PONFERRADINA
(4):
Moldovan; Óscar Ramírez, Lucas, Alan, Camille; Acorán, Jonathan,
Andy (Paglialunga, min. 73), Pablo Infante (Tete, m.79); Berrocal; y
Yuri (Sobrino, min. 80).
BETIS
(1):
Adán; Piccini, Perquis, Jordi Figueras (Bruno, m.46), Casado; Lolo
Reyes, Xavi Torres (Rennella, m.58); Álvaro Cejudo, Matilla, Rubén
Castro; y Jorge Molina (Dani Pacheco, m.66).Árbitro: Arias López, cántabro. Amarillas para Jordi Figueras, José Manuel Ruiz (técnico local), Jorge Molina, Camille, Perquis, Lolo Reyes, Rennella, Andy y Álvaro Cejudo.
Goles: 0-1, m.27: Jorge Molina; 1-1, m.48: Yuri; 2-1, m.55: Acorán; 3-1, m.59: Yuri; 4-1, m.75: Yuri.
Domingo 7 de septiembre, 12:00. Una vez más, buena entrada y muchos béticos en la visita del Betis a un campo de Segunda. Llovió mucho.
Es el
balón, no las pelotas
El Betis
ha hecho esta mañana un ridículo digno de la infame temporada
pasada, aunque ahora veinte puestos más abajo en el escalafón
futbolístico nacional. No es posible buscar excusas ni poner paños
calientes: el Betis fue inferior a su rival táctica, física y
técnicamente, con balón y sin él, con el marcador a favor y en
contra, e incluso con un árbitro un tanto colaborador.
Decíamos
hace unos días que este Betis tiene problemas para construir el
juego. Pero nos equivocamos en que sería difícil meterle goles:
pese a sus planteamientos conservadores, a entrar fuerte y hacer
muchas faltas, la debilidad defensiva del equipo es terrible,
especialmente (!) con el marcador a favor.
Primera
media hora
Con la
única novedad de Piccini, que traía la esperanza de tener alguna
salida de balón decente por algún sector del campo (la izquierda
con Casado y el centro con la pareja Torres-Reyes eran naufragios
ofensivos previsibles), Velázquez repitió el planteamiento
habitual: un 4-2-1-3 con Matilla de mediapunta y Castro tirado a la
izquierda, que en defensa se convertía en 4-4-2. El Betis no iba a
la presión alta y, por tratar de mejorar algo, al menos parecía
escalonar en ataque ligeramente a Reyes, algo echado a la derecha y
(muy) pocos metros más adelantado que Torres.
La
Ponferradina atacaba de forma mucho mejor estructurada: con Infante
en teórica posición de extremo izquierdo y Yuri en punta, su trío
de centrocampistas interiores sí se escalonaba correctamente, con un
medio de cierre y dos interiores. Los locales tocaban mejor el balón
y el Betis los paraba a base de entradas fuertes, con bastantes
faltas. El juego y las ocasiones se equilibraban, pero fue el Betis
el que marcó en una contra, e incluso pudo hacer el segundo.
Último
cuarto de hora de la primera parte
Con todo
a favor, esto es, con el marcador más adecuado a su forma de juego
–el robo y el contragolpe, porque este equipo no sabe construir
fútbol y se supone hecho para defender–, el Betis empieza a
conceder ocasiones claras una vez más, y van tres partidos de tres
así. Castro no sigue a su lateral cuando la Ponferradina sale
rápido, de modo que Casado se enfrenta a varios dos contra uno.
Segunda parte
Velázquez
hace dos retoques: manda arriba a Rubén para que Matilla ayude a
tapar esa banda izquierda; e introduce en el campo a Bruno por el
tarjeteado (¿y lesionado?) Figueras. Bruno se sitúa a la derecha de
Perquis y tarda tres minutos en explicarnos por qué Figueras es
titular.
A partir
de ese momento el Betis y Velázquez demuestran no tener bien
trabajado ningún aspecto táctico, ni defensivo ni ofensivo. El
entrenador da sucesivos volantazos: ahora dos puntas tipo tanque
arriba, Castro aquí y allá; el equipo hace presión alta o baja sin
coordinación ni criterio, ni dentro de cada jugada ni coherentemente
con los jugadores que tiene en el campo. Con balón se olvidan
conceptos elementales, y se cometen pérdidas peligrosísimas en la
zona de los mediocentros, que de hecho causan goles.
Ya con
2-1 Rennella entra en punta por Torres, dejando así un 4-4-2 en el
que Castro se echa a la izquierda y Matilla defiende, se supone, como
mediocentro a la izquierda de Reyes; el equipo trata de presionar
para revertir el resultado, pero con dos tanques arriba, un delantero
en el extremo izquierdo y Matilla ahí el naufragio defensivo en el
centro del campo es absoluto. Los centrales, huelga decirlo, no lo
arreglan, y las ocasiones claras de los bercianos van cayendo en
número escandaloso; la mitad, esto es, cuatro, van dentro en media
hora. Finalmente Pacheco entra como extremo izquierdo y manda arriba
a Castro.
Más
preocupante que el 4-1 resultan dos cuestiones. Una es el bajo
rendimiento de muchos jugadores, como Adán, Reyes y tantos otros,
que empeoran a medida que pasan los meses en este club (cosa que deja
en muy mal lugar la calidad de los entrenamientos en los últimos
tiempos). La otra, la completa falta de brújula táctica; el equipo
parece carecer de conceptos ofensivos (pues sólo sabe salir a la
contra) y defensivos: no sabe cuándo presionar y cuándo no, ni con
qué hombres conviene hacerlo, ni qué esquema es el suyo.
Jugador
por jugador
Adán:
En efecto, debe de entrenar mal porque empeora por meses. Dudoso pero
finalmente eficiente en las salidas y con los pies, está lento en
tirarse al suelo en el primer gol, mal colocado en el segundo (el
pasito adelante es inútil en esa situación y le impide reaccionar a
tiempo), y sale a destiempo en el tercero.
Piccini:
Mostró buenas maneras en ataque, como en el 0-1, y dejó ciertas dudas en
defensa.
Perquis:
En un equipo bien organizado en defensa puede lucir sus virtudes. En
este caos y a campo abierto es un pollo sin cabeza. Su pase a Reyes
en la jugada del 3-1 denota una grave ignorancia de conceptos
básicos.
Figueras:
Como últimamente, aceptable en defensa (incluso algo más) e incapaz
en la salida, especialmente en largo (no da una buena). Luego se
comprendió por qué juega siempre.
Casado:
Cumple en defensa, pero en este Betis se necesita otra cosa en
ataque. Que vuelva Álex.
Reyes:
Le dan un papel que no es el suyo y él lo recita muy mal. Perdió
balones injustificables, unos por culpa suya y otros de los
compañeros. Resbaló incontables veces.
Xavi
Torres: Al lado de Reyes pareció hacer un partido tolerable.
Matilla:
Como llevamos diciendo tres años, su presencia en la alineación
titular del Betis es síntoma de alguna enfermedad grave en el club.
Como mediapunta estuvo voluntarioso, aunque sin la menor llegada
arriba. Como mediocentro fue un agujero negro.
Cejudo:
Gotitas de calidad, pero poca participación.
Molina:
Golito, un penalti no señalado y poca participación positiva en el
juego; pero la avería viene de atrás.
Castro:
Una vez más protagonizó lo mejor en ataque del equipo.
Bruno: A juzgar por lo visto es el peor central que ha vestido la camiseta del Betis en años. Que sea paisano de Alexis deja en muy mal lugar a este último.
Rennella: Jugó bien los tres o cuatro balones que le llegaron.
Pacheco: Jugó los minutos de la basura.
Bruno: A juzgar por lo visto es el peor central que ha vestido la camiseta del Betis en años. Que sea paisano de Alexis deja en muy mal lugar a este último.
Rennella: Jugó bien los tres o cuatro balones que le llegaron.
Pacheco: Jugó los minutos de la basura.
Velázquez:
El planteamiento inicial es rácano, pero además se ejecuta mal: ni
propone juego ni cierra bien. Luego no sólo yerra en los cambios al
vaciar el mediocampo, sino que los hace sin criterio ni coherencia
con el plan de juego, si hay tal cosa, del equipo.
Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.
Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.

