lunes, 22 de agosto de 2016

Barcelona 6 - Betis 2 (1ª jornada de la Liga 2016-17 de Primera División)

BARCELONA (6): Claudio Bravo; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba (Digne, m. 75); Busquets; Rakitic, Denis Suárez (Munir, m. 69); Messi, Luis Suárez y Arda Turan.
BETIS (2): Adán; Cejudo, Bruno, Mandi, Pezzella, Durmisi; Jonas (Dani Ceballos, m. 35),
Petros (Fabián, m. 58), Felipe Gutiérrez (Musonda, m. 54); Sanabria y Rubén Castro.
1-0, m. 5: Arda. 1-1, m. 20: Rubén Castro. 2-1, m. 36: Messi. 3-1, m. 41: Luis Suárez. 4-1, m. 55: Luis Suárez. 5-1, m. 57: Messi. 6-1, m. 81: Luis Suárez. 6-2, m. 83: Rubén Castro.
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró tarjeta amarilla a Luis Suárez, Cejudo, Dani Ceballos y Rubén Castro.
66000 espectadores y, como casi siempre, buenas condiciones en el Camp Nou.


Rozó el ridículo el Betis en la inauguración de su liga. Dado el rival y el escenario no conviene sacar conclusiones negativas precipitadas de este partido, pero hace bien la afición bética en no recibir una derrota humillante con mansedumbre.

Primeros quince minutos
La pretemporada de los de Poyet prometía en sus primeros partidos un equipo que conjugase un fútbol combinativo y posicional con el carácter y la entrega que se suele asociar con el uruguayo –y, en general, con el fútbol uruguayo–. El decurso de esa pretemporada fue diluyendo el protagonismo y la posesión de los béticos a medida que aumentaba el potencial de los rivales a los que se enfrentaba, de modo que no sorprendió demasiado que en todo un Camp Nou el equipo entregase el balón al Barça, aunque sí que lo hiciese con tal premeditación que fuese Pezzella (y no José Carlos) quien jugase de central por la izquierda. En todo caso el gran problema no fue ese, sino que la intensidad y el carácter tampoco aparecieron por parte alguna, lo que convirtió a los béticos en una mala copia (¡!) del Betis de Merino. La esponjosa actitud del entrenador en la rueda de prensa posterior, por cierto, pareció revelar la causa de esa falta de carácter del equipo.

Ante un Barcelona con pocas bajas relevantes (Iniesta y Neymar, sobre todo) y con su esquema usual, Poyet planteó el previsto aunque novedoso 3-5-2 (5-3-2 en fase defensiva). A priori es un esquema adecuado si se prevén largas posesiones del rival y, con ello, subidas profundas de sus laterales: en estos casos el Barcelona acaba formando prácticamente un 2-3-5; si se lo intenta defender con una línea de cuatro atrás sólo se suele conseguir que tus extremos reculen hasta montar verdaderamente una línea de seis al fondo, como le sucedió al propio Betis en casa hace pocos meses.

Por ello muchas veces se ha practicado ya, y con éxito, esa línea de cinco atrás ante este tipo de equipo. Si se defiende en 5-3-2 y no se desea hacer la arriesgada presión alta hombre contra hombre (¡5-3-2 contra 2-3-5!) conviene cumplir con dos premisas: bascular mucho lateralmente, tanto los tres centrocampistas como los cinco defensas (aun a costa de dejar libre al carrilero del lado opuesto, Alba o Roberto en este caso) para tener superioridad cerca del balón; y retrasar en fase defensiva a un delantero para que defienda al mediocentro, para lograr también ventaja numérica en esa zona.

No hizo el Betis lo primero y culpa directa de ello tuvo la, para nosotros, sorpresa negativa en la alineación bética: inexplicablemente comparecía en ella Felipe Gutiérrez en lugar de Ceballos. El chileno nunca encimó al jugador que se abría a recibir por su zona, un tal Leo Messi, que si no recibe una marca personal al menos debe tener una vigilancia extra en la defensa zonal; no sólo no la tuvo, sino que los béticosaculadísimos atrás los centrales, que nunca salieron a la anticipación, y los laterales, metidos en la línea de cinco; lento y sin la menor agresividad el chileno– le permitieron jugar a placer, como demuestran el cambio de juego del primer gol y su segundo, rematado sin la menor resistencia.

Minutos 15 al 54
Para lo segundo, el que Rubén se retrasase a cerrar a Busquets, hubo que esperar un cuarto de hora, durante el cual el canario ocupó en fase defensiva una extraña posición a la izquierda, en tierra de nadie. A salvo de que se estuviese intentando alguna maniobra especial a la contra (cierto es que Rubén combinó desde ahí con Sanabria varias veces) el detalle deja en muy mal lugar a los scouters béticos: cualquier aficionado de más de diez años sabe con qué esquema ataca el Barcelona.

Poco se arreglaron las cosas; olida la sangre, Messi acudió a la zona de Gutiérrez cuantas veces quiso (estadísticas en mano, el Barcelona atacó en la primera parte por la derecha el doble que por la izquierda) e hizo el previsible estropicio ante un Betis carente de la mínima tensión defensiva debida y que no hacía ni faltas.

Minuto 54 al final
Poyet reacciona mínimamente: mete a Musonda como extremo derecho y cambia a un 4-4-2 en el que Bruno hacía de lateral derecho, como en los más antiestéticos planteamientos de Merino. De poco sirvió: antes siquiera de saber cómo estaban colocados los béticos habían caído dos goles más, y no serían los últimos.

Jugador por jugador
Adán: Un visionado cuidadoso de los goles lo exime de responsabilidad casi por completo; sólo el último era realmente parable.
Cejudo: Su grueso error del primer gol revela que le faltan hábitos de defensa.
Bruno: Como toda la defensa, se dejó ver demasiado poco. Al menos tiene la disculpa de que el peligro pocas veces llegó por su zona.
Mandi: Preocupante partido. Su torpeza en el 1-0 y su imperdonable apertura de piernas en el 3-1 dejan nuevas dudas, a añadir a las de su pretemporada.
Pezzella: Responsable directo de lo sucedido: es muy fácil no cometer errores de bulto si uno se queda aculado atrás sin apenas intervenir, aunque por tu zona caiga un vendaval de fútbol, y si jamás arriesgas lo más mínimo en la salida de balón. Si Poyet pretende que su equipo tenga el balón debe, directamente, prescindir de él: no es compatible con un equipo que quiera la pelota.
Durmisi: Desubicado, tampoco se atrevió nunca a defender mas allá de la línea de cinco.
Felipe Gutiérrez: Lento y sin recorrido, pasó la pelota casi siempre para atrás y jugó a una velocidad menos que el resto de los béticos (tres menos que Messi). Su presencia en lugar de Ceballos (un jugador que aporta muchísimo más en defensa y en ataque) sólo es explicable por cuestiones extradeportivas: o es algún tipo de lección a Ceballos o responde a compromisos políticos del entrenador. Recordó a Verdú y al peor Portillo: a partir de aquí sólo puede mejorar.
Petros: Su sitio natural no es el de mediocentro estático. Hizo lo que pudo. Sin Jonas, deberia ser titular.
Jonas: Su recorrido dio buena salida al equipo. Por desgracia, duró poco.
Sanabria: Parece que será buena pareja de Rubén, y así lo demostró durante quince minutos. Luego, desasistido, nada.
Rubén Castro: Hacer dos goles en el Camp Nou y en un partido así entra en el reino de lo milagroso.

Ceballos: Muy poco, aunque bueno. Al menos, cerró su sector.
Musonda: Su recorrido vino bien, pero si no levanta la cabeza no llegará a nada en esto del fútbol.
Fabián: La tocó bien, aunque ya en minutos de la basura.

Poyet: Buen planteamiento sobre el papel, pero mal trabajado, con una alineación errada y con muy mala mentalización. Démosle partidos, no obstante, aunque tantos como querían canonizarlo junto a Torrecilla hace dos meses pidan hoy su cabeza. La única lectura positiva del partido es que no tendrá más remedio que jugar con defensa de cuatro y dos delanteros, lo que lo acercará, a su pesar, al esquema con que pensamos que debe jugar este Betis: un 4-4-2 asimétrico.

El detalle
Dejemos de hacer el juego a los intermediarios: el fichaje de un central de ocasión (¿acaso sería mejor que Mandi?) poca novedad podrá traer. Ya se echa de menos a Westermann.Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 15 de agosto de 2016

Red Bull Leipzig 1 - Betis 1: últimas conclusiones de la pretemporada

La minigira centroeuropea del pasado fin de semana, jugada ante dos equipos con mucho más dinero que amor dentro del mundo del fútbol (en Lucerna ante la selección de Catar y en Leipzig ante su Red Bull, recién ascendido a la Bundesliga), nos ha permitido sacar algunas conclusiones en la semana previa al debut liguero ante el Barcelona, pese a que sólo el segundo partido pudo ser visto en España.

Las primeras de esas conclusiones se sacaron ya del primer encuentro y tienen que ver con la alineación titular y el esquema que Poyet ha tratado de implantar durante la pretemporada. En el encuentro ante Catar jugaron:
Dani Giménez; Cejudo, Bruno, José Carlos, Álex Martínez; Fabián; Nahuel (Musonda 69’), Hinojosa (Petros 69’), Ceballos, Zozulia; y Álex Alegría.

Ese equipo –Sanabria era baja– prácticamente forzaba la alineación titular ante el Leipzig. En efecto, jugaron:
Adán; Piccini (Cejudo, m. 60), Mandi, Pezzella, Durmisi (Álex Martínez, m. 60); Petros; Joaquín (Ceballos, m. 83), Jonas (Fabián, m. 65), Felipe (José Carlos, m. 60), Musonda (Álex Alegría, m. 60); y Rubén Castro.

Por fin Poyet probaba una alineación presuntamente titular, obviamente la segunda de ellas, e insistía en el 4-3-3 como sistema principal de juego. En cuanto a la alineación titular, sorprende poderosamente la exclusión de Ceballos, de largo el jugador más importante del equipo si excluimos a los intocables Adán y Castro; no extraña que fuera nombrado mejor jugador del partido ante Catar, como ya ocurrió ante el Werder Bremen. En cuanto al esquema, sorprende también la insistencia de Poyet en una disposición que perjudica mucho el juego de su mejor jugador, Rubén Castro; los hechos una vez más, nos dieron la razón en este punto: se evidenció que Castro debe jugar junto a otro delantero que haga de hombre-boya.

Primera hora del partido ante el Leipzig
Hablemos pues ya del partido ante los alemanes. El modelo de juego posicional que Poyet parece pretender implantar en el Betis se basa en el círculo virtuoso de posesión larga-presión alta y rápida tras la pérdida-recuperación-posesión larga-... Evidentemente el otro equipo puede pretender hacer lo mismo, y para imponerse hay que empezar por tener jugadores que sepan sacar la pelota jugada, y la voluntad y el entrenamiento apropiados para hacerlo; pues bien: el mal pie del rombo de salida de balón del Betis (Petros, Mandi, y sobre todo Pezzella y Adán) no permitió tal cosa. Y algo peor: la alternativa en esos casos es evidentemente el pase largo; no sólo permite avanzar metros cuando se hace con éxito, sino que (como pasa en el ajedrez o en el baloncesto con el juego exterior y el interior: amenazar una cosa permite hacer la otra) obliga al rival a aflojar la presión para no dejar el espacio entre líneas que facilita ese tipo de balones a los puntas, y especialmente al tanque que juegue de espaldas. Por el contrario, con Rubén solo arriba el Betis no pescó ni un balón largo y puso fácil el plan a los alemanes, que dominaron por completo.

A cambio el Betis defendió con solidez. El 4-2-3-1 de los locales escalonaba bien el doble pivote y metía a los extremos por dentro, con laterales muy altos. Musonda y Joaquin se sacrificaron en defensa –aunque acertaron muy poco en ataque– y Pezzella fue el muro que ya era en el Betis de Merino, al que se parecía el de Poyet. Felipe, lento y demasiado atrasado, convertía el 4-3-3 en, prácticamente, un 4-2-3-1; el chileno parece tener cierta clase, pero al ritmo que juega hoy no puede ser jamás titular por delante de Ceballos.

Última media hora del partido de Leipzig
Tras los cambios el Betis vuelve a la defensa de tres centrales ya usada con éxito ante el Sporting de Lisboa, aunque con una pequeña variante (claramente pedida por Poyet desde la banda): ante los centrales quedaban dos interiores (Petros y Jonas, luego Fabián), más un fantasista (Joaquín, luego Ceballos) y dos delanteros: un muy italiano 3-4-1-2.

 La alternacia de líneas pares e impares (3-4-1-2) separa a los jugadores
y permite salvar la presión rival: el Betis engancha una excelente jugada en el min. 80.

El Betis encajó gol muy rápidamente en una jugada defendida de modo muy desordenado, pero los buenos triángulos resultantes de ese buen esquema, la conexión entre José Carlos y Álex Alegría –por fin ese tanque que las baja y juega de espaldas–, más las dañinas caídas a banda izquierda de Rubén provocaron llegadas del Betis que trajeron el empate. Sí habrá sin embargo que cuidar un problema de ese esquema, sobre todo si se lleva a Barcelona: en defensa estática los tres hombres de arriba no pueden quedarse descolgados, emparejados con los dos centrales y el mediocentro retrasado del rival, porque se deja en una igualdad numérica muy peligrosa al resto del equipo. O sea: este esquema encaja muy bien con un 4-3-3 del rival para hacerle presión alta, pero si es superada uno de los de arriba (el mediapunta) debe retrasarse y echar una mano al mediocampo.

El 3-4-1-2: muy bueno para atacar y para presionar,
pero si salen uno de arriba tiene que volver.

¿Defensa de tres centrales?
Por demás, y aunque aquí hemos explicado mil veces que hay maneras de encajar a Rubén en un equipo que ataque en 4-3-3 –y bien se vieron ayer los estragos que hace el canario cuando cae a la banda izquierda–, el 3-4-1-2 puede ser perfectamente el plan principal de este Betis si Poyet no sabe ver otro modo de que encajar a Castro junto a un delantero tanque. Un esquema así no es el que mejor casa para defender los ataques de tres delanteros hoy de moda, pero a cambio es incómodo para el rival por poco habitual.

¿Qué jugadores se beneficiarían de tal esquema como principal? Evidentemente, los centrales, hasta el punto de que la plantilla quedaría muy corta en esa posición. También beneficiaría a los laterales, pues todos los que tiene el Betis tienen un perfil ofensivo, y a Ceballos si fuese el fantasista, pues quedaría centrado y con dos hombres por delante, (como Zidane en su Juventus, por ejemplo). Queda dicho que Rubén Castro jugaría por fin junto a un segundo delantero más potente físicamente. Tiene también el Betis jugadores que podrían hacer el difícil papel de interiores en este esquema, que han de defender bien y atacar entre líneas: Jonas, Felipe, Fabián, Petros. No hace falta tener mediocentro posicional: el tercer central lo sustituye. ¿Los perjudicados? Evidentemente los extremos, Nahuel, Musonda y Joaquín, sin sitio alguno en un esquema así; tampoco se lo han ganado con su fútbol en esta pretemporada.


Es probable que el Betis juegue así en el Camp Nou. Será un buen esquema para ese día: las largas posesiones del Barcelona permitirán subir mucho a sus laterales, y es mejor enfrentarlos directamente a los carrileros que hacer correr hacia atrás sesenta metros a nuestros extremos. ¿Jugará el Betis así más adelante? Ya veremos.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

jueves, 11 de agosto de 2016

Trofeo Colombino: síntomas preocupantes

Sufrió su primera derrota el Betis el pasado sábado en Montpellier (0-3), pero fue esta invisible para los béticos, y por ello menos dolorosa. Sin embargo sí dolió, y no hay excusas admisibles para él, el bajo rendimiento del Betis en los dos medios partidos disputados anoche como participación en el Trofeo Colombino, ante rivales (el Córdoba y el Recreativo de Huelva) de Segunda y Segunda B, contra los que cosechó una derrota (0-2) y un empate (0-0). Aunque el pésimo estado del césped, perjudicial para su supuesto estilo, y cierto infortunio –el primer partido fue igualado y en el segundo el equipo fue superior– puedan servir de coartada, el equipo dejó síntomas preocupantes, y sensaciones lejanas a las de sus victorias en la primera parte de la pretemporada.

1. Entre los problemas más notorios, aunque no sea exactamente táctico, estuvo la indiferencia y falta de reacción ante lo sucedido. No tuvo el Betis apenas tensión, ni dentro del campo ni en un conformista banquillo, ni siquiera cuando se escapaban primero un partido y luego el torneo (que curiosamente estuvo al alcance hasta el último minuto). Esa falta de activación fue una de las causas, aunque no la única, de que la presión postpérdida, básica en el estilo que pretende imponer Poyet, no funcionase.

2. Otra de las cuestiones difíciles de explicar de los semipartidos de anoche fue el planteamiento del cuadro técnico bético, y en concreto las alineaciones y esquemas de juego propuestos. Ante el Córdoba (lleno por cierto de exbéticos: Razak, Cisma, Rodas, Caro) Poyet jugó con:
Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Durmisi; Petros; Joaquín, Cejudo, Dani Ceballos, Nahuel; y Álex Alegría.
Ante el Recreativo lo hicieron:
Manu Herrera; Piccini, Bruno, José Carlos, Álex Martínez; Fabián; Musonda, Jonas Martin, Felipe Gutiérrez, Zozulia; y Rubén Castro.

Pues bien, a poco más de una semana del debut en Liga en el Camp Nou sorprenden al menos dos cosas:
a) Poyet no hace aún pruebas con un equipo presuntamente titular. Sí usó en el primer partido un bloque trasero que ha repetido casi idéntico en varias ocasiones (y del que luego hablaremos) y que por ello parece insinuarse titular, pero en los cinco puestos de arriba repartió entre los dos partidos a jugadores como, notablemente, Ceballos y Castro, que sin el menor atisbo de discusión han de ser titulares. Difícil será refinar mecanismos si los que han de ser titulares no juegan juntos.
b) Pero mucho más difícil aún lo será si se insiste en jugar con un esquema de juego (el llamado 4-3-3 en ataque, 4-1-4-1 en defensa) que de ningún modo puede ser el plan principal, por razones que hemos explicado muchas veces aquí (en concreto: que falta gol en los extremos y que Rubén debe jugar, pero no debe hacerlo solo arriba). Mucho más lógico que empeñarse en imponer un esquema poco adecuado –además ya trabajado de sobra en muchos partidos de esta pretemporada– parecía acumular minutos con Rubén Castro arriba junto a otro delantero que le hiciese de pivote, fuese Zozulia o Alegría. La insistencia de Poyet, a pesar de la brillante demostración (como si hiciera falta tal cosa) de un Rubén acompañado ante el Sporting de Lisboa, vuelve a arrojar sombras sobre la disposición del entrenador a adaptar sus esquemas al canario, y esto es realmente preocupante. Rubén y Alegría estuvieron aislados y desafortunados como delanteros solitarios, dicho sea de paso.

3. Ambos medios partidos dejaron en evidencia a los extremos de la plantilla bética. En el primero Joaquín y Nahuel huyeron del área rival y se empeñaron en aparecer no ya por dentro (que eso está muy bien cuando el rival junta líneas y los laterales propios suben por la banda, como fue el caso), sino muy atrás, en posiciones de interior; de ese modo apenas pisaron el área rival, no amenazaron las espaldas de los laterales, pocas veces encararon en uno contra uno (que es para lo que están: para combinar son mejores los Ceballos o Felipe) y empujaron aún más atrás a los interiores. Musonda luego evidenció que sigue teniendo problemas de elección de jugada (por llamar de algún modo a su individualismo), y Zozulia parece un delantero chocador estilo Poli Rincón, no un extremo.

4. El primer partido, en el que el Betis no logró encerrar a su rival y perdió en varios tramos el control del juego, dejó más en evidencia aún a los centrales supuestamente titulares, Mandi y Pezzella, que –más allá de errores de bulto puntuales– estuvieron sólo aceptables en la salida de balón y se vieron superados, por alto y en velocidad, por los delanteros cordobesistas. No serlo en lo primero se les supone, sobre todo a Pezzella; pero lo segundo es especialmente grave, si se pretende tirar la línea de defensa muy arriba.

Apenas dejaron estos partidos unas pocas buenas noticias: el rendimiento de Ceballos y Durmisi (que podrían hacer una sociedad de primer nivel si Castro cayese a banda izquierda), el empeño de Cejudo en rendir donde lo pongan (ya parece claro que no es interior) o que Poyet no se escondiera tras el estado del césped. Pero haya paciencia: estamos en pretemporada.


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viernes, 5 de agosto de 2016

El otro Betis también gana

SPORTING CLUBE DE PORTUGAL (2): Rui Patricio; Schelotto, Adrien, Naldo Pereira, Zeegelaar; Carvalho, Paulista; Martins, Bryan Ruiz, Cesar; y Alan Ruiz. También jugaron Podense, Petrovic, Oliveira, Coates, Meli, Slimani, Palinha, Santos.
BETIS (3): Dani Giménez (Manu Herrera, m. 64); Bruno (José Carlos, m. 79), Mandi (Nahuel, m. 64), Pezzella; Cejudo, Petros, Durmisi (Álex Martínez, m. 59); Jonas Martin (Piccini, m. 59), Ceballos (Felipe, m. 46); Rubén Castro (Zozulya, m. 79) y Sanabria (Álex Alegría, m. 59).
Árbitro: Nuno Almeida (Portugal). Amonestó a Pezzella, Nahuel, Petros y Bruno. Goles: 1-0, m. 16: Alan Ruiz. 1-1, m. 26: Rubén Castro. 1-2, m. 28: Rubén Castro. 1-3, m. 58: Rubén Castro. 2-3,  m. 75: Slimani.
Incidencias: encuentro de la Copa Ibérica disputado en el estadio Algarve de Faro ante unos 10.000 espectadores. Hubo incidentes graves entre violentos de ambos clubes antes del partido.

Aprobó el nuevo Betis de Poyet un importante examen ante un equipo de fuste: el Sporting de Lisboa de jugadores como William Carvalho o Rui Patricio, jugadores protagonistas en la recientísima campeona de la Eurocopa.

El partido tuvo interesantísimas lecturas porque fue experimental y de una naturaleza completamente distinta a la vista hasta ahora en los anteriores partidos de pretemporada, en los que el Betis se enfrentó a equipos inferiores o similares a su presunto potencial. En este caso el rival (subcampeón de Portugal, clasificado para la Champions) se presumía superior, y además Poyet propuso un esquema totalmente nuevo, que puede ser muy útil para partidos –como el inaugural de Liga ante el Barça– en los que el rival tendrá previsiblemente posesiones largas y cuyos laterales suban mucho, haciendo sufrir a los extremos béticos; en esos casos es mejor acudir de inicio a la defensa de cinco, y enfrentarlos directamente a los carrileros propios, en este caso Cejudo y Durmisi.

Al renunciar a la vez a los extremos (Poyet metía un central más y quedaba con sólo dos hombres arriba) el Betis encontraba otra manera más de encajar a Rubén Castro junto a un delantero potente que lo apoye, en este caso Sanabria. Los resultados fueron excelentes: Sanabria tiene una muy interesante combinación de fuerza (por ejemplo para hacer de pivote ante balones largos) y velocidad, o sea, tiene mucha potencia, y ese tipo de jugador es perfecto para que Rubén saque lo mejor de sí: efectivamente, metió tres goles, lo que de camino disipa cualquier duda sobre su estado y sobre la valoración que Poyet pueda hacer de él; si no tenía las ideas claras al respecto, ya debe de tenerlas. Sin embargo Poyet habrá aún de devanarse los sesos en busca de mejor solución para poner arriba juntos a Sanabria y Rubén, porque este esquema no parece más que un recurso incidental: consideremos que en plantilla hay hoy sólo cuatro centrales, y ello contando al canterano (y prometedor) José Carlos; ninguno de los demás jugadores parece adaptable al puesto.

Ante el 4-2-3-1 luso el Betis, con bastante pinta ya de titular, quedó con un esquema muy similar al de Italia ante España en la Euro (3-3-2-2 en ataque y 5-3-2 en defensa), con Petros de pivote por dentrás de dos interiores, y dos puntas móviles.


El primer cuarto de hora, de fuerte presión portuguesa, evidenciaría problemas que impedirían al equipo aplicar el juego posicional y de largas posesiones que pretende implantar: los jugadores extrañaron el nuevo esquema (el Betis llevaba años sin jugar con defensa impar), y la posición de Petros, demasiado cerca de Mandi en la salida de balón (si se juega con tres atrás es mejor poner dos por dentro en la siguiente línea para maximizar distancias y montar buenos triángulos), provocó pérdidas y demasiados pelotazos en largo, que al menos sí encontraron espacios por lo estiradas de las líneas portuguesas. Además se apreciaron otros dos problemas concretos en defensa posicional:

- Rubén y Sanabria se descolgaban totalmente arriba con los dos centrales cuando la jugada del Sporting los superaba, dejando al mediocampo bético en peligrosa inferioridad.
- A consecuencia de ello, y de las malas basculaciones laterales de los tres mediocampistas (importantísimas en este esquema), las parejas lateral+extremo de los portugueses no eran bien defendidas; el Betis sufrió por los costados, y así llegó el gol.

A partir de ahí la presión sportinguista cedió algo, el Betis se rehízo y el partido entró en una singular dinámica propia de dos equipos fuertes físicamente y que pretenden (ambos) presionar arriba: ritmo alto, juego trabado, posesiones breves, agresividad y verticalidad tras el robo. Era un estilo más merinesco que el visto en el Betis hasta ahora, pero hay que saber manejarlo cuando te plantan cara y ahí, tan mentalizado o más como la temporada pasada (un entrenador uruguayo ayuda) mostró también progreso respecto al año pasado, por varias razones:
- El equipo elige bien dónde y cuándo presionar, y lo hace con las líneas juntas: cuando van los de arriba, van todos. Si la presión sale mal, se hace falta siempre.
- Cuando toca replegar el equipo recupera rápido posiciones y sigue estando junto: a ello ayuda una actitud solidaria y un estado físico aparentemente bueno.
- El equipo tiene plan de juego. Incluso cuando se ve forzado al juego largo es tras atraer a los rivales para separarles las líneas, y (al menos ayer) con gente arriba que pueda recibir.
- Con dos buenos delanteros arriba hay pegada.
- El equipo, en fin, tiene más calidad individual.

Los tres goles de Rubén, alguno excelente, llegaron tras robos de los interiores y un balón largo. Los de Alvalade, pese al gol a balón parado, apenas volvieron a asustar ante un Betis que supo cerrarse en la altura justa cuando lo requirió la situación. Tras unos primeros cambios que no alteraron el esquema, el equipo acabó en un 4-1-4-1 en el que el debutante Zozulya y Nahuel eran extremos, el comodín Cejudo y Gutiérrez interiores y Pezzella y José Carlos centrales.


Entre las noticias, casi todas buenas, que deja el partido, anotaremos:
- Durmisi mostró sus carencias defensivas en el primer cuarto de hora, pero tiene una rapidez brutal en la conducción y muy bien pie (véase el inicio de la jugada del 1-3). Lo primero se arregla (es joven); lo segundo y tercero se tiene o no se tiene.
- Ceballos tiene un contexto perfecto para triunfar y empieza a dar señales de que va a hacerlo.
- El equipo muestra una personalidad alternativa al jogo bonito de días anteriores que es muy interesante en lo competitivo: tiene diferentes registros.
- El equipo parece manejar conceptos ofensivos y defensivos (temporización de la salida de balón y de la presión, ubicación posicional en ataque, salida a la contra o retención de balón...) con mucho más sentido que la temporada pasada.


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