domingo, 22 de marzo de 2015

Betis 1 - Leganés 3 (30ª jornada de Liga de Segunda División)

BETIS (1): Adán; Molinero, Bruno, Jordi Figueras, Casado; Portillo (Ceballos, m. 34), N'Diaye, Lolo Reyes (Rennella, m. 50), Pacheco (Vadillo, m. 50); Rubén Castro, Jorge Molina
LEGANÉS (3): Serantes; Marc Bertrán, Mantovani, Postigo, César Soriano; Eraso, Erik Morán, Diamanka; Álvaro (Delgado, m. 87), Aguirre (Eizmendi, m. 77) y Sergio Prendes (Rubén Peña, m. 62).
Goles: 0-1, m. 21: Eraso. 0-2, m. 45: Marc Bertrán. 0-3, m. 47: Postigo. 1-3, m. 72: Jorge Molina.
Árbitro: Pablo González Fuertes (Comité Asturiano). Casero. Amonestó a Marc Bertrán, Ceballos, César, Vadillo. Expulsó por doble amarilla a Diamanka en el minuto 40.
30.000 espectadores y buen tiempo y césped en el Villamarín.

El Leganés dio ayer un absoluto baño futbolístico al Betis, al que superó en todos los aspectos del juego: lo físico, lo técnico, lo anímico, lo individual, lo colectivo, lo estratégico y –lo que aquí más nos interesa– lo táctico. Sólo la suerte y un par de decisiones discutibles del árbitro libraron al Betis de un resultado humillante.

Minutos 1 al 34
El Betis solo tuvo opciones de ganar el partido en los primeros diez segundos. Tras fallar un frío Molina la clarísima ocasión, el Leganés, mucho más metido de inicio en el partido, privó al Betis del balón al punto de lograr una sonrojante diferencia de posesión al descanso.

Además de parecer más rápidos, más despiertos, más técnicos y más listos que los del Betis, los jugadores del Leganés superaron ayer a los béticos en todos los detalles tácticos: colocación defensiva y ofensiva, jugadas a balón parado, movilidad, toque colectivo... Los pepineros se plantaron en defensa con un 4-1-4-1 –sistema que ya se le ha atragantado al Betis varias veces esta temporada– con las líneas muy juntas. Morán era el mediocentro, casi líbero por delante de los centrales, y por delante Diamanka (izquierda) y Eraso (levemente más adelantado) se encargaban respectivamente de cerrar a N'Diaye y a Reyes.

Un día más el Betis se escalonaba mal en ataque: como ocurriese ante el Valladolid, N'Diaye se situaba absurdamente a la derecha de Reyes, de manera que al subir a interior solapaba su zona de influencia con la de Portillo. El senegalés reculaba para huir de ella, quedando en paralelo con Reyes para disfrute de los interiores visitantes, que obturaban así fácilmente la zona de salida en conducción de Figueras y Bruno, timoratos además en la salida de balón. N'Diaye y Portillo, sin embargo, debían haber buscado los espacios a la espalda de esos interiores (costados de Morán), donde hubiesen disfrutado de ciertos espacios.


El Betis se quedaba así cegado por dentro. Dimitido Molinero y sin recursos para salir Casado, las jugadas béticas se limitaban a buscar a Molina, lento y muy marcado, o a tratar de buscar en largo las espaldas de la adelantada defensa del Leganés, adonde sin embargo rara vez se desmarcaban Castro o Pacheco. Sin movilidad para ofrecerse al compañero, ni paciencia para masticar la jugada (¿complejo de superioridad?), ni tino en los sucesivos pelotazos de Adán cuando los madrileños apretaban arriba, los béticos perdían la pelota con mucha facilidad.

El Leganés, por contra, mostraba buen escalonamiento y enorme movilidad ofensiva. Encontraba la salida fácilmente por su central derecho, libre porque Molina y Castro se repartían mal el trabajo de cerrar a los centrales y a Morán, y percutía una y otra vez por las bandas, realizando un movimiento tan antiguo como pésimamente leído por los béticos: el extremo se acercaba al círculo central y dejaba pista libre al lateral, casi siempre mal perseguido por Pacheco o Portillo. Llegaban, así o por robos altos, una y otra vez a puerta, y sólo la suerte libró al Betis de encajar antes el 0-1. En los córneres los de Asier Garitano (apunten el nombre) ponían a un hombre a la corta atrayendo a dos defensores (recurso que llevamos aquí reclamando al Betis años), resultando una pavorosa igualdad numérica en el área que trajo segundas jugadas como el (mal) anulado gol de Diamanka.

Minutos 35 al 50
Aunque había muchos más, al menos los problemas posicionales del Betis eran muy fáciles de arreglar: o bien obligar a N'Diaye a situarse a la izquierda de Reyes, o, mejor, cambiar de banda a Portillo y Pacheco (y con este a Castro), lo que permitía además a N'Diaye y Rubén jugar según su querencia. Mel hace ese movimiento táctico pero de rebote, pues prescinde de Portillo (demasiado cerca del banquillo bético para permitirse no perseguir religiosamente a su lateral) y mete a Ceballos como falso extremo izquierdo.

El juego del equipo mejora un tanto y el canterano se las arregla para expulsar a Diamanka (que jugó un buen partido, pero fue reincidente en las faltas). Aun así el Leganés, que lógicamente pasa al 4-4-1, no se encierra, se estira dos o tres veces y (ahora sí algo afortunado) marca dos veces a balón parado.

Minutos 50 al 90
Mel pone a Vadillo como extremo izquierdo, Castro pasa al extremo derecho para hacer sitio arriba a Rennella y el equipo ataca en un 2-4-4. Como tantas veces, los mediocentros vienen muy atrás a recibir, eliminando a los centrales de la base de la jugada. No hay nadie entre líneas, no hay desmarques ni juego colectivo, cada cual hace la guerra por su cuenta y las llegadas se reducen a alguna subida de Molinero y, sobre todo, a las incisivas carreras de Vadillo por la izquierda. En una de ellas llega el 1-3 y Rubén falla el 2-3 inmediatamente: ahí mueren las opciones béticas. El partido acaba entre pelotazos béticos a los tanques y alguna ocasión clara del Leganés, que aprovecha la ansiedad y descolocación de la defensa verdiblanca.

Jugador por jugador
Adán: En el 0-1, parable, se le queda enganchado al césped el pie de parar. Luego, pese a que cometió algún error aislado, evitó con varias paradas una goleada escandalosa. Tiene margen de mejora con los pies, y esto es hoy importante.
Molinero: Partido desastroso. Nulo en ataque y descolocadísimo en defensa. Llegaba siempre tarde y nunca supo si ir o venir. Además, se engancha en el fuera de juego en el 0-2.
Bruno: Aunque estuvo a punto de provocar el 0-4 con un fallo absurdo fue el más entonado de la línea defensiva. No sale en las fotos de los goles, aunque eso nunca se sabe si es bueno o malo.
Figueras: Descolocado (sin saber si salir al corte o quedarse en la línea) y mal en la salida de balón.
Casado: Sin ritmo ni calidad, jugó una primera parte espantosa, desbordado en defensa e incapaz en ataque. Luego al menos dejó un par de buenos centros, porque tiene buen toque.
Portillo: Sin espacios ni balones. Pagó los platos rotos.
N'Diaye: Mal situado en ataque de nuevo, su enorme recorrido sirve de poco cuando el equipo se descoloca, porque él no es precisamente el cerebro defensivo que pone las cosas en su sitio. En el caos al menos hizo algunas conducciones decentes.
Reyes: No supo dirigir la presión ni ayudar a las desbordadas bandas, y menos dirigir el juego.
Pacheco: Nada. Ni siquiera siguió a su lateral a tiempo.
Castro: Desconectado y desaparecido. Un zurdazo al larguero y nada más.
Molina: Torpe y lento, así y todo marcó su gol.

Ceballos: Bien. Trató de tirar del equipo, hizo otra pillería por él y al menos desequilibró por el centro.
Rennella: Cero absoluto.
Vadillo: Para gran sorpresa de quien esto escribe estuvo incisivo y rápido, en aparente buena forma física, valiente, realizó buenos disparos y dio el gol. Algo individualista, como siempre, pero a este nivel adelantará a Pacheco en días.

Los comentarios son bienvenidos.

domingo, 15 de marzo de 2015

Las Palmas 0 - Betis 3 (29ª jornada de Liga de Segunda División)

LAS PALMAS (0): Casto; David Simón, David García, Aythami, Ángel; Javi Castellano, Hernán Santana (Valerón, m. 80); Momo, Vicente Gómez (Ortuño, m. 68), Nauzet (Guzmán, m. 68); y Sergio Araujo.
BETIS (3): Adán; Molinero (Cejudo, m. 80), Bruno, Jordi Figueras, Varela; Portillo, Lolo Reyes (Xavi Torres, m. 68), N'Diaye, Pacheco (Dani Ceballos, m. 62); Rubén Castro y Jorge Molina.
Goles: 0-1: Jorge Molina, m. 64. 0-2: Jorge Molina, m. 73. 0-3: Dani Ceballos, m. 76.
Árbitro: Sureda Cuenca (Colegio Balear). Amonestó a Varela, Aythami, Hernán y Xavi Torres. Casero en la primera parte, luego equilibró su balance.
Unos 22.000 espectadores, muchos de ellos béticos. Gran presencia de aficionados béticos en las gradas. Viento moderadamente fuerte del noreste, esto es, oblicuo y en dirección hacia la esquina en que atacó el extremo derecho del Betis en la segunda parte.

Una irregular primera parte y una excelente segunda han dado al Betis una victoria muy importante en el Estadio Insular. La serie triunfante de partidos ante rivales directos ha despejado las dudas sobre la capacidad del equipo, y las que se mantienen sobre el ascenso (ojo, aún lejano) parecen reducirse hoy a su actitud en los estadios sin glamour por visitar (Mendizorroza, Heliodoro...).

Primera media hora
Mel calca el equipo del Valladolid salvo la vuelta (discutible por el rendimiento de Rodas, pero justa) de Bruno. El Betis arranca pues en defensa con un 4-4-2 en el que esta vez N'Diaye corrige su posición de salida y parte a la izquierda de Lolo Reyes, para así no estorbarse en ataque con Portillo, tendente siempre a posiciones interiores; el mediocentro chileno auxilia a los centrales para la salida de balón, quedando así el equipo bien escalonado por dentro en el inicio de jugada; Pacheco sí es verdadero extremo izquierdo.

Enfrente Las Palmas también escalona bien a sus hombres de dentro para formar un 4-3-3 con balón: Castellano es mediocentro retrasado, y Hernán y Vicente, el más adelantado, interiores; no hay aquí falsos extremos, de modo que Momo y Nauzet (ambos de inicio a pie cambiado) han de seguir a los laterales para montar el rutinario 4-4-2 en defensa.

Aunque inicialmente el Betis presiona muy arriba, pronto ambos equipos muestran comportamientos defensivos similares: bloque medio-alto (tal vez un poco más adelantado el bético), pareja de arriba (Rubén y Molina, y Araujo y Vicente en el otro lado) que trata de bloquear la salida de los centrales más el mediocentro rivales, y doble pivote que salta a presionar más arriba si ve la ocasión propicia. Así pues, este Betis con N'Diaye ya no va tan descaradamente arriba a por el rival como el que tenía a Ceballos por segundo mediocentro, pero en absoluto se acula atrás.

Los béticos tratan de cuidar la salida de balón. Las Palmas tolera la salida por Figueras; el catalán conduce unos metros pero luego rara vez se atreve a jugar en corto. Las Palmas tampoco logra gran fluidez, pese a que el Betis en defensa no aprovecha adecuadamente que el lateral izquierdo, Ángel, era diestro para oblogarles a salir por ahí. Hay pocas ocasiones, y son del Betis, aunque menos de las debidas: cuando los verdiblancos superan la presión llegan en ventaja numérica a tres cuartos, pero falta acierto en los de arriba.

Minutos 30 al 45
El buen trabajo de Vicente, que ocupa campo por dentro e intenta llegar al remate, y la voluntariosa presión local empujan al Betis a su área. Llegan varias ocasiones consecutivas muy claras para los canarios, salvadas por la suerte y (un día más) la concentración de los centrales y el portero del Betis. La campana lo salva.

Segunda parte
Tras unos muy breves minutos en los que sigue apretando arriba, Las Palmas empieza a pagar caro su desgaste en la presión, aumentado por la pertinaz intención del Betis de jugar al pie, la exigencia física de enfrentarse a jugadores de la potencia de Reyes o N'Diaye y el cambio de favor del viento. El equipo canario se parte por la mitad, y los béticos de arriba empiezan además a acertar, en particular Portillo. Justamente tras entrar Ceballos en el sitio de Pacheco por la izquierda llega el 0-1.

Casi de inmediato Herrera quema las naves y despuebla aún más el centro del campo para meter gente arriba. Mantiene además a hombres con poquito físico como Momo, de modo que su presión desesperada funciona mal. El Betis mantiene además la cabeza fría, nunca la rifa y el centro del campo canario se hace un latifundio, gobernado a placer por N'Diaye.

Ya con 0-3 el Betis sí pasa por una breve fase en la que entrega el balón al rival, aunque sin excesivos apuros. Las Palmas acaba entregada en manos del Betis, que no busca más sangre.

Jugador por jugador
Adán: Partido perfecto, si salvamos alguna imprecisión en largo con los pies.
Molinero: Últimamente menos profundo, pese a tener delante a Portillo, cumplió sin alardes.
Bruno: Otro muy buen partido.
Figueras: Partido muy correcto, aunque su lentitud le obliga a dar más metros para el disparo al rival que su compañero.
Varela: En la primera mitad aprovechó poco el escaso retorno de Momo; luego se soltó más. Aplicado en defensa. Será baja y a día de hoy no tiene relevo de garantías.
Portillo: Tras una floja primera mitad dio un recital de asistencias: dos de gol, una de pregol y otra muy clara a Castro en torno al minuto 55. En este sistema hace prácticamente de mediapunta con dos delanteros por delante, algo ideal para un jugador de su estilo. Creemos que por la izquierda rendiría aún mejor. Corre lo que puede, que no es mucho.
Reyes: Desde que juega en su verdadero sitio y con quien debe a su lado ha hecho la raya: al Betis jamás le hacen ocasiones por dentro. Además hace muchas ayudas y elige con intuición los momentos para presionar. En ataque, sólo correcto.
N'Diaye: Gran partido, tal vez el mejor de la temporada. Sus arrancadas en posición de interior (no de central, como en otras épocas) hacen mucho daño a los rivales, aunque no sean muy vistosas. Ocupa campo y gasta mucho a los contrarios. Le falta llegar al remate.
Pacheco: Un tanto irregular. Sale casi siempre por dentro, al estilo de las diagonales de Juanma, pero él tiene ahí tiro (casi logra así el 0-1). ¿Sabría jugar en la derecha?
Castro: Movilidad y buenos movimientos, pero poco acierto en la ejecución y poca presencia en el área.
Molina: Tras una primera parte en la que no pareció centrado, otra vez acertó con el gol. Anda rápido. Sería muy grave y decepcionante que su imputación alcanzase condena.

Ceballos: Se le vio poco, pero le dio tiempo a cerrar el partido.
Torres: Más voluntad que acierto.
Cejudo: Como Molinero, cumplió.

Mel: Que varios jugadores acaben los partidos con calambres es significativo del cambio de actitud habido. Ha ganado para la causa a N'Diaye y convencido a los jugadores de que el mejor modo de conservar un resultado es tener el balón, algo muy importante si quieres ganar siempre. Su reto ahora es motivar a un equipo que cuando quiere, puede.

Los comentarios son siempre bienvenidos.


domingo, 8 de marzo de 2015

Betis 4 - Valladolid 0 (28ª jornada de Liga de Segunda División)

BETIS (4): Adán; Molinero, Rodas, Jordi, Varela; Portillo (Ceballos, m. 69), N'Diaye (Fabián, m. 72), Lolo Reyes (Xavi Torres, m. 75), Pacheco; Rubén Castro y Jorge Molina
VALLADOLID (0): Javi Varas; Chica, Jesús Rueda, Marc Valiente, Peña; Álvaro Rubio (Omar, m.56), André Leão; Hernán Pérez, Óscar (Jeffren, m.83), Timor; y Jonathan Pereira (De Melo, m.70).
1-0, m. 36: Jorge Molina. 2-0, m. 52: Rubén Castro. 3-0, m. 81. Rubén Castro, de penalti. 4-0, m. 83: Rubén Castro.
Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla a N'Diaye, Molinero, Rueda, André Leão y a Chica en dos ocasiones, la segunda en el minuto 70. 
Muy buena entrada (39.000 espectadores) y muy buenas condiciones para el fútbol en el Benito Villamarín.

El Betis ha hecho su mejor partido de la temporada ante uno de los mejores equipos de la categoría, al que le cayeron cuatro goles como pudieron ser tres o seis. Que este Betis acabara hecho un guiñapo en manos de un Mirandés hace una semana habla mal de su actitud aquel día, pero se demuestra ahora de nuevo que hay mimbres para subir.

Primera parte
El Valladolid planteó el partido de forma muy conservadora. Leão y Rubio formaban el doble pivote de un 4-2-3-1, el segundo con la supuesta intención de escalonarse en ataque por delante; Óscar quedaba unos metros más avanzado y Timor era falso extremo (Hernán Pérez al otro lado). Jonathan Pereira quedaba por delante, con escasas posibilidades, por su altura, de dar salida por alto a sus compañeros. Si a ello sumamos que los de Pucela empezaban la presión en la línea de centro del campo o incluso más atrás, de modo que jamás robaban arriba, y que el Betis sí presionaba desde la salida de la jugada, la conclusión era que la posesión en este tiempo fue abrumadoramente para el Betis. Por demás, las pérdidas de tiempo de Varas desde el primer minuto denotaban que, efectivamente, el Valladolid había venido en busca del 0-0, para lo que tenía el plan de verlas venir y cerrarse muy bien por dentro, aun a costa de dejar algunos espacios por las bandas.

Con opuesta actitud salieron los béticos. La elección más relevante de Mel, junto a la de anteponer a Reyes a Xavi Torres como mediocentro defensivo, fue alinear a un verdadero extremo, Pacheco por la izquierda, abriendo así un poco el embudo ofensivo que se producía con dos falsos extremos. El sacrificado fue Ceballos, de modo que Portillo jugaría en ataque de interior.

Con buen criterio de ordenación Mel hizo caer pues a Rubén a la banda derecha. Menos fino sin embargo estuvo al organizar la segunda línea: N'Diaye se situó a la derecha de Reyes, de manera que, libre de descolgarse en ataque, solapó su zona de influencia con la de Portillo, que se tuvo que buscar muchas veces los espacios en el lado contrario del campo, y fue obligado así a un recorrido exagerado. Además Lolo Reyes se vio forzado en ocasiones a subir para crear en zonas de interior izquierdo, tarea para la que el destino no lo escogió.


Ubicaciones ofensivas de los béticos en el primer tiempo

Pese a esto, el Betis, que ya se escalona bien en el origen de la jugada y cuyos centrales han perdido el miedo a salir como hombres libres (qué lejos quedan los tristes tiempos de Velázquez), tuvo movilidad y toque, y encontró la llegada por la derecha, sobre todo en conducciones de N'Diaye. Por el lado contrario los robos de un valiente Pacheco traían algún peligro, y en general el Betis iba muy arriba a quitársela al Valladolid y, si no llegaba mucho a puerta, sí merodeaba con frecuencia el área visitante sin pasar apenas apuros atrás. Un golazo de Molina fue el justo premio.

Segunda parte hasta el munto 26
Mel nos hace caso y corrige la posición de N'Diaye, ahora a la izquierda de Reyes, aunque este le hace menos y sigue tendiendo a irse a la derecha en ataque. Castro marca pronto y, aunque el Valladolid logra alargar alguna posesión, el dominio de la situación del Betis es absoluto, gracias sobre todo a la enorme ocupación de campo de sus dos mediocentros y al sentido general de la anticipación en la presión alta. El Valladolid se abre un poco, gasta balas en ataque (la entrada de Omar sitúa a Timor en su lugar natural, mediocentro) y las ocasiones béticas llegan de forma constante.

Últimos veinte minutos
Ceballos entra y su dominio del otro fútbol finiquita el partido: el árbitro se traga dos piscinazos suyos que suponen la exagerada (además de injusta) expulsión de Chica más un penalti. El partido entra en minutos de la basura en los que los pucelanos pudieron llevarse un saco de goles. El Betis acaba con un mediocampo en rombo con Torres y Fabián por dentro y Ceballos (derecha) y Pacheco en las bandas; el Valladolid, en un 4-3-2 en el que Hernán Pérez tiene que barrer toda la derecha.

Jugador por jugador
Adán: Como decían las crónicas antiguas, sin calificar por falta de trabajo.
Molinero: Partido correcto.
Rodas: No se complica con balón pero lo maneja correctamente. En defensa dominó por alto y tapó muy bien, como Figueras, las líneas de pase cuando el Valladolid llegó a tres cuartos.
Figueras: Otro buen partido, y no es fácil para centrales lentos como él cuando se tira arriba la línea.
Varela: Sigue progresando. Tuvo mucho recorrido: llegó más arriba que nunca.
Portillo: Tal vez el más discreto de los de arriba, aunque hizo sus filigranas y metió una buena asistencia en el 2-0.
N'Diaye: Por fin se ve al jugador que debe ser en esta Segunda. A su lado los rivales parece enanos o pesos pluma. Sus conducciones son un muy buen medio de romper líneas, y ocupa muchísimo campo.
Reyes: Excelente partido en defensa y aceptable en ataque. Con N'Diaye y él por dentro y en esta forma física muy pocos equipos toserán al Betis.
Pacheco: Su mejor partido en el Betis, en el que unió aceptables dotes para la penetración y la asociación con mucho sacrificio en la presión.
Castro: Pudo meter cuatro o cinco goles. Dentro del campo es muy inteligente.
Molina: Otro partidazo. Abrió la lata y además lo hizo todo bien. A sus conocidas virtudes une ahora conducciones en velocidad propias de otro estilo de delantero.

Ceballos: Cerró el partido a favor de su equipo por vías poco deportivas. Si Portillo no espabila le quitará el sitio, porque es mucho más completo.
Fabián: Buenos minutos, siempre con la mirada alta y calidad en la zurda. Volvió a aturullarse ante el portero rival.
Torres: Tiempo para muy poco.

Mel: Ha logrado implicar y poner en zona de titular potencial a quince o dieciséis jugadores, lo que aumentará la competencia y la motivación. Por fin ha puesto en el centro a la pareja que reclamamos aquí desde hace seis meses, y el resultado es una superioridad física decisiva en esa zona. Le falta resolver bien el puzle de los cinco de arriba; con cambiar de banda al extremo (Pacheco o Kadir cuando llegue) todo le cuadrará: Reyes de ancla, N'Diaye en su querencia ofensiva a la derecha, Castro en la suya a la izquierda y el falso extremo pasador a pie cambiado, que es como tiene más líneas de pase.

Los comentarios son siempre bienvenidos.

domingo, 1 de marzo de 2015

Mirandés 0 - Betis 0 (27ª jornada de Liga de Segunda División)

Razak; Aitor, Caneda, Álex Ortiz, Kijera; Rúper; Pedro (Espín, m. 59), Emilio (Juanjo, m. 78), Igor Martínez, Álex García; y Urko Vera.
Adán; Molinero (Cejudo, m. 10), Bruno, Jordi, Varela; N'Diaye, Xavi Torres, Portillo (Álex Alegría, m. 78), Dani Ceballos (Fabián, m. 60); Rubén Castro y Rennella
Árbitro: Eiriz Mata (Comité Gallego). Usó las tarjetas con arbitrariedad. Mostró tarjeta amarilla a Pedro, César Caneda, Rúper, Bruno y Cejudo, y expulsó a Bruno en el minuto 88 por doble amonestación.
Mal césped y buena entrada en Anduva.

El Betis ha jugado hoy un espantoso partido ante el equipo de la localidad burgalesa de Miranda de Ebro. Si ha salvado un punto ha sido gracias a la bajísima calidad de los delanteros locales y al buen partido de sus centrales y su portero, que han aguantado como han podido el chaparrón de balones al área de la segunda parte.

Primera parte
El partido se presentaba al estilo del de Alcorcón: rival débil pero aguerrido, campo pequeño y en malas condiciones, y esta vez en la primera parte además viento en contra. Mel calcaba el equipo del partido ante el Girona salvo cambios imprescindibles: un 4-4-2 con dos falsos extremos, Portillo por la derecha y Ceballos por la izquierda, una solución que es bueno usar en una de las bandas, pero que usada en ambas a la vez o bien forma un embudo ofensivo o bien, como hoy, obliga a esos extremos a no ser falsos, o sea, a jugar demasiado abiertos (especialmente Ceballos), en unas posiciones poco adecuadas para jugadores cortos de velocidad en el uno contra uno. Torres y N'Diaye quedaban como pareja de mediocentros; el senegalés se descolgaba en ataque y Torres quedaba entonces por delante de los centrales.

El Mirandés defendía en un flexible 4-1-4-1 con un solo punta, más dedicado a molestar a Torres que a los centrales, y Rúper como pivote ante los suyos. Los burgaleses presionaban selectivamente al poseedor del balón para no dejar tiempo de pensar a la hora de jugar en largo, y tampoco permitían tocar con espacios a los mediocentros béticos, pero por demás no iban muy arriba a apretar y –con la defensa bastante adelantada– juntaban mucho las líneas. El Betis cargaba el juego por la banda derecha pero pocas veces podía superar la segunda línea de presión, y en las ocasiones en que lo hizo sus pasadores no supieron superar a los centrales locales.

A cambio, el Betis pasaba pocos apuros defensivos más allá de alguna falta aislada (una de ellas autorrematada al palo).

Segunda parte
Mel trata de ir a por el partido y manda al equipo a presionar arriba, ya con viento a favor. La cosa dura apenas cinco o diez minutos: el equipo se descoordina, los delanteros hacen poca presión y por su cuenta, la defensa no se adelanta y el equipo separa mucho sus líneas, de modo que, con el paso de los minutos, el Mirandés juega cada vez con más comodidad en el centro del campo.

Mel hace un primer cambio optimista: intenta abrir el campo con el zurdo Fabián en la izquierda por un Ceballos que apenas había rascado bola. Pero el Betis no tiene ya casi nunca la pelota, así que el efecto es el contrario al deseado: desaparecido Portillo (que había jugado mejor que Ceballos pero trabaja menos cuando la cosa se pone fea) y perdido N'Diaye, el equipo se parte por la mitad. La cosa empeora si cabe con el tercer cambio: Álex Alegría debuta como delantero y Fabián pasa al extremo derecho, pero ni Alegría, ni Rennella ni Castro (¿tal vez el encargado de ello?) bajan a defender al centro del campo, de manera que el Betis, con N'Diaye ya invisible, queda en la zona ancha completamente a merced del Mirandés (!) y sólo lo para a base de faltas, colgadas y salvadas como bien pueden por Adán y los centrales. La expulsión de Bruno (otra vez difícil de explicar su primera tarjeta) obliga a N'Diaye a atrasarse a central, y el Betis acaba colgado del larguero y pidiendo desesperadamente la hora.

Jugador por jugador
Adán: Muy bien, aunque uno no sabe qué prisas tenía al final.
Molinero: Duró poco, y se notó más su ausencia que su presencia.
Bruno: Estropeó al final su muy buen partido con un par de desaplicaciones.
Figueras: El mejor del equipo, con diferencia. Aunque fuera a pelotazos, lo cierto es que cortó una cantidad incontable de balones, por alto y por bajo. Tal vez quepa sólo afearle no haber adelantado más la línea en el segundo tiempo.
Varela: Cumplidor, como siempre. Por suerte suele despejar aceptablemente con la derecha.
Portillo: Buena primera parte, en la que fue el único en zafarse de la presión local y dar continuidad al juego. No acertó en el último pase en la primera parte, y en la segunda directamente desapareció del mapa.
N'Diaye: Mal, y se salva del muy mal porque su físico impone siempre respeto y da cierta movilidad. Horrible en el pase. En la segunda parte desapareció también del mapa, y eso en su sitio es imperdonable.
Torres: Hizo una buena primera parte, con muchas ayudas, pero fue reculando y acabó demasiado atrás en lugar de unir las líneas trasera y delantera.
Ceballos: Demasiado abierto, apenas tocó el balón ni se implicó como suele.
Rennella: Más pelea que otra cosa.
Castro: Lo intentó, pero jugó muy pocas en el área.

Cejudo: Tiene condiciones para jugar de lateral (es tenaz y rapidito), pero muy listo tendrá que ser para aprenderse el puesto a estas alturas de su carrera. En ataque no dio una y en defensa, como era predecible, se dejó al espalda mil veces y fue demasiado al robo.
Fabián: Su entrada no arregló nada: tuvo poca presencia.
Álex Alegría: El equipo no la tuvo, así que nada pudo hacer salvo un despeje.

Mel: No se le puede culpar de no ir a por el partido, sino más bien de lo contrario: despobló el centro del campo y con ello el equipo pasó de lo discreto a rozar el siniestro total.

Como siempre, se agradecerán los comentarios.

domingo, 22 de febrero de 2015

Betis 2 - Girona 1 (26ª jornada de Liga de Segunda División)

BETIS (2): Adán; Molinero, Rodas, Figueras, Varela; Portillo (Rennella, minuto 71), N'Diaye, Lolo Reyes, Dani Ceballos; Jorge Molina (Vadillo, minuto 90) y Rubén Castro (Fabián, minuto 83). 
GIRONA (1): Becerra; Ramalho, Lejeune, Richy; Pere Pons (Cristian Alfonso, m. 80); Cifuentes, Cristian Gómez (Coris, m. 62), Granell, Aday; Felipe Sanchón (Mata, m. 46) y Sandaza.
Goles: 1-0, minuto 60: Jorge Molina. 2-0, minuto 86: Dani Ceballos. 2-1, minuto 89: Granell.
Árbitro: Piñeiro Crespo, asturiano. Amarillas para Lejeune, Pere Pons, Héctor Rodas, Molinero, Jorge Molina, N'Diaye, Rennella y Lolo Reyes. Fue permisivo con las amonestaciones hasta que dejó de serlo y las sacó todas.
31.000 espectadores y buen césped en el Villamarín. Pese a las gravísimas noticias de la semana el público no la tomó con Figueras.

Un Betis muy mentalizado logró ayer una importante victoria ante el Girona en un buen partido de los verdiblancos. Los béticos, una jornada más, fueron superiores al rival pero no tanto como para lograr una victoria holgada.

El partido trajo interesantes variantes tácticas por parte propia y del rival.

Primera hora de partido
El Girona es uno de los pocos equipos que se sale de la rutina casi obligatoria de cuatro defensas en línea del fútbol profesional actual, lo cual le da la ventaja de poner a los rivales ante problemas posicionales raramente sufridos. Los gerundenses salieron con un 3-1-4-2, esto es, su habitual defensa de tres centrales, con un mediocentro-ancla por delante de ellos, Pere Pons, dos interiores (Gómez y Granell) algo más adelantados, dos carrileros bastante ofensivos y dos delanteros. Por demás su exitoso fútbol no se sale del guion de esta pobre Segunda española: un buen nivel defensivo, gracias a cierta flexibilidad para salir a presionar arriba o juntarse atrás, y bajo nivel técnico y por tanto ofensivo, reducido a intentos de contra con balones cruzados hacia los carrileros y, sobre todo, centros a la olla para la subida de sus centrales apenas sufrían una falta más allá de la línea del centro del campo.

Tal vez ese peligro del Girona a balón parado terminó de decidir a Mel, como ya intuíamos en los comentarios del partido anterior, a introducir a N'Diaye como segundo mediocentro, prescindiendo después de muchos partidos de usar a Ceballos como punta de rombo. El entrenador bético pareció querer cumplir el consejo de meter en el campo a los once mejores y colocarlos de la mejor manera posible; el resultado fue, sobre el papel, un 4-4-2, pero (y resultan extraños estos bandazos de una solución a la opuesta) esta vez sin ningún verdadero extremo, pues de ocupar las bandas con Pacheco y Cejudo se pasó a Portillo y Ceballos, ambos (sobre todo el segundo) con claras tendencias interiores. Perdía así Mel la ocasión de castigar con al menos un verdadero extremo las espaldas de un carrilero, punto débil del sistema visitante.

Otra consecuencia de la presencia de N'Diaye en el centro y de la salida con tres al fondo del Girona es que el Betis no llevó la presión tan arriba como otros días, tal vez porque estimó (acertadamente) que para recuperar el balón no era necesario correr el riesgo de formar parejas hombre por hombre desde arriba. En todo caso el Betis tampoco pareció haber trabajado mucho este asunto: al presionar la salida gerundense, en lugar de cerrar al mediocentro y dejar libre al central-central (trampa fácil por jugar ambos demasiado cerca y en zona sensible), ocurrió que Molina y Castro, más a veces alguno de los falsos extremos —habitualmente Ceballos—, iban a la presión de los centrales, sin un plan demasiado definido.

En suma, tanto en defensa como en ataque resultó una asignación de parejas un tanto rara: los carrileros del Girona solían verse con los laterales béticos, muy adelantados por aprovechar los pasillos que dejaban Portillo y Ceballos; los dos delanteros visitantes quedaban cara a cara con los centrales béticos, sus interiores contra N'Diaye y Reyes, sus tres centrales contra Molina y Castro... y tanto el mediocentro del Girona como los falsos extremos béticos quedaban extrañamente desparejados, sin nadie a quien marcar claramente pero sin que tampoco nadie los cerrara por sistema. Ceballos atacaba siempre por dentro y N'Diaye se soltaba para aparecer por donde le parecía conveniente, resultando un ataque posicional elaborado, móvil y poco previsible, pero tal vez un poco embotellado hacia el centro.



Un partido de extraños emparejamientos

El Betis tardó otra vez quince minutos en ajustar la presión, pero a partir de la media hora llegó con cierta regularidad al área hasta que llegó el 1-0.

Última media hora
Aunque el Girona se hace con el balón entre el minuto 60 y el 75 y el Betis hace algunas faltas más de las debidas, pronto los béticos corrigen con acierto, adelantan un poco las líneas y, sobre todo, buscan la posesión —aunque con pasajes mejorables en el ofrecimiento al compañero para tocarla—. Mel (otra vez yéndose al extremo opuesto de lo hecho hace dos semanas) no sólo no renuncia al tanque arriba —que facilita la salida pues permite tener el balón mediante el pase largo, como añadido al juego sólo en corto—, sino que mete a dos tanques y manda por un rato a Castro al extremo derecho. Luego Fabián entra por la banda izquierda y cambia de lado a Ceballos y, finalmente, Vadillo entra como extremo y Ceballos pasa a reforzar por dentro al equipo.

Jugador por jugador
Adán: Bien en general, aunque peor con los pies. En el gol, muy difícil en todo caso, da demasiados pasos antes de tirarse.
Molinero: Partido completísimo del exinternacional juvenil español. Cerró perfectamente su banda y subió mucho y con mucha profundidad.
Rodas: No tiene tipo de central fino pero cumplió con lo suyo. De momento no parece competencia para Bruno ni Figueras.
Figueras: Buen partido, pese a estar, como su compañero de línea, bastante menos protegido de lo habitual, expuesto muchas veces a un dos contra dos. Si las acusaciones vertidas sobre él esta semana son ciertas el destierro y la infamia eterna serán poco castigo; respetemos la presunción de inocencia.
Varela: Cumplidor en defensa, en ataque va soltándose y mejorando progresiva pero inexorablemente.
Portillo: Sin duda es uno de los jugadores con más clase del equipo. Hay que buscarle sitio.
N'Diaye: Por un lado no conviene olvidar que hace fáciles cosas raras de ver, como imponerse físicamente a todo rival que le pase cerca —ayer el Girona por dentro no existió—; pero, por contra, sigue dando señales preocupantes: ¿será para siempre un casi buen jugador? De momento, parece poco probable que Mel confíe en él como mediocentro-ancla, así que aparecerá junto a Reyes o Torres. En todo caso, a jugadores de su físico hay que darle partidos para que cojan ritmo.
Reyes: Su muy buen partido defensivo compensó errores con balón impropios de un profesional.
Ceballos: Al contrario que Varela, su rendimiento desciende progresivamente; aun así, siempre da trabajo, llegada (otro gol) y buen fútbol interior. Sigue sin aprender que no debe correr riesgos cuando tiene a casi todo el equipo por delante del balón.
Castro: En casos como el suyo la diferencia entre el todo y la nada es muy sutil. Marcará de nuevo pronto.
Molina: Gran partido, con un golazo y medio, juego de pivote e incluso cambios de dirección de delantero caro. Será baja en Miranda de Ebro.

Rennella: Es más joven, más guapo y más exótico que Molina, así que muchos decidieron que era mejor, aunque nunca metió ni la mitad de goles que el alcoyano. El domingo tendrá su oportunidad.
Fabián: Otra vez demostró clase.
Vadillo: Aparición testimonial.

Mel: Mentalizó al equipo de la importancia del partido y lo aisló de la presión ambiental (Crisis? What crisis?) y las noticias de la semana, que no era poco. Aunque no pareció haber trabajado durante la semana grandes sutilezas tácticas, el juego del equipo fue bueno. Probablemente volverá a usar a N'Diaye junto a un segundo mediocentro, que será Torres.


Como siempre, se agradecerán los comentarios.

domingo, 15 de febrero de 2015

Albacete 0 - Betis 0 (25ª jornada de Liga de Segunda División)

ALBACETE (1): Dorronsoro; Antoñito (Carlos, m. 31), Núñez, Pulido, Paredes; Edu Ramos; Díaz (Cidoncha, m. 69), Diego Benito, Keko, Portu; y Chumbi (César Díaz, m. 65).
BETIS (0): Adán; Molinero, Bruno, Jordi, Varela; Kadir (Cejudo, m. 57), Lolo Reyes, Dani Ceballos (Pacheco, m. 87), Portillo; Rennella (Jorge Molina, m. 68) y Rubén Castro.
Árbitro: Ocón Arraiz (Comité Riojano). Permisivo y bien en la apreciación, estuvo casero en todas las acciones decisivas (un gol mal anulado al Betis, una clara expulsión escamoteada y un posible penalti). Amonestó a Portillo, Kadir, Núñez, Pulido, Chumbi, Bruno, Varela y Paredes. Buena entrada y muchos béticos en el Carlos Belmonte.

El Betis ha jugado un aceptable partido en el Carlos Belmonte de Albacete y una vez más se ha movido en un delgado filo entre la victoria por la mínima y el empate, resultado final.

La secuencia de empates consecutivos de los béticos no satisface a nadie pero tampoco debe hacer caer en el alarmismo: aunque han sido partidos espesos y de pocas ocasiones, el Betis ha dominado en juego y ocasiones los dos últimos, y la falta de gol se debe más a la de calidad de la plantilla y a la baja forma de Castro que a una racha de mal juego. A cambio, a diferencia de los tiempos de Velázquez, los rivales ahora apenas se asoman al área bética.

Cierto es que hubo hoy una fase de descontrol, mediada la primera parte, en la que el Albacete sí tuvo dos acercamientos muy claros, debidos a un mal ajuste de la presión bética: al hacerla tan arriba tras pérdida, si el bloque no se coordina bien los riesgos son altos. Por demás el partido tuvo un transcurso bastante homogéneo.

Primera parte
El Betis se plantó en su habitual 4-4-2, pero por fin con Kadir y Portillo en las bandas, en un principio a derecha e izquierda respectivamente, aunque sobre los 25 minutos permutaron posiciones para el resto del partido. Enfrente el Albacete colocaba un 4-1-4-1 e intentaba, como en la primera vuelta, tocar el balón desde atrás; esta vez, sin embargo, la presión adelantada bética, con Ceballos sobre el mediocentro manchego, no lo consintió, salvo en ese tramo central de la primera mitad.

El Betis tuvo sin embargo más problemas de los habituales en ataque porque Ceballos venía esta vez demasiado atrás a tocarla, prácticamente en paralelo con Reyes —y perseguidos ambos por los dos interiores locales—, estorbando así la salida natural de los centrales, que sólo habrían tenido que deshacerse de Chumbi para tener pista libre. Tal vez Mel pretende con ello correr menos riesgos al tener siempre varios hombres por detrás del balón, pero si el rival se te cierra mucho por dentro, como suelen, y además tiene ahí superioridad numérica, la falta de juego interior te fuerza a salir sólo por las bandas.

Ahí, en las llegadas por los costados, o más bien en su resolución, tuvo el Betis su gran gran defecto hoy: los visitantes colgaron, a balón parado y en llegadas de Molinero y Varela, una verdadera lluvia de balones a la olla, y sin embargo no sólo no llegaron así al gol, sino que fueron incapaces de rematar uno solo de ellos. Buena parte de culpa pudo tenerla Mel, que prescindió inexplicablemente (¿por conformar a Rennella?) de Molina, el mejor rematador bético en este tipo de juego.

Salida de balón del Betis ante el Albacete

Segunda parte
El Albacete va pegando pasitos atrás hasta acabar prácticamente colgado del larguero, y más aún tras un violento choque de Pulido con Adán, a un cuarto de hora del final, que los dejó con medio jugador menos. El Betis sigue llegando, pero casi siempre por fuera, y ve además mal anulado un gol a Molina. Antes de que el alcoyano supliera a Rennella Cejudo había entrado por Kadir, en ambos casos sin tocar el esquema. Casi al final Portillo pasa a jugar de mediocentro adelantado al entrar Pacheco por Ceballos.

Jugador por jugador
Adán: Muy bien en dos jugadas decisivas en la primera parte, y bien también con los pies y en los balones cruzados.
Molinero: Subió mucho y bien, aunque no acabó nada.
Bruno: Otro buen partido, aunque concedió la ocasión más clara del partido por no acudir a la ayuda de Varela cuando procedía bascular en el dos contra tres.
Figueras: Muy bien, en el despeje y con balón.
Varela: La jugada arriba citada mostró una de sus limitaciones, su lentitud en largo. Subió bien.
Kadir: Hizo sus jugadas de habilidad, pero lejos del área, y nunca encontró el pase bueno.
Reyes: Partido de notable, en el que cerró perfectamente su zona y la soltó sin complicarse.
Ceballos: Sigue sin terminar de asumir que en su nueva posición no se pueden correr tantos riesgos, ni en defensa (va siempre al robo, sin mantener la posición) ni en ataque (busca siempre desequilibrar, incluso cuando tiene muy poca gente por detrás). Peleó y tapó campo, como siempre.
Portillo: Floja primera parte, pero en la segunda sí se empezó a ver al pasador que se espera.
Rennella: Jugó bien fuera del área, pero dentro no las olió, y cayeron muchas por ahí.
Castro: Se notó su falta de acierto ante el gol, porque tuvo dos o tres opciones interesantes.

Cejudo: Como tantas veces, voluntad y poco más.
Molina: Otra vez metió su golito, aunque se lo anularan. Con marcadores tan apretados no se puede prescindir de un tipo que te mete al menos un gol cada dos partidos.
Pacheco: Aparición casi testimonial.

Mel: El equipo manda y tiene el camino marcado, aunque hay que refinar detalles posicionales. Los hombres de banda del Albacete parecieron mucho más rápidos que los béticos, y algo de esto debe de tocarle. En el balón parado en ataque el equipo tiene muchísimo trabajo por hacer y hay que exigírselo al entrenador: balones mal puestos en el banderín, córneres a la corta mal jugados, una falta peligrosísima desperdiciada por sacarla en corto, nula convicción en el salto...

Los comentarios son siempre bienvenidos.


domingo, 8 de febrero de 2015

Betis 1 - Ponferradina 1 (24ª jornada de Liga de Segunda División)

BETIS (1): Adán; Piccini (Molinero, m. 70), Bruno, Jordi Figueras, Varela; Cejudo, Lolo Reyes, Dani Ceballos, Pacheco (Kadir, m. 65); Jorge Molina (N'Diaye, m. 58) y Rubén Castro.
PONFERRADINA (1): Kepa; Óscar Ramírez, Lucas (Gaztañaga, m. 50), Alan Baró, Carpio; Acorán, Andy, Jonathan, Adán (Rueda, m. 61); Sobrino y Berrocal (Yuri, m. 77). 
Goles: 1-0, m. 34: Jorge Molina. 1-1: m. 93: Yuri, de penalti.
Árbitro: Pérez Pallas (Comité Gallego). En un desconcertante reparto de tarjetas amonestó a Lolo Reyes, Lucas, Gaztañaga, Ndiaye, Bruno, Carpio, Rueda. Expulsó a Bruno por doble amonestación en el minuto 93 en la acción del penalti.
30.000 espectadores en el Benito Villamarín. Buen tiempo para el fútbol.

La medida de los riesgos
El Betis de Mel tiene definitivamente dos caras: una muy valiente —que suele coincidir con la presencia de Ceballos como mediocentro—, de presión muy alta, gusto por la posesión, movilidad en ataque y cierto intercambio de ocasiones en las dos porterías; y otra —generalmente con un doble pivote más defensivo— especulativa, de presión media, que cierra los partidos y que desprecia la posesión tal vez excesivamente. Sea por órdenes de Mel o sea por iniciativa propia de los jugadores, el Betis de hoy se transmutó en el descanso del primer modelo al segundo y lo pagó muy al final con el empate. Aunque todos deseamos un Betis mandón cabe preguntarse si, con los mimbres que hoy había en el campo de juego, no era correcto el cambio de modelo de juego: el marcador estaba a favor y en la segunda parte, como convenía al Betis, no hubo prácticamente ocasiones, y menos en la portería bética.

La tendencia a ese segundo tipo de juego venía de partidos anteriores —pensemos en el de Soria, sin ir más lejos—; hay que preguntarse también pues si la futura y esperable incorporación de jugadores de nivel (supuestamente superior) hoy fuera de la alineación —N'Diaye, Kadir, Portillo...— elevará el nivel del equipo al punto de imponerse sin dudas a los rivales o bien hemos de resignarnos al triunfo apurado y el empate frecuente tras partidos como el de hoy. 

Primera parte
Con su alineación Mel pareció premiar el desempeño voluntarioso de los Reyes, Cejudo o Pacheco en lugar de arriesgar con hombres como Portillo, N'Diaye —del que no parece fiarse lo suficiente como mediocentro defensivo— o incluso Kadir, recién llegado de África. Situó pues el habitual 4-4-2 con rombo en el centro del campo y extremos bastante abiertos.Tardó el Betis quince minutos en ajustar la presión ante la insolente voluntad de tocar el balón de la Ponferradina, que partía de su (muy prometedor, por cierto) portero Kepa. Los bercianos defendían en un 4-4-2 bastante atrasado y, sobre todo, muy cerrado por dentro. Si unimos esto a un mejorable escalonamiento del Betis en zonas interiores —pues Ceballos a veces venía demasiado atrás a recibir y los extremos casi nunca se metían por dentro—, resultaba un juego ofensivo de escaso toque interior pero que encontraba la solución por fuera: la Ponferradina dejaba mucho espacio por las bandas y los centrales encontraban la salida conectando directamente por bajo con los extremos. Las llegadas por banda unidas a los robos altos (producto de la voluntad de sacar el balón jugado de los visitantes, a veces temeraria) produjeron una cascada de ocasiones claras en el tramo medio de la primera parte, abrochada con el 1-0.

Ataque del Betis ante la Ponferradina

Enfrente la Ponfe llegaba en situaciones de casi contragolpe cuando superaba la adelantadísima presión bética, pero los centrales béticos supieron cubrir los muchísimos metros que quedaban tras ellos. 

Segunda parte
El Betis da un paso atrás y pasa a una presión a altura media, en apariencia más por inercia de los jugadores que por órdenes del banquillo: Ceballos va aún a apretar, cuando las circunstancias lo permiten, al mediocentro rival. La Ponfe la tiene mucho pero apenas supera el mediocampo bético, aunque para ello los locales tienen que arriesgar con el adelantamiento de su defensa.

Sin embargo los béticos sí cometen un error de concepto: renunciar cada vez más (y demasiado pronto) a la posesión de balón y mirar muy poco a la portería contraria. Mientras los bercianos van metiendo más madera (por ejemplo, atrasan a central a uno de sus mediocentros), Mel manda mensajes conservadores: primero renuncia a un punta para reforzar el mediocentro, pasando así Ceballos a ser mediapunta por detrás de Castro y perdiendo la salida de balón en largo; luego cambia cromos, y el equipo, cansado (consecuencia del paciente toque de los visitantes), queda en un 4-4-1-1 que concede pocas ocasiones pero juega con la incertidumbre del 1-0. Al final lo paga caro.

Jugador por jugador
Adán: Buen partido, siempre muy seguro, y desafortunado en el penalti.
Piccini: Abusó a veces de las conducciones en zonas atrasadas, pero en general funcionó bien en ataque. En defensa el exceso de gente por su sector le provoca confusión.
Bruno: Su penalti confirmó que la falta de entrenamientos de la semana le había quitado seguridad en su velocidad.
Figueras: Con la excepción de un despeje fallido, muy bien.
Varela: No es rápido en largo, algo problemático en un defensa. Cumplidor sin exhibiciones, como siempre.
Cejudo: Buena primera parte, con mucho más acierto con balón del habitual. Luego, trabajo y nada más.
Reyes: Como siempre, jugó mucho mejor de mediocentro único que de volante. Como Bruno y N'Diaye, hubo de cargar con una tarjeta que sólo entendió el árbitro.
Ceballos: Es admirable su voluntad de jugar siempre el balón, pero ya acumula demasiadas pérdidas pagadas con goles. Buena primera parte, aunque luego perdió peso en el juego.
Pacheco: Tuvo cierta profundidad cuando el Betis tuvo la pelota. Luego desapareció, como otros.
Molina: Buena primera parte, en la que dio buena salida al equipo. Su salida se notó mucho, para mal.
Castro: Poco acertado, se le echó de menos algo más de sacrificio cuando al cosa se puso fea.

N'Diaye: Su presencia ha de ser más relevante, sobre todo si juega media horita.
Kadir: Activo. Debe ser titular pronto.
Molinero: Voluntarioso.

Mel: Prescindir del delantero-referencia sirvió, cierto, para reforzar defensivamente al equipo por dentro, pero también para renunciar demasiado pronto a la posesión y a mirar el marco rival.

Los comentarios serán bienvenidos, como siempre.