jueves, 9 de marzo de 2017

Deportivo de La Coruña 1 - Betis 1 (partido aplazado de la 21ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO (1): Lux; Juanfran, Arribas, Sidnei (Albentosa, m. 66), Luisinho; Borges, Mosquera; Carles Gil (Ola John, m. 79), Emre Çolak, Fayçal Fajr (Joselu, m. 73); y Andone.
BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi; Brasanac (Rafa Navarro, m. 85), Rubén Pardo (Álex Martínez, m. 85), Donk (Petros, m. 61); Dani Ceballos; y Sanabria.
0-1, m. 70: Piccini. 1-1, m. 92: Borges, de penalti.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Exactamente como hace cuatro años, decidió corregir a la diosa Fortuna y compensar al rival del Betis por su mala suerte ante las porterías, labor que sigue sin corresponder a la diosa de la Justicia. Mostró tarjetas amarillas a Carles Gil, Andone, Albentosa, Mosquera, Donk, Rubén Pardo, Dani Ceballos, Adán y Mandi. 

Buena entrada y condiciones en Riazor.

Reprodujo el Betis en La Coruña, aumentado y corregido, el molde táctico que tan buen resultado como juego feo produjo en Málaga, y a punto estuvo de lograr el mismo resultado práctico. Queda por saber si la regresión de Víctor Sánchez del Amo hacia los planteamientos ultraconservadores de sus primeros partidos en el Betis quedará reservada a los partidos de fuera de casa, donde ciertamente su equipo había tenido pésimos resultados hasta Málaga, o también en el Villamarín el bético habrá de resignarse a sacrificar la estética (y casi la ética) futbolística en pos de unos inciertos réditos.

Y tales réditos son inciertos en primer lugar porque en estos dos partidos fuera de casa el Betis no se ha mostrado (ni en Málaga ni, menos aún, hoy) superior a sus rivales, ni en juego ni en ocasiones; y en segundo porque este tipo de juego no suele tener un gran vuelo, estadísticas en mano. Por demás, defender bien no tiene por qué estar reñido con cuidar el balón ni con un buen posicionamiento en ataque. Sí es probable que la presencia ayer de Donk y, en general, el planteamiento tuviesen relación con el recuerdo de la eliminatoria de Copa, perdida en Riazor a balón parado.

El exentrenador bético Mel, cuyo equipo mostró sus grandes carencias técnicas, puso sobre el campo un 4-2-3-1 en el que si bien los mediocentros trataban de escalonarse un poco carecían de la mínima calidad exigible para dar una aceptable fluidez ofensiva a su equipo. Víctor además priorizó la desactivación de los intentos de juego de los gallegos: dejó de nuevo en el banquillo a Castro y alineó a un equipo con seis defensas natos, si contamos a Durmisi, Piccini y Donk, con un solo delantero y sin extremos, situado en un, digamos, 3-1-4-1-1 en el que Pardo hacía de pivote por delante de la defensa, Brasanac (derecha) y Donk (sí, Donk) eran los interiores, Ceballos quedaba libre en ataque (preocupado en defensa del mediocentro más atrasado del Dépor) y Sanabria era una isla arriba. Los dos interiores béticos se dedicaban, junto a Pardo, a bloquear al mediocentro que se adelantase de los gallegos y al mediapunta Çolak, muy vigilado, logrando una superioridad numérica en esa zona que (pese a las caídas al interior de los extremos locales) generalmente logró neutralizar los ataques coruñeses.

Primeros veinticinco minutos
El Betis quedaba sin embargo pésimamente situado en ataque, y fue siempre parado por el sencillo 4-4-2 defensivo local. Con Piccini y Durmisi muy arriba, casi siempre tomados por los laterales deportivistas, tan solo Ceballos (en general excesivamente atrasado considerando que era segundo punta) y alguna llegada de Brasanac inquietaron al Dépor, y ello en los primeros veinticinco minutos. En ese tiempo, con la anuencia de un tímido equipo local, el Betis amasó al menos el balón, aunque su remate era muy escaso al tener un solo delantero y una segunda línea sin una mínima llegada arriba: los ataques por banda morían en centros al área sin objetivo.

Resto del partido
El Dépor sigue sin hacer un juego de una calidad aceptable pero sí aprieta al Betis y le gana la posesión. Sin ubicación, voluntad ni capacidad para manejar la pelota, los béticos dejan pasar los minutos de un feísimo partido en espera de un golpe de fortuna a balón parado, que efectivamente llega a más de veinte minutos del final.

Tras ese gol (y una clarísima ocasión de Ceballos) el equipo se mete cada vez más atrás. Víctor aprecia debilidad en las bandas y redobla su apuesta ultradefensiva: triplica laterales y monta un 5-4-1 con Tosca más Durmisi más Martínez por la izquierda y Mandi más Navarro más Piccini por la derecha. El Dépor aprieta y Álvarez Izquierdo decide que merecía el empate.


Jugador por jugador
Adán: Sigue remiso a las salidas. No anda fino: hoy estuvo a punto de tragarse un par de remates fuertes pero muy centrados.
Piccini: Otro gol (!) y alguna profundidad.
Mandi: Su blandura no es compensada por su buena salida de balón.
Pezzella: Menos acertado de lo habitual esta temporada. Cometió incluso algún error de bulto.
Tosca: De lo mejorcito atrás.
Durmisi: Barrió de nuevo la banda completa y fue la única vía de llegada en amplias fases del partido. Jugando como carrilero, donde oculta sus carencias defensivas, está muy por encima de la media del equipo.
Brasanac: Encontró espacios para alguna llegada arriba (tuvo una de las pocas ocasiones claras de la primera mitad) y mostró de nuevo un juego irregular con balón. Tapa campo.
Pardo: Muy mal. Con diferencia su peor partido desde que llegó a Sevilla. Ni pasó bien ni robó. Ausente.
Donk: Se escondió en un puesto imposible para un jugador como él, el de interior izquierdo. Nulidad ofensiva absoluta pues, y cierto empuje defensivo.
Ceballos: Es un tanto desconcertante, y significativo de los cambios extremos de planteamiento de Víctor, que pase en cinco días de ser pivote por delante de los centrales a segundo punta, sin jugar en su puesto natural de interior. Hizo cosas excelentes, pero naturalmente no tenía a quién dársela (sólo Piccini y Durmisi, con el que sí se asoció, se la pidieron en profundidad) y su juego se desaprovechó de nuevo.
Sanabria: Hemos repetido ya varias veces que tiene muy buenas condiciones físicas, y está por ver si le acompañan las técnicas. Lo que sí es seguro es que, a estas alturas iniciales de su carrera, tácticamente tiene muchísimo que mejorar. Por más que estuviese en inferioridad ante los centrales es decepcionante que no ofreciese un solo desmarque a Ceballos ni fuese capaz de rematar uno solo de los muchos centros al área que llovieron desde las bandas.

Petros: Mejoró algo a Donk en presencia ofensiva, cosa fácil.
Martínez: Poco tiempo para nada más que tratar de cerrar su banda.
Navarro: Menos tiempo aún.

Víctor Sánchez: Dejando a un lado gustos estéticos (los partidos de Málaga y Coruña han sido futbolísticamente insufribles) resultan desconcertantes sus volantazos tácticos, últimamente virando a lo ultraconservador. Es comprensible que quiera cerrar un poco más fuera de casa, pero de ahí a despreciar absolutamente el trato de balón y la lógica del posicionamiento ofensivo va un trecho muy largo.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 4 de marzo de 2017

Betis 2 - Real Sociedad 3 (26ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Adán; Rafa Navarro, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi; Petros (Joaquín, m. 66), Ceballos, Brasanac (Donk, m. 86); Jonas (Sanabria, m. 20) y Rubén Castro.
REAL SOCIEDAD (3): Rulli; Odriozola, Raúl Navas, Íñigo Martínez, Yuri; Illarramendi, Zurutuza (Granero, m. 80); Canales (Oyarzabal, m. 66), Xavi Prieto, Vela; y Bautista (Rodrígues, m. 75).
0-1, m. 9: Bautista. 1-1, m. 15: Mandi. 1-2, m. 25: Xabi Prieto. 2-2, m. 65: Sanabria. 2-3, m. 71: Xabi Prieto.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Mostró tarjeta amarilla a Pezzella, Joaquín, Donk, Dani Ceballos, Yuri e Illarramendi.
30.000 espectadores y frío en el Benito Villamarín.


El partido de anoche demostró una vez más que un equipo puede ganar un partido sin necesidad de poner más intensidad ni ser muy superior en lo físico o lo técnico, sino por ser superior en lo táctico (el know how que diríamos hoy). Esta vez el Betis no perdió, como ante el Sevilla, por un golpe de pizarra de entrenador, sino por una inferioridad colectiva en lo táctico que tiene más que ver con conceptos, con la formación de los jugadores y con la experiencia como grupo que con lo que un técnico pueda enseñar en tres meses. La fortuna, dicho sea ante todo, también jugó un papel: si ante el Málaga el Betis metió casi todo lo que tiró, ante la Real las tornas se cambiaron.

Minutos 1 al 70
La Real tiene un buen equipo pero no grandes jugadores. Ni Prieto, ni Illarramendi, ni Íñigo Martínez, ni Zurutuza o Canales son estrellas internacionales muy superiores a Ceballos, Pezzella o Durmisi. Sin embargo ayer dieron al Betis una lección en dominio del balón y del espacio en ataque gracias a tres factores:

1. Por la estabilidad de su plantilla sus jugadores se conocen unos a otros de memoria. Por ejemplo, Xabi Prieto, mediapunta que cae en ataque a posiciones de interior derecho, Illarramendi, que suele atacar como mediocentro retrasado, y Zurutuza, que se descuelga a interior izquierdo, se reparten espléndidamente los espacios porque llevan años haciendo lo mismo.

2. Por tradición del club, por buena formación, por naturaleza de sus jugadores y por Eusebio, sus jugadores –sobre todo esos tres hombres– juegan a dos o tres toques.

3. A pesar de estar en constante movimiento y permutas, sobre todo los tres delanteros (ayer Canales, Bautista y Vela), los jugadores de la Real están siempre alejados unos de otros a la distancia justa, lo cual abre espacios, ofrece buenas líneas de pase y dificulta mucho la presión rival, porque obliga a correr mucho.

Enfrente, en cambio, el Betis presentaba –como casi siempre– un centro del campo inédito, que no se sabía ofrecer al compañero en los lugares adecuados y, sobre todo, que abusaba de la conducción. Sería interesantísimo comparar el número medio de toques de los tres hombres interiores del Betis con el de los de la Real: Brasanac, Petros y, sobre todo Ceballos condujeron el balón en series de siete u ocho toques, un fútbol que hacía recordar a los años sesenta del pasado siglo, tiempos de marcas individuales en los que se regateaba en todo el campo, frente al fútbol del siglo XXI de los realistas.

 
Situaciones habituales anoche: el Betis ataca con jugadores
mal repartidos (arriba) mientras la Real, con balón, se
distribuye ejemplarmente (abajo), y aunque el Betis defiende
bien, casi siempre hay líneas de pase.

De estabilidad poco podemos decir en un club que cambia media plantilla cada temporada, de entrenador dos veces al año, de director deportivo anualmente y de presidente cada dos años.

Los detalles de colocación son menores ante esto. La Real jugaba su habitual 4-2-3-1 lindante con el 4-3-3, sobre todo en ataque. El Betis se puso en un 5-3-2 en el que Jonas (luego Sanabria) acompañaba arriba a Rubén Castro, mientras Ceballos hacía de mediocentro más atrasado y Petros y Brasanac quedaban por delante de él; aunque esto mejorase la salida de balón es difícil entender no solo que Víctor insista en poner un solo mediocentro sino que este sea Ceballos, cuya calidad sería más rentable más arriba. Un dos más uno con el canterano por delante y no por detrás habría sido más natural.

Posiciones medias ofensivas y pases del Betis anoche.
Fuente: @11tegen11
 
Pese a ponerse dos veces por detrás en el marcador el Betis, gracias a un gran esfuerzo de presión y a un aceptable juego en el que brilló, aun desubicado, Ceballos, logra empatar dos veces e incluso merece ponerse por delante.

Minuto 70 al final
Apenas comparecido Joaquín por Petros como interior izquierdo (lo que desplazó al interior derecho a Brasanac) la Real marca el 2-3 y luego mueve el balón de lado a lado. El Betis, sin el brasileño y reventado por el esfuerzo enorme hecho durante todo el partido, no tiene apenas el balón y los minutos pasan sin sobresaltos para los visitantes.

Jugador por jugador
Adán: Poca culpa en los goles, pero últimamente no salva puntos nunca. Sigue muy remiso a salir por alto.
Navarro: Cumplió aceptablemente de nuevo, pero no más. En ataque se echa de menos la potencia de Piccini. No obstante, Navarro no es inferior a casi ninguno de los mil laterales derechos que han pasado por este club en la última década.
Mandi: Partido muy irregular, cosa mala en un defensa: un golazo, su habitual vicio de quedarse muy metido atrás (lo cual rompe el fuera de juego, como en el 0-1, y hace recular al equipo), buena salida de balón y muy poca contundencia atrás.
Pezzella: Sin hacer un gran partido, de nuevo el mejor de atrás.
Tosca: Salió bien en conducción y está rápido, aunque sus errores de marca (2-3) salen caros.
Durmisi: Gran partido. Está en una forma física impresionante, que le permitió superar en velocidad a un Odriozola que pareció también muy rápido. Solo nos preguntamos en qué equipo inglés jugará la temporada próxima.
Petros: Se nota más cuando no está que cuando está. Flojo con balón.
Ceballos: Hizo un partido enorme (se mató a correr y su repertorio técnico parece infinito), pero tan atrasado y con un trío de centrocampistas con tanta tendencia a conducir no se le saca el partido debido.
Brasanac: Alterna jugadas muy interesantes con otras en las que se complica inexplicablemente. En defensa, bien.
Jonas: Apenas le dio tiempo a estorbar al compañero en un par de jugadas. Mal colocado.
Rubén Castro: Más voluntad que acierto.

Sanabria: Progresa muy adecuadamente. Otro gol.
Joaquín: Mal. Muy fuera de forma.
Donk: Tal vez salió para que le colgaran balones, pero nada hizo.

Víctor Sánchez: Más allá de detalles como la situación de Ceballos, mucho trabajo le queda para acoplar y enseñar conceptos a jugadores mal formados.

El detalle
Sorprende que la Federación y la Liga sigan consintiendo la bochornosa cláusula de las cesiones que impidió ayer jugar a Pardo. Habría sido, por cierto, el único centrocampista bético en jugar a dos toques.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Málaga C.F. 1 - Betis 2 (25ª jornada de LaLiga)

MÁLAGA (1): Kameni; Miguel Torres, Luis Hernández, Demichelis, Juankar; Camacho, José Rodríguez (En-Nesyri, m. 75); Keko (Jony, m. 56), Pablo Fornals, Chory Castro (Ontiveros, m. 65); y Charles.
BETIS (2): Adán; Rafa Navarro (Cejudo, m. 80), Bruno, Pezzella, Tosca, Álex Martínez; Brasanac, Rubén Pardo (Álex Alegría, m. 70), Felipe Gutiérrez (Dani Ceballos, m. 46), Jonas; y Sanabria.
1-0, m. 38: Pablo Fornals. 1-1, m. 47: Jonas. 1-2, m. 73: Sanabria.
Árbitro: Hernández Hernández (Comité Canario). Mostró tarjeta amarilla a Miguel Torres, Jony, Juankar, Pezzella, Bruno, Brasanac, Cejudo y Adán.
24.000 espectadores y buenas condiciones en La Rosaleda. Minuto de silencio en recuerdo de Pablo Ráez. El Betis jugó con rayas horizontales.


Como otras veces cayó en lo más llano, esta vez el Betis dio un paso adelante cuando más empinado se le ponía el terreno: ganó en un partido intempestivo, feo, resuelto por errores, jugado con medio equipo suplente y que recordó a las victorias del rácano equipo de fuera de casa de Mel o Merino la temporada pasada.

Primera parte
Sorprendió la alineación de Víctor Sánchez del Amo, plagada de jugadores poco habituales, pero –riesgo de goleada aparte– tenía fundamentos: por un lado arriesgaba poco, pues poco tenía que perder un equipo que desde su llegada y con los titulares en el campo había obtenido fuera de casa cero de doce puntos; por otro lado era recomendable dar descanso a algunos jugadores porque el equipo va a jugar tres partidos en poco más de seis días; y por último ciertos cambios (Bruno por Mandi, Brasanac por Petros, Sanabria como único delantero y no Rubén) podían tener motivos más allá de tal descanso.

El Betis se plantó con un 5-4-1 muy defensivo y cerrado, de líneas bien juntas, que renunciaba a dominar la posesión –y ello pese a que el Málaga pocas veces fue a una presión alta muy intensa–. El resultado de mezclar ese planteamiento con el del ramplón Málaga del Gato Romero, que puso sobre el campo un 4-2-3-1 (casi 4-4-2) de mediocentros muy paralelos y mucha gente por detrás del balón, fue el previsible: fútbol feo y muy pocas ocasiones, que llegaban por insistencia malaguista en acciones como sus saques de banda en larguísimo desde la derecha. El Betis ni siquiera hacía su típica maniobra de adelantar a los carrileros para presionar: los teóricos extremos (Brasanac y Jonas) seguían disciplinadamente a los laterales rivales, y en general había parejas claras. Como siempre los centrales –ventaja de jugar con tres– tenían libertad para salir a mediocampo a la anticipación.


En ataque Felipe se metía algo por delante de Pardo, y conectaba a veces con los carrileros, pero sus centros rara vez encontraban rematador: Sanabria apenas tenía compañía en Jonas, y poca.

El Málaga marca en un error grosero de Tosca.


Primer cuarto de hora de la segunda parte
Ceballos entra en el lugar de Felipe, y de inmediato el Betis marca y voltea la posesión a su favor gracias a la calidad del utrerano. Jonas se va metiendo cada vez más por dentro, como en el gol, formando casi el 5-3-2 habitual últimamente.

Última media hora
El Betis pierde un tanto el control del balón pero Víctor (como Romero, que mete gente fresca arriba) va a por el partido introduciendo a un segundo delantero, Alegría, por Pardo, con lo que Brasanac pasa a cerrar como mediocentro. Gracias a la pareja de arriba el Betis marca en un error defensivo local, pero luego no sabe cerrarse, en parte porque ninguno de esos dos delanteros recula cuando la jugada lo rebasa –algo ya sucedido frente al Sevilla–; aparecen espacios en el centro del campo que pueden costar el empate. El encuentro acaba convertido casi en un correcalles, algo evidentemente poco conveniente para los béticos.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos, pero con muy poca confianza para salir por alto en los saques de banda largos.
Navarro: Cumplidor.
Bruno: Con él por Mandi la salida de balón empeora, pero la agresividad defensiva mejora. No extrañaría que jugase el sábado.
Pezzella: Sacó un millón de balones por arriba. Gran temporada.
Tosca: Su terrible error en el gol (entregó una asistencia a un rival) le afea mucho un buen partido. Muy completo.
Álex Martínez: Sin estar brillante sí lo hizo todo bien. Víctor tiene un problema: ponerlo ahora a la vez que a Durmisi (¡en la derecha no!).
Brasanac: Otro de los postulados a titular, más aún con Petros poco fino. Juega de verdad y se inventó una gran jugada abrochada con un pase excelente en el 1-1.
Pardo: Partido muy en su línea regular. Bien en la distribución y en la recuperación.
Felipe Gutiérrez: Si en forma juega con una velocidad menos que la necesaria en la liga española, recién salido de lesión son tres o cuatro. Un par de buenos cambios de juego hacia Navarro y poco más.
Jonas: Al contrario que a Tosca, su bonito gol le enluce otro partido discreto en el que intervino muy poco, aunque sí trabajó. Tiene pinta de cualquier cosa menos de mediocentro, que es lo que nos vendieron cuando vino.
Sanabria: Un caso similar al de Jonas: un buen gol y poquito más. Por edad y condiciones físicas (tiene una potencia realmente brutal, de las que permiten a un delantero jugar solo arriba) se le puede esperar, porque lo técnico y lo táctico se pueden mejorar con el tiempo. De momento, no lo tiene.

Ceballos: Marcó la diferencia entre un partido de Segunda y uno de Primera.
Alegría: Intervino poco, pero lo justo para provocar el 1-2.
Cejudo: Un par de carreras y una tarjeta.

Víctor: Casi se jugó el puesto con la alineación (en Málaga y a campo lleno la goleada era una posibilidad cierta y lo habría colocado en situación muy delicada), pero la apuesta no era tan disparatada y le salió bien. Tal vez rebobine hacia un fútbol menos vistoso, que a su llegada le dio buen resultado.

El detalle
La jugada del segundo gol, error de los centrales aparte, tiene muchas lecturas. Por un lado muestra la ventaja (contracara de los riesgos) de dejar un dos contra dos arriba cuando el equipo defiende. Por otra compara a Rubén y Sanabria como delantero que pueda aprovechar las peinadas de un tanque que trabaje para él: seguramente Castro ya no tiene la velocidad suficiente para haberse plantado ante Kameni con la ventaja del paraguayo, pero su finalización tal vez hubiese sido de más calidad: la pelota entró por el centro gracias a una salida poco afortunada del portero.

domingo, 26 de febrero de 2017

Betis 1 - Sevilla F.C. 2 (24ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca (Jonas, m. 74), Durmisi; Petros (Felipe, m. 88), Rubén Pardo, Dani Ceballos; Rubén Castro y Sanabria (Álex Alegría, m. 74).
SEVILLA F.C. (2): Sergio Rico; Sarabia (Ben Yedder, m. 46), Pareja, Rami, Mercado, Escudero; N'Zonzi, Nasri; Franco Vázquez (Iborra, m. 46), Jovetic (Correa, m. 81) y Vitolo.
1-0, m. 36: Durmisi. 1-1, m. 56: Mercado. 1-2, m.75: Iborra.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Tosca, Piccini, N'Zonzi, Sarabia y Pareja. Dejó jugar mucho y bien, pero casi siempre que falló lo hizo a favor del lado sevillista.
41000 espectadores y muy buen césped en el Benito Villamarín.


Quienes tratan de explicar todo lo que sucede en el fútbol desde conceptos como la intensidad y la calidad tuvieron en el descanso del partido de ayer un buen ejemplo de cómo la disposición táctica de un equipo puede ser clave en el desarrollo del juego. Hasta entonces un muy buen Betis había dominado completamente el partido; un par de sustituciones y un cambio de defensa de tres a defensa de cuatro por Sampaoli dio la vuelta al encuentro y desde entonces el dominio sevillista fue total.

Primera parte
El primer hecho importante del partido sucedió el jueves: la baja de Lenglet dejó a Sampaoli sin central zurdo; pese a ello quiso jugar con defensa de tres, y eso facilitó mucho el trabajo de presión del Betis en el primer tiempo. Si ya antes del partido preveíamos que Rami fuese el hombre al que el Betis dejase tener el balón, su ubicación en la izquierda expuso aún más sus limitaciones y permitió a los béticos apretar en la salida de balón y al tiempo lograr superioridad numérica más atrás. Sanabria y Castro orientaban la salida sevillista hacia Rami mientras Petros y Ceballos cerraban a N'Zonzi y Nasri, que apenas tocó balones en buenas condiciones. Pardo, sin pareja natural, barría la zona de mediapuntas.

El buen dos contra tres defensivo de Castro y Sanabria
obliga a llevar el balón hacia Rami y luego lo presiona.
Instantes previos a la falta del 1-0.

En ataque la dudosa elección de Sarabia como carrilero derecho por parte de Sampaoli fue un regalo para un magnífico Durmisi, que formó con Castro y Ceballos una aquí largamente esperada sociedad ofensiva que destrozó al Sevilla por su flanco derecho. El Betis además la tocaba con cierta paciencia y la posesión se nivelaba, pero se jugaba mucho más en campo sevillista. El Betis –tras muchos derbis, por cierto– lograba su premio cerca del descanso, aunque a costa de un cierto desgaste físico.

Segunda parte hasta el minuto 74
Probablemente más por mover el árbol que por genialidad, Sampaoli y Lillo cambian de jugadores y de sistema: retiran al desquiciado y tarjeteado Sarabia, meten a Iborra por el mudo Vázquez en el centro del campo y pasan a un 4-2-3-1 en el que Mercado era el lateral derecho.

Se las prometía felices con estos cambios quien esto escribe, porque el 5-3-2 del Betis,
muy ensayado, suele funcionar muy bien ante este tipo de sistemas gracias a unas basculaciones laterales que suelen lograr superioridad numérica cerca del balón a costa de dejar libre al carrilero del lado contrario. Naturalmente el gran peligro de ese sistema viene cuando el rival logra cambiar el juego suficientemente rápido para que las basculaciones lleguen tarde, y por ello hay que tratar de bloquear esos cambios de juego.

No lo logró el Betis: muy descolgados arriba Sanabria y Castro junto a Rami y Pareja aunque la jugada los superase, el Betis había perdido el hombre de más en mediocampo y N'Zonzi cambiaba de orientación con comodidad. Las basculaciones llegaban pues tarde, y por cierto desde el inicio de ese segundo tiempo: no era un problema físico, aunque el paso de los minutos minó naturalmente el rendimiento de Ceballos (entre algodones toda la semana) y el resto del equipo.
 
 
Minuto 52. N'Zonzi cambia el juego con toda comodidad
y las basculaciones llegan tarde.
El Sevilla atacaba ya ocho contra ocho.

Los béticos incurrían en un error añadido: cometer demasiadas faltas en su zona de tres cuartos, un grave peligro si el rival (con Rami, Iborra y N'Zonzi en el campo y Nasri de lanzador) es superior por alto. En efecto, así llegaron los goles sevillistas, el primero de ellos en la primera ocasión clara para los visitantes.

Minuto 74 al final
Víctor, aún con 1-1, intenta cambiar la dinámica del partido pasando a un 4-4-2 con rombo con Jonas junto a Pardo en el centro más Petros y Ceballos en los costados. Árbitros y público terminan de clavar el ataúd del equipo bético; los primeros conceden el 1-2 en una jugada en la que hubo fuera de juego, y la grada asiste silente a los tímidos intentos de su equipo de llegar al arco rival: para marcar al final de los partidos hay que intentarlo con fe. El Sevilla da un pasito atrás y el Betis la tiene un poco más pero sin la menor profundidad.

Jugador por jugador
Adán: Sin responsabilidad en los goles; de hecho, en el primero hace una gran parada.
Piccini: Poca aportación.
Mandi: Su error al tirar el fuera de juego en el 1-1 es grave. Un tanto escondido en defensa, sigue interviniendo demasiado poco.
Pezzella: Volvió, y bien que se notó. El mejor atrás.
Tosca: Va mejorando en la salida de balón (tiene una notable velocidad) y siempre está concentrado en defensa.
Durmisi: Primera parte excelente, en la que jugó a placer con Sarabia gracias a su velocidad. Mejor marcado luego por Mercado, cuando el equipo perdió el balón despareció, como todos.
Pardo: Buen partido en general. Movió bien al equipo.
Petros: Muy bien en la presión en la primera parte (anuló a Nasri). Con balón está en retroceso.
Ceballos: Su muy buena primera mitad y su bajón en la segunda explican mucho del partido.
Castro: Su bajada de nivel preocupa cada día más. Como entiende bien el juego combinó bien por la izquierda, pero un jugador de su tipo no puede retroceder metros en el campo –algo muy de veteranos– porque pierde lo suyo, el gol.
Sanabria: Definitivamente su nivel técnico no llega, ni por asomo, al físico, que es muy bueno. Una apuesta muy arriesgada (7,5 millones por medio pase en condiciones leoninas) que tiene pinta de salir mal.

Jonas: No lo hizo mal, pero nunca aporta gran cosa.
Alegría: Apenas intervino.
Gutiérrez: Un cambio difícil de explicar. ¿Para que no se dijera que no los había agotado?

Víctor: La bajada de nivel de los suplentes respecto a los titulares, señal de acierto al hacer las alineaciones, limita mucho su margen de maniobra. Tardó demasiado en reaccionar ente el cambio de sistema de Sampaoli.

El detalle: Una de las mejoras del equipo al llegar Víctor fue la disposición mucho más adelantada del equipo en las acciones defensivas a balón parado. Pues bien, el vicio ha vuelto: cuando saca el rival la defensa está aculada muy dentro del área, error grave y fácil de subsanar.

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miércoles, 22 de febrero de 2017

Betis-Sevilla: una previa táctica

El próximo derbi sevillano se presenta a priori como uno de los mejores y más abiertos de los últimos tiempos: pese a que la excelente temporada del Sevilla está siendo mucho mejor que la mediocre del Betis, los verdiblancos se han convertido en un equipo muy complicado de batir en casa desde que llegó Víctor –apenas recibe goles–, y el Sevilla rinde bien fuera pero no tan aplastantemente como en su estadio.

Estamos además ante dos entrenadores interesantes en lo táctico, así que el juego tendrá mucho atractivo en ese sentido. Dado el estilo de juego de unos y otros es muy probable que el partido tenga similitudes con el reciente Betis-Barcelona; el Sevilla tendrá más balón, pero la presión bética lo obligará a jugarlo mucho entre sus centrales, de modo que buena parte del encuentro semejará una partida de ajedrez en campo sevillista con el balón en pies de sus defensas. Veamos cómo podría desarrollarse esa situación.

En cuanto a esquemas y alineaciones, es más que probable que el Betis repita el 3-1-4-2 habitual en los últimos partidos, y, salvo accidente, en su once hay pocas dudas. Más ofrece el del Sevilla, que puede salir con cuatro atrás o, más probablemente, con defensa de tres centrales.

Lo primero sería hacer un buen favor al Betis, sobre todo si se tratase de un 4-3-3, ante el que tienen los béticos muy bien aprendidos los movimientos tanto en presión alta como en la presión en banda por basculación ante ataque estático que hemos explicado ya varias veces (aquí y aquí).

Más complicada es la situación si el Sevilla juega su 3-4-1-2 habitual. Aunque no es fácil adivinar la alineación de Samapoli, con ese sistema dos alineaciones tácticamente diferentes puede usar el argentino: que juegue Iborra o que no lo haga. En el primer caso una presión alta continua dejaría a la defensa bética expuesta a una peligrosa igualdad numérica, y los pelotazos hacia Iborra podrían provocar un escenario como el del gol del Sevilla-Las Palmas o el del primer tiempo del derbi del 3-3, en el que Negredo bajó mil balones fáciles para Rakitic. A los béticos les convendría pues presionar algo menos alto, invitar al Sevilla a jugar en corto (controlar a Nasri sería suficiente para atascarles el juego), y a cambio de sobreproteger la zona defensiva. Quedarían emparejamientos naturales para el sistema bético:


Pezzella de pareja de Iborra en los saltos, Petros en persecución de Nasri y Ceballos presto a saltar sobre las probables conducciones de Rami para castigar cualquier error parecen buenas opciones.

Si Vázquez (o Ben Yedder o Jovetic, si fuesen el sacrificado virtual de la otra opción) ocupase la plaza de Iborra, el Betis se encajaría de forma similar ante ataques estáticos del Sevilla, pero trataría de saltar a la presión alta (emparejamientos uno contra uno) a la menor ocasión. Para ello no hay muchas variantes posibles: las parejas en las bandas están muy claras y atrás quedaría un probable tres contra tres sobre los muy móviles delanteros y mediapuntas sevillistas (aun a costa de que uno de los centrales hubiese de salir casi al mediocampo, algo bastante menos peligroso en defensas de cinco que en las de cuatro); por tanto para emparejarse hombre a hombre Ceballos habría de saltar a por Rami y Pardo a por N'Zonzi:


Además del peligro de adelantar mucho la defensa, esa presión alta podría desgastar mucho a Petros y Ceballos: el Sevilla suele mover con paciencia y sin miedo el balón, un riesgo cuyos frutos suele recoger al final de los partidos en forma de cansancio del rival. A cambio el Sevilla cometería pérdidas y se vería obligado a jugar en largo muchas más veces de las deseadas.

Por parte bética es probable que los ataques no se alarguen demasiado, como ante el Barcelona, para aprovechar rápidamente tras el robo las posiciones abiertas de los sevillistas. En ataque posicional es probable (por desgracia) que Pardo se coloque, en la salida de balón, de nuevo demasiado cerca de Pezzella, incluso a su altura, lo que facilitará la presión sevillista. Volcarlo un poco a la izquierda y atrasar un poco a Petros (segunda imagen, debajo) haría correr más a Nasri y Vázquez y alejaría a los rivales de Pezzella, algo muy recomendable:


En este segundo caso al Sevilla le sería más complicado hacer una buena presión hombre a hombre y el Betis podría ganar una interesante superioridad en mediocampo si Vázquez o Nasri fuesen a por Pezzella; ahí, pese a su baja forma, la presencia de Álex Alegría sería muy interesante para desactivar esa presión alta gracias a su facilidad para bajar balones largos cuando el rival tiene las líneas separadas –algo que Sanabria,que pivota mal, no hace demasiado bien–.

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domingo, 19 de febrero de 2017

Granada 4 - Betis 1 (23ª jornada de Liga)

No solemos acudir en este blog a las hormonas masculinas o a la intensidad como explicaciones de las actuaciones de los equipos, pero cuando la actitud de los jugadores roza lo inadmisible, como sucedió el viernes con la de los béticos, no hay explicación táctica que justifique la perpetración de partidos tales como el de Granada. La falta de motivación, evidente en datos como el reparto de faltas (14 contra 2 al descanso), tal vez comenzó con la previa limpieza de tarjetas y correspondiente sanción de Ceballos y Pezzella, pero se repite preocupantemente en los partidos fuera de casa desde que llegó Víctor.

Las lectura positiva de este punto es que, con toda seguridad, la actitud será muy diferente en el próximo derbi. Las negativas, que en el calendario quedan dos partidos más fuera que en el Villamarín, y que fueron dos recién llegados, Pardo y Tosca, los que demostraron un comportamiento más profesional, detalle repetido en épocas aciagas en la historia reciente del club y que habla muy mal del ambiente en la plantilla bética.

Primera parte
Trataremos aun así de analizar mínimamente la estructura táctica de los equipos. Ambos presentaron esquemas de tres centrales, según la moda actual, y se vieron los dos dibujos que Conte (tal vez el mayor inspirador de esta ola de defensas impares) ha jugado recientemente: el Granada se colocaba con un 3-4-3 semejante al del actual Chelsea; el Betis, en su habitual 3-1-4-2, parecido al de Italia en la Eurocopa. Hemos de insistir en que este esquema bético presenta un problema, evidenciado el viernes: Pardo juega demasiado cerca de su defensa central-central, el viernes Donk, y esto hace que prácticamente se pierda un hombre en la construcción: en la salida de balón el riojano formaba las más veces una línea de cuatro atrás con los centrales, de modo que los tres delanteros granadinistas controlaban la salida de esos cuatro con facilidad –ninguno de ellos salía nunca en conducción, lo que sí habría dado ventaja–. Los locales obtenían así un hombre de más atrás: quedaban tres centrales ante Castro y Alegría, y parejas claras en mediocampo y carriles.

A mayor abundamiento esa colocación en 1+2 de los mediocampistas béticos puede escupir a los dos interiores a zonas muy abiertas, donde se estorban con los carrileros: así ocurrió con Jonas, escondido en una zona absurda en la izquierda, donde atraía a su par hacia Durmisi:

Passmap de @11tegen11.
Vemos las posiciones medias al jugar el balón.

La colocación de Petros, torpísimo con balón pero siempre inteligente, da la solución: un 2+1 con Petros paralelo (o casi) a Pardo, y Jonas (o Ceballos) centrado en lugar de abierto a un lado espaciaría a los béticos en ataque de modo más racional, complicando la presión rival; de camino, colocaría al utrerano en una situación espléndida para su juego.

El otro error táctico del Betis fue facilitar el único juego posible para el Granada, que, como es habitual en esa franquicia, puso en el campo un equipo multinacional de dotes físicas notables pero escasas en lo técnico y lo táctico. La solución de Alcaraz (muy suya, por demás) es jugar al robo y la contra rápida, donde los espacios den ventaja a la potencia de sus jugadores; si tiene éxito como el viernes, y con la aportación de algún fichaje de calidad como Adrián Ramos, tal vez pueda salvar a un equipo por demás de muy bajo nivel.

Dominó el Betis en los primeros minutos, pero gracias a un modo de juego de intento de posesión y presión tras pérdida que era peligroso ante un rival de este estilo; apenas los béticos fallaron en su ejecución, por las imprecisiones en el control y las descoordinaciones en la presión que provocó su escasa concentración, empezaron a caer ocasiones favorables a los locales, que pillaban a la defensa bética en igualdad numérica (tres contra tres) y además metieron casi todo lo que tiraron: el resultado, justo es decirlo, fue exagerado (xG: 1,63/0,21).

Apenas realizó el Granada en la primera mitad ataques posicionales propiamente dichos, pero conviene anotar que la defensa de cinco del Betis funciona muy bien ante rivales en 4-3-3, gracias al mecanismo de basculación aquí explicado ya, pero no ante rivales que juegan con cinco atrás. El detalle preocupa un tanto ante la visita del eterno rival.

Segunda parte 
El Betis pasa al sistema que aquí pedíamos a principio de temporada (cuando no imaginábamos el retorno de la defensa impar, que parecía entonces prohibida): retira a Donk –casi un jugador menos en el primer tiempo por sus errores de colocación y falta de implicación– y coloca un 4-4-2 defensivo/4-3-3 ofensivo en el que Jonas defiende en banda pero se mete por dentro en ataque para dejar atacar como extremo a Castro; el siempre decepcionante Sanabria es el extremo derecho. El Betis mejora un poco en juego pero casi nada en actitud, cae el cuarto, Nahuel (tremendo lo suyo) se autoexpulsa y el partido acaba, con el Betis en 4-3-2 y el Granada en 5-3-1, entre bostezos, gol del honor y vergüenza de los cerca de mil béticos presentes.

Especialmente lamentable resultó el partido de Álex Alegría, algo preocupante porque para el próximo, en el que probablemente el rival hará presión alta, su presencia sería importante. Poco mejor se puede decir del partido de los Mandi, Durmisi o Petros. Martin y Donk tiraron la camiseta de titular.

Los comentarios son siempre bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 11 de febrero de 2017

Betis 0 - Valencia C.F. 0 (22ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Piccini, Pezzella, Mandi, Tosca, Durmisi; Rubén Pardo; Petros (Jonas, m. 72), Ceballos; Álex Alegría (Sanabria, m. 72) y Rubén Castro.
VALENCIA (0): Alves; Montoya, Santos (Abdennour, m. 56),
Mangala, Gayá; Munir, Mario Suárez, Parejo, Nani; Orellana (Cancelo, m. 80) y Santi Mina (Zaza, m. 63).
Árbitro: Trujillo Suárez (Comité Tinerfeño). Mostró tarjeta amarilla a Mandi, Pezzella, Ceballos, Sanabria, Santos, Parejo y Zaza. Perdonó un claro penalti a Pezzella en el primer tiempo.

Unos 30.000 espectadores en el Benito Villamarín. Minuto de silencio por los fallecidos en el estadio de Úige (Angola).

Fue mejor el Betis que el Valencia, pero no lo suficiente para vencer a un frío visitante. Los béticos pagaron un desacierto rematador que recuerda una de las carencias de la plantilla bética: solo Castro tiene gol, y últimamente ni él.

Primer cuarto de hora
El inicio del partido ante el Barça (cuya alineación repitió Víctor) mostró por unos instantes la intención del Betis de jugar un 3-1-4-2 en el que Pardo estaría destinado a ser mediocentro por detrás de Petros y Ceballos. La colocación real de aquel día, debida al emparejamiento de Ceballos con el mediocentro del Barcelona, fue finalmente un 3-4-1-2 que funcionó muy bien. Sin embargo hoy sí decidió usar a Pardo como pivote cerca de los centrales, y esto trajo dos problemas.

El primero fue defensivo. Cuando el Betis trató de  hacer presión alta esta vez su esquema cuadraba muy mal con el 4-4-1-1 (casi 4-4-2) del rival. Los carrileros béticos, ocupados con los abiertos extremos valencianistas (Munir y Nani, uno de los jugadores más sobrevalorados del fútbol mundial), no se atrevían a emparejarse con los laterales rivales, que quedaban libres al estar ocupados Ceballos y Petros con Mario y Parejo, mediocentros muy paralelos:


El Valencia tuvo pues mucha más posesión en el tramo inicial, aunque, bien protegido el Betis por dentro, apenas llegó a puerta.

Minutos 15 al 60
Víctor da instrucciones a Ceballos y corrige ese problema: el utrerano se empareja con Montoya y Piccini se adelanta unos metros (aunque no siempre decididamente), de modo que el Betis pasa a presionar en un 4-4-2 mejor adaptado al esquema rival. No obstante los mecanismos defensivos habituales del equipo –aquí ya descritos tras otros partidos– no funcionaron tan bien como ante equipos en 4-3-3.


A partir de ahí el Betis ganó posesión, desde entonces nivelada, y empujó progresivamente al Valencia.

No obstante el Betis siguió atacando desde su 3-1-4-2, y ahí apareció el segundo problema, que atascó un poco la circulación bética durante todo el partido: la posición de Pardo, como hace dos meses lo era la de Donk. El riojano pide el balón demasiado cerca de los centrales, lo que facilita la presión rival pues el segundo punta puede controlarlo a la vez que a Pezzella. Es curioso ver en su heatmap cómo Pardo busca los dos huecos naturales delante de sus centrales, en los que se aleja de ellos al formar triángulo, respectivamente a la derecha y a la izquierda:

Heatmap de Pardo. El Betis ataca hacia arriba.

Como efecto secundario los muy abiertos Ceballos y Petros empujan demasiado arriba a los carrileros, lejos del alcance de los centrales de flanco en la salida de balón.


Un 3-4-1-2 con Petros paralelo a Pardo, que aprovecha esos espacios naturales ante los tres centrales, sería para el ataque un sistema aún más perfecto que este 3-1-4-2 en el que, por demás, Víctor ha conseguido cuadrar una alineación con los mejores y colocados de la manera más conveniente para cada cual: un central muy central como Pezzella, dos con tipo casi de lateral como Mandi y Tosca, dos laterales muy largos y con problemas defensivos convertidos en carrileros, dos buenos interiores móviles y Castro arriba junto a un tanque.

El Valencia permitó la salida de Tosca (más en largo que en corto o conducción) y usó su superioridad numérica atrás para tratar de controlar los ataques béticos sin hacer un gran desgaste físico, como suele el Valencia en el Villamarín. Llegaron sin embargo ocasiones en ambas porterías, las béticas en su mayoría gracias a la calidad de Ceballos y las llegadas de Durmisi.

Ya bien ajustado defensivamente, a partir del descanso el Betis aprieta en la presión y acumula ocasiones claras pese al buen hacer de Mangala.

Minutos 60 al 90
Los béticos, desgastados, pierden fuelle y el Valencia recupera el balón. Víctor repite el movimiento del día del Barcelona y con el mismo resultado: saca del campo a Petros y solo consigue perder aún más el control del juego. Voro mete por su parte a un activo Cancelo como extremo derecho, tal vez para controlar a Durmisi; Munir pasa entonces a la izquierda y Nani al sitio de Orellana en el centro. El Valencia, conformista, deja pasar los minutos con el balón en sus pies, y el Betis tampoco arriesga demasiado.

Jugador por jugador
Adán: Bien en varias jugadas comprometidas.
Piccini: El puesto es perfecto para sus condiciones. Tiene mucho recorrido con su larga zancada, y ahí cumple en defensa.
Mandi: Buen partido, aunque no muy exigido.
Pezzella: En su línea de regularidad. Buenos cruces.
Tosca: Como el de Mandi, su físico mezcla bien rapidez y firmeza para el puesto. Ser zurdo le favorece, pero debe mejorar en la salida de balón.
Durmisi: Rapidísimo, martirizó una y otra vez a la defensa valencianista. Está en gran forma y cada vez lee mejor el juego.
Pardo: Aunque abusó un poco de los cambios de juego su precisión en el toque dio fluidez. Recupera balones, aunque trajese mala fama en defensa.
Petros: Gran partido. Es uno de esos jugadores cuya ausencia pesa más de lo que aparenta su presencia. Tiene el partido en la cabeza: le da para alterar los nervios del rival sin perder nunca el control y apretar mucho en defensa, siempre haciendo el movimiento correcto para tapar líneas de pase; pero también (esto es importante) para buscar siempre el espacio adecuado en ataque donde pedir el balón, aprovechando, por ejemplo, los huecos que quedan arriba al jugar el equipo con dos delanteros y sin extremos.
Ceballos: Su enorme calidad luce ya todos los días. Perdió fuelle con los minutos; debe regular mejor el desgaste físico.
Alegría: No tuvo su mejor día, tal vez porque el Betis jugó más por bajo.
Castro: Como casi siempre, cuando él no marca nadie más lo hace. Su mala racha (otra vez tuvo varias claras y no acertó) resulta un poco preocupante.

Jonas: Al parecer jugó. Su invisibilidad resalta la presencia de Petros en ataque y defensa.
Sanabria: Como casi siempre amagó más que pegó.

Víctor: Esta vez no leyó bien el esquema rival, aunque corrigió a tiempo. Hace pocos cambios y tardíos, pero por una razón: lo del banco es bastante peor que lo del campo.

El detalle: Las faltas colgadas por el Betis provocaron un curioso baile en torno a la línea del fuera de juego, adecuadamente alejada de su área por los valencianistas.