domingo, 21 de mayo de 2017

Sporting de Gijón 2 - Betis 2 (38ª y última jornada de LaLiga)

SPORTING: Cuéllar; Douglas, Babin, Meré, Canella; Sergio Álvarez, Vesga, Nacho Cases (Duje Çop, m. 64); Carmona, Carlos Castro y Burgui (Isma López, m. 58).
BETIS: Dani Giménez; Rafa Navarro, Pezzella (Mandi, m. 46), Tosca, Durmisi; Brasanac, Petros; Joaquín (Nahuel, m. 87), Dani Ceballos, Cejudo (Jonas Martin, m. 80); y Rubén Castro.
Goles: 1-0, m. 7: Douglas. 1-1, m. 22: Rubén Castro. 1-2, m. 59: Rubén Castro. 2-2, m. 79: Carmona.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Cejudo y Durmisi.
Incidencias: 16.000 espectadores en el estadio de El Molinón, con una amplia presencia de béticos.


Cerró el Betis su muy decepcionante temporada con un más que aceptable partido, en el que mereció vencer. La falta de tensión competitiva y un rival muy limitado quitan, eso sí, valor al juego del equipo, que además perdió con el empate la ocasión de adelantar a Las Palmas en la clasificación –asunto relevante en lo económico–.

El partido tuvo un transcurso bastante uniforme en lo táctico, con dominio territorial mayormente bético, aunque en ciertas fases el Sporting presionó bastante arriba, con éxito a veces –primera parte hasta el 1-1– y sin él otras como en los minutos finales del partido, en los que el Betis superó claramente a los locales y contó con muchas ocasiones.

Los instantes iniciales de los partidos ofrecen con frecuencia una foto de los esquemas que van a jugar los equipos durante el partido, y ese fue el caso ayer:



Al ser el Betis quien saca, el Sporting se sitúa en un 4-1-4-1, tendente al 4-3-3 cuando eran los asturianos quienes tenían la posesión, aunque Cases jugó algo más arriba que Sergio Álvarez –más claramente luego Çop–. Pero más interesante para los béticos es el modo de colocarse de los suyos, porque confirmó (si había dudas) que nada de lo aquí escrito hace una semana era casual. Los verdiblancos repitieron el llamado 4-2-3-1, pero bien jugado tanto en defensa como en ataque. En defensa se transformaba en un 4-4-1-1 bien estudiado en el que Ceballos cerraba habitualmente al mediocentro Vesga y Castro ensuciaba y orientaba la salida de los centrales lo suficiente para que pocas veces fuera del todo limpia.

En ataque el 4-2-3-1 no era tal, afortunadamente, porque un doble pivote paralelo suele atorar la salida de balón por diversas razones (distancia mal a los hombres de dentro, impide la salida en conducción de los centrales, mete mucha gente por detrás del balón en el arranque de la jugada...). Sin embargo se puede defender con doble pivote y atacar en 4-3-3, como fue el caso, sencillamente haciendo escalonarse a los dos mediocentros: como ejemplifica ese inicio de partido, en fase ofensiva Petros se situó en posición centrada más atrasada, como pivote único, y Brasanac atacó como verdadero interior derecho, dejando los espacios propios del interior izquierdo a Ceballos. Joaquín y Cejudo eran los extremos y Castro el punta. Coherentemente con esa punta de poco porte físico el Betis, como hace una semana, trató de jugar siempre por abajo, en general con bastante éxito.



Como único problema táctico ofensivo hay que anotar la escasa llegada al remate de los extremos, que en este esquema deben defender en el centro del campo y llegar arriba como delanteros más que como extremos clásicos abiertos. Cejudo, empujado por las caídas a la izquierda de Rubén, tendió a meterse en zonas retrasadas; Joaquín a veces se abrió demasiado, pisándole los espacios de subida a Navarro, y otras se metió en la región del interior derecho, movimiento muy bien compensado por Brasanac –al modo de Rakitic con Messi en el Barça– subiendo arriba como delantero:
 
Con muy buen criterio Brasanac subió a veces a posiciones de delantero para alejarse de sus compañeros en fase ofensiva.

Como peor defecto de los béticos hay que anotar su escasa solidez defensiva: un equipo muy corto de calidad como el Sporting le creó ocasiones con demasiada facilidad desde su ataque estático en ciertos tramos del partido, como el arranque.

Jugador por jugador
Giménez: Bien, aunque sin brillantez. Muy metido en el partido, detalle revelador de su aplicación como suplente.
Navarro: Bien en defensa y aceptable en ataque. Es rápido en corto, algo importante en su puesto.
Pezzella: Buena primera parte. Más paciente con balón.
Tosca: Ocupa poco campo para jugar de central, pero la saca muy bien en conducción. O sea, es lateral izquierdo.
Durmisi: Su fallo final le afea un partido en el que percutió mil veces por su banda, algo mucho más dañino para el rival de lo que parece. Con cuatro atrás sufre más en defensa, como es natural. Diversos indicios señalan que este ha podido ser, desgraciadamente, su último partido en el Betis. En su caso habrá que conformarse con su recuerdo cuando veamos los resúmenes de la Premier.
Petros: Cumplió como pivote, aunque el puesto impide desplegar su hiperactividad defensiva.
Brasanac: Con balón no siempre acierta, pero sin él es un manual de movimientos.
Joaquín: Mal partido, aunque adornado por destellos de su calidad. Su brutal aceleración tras la bicicleta ya no existe, y eso lo penaliza como extremo. En sus condiciones actuales y en esquemas de un solo punta nato, ¿mejor a pierna cambiada?
Ceballos: En otro partido irrelevante otra exhibición sobresaliente. Dio un verdadero recital de pases, regates, disparos y recuperaciones, y esta vez casi todo con sentido.
Cejudo: Poco, pero intencionado.
Castro: Muy buen partido. Metió dos y anduvo cerca de otros dos.

Mandi: Aplicado. Poca presencia para su puesto.
Jonas: Bien, y muy cerca del 2-3.
Nahuel: Nada.

Alexis: De nuevo mostró voluntad de jugar buen fútbol y buenas ubicaciones para lograrlo, aunque de nuevo es difícil juzgar el valor del partido.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 15 de mayo de 2017

Betis 1 - Atlético de Madrid 1 (37ª jornada de LaLiga)

Adán; Rafa Navarro, Pezzella, Bruno, Durmisi (Álex Martínez, m. 86); Petros, Brasanac; Joaquín (Nahuel, m. 90), Ceballos, Jonas Martin (Cejudo, m. 67); y Rubén Castro.
Oblak; Giménez, Savic, Lucas Hernández, Filipe Luis (Torres, m. 63); Carrasco, Koke, Gabi, Saúl; Griezmann (Thomas, m. 74) y Gameiro (Gaitán, m. 63).
1-0, m. 56: Dani Ceballos. 1-1, m. 66: Savic.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a Brasanac, Adán, Petros, Álex Martínez, Filipe Luis, Giménez, Koke y Savic.
27000 espectadores y césped excelente en el Benito Villamarín.


Hizo el Betis un buen partido ante todo un Atlético de Simeone, si bien el bajo valor competitivo del encuentro –el Atlético se conformó en el tramo final de forma manifiesta con un empate que en cualquier escenario le servía– le reste algún mérito.

Primera hora de juego 
Manifestó el debutante Alexis su deseo de que este Betis demostrase que sabía tratar el balón mejor de lo mostrado hasta ahora. Para ello deshizo la defensa impar de Víctor y volvió a los cuatro atrás, aunque minimizando riesgos al jugar Navarro por la derecha (mejor defensor que Piccini) y meter a sus dos centrales más puros, Bruno y Pezzella. Renunciaba sin embargo a Pardo y formaba un doble pivote con Brasanac y Petros, más Ceballos en la mediapunta, Joaquín y Jonas en las bandas y Castro arriba.

El Betis defendería pues en 4-4-1-1, y el Atlético en 4-4-2, con Griezmann y Gameiro arriba. Ambos equipos, no obstante, arreglaban sus posiciones de formas diferentes y muy interesantes para atacar en un adecuado 4-3-3, que reparte muy bien los espacios ofensivos. En el Betis, durante casi todo el partido –aunque fue más evidente en su buen arranque del segundo tiempo–, Petros y Brasanac escalonaban sus posiciones; el brasileño hacía de mediocentro posicional, con frecuencia metido entre los centrales en la salida de balón (la famosa lavolpiana), mientras Brasanac se adelantaba unos metros para hacer de interior (generalmente derecho), casi paralelo a un Ceballos que se atrasaba a zonas de interior izquierdo.

 
Petros se atrasa y Brasanac ataca paralelo a Ceballos

Afortunadamente para un Betis sin delantero diana arriba, la presión atlética nunca fue muy alta ni intensa, y, sorprendentemente, Bruno y Pezzella tocaron muy aceptablemente el balón e incluso salieron en conducción cuando ganaban el tres contra dos, sobre todo el canario. Con, por fin, gente que la pedía por dentro, el Betis tocaba con cierta fluidez; como único defecto, al jugar con dos extremos de ida y vuelta (Joaquín y Jonas eran delanteros en ataque y mediocampistas en defensa) la llegada al área era escasa.

La forma del Atlético de montar su 4-3-3 era diferente: Carrasco era verdadero extremo derecho y formaba trío arriba con los puntas Griezmann y Gameiro (uno de los cuales caía a la izquierda); Saúl era falso extremo izquierdo y por tanto atacaba como interior, y Koke se adelantaba a interior derecho, dejando a Gabi más atrasado en la salida de balón. Al contrario de lo que ocurre a otros entrenadores Simeone y Burgos parecieron mostrar plena consciencia de estas sutilezas posicionales: cuando a la media hora Carrasco y Saúl permutaron bandas, Koke hizo lo mismo en el doble pivote formado con Gabi en fase defensiva, para repartirse bien con Saúl los espacios de interior al atacar. Durante ese tramo el Atlético se hizo con el balón.

Minutos 63 al 74
Tras el gol bético Simeone toca a rebato, manda la presión arriba y cambia a un 3-4-3 con Torres flanqueado por Gaitán y Griezmann. El Atlético marca pronto.

Últimos veinte minutos
Tras el gol Simeone da un paso atrás, recupera la línea de cuatro y pasa a un 4-1-4-1; el Betis tiene el balón y corre ciertos riesgos al exponer su defensa a contragolpes en igualdad numérica, pero el ritmo es bajo y el conformismo visitante cede el empate.

Jugador por jugador
Adán: Algo lento en el gol, buen juego de pies y pocas intervenciones más.
Navarro: Cumplidor como siempre. Juega mejor el balón de lo que parece.
Pezzella: Contundente y aceptable en la salida, aunque no le apretaron.
Bruno: Buen partido. Seguirá, esperamos.
Durmisi: Sin fortuna en la finalización, pero insistente y siempre incómodo para el rival. Bien en defensa. Esperemos volver a verlo de verdiblanco, aunque lo dudamos mucho.
Joaquín: Suple con su excelente técnica y la sabiduría del veterano su falta de velocidad (para la que tuvo).
Brasanac: Penalizado con tarjeta, aguantó con oficio.
Petros: Partido aseado.
Jonas: Cuando juega casi de delantero y por zonas exteriores disfruta más de su buen físico y sus aceptables prestaciones técnicas.
Castro: Desgraciadamente esta ha sido la temporada de su decadencia, tardía pero inexorable.
Ceballos: Merece un capítulo aparte. Cierto es que el partido era de guante blanco, que tenía ganas de lucirse ante un posible destino futuro y que se vio favorecido por la posición de mediapunta, en la que tiene libertad para pedirla por dentro y defiende hacia delante –como a él le gusta–; pero cierto es también que hizo uno de los partidos más brillantes que uno recuerda a un jugador del Betis en los últimos años. Aunque a veces se enredó en sus sobeos de balón sin destino, que tras varios regates no suelen obtener ventaja alguna, en más ocasiones rompió líneas con pases verticales imposibles (como uno a Durmisi en el minuto 85, ya casi clásico), pasó rápido en corto y largo, se lució en controles magistrales, regateó hacia delante con brillantez y, además, metió un golazo. Hay que subirle la cláusula a toda costa.

Cejudo: Buen trabajo. Incisivo.
Álex Martínez: Bien.
Nahuel: Aparición simbólica y final.

Alexis: Buen debut, aunque las especiales circunstancias lo hacen poco significativo.

En Twitter, @juanramonlara7. Los comentarios son siempre bienvenidos.

martes, 9 de mayo de 2017

Nota

Visto completo el Leganés 4 - Betis 0, este bloguero no escribirá análisis del partido. Disculpen las molestias.

domingo, 30 de abril de 2017

Betis 1 - Alavés 4 (35ª jornada de LaLiga)

Adán; Rafa Navarro, Pezzella, Mandi (Nahuel, m. 62), Tosca, Durmisi; Rubén Pardo (Brasanac, m. 82), Ceballos; Joaquín, Rubén Castro y Álex Alegría
Ortolá; Vigaray (Theo Hernández, m. 59), Alexis, Ely, Feddal, Raúl García; Dani Torres, Krsticic,  Romero (Edgar, m. 62); Sobrino (Katai, m. 81) y Santos.
1-0, m. 12: Rubén Pardo. 1-1, m. 48: Krsticic. 1-2, m. 53: Sobrino. 1-3, m. 58: Santos. 1-4, m. 94: Katai.
Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Alexis, Óscar Romero, Dani Torres y Edgar.

El estruendoso ridículo hecho hoy por el Betis en el Villamarín ante un Alavés en modo vacaciones tendrá, una vez más, como consecuencia la caída de un entrenador cuyas posibilidades de continuar en el banquillo bético parecían reducirse a un buen tramo final, concepto inalcanzable tras el ridículo de hoy.

Primer tiempo
La primera parte tuvo algún interés táctico pese al aburrimiento generalizado que provocó el bajo ritmo del partido, consecuencia de que ninguno de los dos equipos se jugaba casi nada relevante, y menos aún un Alavés con una final a la vista que se llenó de suplentes. El interés fue sobre todo la colocación de unos y otros: mientras el Betis repetía el usual 3-1-4-2, esta vez con Joaquín y Ceballos (una vez más excesivamente abiertos en ataque) por detrás de Castro y Alegría, el Alavés usaba el mismo esquema para defender en posicional pero –movimiento que hemos reclamado aquí mil veces para el Betis sin el menor éxito– retocaba al atacar las posiciones interiores: el pivote Torres se acostaba un poco a la derecha, Krsticic se atrasaba hasta ponerse casi en paralelo y Romero jugaba en posiciones cercanas al extremo derecho. Santos quedaba como punta y Sobrino claramente como extremo izquierdo, como muestra su heatmap, formando un 3-4-3 mucho más racional que el 3-1-4-2 que lleva meses atorando el juego interior bético.

Pese a ello el Betis fue levemente mejor en esa primera parte y con ello le alcanzó para adelantarse en el marcador.

Minutos 46 al 60
El Betis sale dormido del vestuario y en once minutos se deja meter tres goles, con destacada participación en ello de una tripleta de centrales ayer lamentable, además expuesta por los amplios espacios que hubo de defender detrás y delante.

Última media hora
La horrible salida de balón de los centrales béticos debe producir tremendas dudas en el equipo técnico: si se les deja la responsabilidad de sacar la pelota jugada te pueden hacer un estropicio como el del 1-1, y si se atrasan los interiores para ayudarles como hicieron siempre Pardo y Ceballos durante la última media hora el equipo queda sin segundo escalón: siempre con mucha gente tras el balón, con el Alavés ya muy cerrado en un 5-4-1, los béticos carecieron de juego interior y se limitaron a hacer circulaciones de balonmano de lado a lado del campo, pese a tener ya un 4-4-2 en el campo. El estrambote llegó al final.

La calificación individual queda para mejor ocasión. Comentemos solo el lamentable partido de los de atrás (el empate deja por ejemplo en evidencia a Tosca, Mandi y Adán sucesivamente, y Pezzella estuvo espantoso con balón), la calidad y entrega de Ceballos, que compensan de sobra sus problemas tácticos, el trabajo de Alegría y la virtual desaparición de Castro. Mención aparte merecen las ganas de Pardo; no es la primera vez en este club que el último en llegar está entre los que muestran más entrega a los colores de la camiseta, algo muy significativo del estado moral de una entidad cuyos jugadores vendieron (al menos) un partido hace muy pocos años.

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viernes, 28 de abril de 2017

Athletic 2 - Betis 1 (34ª jornada de LaLiga)

Kepa Arrizabalaga; De Marcos, Yeray, Laporte, Balenziaga; San José, Beñat (Mikel Rico, m. 87); Susaeta (Williams, m. 77), Raúl García (Iturraspe, m. 73), Muniain; y Aduriz
Adán; Cejudo, Pezzella, Mandi, José Carlos (Álex Alegría, m. 67), Álex Martínez; Brasanac (Joaquín, m. 57), Petros (Rubén Pardo, m. 67), Dani Ceballos; Jonas y Rubén.
1-0, m. 52: Aduriz, de penalti. 2-0, m. 60: Muniain. 2-1, m. 62: Rubén Castro.
Árbitro: González González (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Susaeta, Brasanac, Mandi y Adán.


Hizo el Betis un digno partido en San Mamés, un campo en el que las estadísticas de esta temporada ponían a priori muy difícil puntuar a los béticos. Los verdiblancos fueron inferiores a los vascos pero no perdieron la cara a un partido de alto ritmo y buena calidad técnica.

Primera parte
Víctor rotó en la alineación, que resultó en seis cambios de jugadores que, además de bajar el nivel, dejaron sin blanco de balones largos la punta del ataque, pues ni Castro ni Jonas, ayer segundo delantero, pueden hacer esa labor. Coherentemente con ello el plan de juego del Betis –no exento de riesgos, por supuesto– consistió en salir limpio a todo coste con el balón a ras de suelo, para tratar de tener el balón tanto tiempo como fuera posible, y lo más lejos posible de su portería. Probablemente con ese fin Víctor hizo incluso un sutil cambio de posiciones respecto a casi todos los partidos desde su llegada: Mandi y no Pezzella ocuparía el centro de la tripleta de defensas, con lo que podría repetir su buen juego con balón mostrado ante el Celta, apoyado por un Adán cada día más fino en ese aspecto. La pelota, en efecto, salió bien, pero los centrocampistas luego fueron incapaces de poner a Castro de gol. La defensa se mantuvo siempre lejos de su portero.

Posicionalmente el Betis jugaba su habitual 5-3-2, con Petros tras Ceballos y Brasanac, y el Athletic, con todos sus titulares, su 4-4-2 bien escalonado por dentro (Beñat por delante de San José) en el que Muniain se mete más por dentro que Susaeta, más extremo auténtico. El empuje vasco resultó en un buen número de llegadas por banda y balones arriba en busca de la pareja de tanques local, que cazó muchas pero pocas claras.

Minutos 46 al 60 
El Athetic sube revoluciones en la presión; el Betis se amedrenta y empieza a rifar pelotazos sin objetivo. Las llegadas locales se suceden: el 1-0 cae tras un error arbitral, y pronto lo hace el 2-0.

Última media hora
El Betis vuelve a echarla al suelo y marca pronto. Víctor esta vez sí puede hacer buenos cambios, por la sencilla razón de que, al contrario de lo que es habitual, esta vez los once mejores no estaban sobre el césped: tras usar un rato a Joaquín como interior izquierdo retira un central (cosa rara esta) y pasa a un 4-4-2 en el que el portuense es extremo derecho y Alegría y Castro los puntas. El Athletic se va metiendo atrás, con un doble pivote ya muy físico, pero aguanta bien las llegadas béticas.

Jugador por jugador
Adán: Gran partido con pies y manos. En lo primero ha progresado mucho, y en lo segundo vuelve a ser quien fue. ¿Renovará o tendrá la directiva algún as en la manga tipo Adrián?
Cejudo: Cumplidor, como siempre.
Pezzella: Partido flojo, sobre todo con balón.
Mandi: Buen partido, pese a las críticas: ser central ante Aduriz y García no es plato de gusto. Su presencia en el centro mejora mucho el manejo de pelota.
José Carlos: Demasiados partidos sin jugar.
Álex Martínez: Obviamente no es Durmisi, pero para suplente sobra. Mejor sin duda un buen canterano como este que cualquier fichaje mediocre.
Brasanac: Pegó sus tres topetazos habituales, pero en ataque estuvo desaparecido.
Petros: Tampoco se mostró mucho con balón.
Ceballos: Una vez más se excedió en las conducciones, lo que quita algo de efectividad a sus excelentes maneras. Últimamente juega demasiado abierto a la izquierda; el daño se hace por dentro.
Jonas: Tampoco la pidió mucho en zonas relevantes. No estorba, pero no da el nivel.
Castro: Casi desaparecido, metió un gol y falló otro.

Joaquín: Una vez más su presencia mejoró mucho el juego ofensivo, porque sabe jugar en espacios cortos.
Pardo: Mejoró, claro está, la posesión.
Alegría: Dio una salida nueva a la pelota, importante para neutralizar la presión rival.

Víctor: Supone uno que las rotaciones respondieron más a cuestiones tácticas (por ejemplo, José Carlos va mejor por alto que Tosca) y premios a los suplentes que a necesidades físicas. El plan de juego era interesante, aunque la calidad del equipo no dio para el difícil examen. Al menos se dio la cara.

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lunes, 24 de abril de 2017

Celta 0 - Betis 1 (33ª jornada de LaLiga)

CELTA (0): Sergio Álvarez; Álvaro Lemos, Roncaglia, Sergi Gómez, Planas (Jonny, m. 63); Marcelo Díaz, Radoja; Pape Cheikh (Wass, m. 71), Jozabed, Bongonda; y Guidetti (Beauvue, m. 59).
BETIS (1): Adán; Rafa Navarro, Mandi, Bruno, Tosca, Durmisi; Ceballos,
Rubén Pardo (Petros, m. 86), Brasanac (Cejudo, m. 88); Joaquín (Rubén Castro, m. 81); y Álex Alegría.
0-1, m. 54: Brasanac.
Árbitro: De Burgos Bengoechea (Comité Vasco). Amonestó a Durmisi, Planas, Bruno, Wass, Ceballos, Marcelo Díaz, Rafa Navarro y Cejudo
Balaídos. 16.000 espectadores. 


Jugó un buen partido el Betis en un campo difícil, aunque un Celta con la cabeza –y medio equipo titular– en otros asuntos quite algún mérito al asunto. El partido tuvo las típicas dos partes muy diferentes.

Primer tiempo
Mostró Berizzo detalles tácticos propios de su bielsismo: en ataque el Celta intentó (sin éxito alguno) amasar la posesión a partir de un claro 4-2-3-1 con Díaz y Radoja como mediocentros y mucho intercambio de posiciones arriba, y en defensa usó una típica y curiosa defensa zonal muy orientada al hombre, o sea, prácticamente una persecución individual en la que cada defensor sigue al atacante que pasa por su zona al inicio de la jugada: un modo de defender, en el fondo, muy anticuado, y que descoloca a tus jugadores si el rival mueve mucho sus posiciones ofensivas, como fue el caso del libérrimo Joaquín de ayer tarde. El portuense, generalmente perseguido por Radoja, apareció por donde quiso mientras sus compañeros restantes formaban en ataque un 3-1-4-1, con Alegría como tanque y Rubén en el banquillo –justo premio a los vencedores del Eibar–. Ceballos era perseguido por Cheikh.

La diferencia en este primer tiempo, muy bueno por parte de un Betis que sorprendentemente abrumó en posesión a los locales (casi 68/32%, una barbaridad), la marcó, por un lado, la muy superior intensidad de los visitantes, y por otro la disposición de la presión. El Betis la hacía en zona e igualdad numérica en todo el campo, una vez más desde un 4-4-2 defensivo que formaba rombo para que Ceballos tomase al mediocentro más atrasado de los vigueses; Joaquín y Alegría salían a por los centrales y Durmisi y Brasanac tomaban a los laterales, aunque al Celta no le daba tiempo siquiera a reorganizar su esquema al recuperar la pelota porque el Betis robaba muy rápido. Por esto mismo tardó mucho el Celta en poder mostrar su presión ante el inicio de jugada del Betis; con buen criterio los vigueses pusieron a sus dos hombres más adelantados sobre Bruno y Tosca, basculando sobre un libre Mandi para que sus conducciones se topasen con Pardo y su marcador, y tratando de cerrarle líneas de pase cuando se giraba hacia un costado.

Cuando Mandi se giraba hacia un lado el Celta trataba de orientar la presión de Guidetti y Bondonga hacia el lado del balón, pero el argelino supo realizar cambios de orientación hacia el compañero libre.

Sin embargo (¡por fin!) el Betis pareció haber trabajado bien la salida de balón; cuando los locales trataban de volcar su presión hacia un lado los buenos cambios de juego (incluso ciegos) de Adán y Mandi, según el caso, encontraban salida en el central opuesto.

Pases de Adán y Mandi en la primera parte.
Obsérvese la orientación lateral y el alto acierto.

Segundo tiempo
El Betis empieza a notar el desgaste y el Celta mejora su activación y su presión: la posesión se equilibra y va cayendo del lado local. La salida de balón bética pierde mucha fluidez.
Pases de Adán y Mandi en la segunda parte.

El Betis trata de sumar gente para defender en el centro del campo: Joaquín se atrasa un poco y Navarro da un paso adelante, lo que a cambio permite a Bongonda recibir a sus espaldas ante Bruno.

Brasanac marca pronto y el Betis se cierra bien sin retrasar demasiado la línea de fuera de juego. Unos y otros hacen cambios de cromos; Joaquín, fundido, deja entrar a Rubén, que juega algo más arriba que el portuense, pero Petros y Cejudo ocupan los puestos de sus sustituidos.
El Betis no pasa excesivos apuros, aunque goteen algunas ocasiones célticas.

Jugador por jugador
Adán: Muy bien en la única realmente clara del Celta (primera parte, mano a mano) y mejoradísimo en el toque con los pies.
Navarro: Definitivamente ha quitado el puesto a Piccini, al parecer lesionado, porque defiende mucho mejor que el italiano.
Bruno: Rápido, e incluso aceptable en el manejo de balón.
Mandi: Si olvidamos el error (¿suyo?) de recepción del minuto 40, su mejor partido con el Betis. Como central-central estuvo seguro, tiró la línea del fuera de juego bien arriba (algo sorprendente en él) y sacó muy bien el balón.
Tosca: Defender prácticamente como lateral lo favorece, aunque sigue fallando alguna por alto en cada partido.
Durmisi: Lo repetiremos: es muy bueno.
Brasanac: Duro como siempre (entró a rematar el gol como un kamikaze) y más acertado con balón que ante el Eibar. Tipo con el que ir a la guerra. Y sigue progresando.
Pardo: Intervino menos que en otros partidos, pero mejor.
Ceballos: Mostró sus condiciones, como siempre –incluidos varios pases espectaculares–, pero volvió a abusar del regate y a hacer el cartero (conducir el balón de compañero a compañero en lugar de pasarlo). El día que un entrenador le explique dónde pedirla y dónde soltarla dará un salto a crack total.
Joaquín: Su calidad y sus movimientos por el centro del campo tuvieron mucho que ver con el dominio de la primera parte, aunque también con la falta de llegada arriba.
Alegría: Volvió a ser el gran bajador de balones del inicio de la temporada.

Castro: Segundo partido fuera del equipo inicial y segunda victoria, algo muy significativo. Hizo un par de travesuras.
Cejudo: Tiempo para poco más que correr.
Petros: Para menos aún: tapar y nada más.

Víctor: Días después de afearle aquí el pésimo manejo de balón del equipo llegó uno de los mejores partidos en este aspecto, tal vez algo relacionado con la ausencia de Pezzella y la falta de ritmo del Celta. Si fuese capaz de estabilizar ese asunto ganaría muchísima cotización.

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jueves, 20 de abril de 2017

Betis 2 - Eibar 0 (32ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Adán; Rafa Navarro, Bruno, Pezzella, Tosca, Durmisi; Brasanac, Rubén Pardo (Petros, m. 83), Jonas (Dani Ceballos, m. 61); Joaquín (Donk, 72) y Álex Alegría.
EIBAR (0): Yoel; Capa, Ramis (Gálvez, m. 26), Lejeune, Luna; Pedro León, Escalante (Rivera, m. 62), Dani García; Bebé (Inui, m. 46); Kike García y Sergi Enrich.
1-0, m. 1: Jonas. 2-0, m. 89: Dani Ceballos.
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Mostró tarjeta amarilla a Jonas, Bruno, Rubén Pardo, Pezzella, Capa, Dani García, Kike García y Lejeune.
30.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Muy contentos pueden estar los béticos con el partido del domingo, en el que, pese a notables bajas de última hora, logró unos importantísimos puntos que prácticamente lo libran del descenso a seis jornadas del final de la temporada en uno de los pocos partidos propicios para puntuar que le restaban. No obstante, visto este con la frialdad del diferido solo se constata que el equipo hizo un partido poco más que aceptable en defensa y horrible en ataque, y que nunca se impuso a un Eibar (¡el Eibar!) que, sin ser tampoco gran cosa, disfrutó de mejores ocasiones.


El encuentro se puso muy muy pronto favorable a los béticos, cosa que enmascaró la actuación de unos locales que tuvieron la coartada de tratar de jugar un partido cerrado para buscar un marcador corto que diera valor a ese gol. Lo cierto es que, con la excepción de los minutos que fueron del 50 al 70, en los que los béticos sí superaron en posesión a los eibarreses, durante casi todo el partido los béticos entregaron la posesión del balón a los visitantes (insistimos: el Eibar), cuya presión alta nunca fue superada por los verdiblancos, carentes de calidad y colocación para la salida de balón tanto en su trío de defensas como en el llamado (y aún no había llegado Pardo) mejor centro del campo de la Liga después de los de los grandes, y ello pese a que esta vez Adán sí mostró voluntad de jugar por abajo.

Para que esa presión alta del Eibar fuese eficaz –apenas desfalleció en los citados minutos del tercer cuarto de partido– bastó en principio que sus dos delanteros apretasen un poco a los tres centrales béticos; frecuentemente los puntas vascos permitían la salida hacia Bruno, que jugaba en largo apenas se le aproximaban mínimamente. Más tarde sí hubo emparejamientos uno contra uno y fueron los dos mediocampistas de banda los que apretaron sobre Bruno y Tosca, mientras los puntas (alineados ahora verticalmente) cerraban a Pezzella y Pardo. El ataque del Betis, colocado en esa fase en un 3-3-3-1 en el que Joaquín quedaba como segundo punta, se redujo por tanto a los balonazos que Álex Alegría lograba bajar, generalmente hacia un Joaquín que (contrapartida de esa presión alta) disfrutaba de espacios; de hecho, dos bajadas de balón del tanque bético dieron origen a los dos goles.

La colocación defensiva del Betis tuvo algún interés. El Eibar, siempre sólidamente situado, con empuje físico y un juego eficiente basado en sus tradicionales balones largos y centros desde la banda –pero juego bien realizado y flexible: saben tocarla cuando procede– se puso en un claro 4-4-2 cuyo hombre de más calidad, León, fue tan mal controlado por el Betis como suele. En consecuencia al Betis no le encajaba sus habitual sistema defensivo ante equipos que juegan con un solo delantero centro (el 5 contra 5 basculante de sus zagueros contra el punta, los extremos y los laterales rivales que abandona al lateral de la banda contraria al balón); retocó por tanto Víctor, como en ocasiones similares, su esquema defensivo, que fue realmente un 4-4-2 en el que Tosca era lateral izquierdo y tomaba a Pedro León, Brasanac quedaba como mediocampista de banda para cerrar a Luna y Durmisi defendía en posición similar pero por la izquierda, ante Capa. Cuando los visitantes superaban la presión Joaquín trataba de emparejarse con uno de los mediocentros azulgranas para ganar un hombre en la zona caliente:

Sistema defensivo del Betis ante el Eibar

En lo individual cabe señalar la solidez defensiva de Navarro y Pezzella; el buen (y arriesgado) juego de pies y la milagrosa parada de Adán, que salvó puntos después de mucho tiempo; la falta de calidad técnica de Brasanac y, sobre todo, Jonas, incapaces de retener el balón ante la menor presión; la voluntad de Joaquín, por demás el único jugador del Betis, hasta la salida de Ceballos, capaz de dar tres toques seguidos a la pelota; y la actitud ultradefensiva de Víctor, cuyo interés por el buen trato al balón, si es que alguna vez lo hubo, ha desaparecido por completo.

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