BETIS (3): Fabricio;
Nélson, Paulão, Dorado, Nacho; Cañas, Beñat (Salva Sevilla, m.
75); Jefferson Montero (Juanma, m. 60), Santa Cruz, Pereira (Matilla,
m. 53); y Rubén Castro.
VILLARREAL C.F. (1): Diego López; Mario (Martinuccio, m. 64), Gonzalo, Musacchio, Oriol; Senna (Nilmar, m. 46), Bruno; Borja Valero, Cani (Camuñas, m. 64), Ángel; y Marco Ruben.
Goles: 1-0, m. 34: Roque Santa Cruz. 2-0, m. 37: Rubén Castro.3-0, m. 59: Beñat. 3-1, m. 93: Marco Ruben, de penalti.
Árbitro: Velasco Carballo (Colegio Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Paulão, Pereira, Ángel y Oriol. Expulsó a Ángel con doble amarilla (m. 65).
VILLARREAL C.F. (1): Diego López; Mario (Martinuccio, m. 64), Gonzalo, Musacchio, Oriol; Senna (Nilmar, m. 46), Bruno; Borja Valero, Cani (Camuñas, m. 64), Ángel; y Marco Ruben.
Goles: 1-0, m. 34: Roque Santa Cruz. 2-0, m. 37: Rubén Castro.3-0, m. 59: Beñat. 3-1, m. 93: Marco Ruben, de penalti.
Árbitro: Velasco Carballo (Colegio Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Paulão, Pereira, Ángel y Oriol. Expulsó a Ángel con doble amarilla (m. 65).
Buen partido hizo ayer el Betis ante el
Villareal, especialmente en una segunda parte en la que jugó
perfectamente con el marcador, tras una primera más discreta
resuelta gracias a dos golpes de acierto en ataque. Mel ha
descubierto por fin que con el plan B también se puede ganar, y
sorprendió al Villarreal con la misma arma que los castellonenses lo
sorprendieron a él en la primera vuelta: entregándole el balón y
esperándolo atrás. Si el Betis consigue consolidar esta nueva forma
de defender, digamos que más convencional, y la complementa con una
mejor salida de pelota –siempre más complicada cuando la bola se
recupera lejos del área rival– tendrá una buena alternativa de
juego.
Primera media hora de partido
El Betis fue una versión mejorada del
visto ante el Málaga, porque sus posiciones defensivas eran
similares pero el trato de balón fue un poco mejor. Como entonces,
la introducción de Cañas y Santa Cruz por Iriney y Molina,
especialmente en el caso del delantero, trajo como consecuencia (por
órdenes del entrenador o por la natural forma de defender de ambos)
que el Betis esperara al rival quince metros más atrás y sin
presionar arriba. En lugar de ir a por los centrales castellonenses
Santa Cruz se metió de nuevo claramente por detrás de Castro y
buscó al mediocentro más atrasado del Villarreal (habitualmente
Bruno), haciendo un tres para dos (centrales y mediocentro contra
Castro y él) que trajo como consecuencia que los visitantes la
tuvieran mucho en zonas frías pero que a cambio Cani y el sobrevalorado Ruben se
vieran en inferioridad, pues Cañas jugaba cerca de Paulão y Dorado.
El Betis quedaba pues en un 4-2-3-1, con Montero y Pereira en sus
lados naturales, mientras Lotina, siempre conservador, proponía el mismo esquema pero con un
centrocampista nato (Cani) como mediapunta y dos falsos extremos, Valero y
un perdido Ángel –habitual lateral derecho, para Lotina... extremo izquierdo–, en las bandas, con
intercambios de posiciones con Cani. La posesión del Villarreal era
inocua, y apenas llegaba gracias a las subidas de los laterales, en
balones cruzados bien resueltos por los centrales.
Segunda media hora de partido
Los extremos béticos, hasta entonces
en posiciones más apropiadas para abrir el campo ante un equipo
cerrado que para salir al contraataque, intercambian bandas. El Betis
mejora la posesión (hasta entonces muy baja) y pronto dos de sus
primeras jugadas claras acaban en gol. A partir de ahí esconde bien
el balón al Villarreal para obligarlo a salir y a la hora lo machaca
al contragolpe.
Para entonces Lotina (ya en el
descanso) había sacado un segundo delantero, Nilmar, por Senna,
dejando un rombo en el centro del campo (Bruno de pivote, Borja y
Ángel interiores a sus costados y Cani de punta del rombo). Mel
había metido después a Matilla por Pereira, quedando el equipo en
un claro 4-1-4-1 con este y Beñat como interiores más Castro y
Montero como extremos, mientras Cañas hacía de mediocentro: un
esquema que con él ahí dificulta muchísimo el juego interior rival
(Manzanares, por ejemplo). Roque era un delantero bastante atrasado,
de manera que Gonzalo y Musacchio la tenían mucho pero el Villarreal
siempre se veía en inferioridad de tres cuartos en adelante, porque
los laterales béticos, prácticamente sin pareja, se cerraban mucho.
Última media hora
Lotina intenta hacer cambios ofensivos:
atrasar a Borja al doble pivote y abrir a Camuñas y Ángel; la
expulsión de este deja a Martinuccio el trabajo de cubrir noventa
metros de banda, y prácticamente cierra el partido.
Jugador por jugador
Fabricio: Mal. Bajo palos resolvió
correctamente el poco trabajo que tuvo, pero con los pies y en las
salidas (por ejemplo, en el penalti final) se convirtió en un flan de nervios a partir de una jugada
casi ridícula al inicio que pudo averiarle seriamente el partido a
su equipo.
Nélson: Flojo partido. Impreciso con
el balón, en defensa hace cosas extrañas, como permitir a sus pares
centrar sin siquiera estorbarles.
Paulão: Otro gran partido, en el que
dominó sobradamente su zona y estuvo cerca de marcar. Muy bien en
los balones cruzados.
Dorado: Siempre bien colocado, también
sacó balones cruzados de mérito. Al igual que a Paulão y Amaya, el
nuevo modo de juego del equipo en defensa le favorece mucho porque
reduce los espacios a su alrededor –y en particular a su espalda–.
Nacho: Otro de sus buenos partidos
silenciosos. Una vez más fueron especialmente notables sus ayudas al
centro. En ataque poco, porque las aceleraciones de Pereira y Montero
no le dan tiempo para subir.
Cañas: No va arriba a presionar casi
nunca, pero es un tremendo incordio para el juego interior del rival
porque corre mucho y bien, y así ocupa mucho campo. En ataque le
suelen sobrar un par de toques.
Beñat: Partido excelente. Es otro
favorecido por el nuevo sistema, porque no puede con las constantes
carreras de costa a costa de los partidos abiertos, pero en espacios
reducidos su colocación le basta en defensa y puede meter balones
largos de contraataque. Dio una gran asistencia a la primera a Rubén
en el 2-0 y como interior incluso llegó arriba para meter un buen
gol.
Montero: Cuando está lejos de la línea
de fondo rival le viene mejor jugar a pie cambiado, porque controla
mejor la pelota y tiene dos salidas. Muy marcado al inicio por las
buenas basculaciones defensivas del Villarreal, se soltó después
con el marcador a favor.
Santa Cruz: Juega a ritmo de diésel,
pero da un rendimiento notable a todo lo largo del partido: buena
colocación defensiva –aunque empuja claramente al equipo hacia
atrás–, buenos relevos a los compañeros que han llegado al área
a buscar el remate –se le vio defender en posición de extremo muchas
veces–, mucha clase con el balón en los pies y sus buenos goles,
como ayer. A veces, pero muy pocas, acelera y da miedo al rival.
Pereira: Hizo una genialidad al inicio
(una asistencia ciega con el exterior) y no le salió nada más.
Rubén Castro: Día muy inspirado. Lo
hizo todo con sentido, y por sus pies pasaron los tres goles. El 2-0
es idéntico a uno famoso de Messi, pero no se le reconocerá tanto.
Fue consecutivamente delantero centro, extremo derecho y extremo
izquierdo (tras entrar Juanma).
Matilla: Se encontró pronto un partido fácil; en todo caso hizo un buen trabajo de interior (primero
derecho, luego izquierdo), porque supo tener la pelota y se fajó más
de lo habitual en él.
Juanma: Mel lo introdujo, con buen
criterio, para mejorar la posesión, algo para lo que el fútbol de
Montero y, sobre todo, Pereira es contraproducente. Pudo meter dos
goles, pero en el primero le sobró egoísmo de Castro cuando él
estaba solo, y en el segundo, un retrato de su carrera futbolística,
le sobró generosidad (léase pusilanimidad).
Salva: Por una vez, jugó en su posición ideal.
Con todo hecho, se le vio poco.