miércoles, 14 de marzo de 2018

Alavés 1 - Betis 3 (28ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO ALAVÉS (1): Pacheco; Martín, Laguardia, Ely (Hernán Pérez, m. 80), Duarte; Ibai (Bojan, m. 76), Pina, Manu García, Pedraza (Burgui, m. 61); Sobrino y Munir.
BETIS (3): Adán; Francis, Mandi, Bartra, Junior; Camarasa (Tello, m. 69), Fabián, Javi García, Boudebouz; Loren (Sergio León, m. 80) y Rubén Castro (Amat, m. 62).
Goles: 0-1, m. 23: Loren. 0-2, m. 43: Javi García. 1-2, m. 66: Sobrino. 1-3, m. 77: Loren.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité madrileño). Amonestó a Ely, Laguardia, Adán, Manu García y Javi García.
Incidencias: 17.000 espectadores y buen césped en Mendizorroza.

El Betis ganó el partido de anoche en las áreas tras nivelar en juego al Alavés de Abelardo, algo muy meritorio si consideramos que desde la llegada del asturiano al banquillo vasco los alaveses lo habían ganado prácticamente todo en casa.

Primer tiempo
Es llamativa la flexibilidad que muestra últimamente Setién en lo táctico, y en particular en cuanto a alineación y esquema de juego (imposibles de adivinar unos y otros), y contrasta esto con el empecinamiento en el 4-3-3 mostrado en la primera mitad de esta liga. Parece sin embargo razonable –y parece que ha funcionado bien– que el equipo técnico quisiera dar estabilidad al equipo mientras se habituaba a un modo de jugar nuevo, y que una vez, digamos, aprendida la forma de juego por toda la plantilla (o casi) se puedan permitir adaptar once y dibujo a rivales y estados de forma de los jugadores propios.

Sin entrar a valorar quién en concreto debe jugar o no (lo sabrá mejor quien los ve entrenar toda la semana), sí vale la pena detenerse a estudiar los esquemas y modos de juego que vienen utilizando Setién y Sarabia en las últimas jornadas, y parece detectarse (lo habrá, sin duda) un cierto patrón en sus variaciones aparentemente caprichosas; una vez estudiado el esquema y el estilo de juego del rival los técnicos béticos tratan, como es natural, de hacer el partido tan inccómodo como es posible al rival:
- Si este gusta de tener el balón, eligen ir siempre a la presión hombre a hombre (ejemplo: Real Sociedad). El esquema suele ser entonces una imagen en espejo del del otro equipo.
- Si el contrario en cambio disfruta más con espacios y juego veloz (ejemplo: Valencia), o si es demasiado arriesgada la primera opción, el Betis da un pasito atrás y permite la salida de balón del oponente con un hombre de más a cambio de ganar superioridad en defensa.

Según el dibujo rival y la opción elegida puede salir como resultado un esquema u otro para el Betis. Anoche el Alavés presentó un claro 4-4-2, y Setién planteó un valiente 4-4-2 para hacer parejas en todo el campo, además con jugadores especialmente ofensivos: Francis en el lateral, dos delanteros puros (pareja clásica de bajito rápido y tanque para jugar de espaldas), y, eso sí, dos falsos extremos que son de natural interiores, aunque jugaron la primera media hora a pie natural (Camarasa y Boudebouz). El equipo presionaría así:


Afortunadamente los béticos no jugaban un rígido 4-4-2 en ataque, sino que García se metía mucho entre los centrales, Fabián quedaba más adelantado, como interior (generalmente derecho), y Boudebouz y Camarasa alternaban la zona de ataque con posiciones retrasadas, de interior; los defensores alaveses quedaban sin parejas claras. El buen toque y las buenas costumbres de los béticos al sacar el balón (jugar con el portero, separarse...) lograban alargar las posesiones béticas, y las basculaciones locales hacia las bandas para presionar eran castigadas con frecuentes y muy buenos cambios de juego. El Betis, en suma, dominó el balón y logró filtrar un buen puñado de pases a la espalda de la adelantada defensa vasca. Hubo pocas ocasiones en ambas áreas, pero el Betis tuvo las mejores y las aprovechó (0-2 al descanso).

Segundo tiempo
Con poco ya que perder el Alavés se va arriba con todo y presiona sin medida a un Betis que mantiene la línea defensiva alta pero pierde pronto el balón. Ante el agobio y el descontrol del juego, muy trabado en el centro, de posesiones breves y con grandes espacios a la espalda de las defensas, Setién pasa al modo un hombre de más atrás y organiza un 5-4-1 (3-4-3 en ataque) con Amat como central izquierdo, luego Tello como extremo izquierdo (Boudebouz ya cambiado para ello a la derecha) y finalmente León arriba. El Betis recibe un gol y pasa un mal rato, pero el gol de Loren y el cansancio privan de fe al Alavés –pese a acabar con solo tres defensas– y el tramo final es tranquilo. 

Jugador por jugador
Adán: Bien con los pies, una vez más, y arriesga (aunque nos hayamos habituado). Remiso a salir y bien bajo palos.
Francis: Aún es desbordable en defensa, pero en ataque da mucho.
Mandi: En su mejor estado de forma desde que llegó al Betis.
Bartra: Es muy bueno.
Junior: Cumplidor, sobre todo en defensa.
Camarasa: El hombre ya está negado. Hizo cositas buenas.
Fabián: Es con diferencia el jugador más importante en la construcción del juego. Como mediocentro ofensivo de un doble pivote se le ve cómodo.
García: Aseado partido, de pelea.
Boudebouz: Por fin va sumando pases profundos a su juego pinturero, pero debe aportar más. Peleón, a cambio.
Castro: El control que falló al inicio (a pase de Boudebouz) puede marcar negativamente su fin de temporada. Irrelevante.
Loren: Cuando parecía haber sido una estrella fugaz pegó un puñetazo sobre la mesa. Gran partido dentro y fuera del área. Tiene unos metritos de arrancada muy interesantes para un delantero centro.

Amat: Decente, pese a la opinión general.
Tello: Irregular.
León: Poco, esta vez, pero merece jugar más.

El detalle
Una vez más los dos equipos vistieron colores demasiados parecidos. Y arco iris hay.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 10 de marzo de 2018

Valencia C.F. 2 - Betis 0: unas breves notas

La manta pequeña de Setién
Vista en diferido y con mucho retraso la derrota del Betis en Valencia vale al pena hacer algunas anotaciones sobre el partido.

Aunque aquí no somos muy partidarios de analizar los partidos desde las alineaciones es evidente que Setién tomó en ella medidas para que la dinámica fuese muy diferente de la del encuentro de ida ante los levantinos, e incluso que la de encuentros más o menos recientes. Cualquier esquema puede ser ofensivo o defensivo según los jugadores que ocupen sus posiciones, y las intenciones del cántabro fueron muy defensivas a la vista de la planilla del domingo pasado: no solo jugaron tres centrales prácticamente puros, sino dos carrileros con mucha más vocación defensiva que ofensiva –Barragán y Junior, en lugar de Francis y Durmisi, por ejemplo– y, sobre todo, un mediocentro muy posicional y defensivo, como es Javi García. Pese a que el murciano hizo un partido aseado con balón y a que la baja de Guardado pudiese justificar su presencia, el hecho de jugar con tres centrales (y no dos) por detrás lo obliga a un juego entre líneas –mucho más difícil que ver el juego simplemente de cara– para el que no está capacitado.

Pese a ello el Betis se ubicó bien en ataque, a partir de un 3-4-3 (5-4-1 en defensa) en el que Fabián y el citado García ocupaban el doble pivote, y Joaquín (izquierda) y Camarasa los flancos de la delantera; incluso su cuidado del balón fue mucho mejor de lo que podía suponerse en vista de tal alineación: el trabajo da sus frutos, y este equipo es capaz de tocar bien la pelota y practicar un correcto juego de posición en casi todas las circunstancias. El Valencia jugó su cerrado 4-4-2 habitual, sin problema alguno en cederle el balón al Betis (más aún tras el 2-0 apenas iniciado el segundo tiempo), y los equipos quedaron emparejados con claridad en ataque y defensa: Loren ensuciaría la salida de los dos centrales valencianistas como Rodrigo y Mina la de los tres centrales béticos; Fabián y García quedarían ante Parejo y Kondogbia, los laterales valencianistas serían marcados y marcarían a Joaquín y Camarasa, y los carrileros béticos defenderían, bien atrás, a los extremos locales. En la imagen, el 5-4-1 defensivo del Betis: emparejamientos en negro y superioridades/inferioridades en rojo.


El punto inferior de calidad ofensiva produjo en el Betis, por segundo partido consecutivo, falta de ritmo de circulación de balón, de suerte que toda ventaja conseguida en la salida de este acababa cancelada por el buen repliegue valencianista. El buen toque general y el, a veces, exquisito de Fabián y Joaquín era muy estético y académico pero casi nunca ponía en problemas al trabajadísimo sistema defensivo valenciano, siempre en superioridad numérica. La manta pequeña tapaba los pies del Betis (el partido no se parecía en nada al 3-6 de la ida) pero le destapaba la cabeza: lejos queda la brutal producción ofensiva del Betis de la primera vuelta.

Aunque el Valencia no lograba gran cosa en sus ataques posicionales, atascada la salida en conducción de sus centrales por sus propios mediocentros, poco le importaba porque las veces que lograba salir de la presión tras pérdida bética llegaba, a toda velocidad, en superioridad numérica arriba. Estos sí son riesgos propios del sistema de juego bético, y la jugada del 1-0 fue paradigmática: varios errores consecutivos pusieron en bandeja el gol por la vía favorita de Marcelino, el castigo del fallo ajeno. En este caso: primero el equipo está mal situado para esa contrapresión tras la pérdida (y no es precisamente Mandi, que reacciona bien, el culpable); luego no molesta al conductor del balón por el carril central; y finalmente Amat yerra al corte.




En la segunda parte Setién trató de cambiar el curso del partido con alteraciones del esquema: primero un 3-1-4-2 con Castro y Loren arriba y Joaquín y Fabián como interiores, y luego un 4-4-2 para ir a la presión alta siempre, con Tello y Joaquín como extremos, pero el Valencia siempre tuvo el dominio táctico.

Aprovechamos esta entrada para advertir de que los próximos partidos serán analizados probablemente también con bastante retraso. Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

viernes, 2 de marzo de 2018

Betis 0 - Real Sociedad 0 (26ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Mandi, Bartra, Junior; Francis, Fabián, Javi García, Durmisi; Boudebouz (Joaquín, m. 68); Sergio León (Rubén Castro, m. 68) y Tello (Camarasa, m. 83).
REAL SOCIEDAD: Moyá; Odriozola, Llorente, Héctor Moreno, De la Bella; Zubeldia; Illarra, Zurutuza (Guridi, m. 65); Canales, Oyarzabal (Bautista, m. 91) y Juanmi (Januzaz, m. 72).
Árbitro: González González (Castellano-Leonés). Mostró tarjeta amarilla a Serio León y Bartra.
40.000 espectadores pese a la noche desapacible de agua y viento racheado en el Benito Villamarín.

Betis y Real jugaron anoche un partido muy igualado y de alto ritmo en el que dos equipos quisieron quitar la pelota al rival y lograron su objetivo: no la tuvo ninguno.

Minutos 1 al 83
Salvo en el resultado el partido fue semejante a otros (como el del Girona) en los que los dos equipos presionan muy arriba e intentan hacerse con el control del balón. Y es que la Real de Eusebio, como el Betis, trata de practicar el juego de posición, y para ello fue a la presión alta e intentó cuidar la posesión del balón desde su conocidísimo 4-3-3, algo más defensivo con Zubeldia de mediocentro posicional que cuando Prieto atrasaba a Illarra.

Setién, al que cada vez es más difícil no ya adivinar la alineación sino el esquema de juego (pues lo cambia cada partido, algo que nos parece muy correcto una vez el equipo ya está estabilizado en un modo de jugar), aceptó el reto y montó una formación en espejo del esquema realista: si el 4-3-3 de los visitantes suele desplegarse en ataque en un 2-1-4-3 (contando así: centrales-mediocentro-interiores y laterales-delanteros), el Betis montaba un clarísimo 3-4-1-2, de modo que durante todo el partido los equipos se perseguirían mutuamente en duelos prácticamente individuales; el más espectacular fue el de Junior contra un gran Canales, pero también Durmisi quedó ante Odriozola, Fabián contra Zurutuza, Javi García ante Illarra, etc. Una de las ventajas tácticas del esquema de cinco fue atar con más facilidad a los altísimos laterales realistas, y en particular ahorrar al extremo izquierdo bético el martirio de perseguir a Odriozola: un carrilero quedaba mejor colocado para ello. Los emparejamientos resultarían como sigue con balón en pies de la Real (similares a la inversa):


Aunque la situación es formalmente un arriesgado uno contra uno que deja expuesta a la defensa a igualdad numérica, como es natural la presión de unos y otros no fue siempre atosigante y los defensores, como se intuye en el esquema, toman posiciones más o menos intermedias entre rivales,  atrasadas y basculadas lateralmente, con menos ambición de robo de balón, para: no vender su espalda (véase Rakitic vs. Fabián ante el Barça), poder hacer ayudas y cruces sobre jugadores que no sean su par, cerrar líneas de pase por dentro, y mitigar esa exposición a los balones largos de los porteros –delanteros contra defensas en igualdad numérica– con cierta protección de los centrales. Aun así ambas defensas hubieron de jugar en arriesgada igualdad y con muchos metros a su espalda; los rápidos centrales del Betis, en particular, hicieron un gran partido defensivo, incluidos muchos despejes ante balones cruzados al inicio y varios cruces in extremis en la segunda parte.

En cuanto a nombres, aunque formalmente el equipo de Setién era similar al que aquí le criticamos cuando lo alineó ante el Villarreal, por varias razones era esperable (y así sucedió) mejor manejo de balón, pese al descanso de Joaquín: García es más centrocampista que Amat y Junior más ofensivo que Feddal; por demás la baja de Guardado daba pocas alternativas. Además, y aunque García estorbó demasiadas veces al meterse entre los centrales (y tres ya son demasiados), el esquema 3-4-1-2 espacia mejor a los atacantes que el 3-1-4-2 de aquel día.

El resultado de las presiones altas de ambos equipos, en todo caso, fueron muchos balones largos de los porteros hacia los puntas. Setién y Eusebio, previendo un partido abierto, metieron velocidad arriba, pero se olvidaron del clásico tanque que baja balones (ni León ni menos aún Oyarzábal lo son), de modo que las defensas se impusieron casi siempre por alto, y la velocidad de Bartra o Junior ahorró problemas al Betis en espacios abiertos.

Tras un arranque de partido muy fuerte de la Real el Betis tuvo cierto control del juego, aun igualado este, hasta mediado el segundo tiempo.

Últimos diez minutos
Tras los cambios el Betis queda con Camarasa y García en el doble pivote, Fabián (cansado) como fantasista y Joaquín y Castro arriba. El equipo da un paso atrás y no logra cazar ninguna contra, aunque tampoco pasa graves apuros.

Jugador por jugador
Adán: Buen partido con los pies, aunque anduvo cerca de provocar infartos en la grada. Solo aceptable en las salidas (no por fallar, sino por hacer pocas). Gracias a sus centrales y aunque pasó peligros apenas tuvo trabajo real bajo palos.
Mandi: Buen partido, aunque algo lento.
Bartra: Enorme partido defensivo, por alto y por bajo.
Junior: Se consolida con un partido de notable alto en una nueva posición en el primer equipo (aunque no para él). Su tremenda potencia física le permitió sujetar aceptablemente a un gran Canales e incluso rematar con peligro un par de veces pese a jugar como defensa puro. Está por ver si mantendrá esta hiperconcentración cuando lleve más partidos.
Francis: Muy cómodo en el puesto de carrilero. Bien con balón.
Fabián: El Betis duró en ataque lo que duró él.
García: Aceptable en ataque, aunque con tres centrales detrás se le nota algo fuera de sitio. Peleó bien.
Durmisi: Paró a Odriozola, que no es poco, pero en ataque ya ni siquiera encara.
Boudebouz: En un puesto perfecto para él hizo circular bien el balón, aunque casi siempre hacia atrás. Es muy bueno y hace cosas muy bonitas, pero ¿cuántos goles y asistencias lleva?
Tello: La imagen en negativo de Boudebouz: la gente le pitó alguna vez por quitar la pierna o por alguna torpeza con balón, pero al final quien llevó peligro fue él y solo él.
León: Sin suerte en alguna contra.

Joaquín: Mejoró el trato de balón.
Castro: Sin suministro, muy poco.
Camarasa: .

Setién: Aunque el empate frustre el equipo es cada vez más sólido.

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martes, 27 de febrero de 2018

Levante 0 - Betis 2 (25ª jornada de LaLiga)

LEVANTE (0): Oier; Coke, Chema, Postigo (Rochina, m. 78), Luna; Morales, Lerma, Doukouré, Jason (Ivi, m. 57); Sadiku (Pazzini, m. 64) y Roger.
BETIS (2): Adán; Francis, Mandi, Bartra, Junior; Boudebouz (Camarasa, m. 69), Fabián, Javi García, Joaquín (Barragán, m. 76); Sergio León y Loren (Tello, m. 64).
Goles: 0-1, m. 55: Chema (p.p.). 0-2, m. 69: Sergio León.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Mandi, Sadiku, Loren, Lerma, Roger, Chema y Doukouré.
11.000 espectadores, con presencia de aficionados verdiblancos. Noche fría y buen césped.

Tras realizar una discreta primera parte y una buena segunda el Betis venció esta noche al Levante con holgura. Quienes prefieran ver la botella medio vacía pueden poner el acento en el bajísimo estado de forma del equipo valenciano y en las ocasiones de que disfrutaron en ciertos momentos del partido, pero hay que hacer notar también que el Betis, plagado además de canteranos de diferentes generaciones, supo gobernar el partido –tras aprovechar sus opciones– con un juego estético y cada vez más colectivo.

Primera parte
En ello tiene bastante que ver el trabajo de José Juan Romero, cuyos elementos ascendidos al primer equipo (hoy Junior, Francis y Loren en el campo) no solo no desentonan sino que están entre los que mejor asumidos tienen ciertos conceptos del juego de posición, como la presión postpérdida o la atracción de rivales antes de soltar el balón, virtudes que ya se notaron y fueron comentadas en la pretemporada. Gracias a ellos y a jugadores como Mandi o Bartra, también muy cómodos en este estilo, el Betis dominó aplastantemente la posesión del balón en la primera media hora de partido. Durante esa fase el Betis, con un juego de posición de manual, llegó con regularidad al balcón del área del Levante, aunque pocas veces supo terminar con verdadero peliigro, en gran parte debido al desacierto de sus dos delanteros.

El Betis salía en superioridad con facilidad. Jugaba un claro y muy ofensivo 4-4-2, con los extremos a pie cambiado; uno de sus mediocentros, afortunadamente muy móviles (un 4-4-2 con los mediocentros paralelos suele ser mala cosa), acudía siempre a la base de la jugada para hacer tres contra dos ante la pareja de puntas del cerrado 4-4-2 elegido por Muñiz, entrenador de de los levantinistas; unas veces era Fabián quien se metía a la derecha de los centrales, y otras García quien hacía lavolpiana. Como resultado bien Mandi o bien Bartra salían en conducción y, con el apoyo de unos laterales muy altos, las triangulaciones de unos extremos muy metidos por dentro y de calidad (Joaquín y Boudebouz) y buenos cambios de juego de Fabián, lograban llegar en ventaja a tres cuartos; allí las patadas de los locales, la falta de tino de León y la ausencia de Loren hacían desaparecer el peligro.

El Betis hacía una aceptable, aunque mejorable, presión tras pérdida, que por cierto hacía parecer al Levante aún peor técnicamente de lo que ya es; sin embargo (riesgos del sistema) las pocas veces que el Levante salió de esa presión llevó peligro gracias a la velocidad por banda de Morales. Con el paso de los minutos además el Betis hizo circular más lentamente el balón y el Levante supo mejorar su presión en banda, resultando una posesión más equilibrada y un balance final de ocasiones igualado, si no favorable a los locales.

Segunda parte
Sin embargo el balance de ocasiones no lo es todo, y en la segunda mitad aparecieron ciertas virtudes poco visibles del toque de balón desde atrás de un equipo como el Betis de Setién. Tras retomar el mando del partido y marcar, pronto y con cierta fortuna, el 0-1, el Betis obliga al Levante a ir muy arriba a por él y surge una de esas ventajas: un simple balón largo de Adán coge a la defensa del Levante en campo enemigo y emparejada en un arriesgado hombre a hombre; la velocidad y pegada (fortísima) de León hacen el resto.

Surge desde ahí una segunda ventaja del toque bético: a un Levante desmoralizado y cansado de correr tras el balón se le hace larguísimo y anchísimo el campo, y el Betis sigue tocando con paciencia y abriendo espacios a los que los locales nunca llegan. Pese a desperdiciar varias contras claras el Betis alcanza el final del partido con total comodidad. Para entonces Muñiz (pie y medio en la calle) jugaba ya con tres defensas, mientras que Setién terminó montando un 4-2-3-1 con Camarasa como mediapunta, Barragán por detrás de Francis, y Tello en el extremo izquierdo.

Jugador por jugador
Adán: Asistencia y portería a cero. Buen partido con pies y manos, e incluso en las salidas.
Francis: Su partido más completo, aunque pasó algún apuro defensivo con Morales.
Mandi: Esta vez no se le puede acusar de no aparecer en las fotos: salvó el empate casi bajo palos y rondó el gol un par de veces a balón parado.
Bartra: Pese a algunos errores en pases por dentro dio de nuevo dos cosas importantes: salida en conducción y anticipación cuando se defiende hacia delante. Rápido.
Junior: Seguro en defensa y aceptable, aunque poco vistoso, en ataque.
Boudebouz: Sigue sin aportar lo que de él se espera en tres cuartos, pero está ya integrado en la dinámica defensiva y ofensiva del equipo, y eso con su calidad es importante.
Fabián: Gran partido, pese a fallar un par de asistencias al final. Su toque continuo desquicia y desfonda a los rivales.
Javi García: Flojo con balón, bien sin él. Le cuesta un mundo darse la vuelta; otros mediocentros parecen tener ojos en la nuca, pero él no.
Joaquín: Bien de nuevo, en su línea de la temporada.
Loren: Ganó presencia con los minutos, pero aun así se le vio poco.
León: Mucho más bullicioso y peleón que su compañero, aprovechó su tremenda velocidad en las pocas ocasiones en que tuvo campo para correr, aunque sin él estuvo espeso.. Es una pena que casi nunca dispare de zurda.

Tello: Pocas intervenciones, pero buenas.
Camarasa: Si no es capaz de jugar bien de mediapunta, a campo abierto, fresco y ante un rival muerto, ¿cuándo lo hará? Carece de la técnica necesaria para ser mediocampista en este Betis. Debe ser traspasado a la mayor brevedad.
Barragán: Minutos de la basura. Bien.

Setién: Hay que reconocerle su apuesta por el buen juego y por los canteranos: en la alineación inicial había seis, tres de ellos debutantes con él.

El detalle: Rubén Castro no habrá salido muy contento del estadio. Y en la primera mitad se le echó de menos.

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lunes, 19 de febrero de 2018

Betis 3 - Real Madrid 5 (24ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Adán; Barragán, Mandi, Bartra, Amat (Javi García, m. 75), Junior; Boudebouz (Tello, m. 80), Fabián, Guardado (Sergio León, m. 80), Joaquín; y Loren.
REAL MADRID (5): Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo (Theo, m. 28); Lucas Vázquez, Casemiro, Kovacic, Asensio; Bale (Isco, m. 72) y Cristiano Ronaldo (Benzema, m. 89).
0-1, m. 10: Asensio. 1-1, m. 33: Mandi. 2-1, m. 37: Nacho, en propia puerta. 2-2, m. 50: Sergio Ramos. 2-3, m. 58: Asensio. 2-4, m. 65: Cristiano. 3-4, m. 84: Sergio León. 3-5, m. 91: Benzema.
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Barragán, Loren, Junior, Nacho, Sergio Ramos, Bale y Casemiro.
53.500 espectadores y buen ambiente en el estadio Benito Villamarín.

Una primera parte demasiado buena y una mala segunda acabaron en abultada derrota del Betis ante el Madrid de Zidane, en un partido con semejanzas al jugado ante el Barcelona hace un mes: el Betis gastó su físico demasiado pronto y el banquillo no supo reaccionar para paliar las consecuencias.

Y es que, como entonces, el Betis mantuvo a raya –esta vez se impuso con claridad– durante medio partido a un rival de la máxima calidad, pero acabó recibiendo cinco goles. La causa, como entonces, debe buscarse en un exceso de entrega física en la primera mitad que tiene cierta relación con el modelo de juego. Los grandes equipos que son referencia en el llamado juego de posición, como actualmente el Barcelona o el Manchester City, basan su dominio del juego no solo en su calidad técnica para mantener largas posesiones de balón sino en una fuerte presión tras perderlo que acorta las posesiones rivales –acción facilitada por haber encerrado antes al enemigo–. El círculo virtuoso que se provoca permite que esa presión, muy breve, se pueda hacer con esfuerzos muy intensos, pues las largas posesiones propias dan tiempo a descansar mientras es el rival el que corre tras la pelota. Pero cuando tu rival es igual o mejor que tú –técnica y físicamente– ni es fácil alargar esas posesiones y encerrarlo contra su área ni, menos aún, arrebatarle rápidamente el balón, por lo que tu desgaste físico es muy superior al que se sufre ante, digamos, un Levante o un Deportivo, así que el partido se le puede hacer muy largo al equipo que juega así y no a su rival. Es lo que le ha sucedido al Betis en ambos partidos: una forma más de perder ante Madrid y Barça.

Primer tiempo
Mientras duraron las pilas a sus centrocampistas el Betis fue superior al Madrid, y ello pese a recibir un gol pronto. Zidane, cuya incompetencia táctica está arruinando la temporada de su equipo, volvió a reincidir en el error de situar como puntas a dos jugadores más capacitados para correr de cara con espacios que para servir de referencia en punta, como son Bale y Cristiano. Tras ellos montó dos líneas de cuatro con Asensio y Lucas Vázquez a pie natural, Casemiro y Kovacic en el doble pivote y Ceballos en su lugar habitual en el banquillo, pese a lo tentador de hacerlo jugar en el Villamarín.

Enfrente Setién desechó su 5-3-2 para acomodar su sistema defensivo a la doble punta madridista: sí dejaba sus tres centrales ante dos delanteros, pero para ello sus carrileros habrían de emparejarse no con los laterales rivales (como el día del Dépor) sino con sus extremos, y por tanto Boudebouz y Joaquín, ambos a pie cambiado, tendrían que seguir a los laterales. El Betis se situaba pues en un claro 5-4-1, por demás un esquema que acomoda mejor a Fabián y Guardado y facilita la salida en conducción de los centrales. Una ventaja adicional de jugar con tres atrás es que los laterales atacan muy arriba (Joaquín y Boudebouz se metían por dentro para dejarles espacio) y eso provoca problemas a los sistemas rivales de cuatro defensas, pues obligan a los extremos a demasiado recorrido para seguirlos. Ocurrió ayer con Junior, que encontró mil veces una autopista por la zona que Carvajal dejaba expedita al cerrarse: así llegaron dos goles.

El Madrid defendió en el primer tiempo desde ese 4-4-2 con una actitud bastante pasiva –no diremos andando, pero casi– y el bloque bastante bajo, a la espera de cazar algún contragolpe. Cuando era el Betis el que defendía en estático Setién, con buen criterio y según las posiciones vistas arriba, no se lanzó a la presión alta permanente hombre a hombre, sino que mantuvo el bloque a altura media para no ofrecer a Bale y Cristiano los espacios que destrozaron hace un año al Betis de Poyet.


A costa de un alto desgaste físico y con gran calidad en la circulación del balón (mucho trabajo de rondo ahí) el Betis dominó claramente esa primera mitad y salió de ella con un corto 2-1.

Minutos 45 al 65
Zidane ordena zafarrancho y el Madrid, muy poco desgastado, se lanza a la presión alta y empata muy pronto. El Betis mantiene inicialmente el pulso pero entra en un tipo de partido que no le interesa: un correcalles a campo abierto en el que el superior físico (también en velocidad) de los madridistas se impone. Ciertamente la elección no era fácil: muchas veces hemos afeado aquí al equipo no aprovechar con velocidad los espacios ofrecidos por un rival cuando presiona arriba, y el Betis rondó contragolpes peligrosísimos, pero las ocasiones que llegaron fueron madridistas y tres de las cinco más claras acabaron dentro. Boudebouz se emparejaba ya con demasiada frecuencia con Ramos para pasar a la presión alta, Barragán quedaba ante Theo y Asensio se metía por dentro para quedar en igualdad numérica ante una defensa bética impotente.

Pese al evidente desgaste de los béticos Setién no hace cambios hasta el minuto 75.

Minutos 65 al final
El Madrid vuelve al modo reserva, pasa a un 4-2-3-1 con Isco como mediapunta y deja pasar los minutos sin demasiados apuros hasta que una jugada aislada lleva el 3-4 y anima unos minutos. Antes el técnico bético había pasado al 4-3-3 con García como mediocentro, León y Tello como extremos y Joaquín y Fabián (más atrasado) como interiores.

Adán: Bien en varias salidas por bajo, pero sigue parando poquito de lo que le llega. El gol de Cristiano, en particular, era parable. 
Barragán: Jugó bien el balón, pero casi nunca profundizó. 
Mandi: Poca presencia defensiva. 
Bartra: Pasada la excitación de los primeros días llegaron los errores que le afearon en Dortmund. Aun así es evidente que da mucha calidad a la salida de balón (especialmente en conducciones interiores) y agresividad defensiva. 
Amat: Aceptable partido. Si sigue como central izquierdo debe dejar el vicio de conducir siempre hacia dentro. 
Junior: Buen partido. Aprovechó su pasillo gracias a su potencia: un semigol y una asistencia. 
Boudebouz: Por fin deja ver su enorme calidad con balón. Hay que darle tiempo, pero convendría que
su fútbol fuese más dañino para el rival y que siguiese a su par siempre. 
Fabián: Juega muy bien al fútbol. 
Guardado: Va recuperando sensaciones. Da gusto verlo tocar el balón en largo o corto. 
Joaquín: Gran primera parte pero desaparecido en la segunda. Está sorprendentemente rápido. 
Loren: Buena impresión. Maneja bien cuerpo y balón y remata siempre con mala intención. 

Javi García: Buenos minutos. 
Sergio León: Otro gol. ¿Lo quitarán? 
Tello: Poquita aportación. 

Setién: Va tocando teclas, a nuestro entender correctamente. Su tardanza en los cambios es sin embargo difícil de entender.

Los comentarios son bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

jueves, 15 de febrero de 2018

Deportivo de La Coruña 0 - Betis 1 (23ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO (0): Rubén; Juanfran, Bóveda, Albentosa, Luisinho; Fede Valverde (Borges, m. 18), Krohn-Dehli (Mosquera, m. 77); Lucas Pérez, Adrián, Bakkali (Fede Cartabia, m. 61); y Andone. BETIS (1): Adán; Mandi, Bartra, Amat; Guardado (Javi García, m. 83); Francis, Fabián, Joaquín, Junior; Boudebouz (Tello, m. 64) y Loren (Sergio León, m. 74). 0-1, m. 53: Loren.
 Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó a Bakkali y Albentosa.
Estadio de Riazor.
Buenas condiciones para el fútbol.

Aunque tarde, merece la pena hacer algunas consideraciones sobre la victoria del Betis en Riazor el pasado lunes.

Ante todo digamos que el partido fue de nivel bajo, y el Betis no superó (más bien lo contrario) a un rival nervioso y de menos calidad que lo prometido por su sobrevalorada plantilla. Sin embargo no parece tampoco adecuado caer en el hipercriticismo de quienes se quejan de que el Betis gane sin jugar bien pero también lo harían (más, sin duda) si jugase bonito y perdiese: un Betis plagado de canteranos y a priori en casi nada mejor que su rival –hace poco el Dépor se adelantó a los béticos en la puja por Lucas Pérez– mantuvo a raya a un equipo hipermotivado que rozó la violencia consentida y que fue incapaz de hacer valer la leyenda de la victoria segura de un nuevo entrenador, Clarence Seedorf.

Para ello, y pese a la opinión generalizada, Setién recuperó en su (sorprendente) alineación el cuidado por el balón. Si bien extrañaron las apariciones de Junior y Boudebouz, el equipo resultante pudo perfectamente haberse ordenado en un 4-3-3, de modo que las acusaciones y piropos a la flexibilidad de Setién por jugar con tres centrales pertenecen más al mundo de la polémica periodística que al del fútbol real, y de hecho el equipo quedó ordenado en ataque (y esta vez también en defensa) exactamente como hace meses ante el Levante, partido ganado por cierto 4-0:


Cambien algunos nombres (como por ejemplo Boudebouz por León o Bartra por García) y la ubicación de los béticos será exactamente la de entonces, como denotan las posiciones medias ante el Dépor: pocas veces un esquema teórico fue tan real.


El cambio individual más relevante respecto al domingo anterior ante el Villarreal es fundamental: en este esquema es importante en posesión que el mediocentro juegue lejos de los defensas y sea capaz de girarse y jugar como un interior, y eso Guardado lo hace mucho mejor que Amat. De ahí derivó la notable fluidez del Betis con balón e incluso la brillantez en algunos tramos, como el inicio de la segunda parte, justamente hasta el gol de Loren.

Posicionalmente el Betis, con los carrileros (extremos más bien) muy altos en ataque, se espaciaba bien, pese a su esquema poco ortodoxo. En defensa y ataque quedaba emparejado uno contra uno sobre el 4-2-3-1 de los gallegos, por lo que unos y otros defendieron casi hombre contra hombre.


En el Deportivo de inicio Lucas ocupó el extremo derecho y Bakkali el izquierdo, con Adrián en la mediapunta. Tras el descanso Seedorf buscó más presencia ofensiva con Adrián en la izquierda y Lucas ya arriba junto a Andone. Cartabia, desde la hora de juego, ocupó el extremo derecho.

 El Betis mejoró sustancialmente su manejo de balón respecto al partido ante el Villarreal y trató de apretar siempre muy arriba, con más convicción (y riesgo) que su rival, a costa de conceder ataques en igualdad a un Dépor que elaboraba poco y buscaba balones a la espalda de la adelantada defensa bética. Los béticos adolecieron en ciertos tramos de un defecto habitual: conservar el balón sin tratar de amenazar la portería rival, en algunos casos de modo demasiado evidente. Observen cómo en el minuto 8 Mandi renuncia inexplicablemente a salir en conducción y juega muy atrás con su portero, que se ve obligado al patadón.


O cómo en el 72 Guardado renuncia a un claro contragolpe en 4 contra 4 y permite al Deportivo reorganizarse sin castigo tras haber arriesgado Fabián para lograr esa opción de ventaja:


A partir de la hora de juego ese conservadurismo con balón convirtió el partido en una sucesión de posesiones inocuas del Betis y contragolpes más o menos peligrosos de los locales, hasta perder el Betis por completo el control del juego en los últimos minutos, en los que bien pudo llegar, cuando menos, el empate. Para entonces Setién había dado un paso atrás y encajado un 5-4-1 con Tello a la derecha y Fabián y García en el doble pivote.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos, pero una soberana cantada suya pudo costar un gol pronto. Su técnica de despeje de puños es una lotería; algún día escribiremos largamente sobre el asunto.
Mandi: En su línea habitual, mejor con balón que sin él.
Bartra: No es un central al uso pero es muy adecuado para este modelo de juego: excelente en la conducción, rápido y con muy buen manejo de balón. ¿Acabará de mediocentro?
Amat: Buen partido en un perfil incómodo.
Guardado: Mejoró respecto a partidos anteriores, aunque cuando se le agotan las pilas baja muchísimo.
Francis: Cómodo con tres centrales detrás. Aceptable.
Fabián: Ha mejorado en el choque, algo importante.
Joaquín: Fue el único capaz de romper líneas, pero terminó muy poco.
Junior: Mostró las virtudes y defectos que se le ven en el filial: potencia física, movilidad, buenos movimientos y técnica limitada. Buena, aunque afortunada, asistencia.
Boudebouz: Jugó casi de delantero. Ha simplificado tanto su fútbol que casi no se le reconoce. La soltó bien, aunque casi siempre de espaldas a puerta.
Loren: Precisamente le vendría bien simplificar su fútbol fuera del área, donde se enredó y aportó poco. Muy peligroso en el remate.

Tello: Dio alguna salida al juego, pero apenas asomó arriba.
León: Escasa aportación.
García: La tocó bien y aguantó el sitio.

Setién: Su equipo volvió a su camino, aunque con evidentes limitaciones. Valiente en contar con canteranos.

El detalle: Está bien hacer pocas faltas para no sufrir a balón parado, pero tampoco habla bien de un equipo no haber hecho una sola al descanso mientras el rival te cose a patadas. El jogo bonito no está reñido con ir fuerte al balón.

Los comentarios son bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 5 de febrero de 2018

Betis 2 - Villarreal 1 (22ª jornada de LaLiga)

BETIS(2): Adán; Mandi, Bartra (Javi García, m. 70), Feddal (Camarasa, m. 54); Amat; Barragán, Fabián, Guardado, Durmisi; Loren y Rubén Castro (Sergio León, m.63).
VILLARREAL (0): Asenjo; Mario, Bonera, Víctor Ruiz, J. Costa; Samu Castillejo (Javi Fuego m. 73), Rodri, Trigueros (Cheryshev, m. 63);  Formals; Unal (Álvaro, m. 35) y Bacca.
Goles: 1-0, m. 46: Loren. 2-0, m. 65: Loren. 2-1, m. 79: Bacca, de penalti.
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castellano-Manchego). Mostró tarjeta amarilla a Mario, Rodri y Barragán. Roja directa a Bonera en el minuto 30.
Excelente entrada (50.000 espectadores) en el estadio Benito Villamarín.

Setién retrasa un año el reloj del Betis
El buen resultado conseguido el sábado ante uno de los equipos más en forma de la Liga no debe esconder el deficiente partido realizado por los béticos y las consecuencias negativas que puede traer este. La lamentable lesión de Feddal no fue la única mala noticia del encuentro.

La primera de ellas fue la extrañísima alineación planteada por Setién. Es difícil no hacer retorcidas lecturas conspiranoicas de un once por el que el cántabro, hombre de fuerte personalidad, capitulaba públicamente ante prensa y directiva. El entrenador había afirmado repetidamente que el problema del altísimo número de goles recibidos no procedía del modelo de juego, y había señalado por la vía de los hechos al centro del campo, con constantes cambios en el sector durante meses e intentos confesos de fichar a Ceballos y (según este) a Roque Mesa, mientras el cuarteto trasero permanecía intocable. Sin embargo la directiva dio de alta en la ventana de fichajes a un defensa y dos delanteros, y Setién, sorprendentemente, colocó a los tres en la alineación titular: Bartra sin apenas entrenamientos, el canterano Loren Morón sin necesidad aparente (León era titular y acababa de mojar) y Castro tras varios partidos como suplente.

Igualmente extraña resultó la disposición del equipo. Lógico era sustituir a Javi García, en muy baja forma, por Amat; si bien este es un central más puro, y por tanto el cambio traía matices defensivos, el trabajo del mediocentro habría sido en el 4-3-3 usual bastante similar al de un central, y (sin De la Hoz en plantilla) no había nadie más para elegir. Ahora bien, al quedar Amat con tres centrales por detrás el equipo quedó colocado en un 3-1-4-2 que recordaba a los planteamientos ultradefensivos de Víctor Sánchez del Amo hace justamente un año, con Donk incrustado como cuerpo extraño por delante del trío de centrales. Tendente por naturaleza a jugar de cara, e incapaz pues de darse media vuelta como necesita un jugador de segunda línea, el catalán quedaba destinado a ser un escalón prescindible en la construcción del juego, a estorbar las salidas en conducción de Bartra y a fomentar los balones en largo hacia los dos delanteros –por añadidura el centro del campo bético quedaba en inferioridad numérica–. A cambio, el equipo saldría con más gente por detrás del balón, quedaría bien encajado para contrarrestar el 4-4-2 en rombo del rival y podría ganar segundas jugadas con su fuerza física.

Naturalmente es perfectamente lícito usar esas armas, propias de otros modelos de juego diferentes del propugnado hasta ahora por Setién, y de hecho aquí hemos defendido que el fútbol de posición (fútbol de ataque zonal y bien jugado, más bien) puede usarse flexiblemente, sin llevarlo necesariamente a posiciones extremas; sin embargo subvertir sus principios hasta ese punto de dejarlo irreconocible traerá problemas a este equipo, hecho para ese fútbol, a sus futbolistas, que serán presa de inseguridad y confusión, y al propio Setién, cuyo firme discurso sostenido hasta ahora quedará (quedó el sábado) contradicho por los hechos. Por demás el Betis ganó, sí, pero en casa, ante un rival de los de su liga y sin superar en juego ni ocasiones a un equipo que jugó una hora con diez; el resultado no debe ocultar sus graves problemas futbolísticos.

Primera media hora
En lo posicional el partido era fácil de analizar, y más aún gracias a la amable costumbre de los equipos –que los scouters rivales seguro agradecen– de fotografiar su esquema al inicio de cada tiempo:


Los citados 3-1-4-2 y 4-4-2 en rombo encajaban así:


Con parejas claras en casi todo el campo, solo Bartra y Rodri quedaban como hombres sin marca clara. El Betis quedaba dos contra dos arriba a costa de inferioridad en mediocampo. Su hombre libre en la salida de balón, Bartra, quedaría neutralizado por la posición de Amat:

Salida de balón: sobra un defensa.

Durante treinta minutos el Betis casi nunca lograría salir limpio de atrás; caía con facilidad en la tímida presión levantina sin necesidad de que los visitantes arriesgasen mucho en ella, de modo que llegó arriba poco y en inferioridad numérica. Sin mostrar, naturalmente, al desprecio por el esférico de tiempos de Víctor (el manejo pulcro del balón no se olvida de un día para otro), el Betis jugaba en largo más que nunca esta temporada y su porcentaje de errores en el pase casi duplicaba su media de esta:

Jornadas 1 a 21: 15`4% de errores en el pase

Primera parte del sábado: 28'3% de errores en el pase

El Betis sí mantenía su línea de atrás lejos de su portería e igualaba el juego a costa de un gran esfuerzo por ganar las segundas jugadas, muy frecuentes. En defensa posicional, eso sí, funcionaba bien: con las líneas bastante juntas, yendo pocas veces a la presión alta y usando (algunas buenas cosas tenía aquel entrenador) la basculación de los carrileros de la línea de cinco de tiempos de Víctor para ganar superioridad en el lado del balón, los locales pasaban muy pocos apuros defensivos.

El partido era igualado, disputado y físico.

Segunda media hora
Una feísima entrada a Castro deja al Villarreal con diez. Tras sustituir a un delantero por un central, queda en una especie de 4-3-1-1 (4-3-2 claro en defensa):


La mala disposición ofensiva del Betis permite sin embargo a los visitantes aliviar sus apuros: sus dos delanteros ensucian la salida de los cuatro centrales béticos y Rodri sigue disfrutando de su posición de escoba, sin nadie a quien marcar y por delante de la defensa. El Betis marca en una jugada aislada.

Última media hora
Tras la horrible lesión de Feddal Setién pasa a un 3-2-3-2 con Fabián y Guardado por detrás de Camarasa; el Villarreal arriesga con Cheryshev arriba y le cae el 2-0. Pese a su más lógica disposición ofensiva y a llevar muchos minutos con un hombre más, el Betis paga sus esfuerzos, encaja un gol y acaba pidiendo la hora.

El detalle
Aunque se puedan buscar razones particulares para cada caso (el recorrido exigido en Durmisi, la posición inhabitual en Amat, el debut en Bartra), la causa de la cantidad de jugadores del Betis que acabó con problemas musculares y de la caída física del equipo al final –al contrario de lo habitual y pese a jugar una hora con un hombre de más– hay que buscarla en cuestiones tácticas: el equipo corrió detrás del balón mucho más de lo que suele.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos en lo poco que tuvo. Jugó demasiadas veces en largo.
Mandi: Muy en su línea, bien en el pase y algo blando en defensa.
Bartra: Buen debut. Es rápido y maneja muy bien el balón.
Feddal: Su tendón de Aquiles venía avisando y no fue escuchado. Lesión fea y muy desgraciada para el equipo.
Amat: Con tanta gente por detrás no puede estar nada a gusto con balón.
Barragán: Bien, aunque se le exige demasiado en ataque.
Fabián: De lo mejorcito, otra tarde más.
Guardado: Toque y pundonor siempre, pero es una sombra del que empezó la temporada. ¿Víctima de la leyenda urbana de los picos de forma?
Durmisi: El fútbol combinativo no es lo suyo, definitivamente. Ha progresado en defensa.
Loren Morón: Resolvió el partido con un espectacular debut. Si hace lo que solía en el filial puede triunfar: tiene calidad técnica, corpulencia  y gol.
Castro: Aportó apenas toques para descargar el juego y ser víctima de la jugada de la expulsión.

Camarasa: Empezó fallando todo y luego mejoró. Sigue sin hacer progresar la jugada: le falta calidad.
León: Bullicioso.
García: Muy bajo de forma.

Setién: Se metió él solito en una lose lose situation. Ha ganado con la de otro, que es como perder. Ahora tiene un problema.

Los comentarios son bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.