domingo, 7 de septiembre de 2014

Ponferradina 4 - Betis 1 (3ª jornada de Liga de Segunda División)

PONFERRADINA (4): Moldovan; Óscar Ramírez, Lucas, Alan, Camille; Acorán, Jonathan, Andy (Paglialunga, min. 73), Pablo Infante (Tete, m.79); Berrocal; y Yuri (Sobrino, min. 80).
BETIS (1): Adán; Piccini, Perquis, Jordi Figueras (Bruno, m.46), Casado; Lolo Reyes, Xavi Torres (Rennella, m.58); Álvaro Cejudo, Matilla, Rubén Castro; y Jorge Molina (Dani Pacheco, m.66).
Árbitro: Arias López, cántabro. Amarillas para Jordi Figueras, José Manuel Ruiz (técnico local), Jorge Molina, Camille, Perquis, Lolo Reyes, Rennella, Andy y Álvaro Cejudo.
Goles: 0-1, m.27: Jorge Molina; 1-1, m.48: Yuri; 2-1, m.55: Acorán; 3-1, m.59: Yuri; 4-1, m.75: Yuri.
Domingo 7 de septiembre, 12:00. Una vez más, buena entrada y muchos béticos en la visita del Betis a un campo de Segunda. Llovió mucho.

Es el balón, no las pelotas
El Betis ha hecho esta mañana un ridículo digno de la infame temporada pasada, aunque ahora veinte puestos más abajo en el escalafón futbolístico nacional. No es posible buscar excusas ni poner paños calientes: el Betis fue inferior a su rival táctica, física y técnicamente, con balón y sin él, con el marcador a favor y en contra, e incluso con un árbitro un tanto colaborador.

Decíamos hace unos días que este Betis tiene problemas para construir el juego. Pero nos equivocamos en que sería difícil meterle goles: pese a sus planteamientos conservadores, a entrar fuerte y hacer muchas faltas, la debilidad defensiva del equipo es terrible, especialmente (!) con el marcador a favor.

Primera media hora
Con la única novedad de Piccini, que traía la esperanza de tener alguna salida de balón decente por algún sector del campo (la izquierda con Casado y el centro con la pareja Torres-Reyes eran naufragios ofensivos previsibles), Velázquez repitió el planteamiento habitual: un 4-2-1-3 con Matilla de mediapunta y Castro tirado a la izquierda, que en defensa se convertía en 4-4-2. El Betis no iba a la presión alta y, por tratar de mejorar algo, al menos parecía escalonar en ataque ligeramente a Reyes, algo echado a la derecha y (muy) pocos metros más adelantado que Torres.

La Ponferradina atacaba de forma mucho mejor estructurada: con Infante en teórica posición de extremo izquierdo y Yuri en punta, su trío de centrocampistas interiores sí se escalonaba correctamente, con un medio de cierre y dos interiores. Los locales tocaban mejor el balón y el Betis los paraba a base de entradas fuertes, con bastantes faltas. El juego y las ocasiones se equilibraban, pero fue el Betis el que marcó en una contra, e incluso pudo hacer el segundo.

Último cuarto de hora de la primera parte
Con todo a favor, esto es, con el marcador más adecuado a su forma de juego –el robo y el contragolpe, porque este equipo no sabe construir fútbol y se supone hecho para defender–, el Betis empieza a conceder ocasiones claras una vez más, y van tres partidos de tres así. Castro no sigue a su lateral cuando la Ponferradina sale rápido, de modo que Casado se enfrenta a varios dos contra uno.

Segunda parte
Velázquez hace dos retoques: manda arriba a Rubén para que Matilla ayude a tapar esa banda izquierda; e introduce en el campo a Bruno por el tarjeteado (¿y lesionado?) Figueras. Bruno se sitúa a la derecha de Perquis y tarda tres minutos en explicarnos por qué Figueras es titular.

A partir de ese momento el Betis y Velázquez demuestran no tener bien trabajado ningún aspecto táctico, ni defensivo ni ofensivo. El entrenador da sucesivos volantazos: ahora dos puntas tipo tanque arriba, Castro aquí y allá; el equipo hace presión alta o baja sin coordinación ni criterio, ni dentro de cada jugada ni coherentemente con los jugadores que tiene en el campo. Con balón se olvidan conceptos elementales, y se cometen pérdidas peligrosísimas en la zona de los mediocentros, que de hecho causan goles.

Ya con 2-1 Rennella entra en punta por Torres, dejando así un 4-4-2 en el que Castro se echa a la izquierda y Matilla defiende, se supone, como mediocentro a la izquierda de Reyes; el equipo trata de presionar para revertir el resultado, pero con dos tanques arriba, un delantero en el extremo izquierdo y Matilla ahí el naufragio defensivo en el centro del campo es absoluto. Los centrales, huelga decirlo, no lo arreglan, y las ocasiones claras de los bercianos van cayendo en número escandaloso; la mitad, esto es, cuatro, van dentro en media hora. Finalmente Pacheco entra como extremo izquierdo y manda arriba a Castro.

Más preocupante que el 4-1 resultan dos cuestiones. Una es el bajo rendimiento de muchos jugadores, como Adán, Reyes y tantos otros, que empeoran a medida que pasan los meses en este club (cosa que deja en muy mal lugar la calidad de los entrenamientos en los últimos tiempos). La otra, la completa falta de brújula táctica; el equipo parece carecer de conceptos ofensivos (pues sólo sabe salir a la contra) y defensivos: no sabe cuándo presionar y cuándo no, ni con qué hombres conviene hacerlo, ni qué esquema es el suyo.

Jugador por jugador
Adán: En efecto, debe de entrenar mal porque empeora por meses. Dudoso pero finalmente eficiente en las salidas y con los pies, está lento en tirarse al suelo en el primer gol, mal colocado en el segundo (el pasito adelante es inútil en esa situación y le impide reaccionar a tiempo), y sale a destiempo en el tercero.
Piccini: Mostró buenas maneras en ataque, como en el 0-1, y dejó ciertas dudas en defensa.
Perquis: En un equipo bien organizado en defensa puede lucir sus virtudes. En este caos y a campo abierto es un pollo sin cabeza. Su pase a Reyes en la jugada del 3-1 denota una grave ignorancia de conceptos básicos.
Figueras: Como últimamente, aceptable en defensa (incluso algo más) e incapaz en la salida, especialmente en largo (no da una buena). Luego se comprendió por qué juega siempre.
Casado: Cumple en defensa, pero en este Betis se necesita otra cosa en ataque. Que vuelva Álex.
Reyes: Le dan un papel que no es el suyo y él lo recita muy mal. Perdió balones injustificables, unos por culpa suya y otros de los compañeros. Resbaló incontables veces.
Xavi Torres: Al lado de Reyes pareció hacer un partido tolerable.
Matilla: Como llevamos diciendo tres años, su presencia en la alineación titular del Betis es síntoma de alguna enfermedad grave en el club. Como mediapunta estuvo voluntarioso, aunque sin la menor llegada arriba. Como mediocentro fue un agujero negro.
Cejudo: Gotitas de calidad, pero poca participación.
Molina: Golito, un penalti no señalado y poca participación positiva en el juego; pero la avería viene de atrás.
Castro: Una vez más protagonizó lo mejor en ataque del equipo.

Bruno: A juzgar por lo visto es el peor central que ha vestido la camiseta del Betis en años. Que sea paisano de Alexis deja en muy mal lugar a este último.
Rennella: Jugó bien los tres o cuatro balones que le llegaron.
Pacheco: Jugó los minutos de la basura.

Velázquez: El planteamiento inicial es rácano, pero además se ejecuta mal: ni propone juego ni cierra bien. Luego no sólo yerra en los cambios al vaciar el mediocampo, sino que los hace sin criterio ni coherencia con el plan de juego, si hay tal cosa, del equipo.

Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.

viernes, 5 de septiembre de 2014

La plantilla del Betis 2014-15: virtudes y carencias

Cerrado ya el plazo de fichajes, aunque hayan quedado dos licencias libres y por tanto abierta la posibilidad de fichar jugadores en paro, es momento de analizar la plantilla del Betis 2014-15, que ha quedado así compuesta:

1. Dani Giménez. 2. Molinero. 3. Álex Martínez. 4. Bruno. 5. Matilla. 6. Jordi. 7. Vadillo. 8. Rennella. 9. Chuli. 10. Nono. 11. Kadir. 12. Piccini. 13. Adán. 14. Xavi Torres. 15. Sergio. 16. Cejudo. 17. Pacheco. 18. N'Diaye. 19. Jorge Molina. 20. Perquis. 21. Lolo Reyes. 23. Casado. 24. Rubén Castro. [36. Caro. 41. Pedro.]

Dos son las grandes virtudes de esta plantilla:

A. En general está posicionalmente compensada: hay dos jugadores en casi todos los puestos, con una llamativa excepción en los extremos. Incluso en ciertos puestos se cuenta con jugadores de distinto perfil, que darán cierta elasticidad a los sistemas de juego según las necesidades específicas de cada partido.

B. Hay un puñado de jugadores de nivel claramente superior al de esta empobrecida Segunda División española, que garantizan el ascenso a poco que se mantenga un mínimo nivel de exigencia profesional (cosa que no ocurrió, por cierto, la temporada pasada) y la dirección sea competente. Entre ellos están Rubén Castro, N'Diaye, Adán, Xavi Torres (si recupera su nivel de antes de su grave lesión), Lolo Reyes, Cejudo y Molina.

Sin embargo tiene también esta plantilla defectos visibles:

C. Como se ha dicho, hay un claro déficit (como poco numérico) en los extremos. La gravísima lesión de Vadillo, que es muy dudoso que vuelva a jugar esta temporada y más aún que vuelva a su nivel, y la inconveniente salida de Cedrick deja sólo un extremo específico, Cejudo, más varios jugadores (Castro, Pacheco y Chuli) adaptables a esa posición  pero que no están en ella en su medio natural. Esto obligará probablemente a Rubén Castro a jugar casi siempre pegado a una banda, con los peajes tácticos y físicos (para él y para el equipo) que ello conlleva, y obligará probablemente también a dar minutos ahí a jugadores poco adecuados para el puesto como Álex, Molina o Rennella.

D. Hay un claro, y universalmente manifestado, déficit de calidad en los centrales. Perquis y N'Diaye pueden contar como medio central cada uno (uno por su tendencia a lesionarse y el otro por ser más útil en otros sitios). Figueras no da el nivel y Caro y Bruno deben de ser aún peores, al menos a juicio de Velázquez, que no los usa nunca. Por otra parte es previsible que el Betis deba jugar muchos minutos con la defensa adelantada; para ello conviene tener centrales rápidos, y sólo Perquis cumple, y sin derroches, con esa condición.

E. Sin Castro hay poco gol, lo que provoca una peligrosa dependencia.

F. El mediocentro tiene un problema muy específico. Contra lo leído estos días, la carencia no es ya la mediapunta, cubierta con Kadir, Sergio y el posible uso de Matilla o un segundo delantero. Hay sin embargo un problema grave con el medio ofensivo: como ya hemos explicado aquí y demostrado allá, además de un mediocentro posicional (de los que ven el fútbol de cara y la piden entre los centrales) es muy importante jugar con un hombre que pueda defender aceptablemente en el doble pivote y luego atacar como interior, entre líneas, al modo de Nosa, Modric o Khedira. Pues bien, Xavi Torres y Lolo Reyes son naturalmente medios estáticos, de cierre; para el segundo tipo sólo se cuenta con Nono y Matilla, que no dan el nivel debido, especialmente en defensa; N'Diaye, aunque se pueda descolgar en ataque, es más bien del primer tipo, y además –si Alexis no lo remedia pronto– habrá de ser usado muchas veces como central. Así pues Velázquez se verá abocado a usar la pareja Torres-Reyes, que ya demostró sus –muy previsibles– carencias creativas ante el Numancia, algo grave, y especialmente desesperante en casa. Esta pareja obligará al equipo a jugar bien en largo, o bien al robo y la contra rápida. Para el toque en ataque estático la única salida válida será por las bandas, lo que a su vez forzará al entrenador a poner en los laterales a Álex y (esperemos que cumpla lo que promete) a Piccini, pues Molinero y Casado parecen ser bastante inferiores en manejo de balón.

Váyanse pues habituando los béticos a un equipo que estará a gusto sin el balón, que tendrá problemas para tenerlo y superar las líneas rivales, y que a cambio será correoso y, si las dudas en los centrales se solventan, concederá pocos goles. Si el equipo gana la afición dejará a un lado las cuestiones estéticas; si no, la grada soportará mal los partidos en casa.

Los comentarios, como siempre, serán bienvenidos.

domingo, 31 de agosto de 2014

Betis 2 - Numancia 1 (2ª jornada de Liga de Segunda División)

BETIS (2): Adán; Molinero (Nono, m.43), Perquis, Jordi Figueras, Alex Martínez (Casado, m.27); Lolo Reyes, Xavi Torres; Cejudo, Matilla, Rubén Castro; y Jorge Molina (Rennella, m.72).
NUMANCIA (1): Biel Ribas; Isidoro, Gaffoor, Regalón, Ripa; Kader (Alex Arias, m.81), Antonio Tomás, Pedraza, Palanca (Vicente, m.68); Gerrit (Natalio, m.58) y Sergi Enrich.
Goles: 1-0, minuto 5: Rubén Castro. 1-1, minuto 21: Palanca. 2-1, minuto 77: Rubén Castro de penalti.
Árbitro: Jesús Muñoz Mayordomo (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a los visitantes Pedraza (m.38), Regalón (m.58), Natalio (m.74) y Kader (m.76) y a los locales Xavi Torres (m.62), Perquis (m.63) y Adán (m.93).
30.000 espectadores en el Villamarín. Fuerte calor.

Que los dos hechos tácticos más relevantes del partido de hoy hayan sido protagonizados por el utilero del Betis y por el scouting del equipo rival habla por sí solo de la organización de una entidad de 35.000 socios, decenas de millones de euros de presupuesto y unas estructuras dignas de una empresa de tres empleados.

Pese al esperpéntico espectáculo ofrecido por Molinero, su camiseta y el banquillo local, el Betis se ha impuesto, con muchos apuros, a un Numancia muy rudimentario, nos tememos que típico representante de esta triste Segunda División española igualada por lo bajo.

Minutos 1 al 43
La primera sorpresa del día la daba Julio Velázquez: dejaba en el banquillo a N'Diaye, se intuye que por unas razones de gestión de vestuario que uno no se explica muy bien en un equipo profesional –en el que el objetivo debe ser ganar partidos, no contentar a los jugadores–. Lo hacía para repetir exactamente la alineación y el posicionamiento de Sabadell, esto es, un 4-2-3-1 con mediocentros de carácter defensivo y paralelos en defensa y en ataque.

Enfrente Anquela plantaba un 4-4-1-1 extremadamente primitivo en ataque: al estilo inglés de hace cien años, los sorianos –incapaces, ciertamente, de progresar por dentro– se dedicaron a meter pelotazos a la frontal desde cualquier lugar y posición del campo, incluyendo todo saque de banda más o menos cercano al área (larguísimos, ejecutados por el exbético Isidoro) y las mil faltas cometidas por el Betis en el centro del campo. Aquí queda mal parada la labor de estudio de los rivales del banquillo bético y sus ayudantes: bien está ser agresivo en el mediocampo, pero ante un equipo cuyo único recurso es la subida de los centrales para cualquier jugada a balón parado es inexplicable que el equipo caiga insistentemente en un error tan básico a todo lo largo del partido.

No mucha más fluidez con balón mostraba el Betis: como ocurriese en Sabadell, el mal escalonado doble pivote bético, con la inestimable ayuda de Perquis y Figueras, era incapaz de sacar el balón jugado, especialmente por el lado (derecho) de Reyes. Neutralizada a la media hora por lesión la única salida bética, la de Álex Martínez por la banda izquierda, el Betis esperaba al Numancia y trataba de sorprenderlo a la contra; de hecho así llegó el temprano 1-0, que reforzó el conservadurismo de los béticos. Uno de los mil balones llovidos sobre el área bética trajo el empate; con todo las ocasiones claras béticas seguían goteando, casi siempre gracias a Rubén Castro. El Betis no manejaba el tempo del partido pero era mejor por pura calidad.

Desde el minuto 43
La surrealista salida del campo de Molinero por falta de camiseta (tras dejar al equipo con un hombre menos durante un total aproximado de cinco minutos) fuerza a Velázquez (¿contra su voluntad?) a corregir posiciones por dentro. Manda a Lolo Reyes, el gran problema en ataque, al lateral derecho, y Nono (inexplicablemente Nono, no N'Diaye) entra como interior derecho para montar un 4-1-2-3 en el que él y Matilla jugaban por dentro. A partir de entonces el Betis ganó claramente la posesión. El problema sin embargo volvió a ser la posición de los interiores: ahora cometían el (tantas veces repetido) error de venir demasiado atrás a sacar el balón, en lugar de dejar a Torres y los centrales ganar el tres contra dos ante los delanteros numantinos (más aprovechable además cuando tienes un central zurdo). Los tres delanteros béticos quedaban enfrentados a seis defensas sorianos, nadie la pedía entre líneas, y Reyes y el tosco Casado tampoco progresaban por banda.



Matilla y Nono esperan que los interiores,
Matilla y Nono, vengan a pedirles el balón entre líneas.

El Betis llega poco a puerta, y el Numancia nunca. Por fortuna el árbitro y Rubén Castro salvaron el resultado.

Jugador por jugador
Adán: Volvió a salir a destiempo en el gol, si bien esos barullos son difíciles de negociar por parte del portero.
Molinero: Apenas tuvo tiempo para más que demostrar su tenacidad.
Perquis: Es una bomba de relojería, y las bombas conviene que exploten cerca de la portería contraria, no de la propia.
Figueras: En su línea de lentitud, cintura dura, buena colocación y mal trato del balón.
Álex: Jugó bien en ataque durante lo poco que estuvo en el campo.
Lolo Reyes: Tal vez la de interior adelantado a la derecha del mediocentro no sea una posición ofensiva ideal para él, pero peor aún es que se quede anclado a cinco metros de Perquis y en paralelo a Xavi Torres, donde atora todo intento de jugar por su costado. Por conocimiento táctico y agallas jugó mejor como lateral, ya en la segunda mitad.
Torres: Un mediocentro completo, de los que conocen su oficio.
Cejudo: Tiene físico y lo usa bien cuando le llega el balón. El problema es que por su sector nunca le llega un balón medianamente bien jugado.
Matilla: Buena primera parte, pero cuando perdió fuelle se vino muy atrás y se diluyó.
Rubén Castro: Ganó el partido él solo. Todos los béticos, ateos incluidos, rezan para que no se lesione.
Molina: No le salió nada.

Casado: Tiene graves carencias en ataque, aunque no le falta potencia física.
Nono: Muy en su línea, móvil, con calidad por dentro, pero no muy listo y fallón.
Rennella: Otra vez dio buenas sensaciones, aunque no acabó nada.

Velázquez: Corrigió su conservador planteamiento porque no tuvo más remedio. La ausencia de N'Diaye (que ahora se va con su selección) es muy difícil de explicar. El juego interior sigue siendo la asignatura pendiente.

sábado, 30 de agosto de 2014

C.E. Sabadell 2 - Betis 3 (1ª jornada de Liga de Segunda División)

C.E. SABADELL (2): De Navas; Agus (Gato, m. 64), Kiko Olivas, Crespí, Víctor (Riau, m. 76); Eguaras; Sotan, Javi Hervás; Collantes, Tamudo y Aridai (Edgar Hernández, m. 72).
BETIS (3): Adán; Molinero, Perquis, Jordi Figueras, Álex Martínez; Xavi Torres, Lolo Reyes; Cejudo (N'Diaye, m. 66), Matilla (Dani Pacheco, m. 81), Rubén Castro; y Jorge Molina (Rennella, m. 68).
Goles: 0-1, m. 21: Cejudo. 0-2, m. 33: Matilla. 0-3, m. 78: Rennella. 1-3, m. 88: Edgar Hernández. 2-3, m. 89: Tamudo.  
Árbitro: Trujillo Suárez (Comité Tinerfeño). Amonestó por el Sabadell a Sotan y Eguaras, y por el Betis a Xavi Torres y Perquis.
24 de agosto de 2014, 19:00 horas. 8.100 espectadores en la Nova Creu Alta, casi la mitad de ellos aficionados del Betis. En los prolegómenos del encuentro se homenajeó a García Soriano, exjugador del Sabadell y del Beti.

El primer partido oficial de la temporada 2014-15 mostró un buen Betis durante la mayor parte de su transcurso, que confirmó las características intuidas en la pretemporada: un equipo superior individualmente al rival, muy convencional en lo táctico, serio, defensivamente sólido –considerando los rivales que se encontrará en esta pobre Segunda–, rápido a la contra, peligroso arriba y con graves problemas para sacar el balón jugado desde atrás.

Primera parte
El plan, al menos en este inicio de temporada, parece claro: minimizar riesgos, pelear tanto como el rival, no perder nunca el sitio y esperar que la calidad arriba decida. Para ello Velázquez planteó el partido de un modo muy típico en el actual fútbol español: cuatro atrás, un doble pivote paralelo de carácter fundamentalmente defensivo, un tercer centrocampista por delante de ellos, dos extremos adelantados y un tanque arriba, en lo que podríamos llamar un 4-2-1-3 (o bien 4-2-3-1 o incluso 4-3-3, según gustos). En defensa el equipo hace una presión media-alta, que sólo va de verdad arriba en saques de puerta y banda o cuando ve la ocasión propicia para el robo; por demás, en posesión del Sabadell Matilla y Molina, los más adelantados en defensa, se encargaban de los centrales y el mediocentro catalán, mientras Reyes y Torres sólo salían cuando sus respectivos pares, Hervás y el japonés Sotan, venían atrás a pedirla.

Las tres posiciones interiores del 4-1-4-1 (o sea, un 4-3-3 con pivote y dos interiores) del Sabadell –un equipo individualmente muy flojito– encajaban bien con las béticas, en ataque y en defensa, por lo que las marcas eran claras y ni unos ni otros podían progresar con facilidad por dentro.

Aquí se evidenció el mayor problema de este Betis 2014-2015: su incapacidad para sacar el balón jugado desde atrás. A la impericia técnica de sus centrales, especialmente grave en el caso de Figueras –incapaz de dar un pase largo aceptable, y pocos cortos–, se sumó el posicionamiento paralelo de Torres y Reyes, muy mal escalonados. El resultado fue, cuando al Betis le tocaba sacarla desde atrás, una mera sucesión de pelotazos sin dirección ni sentido. Sólo Castro supo leer el espacio que quedaba a los costados del mediocentro sabadellense.

Por fortuna el Betis halló dos modos de llegar arriba: el robo en el centro del campo, gracias a un trabajo solidario y de pie firme (especialmente en Torres y Reyes), y las transiciones rápidas defensa-ataque por el lado de Álex Martínez, a veces nacidas en el mismo Adán; una vez llegaba el balón a dominios de Matilla, Molina y Castro, el peligro en las combinaciones era evidente. Llegaron las ocasiones, pocas pero claras, y con ellas dos goles.

Segundo tiempo
Como en la primera parte, el Betis pasa algunos apuros de inicio, que incluso provocan un gol mal anulado a Tamudo. Pasado este, la presión local afloja y el Betis domina balón y partido casi a placer; cae el tercero y pudieron caer varios más. El equipo acabó con Castro de delantero centro, Rennella (antes arriba) y Pacheco en las bandas derecha e izquierda, N'Diaye (derecha) y Torres como pivotes y Reyes por delante de ellos, en una posición extraña para él.

En los últimos minutos, tras varios cambios muy ofensivos del local, el Betis afloja la concentración y recibe dos goles en balones cruzados.

Jugador por jugador
Adán: Seguro durante casi todo el partido, cometió un error grave en la salida del primer gol –raro en él, que domina muy bien esa suerte– y uno más preocupante en el segundo, en el que estuvo primero cohibido para salir, y luego mal colocado y lento. Bien con los pies.
Molinero: Un lateral de Segunda, para lo bueno y para lo malo. Es aplicado pero tiene evidentes limitaciones. Esperemos que Piccini lo mejore.
Perquis: Buen partido en defensa, aunque flojo en ataque.
Figueras: Su buena segunda mitad defensiva compensa su calamitosa primera media hora, todo un recital de errores de toda laya. Para jugar en el Betis no basta con ser inteligente y voluntarioso, si resulta que eres lento, torpe e incapaz de dar un balón a un compañero a más de diez metros. Este jugador no puede ser titular.
Álex Martínez: Cerró más que aceptablemente en defensa y fue uno de los mejores recursos ofensivos del equipo. Hay lateral.
Cejudo: Disciplinado y acertado en el gol, aunque se espera que desborde más.
Reyes: Notó la falta de rodaje, sobre todo con balón. En defensa, agresivo.
Torres: Aunque mejorase ofensivamente a su compañero de línea, tampoco supo ofrecerse a los centrales para tocarla. Cerró bien.
Castro: La lentitud en la transición del Sabadell y su buena actitud le permitieron seguir bien a su lateral. En ataque, listo, aunque algo lejos de puerta.
Matilla: Buen partido en la mediapunta, con concentración, toque e incluso cierta movilidad y llegada. A ver si este año dura más de un mes.
Molina: Le faltó un punto de acierto en lo que intentó, pero se ofreció muy bien.

N'Diaye: Aun falto de rodaje se notó que está un par de escalones por encima de la categoría. Si se aplica y aprende un par de detalles tácticos se saldrá.
Rennella: Una especie de Molina más joven pero un poco desmejorado.
Pacheco: Poco tiempo.

Velázquez: Parece haber mejorado la actitud profesional del equipo y haberlo ahormado pronto en lo defensivo. Falta que dé una mínima fluidez ofensiva por dentro.

Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.

martes, 19 de agosto de 2014

Los esquemas de juego: ¿una cuestión de modas? Artículo en Club Perarnau

El autor de este blog, Juan Ramón Lara, publica en la revista digital especializada en análisis deportivo Club Perarnau (de Perarnau Magazine) un artículo dedicado los esquemas de juego en el fútbol.

A partir de una premisa simple, el máximo alejamiento entre los jugadores como instrucción básica de los atacantes, y utilizando los resultados de la geometría –en concreto el empaquetamiento exagonal demostrado por Gauss–, se dilucida qué esquemas serían adecuados y cuáles desaconsejados para los equipos atacantes, se extraen consecuencias defensivas de ello, y se comparan los resultados así obtenidos con ejemplos reales recientes de equipos de primer nivel.

Pueden conseguir este Extra nº42 de la revista en este enlace.

Los comentarios y discusiones sobre el contenido del artículo serán aquí bienvenidos.

martes, 12 de agosto de 2014

Betis 1 - Fiorentina 2 (partido de presentación del Betis 2014-15)

BETIS (1): Adán (Dani Giménez, m. 46); Molinero (Sergio Rodríguez, m. 82), Bruno, Jordi Figueras (Matilla, m. 46), Álex Martínez (Casado, m. 46); Cedrick (Nono, m. 46), Perquis, Xavi Torres, Dani Pacheco (Chuli, m. 46); Rubén Castro y Jorge Molina (Rennella, m. 46).
FIORENTINA (2): Rusanu; Piccini (Mancini, m. 72), Tomovic, Hegazi, Pasqual; Vecino (Lazzari, m. 62), Brillante, Vargas (Pizarro, m. 62); Joaquín (Cuadrado, m. 62), Babacar (Mario Gómez, m. 72) y Wolski (Iakovenko, m. 30).
Árbitro: López Amaya (Comité Andaluz). Mostró tarjetas amarillas a Tomovic, Rennella y Cuadrado.
Goles: 0-1, m. 27: Vargas; 0-2, m. 37: Babacar; 1-2, m. 51: Matilla;
Incidencias: Unos 15.000 espectadores en las gradas del Benito Villamarín . En los prolegómenos, el Betis homenajeó al que ha sido capitán de las últimas temporadas, Nacho.

El Betis dejó sensaciones preocupantes y algunos detalles interesantes en su presentación de anoche.

Velázquez puso de salida un equipo que podríamos denominar titular con lo que tenía. En efecto volvía a situar a Perquis como mediocentro defensivo en un claro mensaje (hecho explícito por el propio entrenador) sobre la carencia de un jugador específico para ese puesto, ante la ausencia de Reyes y la necesidad imperiosa del fichaje de otro jugador. No es el único sector donde se necesita un refuerzo: venido Cejudo y con Juanfran de momento en la plantilla, es imperiosa la necesidad de un central; si bien Perquis acabará ahí, su tendencia a lesionarse y las condiciones de los que hay hacen fundamental traer otro hombre, incluso si el mediocentro que llegue, como N'Diaye, puede eventualmente cubrir también esa posición.

El nuevo entrenador bético mostró sus cartas tácticas, y en particular su intención de hacer presión alta desde un 4-4-2 defensivo claro. Con la Fiorentina situada en un 4-1-2-3 (o 4-3-3), los béticos trataron de presionar arriba durante la primera parte. Los problemas, naturales cuando juegas ante un rival –pese a sus muchas ausencias– superior, llegaron en torno a la media hora: si tu posesión no es mucho mayor que la del contrario, la presión remite en torno a ese minuto, el equipo se parte por la mitad –en la misma jugada del 0-1 se vio a Molina brazos en alto reclamar acompañamiento a sus compañeros– y llegan los problemas atrás. Bien estará pues la presión alta contra el Llagostera de turno, pero Velázquez deberá tomar nota y entrenar un plan B para cuando el equipo pierda fuelle ante rivales de cierto empaque.

En ataque los problemas en esa primera parte se debieron a un mal escalonamiento interior del equipo, del que ya se sospechaba en la pretemporada. Se unieron tres defectos: no había mediapunta natural –y además ni Castro ni Molina vinieron apenas a esa zona a buscar la conexión–; Perquis no tiene condiciones para la construcción de la jugada; y, por último, inexplicablemente fue Xavi Torres el mediocentro de la pareja que acudió a triangular con los centrales, obligando a Perquis a jugar de interior derecho en ataque (¡?). La consecuencia lógica fue que el Betis jamás consiguió combinar por dentro, y quedó reducido a los pelotazos y las carreras baldías de los extremos.

La entrada de Matilla y Nono en el descanso dio aire a la presión durante veinticinco minutos y mejoró mucho ese juego interior. En defensa Matilla era segundo pivote y Nono delantero del 4-4-2, mientras que en defensa hacían respectivamente (casi siempre) de interiores izquierdo y derecho. Castro había pasado al extremo izquierdo, con Chuli en la banda contraria. El equipo terminó en un curioso 3-1-4-2, tal vez experimento para finales de partido a la desesperada, con Casado de central izquierdo, Chuli y Rennella en los carriles y Sergio arriba con Rubén.

Las actuaciones individuales trajeron como buenas noticias la implicación y buena forma física de Rubén Castro (esto muy importante), el empaque de buen futbolista de Rennella, la aparentemente plena recuperación de Xavi Torres (aunque tal vez no esté aún en su peso ideal) y la impresión positiva en general (a más ver) de los nuevos laterales. Pacheco mostró detalles de calidad técnica pero parece faltarle un punto de velocidad para la banda. Bruno es más rápido de lo que su físico hace sospechar, pero su trato del balón no ofrece garantías. Por demás, lo sabido: Matilla (buen gol) puede ser un recurso interesante para medias horas, pero no tiene fuelle para ser mediocentro; Figueras, justamente señalado por la grada, no puede ser titular en el Betis de ningún modo, al igual que Chuli; y Adán tal vez deba salir a tapar desde una posición más compacta, pues (0-2) no es la primera vez que toca la pelota de fuera hacia dentro en estas situaciones.

Como siempre, los comentarios serán bienvenidos.

domingo, 6 de julio de 2014

Balance de la plantilla 2013-2014 (y III)


No es quien esto firma partidario de grandes limpias, pero la lamentabilísima temporada del Betis 2013/14 y su viciado vestuario dejan naturalmente una larguísima lista de jugadores que deben salir inexcusablemente de la plantilla por su responsabilidad en el desastre y (o) por su nula proyección en el club. Construiremos esta pequeña lista de la infamia en decrescendo: los últimos serían los primeros en una lista de candidatos a, en caso inevitable, quedarse.

Verdú
Uno de los grandes bluffs de la historia del club, a la altura (o mejor bajura) del López Ufarte de tiempos de Retamero. Seguramente hipervalorado de antemano por prensa, afición, secretaría técnica (tenía un sueldo de primerísimo nivel, en la franja de Castro) y algún bloguero, mostró sus defectos (lentitud en carrera, falta de llegada al área rival respecto a las necesidades de su puesto, indolencia defensiva, absoluta incompetencia táctica en defensa) y no se le vio por ninguna parte su presunta gran virtud, la de dar asistencias a sus compañeros. Tiene muy buena técnica, sin duda, pero se limitó al pasecito cómodo, nunca acertó en el vertical, y, lo peor de todo, mediatizó el sistema del equipo con la anuencia de Mel, lo que originó el despeñe del equipo.

Dídac
Su buen mes allá por febrero, su cartel (tiene contrato nada menos que con el Milan) y sus buenas condiciones naturales para el fútbol nos llevan a pensar que su lamentable temporada tiene más que ver con su actitud profesional que con su aparente incapacidad para este deporte. A su edad ha podido tirar su carrera.

Matilla
Inició la temporada al 120% y en la única posición en la que puede jugar a un nivel más o menos alto, la de medio de cierre, pues su bajísima velocidad en la conducción y escaso recorrido lo incapacitan para ser interior o mediapunta en Primera. Esa hipermotivación le permitió ocultar durante un mes sus defectos para el mediocentro (las lagunas de concentración y su poca ocupación de espacios por su físico débil), y lucir su toque y colocación.

Muy pronto renovó, tras los primeros malos resultados Mel lo retiró de las alineaciones, y ahí se terminó su motivación: como otras veces, dimitió de sus obligaciones sin el menor decoro. Ni da el nivel ni la actitud necesaria. A pesar de su calidad técnica su presencia en la plantilla sería dañina y señal de decadencia.


Paulão
Su rendimiento ha ido en inexorable declive desde su magnífica aparición en su primera temporada. Arrastrado por los problemas tácticos del equipo y el general desquiciamiento, a los que contribuyó, el penoso espectáculo de Vallecas (no sólo por los goles, sino sobre todo por su huida) lo incapacita para volver a vestirse la camiseta del Betis.

Sara
Tras un buen inicio de temporada (¿otro hipermotivado que jugó por encima de su nivel real?) bajó poco a poco su rendimiento y acabó superado por los acontecimientos. Un portero del montón, sin virtudes que reseñar más allá de sus reflejos en corto.

Andersen
Portero alto pero de escasa velocidad de movimientos, su tendencia a parar más por intuición que por reflejos lo convierte en tremendamente irregular, capaz de hacer un puñado de buenos partidos incluso en una Eurocopa pero incapaz de afianzarse como titular en ningún equipo de élite. Una vez más ha sido el caso, y afortunadamente salió hace ya meses.

Baptistão
Su fichaje fue otro de los (muchos) vodeviles del club en esta temporada. Tiene grandes virtudes (sobre todo, un excelente regate en corto), pero el empeño de los entrenadores en alejarlo del área, su pusilanimidad y su escaso acierto goleador (algo que no es nuevo) convirtieron la desmesurada inversión en su medio año en un pésimo negocio. Gratis podría ser interesante, pero está cotizado muy por encima de lo que rinde.

Chuli
Puso voluntad pero, sencillamente, no da el nivel para jugar en el Betis. Para ser delantero en un club así hay que ser más rápido, más ágil, más técnico y más goleador. Mel no lo quería, y era por algo.

Vadillo
Un curioso caso de jugador mejor aconsejado por su entorno de lo que merece. Como ya manifestamos en el tramo final de la temporada, creemos que sus escasas luces futbolísticas le impedirán sacar rendimiento a sus condiciones, de manera que lo mejor que podría hacer el club es aceptar una buena oferta que lo valore en lo que parece que será y no será nunca: hablamos de un caso J. A. Reyes a escala baja. Si no llegase esa buena oferta, de al menos tres o cuatro millones (cartel tiene), cabría darle una última oportunidad: es muy joven aún y la bajada de nivel de Segunda podría darle una continuidad de la que nunca ha gozado. Tiene lo más raro de ver, velocidad y calidad técnica (al menos para el control y el regate), pero no entiende el juego, elige mal, no tiene buen disparo, no llega al gol y su mala actitud defensiva (observen su solidaridad en el tercer gol de Vallecas en abril) lo invalida como mediocampista de banda.

Jordi Figueras
Es una especie de Chechu Dorado en malo: tiene sus defectos en mayor grado y sus virtudes en mucho menor. Es zurdo (algo muy útil en una plantilla por si se juegan defensas de cinco), inteligente, tapa bien disparos y se coloca generalmente con criterio; y aparentemente tuvo buena actitud. Pero es muy lento, saca mal la pelota en largo (tiró innumerables pedradas verticales por su lado), no es fiable y es incapaz de usar decentemente la pierna derecha. Tal vez haya sido excesivamente señalado por la afición, e incluso podría tener alguna utilidad en Segunda, pero sin duda no merece seguir.

Nacho
Su baja durante casi toda la temporada hizo mucho daño, porque era uno de los jugadores más regulares de la plantilla. Su mal estado físico, combinado con la edad, y en un puesto que requiere velocidad en el uno contra uno, hacen muy dudoso que pueda volver a un buen nivel. Su profesionalidad y versatilidad podrían hacerle un hueco con salario bajo.


Merecen una mención, claro está, los entrenadores. Aun cesado prematuramente, Mel tiene sin duda gran responsabilidad en el descenso, en particular por no haber sabido mantener en la plantilla la intensidad de trabajo debida. Tampoco él demostró este año un gran empeño: el equipo estaba mal trabajado tácticamente y descuidó los detalles de forma a veces casi escandalosa. Tácticamente tampoco dio con la tecla: pareció querer volver a los tiempos de la presión alta pero sin los jugadores adecuados, y pronto dio incoherentes bandazos que minaron la escasa confianza del equipo. Su política de rotaciones, muy criticada, nos pareció sin embargo correcta y la mantuvo hasta cuando debió: la cosa se puso pronto fea y ahí la prioridad por la Liga fue absoluta.

Garrido fue una mala elección: trabajador y con conocimientos, pero polémico, inexperto y sin mucha psicología, parece más un entrenador de cantera o de largo plazo que un apagafuegos. Aun así, su primer partido (Copa en Lérida) demostró que su peor problema sería la impresentable actitud de la plantilla, y eso no era de su responsabilidad. Acabó desbarrando tácticamente, con desastres memorables como su Betis - Real Madrid.

Calderón se encontró con una labor muy complicada y pese a su empeño no logró llevarla adelante. Mejoró –un poco al menos– la antes pésima actitud del vestuario, recuperó al díscolo Castro y tuvo interesantes y variadas ideas tácticas; pero el rendimiento que logró fue sin duda muy inferior al esperable de una plantilla que nadie consideraba la peor de Primera y que ya contaba con el citado Castro, más Adán, N'Diaye o Baptistão. Rozó un posible cambio de tendencia, pero los penaltis de la Europa League acabaron con esa posibilidad –precisamente en un partido en el que, diga incluso él lo que diga, creemos que acertó en el planteo–, y el equipo ya se dejó ir.

Los comentarios serán bienvenidos.