domingo, 19 de agosto de 2012

Athletic de Bilbao 3 - Betis 5 (1ª jornada de la Liga 2012-2013 de Primera División)

ATHLETIC DE BILBAO (3): Iraizoz; Iraola, Gurpegui, San José, De Marcos; Íñigo Pérez, Iturraspe (Ruiz de Galarreta, m. 24), Herrera (Ibai, m. 46); Susaeta, Toquero (Aduriz, m. 46) e Isma López.
BETIS (5): Fabricio; Chica, Paulão, Dorado, Nacho; Agra (Cañas, m. 60), Rubén Pérez, Beñat (Pozuelo, m. 75), Juan Carlos (Pereira, m. 79); Rubén Castro y Jorge Molina.
Goles: 0-1, m. 7: Rubén Castro. 0-1, m. 26: Jorge Molina. 0-3, m. 30: Beñat. 1-3, m. 46: De Marcos. 3-2, m. 66: San José. 3-3, m. 76: San José. 3-4, m. 80: Pozuelo. 3-5, m. 86: Jorge Molina.
Árbitro: José Antonio Teixeira Vitienes (Colegio Cántabro). Amonestó a Rubén Castro y Beñat.
Unos 25.000 espectadores en San Mamés.

Espectacular, brillante a ratos, irregular y extraño fue el partido del Betis hoy en San Mamés, del que los visitantes podrían emerger, si el Barça diese su permiso –cosa bien dudosa a estas horas– como primer líder de la categoría.

Los béticos se presentaban ante un Athletic no sólo zarandeado por navegar sobre aguas revueltas, sino además muy disminuido en lo estrictamente deportivo por bajas de la mayor importancia: Martínez, Llorente, Muniain, Amorebieta... Presentaban los bilbaínos una defensa muy sospechosa, de la que abusaron sin piedad los béticos, aunque Bielsa quiso mantener pese a ello su esquema (4-3-3 o sea 4-1-4-1) y estilo habituales de inicio.

Enfrente Mel sorprendía con la inclusión arriba de Molina, probablemente más explicable por su preocupación por la defensa aérea a balón parado que por razones ofensivas. El equipo quedaba en un claro 4-4-2 con extremos rápidos a pìe natural.

Primera parte
El Betis aplica su manual valiente de los días de presión adelantada, que suelen coincidir con la presencia de Molina en el campo: con balón en posesión del Athletic, él y Castro van arriba a por los centrales, Beñat –hipermotivado, cosa que pagará en la segunda parte– se sitúa claramente por delante de Pérez y busca a un Iturraspe que la pide cerca de su portero, los laterales buscan la anticipación ante los extremos vascos y entre Paulão y Rubén Pérez se arreglan para no permitir la recepción a los dos interiores del Athletic; el Betis sólo pasa algún apuro defensivo al final de esta primera parte cuando los laterales toman la espalda de Juan Carlos o Agra.

A cambio de un notable desgaste físico, el Betis roba muy arriba, percute rápido por las bandas –sobre todo gracias a Juan Carlos y a la distribución de un enorme Beñat– y acierta tres veces con la portería en remates tras centros rasos laterales.

Segunda parte hasta el 3-3
Bielsa cambia jugadores pero no esquema; con un equipo muy joven y un tanto ayuno de calidad, el Athletic sale a jugárselo todo y marca muy pronto. El Betis, cansado, comete el comprensible error de dar un paso atrás –empujado por el Athletic– y el imperdonable de renunciar al balón cuando procedía intentar tenerlo y abrirle el campo a un equipo inexperto y desesperado. Castro y Molina se emparejan aún con los centrales pero los dejan jugar en largo con comodidad, y éstos buscan con acierto a sus extremos, apoyados por los interiores y los laterales vascos.

Mel despeja las posibles dudas sobre las intenciones defensivas del banquillo al meter a Cañas por Agra, lo que manda a Castro a la banda derecha, a Beñat a la mediapunta y a Cañas al sitio de Beñat en el mediocentro, ya claramente en paralelo a Pérez, por su izquierda. El Betis sólo especula, la falta de calidad del Athletic apenas le alcanza para algunas llegadas por banda, pero la interminable sucesión de balones bien sacados a la olla acaba trayendo otros dos goles, el segundo de ellos justo tras la aparición de Pozuelo en la mediapunta.

Último cuarto de hora
El Betis, ahora valiente aunque por la fuerza de las circunstancias, da un paso adelante y quiere otra vez el balón; el Athletic, asfixiado, no puede replicarle, Pozuelo mete mucho oxígeno donde no lo había y el Betis resuelve.

Jugador por jugador
Fabricio: Flojo partido; pudo hacer más en el previsible primer gol –muy del estilo de los que para Casto, para porteros rápidos por bajo–, salió en falso en el segundo, y anduvo cerca de formar un lío en un balón inocuo al final. En las salidas por alto ganó muy pocas, aunque es justo reconocer que el Athletic sacó muy bien a balón parado. Si no sube su nivel, hay un problema.
Chica: Otra vez le pillaron la espalda en San Mamés y costó un gol; en general, sin embargo, estuvo correcto en defensa pese a la escasa ayuda recibida, y empujó por su banda.
Paulão: Partido enorme, de defensa caro: imponente por alto, bien colocado por bajo y agresivo para la anticipación.
Dorado: No cometió errores, pero su presencia en el partido fue muy inferior a la de su compañero de línea, y hoy hacía falta verlo más, sobre todo por arriba. Se espera a Mario.
Nacho: Hizo el partido correctísimo que le hemos visto mil veces. Se dejó la espalda una sola vez, por suerte sin consecuencias.
Agra: Mal. Parece rápido y de buena conducción, pero le falta mucho por aprender; por ejemplo, a soltar el balón a tiempo y a seguir a su lateral. Campbell le quitará el sitio a poco que haga.
Rubén Pérez: Hizo bien el difícil trabajo de cerrar una zona que suele quedar en inferioridad cuando se presiona arriba, y además ayudó siempre que pudo a Chica cuando Agra llegaba tarde. Con balón estuvo correcto, sin más: no se complicó. Parece confirmar que es un jugador muy similar a Cañas, tal vez algo más agresivo en defensa: muy apto para destruir, más cómodo en su campo que en el ajeno, y de pocos toques para la construcción.
Beñat: Empezó el partido acelerado y así destrozó al Athletic: robos arriba a Iturraspe (¿su competencia futura?), presión asfixiante, distribución, una asistencia en jugada personal (robo, conducción y pase de la muerte) y un golazo. Durante esa primera parte jugó muy adelantado, de volante, donde sorprendió su aceptable velocidad, pero donde sufrió un exagerado desgaste que pagó en la la segunda parte. Como mediapunta apenas apareció.
Juan Carlos: Muy buen partido, completado con dos asistencias decisivas. Está más rápido que los rivales, maneja muy bien la conducción y el toque, y persigue además a su lateral. Con la derecha se defiende bien además.
Castro: Partido muy suyo: buenos movimientos que desequilibraron una defensa poco inteligente, cierto individualismo, y su golito.
Molina: El quinto gol, una bonita vaselina corta de zurda, retrata su brillante partido, en el que sumó dos tantos a un enorme desgaste físico en la presión y la recepción.

Cañas: Su aparición empujó al equipo excesivamente hacia atrás, aunque esto es culpa (o elección pragmática: hay que reconocer que, una vez más, el autobús cumplió el objetivo) de Mel, no suya. Su brillante jugada en el 3-4 demostró que no es ningún paquete con el balón en los pies, como algunos parecen pensar.
Pozuelo: Mel acertó con su cambio aun con 2-3, pues Beñat estaba asfixiado y no tenía (nunca la tuvo, menos a esas alturas) la movilidad que requiere la mediapunta. Mal controlado por los defensas vascos, encontró espacios y además marcó.
Pereira: Una vez más fue decisivo en el breve ratito que jugó y sumó puntos a su balance +/-: entró con 3-3 y le dio tiempo a dar un gol y a presenciar otro. ¿Se le pide más?

El detalle
El arbitraje de Teixeira II fue sorprendentemente bueno; en particular, dejó fluir el juego.

sábado, 4 de agosto de 2012

Balance de la temporada y planificación: delantera

Acabamos –tardíamente– nuestro repaso con la línea de delanteros.

Rubén Castro
Fue otro de los que disipó las dudas de su validez para Primera, una categoría en la que no se había consolidado nunca en más de diez años de carrera. Cuando el equipo jugó un verdadero 4-3-3 (con trivote) se vio obligado a tirarse a una banda, un sitio incómodo para él porque lo aleja del gol y no tiene velocidad para encarar sin amenazar con el disparo. Junto a Molina jugó en paralelo y con Santa Cruz lo hizo claramente por delante de éste, su sitio más gustoso porque le permite pisar mucho el área, donde se siente mejor. Aún le queda un añito o dos a pleno rendimiento. Seguirá, desde luego, aunque tres años en el mismo equipo serán un verdadero hito en su carrera.

Santa Cruz
Fue el fichaje de relumbrón del año, casi un milagro financiero en la actual coyuntura del club. Tras una larga carrera con algunas lesiones graves ha dado la sensación de jugar con el freno de mano puesto: raramente intentó carreras en velocidad a tope –ante el Sevilla a final de temporada probó alguna– o giros de riesgo. Aun así, su clase, su calidad técnica y su inteligencia futbolística le alcanzaron para hacer un buen papel y meter una aceptable cantidad de goles, pese a perderse muchos partidos a mediados de temporada. En el juego de ataque fue retrasando levemente su posición hasta jugar prácticamente de mediapunta por detrás de Rubén, desde donde tocó la pelota con acierto y peinó pelotazos hacia éste o los extremos. En defensa esa posición retrasada, que generalmente lo acercó al mediocentro rival, empujó hacia atrás al equipo, que con él hizo una defensa más posicional, menos presionante y menos agresiva que con Molina: esperó entonces al rival construyendo el sistema de atrás adelante, con un defensa de más tras el balón.

Su rendimiento, aceptable (aunque sin duda muy inferior a su caché, que es altísimo y paga más el City que el Betis), y su plena integración como veterano ilustre en la plantilla hacen recomendable su continuidad, aunque no requieren volverse económicamente locos por lograrla.

Molina
Se repartió con Santa Cruz minutos y goles, lo cual no es poco para un hombre que había llegado al último tramo de su carrera profesional sin pisar la Primera División. En ataque dio un rendimiento aceptable, por goles y por su buen juego de cabeza y de espaldas a puerta, aunque su lentitud de tanque quedó en evidencia, naturalmente, ante defensas de la máxima categoría. Con balón en pies del rival hizo un buen trabajo de presión alta en paralelo con Rubén Castro, algo meritorio en un hombre relativamente pesado como él y que llevó al equipo a apretar a los rivales muy arriba. Seguirá, aunque no será titular.

Pereira
A su pesar, el paso de los partidos lo acabó convirtiendo en el prototipo de jugador revulsivo para la media hora final. Como titular no tuvo muchos partidos pero tampoco reivindicó más; desde el banquillo sí dio un buen rendimiento: su ratio minutos/jugadas decisivas (goles, penaltis provocados, asistencias...) fue buena. Para ello Pereira jugó a su estilo, por encima de sus posibilidades, siempre revolucionado, lo cual no es del todo malo en un delantero: más vale alternar ridículos y acciones brillantes, como es su caso, que pecar de conservador en una posición donde el riesgo es necesario. La falta de extremos naturales lo desplazó muchas veces a una banda, donde se sacrificó en defensa pero, alejado de la portería, aportó poco en ataque. Seguirá, pero el club no le haría ascos a una buena oferta por él, pues su ficha es muy alta.

Pozuelo
Al igual que Pereira y Castro, tuvo que jugar esporádicamente en la banda, aunque no parece su puesto natural porque no tiene la velocidad necesaria. Sus características parecen más de mediapunta central: buen manejo de la pelota con las dos piernas (es prácticamente ambidiestro), cierta rapidez en corto, regate, visión de juego y llegada. Su problema será entonces estar al nivel del puesto donde más calidad se le exige a un jugador. Como defectos se le detectan a veces cierta tendencia (inversa a la de Pereira) a asegurar excesivamente el balón sin buscar la verticalidad, y no tener demasiada facilidad para el gol. De seguir mostrándolos, si quiere llegar a jugar en el máximo nivel tendrá que acostumbrarse al sacrificio y tal vez atrasar su posición al la de interior. Seguirá al menos una temporada más, donde tendrá que decidir su futuro, hacia la élite o hacia abajo.


Por el momento el club no ha hecho más movimientos veraniegos en esta zona que intentar la renovación de Santa Cruz y, por parte de Mel, usar a veces a Campbell como punta. En una liga en devaluación como la española se podrá hacer un aceptable papel con estos actores –siempre que la salud respete a Castro–, pero a medio plazo y cuando la situación económica lo permita convendría fichar a un delantero de alto nivel, idealmente del perfil de Ricardo Oliveira. No obstante es este un puesto caro y habrá que pensarse bien cualquier movimiento antes de malgastar en mediocridad.

viernes, 27 de julio de 2012

Nosa Igiebor

Según la prensa sevillana el Betis tendría ya resuelto el pase del nigeriano Nosa Igiebor, un fichaje del que la prensa israelí habla hace semanas y que se habría cerrado por 1,2 millones de euros con la intermediación del agente Ronen Katsav. El Hapoel de Tel Aviv pagó por él hace un año 850.000 euros al Lillestrøm noruego. Vayamos con precaución y esperemos no encontrarnos ante un nuevo caso Nsaliwa.

De confirmarse el pase el Betis habría fichado a un jugador exactamente del corte que reclamábamos hace unos días al analizar el centro del campo bético. Si hubiésemos de buscarle un predecesor semejante en el Betis podríamos recordar a Benjamín; tal vez Igiebor tenga un perfil levemente más ofensivo... y
esperemos, claro está, que haga mejor carrera en el club. En nuestro gráfico de centrocampistas estaría entre Keita, Seedorf y Matthäus. Es joven (21 años), alto (1,82 oficialmente, pero aparenta algo más), diestro y físicamente potente. Se puede adaptar a todas las posiciones del centro del campo y por sus características, si da el nivel adecuado, podría complementar muy bien a Beñat: tiene un recorrido amplio (aunque no presiona con una intensidad muy exagerada, sino más bien a un ritmo constante), buena llegada arriba (un gol cada seis o siete partidos), encara en el uno contra uno (no es muy rápido pero sí tiene una potencia notable para ello) y tiene un aceptable manejo de balón en corto. Tácticamente parece entender bien el juego, para su edad: se ofrece mucho al compañero en ataque y cierra bien la posición en defensa. Es en suma un volante correcaminos y bastante completo, que podría desahogar de trabajo defensivo a Beñat y ofrecerse por delante de éste en ciertas fases del juego. Como complemento, tiene buen juego aéreo y un tiro de cierta potencia.

Igiebor cubriría, por tanto, muchas de las carencias del centro del campo bético y ofrecería un prometedor futuro. Habrá que verlo más, en todo caso, para saber si da el nivel adecuado para la liga española: este análisis se basa en jugadas seleccionadas y en un –muy bronco, por cierto– derbi de Tel Aviv entre Hapoel y Maccabi, en el que Nosa jugó, en un 4-4-2, la primera parte como mediocampista izquierdo, sin demasiado tino, y la segunda como mediocentro derecho, con mucha más participación y acierto.


sábado, 14 de julio de 2012

Balance de la temporada y planificación: el centro del campo

Tras nuestra digresión sobre los mediocentros, continuemos nuestro balance con la línea de centrocampistas

Beñat
Hace un año nos preguntábamos si ante jugadores de Primera seguiría dando el gran rendimiento que había ofrecido en Segunda. Ahora, tras su exitosa internacionalidad, nos preguntamos si tiene sitio en la mejor selección del mundo, donde puede ser el relevo natural de Alonso. Su progresión no ha tocado techo de momento, porque es inteligente y aprende cada año, aunque por edad es previsible que esté ya cerca de sus máximos. Mantiene sus virtudes conocidas y aquí comentadas, y además ha mejorado, si cabía, su capacidad para limpiar las jugadas y mejorarlas en un par de toques rápidos, con un amplio repertorio de controles orientados y pases con cualquier superficie de su pie, lo que hace inútiles y extenuantes los intentos de presión adelantada de los rivales. Además aguanta cada vez mejor los partidos completos, seguramente más por haber aprendido a dosificarse que por mejora de su resistencia.

En una temporada muy regular, tan sólo ha bajado algo su rendimiento en determinados partidos, aquellos en que el equipo ha tenido poca posesión o se ha preferido el juego largo, como en Vallecas: sus virtudes no lucen así. También ha pasado algún apuro en inicios de partido de ritmo frenético, cuando los rivales presionan a un ritmo insostenible, hasta que su toque los ha desfondado.

Aunque a uno le parece el jugador perfecto para el puesto de mediocentro en el Athletic de Bielsa, escoltado por un par de interiores móviles, y aunque el Athletic puede tener dinero fresco al final del verano, es deseable que el club lo mantenga en la plantilla al menos un año más, pues su progresión podría llevarlo a un nivel incluso superior. En ningún caso parece inteligente dejarlo salir por menos de diez millones de euros: si se queda, por la trascendencia de su puesto, personalidad e incipientes dotes de mando (no para de dar indicaciones en el campo), puede marcar una época como cerebro del equipo.

Iriney
Fue, por sus características, el perfecto complemento de Beñat: es rápido y resistente, y en particular capaz de esprintar innumerables veces por partido –algo muy raro de ver–, lo que le permite salir a la presión y recuperar rápidamente la posición defensiva. Ello, junto a su liderazgo en la plantilla, lo convirtió en pieza fundamental en los planes de Mel para practicar una presión adelantada que requiere a los centrocampistas cubrir enormes áreas de campo –difícil en un equipo cuyos porcentajes de posesión no apabullan al rival, y que por tanto ha de mantener esos esfuerzos durante muchos minutos–. Compensa así sus carencias técnicas: tiene un golpeo en largo sólo tolerable y pasa apuros para conducir la pelota entre rivales.

Confirmada su baja y fichaje por el Granada, puede tener difícil reemplazo, sobre todo si se pretende mantener, al menos como posibilidad, el modo de juego de presión adelantada que defendió Mel en Segunda y durante la primera mitad de la temporada pasada.

Cañas
Fue el relevo natural de Iriney como pareja de su amigo y coetáneo Beñat, y también fue usado como contrafuerte por detrás de ellos en partidos en los que Mel usó un ultradefensivo 4-1-4-1.  Se ha consolidado, si no como titular, sí como miembro de la plantilla y alternativa válida. Cubre amplios terrenos y guarda mejor que Iriney la posición para cerrar líneas de pase, aunque sin la febril actividad de éste, ni tanta capacidad para molestar la circulación del rival en zonas cómodas, ni para ir a campo contrario a recuperar el balón: en resumen, es más apropiado para esperar al rival que para ir a quitarle posesión. En ataque sí mejora algo al brasileño, sobre todo cuando no se complica la vida con excesivos toques. Seguirá.

Nono
Lo muy poco visto y su curriculum lo convierten ya en el relevo de Beñat como mediocentro creador. Mantiene el sitio y la toca bien y a un ritmo muy alto: con eso se juega en Primera. Ha llegado a la primera plantilla para quedarse.

Salva Sevilla
Aunque es el único hombre de la plantilla con capacidad para meter buenos pases en profundidad desde la zona de tres cuartos, y casi el único (junto, tal vez, a Pozuelo y Santa Cruz) capaz de jugar entre líneas por el centro, su bajo ritmo de juego le ha penalizado y acabó por desaparecer de las alineaciones. Ese bajo ritmo, su lentitud en carrera y su poca llegada al gol obligaron además a Mel a empujarlo hacia una banda: no puede ser segundo delantero pero tampoco tiene capacidad física ni prudencia posicional para ser mediocentro.

Puede tener un papel en el equipo como relevo de media hora en el mediocentro para partidos cuesta arriba, o en la mediapunta para los que estén cuesta abajo; de ningún modo parece que vaya a ser titular el año próximo. Así las cosas, podría tener un rol secundario en la plantilla.

Matilla
Le tocó la difícil papeleta de disputarle el puesto a Beñat, y no demostró ni la calidad física y técnica para poder hacerlo ni la menor personalidad para intentarlo. Parece tener capacidad para el toque y el control del juego, pero su fútbol fue lento y acomodaticio, y así no compensó, ni de lejos, su mediocridad física (ni presiona mucho ni es rápido). Nono lo adelantó por la derecha apenas apareció, así que parece obligatoria su cesión (probablemente a un equipo de Segunda), pues su juventud y el alto precio pagado hace un año convertirían su venta a la baja en un despilfarro grosero.

Jefferson Montero
Todo está ya dicho sobre sus virtudes y defectos: muy rápido y con notable habilidad, es uno de los jugadores con más desborde que se hayan visto por Heliópolis en las últimas décadas. Aunque su balance de goles y asistencias fue bajo, provocó permanentes dolores de cabeza a los rivales, que se veían obligados a ayudas constantes contra él; cuando el equipo era presionado lo aliviaba muchísimo porque si recibe con alguna comodidad es imparable en el uno contra uno. A veces fue algo negligente en la persecución a su lateral, aunque el desgaste de sus sprints y su juventud hacen perdonable ese pecado. Por desgracia, seguirá su progresión –o la detendrá– en México, una liga de segundo nivel.

Juanma
Demostró lo mismo que demuestra cada temporada desde que llegó al Betis, y eso no alcanza paara justificar una plaza en Primera División, pese a su más que correcto manejo del balón. Esperemos que este año sí salga del club y demuestre sus virtudes, tan valoradas por la prensa, en otro equipo.

Momo
Fue un caso similar al de Juanma, aunque con una incapacidad física para la elite aún mayor. Marchó a mitad de temporada tras una nula aportación.

Ezequiel
Oscuras razones extradeportivas parecen impedir que explote sus cualidades, que no son en absoluto despreciables: tiene una frecuencia de zancada rapidísima, es muy rápido en corto y habilidoso con el balón, y muy joven. Bien llevado y si su inteligencia se lo permite (algo por demostrar) podría ser un buen especialista. Aunque fue cedido al Sabadell y por allí pasó sin excesiva gloria, su destino lógico parece ser otra cesión.

Sergio Rodríguez
Ha jugado tan poco que es difícil calibrar sus posibilidades. Parece tener un juego similar al de Salva, aunque algo más regateador e individualista. El club y Mel deben aclarar su situación porque a su edad necesita jugar: tal vez la mejor opción sea la cesión a un Segunda.

Vadillo
Tras su precocísimo debut, la grave lesión en el Bernabéu y los fichajes de extremos, queda poco claro qué espera el cuadro técnico de él. Según todos los indicios es una gran figura en potencia: o se le manda al filial o se le cede, pero entodo caso necesita jugar.


Es claro que Mel no desea volver a utilizar a delanteros (Pozuelo, Pereira) como centrocampistas de banda; por ello y por la segura o probable salida de Momo, Ezequiel, Juanma y Montero, la secretaría técnica se ha movido rápido para traer varios extremos: Agra (en propiedad) más Campbell y Juan Carlos (cedidos), todos ellos gente rápida y muy joven.

Para el mediocentro se ha cerrado ya la cesión desde el Atlético de Rubén Pérez, joven ecijano que fue titular en el descendido Deportivo de Lotina y que parece, por lo leído, un clon de Cañas, más apropiado para cerrar ante los centrales que para jugar como volante adelantado. Si sumamos a ello la –estos días publicitada– búsqueda de un mediocentro reconvertible a central, se adivina un grave error de planificación deportiva: la absoluta carencia en la plantilla de interiores de recorrido con capacidad para la presión adelantada (esto es, que se sitúen en la zona izquierda del gráfico que vimos en el post anterior). Esto inhabilitaría al equipo para realizar una presión adelantada efectiva: prácticamente se renunciaría a una de las famosas señas de identidad que el equipo mantenía desde la temporada anterior, al menos en ciertas fases de la temporada. La consiguiente pérdida de control del juego ante equipos inferiores, especialmente en casa, podría ser mal digerida por la afición. 

Se apostaría en cambio claramente por un juego de contraataque, con (eso sí) un gran lanzador como Beñat y extremos rápidos. Pero se obligaría a Beñat a jugar siempre y claramente por delante del mediocentro de cierre (Cañas, Pérez o el que venga), un lugar donde tendría que hacer más kilómetros de los que puede y en el que se vería obligado a conducciones entre líneas, que no son su fuerte.

Conviene recordar que un error como este (la falta de centrocampistas corretones) ha arruinado las últimas temporadas a algunos equipos, alguno muy cercano al Betis: no parecen estar de moda los Gattuso, Davids o Keita, pero hacen mucha falta. Cualquier plantilla debiera tener un par de jugadores de este corte; no tener ninguno significaría un grave empobrecimiento táctico y asumir riesgos innecesarios.

domingo, 24 de junio de 2012

Centrocampistas: mediocentros, pivotes, volantes, interiores


Antes de analizar la línea de centrocampistas de la primera plantilla del Betis nos permitiremos escribir un post que se sale un poco de nuestro centro de interés pero que tiene relación con él: trataremos de aclarar un poco la nomenclatura y la descripción del tipo de jugador que normalmente es denominado mediocentro, con todas sus variantes y estilos.

Habitualmente se etiqueta a los jugadores que ocupan el espacio interior entre la defensa y el ataque como mediocentros ofensivos o defensivos, pero una clasificación tan simple no es suficiente para entender bien el tipo de juego que puede desarrollar un futbolista y, lo que es más importante, es insuficiente para saber si encajará en las necesidades de una plantilla y se complementará con determinados compañeros. Es por lo menos necesario completar esa coordenada del juego con otra que recoja la movilidad del jugador: si es un hombre tendente a guardar la posición o por el contrario  tiene capacidad para barrer la amplia zona que tiene un centrocampista central a su alcance.

Naturalmente toda denominación tiene algo de abstracción y de simplificación, y a cada jugador solo se le puede describir completamente si valoramos cada una de las innumerables características físicas y técnicas que podemos considerar: velocidad, resistencia, toque en largo y en corto, inteligencia táctica, colocación, visión del juego, capacidad de sacrificio, desborde, técnica de conducción en carrera, rapidez en corto, llegada al remate, disparo lejano, gol... Pero nuestra propuesta al menos recogería aquellas dos características, se definan como se definan: defensivo/ofensivo, posicional/móvil. Según esas coordenadas un cuadro de futbolistas, con ejemplos reales de hoy y de las últimas décadas, podría quedar así (pinchen para ampliar):



Naturalmente, no se trata de juzgar la calidad de los jugadores por la posición que ocupan en ese cuadro: cualquier labor futbolística se puede hacer bien o mal, a nivel más alto o más bajo.

En la esquina inferior derecha nos quedaría el mediocentro de cierre. Suelen ser centrales reconvertidos, jugadores altos y lentos más apropiados para jugar cerca de su defensa y cerrar líneas de pase que para la presión adelantada, por lo que suelen obligar al equipo que los usa a acularse cerca de su área.

En la esquina superior derecha quedan los clásicos cerebros, jugadores técnicos e inteligentes pero sin la suficiente capacidad física para desgastarse en un trabajo defensivo duro: solventan ese problema con sabiduría táctica para cubrir su parte de campo a ritmo diésel, aunque necesiten a su lado al menos un escudero capaz de hacer sus kilómetros. A cambio garantizan una buena salida del balón.

Abajo a la izquierda tenemos a los correcaminos o limpiaparabrisas, fondistas limitados técnicamente pero capaces de recorrer el campo a buen ritmo tantas veces como haga falta. Ideales para hacer una presión adelantada exigente, muchos de ellos no mantienen bien el sitio, sea por no saber o sea para aprovechar su capacidad de presionar al rival. A veces denominados volantes o interiores, los entrenadores los usan también en posiciones de banda o intermedias.

Si por la esquina inferior derecha teníamos prácticamente defensas, por la superior izquierda aparecen los trescuartistas,
ya prácticamente mediapuntas: jugadores de talento ofensivo para el último pase y con movilidad para hacer daño al enemigo; conviene acercarlos a la portería rival y alejarlos de la propia por tomar demasiados riesgos ofensivos y defensivos. Si tienen gol acaban jugando de verdaderos mediapuntas; si son rápidos, se convierten en extremos o puntas; si no tienen ninguna de las dos cosas, se pueden convertir en un quebradero de cabeza para sus entrenadores, que tienen que meterle suficiente gente por delante para aprovechar sus pases pero también por detrás para minimizar los riesgos. Suelen colocarlos como punta de un rombo con dos delanteros ante ellos, o acaban echándolos a una banda.

Por el costado derecho del gráfico andan los mediocentros puros, y por la izquierda los volantes o interiores completos. Más raro es encontrar jugadores que hagan (mejor o peor) todos los trabajos a la vez y puedan estar en el centro del gráfico.

El secreto de la elección de un buen doble pivote, claro está, reside en saber combinar jugadores complementarios, que se compensen mutuamente las carencias. Si uno se pone en el centro de ese gráfico, una pareja formada por jugadores equidistantes en posiciones opuestas suele dar buen resultado. Naturalmente, hay formas de mitigar los problemas de una elección desequilibrada (por ejemplo, rodearlos con otros jugadores adecuados, usar un solo pivote y dos interiores, etc.): el Barcelona de Guardiola y la España de Del Bosque, con su tan amada como criticada pareja Busquets/Alonso, son buenos ejemplos de ello.


Como siempre, serán bienvenidos los comentarios, y esta vez particularmente las discusiones sobre posiciones en ese cuadro.


PD:  Poco después de escribir este post nos llega la desgraciadísima noticia de la muerte de Miki Roqué. La lamentamos mucho.

domingo, 17 de junio de 2012

Balance de la temporada y planificación: la defensa

Continuemos nuestro balance con la línea defensiva:

Nélson
Se hizo con un puesto de titular en la segunda mitad de la temporada, una vez superada su importante lesión de tobillo –parece que casi completamente, aunque aún tuvo algún problema para jugar varios partidos muy seguidos–. De los ¡tres! laterales derechos de la plantilla, es sin duda el que tiene mejores condiciones técnicas y físicas para el puesto: tiene buen control y pase, es rápido, y tiene resistencia para recorrer toda su banda, lo que utilizó Mel con frecuencia para ponerle delante un falso extremo, y en general para liberar su empuje ofensivo. A cambio, sigue sin aprovechar al máximo esas virtudes, en ataque por su mala elección de jugada (casi nunca ha acabado una suya en gol), y en defensa por sus errores tácticos; en este aspecto ha mejorado un poco, pero no lo suficiente. Rendiría muy bien como carrilero en una defensa de cinco, pero para su desgracia ese sistema no se usa casi nunca en el fútbol de hoy.

Estamos ante un caso de difícil decisión: lo ideal sería traer un lateral más completo, y en ese supuesto un jugador como Nélson no daría el perfil de suplente y debería salir del club. De lo que hay ahora, sin embargo, es lo mejor.

Chica
Contra la opinión –sostenida a veces por uno mismo– de que para ser lateral de élite hace falta poco más que conocer bien los rudimentos del puesto, el caso de Chica demuestra que eso a veces no es suficiente. Tácticamente es correcto en defensa, aunque fue criticado por bascular (¡bien!) en balones cruzados que acabaron en gol. Su excesiva lentitud, retratada cruelmente en partidos como el de San Mamés, le ha hecho pasar apuros defensivos; su físico y técnica no son más que correctos para la ofensiva, por lo que su aportación en ese aspecto es escasa. En resumen, aporta muy poco más de lo que ya había en la casa, y eso no justifica un fichaje, con o sin carta de libertad. Por tanto debería buscársele salida, aunque su contrato y su aparente buena adaptación al club lo convertirán probablemente en un aceptable fondo de armario (sólo) para su puesto.

Isidoro
Algo menos lento que Chica y algo peor que él técnicamente, tuvo sus minutos y demostró, un año más, el absurdo de traer de fuera jugadores para su puesto que apenas lo mejoran, si es que lo hacen, como los Chica, Damià y tantos otros. Suplente perfecto por honradez, identificación con el club, no ser causa jamás de problemas y haber dado siempre sus mejores prestaciones (por más que esto no sea decir demasiado), debería permanecer en la plantilla, pero desgraciadamente no será así.

Mario

Central chocador e intimidador, rápido, ágil y de aceptable cabeceo y manejo de balón, fue el mejor defensa del equipo en la primera vuelta. Sus condiciones son pefectas para el juego de presión adelantada que propuso Mel en esa fase de la temporada, que exige rapidez por dejar muchos metros a la espalda de los centrales; su juego es de marcador antiguo, siempre más atento a la anticipación que a guardar la posición, lo que le hace complementarse bien con Dorado (diestro y zurdo respectivamente, además).

Sus dos grandes problemas son bien conocidos: su juego agresivo (aunque noble: se juega su físico tanto o más que el del delantero) lo coloca siempre al borde de la expulsión; y tiene una gran tendencia a lesionarse. Por una u otra cosa suele estar disponible para poco más que la mitad de los partidos, pero en estos su rendimiento podría ser muy bueno si controlase las tarjetas. Tras consulta con el área médica del club, si ésta lo considera apto debería seguir en la plantilla: eso parece que ocurrirá tras haber sido dado por descartado en los medios informativos, para sorpresa de quien esto firma, hace pocas semanas.

Paulão

Agradabilísima sorpresa del mercado invernal, ha sido decisivo para la permanencia del equipo en Primera. De presencia física imponente, domina completamente el juego aéreo (cosa que podría usar mejor, aun a costa de perder momentáneamente el sitio, para barrer los saques largos rivales a la zona de mediapuntas). Es muy completo: cubre mucho campo, mide bien sus salidas a la anticipación, no pierde la posición correcta casi nunca, saca el balón con mucha calma e inteligencia, tiene una aceptable velocidad y hace pocas faltas. En la lucha física cuerpo a cuerpo es prácticamente insuperable, incluso para tanques de prestigio. Como único posible defecto, pareció bajar bastante su rendimiento en los pocos partidos en los que su concentración no fue máxima. Cedido la temporada pasada (¿qué problema tendrá en el Saint-Étienne?), hay que intentar que siga, por todos los medios.

Dorado
Ha superado con un aprobado alto su muy tardía promoción a Primera División. Penalizado en ciertos partidos de la primera vuelta por el sistema de juego, que ponía en evidencia su lentitud, mantuvo una línea regular de juego como titular mientras veía desfilar a cinco jugadores como su pareja en la zona central. Favorecido por ser el único zurdo en su puesto, lo que facilita la salida de balón del equipo con tres al fondo, mostró sus virtudes conocidas de la temporada pasada (fiabilidad, buena colocación, sentido del corte, pocas pérdidas en zonas pelogrosas) y tapó peor que en Segunda sus carencias (falta de velocidad, abuso del pelotazo). Seguirá, por méritos propios.

Amaya
No mejoró a ninguno de los centrales anteriores pero tampoco desentonó cuando se tuvo que echar mano de él; incluso hizo algunos partidos brillantes cuando el equipo jugó muy metido atrás (Manzanares, Málaga), lo que favorece sus condiciones como central muy alto (el juego aéreo, sobre todo) y oculta sus carencias a campo abierto lejos del área. Entre sus virtudes cabe citar también su sentido para tapar tiros en jugadas al límite. Si no se trae a nadie que lo vaya a mejorar claramente, es un aceptable relleno de plantilla, y puede seguir.

Ustaritz
Traído como segundo suplente para emergencias, al final no fue ni eso y hasta Cañas lo adelantó como central en las preferencias de Mel. No superó las sospechas que persiguen su rendimiento desde Bilbao, y además apareció en escena en los peores momentos y sin resultado. Cedido, naturalmente se marchará.

Nacho
Era uno de los pocos hombres de la plantilla con larga experiencia en Primera y ha confirmado su plena validez para ella. Adaptado ya perfectamente al puesto de lateral izquierdo (que parece haber desempeñado toda su vida), ha sido el hombre de rendimiento más regular del equipo, siempre entre el 5 y el 8 sobre 10. Tapa su zona con mucho oficio, maneja bien el balón, tiene un criterio excelente para elegir jugada (algo muy importante en su puesto, clave para salir de una presión adelantada) y su despliegue físico nunca es espectacular pero sí mayor del que aparenta, en potencia y recorrido. Por supuesto continuará: por suerte no es el tipo de jugador en el que se fijan clubes de más postín.

Álex Martínez
Ha dejado buenas sensaciones en sus escasísimas apariciones como alternativa a Nacho (parece rápido y de buena técnica), pero el muy regular rendimiento del titular no le ha permitido disfrutar de minutos. A punto de cumplir veintiún años, su buen cartel promete una proyección que no ha podido mostrar; si, en circunstancias como las de este año, Mel piensa mantener siempre a Nacho (cosa razonable), habría que buscarle una buena cesión en Segunda División o en un Primera que le asegure minutos.


Los objetivos de la planificación en esta parcela deberían ser pues, desde nuestro punto de vista:

- Traer un lateral derecho que mejore a Nélson y Chica, y deshacerse de ambos: se echa de menos la pareja Lopes-Isidoro.
- Lograr el traspaso definitivo de Paulão. Con este, los dos puestos de central quedarían aceptablemente cubiertos, si bien a medio plazo convendría pensar en la venida de un central zurdo que mejore sustancialmente a Dorado.
- Decidir el futuro de Álex Martínez: minutos o cesión. En este segundo caso, y salvo que el filial guarde otro hombre de nivel, convendría hacerse a su vez con la cesión de un lateral barato y fiable que compita con Nacho o al menos pueda cubrir sus ausencias.

sábado, 9 de junio de 2012

Balance de la temporada y planificación: la portería

Es momento de hacer recuento de efectivos de la plantilla y valorar su desempeño en la temporada recién acabada. Los haremos en una serie de entradas, cada una dedicada a una línea, y que comienzamos hoy por la portería.

La secretaría técnica bética tiene que tomar aquí y en otros muchos puestos decisiones de cierta dificultad, porque el igualado rendimiento de los jugadores –mucho aprobado, pocos suspensos, pero también pocos notables y sobresalientes– dificulta la elección. Por demás, se trata ahora de planificar el futuro y no de hacer justicia con el pasado, de manera que en ciertas líneas convendrá prescindir de hombres que han cumplido honrada y decorosamente con su profesión.

Fabricio
Predestinado por Mel y Stosic a ser el titular del equipo, una inoportuna lesión y las buenas actuaciones de Casto lo relegaron a la suplencia durante la primera media temporada. Moderadamente alto (1,84 m.), de maneras bastante ortodoxas y poco espectaculares, ha mostrado como virtudes singulares la valentía –en especial en los balones cruzados– y una gran intuición en los remates desde muy cerca. En los tiros lejanos no ha dado sensación plena de seguridad, pero en general ha demostrado ser fiable y una buena apuesta de los técnicos, pues su curriculum no era muy vistoso. Tiene un buen futuro por delante y seguirá en el club.

Casto
Sus características las conocemos ya de otras temporadas: portero relativamente bajo (1,79 m.), su gran baza es la potencia de piernas, que le da rapidez de desplazamiento lateral y mucho salto, y por ello es muy vistoso para el público. Ha continuado su progresión, y ahora es más fiable en general –comete menos errores–, y en particular en las salidas por alto. Mel tuvo la honradez de mantenerlo en el puesto durante la mala racha del equipo pese a la presión del entorno (empeñado en imponer a Fabricio sin conocerlo apenas) y en la certeza de que los problemas del equipo no venían de atrás, y menos aún de Casto. Sus actuaciones fueron más veces aceptables que brillantes, y finalmente Mel dio una oportunidad a Fabricio, que demostró un nivel más alto. Tras progresar mucho en los últimos dos años, se ha consolidado como portero de Primera y por ello ganado la continuidad: es el modelo de jugador de la casa, poco conflictivo cuando es suplente y buen profesional, y sólo merece la pena prescindir de él si es para que lo sustituya alguien claramente mejor.

Goitia
Apenas apareció para salvar los muebles el día que el equipo alcanzó el liderato. Aceptó con buen talante su cuasiostracismo, pero ha sido adelantado por Casto, trae malos pensamientos a la afición y, en resumen, no cumple ya ningún papel en la plantilla. Con toda probabilidad saldrá, aunque no será fácil hallar un equipo que pague su ficha.

En conclusión, en principio serán Fabricio y Casto los porteros de la próxima temporada, con el titular del filial como opción de reserva. Sin embargo es este un puesto que, por su importancia capital, merece ser muy bien cubierto, de manera que la secretaría habrá de vigilar la progresión de Fabricio (en edad todavía de mejorar mucho) y plantearse una inversión a medio plazo si este ya hubiese alcanzado su techo.


Como siempre (o más aún que siempre) los comentarios serán bienvenidos.