BETIS (0): Sara; Steinhöfer, Amaya,
Jordi, Nacho; Xavi Torres (Rubén Castro, m. 56), Lolo Reyes;
Juanfran, Salva Sevilla (Verdú, m. 66), Juan Carlos; y Chuli
(Nono,m. 66).
RIJEKA (0): Vargic; Mujanovic, Knezevic, Datkovic, Bertosa; Males, Morcinic; Jugovic (Kvrzic, m. 32), Brezovec, Krstanovic (Kramaric, m. 70); y Benko.
RIJEKA (0): Vargic; Mujanovic, Knezevic, Datkovic, Bertosa; Males, Morcinic; Jugovic (Kvrzic, m. 32), Brezovec, Krstanovic (Kramaric, m. 70); y Benko.
Árbitro: Danny Makkelie (Holandés).
Amonestó a Kvrzic y Males.
Incidencias: Media entrada en el Villamarín. Durante el partido el Betis, ya previamente clasificado, tuvo opciones de ser primero de grupo, aunque el resultado que obtuvo el Olympique Lyonnais lo hacía finalmente imposible aun ganando.
Incidencias: Media entrada en el Villamarín. Durante el partido el Betis, ya previamente clasificado, tuvo opciones de ser primero de grupo, aunque el resultado que obtuvo el Olympique Lyonnais lo hacía finalmente imposible aun ganando.
Encefalograma plano
Poco nuevo y nada bueno ha traído el debut casero y en Europa League del Betis de Garrido, que ha empatado ante un muy flojo aunque ordenadito Rijeka.
Lo más preocupante de este Betis no se encuentra en lo táctico, sino en lo anímico –igual, por cierto, con Mel que con Garrido–: desde los funestos tiempos de Tapia no se recuerda un equipo tan frágil psicológicamente, tan fácil presa de los nervios en unos casos y de la indiferencia –eufemismo tal vez para el pasotismo– en otros. Cada jugador parece querer cubrir su propio expediente sin tomar responsabilidad por el equipo; nadie pega un grito, nadie habla, no hay líderes ni al menos gente que trate de tomar la iniciativa para que el barco no se hunda. Especialmente preocupante es un síntoma propio de los peores momentos del Betis de Lopera: no son los veteranos en el club (Amaya, Salva, Nacho...) los que ponen más ganas y tiran del carro, sino que jóvenes recién llegados como Reyes o Juanfran parecen ser quienes más quieren hacer por el equipo, por levantar el grupo. Ni siquiera la grave lesión de un compañero pareció alterar el pulso de ningún futbolista.
Pronto es para juzgar a Garrido, aunque de momento sus planteamientos no traen más novedad que atrasar a Juanfran. Por demás –y pronto veremos si bien es cosa de meros experimentos con la continuidad o bien convencimiento– el valenciano insiste en una forma de jugar que dio malos resultados este año a Mel y que hoy no ha alcanzado para vencer a un cuadro limitadísimo en lo individual. Garrido colocó pues el 4-2-3-1 ya usual, con presión moderadamente alta (qué menos hoy: el Rijeka es muy malo y ultradefensivo). Pese a la mucha posesión disfrutada, una vez más se cayó en los defectos conocidos que impiden tener una mínima fluidez con balón y alguna llegada al gol: mediocentros casi paralelos en ataque, punta aislado (aunque como mediapunta Salva se atrasa algo menos que Verdú), extremos que jamás hacen movimientos en horizontal y menos aún pisan el área para el remate, estatismo general. Como colofón, incluso este Rijeka fue capaz de crear peligro a la contra: la fragilidad defensiva no se arregla.
En la segunda parte la grave lesión de Torres dio ocasión a Garrido para probar por un rato a Salva como mediocentro, lo que a cambio de entregar espacios en mediocampo al rival dio más fluidez ofensiva al equipo, mejor escalonado para la salida de balón. Poco duró el experimento, porque diez minutos después Nono entró por Chuli y dejó en el campo el rutinario 4-2-3-1. Conviene anotar, por cierto, un detalle sobre la posición de Reyes, a la derecha de Nono: al caer Verdú siempre a la izquierda, es el chileno y no Nono quien se ve obligado a adelantarse hasta jugar de interior (al punto de pisar el área), cuando sería más natural, aunque Nono perdiese perspectiva de tiro, que en ataque Reyes fuera el mediocentro-ancla, y el canterano y Verdú los interiores derecho e izquierdo, respectivamente.
La única buena noticia del partido fue el nivel mostrado por algún jugador, como un gran Reyes y un mejorado (difícil no era) Steinhöfer. Negativamente hay que señalar a hombres como Jordi, Sara o Juan Carlos, que o bien no están capacitados para jugar a cierto nivel o no tienen la entereza psicológica suficiente para hacerlo cuando vienen mal dadas, que a efectos prácticos viene a ser lo mismo. Castro jugó muy aislado arriba, en una posición en la que es bien sabido que tiene dificultades para entrar en juego.
El detalle
Garrido
perdió una buena oportunidad de no cambiar a Chuli justamente tras
marrar este una ocasión clarísima. Y no fue culpa del delantero: el
balón le botó mal.