martes, 21 de noviembre de 2017

Eibar 5 - Betis 0 (12ª jornada de LaLiga)

EIBAR (5): Dmitrovic; Capa, Arbilla, Paulo Oliveira, Juncá; Iván Alejo (Rubén Peña, m. 76), Dani García, Escalante (Joan Jordán, m.69), Inui; Sergi Enrich (Kike García, m. 81) y Charles.
BETIS (0): Adán; Barragán, Mandi, Amat, Durmisi; Javi García; Joaquín (Sanabria, m. 62), Fabián, Camarasa (Boudebouz, m. 70), Nahuel (Guardado, m. 57); y Sergio León.
Goles: 1-0, m. 6: Amat, en propia puerta. 2-0, m. 30: Escalante. 3-0, m. 56: Charles, de penalti. 4-0, m. 71: Charles. 5-0, m. 80: Sergi Enrich.
Árbitro: González González (Comité Castellano-Leonés). Expulsó con roja directa a Mandi en el minuto 55. Amonestó a Amat, Escalante, Arbilla y Guardado.
4.600 espectadores en el estadio de Ipurúa, con presencia de seguidores verdiblancos, y buen césped.

El histórico ridículo hecho por el Betis esta noche en Eibar es el resultado de una tormenta perfecta que debe hacer reflexionar a los técnicos del Betis en diferentes niveles.

Atribuir el desastre al infortunio, a una expulsión o a las dificultades propias de jugar en un campo como Ipurua son argumentos débiles cuando te golea, ante pocos miles de personas, un equipo de escasa calidad, plagado de bajas y que había marcado seis goles en once jornadas. Y es que el Betis lo hizo casi todo mal, en defensa y en ataque, en lo técnico, lo psicológico y lo táctico.

Los problemas empezaron en la alineación y el esquema. Como muy recientemente hemos comentado aquí no es razonable que el modelo de juego de un entrenador se traduzca obligadamente en un determinado esquema de juego que condicione la elección de jugadores; tampoco –en un club, no lo olvidemos, de elite profesional– que los equilibrios de vestuario obliguen a dar oportunidades a jugadores que no han demostrado merecerlas. En suma, no es aceptable que Guardado (bien descansado, tanto como Fabián) y Sanabria vean el partido desde el banquillo mientras los Nahuel, Camarasa y Amat son titulares.

A mayor abundamiento, tales oportunidades no redundaron en una especial motivación del equipo que, un partido más, mostró fuera de casa una mentalización muy inferior a la de los encuentros en el Villamarín. La jugada del 1-0 es buena muestra de ello:


La indolencia de Barragán en la marca del hombre con balón, la facilidad con que Amat se deja ganar la espalda por Enrich, su inoperancia en el despeje y la lentitud de Adán en su intento de atajar un balón muy blando son señales inequívocas de que el Betis no estaba metido en el partido como los locales.

Si en lo técnico Setién renunciaba a su ventaja con la alineación y en lo psicológico el Eibar era superior, en lo táctico las cosas no pintaban mejor. Esa jugada revela algunos problemas ya vistos en partidos anteriores; uno de ellos, ya muy repetido, es el excesivo espacio que el 4-3-3 bético concede entre sus dos líneas de cuatro: obsérvese ahí la distancia entre el interior bético, Fabián, y el lateral Barragán (el extremo, Joaquín, ni aparece en el plano), y compárese con las ayudas constantes de los extremos eibarreses a sus laterales cuando eran encarados por los extremos béticos. Un segundo problema, ya mal resuelto ante el Espanyol, era la igualdad numérica de los centrales béticos ante los dos delanteros, muy conveniente además al estilo local de balones cruzados, y aprovechada en ese primer gol; ni Javi García auxilió a los defensores (más bien se tragó la marca en el 2-0) ni se aprovechó la superioridad numérica en el centro del campo para presionar.

Al atacar se repitieron también defectos conocidos. No es censurable, a nuestro entender, la voluntad de sacar la pelota jugada, ni excusa para cambiar de modo de juego que el campo sea tres metros más estrecho por cada banda. Pero sí es necesario aprovechar las ventajas obtenidas en cada línea para ganar tiempo y espacio.


Ante el 4-4-2 local –más o menos previsible, por antiguo y por propio de su estilo de juego, aunque no fuese la norma en el Eibar esta temporada– era necesario salir en conducción con limpieza del tres contra dos abajo –contra la sensación de muchos, el Eibar no fue a la presión alta hombre por hombre– y ganar los duelos en la segunda línea. Pues bien, un día más ni los centrales supieron poner en ventaja a los Joaquín, Fabián, Camarasa y Nahuel, ni estos ganaron jamás el uno contra uno a sus pares, de modo que la salida de balón del Betis acababa convertida en un absurdo tiquitaca. Apenas algún balón largo a León alborotaba el sistema defensivo eibarrés. La responsabilidad fundamental, ya señalada aquí muchas veces, es de esa segunda línea bética, y especialmente de unos interiores que ni saben pedirla donde hace daño, ni intercambian posiciones entre ellos (menos aún con León), ni arriesgan nunca en el pase o el regate; ante tal falta de fluidez parece lícito preguntarse por Boudebouz, Tello, Guardado y Sanabria, hombres casi todos de nivel objetivamente (miren currículos) superior. Por otra parte, ni siquiera la habitual salida de balón por Barragán funcionó esta vez, así que el Betis, pese a su alta posesión y los riesgos (bien) tomados atrás, prácticamente no se asomó por el área de Dmitrovic.

Tras el penalti y expulsión la inferioridad numérica no fue obstáculo para que el banquillo bético se atreviese a hacer lo que antes no quiso, jugar con dos delanteros, pero el resultado del 4-3-2 solo fue recibir dos goles más. La bajada de brazos del equipo fuera de casa cuando vienen mal dadas resultó de nuevo preocupante.

Jugador por jugador
Adán: Le llegaron seis difíciles y entraron cinco.
Barragán: Mal en defensa y en ataque.
Mandi: La jugada del 3-0 le afea un partido decente.
Amat: Mal, un día más, aunque trató bien el balón. Su inicio de partido fue desastroso, y no es la primera vez.
Durmisi: Lo buscaron muy poco en ataque. En defensa ni lució ni fue el problema.
García: Uno de sus peores partidos. Ayudó poco a los centrales y no dio fluidez.
Joaquín: Desacertado con balón, que es lo suyo. No tiene por qué jugar siempre.
Fabián: Empezó a jugar bien en el minuto 60.
Camarasa: Un buen balón en profundidad, pero una irrelevancia ofensiva que en un interior y en este estilo de juego es muy dañina para el equipo.
Nahuel: Curiosamente esta vez no falló un solo pase, pero siempre en zonas frías.
León: Tuvo dos muy claras y no acertó, pero el ataque de un equipo no puede basarse solo en un acierto desmesurado de sus delanteros, como hasta ahora.

Guardado, Boudebouz y Sanabria: Minutos de la basura.

Setién: La rigidez de sus planteamientos tiene tres problemas: no es adaptable a sus jugadores en mejor forma, no se corrigen los defectos (detectables incluso en la victoria), y el equipo se convierte en previsible para el rival, lo que facilita muchísimo el trabajo táctico de este. Por comparar, el dios de este estilo de juego, Pep Guardiola, dedica la mayor parte de su semana a buscar las fisuras tácticas del rival y refinar –o incluso alterar sustancialmente– su modo de juego y sus esquemas defensivo y ofensivo para contrarrestar las virtudes del rival y aprovechar sus defectos; aquí ese trabajo se ve muy poco.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

martes, 14 de noviembre de 2017

Setién, el Betis y el 4-3-3

La llegada inminente de Rubén Castro, el excelente estado de forma de Sanabria y León y el relativamente bajo rendimiento del segundo interior del Betis –descontado como primero el indiscutible Guardado– ha abierto el debate del esquema de juego en el primer equipo bético; muchos ven poco razonable dejar en el banquillo en cada partido a dos de los tres goleadores, y la solución de encajar en una banda del 4-3-3 a uno de ellos, probada con León en un par de encuentros (Valencia y Levante, en este solo en defensa), tampoco parece convincente; no la defenderemos en este blog tras haber atacado virulentamente a Poyet por aplicarle tal receta hace un año a Rubén Castro.

Es más: estamos convencidos de que el 4-3-3, defensivamente un 4-1-4-1, es en parte culpable del mal rendimiento de los béticos en defensa posicional, como ya se explicó tras el partido ante la Real en este tuit, en este enlace y en este mismo blog, fundamentalmente debido al excesivo espacio que suele quedar a espaldas de extremos e interiores, que provoca inferioridades numéricas por dentro en el centro del campo. De hecho el 4-4-2, más compacto, suele asociarse con los equipos que defienden mejor, como pueda ser el actual Valencia.

Pero ¿se traicionaría a sí mismo Setién si renunciase al 4-3-3? ¿Es igualmente importante ser fiel a un modelo de juego y a un esquema? ¿Por qué se asocia el 4-3-3 con un buen juego de posición? ¿Es imprescindible? Precisamente el autor de este blog acaba de publicar junto a Antonio Inés un largo estudio sobre este tema, resumido en estos tuits, y la conclusión es que en efecto el 4-3-3 –y ciertas variantes suyas– parece el mejor esquema para crear espacios en ataque, pero hay alternativas muy válidas (que veremos luego). Más aún: no hay razón alguna para no tomar lo mejor de uno y otro sistema y atacar con un 4-3-3 y luego defender posicionalmente en 4-4-2. Es de hecho lo que llevan haciendo años Barcelona y Real Madrid, antes liberando a sus figuras respectivas (Messi y Cristiano) de defender pese a partir del extremo, y hoy jugando un mediocampo en rombo (cuya punta es el falso delantero centro, Isco o Messi) que repliega en 4-4-2, en el caso del Barça con gran sacrificio de un punta.

Así pues Setién y Sarabia podrían plantearse o bien replegar su 4-3-3 en 4-4-2 al defender en posicional, o bien pasar directamente a un 4-4-2, como ya han hecho en algún tramo final de partido impelidos por la necesidad del marcador. En ambos casos dos de los tres goleadores natos béticos podrían aparecer por las alineaciones simultáneamente sin obligar a uno de ellos a los grandes trabajos defensivos del extremo de un 4-3-3, difícilmente cumplibles (lo confesaba León hace poco con el Betis-Valencia como ejemplo) si el rival logra cuotas decentes de posesión.

4-4-2 en ataque y defensa
Atacar en 4-4-2 tendría ciertas ventajas: una de ellas, el mal encaje de las defensas de cuatro, hoy mayoritarias en España, ante una pareja de delanteros, que puede lograr entretener a los cuatro defensas buscando los espacios intermedios entre centrales y laterales y dejar así a sus compañeros de mediocampo y defensa en amplia superioridad numérica.

Dos inconvenientes, salvables, tiene a cambio: la estructura cuadrada, con doble pivote, que espacia mal, da malas líneas de pase y tapona salidas en conducción, y jugar con un hombre menos por dentro (dos en lugar de tres), algo malo para un juego combinativo. El rombo en ataque salva ambas dificultades:



Los tres mediocampistas podrían intercambiar sus posiciones ofensivas por delante de García, al modo de Kroos, Modric e Isco en el Madrid. Inconvenientes: no hay sitio para extremos puros al estilo de Tello, y hay que ser cuidadosos al cerrar (por ejemplo, convendría que Guardado quedase en el doble pivote junto a García, aunque en ataque la punta del rombo parece mejor para Boudebouz).

Si se quiere seguir usando extremos (a costa de perder un hombre por dentro) una solución sería usar el 4-4-2 asimétrico que hemos descubierto (más bien lo ha hecho nuestro programa informático) en el artículo citado:

 

En ciertas situaciones Boudebouz podría quedar como segundo punta de esquemas de este tipo, aunque el 4-2-3-1 resultante no es particularmente de nuestro gusto, pues obliga a los extremos (¡a los dos!) a meter goles y a un trabajo desmesurado.

4-4-2 en defensa, 4-3-3 en ataque
Como decíamos más arriba, otra variante respetaría el 4-3-3 en ataque sin obligar a nuestra pareja de delanteros a grandes recorridos de retorno defensivo: sería un 4-3-3 en el que uno de los goleadores se acostara ligeramente a una banda y quedara arriba en defensa. Hace un año, cuando se polemizaba sobre cómo encajar a Castro en el sistema de Poyet, vimos alguna posibilidad (en blanco, posiciones ofensivas; en verde, las defensivas de los mismos jugadores):


Cambien algunos nombres y... voilà:


Joaquín sería ahí el falso extremo. Esta variante es similar a la que practicaba en temporadas anteriores el Madrid –con CR7 por la izquierda y Bale por la derecha– y el Barcelona de Messi y Neymar, como estudiamos aquí.

Otras variantes
Naturalmente son posibles otras muchas variantes para jugar con dos delanteros, y muchas de ellas podrían incluso retornar al 4-1-4-1 defensivo, tal vez útiles en partidos de gran posesión como el pasado ante el Levante, en el que el Betis atacó así:


En estos casos el delantero perjudicado (ahí fue León) tendrá que hacer pocas veces el sacrificio de perseguir al lateral rival.

En resumen, Setién tiene una buena razón para dar vueltas a la cabeza, pero, como han demostrado muchos entrenadores (y entre ellos el mismo Guardiola) nada obliga a jugar un 4-3-3 a los equipos que practican el fútbol de posición.

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sábado, 4 de noviembre de 2017

Betis 2 - Getafe 2 (11ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Adán; Barragán, Mandi, Amat (Fabián, m. 79), Tosca (Boudebouz, m. 62); Guardado, Javi García, Camarasa (Sanabria, m. 62); Joaquín, Sergio León y Tello.
GETAFE (2): Guaita; Molinero, Cala, Djene, Antunes; Portillo (Olivera, m. 88), Bergara, Arambarri, Amath (Sergio Mora, m. 80); Jorge Molina y Ángel (Fajr, m. 71).
Goles: 0-1, m. 17: Bergara. 0-2, m. 33: Portillo. 1-2, m. 67: Sanabria. 2-2, m. 86: Boudebouz.
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Tan absurdamente tolerante con las pérdidas de tiempo como todos los árbitros de LaLiga.Amonestó a Cala, Javi García, Arambarri, Antunes, Djene, Amat, Fajr y Bergara.
Incidencias: 42.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín. Noche fría y lluviosa en Sevilla, pero césped en muy buenas condiciones.

Salvó el Betis un punto gracias a su arreón final tras jugar un mal partido ante un equipo teóricamente inferior, plagado de jugadores desechados por el propio club. Ciertos problemas ya recurrentes lastraron el juego bético en diferentes fases del juego.

Primera parte
El Getafe planteó el partido según los rudimentarios pero efectivos criterios habituales en Bordalás, ya conocidos por las visitas al Villamarín de su infame Alcorcón: nulo apego al balón, equipo bien tapadito atrás, interrupciones del juego apenas era superada su línea del centro del campo, pérdidas de tiempo mientras el marcador fuese a favor y un claro 4-4-2 de líneas juntas y bastante atrasadas, con Portillo como extremo derecho, a la espera de cazar algún contraataque.

El Betis de Setién fue por su parte un ejemplo de manual del fútbol de posición: con Joaquín y Tello en los extremos –esto es, con uno de sus delanteros en plena forma en el banquillo, esta vez Sanabria–, Setién propuso su habitual 4-3-3 con la defensa muy metida en campo rival –más con el paso de los minutos y el marcador en contra–, mucho cuidado –incluso excesivo– por la posesión, extremos bastante metidos por dentro y, por fin, una buena presión postpérdida, que provocó rápidas recuperaciones y una ratio de posesión abrumadoramente favorable a los béticos a cambio del riesgo de entregar a sus centrales a frecuentes uno contra uno a campo abierto.

Pero una de las diferencias fundamentales entre el buen y el mal fútbol es el ritmo de juego, y el ultraacadémico juego de posición del Betis adoleció, una jornada más, de falta de cambio de ritmo. Hora es ya, si no lo hemos hecho muchas veces antes, de señalar claramente el origan del problema: los interiores béticos siguen sin aprovechar las ventajas que les concede la buena salida de balón que suelen producir Javi García (excelente ayer) y los centrales; Guardado anda bajo de forma física y tiene más juego de mediocampista puro que de mediapunta, y Camarasa demostró una vez más un exagerado conservadurismo en la posesión del balón que ralentiza el juego del equipo y facilita el repliegue rival cada vez que se consigue superar la segunda línea de presión. Obsérvese su passmap: se cuentan con los dedos de una mano sus pases hacia delante, y sobran dedos; además, un solo intento de regate, y fallido.


El trío trasero manoseaba sin prisa el balón una y otra vez (con buen criterio) para atraer a los delanteros y mediocentros rivales, y darles así balón y espacio a los interiores béticos, pero una y otra vez estos despreciaban el regalo y recomenzaban la jugada desde cero. Como resultado de ello y de la escasísima proyección ofensiva de Tosca, un día más la única vía de suministro real al trío ofensivo fueron las subidas de Barragán, muy fino ayer con balón, pero que obviamente no puede ser el único responsable del juego ofensivo del equipo. La única ventaja obtenida de ese juego conservador de los interiores fueron largas posesiones que encerraron mucho al Getafe, lo que hizo efectiva la presión postpérdida y resultó en una posesión (79/21%) tan desmesuradamente favorable como estéril. Por demás extremos y laterales siguieron sin coordinar bien las apariciones por dentro y por fuera de unos y otros, especialmente por la izquierda.

Como lógica consecuencia de todo ello el Betis apenas remató entre los palos de Guaita, y tuvo además la mala fortuna de recibir gol en dos de las escasísimas salidas de la cueva de los madrileños, incluido un inverosímil gol de Portillo tras rozar en Mandi.

Primer cuarto de hora de la segunda parte
El Betis se desquicia progresivamente y, con los nervios y las posiciones en el campo completamente perdidos, queda durante quince minutos a merced de un Getafe que puede sentenciar.

Media hora final: caos
Setién se decide por fin a cambiar de esquema y su equipo pasa de un ultraacadémico control del juego a un arriesgadísimo y caótico 4-4-2 (casi 4-2-4) en el que Boudebouz se escalona con Javi García como mediocentro (!), Tello y Joaquín quedan en las bandas y Guardado pasa a ser lateral izquierdo. Más adelante Javi García se retrasa a central y deja el mediocentro a Fabián.

El Betis va con todo arriba, de forma bastante desordenada y con riesgos defensivos muy evidentes, pero el ritmo a veces vertiginoso, su superior calidad individual, el empuje de la grada y el cansancio de un Getafe que (virtud del juego de posición bético) había corrido mucho detrás del balón acaban produciendo un puñado de situaciones de peligro de las que dos acaban en disparos secos (con la respectiva pierna mala, por cierto) y gol.

Jugador por jugador
Adán: El primer gol es más responsabilidad de la defensa que suya, sin duda. Por demás, poco trabajo.
Barragán: Muy bien, en defensa y en ataque.
Mandi: Alguna frivolidad que costó cara, aunque buena salida de balón, como siempre.
Amat: Muy mal partido, con el único punto positivo de un casigol al inicio. Frenó la salida de balón con controles estáticos y demasiada timidez a la hora de salir en conducción, y pasó un calvario ante la movilidad de Molina. Su miedo al uno contra uno provocó la falta del 0-1.
Tosca: Cumple aceptablemente, pero deja mucho que desear en ataque, y los laterales son ahí muy importantes ante equipos cerrados.
Javi García: Si obviamos el lunar del aparente fallo de marca del 0-1, partido enorme: magnífico en la salida de balón, que siempre hace parecer fácil pero en la que saca la ventaja adecuada de cada control y de cada pase; y muy activo en defensa.
Guardado: Sigue bajo de forma, pero la entrega y la calidad están siempre ahí. Su aparición como lateral es interesante ante equipos muy cerrados, aunque mezclaría mejor con un extremo del tipo de Tello dejando a este siempre pegado a la cal y jugando el mexicano como lateral-interior à la Guardiola.
Camarasa: Si no abandona su juego pusilánime no deberá jugar más en el puesto de interior. Por demás, el Betis debería plantearse seriamente el refichaje (mejor que la cesión) de un jugador perfecto para ese puesto y sistema: un tal Ceballos.
Joaquín: Buen partido. Hizo mucho fútbol en espacios reducidos, algo muy difícil.
León: Durante el primer tiempo los pelotazos hacia él fueron uno de los escasos modos de llevar el balón arriba. Anda en buena forma: es un desperdicio alternarlo con Sanabria.
Tello: No paró bien un solo balón. Aun así su brutal aceleración le permitió hacer cierto daño las escasas veces que encaró en el uno contra uno. Setién debe buscar el modo de pegarlo siempre a la banda, donde esa jugada sí aparece: por ejemplo, meterle detrás un lateral que se maneje bien por dentro.

Sanabria: No parece normal que un jugador que promedia últimamente un gol por partido no sea titular. Si hay que cambiar el sistema, cámbiese; próximamente dedicaremos un post al asunto.
Boudebouz: Por primera vez mostró algo de lo que atesora, aunque fuese en un puesto poco apropiado para un jugador que arriesga mucho en cada jugada –a veces demasiado, habituado a ser el fantasista del equipo–.
Fabián: Dio ritmo y continuidad al juego, y cerró bien.

Setién: Aunque la tirada a cara o cruz saliera cara, no parece razonable pegar bandazos entre un juego academicista posicional y un 4-4-2 con medio equipo fuera de su posición natural. Parece hora de que revise su 4-3-3, que tiene problemas defensivos y ofensivos.

El detalle
Joaquín y Guardado han dejado de sacar la ventaja de amagar el córner en corto que hemos reclamado aquí mil veces. Tal vez a este vídeo del maestro La Volpe le hagan más caso que a este bloguero. 

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martes, 31 de octubre de 2017

Espanyol 1 - Betis 0 (10ª jornada de LaLiga)

ESPANYOL (1): Pau López; Víctor Sánchez, David López, Mario Hermoso, Aarón; Jurado (Melendo, m. 78), Darder (Diop, m. 84), Javi Fuego, Piatti (Sergio García, m. 65); Baptistão y Gerard Moreno.
BETIS (0): Adán; Barragán, Mandi, Amat, Tosca; Javi García; Joaquín,
Guardado, Fabián (Boudebouz, m. 68), Nahuel (Campbell, m. 75); y Sanabria (Sergio León, m. 62).
1-0, m. 54: Gerard Moreno.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Mostró tarjeta amarilla a Víctor Sánchez, David López, Barragán, Amat, Nahuel, Joaquín y Guardado.
18.000 espectadores y buenas condiciones en Cornellá-El Prat.


No supo escapar el Betis del partido áspero y feo que le planteó un Espanyol muy de Sánchez Flores. Sin ser superiores a los béticos los locales llevaron el partido a su querencia y triunfaron.

El exlateral derecho consigue que sus equipos sean difíciles de ganar sin dotarlos de más perfil futbolístico reconocible que esa incomodidad para el rival; desde un 4-4-2 muy cuadrado el Espanyol hace un fútbol muy mainstream: ni maltrata el balón ni hace un fútbol de seda, ni tiene grandes estrellas ni un mal plantel, ni arriesga mucho en la presión ni renuncia a tirarla alta cuando, como ayer, estima que ello será desagradable para un rival habituado a la posesión.

Tiende en general, eso sí, a jugar por fuera y en largo, a arriesgar poco y regalar menos, de modo que no tuvo el Betis anoche facilidad para jugar en la zona de tres cuartos, la más importante para la generación de fútbol. El partido tuvo un transcurso muy homogéneo en lo táctico, que mostramos ya. Los sistemas de unos y otros encajaban muy bien para hacer pares concretos con el habitual hombre de más en la zona de centrales y mediocentro.


Bien estudiado su rival, el plan de Quique fue entregarle el balón pero aprovechar la escasa profundidad de sus extremos –que casi nunca buscan la espalda de sus marcadores– para tirar alta la línea defensiva y estrechar los espacios por el centro. Como otros equipos (también con Feddal en cancha) el jugador al que tolerarían salir en conducción del 3 vs 2 trasero sería el central izquierdo, Amat.

El Betis tocó bien la pelota detrás, a veces con notables riesgos pero sin cometer pérdidas, y logrando casi siempre salir con cierta limpieza. Los problemas vinieron en la siguiente línea: pese a que solían pillar al bloque españolista bastante alto, al no amenazar jamás Joaquín y Nahuel la espalda de los laterales –siempre la piden a la corta–, tanto ellos como los interiores –cuya zona suelen pisar ambos extremos– se vieron escasos de espacio y, sobre todo, de profundidad; ninguno de los cuatro supo acelerar la jugada, lo que dio siempre tiempo a replegar adecuadamente a los locales. Tampoco los ocasionales balones largos de Adán fueron nunca cazados por un Sanabria desaparecido. En suma, el Betis completó uno de sus peores partidos en ataque de la temporada, sin capacidad alguna para cambiar de ritmo cuando el balón se jugaba enre las dos líneas traseras españolistas.

Tampoco pasó el Betis grandes apuros en defensa, pero este Espanyol tiene siempre la paciencia de esperar que algún balón cruzado de sus extremos pille en dos contra dos a sus delanteros y caiga alguna ocasión; así ocurrió en el 1-0.

Cambio a 4-4-2
Si sorprendió Setién al dejar fuera a León, más lo hizo al meterlo en cancha por Sanabria, desacertado ayer pero en racha histórica ante el gol. Minutos después sí cambió de sistema: García y Guardado pasaron a ser mediocentros más o menos escalonados y Boudebouz se movió por unos minutos en la mediapunta, para pasar siete minutos después al extremo derecho de un 4-4-2 en el que Campbell era delantero (con tendencia natural a caer a la derecha, pero claro delantero, con el argelino más abierto). Cansado de correr tras el balón el Espanyol reculó y concedió alguna ocasión muy al final, pero el Betis dio una preocupante sensación de falta de fe.

Jugador por jugador
Adán: Muy bien con las manos y con los pies, aunque en algún caso (inicio de la segunda parte) arriesgó en exceso.
Barragán: Ha vuelto a su buena línea. Pese a una tarjeta temprana aguantó su zona perfectamente y la jugó bien.
Mandi: Partido aseado.
Amat: Hizo una muy buena primera parte con balón (salió muy correctamente en conducción) y sin él. En la segunda perdió la posición mucho más. Es una verdadera roca: en el cuerpo a cuerpo las gana todas.
Tosca: Bien en defensa, pero en ataque la ausencia de Durmisi se nota, pues el danés da la profundidad de la que careció ayer, por ejemplo, Joaquín; Tosca jamás llega a la línea de fondo.
Javi García: Buen partido, aunque no brillante.
Nahuel: Sin estar especialmente desacertado demostró que no tiene sitio en este Betis. Cedido y joven, lo natural es que salga en verano. Es de suponer que Quique premió su actitud.
Guardado: Tal vez su partido más flojo como bético, e incluso así tocó siempre con acierto, aunque sin profundidad.
Fabián: Su juego de movimientos lentos y cabeza siempre alta lo hace alternar pérdidas feas con grandes aciertos, como su tiro al palo.
Joaquín: No le salió nada.
Sanabria: Desaparecido. Nada.

León: En media hora metió en más problemas a la defensa españolista que todos sus compañeros en noventa minutos. Hay maneras de buscarle sitio, y en su estado actual es obligatorio. De camino daría profundidad al ataque, algo que agradecería el resto del equipo.
Boudebouz: Soltó un par de pases de los suyos. Su falta de continuidad puede convertirse en un problema enquistado: ha pasado de tocar muchas docenas de balones por partido en Francia a un papel secundario y reducido, lo que le convierte cada jugada en un examen.
Campbell: Metió potencia y actividad. Esperemos que su fea lesión final sea leve.

Setién: Más allá de rarezas en la alineación parecería recomendable encontrar esquema para dos delanteros mientras demuestren este estado de forma (ante el Levante fue muy bien; ¿por qué no repetir?) y, sobre todo, conseguir que los extremos estiren al rival y busquen la espalda de las defensas rivales, que cada día pueden estrechar espacios más plácidamente.

Los detalles
1. La presión postpérdida empieza a funcionar. Buena noticia esta.
2. El Betis parece confirmar que será un equipo mucho más temible en casa que fuera; en el Villamarín la afición no habría tolerado, ni en positivo ni en negativo, un final de partido tan manso como el de anoche. 

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miércoles, 25 de octubre de 2017

Cádiz 1 - Betis 2: breves notas

1) Aunque el partido resultase equilibrado en ocasiones no hay que minusvalorar una victoria copera fuera de casa ante un Segunda.

2) La mejor noticia nos pareció la buena presión postpérdida que realizó el equipo durante la mayor parte del encuentro, una vez más coincidente con la presencia en los interiores de dos canteranos de Romero, Narváez y Fabián. Gracias a ella y al buen toque la posesión fue abrumadoramente favorable al Betis (79/21%).

3) El fantasma del tiquitaca, caer en una posesión inocua, de circulación lenta y sin profundidad, volvió a rondar al Betis en ciertos tramos. Aun así hay que valorar que, con marcador a favor, tener el balón permite dejar pasar los minutos sin sobresaltos, algo que se echó de menos en el breve tramo mediado el segundo tiempo en el que se perdió el control del partido.

4) El 4-3-3 clásico del Betis fue respondido por un 4-2-3-1 del Cádiz de bloque bastante bajo. En cuanto a lo individual, fue buena noticia obviamente el acierto rematador de León –Setién va a tener que adaptar el sistema a dos delanteros a la fuerza–, y cumplieron sobradamente Amat, Fabián y Nahuel. Decepcionó Boudebouz –aunque llevaba muchos meses sin ser titular, ni aquí ni en Francia– y llamó la atención la titularidad de Javi García, al que urge buscar un relevo en la plantilla (¿Camarasa?).

sábado, 21 de octubre de 2017

Betis 2 - Alavés 0 (9ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Adán; Barragán, Mandi, Amat, Tosca; Javi García; Campbell (Tello, m. 61), Guardado, Camarasa (Fabián, m. 72), Joaquín (Boudebouz, m. 77); y Sanabria.
ALAVÉS (0): Pacheco; Vigaray, Maripán (Katai, m. 75), Ely,
Alexis Ruano, Pedraza; Torres; Manu García (Burgui, m. 79), Wakaso; Medrán; y Munir (Bojan, m. 79).
1-0, m. 13: Sanabria. 2-0, m. 75: Alexis, en propia puerta.
Árbitro: Trujillo Suárez (Comité Canario). Amonestó a Javi García, Munir, Tosca, Wakaso
Benito Villamarín.

49.000 espectadores, muy buen césped y fuerte calor, sobre todo en la primera mitad, en un soleado Villamarín.

Jugó el Betis un flojo partido y lo ganó en las áreas –un poco de remate, un poco de suerte, un poco de polémica arbitral, un poco de Adán–, pero apenas fue levemente superior a un Alavés muy endeble. Es buena noticia que se gane este tipo de partidos casi por inercia, pero hace bien Setién en mostrarse insatisfecho con el rendimiento del equipo, que tuvo que tirar de su superior calidad individual para compensar ciertas lagunas tácticas y psicológicas.

Primer cuarto de hora 
Una de las bellezas que conserva el fútbol es la variedad de culturas tácticas, si se nos permite la palabra, que es posible encontrar por el mundo. Si el Betis ahora se ha apuntado al muy hispano juego de posición el Alavés fue digno representante hoy de la del país de su entrenador, el italiano De Biasi. Los vascos aparcaron el autobús ante su portería con un 5-3-1-1 que recordó al 3-3-3-1 de Aragonés en el Betis de los noventa: tres centrales, dos carrileros (muy arriba Pedraza), un mediocentro posicional, dos interiores escoltando al mediapunta y un hombre arriba, Munir. Setién usaba interiores y extremos a pie cambiado y daba entrada a Campbell por la derecha. 

El fuerte calor, de partida más perjudicial para los visitantes (menos habituados en estas fechas y vestidos de negro), obligó a la prudencia en el ritmo a unos y otros durante todo el primer tiempo. El Alavés regalaba el balón sin excesiva resistencia y no presionaba arriba ni siquiera en los saques de puerta, de modo que el Betis monopolizó la posesión durante el primer cuarto de hora. Como es receta típica para equipos en 4-3-3 ante planteamientos de cinco defensas, el Betis trató de mover el balón con cierta velocidad de un lado a otro del frente del ataque para encontrar a un lateral (Barragán o Tosca) siempre libre: los interiores alaveses trataban de tomar a los laterales béticos, lo que los obligaba a tremendas basculaciones laterales que no solían llegar a tiempo. Por ejemplo, si el balón estaba a la derecha, Wakaso quedaba sobre Barragán y los centrales en superioridad doble (como ejemplo, véase la jugada del 1-0), pero Tosca quedaba solo.


Tuvo suerte el Betis y logró pronto el 1-0, gol que parecía clave ante un rival tan encerrado.


Resto del partido
A partir del gol el partido alternó algunas (muy pocas) fases de dominio territorial alavesista con otras, la gran mayoría, de posesión bética (finalmente, un aplastante 69% vs. 31%). Siendo bueno en sí el dato de que el Betis sepa defenderse con balón, es sin embargo preocupante que a partir de entonces el número de ocasiones en una y otra portería se equilibrase, algo que naturalmente tuvo sus causas en defensa y en ataque.

En ataque, y aunque el fuerte calor del primer tiempo sirviese como atenuante, el Betis se entregó a un tiquitaca de ritmo bajo y que apenas miraba a la portería contraria. Bien está masticar al posesión atrás para sacar al rival (y los béticos ganaban bien el tres contra dos de salida), pero una vez más los interiores, sobre todo Camarasa, corrieron pocos riesgos a la hora de romper líneas. Un segundo defecto, que es importante erradicar, es la excesiva tendencia de los dos extremos (Campbell y Joaquín) a pisar precisamente las zonas de los interiores y pedirla allí de espaldas y al pie, en lugar de alternar ese movimiento con amenazas a las espaldas de los defensas rivales; esto permite al rival juntar mucho las dos líneas defensivas traseras sin correr riesgos.

En defensa el Betis sigue concediendo ocasiones con excesiva facilidad, y se debe fundamentalmente, como ya hemos comentado, a las posiciones excesivamente altas de interiores y extremos, cuyas espaldas (el famoso espacio entre líneas) encuentran los interiores y laterales rivales con cierta facilidad.

Jugador por jugador

Adán: Muy buen partido. Esta vez sí salvó puntos.
Barragán: En mejora. Otra asistencia.
Mandi: Anticipativo y muy agresivo con balón: sube muy bien en conducción.
Amat: Mete bien el cuerpo en el uno contra uno.
Tosca: El equipo atacó poco por su lado, así que lució más su solvencia defensiva que sus limitaciones ofensivas.
García: Se recuperó aceleradamente y valió la pena, porque simplifica la salida de balón y cubre campo –incluidas basculaciones laterales– como pocos.
Campbell: Aún debe aprender a jugar más sencillo. Muy activo, promete, pero todavía da poco.
Guardado: Sin hacer un gran partido volvió a marcar diferencias, como en una genial jugada en el minuto 45. Su velocidad y su experiencia en diferentes puestos le permite hacer lo necesario en cada sector del campo. Debe correr como más tiento en defensa.
Camarasa: Una vez más tenemos una paradójica sensación: lo que hace lo hace bien (casi gol, incluso), pero hace muy poco y arriesga menos. Tal vez Setién debiera probarlo como relevo de García; da el perfil y no hay nadie ahí. Se fue lesionado de nuevo.
Joaquín: Le tocó jugar en espacios muy pequeños y la tocó bien pero acabó poco.
Sanabria: Otro gol. Es difícil pedir mucho más.

Tello: Buenos minutos. Incisivo siempre, y cada vez mejor en el pase.
Fabián: Cumplidor.
Boudebouz: Dejó su primer pase de hombre de clase.

Setién: Sigue teniendo trabajo por delante, sobre todo en defensa.

El detalle
Setién tiene ya auténtico overbooking arriba, y aún no ha llegado Rubén Castro. La Copa vendrá bien.

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miércoles, 18 de octubre de 2017

Betis 3 - Valencia 6 (8ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Adán; Barragán, Mandi, Feddal, Durmisi; Guardado; Sergio León (Campbell, m. 76), Fabián (Camarasa, m. 66), Narváez (Tello, m. 66), Joaquín; y Sanabria.
VALENCIA C.F. (6): Neto; Nacho Vidal, Garay, Murillo (Gabriel, m. 77), Gayà;
Carlos Soler (Pereira, m. 75), Parejo, Kondogbia, Guedes; Zaza y Rodrigo (Santi Mina, m. 68).
0-1, m. 34: Kondogbia. 0-2, m. 44: Guedes. 0-3, m. 63: Rodrigo. 0-4, m. 74: Santi Mina. 1-4, m. 78: Campbell. 2-4, m. 79: Sanabria. 3-4, m. 83: Tello. 3-5, m. 87: Zaza. 3-6, m. 92: Pereira.
Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Mostró tarjeta amarilla a Feddal, Garay, Nacho Vidal, Murillo y Pereira.
Gran entrada (49.000 espectadores) y muy buenas condiciones para el fútbol en el Benito Villamarín.


Es difícil analizar un partido tan extravagante como el del domingo. Sería tentador dividirlo, como solemos, en periodos por minutos, sobre todo considerando los vaivenes goleadores –y de posesión– del encuentro: un primer cuarto de hora de dominio bético sin ocasiones, un segundo cuarto de dominio alterno, diez minutos, del 30 al 40, de dominio claro y lluvia de ocasiones valencianistas, y de ahí al final del partido un intenso y arriesgado dominio bético que provocó ocasiones y goles en ambas porterías.

El análisis de los esquemas no sería tampoco complicado: ambos equipos jugaban con los suyos habituales, y muy académicamente dejaban el clásico hombre de más en la zona trasera a cambio de inferioridad al defender la salida de balón. El Valencia usaba un 4-4-2 muy de su entrenador, mientras el Betis jugaba el 4-3-3 clásico del fútbol de posición en el que León esta vez era verdadero extremo derecho, sin la corrección ofensiva (entonces atacaron en 3-1-4-2) del día del Levante. Guardado prácticamente se incrustaba entre los centrales para hacer tres contra dos sobre Zaza y Rodrigo, tanto en ataque como en defensa.

 


Los esquemas encajaban muy bien en centro del campo y bandas, de modo que hubo parejas muy claras: Fabián vs. Kondogbia, Narváez vs. Parejo, Barragán vs. Guedes, etc. Resultó llamativo el cuidado con que ambos equipos, también el Valencia pese a ser un equipo de Marcelino, trataron el balón desde atrás, tomando a veces riesgos importantes.

Sin embargo el dato más llamativo de este partido y de los anteriores del Betis es sin duda la desmesurada cantidad de goles que marca y encaja el equipo, y parece interesante centrarnos en ello, y en particular en por qué recibe tantos. Sin duda la mera suerte (rebotes, acierto extraordinario de los delanteros rivales) y la mala defensa a balón parado han influido en alguna medida para que se reciban diez goles en dos partidos, pero tiene que haber también causas estructurales.

Es innegable que el Betis corre riesgos cuando, tantas veces, ataca con la defensa completamente metida en campo rival y sin apenas hombres tras el balón. De hecho los últimos tres goles del domingo vinieron en ese tipo de situaciones. Sin embargo no nos parecen significativos: ni el equipo los recibió así en partidos anteriores ni cabía hacer otra cosa que atacar a la desesperada a partir del 0-3. Tampoco están cayéndole muchos goles al Betis por causa de los dos peligros clásicos del fútbol posicional: el riesgo en la salida de balón y el hecho de defender tras pérdida hacia delante (la presión postpérdida).

La defensa posicional
Es sin embargo en defensa posicional, o sea, cuando el rival tiene el balón, donde el Betis se ha mostrado más débil, y no solo ante el Valencia sino también ante Real Sociedad o Villarreal, por cierto con y sin Javi García en el campo.

Una primera solución a esa debilidad es, claro está, evitar defender en posicional, o sea, recuperar rápidamente el balón tras perderlo. Para ello sería necesario implantar ese mecanismo de presión tras pérdida, fundamental en este fútbol pero que aún no domina el equipo, salvo, significativamente, hombres que han estado a las órdenes de José Juan Romero como Fabián y, sobre todo, Narváez. Observen cómo observa el colombiano la situación (rival muy junto y rodeado de béticos), se lanza a por Kondogbia y le arrebata el balón:



Dado que el equipo suele tener posesiones muy largas, son frecuentes las situaciones propicias como esa, y sería necesario aprovecharlas mejor.

Ahora bien, alargar la presión si no se roba muy pronto –Guardiola pone el límite en seis segundos por jugada– lleva al agotamiento físico; pasados unos momentos el rival ha tenido tiempo para separarse, abrir el campo y obligarte a defender en espacios amplios. Llegado ese punto es mejor correr para atrás, juntar líneas y esperar, si llega, el momento propicio para presionar de nuevo.

Y ahí le vienen los problemas al Betis. Un poco a la manera del equipo de Poyet de hace un año los béticos saltan demasiado fácilmente a la presión en situaciones poco propicias, lo que provoca separación de líneas y espacios enormes entre defensa y centro del campo. Comparemos –prometemos haber tratado de no ser ventajistas con la elección de imágenes– la distancia entre líneas del Valencia con la del Betis. Obsérvese que en las tres situaciones el central que tiene el balón no está presionado; de estarlo el riesgo sería asumible.




Como vemos (y ya explicamos ante la Real) los interiores béticos tratan valientemente de ir a apretar al poseedor del balón pero, en desventaja numérica (o sea, no en situación de verdadera presión hombre a hombre), solo consiguen dejar un enorme espacio entre líneas que, sin mecanismo que lo compense (salida de un defensa o basculación del mediocentro), es aprovechado por el rival para recibir entre líneas. El resultado fue el que muestran los heatmaps de la primera parte: el Betis (primero de ellos, siempre ataque de izquierda a derecha) pisó mucho menos que el Valencia la zona central de tres cuartos (la peligrosa). 
 
 


O sea, la presión bética suele quedarse a medias, y el equipo no parece tener muy claros los triggers colectivos que le indican al equipo cuándo ir, todos a una, hacia delante.

El esquema tampoco ayuda mucho: el 4-3-3 (4-1-4-1 en defensa) induce a los interiores a adelantarse y a los extremos a llegar muy arriba, de modo que no siempre siguen a los laterales. León a Gayà:



El Valencia aprovechó bien esos espacios entre líneas, a los que no sólo caían los laterales por fuera, sino extremos y delanteros por dentro.

El problema debe tener arreglo, consistente, claro, en cerrar ese espacio: parece que hay margen para que los centrales adelanten más la línea en estas situaciones (raramente les han cogido la espalda en defensa posicional), se puede arriesgar menos en la salida a presionar de la primera línea, se pueden trabajar más los movimientos colectivos para saltar a la presión y las basculaciones, e incluso se puede defender en ocasiones en 4-4-2 o 4-2-3-1 aunque luego se ataque en 4-3-3. Aunque, claro, cada elección tiene sus inconvenientes.
 

Jugador por jugador
Adán: Poca responsabilidad en los goles salvo en el 0-3, totalmente bajo la suya.
Barragán: Espantoso partido con balón, algo muy raro en él.
Mandi: Demasiado expuesto al uno contra uno.
Feddal: Partido impoluto en defensa, y es raro cuando a tu equipo le han caído seis: señal de que debe arriesgar más. En ataque, aprovechó mal el permiso del Valencia para salir en conducción –era casi siempre el hombre libre en esa fase–, y este detalle es muy importante.
Durmisi: En su línea de este año, aunque en leve mejora.
Guardado: Hiperactivo al inicio, se fue desinflando. Ponerlo de mediocentro es perder a un gran interior.
León: Muy mal día. No parece dotado para ser extremo puro.
Fabián: Salió cuando empezaba a carburar. Kondogbia le pudo.

Narváez: Arriesgó poco, como siempre. Mantuvo a raya a Parejo.
Joaquín: De los mejores con balón, aunque buscó demasiado el uno contra uno en banda en lugar del correcto dos contra dos con Durmisi por fuera.

Sanabria: Poquito, pero gol.

Camarasa: Poco impacto.
Tello: Bien, y un golito muy suyo.
Campbell: Un gol y dos asistencias en un cuarto de hora. Poco que añadir.

Setién: Mucho que trabajar aún, como es normal.

El detalle
A partir del miunto 66 el Betis jugó claramente un 4-4-2, algo que sucedió por primera vez en la temporada, y seguramente debido a la necesidad de emparejar hombre a hombre a los del Valencia para buscar el partido a la desesperada. Casi funciona.



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jueves, 12 de octubre de 2017

"En busca del esquema ofensivo perfecto": nuevo artículo en The Tactical Room

El matemático Antonio Inés y el autor de este blog publican en el último número de The Tactical Room, la revista deportiva de Martí Perarnau, un amplio estudio sobre los esquemas de juego y la creación de espacios. Un resumen breve y directo puede leerse en este hilo de Twitter.

Los comentarios sobre el artículo o sobre su resumen serán aquí bienvenidos y contestados.

domingo, 1 de octubre de 2017

Real Sociedad 4 - Betis 4 (7ª jornada de LaLiga)

REAL SOCIEDAD (4): Rulli; Odriozola, Raúl Navas, Llorente, Kevin; Illarra, Zurutuza; Oyarzabal, Xabi Prieto (Canales, m. 71), Juanmi (Carlos Vela, m. 60); y Willian José (Bautista, m. 82).
BETIS (4): Adán; Barragán, Mandi, Feddal, Durmisi; Javi García (Narváez, m. 74); Joaquín (Francis, m. 67), Fabián, Guardado, Tello; y Sanabria (Sergio León, m. 71).
Goles: 0-1, m. 5: Sanabria. 1-1, m. 13: Willian José. 2-1, m. 25: Oyarzabal. 2-2, m. 28: Feddal. 2-3, m. 46: Joaquín. 3-3, m. 56: Xabi Prieto. 3-4, m. 84: Sergio León. 4-4, m. 85: Llorente.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Añadió un partido más a su larga lista de perjuicios al Betis. Expulsó al segundo entrenador del Betis, Eder Sarabia. Amonestó a Guardado, Illarramendi, Raúl Navas, Adán, Llorente y Sergio León.
20.000 aficionados. Césped muy húmedo.


El espectacular partido jugado esta mañana en Anoeta despejó la mayor incógnita que había dejado la pretemporada del Betis: el equipo tiene mucha pólvora arriba, lo que, junto al resto de indicios, augura una buena temporada para los béticos.

Primeros quince minutos
Setién y Sarabia previeron, con conocimiento, un partido muy diferente al último ante el Levante: previsiblemente la Real se instalaría en campo bético y los ataques verdiblancos, fuesen por contragolpe o por salida de presión alta realista, habrían de ser veloces pero contarían con amplios espacios. A ello debió responder el –algo sorprendente– banquillazo a León y la titularidad de Tello, atleta destinado a coger las espaldas a Odriozola y además a cerrar las subidas del excelente lateral realista; el Betis formaría en su clásico 4-3-3, que en defensa sería 4-1-4-1.

Desde el inicio béticos y realistas trataron de presionar arriba, pero con resultados dispares. La Real solía hacerlo tras perder la pelota en campo contrario, y lograba que el Betis jugase pronto en largo sin arriesgar en el juego corto; por contra, los visitantes comenzaban su presión con la Real ya bien desplegada, debían separar mucho las líneas y se veían castigados en los espacios interiores por un rival que cuida la posesión y es uno de los equipos que mejores movimientos hace en el centro del campo: bien escalonados Illarra (mediocentro algo caído a la derecha), Zurutuza (a su izquierda, algo más adelantado) y el eterno Prieto (mediapunta caído al interior derecho), los realistas encontraban huecos a los costados de Javi García, aprovechando el clásico movimiento de salida de los interiores béticos para apretar al central realista en posesión del balón:

La salida a presionar al central de los interiores béticos, en este caso Guardado, provocaba grandes espacios en el centro del campo, aprovechados por la Real.

El Betis marca en su primera llegada, pero la Real lleva más peligro y empata pronto.


Resto del partido
El Betis comprende la situación, retrasa su presión y junta líneas. Comete sin embargo –a nuestro modesto entender– un error que lo priva del control del partido: renuncia fácilmente a la posesión y a sacar el balón jugado desde atrás. Adán desplaza en largo al menor peligro, sin arriesgar nunca, y así la Real recupera pronto y se instala muy arriba con los laterales altísimos –según su gusto–, y sin sufrir apenas castigo físico, de modo que el Betis no aprovechaba el partido y viaje de los realistas a Rusia (casi todos los titulares repitieron). La Real encuentra un agujero en la banda izquierda bética, donde Tello no siempre sigue al incansable Odriozola, los interiores y García no llegan a la ayuda y un desorientado Durmisi se ve desbordado por las llegadas en superioridad numérica del lateral, Oyarzabal y Prieto.

El buen juego de espaldas de Sanabria, que baja algunos pelotazos, y la velocidad arriba, aumentada con la aparición de Francis y León, dan sin embargo opciones de contragolpe al Betis, acertadísimo de mediocampo en adelante. El partido se convierte en un insólito toma y daca de goles, merecidos pero algo afortunados algunos de los realistas.


Jugador por jugador
Adán: Mal con los pies y sin responsabilidad alguna en los goles.

Barragán: Gran partido. Cuerpeó con cierto éxito con Willian José, estuvo impecable en defensa y jugó el balón con acierto.
Mandi: Mucho trabajo, bastante bien resuelto.
Feddal: Es un magnífico central. Gran partido, en el que tal vez pueda achacársele tan solo no haber hecho más ayudas a la banda.
Durmisi: Se le juntó el trabajo y no supo resolverlo. Sigue negado con balón.
García: Estuvo perfecto con balón, aunque esta vez no pudo detener el caudal de juego interior del rival. Se espera que su lesión sea leve: no hay relevo.
Joaquín: De los pocos que supieron tenerla.
Fabián: Aún comete errores de novato, pero su calidad queda cada partido más en evidencia. Cuando el campo se hace grande su zancada vale mucho.
Guardado: Tal vez su partido más flojo como bético; aun así, aceptable.
Tello: Casi todo lo que gana con su físico explosivo lo estropea con sus errores en el pase.
Sanabria: Muy bien. Su combinación de poder físico y agilidad le permite ganar muchos balones, y además remata con facilidad con las dos piernas.

Francis: Se enredó un poco, pero amenazó.
Narváez: Irrelevante
León: Veinte minutos de verdadero crack: un gol de muchísima calidad (control, carrera veloz y remate a la escuadra con la pierna mala), una jugada de penalti y expulsión hurtada por Álvarez, consecuente falta bien tirada y un bello cuasigol. Está para selección.

Setién:
El Betis renunció un tanto a su supuesto catecismo, y ahí se le fue la victoria. Pero hay mucho y bueno en su juego.


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martes, 26 de septiembre de 2017

Betis 4 - Levante 0 (6ª jornada de LaLiga)

BETIS (4): Adán; Barragán (Rafa Navarro, m. 59), Mandi, Amat, Durmisi; Fabián, Javi García, Guardado; Joaquín (Tello, m. 69), Sanabria y Sergio León (Nahuel, m. 75).
LEVANTE (0): Raúl; Pedro López, Postigo, Chema, Toño; Róber Pier, Campaña (Doukouré, m. 66), Bardhi (Nano, m. 57), Ivi (Samuel, m. 57), Morales; y Álex Alegría.
1-0, m. 47: Sanabria. 2-0, m. 55: Fabián. 3-0, m. 64: Sergio León. 4-0, m. 93: Sanabria.
González Fuertes (Comité Asturiano). Amonestó a Mandi.
48.000 espectadores en el Benito Villamarín.

Arrasó el Betis en una segunda parte pletórica al invicto Levante, que había mantenido a los béticos a raya en la primera mitad. Fue clave el gol al inicio de ese segundo tiempo, que forzó a los valencianos a separar sus líneas, provocando los espacios que un Betis ejemplar con balón castigó sin piedad.

Primera parte
Entre León y Sanabria Setién eligió a los dos, lo que dio con Tello en el banquillo e indujo al equipo técnico bético a una variante ofensiva. Sin balón el Betis defendería durante todo el partido, como siempre, en un 4-1-4-1 (la imagen es ya del segundo tiempo):


Sin embargo en ataque el Betis se desplegaba en un 3-1-4-2: Javi García se metía entre los centrales (salida lavolpiana), uno de los interiores, habitualmente Guardado, venía a recibir unos metros por delante de él, Joaquín se metía por dentro como interior izquierdo (Fabían, o Guardado en su caso, era el derecho) y León y Sanabria quedaban arriba:

 

El Levante defendía de un modo idéntico al habitual en el Betis, un 4-1-4-1 en el que cuando el balón estaba en posesión de uno de los centrales béticos (en la imagen el derecho, Mandi) saltaba a por él el interior de ese lado (arriba, el segundo hombre más adelantado).

Ante un solo delantero (Alegría) lo ortodoxo habría sido no hacer lavolpiana, pues Amat y Mandi debían bastarse para sacar el balón limpio. Sin embargo Setién y Sarabia parece que quisieron emparejar a Alegría con García para facilitar aún más el progreso de Mandi y Amat con balón, provocar así la salida de los interiores, extraer al mediocentro en persecución de Guardado (arriba, cerca del árbitro) y dejar libres, como en la imagen, a Joaquín y Fabián. Sanabria y León se meterían entre los centrales y los laterales, para hacerlos dudar y entretener a los cuatro.

 
 La foto anterior, en esquema (balón en pies de Mandi)

El invento no funcionó del todo en el primer tiempo por dos razones: Amat, especialmente con balón, no se abría hacia la izquierda como sí hace el zurdo Feddal, y atoraba las jugadas con sus conducciones hacia el centro; y el Levante se mantenía compactísimo, con las líneas muy juntas y basculando mucho lateralmente, lo que permitía ayudas y salidas de los defensas para tapar a los interiores béticos. Los béticos la tenían casi siempre pero solo progresaban en cambios de juego larguísimos (el Betis tiene muchos jugadores con muy buen pie para ello) que aprovechaban las basculaciones levantinistas para encontrar libres a los carrileros; el Levante, bien presionado por el Betis cuando recuperaba, jugaba sin rubor al pelotazo hacia Álex Alegría, no tan eficiente en la bajada de balones como suele.

Segunda parte
Apenas pasado un minuto el Betis, en una de sus larguísimas posesiones, provoca una leve salida a presionar del Levante que aprovecha para encontrar libres consecutivamente a Fabián, Barragán y León y marcar, una vez más, de cabeza tras centro lateral.

A partir de ahí el Levante se ve obligado a presionar más arriba y el Betis recita el catecismo de cómo defenderse con balón en el mejor estilo del fútbol posicional: jugadores abiertos y separados, juego a dos toques, apurar las jugadas para dividir al rival (atraerlo para que deje libre a un compañero), búsqueda del hombre libre, apoyos en un portero con buen pie, aceleración una vez salidos en ventaja... El segundo gol llega tras otra jugada larguísima, por cuarta vez esta temporada, en cuyo origen Adán encuentra libre a Fabián (círculo central, a punto de recibir) libre:


El campo se le hace grandísimo a los visitantes, que reciben el tercero (y muy al final el cuarto) y no se atreven ya a presionar arriba porque son castigados cada vez que lo intentan, pese a cambiar a 4-4-2 tras el 2-0. El dominio táctico bético es absoluto.

Jugador por jugador
Adán: Sin trabajo con las manos, excelente con los pies, con los que era torpe. En la jugada del 2-0 hace dos de esos desplazamientos largos pero controlados, hacia la segunda línea, de los que hablábamos hace unos días.
Barragán: Muy eficiente, como siempre. Sube poco pero bien.
Mandi: Muy buen partido.  Excelente en la salida de balón.
Amat: Entre lo más flojo, dentro del alto nivel. Tras una primera parte en la que estuvo algo fuera de sitio (una falta horrible al inicio) y en la que condujo el balón hacia zonas muy poco adecuadas, mejoró en la segunda parte. Bien en largo.
Durmisi: Corrigió una pésima primera mitad con la excelente jugada del 2-0 en un buen segundo tiempo. Progresa poco a poco.
Javi García: Otro partido magnífico, con balón y sin él.
León: Su posición requería mucho recorrido, y por tanto sacrificio. No solo cumplió, sino que metió un gol y dio otro.
Fabián: Buen partido, con muy buen toque en general (aunque en la segunda parte perdió varios balones absurdos), pelea, recorrido y un gran gol. Parece que, contra nuestra opinión, va camino de triunfar como interior, y no como mediocentro.
Guardado: El bético ya se ha habituado a su calidad, así que partidos tan buenos como el de ayer pasan desapercibidos.
Joaquín: Con pocos espacios, lució menos que en partidos anteriores.
Sanabria: Dos goles y pelea. Sacó partido a su tremenda potencia.

Navarro: Cumplidor.
Tello: Un par de arrancadas y acierto en la elección de la jugada.
Nahuel: No se puede decir lo mismo: acertó en una de cuatro.

Setién: La modélica segunda parte significa que el equipo ya se sabe (y qué pronto) el manual. Lo difícil será mantener este nivel.

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