martes, 11 de mayo de 2021

Betis 2 - Granada 1 (35ª jornada de La Liga)

BETIS (2): Bravo; Emerson, Bartra, Víctor Ruiz, Miranda; Guido Rodríguez: Joaquín (Lainez 71'), William Carvalho (Rodri 80'), Canales (Guardado 88'), Ruibal (Tello 71'); y Borja Iglesias.
GRANADA (1): Aarón; Foulquier, Germán, Duarte (Víctor Díaz 76'), Quini; Puertas, Yangel Herrera (Yan Eteki 62'), Gonalons, Machís (Nehuén Pérez 76'); Montoro (Vico 12', Jorge Molina 76'); y Luis Suárez.
Goles: 1-0 (39') Borja Iglesias; 1-1 (66') Darwin Machís; 2-1 (88') Borja Iglesias.
Árbitro: César Soto. Amonestó a Montoro, Víctor Ruiz, Puertas, Joaquín, Yan Eteki y Quini.

Diez minutos finales vertiginosos redimieron al Betis de un (hasta entonces) muy mal partido, y le dieron una importantísima victoria.

Minutos 1 al 80

Durante casi todo el encuentro el Betis se vio superado por un Granada mejor en lo físico y en lo táctico. Pellegrini había apostado por una alineación muy técnica introduciendo a Joaquín y William Carvalho, con la que alteró su esquema usual ante la baja de su mediapunta habitual: formó un claro 4-3-3 con Canales y el portugués, ambos a pie natural, como interiores, y Guido siempre en el centro, cerca de los defensas. Frente a ello el Granada plantaba su habitual 4-4-1-1 bien coordinado y presionante, de jugadores rápidos y fuertes pero no exentos de técnica.

Ese planteamiento de su entrenador obligaba al Betis a buscar un fútbol de control de balón sin errores, de altas posesiones y de tratar de instalarse en campo rival. Ganó la posesión, sí, pero casi nunca logró encerrar al Granada en su campo: los visitantes, siempre correosos, lograron mantener una fuerte presión alta que obligó al Betis a jugar el balón muy atrás y a lanzar en largo con demasiada frecuencia. Sin Mandi y sin mecanismos de salida de balón muy estudiados, los béticos trabajosamente llegaban arriba y, cuando lo hacían (generalmente gracias al buen pie en largo de Bravo) pocas veces lo aprovechaban para llegar con velocidad al marco rival. Sin Fekir, poco acertado Emerson, muy marcado (y muy abierto a la izquierda) Canales y lento William, el Betis tampoco mostraba gran profundidad en ataque posicional.


Un salida de balón de escaso criterio: Bravo juega hacia Bartra sin ventaja. La jugada acabará en pérdida de Guido y ocasión clarísima para el Granada.

Enfrente el Granada metía velocidad cuando robaba arriba, y por ese procedimiento lograba meter en apuros al sistema defensivo bético. El Betis aparentaba dominio pero casi nunca llegaba a puerta. El Granada, sí. Sin embargo uno de los pocos ataques rápidos del Betis, naturalmente llevado por Ruibal, se convierte en el 1-0.

Lento en carrera, Carvalho aprovechó pocas ventajas. Esta jugada seguirá con un mal cambio de juego.

Diego Martínez va perdiendo piezas por lesiones sucesivas pero su equipo alcanza un merecido empate mediada la segunda mitad. Pellegrini cambia extremos, sin gran resultado.

Minuto 80 al final

Los diagramas de goles esperados no dan un panorama de merecimientos muy fiable en el corto plazo, pero en ocasiones son tan desequilibrados que sí son significativos. Fue el caso de este partido, que viró radicalmente en el minuto 80: de una inequívica superioridad en tiros a puerta peligrosos del Granada se pasó a una oleada de llegadas béticas (understat.com)

Tal vez la entrada de Rodri por un lentísimo e irrelevante Carvalho no explique totalmente el cambio del partido, aunque sí en gran parte; también debió de contribuir el cansancio de un Granada minado por las bajas, los cambios obligados, la presión a campo abierto durante hora y cuarto y la obligación de ir arriba a por el partido (pues el empate tampoco le servía de gran cosa). Separadas las líneas visitantes, la calidad y la chispa del canterano extremeño conectaron con Lainez y Tello; el Betis cerca a su rival y el gol llega casi por aplastamiento. De ahí al final el Betis maneja el partido con gran solvencia ante un rival sin energía.

Línea por línea

Las paradas decisivas de Bravo mantuvieron en pie al equipo en un día aciago de Emerson y de un Bartra que se apuntó un disparo peligroso y una asistencia... contra su propia portería. Ruiz y Miranda mantuvieron el tipo.

Guido perdió algún balón peligroso pero al menos mantuvo el duelo físico con los granadinistas, algo que no puede decirse de un William Carvalho que, sin continuidad ni la menor actitud, carece del tono físico y el ritmo propios de la categoría. Canales resurgió cuando se atrasó a zonas de mayor influencia.

Joaquín pasó desapercibido. Ruibal dio al equipo una viveza que le es ya imprescindible. Borja Iglesias justificó su caché dentro y fuera del área.

Las apuestas de Pellegrini por William y Joaquin salieron mal: su equipo ya no sabe jugar a ritmos bajos. Pero sus cambios, un magnífico Lainez, un buen Tello y sobre todo el acertadísimo Rodri dieron un vuelco al partido; Guardado dio control final.

Los comentarios son bienvenidos y generalmente contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Valladolid 1 - Betis 1 (34ª jornada de LaLiga)

VALLADOLID: Roberto; Luis Pérez (Janko 54'), Javi Sánchez (Kiko Olivas 54'), El Yamiq, Olaza;  Joaquín Fernández (Jota 54'); Óscar Plano, Míchel Herrero (Fede San Emeterio 54'), Roque Mesa, Orellana (Marcos André 71'); y Weissman.
BETIS: Bravo; Emerson, Mandi, Víctor Ruiz, Miranda; Guido Rodríguez, Guardado (Joaquín 71'); Canales, Fekir, Ruibal (Tello 79'); y Borja Iglesias (Loren 84').
Árbitro: Pizarro Gómez (madrileño). Amarilla a los locales Javi Sánchez y Janko, y a Víctor Ruiz, Guardado, Mandi, Fekir y Emerson.
Goles: 0-1 (49') Ruibal; 1-1 (68') Weissman.

Acumuló el Betis su sexto empate consecutivo y se extiende la discusión de si esta racha bética es debida a un bajón en el rendimiento, como dicen los resultados y los resultadistas, o tiene más que ver con cuestiones externas. A riesgo de ir contra los hechos empíricos (el peor pecado posible de cualquier analista) seguimos sosteniendo, una semana más, que este Betis sigue haciendo las mismas cosas, y más o menos igual de bien, que hace dos meses. Otra cuestión es que la fortuna o el calendario (tener enfrente a los dos equipos de Madrid o jugar ante el Athletic casi todo el partido con uno menos) hayan hecho virar a empates las apuradas victorias de entonces.

Primer tiempo

Y es que, una vez más, en Valladolid el Betis hizo un buen partido en general y fue levemente superior a un rival técnicamente inferior, sí, pero correoso, y que en la primera parte gastó su depósito de gasolina con una denodada presión en bloque medio, no muy diferente de la del propio Betis. El esquema vallisoletano es perfectamente visible en su mapa de posiciones medias (Diario As; ataque hacia la derecha):

Se aprecian las posiciones ofensivas típicas de un 4-3-3, con Míchel y Mesa como interiores, Joaquín Frnández (24) como ancla tras ellos, y dos extremos, Plano y Orellana, que se meterían mucho por dentro para dejar espacio a sus laterales, que traerían problemas al Betis. Enfrente Pellegrini puso sobre el campo al que ya debemos llamar once titular de la temporada, y en su usual 4-2-3-1; además nos hizo casito y colocó a Canales y Ruibal en las bandas a pie cambiado, cosa que nos parece adecuada si (como era el caso) se prevé tener más posesion que el rival (o sea, jugar a ataques largos y no tanto al contragolpe), por dos razones: primero, permite a esos dos extremos buscar directamente portería al meterse hacia dentro; segunda, en el caso de este Betis permite a Canales retrasarse a posiciones de interior sin colisionar con la zona de Guardado cuando este se escalona con Guido, organizándose así el equipo en ataque como preveíamos en septiembre salvo cambios de nombres que podemos fácilmente realizar (Ruibal por Joaquín, Guardado por William, etc.):


Fekir y Canales pueden además permutar posiciones en este esquema ofensivo.

En teoría debía haber funcionado tal estado de cosas, pero en la primera parte el Betis cayó con demasiada facilidad en la precipitación y en la presión local, y casi nunca logró entrar en el círculo virtuoso de las posesiones largas. Equilibrada la tenencia de balón, permitió al Valladolid hacer su juego, algo primitivo pero eficiente: pelotazos al tanque Weismann y ataques rápidos por banda, tolerados por un Betis que se cerraba siempre por dentro si recibían Plano u Orellana a cambio de dejar mucho espacio por los carriles, sin que Ruibal y (sobre todo) Canales persiguieran bien a sus pares. Asi llegó un 1-0 anulado, y llegaría luego el gol vallisoletano.

Muy desafortunado Canales y desaparecido Fekir, el Betis muy pocas veces aprovechaba los dos grandes espacios del 4-1-4-1 (esquema defensivo del Valladolid), bien señalados por cierto por la realización de TV: los cuadriláteros formados en cada costado por lateral, central, interior y extremo, donde apenas Ruibal supo recibir en una jugada, su clarísima ocasión del primer tiempo:

En los minutos finales de esa primera parte Pellegrini permutó a Ruibal y Canales, sin gran resultado.

Segunda parte

El Betis marca muy pronto, el Valladolid pierde los nervios y el partido se mete durante diez minutos en una dinámica de ida y vuelta en la que el Betis crea situaciones muy claras de gol al contragolpe. Sin embargo no remata a su rival, y en una de las mal controladas subidas de los laterales locales (Mandi hubo de salir a tapar a Olaza) llega el empate.

Desde entonces, cansado el Valladolid, el Betis alarga sus posesiones y controla el juego, aunque sin crear demasiadas ocasiones claras, pese a atrasarse Canales al mediocentro. Tal vez la ocasión más clara llegó gracias a un leve retoque respecto a partidos anteriores: en salida de balón Mandi volvió al perfil derecho en lugar de caer ahí Guido, lo que permitió al argelino subir varias veces sin oposición, algo que lo colocó directamente en posición de asistir a Loren:

Línea por linea

Bravo sigue abusando del balón largo a Borja, pero su poco trabajo como guardameta lo resolvió bien. La defensa cumplió una vez más, con un Mandi excelente en la ruptura de líneas a través del pase. Bien los pivotes, los problemas de elaboración llegaron en la zona de mediapuntas, en la que solo Ruibal supo colocarse bien; Canales y Fekir, muy grises, no dieron buenos balones a Borja, que por demás nunca ha sabido fabricárselos solo. Los escasos cambios de Pellegrini no subieron el ritmo de juego ofensivo al final.

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