BETIS (1): Sara; Chica, Paulão,
Perquis (Amaya, m. 28), Nacho; Matilla, Nosa; Juan Carlos (Rubén
Castro, m.69), Verdú, Cedrick; y Jorge Molina (Chuli, m. 59).
CELTA (2): Yoel; Mallo, Cabral, Fontàs, Toni; Oubiña; Augusto (D. Costas, m.67), Álex López (David, m.83), Krohn-Dehli (Rafinha, m.62), Nolito; y Charles.
Goles: 0-1, m. 66: Charles. 0-2; m.73: Nolito. 1-2; m. 90: Rubén Castro.
Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Amonestó a Cedrick (37'), Krohn-Dehli (38'), Hugo Mallo (51') y Rafinha (81'). Expulsó por doble amarilla a Oubiña (61' y 85'). Muy mal ayudado en las bandas.
La falta de acierto en las áreas (incluida la del árbitro) y cierto atasco en su fútbol ofensivo han condenado hoy al Betis ante un flojo Celta.
CELTA (2): Yoel; Mallo, Cabral, Fontàs, Toni; Oubiña; Augusto (D. Costas, m.67), Álex López (David, m.83), Krohn-Dehli (Rafinha, m.62), Nolito; y Charles.
Goles: 0-1, m. 66: Charles. 0-2; m.73: Nolito. 1-2; m. 90: Rubén Castro.
Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Amonestó a Cedrick (37'), Krohn-Dehli (38'), Hugo Mallo (51') y Rafinha (81'). Expulsó por doble amarilla a Oubiña (61' y 85'). Muy mal ayudado en las bandas.
La falta de acierto en las áreas (incluida la del árbitro) y cierto atasco en su fútbol ofensivo han condenado hoy al Betis ante un flojo Celta.
Primera mitad
No necesitó el Betis hacer un gran fútbol para ser muy superior al Celta en la primera parte, en la que disfrutó de media docena de ocasiones muy claras por apenas una de los visitantes. Plantados los dos equipos de salida según los esquemas previstos (4-1-4-1 con Oubiña en el mediocentro el Celta, 4-2-3-1 el Betis), los visitantes guardaban la posición y cedían metros y balón para tapar la espalda de su defensa; el Betis, por el contrario, iba muy arriba a defender (prácticamente en 4-4-2, pues Molina y Verdú apretaban a los centrales y Nosa a Oubiña) y presionaba fuertemente la salida de balón del rival; sus centrales, sobre todo Paulão, barrían la espalda de los mediocentros. La posesión fue ganada por tanto aplastantemente por el Betis, que sólo dio algún respiro (poco) al Celta en el cuarto de hora final, cuando las fuerzas decayeron.
El ataque bético se vio atascado por la ya conocida tendencia de Nosa y Verdú a venir demasiado atrás a pedirla, dejando detrás a Matilla y los centrales, de modo que el ataque bético solía ser un siete contra diez (o incluso once); sin embargo el tradicional estatismo defensivo de los célticos, débiles físicamente y muy poco intensos en esa primera parte, permitía al Betis llevar el balón a los extremos, bien por medio de los laterales o bien porque estos (Cedrick sobre todo) buscaban a veces las zonas interiores: dejarlas disponibles es la única ventaja de esos improcedentes y repetitivos movimientos hacia atrás de Verdú y Nosa.
Aunque Juan Carlos, Cedrick y Molina se encontraron en inferioridad numérica casi siempre, su verticalidad y acierto provocó faltas y saques de esquina en los cuales (bien sacados, y sumados a algún robo) llegaron las muchas ocasiones béticas.
Segunda parte
Sin cambiar nada en los esquemas, bastó que al cansancio del Betis se sumara una mayor intensidad de los gallegos, más frescos a esas alturas, para que el partido se igualara y llegaran las ocasiones de los visitantes, que acertaron a la tercera –aunque en jugada ilegal–.
A partir de ahí el anotado defecto en la salida de la jugada del Betis, que viene de antiguo, provocó un desesperante juego horizontal. Verdú, atrasadísimo, venía una y otra vez a pedirla a los pies de Matilla, Paulão o Amaya, que quedaban fuera del juego. Muy replegado el Celta, en esas condiciones era naturalmente imposible encontrar líneas de pase por delante del balón, de modo que la jugada languidecía una y otra vez en pases en el círculo central. Esa dinámica tan sólo se rompió muy cerca del final, ya con 0-2, superioridad numérica y Castro y Chuli en el campo: Amaya y Paulão decidieron que su papel de don Tancredo ofensivo carecía de sentido en esos minutos y se fueron arriba. En uno de los consecuentes pelotazos cayó el 1-2, que dio al Betis una fe de la que antes anduvo ayuno, y poco faltó para que lo hiciera el 2-2.
Jugador por jugador
Sara: Tuvo poco trabajo y no lo resolvió. El 0-2 no era fácil pero sí parable.
Chica: Su único lunar grave fue precisamente la jugada del 0-2, en la que entregó a Nolito los dos palos. Por demás, muy en su línea, bien en defensa (y duro sin balón, por cierto) y escaso en ataque.
Paulão: Muy buen partido, que no alcanza a excelente porque llegó tarde a la ayuda en el 0-2. Fue, eso sí, uno de los baneados por Mel en ataque, salvo a balón parado.
Perquis: Cumplió en su media hora. Otra vez lesionado.
Nacho: Uno de sus días típicos de futbolista cumplidor; ocurre que no se puede esperar que sea la vía principal de ataque del equipo. Pecó en el 0-1 de quedarse enganchado, pero no tuvo culpa porque fue fuera de juego.
Matilla: Si absurdo es que los centrales queden fuera de la jugada ofensiva en el ataque estático, que lo haga Matilla, cuya mayor virtud es el buen toque de balón, es cosa de locos; pues bien, con 1-2, en el empujón final y en plena conducción de balón, Verdú vino a quitarle la pelota de los pies. Por demás el hombre se fajó bien, pero para eso servía Rubén Pérez.
Nosa: Tampoco supo hacer de enganche. Trabajó bien, pero su fútbol fue en general demasiado fácil y horizontal.
Juan Carlos: Buena primera parte, en la que estuvo peleón y vertical. Sorprendentemente, parece rendir mejor a pie cambiado. Se fue diluyendo con los minutos.
Verdú: Está casi todo dicho: bien está que venga de vez en cuando a jugar de cara, pero si no la pide él entre líneas, ¿quién lo hace? A balón parado, bien.
Cedrick: De lo mejor otra vez. Se las llevó hasta en pelotazos altos. Sólo le faltó acierto cara a puerta.
Molina: Sería justo con él pedirle paciencia a la grada, incluso cuando falla ocasiones tan lastimosas como la asistencia de Krohn-Dehli: si las tiene es porque se las trabaja bien.
Amaya: Buen desempeño, aunque un punto por debajo de Paulão. En ataque sólo le dejaron tocarla cuando fue delantero.
Chuli: Sabe lo que hay que hacer en el área y es insistente. El acierto le llegará... o no.
Castro: Aunque falló una poco antes, dio pronto la razón a los muchos que en el campo pensaban que su ausencia tenía mucho que ver con el cero en el marcador del Betis. Afortunadamente su misteriosa dolencia parece que desapareció tal como llegó: como por ensalmo.