jugar siempre y claramente por delante del mediocentro de cierre (Cañas, Pérez o el que venga), un lugar donde tendría que hacer más kilómetros de los que puede y en el que se vería obligado a conducciones entre líneas, que no son su fuerte.
Conviene recordar que un error como este (la falta de centrocampistas corretones) ha arruinado las últimas temporadas a algunos equipos, alguno muy cercano al Betis: no parecen estar de moda los Gattuso, Davids o Keita, pero hacen mucha falta. Cualquier plantilla debiera tener un par de jugadores de este corte; no tener ninguno significaría un grave empobrecimiento táctico y asumir riesgos innecesarios.
sábado, 14 de julio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
Centrocampistas: mediocentros, pivotes, volantes, interiores
Antes de analizar la línea de centrocampistas de la primera plantilla del Betis nos permitiremos escribir un post que se sale un poco de nuestro centro de interés pero que tiene relación con él: trataremos de aclarar un poco la nomenclatura y la descripción del tipo de jugador que normalmente es denominado mediocentro, con todas sus variantes y estilos.
Habitualmente se etiqueta a los jugadores que ocupan el espacio interior entre la defensa y el ataque como mediocentros ofensivos o defensivos, pero una clasificación tan simple no es suficiente para entender bien el tipo de juego que puede desarrollar un futbolista y, lo que es más importante, es insuficiente para saber si encajará en las necesidades de una plantilla y se complementará con determinados compañeros. Es por lo menos necesario completar esa coordenada del juego con otra que recoja la movilidad del jugador: si es un hombre tendente a guardar la posición o por el contrario tiene capacidad para barrer la amplia zona que tiene un centrocampista central a su alcance.
Naturalmente toda denominación tiene algo de abstracción y de simplificación, y a cada jugador solo se le puede describir completamente si valoramos cada una de las innumerables características físicas y técnicas que podemos considerar: velocidad, resistencia, toque en largo y en corto, inteligencia táctica, colocación, visión del juego, capacidad de sacrificio, desborde, técnica de conducción en carrera, rapidez en corto, llegada al remate, disparo lejano, gol... Pero nuestra propuesta al menos recogería aquellas dos características, se definan como se definan: defensivo/ofensivo, posicional/móvil. Según esas coordenadas un cuadro de futbolistas, con ejemplos reales de hoy y de las últimas décadas, podría quedar así (pinchen para ampliar):
Naturalmente, no se trata de juzgar la calidad de los jugadores por la posición que ocupan en ese cuadro: cualquier labor futbolística se puede hacer bien o mal, a nivel más alto o más bajo.
En la esquina inferior derecha nos quedaría el mediocentro de cierre. Suelen ser centrales reconvertidos, jugadores altos y lentos más apropiados para jugar cerca de su defensa y cerrar líneas de pase que para la presión adelantada, por lo que suelen obligar al equipo que los usa a acularse cerca de su área.
En la esquina superior derecha quedan los clásicos cerebros, jugadores técnicos e inteligentes pero sin la suficiente capacidad física para desgastarse en un trabajo defensivo duro: solventan ese problema con sabiduría táctica para cubrir su parte de campo a ritmo diésel, aunque necesiten a su lado al menos un escudero capaz de hacer sus kilómetros. A cambio garantizan una buena salida del balón.
Abajo a la izquierda tenemos a los correcaminos o limpiaparabrisas, fondistas limitados técnicamente pero capaces de recorrer el campo a buen ritmo tantas veces como haga falta. Ideales para hacer una presión adelantada exigente, muchos de ellos no mantienen bien el sitio, sea por no saber o sea para aprovechar su capacidad de presionar al rival. A veces denominados volantes o interiores, los entrenadores los usan también en posiciones de banda o intermedias.
Si por la esquina inferior derecha teníamos prácticamente defensas, por la superior izquierda aparecen los trescuartistas, ya prácticamente mediapuntas: jugadores de talento ofensivo para el último pase y con movilidad para hacer daño al enemigo; conviene acercarlos a la portería rival y alejarlos de la propia por tomar demasiados riesgos ofensivos y defensivos. Si tienen gol acaban jugando de verdaderos mediapuntas; si son rápidos, se convierten en extremos o puntas; si no tienen ninguna de las dos cosas, se pueden convertir en un quebradero de cabeza para sus entrenadores, que tienen que meterle suficiente gente por delante para aprovechar sus pases pero también por detrás para minimizar los riesgos. Suelen colocarlos como punta de un rombo con dos delanteros ante ellos, o acaban echándolos a una banda.
Por el costado derecho del gráfico andan los mediocentros puros, y por la izquierda los volantes o interiores completos. Más raro es encontrar jugadores que hagan (mejor o peor) todos los trabajos a la vez y puedan estar en el centro del gráfico.
El secreto de la elección de un buen doble pivote, claro está, reside en saber combinar jugadores complementarios, que se compensen mutuamente las carencias. Si uno se pone en el centro de ese gráfico, una pareja formada por jugadores equidistantes en posiciones opuestas suele dar buen resultado. Naturalmente, hay formas de mitigar los problemas de una elección desequilibrada (por ejemplo, rodearlos con otros jugadores adecuados, usar un solo pivote y dos interiores, etc.): el Barcelona de Guardiola y la España de Del Bosque, con su tan amada como criticada pareja Busquets/Alonso, son buenos ejemplos de ello.
Como siempre, serán bienvenidos los comentarios, y esta vez particularmente las discusiones sobre posiciones en ese cuadro.
PD: Poco después de escribir este post nos llega la desgraciadísima noticia de la muerte de Miki Roqué. La lamentamos mucho.
domingo, 17 de junio de 2012
Balance de la temporada y planificación: la defensa
Continuemos nuestro balance con la línea defensiva:
Nélson
Se hizo con un puesto de titular en la segunda mitad de la temporada, una vez superada su importante lesión de tobillo –parece que casi completamente, aunque aún tuvo algún problema para jugar varios partidos muy seguidos–. De los ¡tres! laterales derechos de la plantilla, es sin duda el que tiene mejores condiciones técnicas y físicas para el puesto: tiene buen control y pase, es rápido, y tiene resistencia para recorrer toda su banda, lo que utilizó Mel con frecuencia para ponerle delante un falso extremo, y en general para liberar su empuje ofensivo. A cambio, sigue sin aprovechar al máximo esas virtudes, en ataque por su mala elección de jugada (casi nunca ha acabado una suya en gol), y en defensa por sus errores tácticos; en este aspecto ha mejorado un poco, pero no lo suficiente. Rendiría muy bien como carrilero en una defensa de cinco, pero para su desgracia ese sistema no se usa casi nunca en el fútbol de hoy.
Estamos ante un caso de difícil decisión: lo ideal sería traer un lateral más completo, y en ese supuesto un jugador como Nélson no daría el perfil de suplente y debería salir del club. De lo que hay ahora, sin embargo, es lo mejor.
Chica
Contra la opinión –sostenida a veces por uno mismo– de que para ser lateral de élite hace falta poco más que conocer bien los rudimentos del puesto, el caso de Chica demuestra que eso a veces no es suficiente. Tácticamente es correcto en defensa, aunque fue criticado por bascular (¡bien!) en balones cruzados que acabaron en gol. Su excesiva lentitud, retratada cruelmente en partidos como el de San Mamés, le ha hecho pasar apuros defensivos; su físico y técnica no son más que correctos para la ofensiva, por lo que su aportación en ese aspecto es escasa. En resumen, aporta muy poco más de lo que ya había en la casa, y eso no justifica un fichaje, con o sin carta de libertad. Por tanto debería buscársele salida, aunque su contrato y su aparente buena adaptación al club lo convertirán probablemente en un aceptable fondo de armario (sólo) para su puesto.
Isidoro
Algo menos lento que Chica y algo peor que él técnicamente, tuvo sus minutos y demostró, un año más, el absurdo de traer de fuera jugadores para su puesto que apenas lo mejoran, si es que lo hacen, como los Chica, Damià y tantos otros. Suplente perfecto por honradez, identificación con el club, no ser causa jamás de problemas y haber dado siempre sus mejores prestaciones (por más que esto no sea decir demasiado), debería permanecer en la plantilla, pero desgraciadamente no será así.
Mario
Central chocador e intimidador, rápido, ágil y de aceptable cabeceo y manejo de balón, fue el mejor defensa del equipo en la primera vuelta. Sus condiciones son pefectas para el juego de presión adelantada que propuso Mel en esa fase de la temporada, que exige rapidez por dejar muchos metros a la espalda de los centrales; su juego es de marcador antiguo, siempre más atento a la anticipación que a guardar la posición, lo que le hace complementarse bien con Dorado (diestro y zurdo respectivamente, además).
Sus dos grandes problemas son bien conocidos: su juego agresivo (aunque noble: se juega su físico tanto o más que el del delantero) lo coloca siempre al borde de la expulsión; y tiene una gran tendencia a lesionarse. Por una u otra cosa suele estar disponible para poco más que la mitad de los partidos, pero en estos su rendimiento podría ser muy bueno si controlase las tarjetas. Tras consulta con el área médica del club, si ésta lo considera apto debería seguir en la plantilla: eso parece que ocurrirá tras haber sido dado por descartado en los medios informativos, para sorpresa de quien esto firma, hace pocas semanas.
Paulão
Agradabilísima sorpresa del mercado invernal, ha sido decisivo para la permanencia del equipo en Primera. De presencia física imponente, domina completamente el juego aéreo (cosa que podría usar mejor, aun a costa de perder momentáneamente el sitio, para barrer los saques largos rivales a la zona de mediapuntas). Es muy completo: cubre mucho campo, mide bien sus salidas a la anticipación, no pierde la posición correcta casi nunca, saca el balón con mucha calma e inteligencia, tiene una aceptable velocidad y hace pocas faltas. En la lucha física cuerpo a cuerpo es prácticamente insuperable, incluso para tanques de prestigio. Como único posible defecto, pareció bajar bastante su rendimiento en los pocos partidos en los que su concentración no fue máxima. Cedido la temporada pasada (¿qué problema tendrá en el Saint-Étienne?), hay que intentar que siga, por todos los medios.
Dorado
Ha superado con un aprobado alto su muy tardía promoción a Primera División. Penalizado en ciertos partidos de la primera vuelta por el sistema de juego, que ponía en evidencia su lentitud, mantuvo una línea regular de juego como titular mientras veía desfilar a cinco jugadores como su pareja en la zona central. Favorecido por ser el único zurdo en su puesto, lo que facilita la salida de balón del equipo con tres al fondo, mostró sus virtudes conocidas de la temporada pasada (fiabilidad, buena colocación, sentido del corte, pocas pérdidas en zonas pelogrosas) y tapó peor que en Segunda sus carencias (falta de velocidad, abuso del pelotazo). Seguirá, por méritos propios.
Amaya
No mejoró a ninguno de los centrales anteriores pero tampoco desentonó cuando se tuvo que echar mano de él; incluso hizo algunos partidos brillantes cuando el equipo jugó muy metido atrás (Manzanares, Málaga), lo que favorece sus condiciones como central muy alto (el juego aéreo, sobre todo) y oculta sus carencias a campo abierto lejos del área. Entre sus virtudes cabe citar también su sentido para tapar tiros en jugadas al límite. Si no se trae a nadie que lo vaya a mejorar claramente, es un aceptable relleno de plantilla, y puede seguir.
Ustaritz
Traído como segundo suplente para emergencias, al final no fue ni eso y hasta Cañas lo adelantó como central en las preferencias de Mel. No superó las sospechas que persiguen su rendimiento desde Bilbao, y además apareció en escena en los peores momentos y sin resultado. Cedido, naturalmente se marchará.
Nacho
Era uno de los pocos hombres de la plantilla con larga experiencia en Primera y ha confirmado su plena validez para ella. Adaptado ya perfectamente al puesto de lateral izquierdo (que parece haber desempeñado toda su vida), ha sido el hombre de rendimiento más regular del equipo, siempre entre el 5 y el 8 sobre 10. Tapa su zona con mucho oficio, maneja bien el balón, tiene un criterio excelente para elegir jugada (algo muy importante en su puesto, clave para salir de una presión adelantada) y su despliegue físico nunca es espectacular pero sí mayor del que aparenta, en potencia y recorrido. Por supuesto continuará: por suerte no es el tipo de jugador en el que se fijan clubes de más postín.
Álex Martínez
Ha dejado buenas sensaciones en sus escasísimas apariciones como alternativa a Nacho (parece rápido y de buena técnica), pero el muy regular rendimiento del titular no le ha permitido disfrutar de minutos. A punto de cumplir veintiún años, su buen cartel promete una proyección que no ha podido mostrar; si, en circunstancias como las de este año, Mel piensa mantener siempre a Nacho (cosa razonable), habría que buscarle una buena cesión en Segunda División o en un Primera que le asegure minutos.
Los objetivos de la planificación en esta parcela deberían ser pues, desde nuestro punto de vista:
- Traer un lateral derecho que mejore a Nélson y Chica, y deshacerse de ambos: se echa de menos la pareja Lopes-Isidoro.
- Lograr el traspaso definitivo de Paulão. Con este, los dos puestos de central quedarían aceptablemente cubiertos, si bien a medio plazo convendría pensar en la venida de un central zurdo que mejore sustancialmente a Dorado.
- Decidir el futuro de Álex Martínez: minutos o cesión. En este segundo caso, y salvo que el filial guarde otro hombre de nivel, convendría hacerse a su vez con la cesión de un lateral barato y fiable que compita con Nacho o al menos pueda cubrir sus ausencias.
Nélson
Se hizo con un puesto de titular en la segunda mitad de la temporada, una vez superada su importante lesión de tobillo –parece que casi completamente, aunque aún tuvo algún problema para jugar varios partidos muy seguidos–. De los ¡tres! laterales derechos de la plantilla, es sin duda el que tiene mejores condiciones técnicas y físicas para el puesto: tiene buen control y pase, es rápido, y tiene resistencia para recorrer toda su banda, lo que utilizó Mel con frecuencia para ponerle delante un falso extremo, y en general para liberar su empuje ofensivo. A cambio, sigue sin aprovechar al máximo esas virtudes, en ataque por su mala elección de jugada (casi nunca ha acabado una suya en gol), y en defensa por sus errores tácticos; en este aspecto ha mejorado un poco, pero no lo suficiente. Rendiría muy bien como carrilero en una defensa de cinco, pero para su desgracia ese sistema no se usa casi nunca en el fútbol de hoy.
Estamos ante un caso de difícil decisión: lo ideal sería traer un lateral más completo, y en ese supuesto un jugador como Nélson no daría el perfil de suplente y debería salir del club. De lo que hay ahora, sin embargo, es lo mejor.
Chica
Contra la opinión –sostenida a veces por uno mismo– de que para ser lateral de élite hace falta poco más que conocer bien los rudimentos del puesto, el caso de Chica demuestra que eso a veces no es suficiente. Tácticamente es correcto en defensa, aunque fue criticado por bascular (¡bien!) en balones cruzados que acabaron en gol. Su excesiva lentitud, retratada cruelmente en partidos como el de San Mamés, le ha hecho pasar apuros defensivos; su físico y técnica no son más que correctos para la ofensiva, por lo que su aportación en ese aspecto es escasa. En resumen, aporta muy poco más de lo que ya había en la casa, y eso no justifica un fichaje, con o sin carta de libertad. Por tanto debería buscársele salida, aunque su contrato y su aparente buena adaptación al club lo convertirán probablemente en un aceptable fondo de armario (sólo) para su puesto.
Isidoro
Algo menos lento que Chica y algo peor que él técnicamente, tuvo sus minutos y demostró, un año más, el absurdo de traer de fuera jugadores para su puesto que apenas lo mejoran, si es que lo hacen, como los Chica, Damià y tantos otros. Suplente perfecto por honradez, identificación con el club, no ser causa jamás de problemas y haber dado siempre sus mejores prestaciones (por más que esto no sea decir demasiado), debería permanecer en la plantilla, pero desgraciadamente no será así.
Mario
Central chocador e intimidador, rápido, ágil y de aceptable cabeceo y manejo de balón, fue el mejor defensa del equipo en la primera vuelta. Sus condiciones son pefectas para el juego de presión adelantada que propuso Mel en esa fase de la temporada, que exige rapidez por dejar muchos metros a la espalda de los centrales; su juego es de marcador antiguo, siempre más atento a la anticipación que a guardar la posición, lo que le hace complementarse bien con Dorado (diestro y zurdo respectivamente, además).
Sus dos grandes problemas son bien conocidos: su juego agresivo (aunque noble: se juega su físico tanto o más que el del delantero) lo coloca siempre al borde de la expulsión; y tiene una gran tendencia a lesionarse. Por una u otra cosa suele estar disponible para poco más que la mitad de los partidos, pero en estos su rendimiento podría ser muy bueno si controlase las tarjetas. Tras consulta con el área médica del club, si ésta lo considera apto debería seguir en la plantilla: eso parece que ocurrirá tras haber sido dado por descartado en los medios informativos, para sorpresa de quien esto firma, hace pocas semanas.
Paulão
Agradabilísima sorpresa del mercado invernal, ha sido decisivo para la permanencia del equipo en Primera. De presencia física imponente, domina completamente el juego aéreo (cosa que podría usar mejor, aun a costa de perder momentáneamente el sitio, para barrer los saques largos rivales a la zona de mediapuntas). Es muy completo: cubre mucho campo, mide bien sus salidas a la anticipación, no pierde la posición correcta casi nunca, saca el balón con mucha calma e inteligencia, tiene una aceptable velocidad y hace pocas faltas. En la lucha física cuerpo a cuerpo es prácticamente insuperable, incluso para tanques de prestigio. Como único posible defecto, pareció bajar bastante su rendimiento en los pocos partidos en los que su concentración no fue máxima. Cedido la temporada pasada (¿qué problema tendrá en el Saint-Étienne?), hay que intentar que siga, por todos los medios.
Dorado
Ha superado con un aprobado alto su muy tardía promoción a Primera División. Penalizado en ciertos partidos de la primera vuelta por el sistema de juego, que ponía en evidencia su lentitud, mantuvo una línea regular de juego como titular mientras veía desfilar a cinco jugadores como su pareja en la zona central. Favorecido por ser el único zurdo en su puesto, lo que facilita la salida de balón del equipo con tres al fondo, mostró sus virtudes conocidas de la temporada pasada (fiabilidad, buena colocación, sentido del corte, pocas pérdidas en zonas pelogrosas) y tapó peor que en Segunda sus carencias (falta de velocidad, abuso del pelotazo). Seguirá, por méritos propios.
Amaya
No mejoró a ninguno de los centrales anteriores pero tampoco desentonó cuando se tuvo que echar mano de él; incluso hizo algunos partidos brillantes cuando el equipo jugó muy metido atrás (Manzanares, Málaga), lo que favorece sus condiciones como central muy alto (el juego aéreo, sobre todo) y oculta sus carencias a campo abierto lejos del área. Entre sus virtudes cabe citar también su sentido para tapar tiros en jugadas al límite. Si no se trae a nadie que lo vaya a mejorar claramente, es un aceptable relleno de plantilla, y puede seguir.
Ustaritz
Traído como segundo suplente para emergencias, al final no fue ni eso y hasta Cañas lo adelantó como central en las preferencias de Mel. No superó las sospechas que persiguen su rendimiento desde Bilbao, y además apareció en escena en los peores momentos y sin resultado. Cedido, naturalmente se marchará.
Nacho
Era uno de los pocos hombres de la plantilla con larga experiencia en Primera y ha confirmado su plena validez para ella. Adaptado ya perfectamente al puesto de lateral izquierdo (que parece haber desempeñado toda su vida), ha sido el hombre de rendimiento más regular del equipo, siempre entre el 5 y el 8 sobre 10. Tapa su zona con mucho oficio, maneja bien el balón, tiene un criterio excelente para elegir jugada (algo muy importante en su puesto, clave para salir de una presión adelantada) y su despliegue físico nunca es espectacular pero sí mayor del que aparenta, en potencia y recorrido. Por supuesto continuará: por suerte no es el tipo de jugador en el que se fijan clubes de más postín.
Álex Martínez
Ha dejado buenas sensaciones en sus escasísimas apariciones como alternativa a Nacho (parece rápido y de buena técnica), pero el muy regular rendimiento del titular no le ha permitido disfrutar de minutos. A punto de cumplir veintiún años, su buen cartel promete una proyección que no ha podido mostrar; si, en circunstancias como las de este año, Mel piensa mantener siempre a Nacho (cosa razonable), habría que buscarle una buena cesión en Segunda División o en un Primera que le asegure minutos.
Los objetivos de la planificación en esta parcela deberían ser pues, desde nuestro punto de vista:
- Traer un lateral derecho que mejore a Nélson y Chica, y deshacerse de ambos: se echa de menos la pareja Lopes-Isidoro.
- Lograr el traspaso definitivo de Paulão. Con este, los dos puestos de central quedarían aceptablemente cubiertos, si bien a medio plazo convendría pensar en la venida de un central zurdo que mejore sustancialmente a Dorado.
- Decidir el futuro de Álex Martínez: minutos o cesión. En este segundo caso, y salvo que el filial guarde otro hombre de nivel, convendría hacerse a su vez con la cesión de un lateral barato y fiable que compita con Nacho o al menos pueda cubrir sus ausencias.
sábado, 9 de junio de 2012
Balance de la temporada y planificación: la portería
Es momento de hacer recuento de efectivos de la plantilla y valorar su desempeño en la temporada recién acabada. Los haremos en una serie de entradas, cada una dedicada a una línea, y que comienzamos hoy por la portería.
La secretaría técnica bética tiene que tomar aquí y en otros muchos puestos decisiones de cierta dificultad, porque el igualado rendimiento de los jugadores –mucho aprobado, pocos suspensos, pero también pocos notables y sobresalientes– dificulta la elección. Por demás, se trata ahora de planificar el futuro y no de hacer justicia con el pasado, de manera que en ciertas líneas convendrá prescindir de hombres que han cumplido honrada y decorosamente con su profesión.
Fabricio
Predestinado por Mel y Stosic a ser el titular del equipo, una inoportuna lesión y las buenas actuaciones de Casto lo relegaron a la suplencia durante la primera media temporada. Moderadamente alto (1,84 m.), de maneras bastante ortodoxas y poco espectaculares, ha mostrado como virtudes singulares la valentía –en especial en los balones cruzados– y una gran intuición en los remates desde muy cerca. En los tiros lejanos no ha dado sensación plena de seguridad, pero en general ha demostrado ser fiable y una buena apuesta de los técnicos, pues su curriculum no era muy vistoso. Tiene un buen futuro por delante y seguirá en el club.
Casto
Sus características las conocemos ya de otras temporadas: portero relativamente bajo (1,79 m.), su gran baza es la potencia de piernas, que le da rapidez de desplazamiento lateral y mucho salto, y por ello es muy vistoso para el público. Ha continuado su progresión, y ahora es más fiable en general –comete menos errores–, y en particular en las salidas por alto. Mel tuvo la honradez de mantenerlo en el puesto durante la mala racha del equipo pese a la presión del entorno (empeñado en imponer a Fabricio sin conocerlo apenas) y en la certeza de que los problemas del equipo no venían de atrás, y menos aún de Casto. Sus actuaciones fueron más veces aceptables que brillantes, y finalmente Mel dio una oportunidad a Fabricio, que demostró un nivel más alto. Tras progresar mucho en los últimos dos años, se ha consolidado como portero de Primera y por ello ganado la continuidad: es el modelo de jugador de la casa, poco conflictivo cuando es suplente y buen profesional, y sólo merece la pena prescindir de él si es para que lo sustituya alguien claramente mejor.
Goitia
Apenas apareció para salvar los muebles el día que el equipo alcanzó el liderato. Aceptó con buen talante su cuasiostracismo, pero ha sido adelantado por Casto, trae malos pensamientos a la afición y, en resumen, no cumple ya ningún papel en la plantilla. Con toda probabilidad saldrá, aunque no será fácil hallar un equipo que pague su ficha.
En conclusión, en principio serán Fabricio y Casto los porteros de la próxima temporada, con el titular del filial como opción de reserva. Sin embargo es este un puesto que, por su importancia capital, merece ser muy bien cubierto, de manera que la secretaría habrá de vigilar la progresión de Fabricio (en edad todavía de mejorar mucho) y plantearse una inversión a medio plazo si este ya hubiese alcanzado su techo.
Como siempre (o más aún que siempre) los comentarios serán bienvenidos.
La secretaría técnica bética tiene que tomar aquí y en otros muchos puestos decisiones de cierta dificultad, porque el igualado rendimiento de los jugadores –mucho aprobado, pocos suspensos, pero también pocos notables y sobresalientes– dificulta la elección. Por demás, se trata ahora de planificar el futuro y no de hacer justicia con el pasado, de manera que en ciertas líneas convendrá prescindir de hombres que han cumplido honrada y decorosamente con su profesión.
Fabricio
Predestinado por Mel y Stosic a ser el titular del equipo, una inoportuna lesión y las buenas actuaciones de Casto lo relegaron a la suplencia durante la primera media temporada. Moderadamente alto (1,84 m.), de maneras bastante ortodoxas y poco espectaculares, ha mostrado como virtudes singulares la valentía –en especial en los balones cruzados– y una gran intuición en los remates desde muy cerca. En los tiros lejanos no ha dado sensación plena de seguridad, pero en general ha demostrado ser fiable y una buena apuesta de los técnicos, pues su curriculum no era muy vistoso. Tiene un buen futuro por delante y seguirá en el club.
Casto
Sus características las conocemos ya de otras temporadas: portero relativamente bajo (1,79 m.), su gran baza es la potencia de piernas, que le da rapidez de desplazamiento lateral y mucho salto, y por ello es muy vistoso para el público. Ha continuado su progresión, y ahora es más fiable en general –comete menos errores–, y en particular en las salidas por alto. Mel tuvo la honradez de mantenerlo en el puesto durante la mala racha del equipo pese a la presión del entorno (empeñado en imponer a Fabricio sin conocerlo apenas) y en la certeza de que los problemas del equipo no venían de atrás, y menos aún de Casto. Sus actuaciones fueron más veces aceptables que brillantes, y finalmente Mel dio una oportunidad a Fabricio, que demostró un nivel más alto. Tras progresar mucho en los últimos dos años, se ha consolidado como portero de Primera y por ello ganado la continuidad: es el modelo de jugador de la casa, poco conflictivo cuando es suplente y buen profesional, y sólo merece la pena prescindir de él si es para que lo sustituya alguien claramente mejor.
Goitia
Apenas apareció para salvar los muebles el día que el equipo alcanzó el liderato. Aceptó con buen talante su cuasiostracismo, pero ha sido adelantado por Casto, trae malos pensamientos a la afición y, en resumen, no cumple ya ningún papel en la plantilla. Con toda probabilidad saldrá, aunque no será fácil hallar un equipo que pague su ficha.
En conclusión, en principio serán Fabricio y Casto los porteros de la próxima temporada, con el titular del filial como opción de reserva. Sin embargo es este un puesto que, por su importancia capital, merece ser muy bien cubierto, de manera que la secretaría habrá de vigilar la progresión de Fabricio (en edad todavía de mejorar mucho) y plantearse una inversión a medio plazo si este ya hubiese alcanzado su techo.
Como siempre (o más aún que siempre) los comentarios serán bienvenidos.
domingo, 13 de mayo de 2012
Betis 2 - Barcelona CF 2 (38ª y última jornada de Liga de Primera División)
BETIS (2): Casto; Chica (Isidoro, m. 73), Paulão, Dorado, Nacho; Montero (Santa Cruz, m. 57), Cañas, Beñat, Pereira; Pozuelo (Nono, m. 65); y Rubén Castro.
BARCELONA CF (2): Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Xavi (Iniesta, m. 82), Busquets, Keita; Pedro (Tello, m. 77), Messi y Afellay (Montoya, m. 57).
Goles: 0-1, m. 8 Busquets; 1-1, m. 71, Rubén Castro; 2-1, m. 74, Rubén Castro; 2-2, m. 92, Keita.
Árbitro: Ayza Gámez (C. Valenciano), amonestó a Beñat y Cañas, por el Betis; y expulsó por doble amarilla a Alves (m. 54).
45602 espectadores en el Benito Villamarín.
El Betis despidió la histórica era Guardiola del Barcelona con un buen partido. El empate dejó contentos a todos tras un encuentro de aceptable ritmo pero de guante blanco.
El entrenador catalán, en su penúltimo partido oficial, colocó al equipo de su forma más clásica: un 4-3-3 con Xavi y Keita como interiores, Pedro (derecha) y Afellay (izquierda) de extremos y Messi prácticamente liberado de obligaciones, en su indefinida posición central habitual. Mel, tal vez despreocupado del juego aéreo a balón parado por la relativa falta de altura del Barcelona, renunciaba a jugar con delantero tanque y ponía un 4-4-1-1 con Montero (inicialmente a la derecha, aunque no tardó demasiado en cambiarse de banda) y Pereira como extremos, Pozuelo casi de delantero y Castro arriba.
Relativamente relajados estuvieron los dos equipos por la falta de tensión clasificatoria, y algo más motivados los locales, lo que niveló el partido. Ambos cuadros, muy en su estilo, tiraron bien alta la línea de defensas y presionaron muy arriba; construyeron el sistema defensivo de adelante atrás, con presión constante al balón de los jugadores que quedaran más cercanos a éste tras la pérdida, formando las parejas según la situación en que les pillara ésta. Generalmente eso significaba para el Barça que alguno de sus interiores, o incluso los dos, fuera muy arriba a por los centrales béticos –Messi trabajó poco–, y que al Betis le durara poco cada posesión.
Más le duraron al Barça, y no solo por su mayor calidad, sino porque el Betis se quedó a medio camino en esa presión. Pozuelo, poco sacrificado, no se decidió a ir a por Mascherano, sino que nadó entre éste y Busquets, y finalmente no marcó a ninguno de los dos ni supo cerrarles su conexión. Tampoco Cañas se atrevió a irse arriba: las pocas veces que Pozuelo sí iba a por un central quedaban Beñat y él en inferioridad ante los tres medios barcelonistas, una situación normal en este modo de defender que se suele arreglar con basculaciones de los extremos (de ahí los típicos saques de los porteros al lateral del lado vacío) o con la salida al centro del campo de alguno de los centrales, pero que esta vez resultó en que el más atrasado de los medios visitantes recibía sin agobios y el Betis se metía más atrás a defender.
El Barça, pronto en ventaja, se vio muy cómodo en esa dinámica de partido hasta la expulsión de Alves. Poco después Santa Cruz desplazaba a Pozuelo a la banda mientras Montoya se metía en el sitio del bahiano para dejar Guardiola un 4-3-2 con un solo extremo. Minutos después Mel hacía un cambio de sistema algo extraño, al introducir a Nono: situaba un 4-3-3 asimétrico en el que la línea de Beñat, Cañas y el nuevo canterano quedaba algo echada a la izquierda mientras la de Pereira (verdadero extremo diestro) y los puntas Santa Cruz y Castro se volcaba algo a la derecha: no había extremo izquierdo, y por esa zona aparecía a veces Nono, otras Castro, en ocasiones Nacho. El Barcelona siguió con la presión adelantada y la línea defensiva muy arriba, y eso con diez supuso unos riesgos al tirar el fuera de juego que Castro les hizo pagar caro por dos veces.
Tras la entrada-homenaje de Isidoro, Pereira se cambia de banda y ahora deja de haber extremo derecho. Muy al final el Barcelona aprieta, el Betis pierde la posesión en varias salidas consecutivas y llega el empate.
Jugador por jugador
Casto: Muy bien. Con 0-1 salvó varias jugadas muy claras que pudieron sentenciar el partido.
Chica: Pareció estar más rápido que en otras fases de la temporada. No pasó apuros ante Afellay y empujó por su banda.
Paulão: Pudo hacer algo más en los dos goles, pero por lo demás se impuso en el juego aéreo y ganó los duelos al mismísimo Messi.
Dorado: Notable partido también, casi sin errores.
Nacho: Ha llegado algo justo de gasolina al final de temporada, lo que le ha restado impulso ofensivo. En defensa, bien.
Montero: Si se marcha –como parece previsible– tardaremos mucho tiempo en ver un jugador con semejante facilidad de desborde. Él solito expulsó a Alves, y por ahí se le fue el partido al Barça.
Cañas: Como casi siempre hizo un trabajo más posicional que Iriney, lo cual atrasa diez metros la presión pero mejora el cierre de líneas de pase.
Beñat: Se le vio muy a gusto, y eso en su caso significa que dio un verdadero recital de distribución de juego. Su elección de jugada roza la perfección casi siempre.
Pereira: Corrió bastante en defensa, pero en ataque hizo un partido desastroso.
Pozuelo: Mal en defensa y en ataque. Se quedó en tierra de nadie: ni presionó arriba ni ahogó a Busquets, ni fue delantero ni mediapunta.
Castro: Presionó bien y en ataque no hizo casi nada más que... meter dos golazos.
Santa Cruz: Su aparición dio una salida nueva al balón (como en su excelente peinada del 1-1) y mejoró la presión, ante un Barça ya con diez.
Nono: Confirmó las sensaciones de Gijón. Parece un centrocampista puro de toque rápido y simple, físico aceptable y bien ubicado. Con eso se juega en Primera.
Isidoro: Cumplió en su despedida, como casi siempre hizo.
BARCELONA CF (2): Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Xavi (Iniesta, m. 82), Busquets, Keita; Pedro (Tello, m. 77), Messi y Afellay (Montoya, m. 57).
Goles: 0-1, m. 8 Busquets; 1-1, m. 71, Rubén Castro; 2-1, m. 74, Rubén Castro; 2-2, m. 92, Keita.
Árbitro: Ayza Gámez (C. Valenciano), amonestó a Beñat y Cañas, por el Betis; y expulsó por doble amarilla a Alves (m. 54).
45602 espectadores en el Benito Villamarín.
El Betis despidió la histórica era Guardiola del Barcelona con un buen partido. El empate dejó contentos a todos tras un encuentro de aceptable ritmo pero de guante blanco.
El entrenador catalán, en su penúltimo partido oficial, colocó al equipo de su forma más clásica: un 4-3-3 con Xavi y Keita como interiores, Pedro (derecha) y Afellay (izquierda) de extremos y Messi prácticamente liberado de obligaciones, en su indefinida posición central habitual. Mel, tal vez despreocupado del juego aéreo a balón parado por la relativa falta de altura del Barcelona, renunciaba a jugar con delantero tanque y ponía un 4-4-1-1 con Montero (inicialmente a la derecha, aunque no tardó demasiado en cambiarse de banda) y Pereira como extremos, Pozuelo casi de delantero y Castro arriba.
Relativamente relajados estuvieron los dos equipos por la falta de tensión clasificatoria, y algo más motivados los locales, lo que niveló el partido. Ambos cuadros, muy en su estilo, tiraron bien alta la línea de defensas y presionaron muy arriba; construyeron el sistema defensivo de adelante atrás, con presión constante al balón de los jugadores que quedaran más cercanos a éste tras la pérdida, formando las parejas según la situación en que les pillara ésta. Generalmente eso significaba para el Barça que alguno de sus interiores, o incluso los dos, fuera muy arriba a por los centrales béticos –Messi trabajó poco–, y que al Betis le durara poco cada posesión.
Más le duraron al Barça, y no solo por su mayor calidad, sino porque el Betis se quedó a medio camino en esa presión. Pozuelo, poco sacrificado, no se decidió a ir a por Mascherano, sino que nadó entre éste y Busquets, y finalmente no marcó a ninguno de los dos ni supo cerrarles su conexión. Tampoco Cañas se atrevió a irse arriba: las pocas veces que Pozuelo sí iba a por un central quedaban Beñat y él en inferioridad ante los tres medios barcelonistas, una situación normal en este modo de defender que se suele arreglar con basculaciones de los extremos (de ahí los típicos saques de los porteros al lateral del lado vacío) o con la salida al centro del campo de alguno de los centrales, pero que esta vez resultó en que el más atrasado de los medios visitantes recibía sin agobios y el Betis se metía más atrás a defender.
El Barça, pronto en ventaja, se vio muy cómodo en esa dinámica de partido hasta la expulsión de Alves. Poco después Santa Cruz desplazaba a Pozuelo a la banda mientras Montoya se metía en el sitio del bahiano para dejar Guardiola un 4-3-2 con un solo extremo. Minutos después Mel hacía un cambio de sistema algo extraño, al introducir a Nono: situaba un 4-3-3 asimétrico en el que la línea de Beñat, Cañas y el nuevo canterano quedaba algo echada a la izquierda mientras la de Pereira (verdadero extremo diestro) y los puntas Santa Cruz y Castro se volcaba algo a la derecha: no había extremo izquierdo, y por esa zona aparecía a veces Nono, otras Castro, en ocasiones Nacho. El Barcelona siguió con la presión adelantada y la línea defensiva muy arriba, y eso con diez supuso unos riesgos al tirar el fuera de juego que Castro les hizo pagar caro por dos veces.
Tras la entrada-homenaje de Isidoro, Pereira se cambia de banda y ahora deja de haber extremo derecho. Muy al final el Barcelona aprieta, el Betis pierde la posesión en varias salidas consecutivas y llega el empate.
Jugador por jugador
Casto: Muy bien. Con 0-1 salvó varias jugadas muy claras que pudieron sentenciar el partido.
Chica: Pareció estar más rápido que en otras fases de la temporada. No pasó apuros ante Afellay y empujó por su banda.
Paulão: Pudo hacer algo más en los dos goles, pero por lo demás se impuso en el juego aéreo y ganó los duelos al mismísimo Messi.
Dorado: Notable partido también, casi sin errores.
Nacho: Ha llegado algo justo de gasolina al final de temporada, lo que le ha restado impulso ofensivo. En defensa, bien.
Montero: Si se marcha –como parece previsible– tardaremos mucho tiempo en ver un jugador con semejante facilidad de desborde. Él solito expulsó a Alves, y por ahí se le fue el partido al Barça.
Cañas: Como casi siempre hizo un trabajo más posicional que Iriney, lo cual atrasa diez metros la presión pero mejora el cierre de líneas de pase.
Beñat: Se le vio muy a gusto, y eso en su caso significa que dio un verdadero recital de distribución de juego. Su elección de jugada roza la perfección casi siempre.
Pereira: Corrió bastante en defensa, pero en ataque hizo un partido desastroso.
Pozuelo: Mal en defensa y en ataque. Se quedó en tierra de nadie: ni presionó arriba ni ahogó a Busquets, ni fue delantero ni mediapunta.
Castro: Presionó bien y en ataque no hizo casi nada más que... meter dos golazos.
Santa Cruz: Su aparición dio una salida nueva al balón (como en su excelente peinada del 1-1) y mejoró la presión, ante un Barça ya con diez.
Nono: Confirmó las sensaciones de Gijón. Parece un centrocampista puro de toque rápido y simple, físico aceptable y bien ubicado. Con eso se juega en Primera.
Isidoro: Cumplió en su despedida, como casi siempre hizo.
domingo, 6 de mayo de 2012
Sporting 2 - Betis 1 (37ª jornada de Liga de Primera División)
SPORTING DE GIJÓN (2): Juan Pablo; Damián, Gregory, Moisés, Ayoze; Lora, Gálvez; Mendy (Bilic, m 65), Trejo, Colunga (Nacho Cases, m. 57); y Sangoy (Rivera, min. 72).
BETIS (1): Casto; Chica, Paulão, Amaya, Nacho; Nono (Sergio, m. 73), Matilla (Jefferson Montero, m. 61), Salva Sevilla; Pozuelo; Jorge Molina (Pereira, m. 61) y Rubén Castro.
Goles: 1-0, min.13: Sangoy (penalti). 1-1, min. 45 + 1: Jorge Molina. 2-1, min. 54: Sangoy.
Árbitro: Velasco Carballo (Colegio Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Amaya, Ayoze, Nono y Nacho Cases.
Betis y Sporting han jugado esta noche un partido de muy bajo nivel e infumable como espectáculo. La única nota positiva bética, si la buscamos, fue no haber dado la puntilla en su propia casa al Sporting, por otra parte prácticamente condenado al descenso.
Si el equipo no tenía puestas las chanclas antes de salir al césped, Mel terminó de calzárselas al sacar la primera alineación de la pretemporada 2012-2013. Dejó fuera a Montero, un cedido al que ya no se dará más rodaje, y dio minutos de consolación a hombres como Salva y Casto. La introducción de Nono era casi obligada (aunque la prensa de la previa no lo apreció así) para que el centro del campo funcionara mínimamente en lo defensivo. La colocación de estos hombres, aunque original, sí pareció muy acertada: los cuatro de siempre atrás (Amaya y Paulão que, por cierto, permutaron posiciones en el descanso), Matilla como mediocentro, dos interiores (Nono a la derecha y Salva a la izquierda), Pozuelo como punta del rombo, un sitio muy adecuado a sus condiciones, y Castro y Molina arriba (caídos normalmente a izquierda y derecha, respectivamente). Un esquema, para entendernos, parecido al del Milan de Pirlo y Kaka. El Sporting, muy limitado y con cierta fe en su ultimísima oportunidad, opuso su 4-2-3-1 habitual (con Lora algo escalonado por delante de Gálvez).
En la primera mitad los interiores béticos no se abren apenas, sobre todo Salva, y dejan espacio a los laterales para la subida. Un rápido Pozuelo dinamiza el ataque y el partido, aunque de baja intensidad, tiene cierto interés. El Sporting marca de penalti y se va metiendo atrás; el Betis empata muy al final.
Los asturianos se ven obligados a apretar al inicio de la segunda parte. El Betis, muy relajado, se deja empujar y recibe un gol de segunda jugada. Mel hace entonces unos cambios naturales para abrir el campo y subir el octanaje del partido: introduce a Montero y Pereira por los flojos Molina y Matilla, en un aparente intento de cambiar el esquema a 4-2-3-1. Sin embargo, sea por órdenes de Mel o porque Castro –obsesionado con los quince goles– no se quiere alejar de la portería, resulta un extrañísimo 4-3-3: doble pivote con Nono (derecha) y Salva (izquierda), Pozuelo en la mediapunta, arriba Castro (algo a la derecha) más Pereira (...o algo así, porque Pereira también viene a la mediapunta, más bien caído hacia la izquierda), y Montero ahogado también en la banda zurda. Resulta un atasco tremendo en esa banda, donde Montero no huele el balón en veinte minutos, y una banda derecha desierta en defensa y ataque, en la que sólo Chica llega al extremo, muy pocas veces, y el Sporting juega a placer. El Betis se cierra pues el campo solito; el Sporting le cede el balón y Clemente lo va echando atrás al sacar sucesivamente a sus hombres de arriba, al punto que Rivera acabó jugando de supuesto extremo derecho. El Betis no pone ritmo y, para terminar el cuadro, Salva y Nono vienen (¡los dos a la vez!) a pedirla entre los centrales, por detrás del balón. Naturalmente no hay opciones de pase y el juego se pone aburridísimo. El desatino se arregla levemente con la entrada de Sergio, que al menos juega por delante de Salva e intenta aparecer un poco entre líneas. Los béticos logran meter algunos pases aislados para ponerse de gol, pero no culminan y el encuentro acaba entre bostezos béticos y muy tibias esperanzas de los locales.
Jugador por jugador
Casto: Bien en líneas generales, pero su falta de seguridad en las salidas por alto acabó costando un gol.
Chica: Bien en defensa; incapaz, como tantas veces, de aprovechar la banda en ataque.
Paulão: En su buena línea habitual.
Amaya: Discreto partido, en el buen sentido, pero sacó el brazo en un momento muy inoportuno.
Nacho: Muy bien. Uno de los pocos que pareció emplearse a fondo en el partido.
Nono: Demostró ritmo y condiciones suficientes para la categoría. Bien situado, soltó el balón siempre rápido y con acierto; mantuvo su zona adecuadamente.
Matilla: Partido decente, pero a su ritmo cansino habitual.
Salva: Hizo fluir el balón con cierta velocidad, pero cada vez que lo toca más de dos veces se le nota su tremenda falta de velocidad. En la segunda parte mantuvo el sitio defensivo pero se metió demasiado atrás a pedirla.
Pozuelo: Muy rápido y dinámico, fue de lo mejor del primer tiempo. En la segunda mitad se vio encerrado en el embudo general.
Molina: Poco preciso en los controles y con poco ritmo. Oportunista en el gol.
Castro: Individualista y desacertado ante puerta, aunque se movió bien.
Montero: Prácticamente desaparecido hasta el minuto ochenta. Luego, un par de carreras inacabadas.
Pereira: Lo intentó, pero por su calle pasaban mil personas.
Sergio: Se excedió con los regates, pero al menos dio algún picante al final.
jueves, 3 de mayo de 2012
Sevilla 1 - Betis 2 (partido de la aplazada 20ª jornada de Liga)
SEVILLA FC (1): Javi Varas; Luna, Cala, Fazio, Fernando Navarro; Medel, Trochowski (Babá, m. 74); Jesús Navas, Del Moral (Luis Alberto, m. 85), Reyes (Rakitic, m. 57); y Negredo.
BETIS (2): Fabricio; Nélson (Chica, m. 40), Paulão, Dorado, Nacho; Santa Cruz, Iriney (Cañas, m. 64), Beñat, Jefferson Montero (Jonathan Pereira, m. 78); Pozuelo y Rubén Castro.
Goles: 1-0, min. 5: Negredo. 1-1, min. 43: Beñat. 1-2, min. 92: Beñat.
Árbitro: Delgado Ferreiro (Colegio Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Beñat, Negredo, Fazio, Trochowski, Dorado, Jefferson Montero y Luis Alberto. Expulsó a Medel por doble amarilla (m. 91).
Aunque sea este un momento para disfrutar y no para pensar, trataremos de analizar con la mayor frialdad posible lo visto hoy en Nervión.
El partido tuvo muchas simetrías y paralelismos con el derbi de la ida. Mel, desde ayer con la permanencia asegurada, propuso uno de sus típicos planteamientos telegénicos reservados a esos encuentros en los que hay poco que perder: sacó del baúl la presión adelantada (apulgarada tras un par de meses de plan B y bloque medio) y por ello eligió a Pozuelo, hipermotivado y en buena forma, antes que a Cañas. El Sevilla se colocó de la forma previsible, con lo mejor que tiene y tratando de tapar su agujero en el centro del campo con cinco centrocampistas, dos de ellos en labores fundamentalmente defensivas y tres en la línea de mediapuntas.
Primera parte
Además de la presión arriba, Mel mete otro cilindro: tira a Santa Cruz a la banda derecha, en posición de extremo. Con ello pretende emparejar a los bajitos béticos (Castro y Pozuelo) con los centrales sevillistas para mejorar esa presión –nunca agresiva si Roque está en el centro–, proponerles a Fazio y Cala una marca incómoda y de paso buscarle los costados a Medel; al tiempo abre así espacio a las subidas de Nélson –neutralizado sin embargo tras una violenta entrada de Negredo– e intenta tomar ventaja en los balones altos por la diferencia de centímetros entre Roque y Navarro, aunque la cercanía de Fazio no permitió sacar mucho fruto de este detalle. Negredo aprovecha para caer a la espalda de Nélson.
Como ocurriese en la ida (con las camisetas cambiadas), la presión visitante empuja y apura al local, por más que una buena jugada (buenas maniobras de Medel y Trochowsky que sortean la intensa y bien realizada presión bética, fuera de juego milimétrico de Negredo no señalado) ponga el 1-0. El partido tiene un ritmo frenético y se juega de cancha a cancha, aunque el Sevilla tiene pocas ocasiones porque sus pelotazos al tanque no son tan rentables como en la ida (Paulão no es Cañas) y el Betis saca aún menos jugadas claras, pese a su control del juego: intenta tocarla siempre para aprovechar la gran debilidad de este Sevilla, su falta de recuperadores de balón.
Como le ocurriese al Sevilla en la ida, el Betis se cansa a los 30 minutos y su presión remite. Sin embargo es al final cuando le llega el premio del gol.
Segunda parte
Tras un inicio de nuevo intenso, el Betis pierde fuelle al cuarto de hora (insostenible el ritmo físico) y da un involuntario paso atrás. Un segundo cambio obligado impide a Mel hacer los previstos en su momento, y las asociaciones de Reyes y Navas meten en problemas a Nacho. Míchel hace el favor de retirar al utrerano, para reforzar su mediocampo con Rakitic; Mel espera por el riesgo de apurar cambios, pero finalmente releva a un cansadísimo Montero por Pereira y entonces el Betis comienza a respirar y a tocar el balón. A falta de quince minutos es ya el Sevilla el que se asfixia y el Betis encuentra los espacios: tras dos amagos de Castro Beñat remata sobre la bocina.
Jugador por jugador
Fabricio: Algo nervioso de inicio, estuvo valiente siempre. En un par de jugadas de peligro cerró exageradamente el primer palo, aunque por suerte la intuición le funcionó.
Nélson: Jugó casi de carrilero, por tendencia natural y porque Reyes y luego Del Moral no buscaron el extremo. Trató bien el balón mientras lo dejaron.
Paulão: El sistema, las subidas de Nélson y las caídas de Negredo le obligaron a jugar prácticamente de marcador personal a campo abierto del único delantero del Sevilla, en un poderoso cuerpo a cuerpo que supo al menos nivelar. Muy bien por arriba, como siempre.
Dorado: Tuvo un partido más cómodo que su compañero de línea, casi de líbero. Desde ahí, bien situado, sacó muchos balones altos y cruzados. Con balón, bien.
Nacho: Muy poco ayudado por Montero y lejos de su mejor forma física (¿demasiados partidos?), pasó apuros ante Navas. Además subió poco.
Santa Cruz: En una posición extraña para él, metió toda la intensidad y el trabajo que pudo y manejó bien el balón.
Iriney: Más que nunca se multiplicó para sostener la presión. Salió bien en conducción, porque tiene velocidad para ello.
Beñat: Sus goles fueron de manual, no sólo por el toque de balón sino por la inteligencia psicológica a la hora de elegir el lugar donde hacer daño. Por fin Mel le ha facilitado una cierta variedad de jugadas preparadas en las faltas colgadas al área, que pone donde quiere. Pese al lastre de una tarjeta temprana supo sostener un trabajo de presión adelantada que le exigió muchísimo recorrido.
Montero: Obligó de nuevo al rival a hacer constantes ayudas y desahogó el juego en la primera parte, aunque acabara poco, como es usual. Aunque estaba muy cansado, es censurable que en el segundo tiempo no ayudara en defensa a Nacho ante Navas –éste precisamente un ejemplo de extremo de ida y vuelta que sí lo hace–.
Pozuelo: Empezó fajador, bullicioso e inteligente, comandando un juego interior muy incómodo para el Sevilla. En la segunda parte perdió mucho fuelle y sólo trabajó sin balón.
Castro: Menos clarividente que en otros partidos y bastante individualista, aunque su juego sea así. Corrió lo suyo y llegó fresco al final.
Chica: Contra lo previsible por su falta de ritmo, mantuvo dignamente su zona.
Cañas: Corrió en media hora lo que suele en hora y media: hizo de Iriney (presión arriba) y de Cañas (ayudas al apurado Nacho).
Pereira: Otra vez fue decisivo como efecto final.
BETIS (2): Fabricio; Nélson (Chica, m. 40), Paulão, Dorado, Nacho; Santa Cruz, Iriney (Cañas, m. 64), Beñat, Jefferson Montero (Jonathan Pereira, m. 78); Pozuelo y Rubén Castro.
Goles: 1-0, min. 5: Negredo. 1-1, min. 43: Beñat. 1-2, min. 92: Beñat.
Árbitro: Delgado Ferreiro (Colegio Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Beñat, Negredo, Fazio, Trochowski, Dorado, Jefferson Montero y Luis Alberto. Expulsó a Medel por doble amarilla (m. 91).
Aunque sea este un momento para disfrutar y no para pensar, trataremos de analizar con la mayor frialdad posible lo visto hoy en Nervión.
El partido tuvo muchas simetrías y paralelismos con el derbi de la ida. Mel, desde ayer con la permanencia asegurada, propuso uno de sus típicos planteamientos telegénicos reservados a esos encuentros en los que hay poco que perder: sacó del baúl la presión adelantada (apulgarada tras un par de meses de plan B y bloque medio) y por ello eligió a Pozuelo, hipermotivado y en buena forma, antes que a Cañas. El Sevilla se colocó de la forma previsible, con lo mejor que tiene y tratando de tapar su agujero en el centro del campo con cinco centrocampistas, dos de ellos en labores fundamentalmente defensivas y tres en la línea de mediapuntas.
Primera parte
Además de la presión arriba, Mel mete otro cilindro: tira a Santa Cruz a la banda derecha, en posición de extremo. Con ello pretende emparejar a los bajitos béticos (Castro y Pozuelo) con los centrales sevillistas para mejorar esa presión –nunca agresiva si Roque está en el centro–, proponerles a Fazio y Cala una marca incómoda y de paso buscarle los costados a Medel; al tiempo abre así espacio a las subidas de Nélson –neutralizado sin embargo tras una violenta entrada de Negredo– e intenta tomar ventaja en los balones altos por la diferencia de centímetros entre Roque y Navarro, aunque la cercanía de Fazio no permitió sacar mucho fruto de este detalle. Negredo aprovecha para caer a la espalda de Nélson.
Como ocurriese en la ida (con las camisetas cambiadas), la presión visitante empuja y apura al local, por más que una buena jugada (buenas maniobras de Medel y Trochowsky que sortean la intensa y bien realizada presión bética, fuera de juego milimétrico de Negredo no señalado) ponga el 1-0. El partido tiene un ritmo frenético y se juega de cancha a cancha, aunque el Sevilla tiene pocas ocasiones porque sus pelotazos al tanque no son tan rentables como en la ida (Paulão no es Cañas) y el Betis saca aún menos jugadas claras, pese a su control del juego: intenta tocarla siempre para aprovechar la gran debilidad de este Sevilla, su falta de recuperadores de balón.
Como le ocurriese al Sevilla en la ida, el Betis se cansa a los 30 minutos y su presión remite. Sin embargo es al final cuando le llega el premio del gol.
Segunda parte
Tras un inicio de nuevo intenso, el Betis pierde fuelle al cuarto de hora (insostenible el ritmo físico) y da un involuntario paso atrás. Un segundo cambio obligado impide a Mel hacer los previstos en su momento, y las asociaciones de Reyes y Navas meten en problemas a Nacho. Míchel hace el favor de retirar al utrerano, para reforzar su mediocampo con Rakitic; Mel espera por el riesgo de apurar cambios, pero finalmente releva a un cansadísimo Montero por Pereira y entonces el Betis comienza a respirar y a tocar el balón. A falta de quince minutos es ya el Sevilla el que se asfixia y el Betis encuentra los espacios: tras dos amagos de Castro Beñat remata sobre la bocina.
Jugador por jugador
Fabricio: Algo nervioso de inicio, estuvo valiente siempre. En un par de jugadas de peligro cerró exageradamente el primer palo, aunque por suerte la intuición le funcionó.
Nélson: Jugó casi de carrilero, por tendencia natural y porque Reyes y luego Del Moral no buscaron el extremo. Trató bien el balón mientras lo dejaron.
Paulão: El sistema, las subidas de Nélson y las caídas de Negredo le obligaron a jugar prácticamente de marcador personal a campo abierto del único delantero del Sevilla, en un poderoso cuerpo a cuerpo que supo al menos nivelar. Muy bien por arriba, como siempre.
Dorado: Tuvo un partido más cómodo que su compañero de línea, casi de líbero. Desde ahí, bien situado, sacó muchos balones altos y cruzados. Con balón, bien.
Nacho: Muy poco ayudado por Montero y lejos de su mejor forma física (¿demasiados partidos?), pasó apuros ante Navas. Además subió poco.
Santa Cruz: En una posición extraña para él, metió toda la intensidad y el trabajo que pudo y manejó bien el balón.
Iriney: Más que nunca se multiplicó para sostener la presión. Salió bien en conducción, porque tiene velocidad para ello.
Beñat: Sus goles fueron de manual, no sólo por el toque de balón sino por la inteligencia psicológica a la hora de elegir el lugar donde hacer daño. Por fin Mel le ha facilitado una cierta variedad de jugadas preparadas en las faltas colgadas al área, que pone donde quiere. Pese al lastre de una tarjeta temprana supo sostener un trabajo de presión adelantada que le exigió muchísimo recorrido.
Montero: Obligó de nuevo al rival a hacer constantes ayudas y desahogó el juego en la primera parte, aunque acabara poco, como es usual. Aunque estaba muy cansado, es censurable que en el segundo tiempo no ayudara en defensa a Nacho ante Navas –éste precisamente un ejemplo de extremo de ida y vuelta que sí lo hace–.
Pozuelo: Empezó fajador, bullicioso e inteligente, comandando un juego interior muy incómodo para el Sevilla. En la segunda parte perdió mucho fuelle y sólo trabajó sin balón.
Castro: Menos clarividente que en otros partidos y bastante individualista, aunque su juego sea así. Corrió lo suyo y llegó fresco al final.
Chica: Contra lo previsible por su falta de ritmo, mantuvo dignamente su zona.
Cañas: Corrió en media hora lo que suele en hora y media: hizo de Iriney (presión arriba) y de Cañas (ayudas al apurado Nacho).
Pereira: Otra vez fue decisivo como efecto final.
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