jueves, 23 de marzo de 2017

Betis - Osasuna: unas breves notas

Una vez visto en diferido (gracias, Baeticus Astigitanus) pocas conclusiones útiles se pueden sacar del (¿afortunadamente?) anodino Betis-Osasuna del pasado sábado, más allá del buen juego de algunos elementos como Sanabria (aunque no se lo valorase la crítica) o Rafa Navarro, y la escasa fe en la victoria de los navarros.

Sin embargo, en un partido que dio muchas oportunidades al Betis para ensayar el ataque posicional, sí hay un aspecto interesante de la ubicación de los jugadores del Betis que hemos comentado ya aquí alguna vez y que, a nuestro modesto entender, resulta mejorable. La alineación del sábado es probablemente una de las mejores posibles con la actual plantilla, y parece obvio que con esos jugadores es natural atacar desde algún tipo de 3-5-2; el problema es cómo situar a los tres hombres de dentro.

Como demostraremos en un artículo de próxima aparición una clave fundamental para un buen esquema posicional ofensivo es la separación de los jugadores atacantes entre sí. Si en el esquema resultan dos atacantes demasiado cercanos se facilita el trabajo defensivo, pues el rival puede bien ahorrarse un jugador en esa zona o, si elige conservar ahí igualdad numérica, amenazar con especial peligro la posesión.

El esquema hallado por Víctor se ajusta magníficamente a las características de casi todos sus jugadores: sus laterales son muy ofensivos, cuenta con dos centrales (diestro y zurdo) que son casi laterales, Rubén está acompañado arriba por otro delantero... A la hora de elegir la colocación de sus tres centrocampistas interiores el entrenador ha optado por respetar sus posiciones naturales (Pardo, Ceballos y Brasanac como mediocentro tipo pivote e interiores, respectivamente); pero ese 1 + 2 no los separa bien y provoca diversos problemas. La jugada (aunque muy exitosa) del 1-0 nos permite verlos.


Instantes previos al 1-0. Pezzella está fuera de plano.

El heatmap simultáneo de los dos interiores béticos (o sea, dónde tocaron el balón Brasanac y Ceballos) nos ayuda a generalizar el esquema a un promedio de los ataques béticos:

El Betis ataca hacia arriba. Fuente: Marca

Y de ambas informaciones y otros heatmaps podemos sacar un esquema significativo:


El problema fundamental es la posición de Pardo. Si se atrasa, como ocurre en la foto de la jugada del gol, se junta demasiado con Pezzella o incluso lo saca a efectos prácticos de la jugada, lo que provocará inferioridad numérica en otras zonas. Si Pardo se adelanta obliga a abrirse demasiado a Ceballos y Brasanac, como de hecho sucedió, lo que deja al equipo sin apenas juego interior (el porcentaje de ataques por dentro fue de un raquítico 12%); además, como se aprecia en la foto primera, los interiores abiertos empujan a los carrileros a jugar muy arriba, prácticamente de extremos, algo que no es malo en sí pero los obliga a un recorrido exagerado.

¿Cómo solucionar esto? Una simple corrección de la posición de esos tres hombres a 2+1, que de hecho sucede a veces espontáneamente, dejaría todo en su sitio, a costa simplemente de obligar a Brasanac a un juego un poco más de mediocentro y no tanto de interior ofensivo. A cambio, Ceballos quedaría en una posición letal.


Sería posible incluso volver al esquema de 1+2 en defensa estática, sin más que corregir levemente posiciones en la transición.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.


domingo, 19 de marzo de 2017

Nota

El autor de este blog no pudo ver en directo anoche el Betis-Osasuna ni tampoco hoy en diferido, por lo que no se publicará entrada sobre este partido. Los comentarios se agradecerán especialmente pues.

lunes, 13 de marzo de 2017

Real Madrid 2 - Betis 1 (27ª jornada de LaLiga)

REAL MADRID (2): Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Modric, Isco (Asensio, m. 78); James (Lucas Vázquez, m. 68), Morata (Benzema, m. 70) y Cristiano Ronaldo.
BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi (Rafa Navarro, m. 83), Pezzella, Tosca, Durmisi; Brasanac (Álex Alegría, m. 85), Rubén Pardo, Dani Ceballos; Rubén Castro (Petros, m. 64) y Sanabria.
Goles: 0-1, m. 24: Sanabria. 1-1, m. 40: Cristiano Ronaldo. 2-1, m. 80: Sergio Ramos.
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Prevaricó en el minuto 21. Expulsó a Piccini por doble tarjeta amarilla (min. 78). Además, amonestó a Marcelo.

68.000 espectadores en el estadio Santiago Bernabéu.

Sufrió una derrota muy digna el Betis en el Bernabéu tras una primera parte solo aceptable y una segunda en la que mantuvo al Madrid un pulso tan nivelado como es posible.

Primera parte
Como suele ante los equipos grandes Víctor Sánchez del Amo planteó el partido con cierta ambición y dos delanteros sobre el campo. Recuperó pues el 5-3-2 que es habitual en casa. Enfrente el Real Madrid, más ofensivo de lo habitual (Kroos y no Casemiro era el mediocentro) jugaba un sistema mixto, también bastante usual: 4-4-2 en defensa, con Cristiano y Morata descolgados arriba, y 4-3-3 en ataque, pues Isco se metía por dentro como interior izquierdo –de hecho se metía muchísimo por dentro, casi de mediapunta–, Modric se descolgaba del doble pivote como interior por la derecha, y arriba James pisaba terrenos de extremo derecho.

Durante el primer cuarto de hora el Betis, muy metido atrás, pasó agobios aunque –mucha gente en el área– no recibió ocasiones demasiado claras. Como es habitual y era previsible ante un 4-3-3 ofensivo los béticos hacían sus habituales basculaciones laterales, en las que el cinco contra cinco de sus defensas ante los tres delanteros y los dos laterales rivales se convierte en un cinco contra cuatro en el lado del balón a costa de abandonar al lateral del equipo contrario. Como además Rubén (o si no Sanabria) molestaba a Kroos y el Madrid no conseguía mover la pelota de lado a lado con rapidez, el Betis lograba cierta superioridad posicional al defender: casi dos jugadores más que el rival en el lado del balón.

Planteamiento defensivo del Betis cuando el balón va hacia un lado.
Nacho y Ramos jugaron permutados respecto al gráfico.

El movimiento, por cierto, funcionó mejor por la izquierda, con Durmisi bastante arriba, que por la derecha, donde fue muchas veces Brasanac quien hubo de acudir a cerrar a Marcelo. El Madrid jugaba siempre cerca del área del Betis y la cargaba de rematadores, pero los centrales béticos soportaban bien la lluvia de centros cruzados.

Con el Madrid muy arriba y disfrutando de una posesión abrumadora, durante el tramo central el Betis suelta varios contragolpes gracias a la potencia de Sanabria y a algún apoyo de Castro; suponen una expulsión deliberadamente omitida por Lahoz, un gol afortunado y algún peligro más en el área madridista. El Madrid recupera después el control, vuelve a encerrar al Betis y finalmente llega el empate en un error de marca tras uno de los innumerables centros al área de los locales.

Segunda parte hasta la expulsión de Piccini (min. 78)
El Betis da un arriesgado paso adelante: ante un equipo rápido arriba como el Madrid cualquier descoordinación en la presión puede costar muy cara. Sin embargo los béticos coordinan bien esa presión hombre a hombre (con uno de los interiores cerca de Kroos) y aunque arrebata pocos balones arriba a sus rivales logra, en muchas jugadas, alejar las posesiones del Madrid del área de los béticos, con la defensa muy lejos de su área en esas fases. El Betis llega poco arriba; el Madrid también, aunque ciertamente con más peligro. Con buen criterio, y a fin de mantener esa presión, Víctor saca a Castro y adelanta a Ceballos a zona de segundo delantero, con Petros como nuevo interior. En una salida rápida del Madrid –el riesgo que se corría– Piccini es justamente expulsado.

Últimos quince minutos
De inmediato llega el habitual gol tardío de Ramos en un córner. Con Mandi lesionado Navarro remienda la defensa, y muy poco después Alegría entra para montar un 4-3-2. Ceballos toma la responsabilidad, el Madrid da un paso atrás, el Betis arriesga y aprieta, y el empate está a punto de llegar.

Jugador por jugador
Adán: Actuación irreprochable, aunque de nuevo estuvo algo remiso a salir por alto y no paró ninguna imposible.
Piccini: Su expulsión (innecesaria la primera tarjeta) le afeó un partido bastante aceptable.
Mandi: No tiene condiciones físicas para ser un central contundente, saca el balón aceptablemente pero no sin errores de bulto, y acula demasiado a la defensa. Es voluntarioso, pero no da el nivel para el Betis. Bruno al menos despeja más.
Pezzella: Sin estar en su mejor momento fue una máquina de despejar balones, sobre todo por alto. Perdió la marca en el 1-1, pero es muy difícil lograr que nunca ocurra cuando caen tantos centros a tu zona.
Tosca: Rápido como siempre, mantuvo bien el tipo. Sale bien en conducción pero en largo las regala todas.
Durmisi: Junto a Sanabria fue, de nuevo, la gran salida del Betis. Dio el 0-1. Definitivamente, será irretenible a final de temporada.
Brasanac: Está haciendo bien el trabajo que hacía Petros en forma. Mucho empuje físico e incluso alguna llegada arriba.
Pardo: Labor sorda pero eficiente, en ataque y defensa.
Ceballos: No tuvo su mejor día. Aun así, trabajador y con fútbol.
Castro: Tras tantos años y a sus 35 alguna vez habrá que decir lo que no queremos decir. Trabajador, eso sí.
Sanabria: Tal vez su mejor partido en el Betis. Su poder físico tuvo atareado a Ramos todo el partido. Además, otro gol y buen trabajo defensivo.

Petros: Tocó poco balón pero ayudó mucho a oxigenar el mediocampo.
Navarro: Cumplió bien, incluso en ataque, en minutos complicados.
Alegría: Apenas pudo tocar tres balones, pero bien.

Víctor: De momento no saca más puntos que Poyet, pero no es lo mismo ser goleado bochornosamente en casa sin ofrecer resistencia que rozar el empate en el Bernabéu con diez. La pregunta es: ¿por qué el equipo no rinde como hoy ante rivales menores?

En Twitter, @juanramonlara7. Los comentarios son siempre bienvenidos.

jueves, 9 de marzo de 2017

Deportivo de La Coruña 1 - Betis 1 (partido aplazado de la 21ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO (1): Lux; Juanfran, Arribas, Sidnei (Albentosa, m. 66), Luisinho; Borges, Mosquera; Carles Gil (Ola John, m. 79), Emre Çolak, Fayçal Fajr (Joselu, m. 73); y Andone.
BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi; Brasanac (Rafa Navarro, m. 85), Rubén Pardo (Álex Martínez, m. 85), Donk (Petros, m. 61); Dani Ceballos; y Sanabria.
0-1, m. 70: Piccini. 1-1, m. 92: Borges, de penalti.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Exactamente como hace cuatro años, decidió corregir a la diosa Fortuna y compensar al rival del Betis por su mala suerte ante las porterías, labor que sigue sin corresponder a la diosa de la Justicia. Mostró tarjetas amarillas a Carles Gil, Andone, Albentosa, Mosquera, Donk, Rubén Pardo, Dani Ceballos, Adán y Mandi. 

Buena entrada y condiciones en Riazor.

Reprodujo el Betis en La Coruña, aumentado y corregido, el molde táctico que tan buen resultado como juego feo produjo en Málaga, y a punto estuvo de lograr el mismo resultado práctico. Queda por saber si la regresión de Víctor Sánchez del Amo hacia los planteamientos ultraconservadores de sus primeros partidos en el Betis quedará reservada a los partidos de fuera de casa, donde ciertamente su equipo había tenido pésimos resultados hasta Málaga, o también en el Villamarín el bético habrá de resignarse a sacrificar la estética (y casi la ética) futbolística en pos de unos inciertos réditos.

Y tales réditos son inciertos en primer lugar porque en estos dos partidos fuera de casa el Betis no se ha mostrado (ni en Málaga ni, menos aún, hoy) superior a sus rivales, ni en juego ni en ocasiones; y en segundo porque este tipo de juego no suele tener un gran vuelo, estadísticas en mano. Por demás, defender bien no tiene por qué estar reñido con cuidar el balón ni con un buen posicionamiento en ataque. Sí es probable que la presencia ayer de Donk y, en general, el planteamiento tuviesen relación con el recuerdo de la eliminatoria de Copa, perdida en Riazor a balón parado.

El exentrenador bético Mel, cuyo equipo mostró sus grandes carencias técnicas, puso sobre el campo un 4-2-3-1 en el que si bien los mediocentros trataban de escalonarse un poco carecían de la mínima calidad exigible para dar una aceptable fluidez ofensiva a su equipo. Víctor además priorizó la desactivación de los intentos de juego de los gallegos: dejó de nuevo en el banquillo a Castro y alineó a un equipo con seis defensas natos, si contamos a Durmisi, Piccini y Donk, con un solo delantero y sin extremos, situado en un, digamos, 3-1-4-1-1 en el que Pardo hacía de pivote por delante de la defensa, Brasanac (derecha) y Donk (sí, Donk) eran los interiores, Ceballos quedaba libre en ataque (preocupado en defensa del mediocentro más atrasado del Dépor) y Sanabria era una isla arriba. Los dos interiores béticos se dedicaban, junto a Pardo, a bloquear al mediocentro que se adelantase de los gallegos y al mediapunta Çolak, muy vigilado, logrando una superioridad numérica en esa zona que (pese a las caídas al interior de los extremos locales) generalmente logró neutralizar los ataques coruñeses.

Primeros veinticinco minutos
El Betis quedaba sin embargo pésimamente situado en ataque, y fue siempre parado por el sencillo 4-4-2 defensivo local. Con Piccini y Durmisi muy arriba, casi siempre tomados por los laterales deportivistas, tan solo Ceballos (en general excesivamente atrasado considerando que era segundo punta) y alguna llegada de Brasanac inquietaron al Dépor, y ello en los primeros veinticinco minutos. En ese tiempo, con la anuencia de un tímido equipo local, el Betis amasó al menos el balón, aunque su remate era muy escaso al tener un solo delantero y una segunda línea sin una mínima llegada arriba: los ataques por banda morían en centros al área sin objetivo.

Resto del partido
El Dépor sigue sin hacer un juego de una calidad aceptable pero sí aprieta al Betis y le gana la posesión. Sin ubicación, voluntad ni capacidad para manejar la pelota, los béticos dejan pasar los minutos de un feísimo partido en espera de un golpe de fortuna a balón parado, que efectivamente llega a más de veinte minutos del final.

Tras ese gol (y una clarísima ocasión de Ceballos) el equipo se mete cada vez más atrás. Víctor aprecia debilidad en las bandas y redobla su apuesta ultradefensiva: triplica laterales y monta un 5-4-1 con Tosca más Durmisi más Martínez por la izquierda y Mandi más Navarro más Piccini por la derecha. El Dépor aprieta y Álvarez Izquierdo decide que merecía el empate.


Jugador por jugador
Adán: Sigue remiso a las salidas. No anda fino: hoy estuvo a punto de tragarse un par de remates fuertes pero muy centrados.
Piccini: Otro gol (!) y alguna profundidad.
Mandi: Su blandura no es compensada por su buena salida de balón.
Pezzella: Menos acertado de lo habitual esta temporada. Cometió incluso algún error de bulto.
Tosca: De lo mejorcito atrás.
Durmisi: Barrió de nuevo la banda completa y fue la única vía de llegada en amplias fases del partido. Jugando como carrilero, donde oculta sus carencias defensivas, está muy por encima de la media del equipo.
Brasanac: Encontró espacios para alguna llegada arriba (tuvo una de las pocas ocasiones claras de la primera mitad) y mostró de nuevo un juego irregular con balón. Tapa campo.
Pardo: Muy mal. Con diferencia su peor partido desde que llegó a Sevilla. Ni pasó bien ni robó. Ausente.
Donk: Se escondió en un puesto imposible para un jugador como él, el de interior izquierdo. Nulidad ofensiva absoluta pues, y cierto empuje defensivo.
Ceballos: Es un tanto desconcertante, y significativo de los cambios extremos de planteamiento de Víctor, que pase en cinco días de ser pivote por delante de los centrales a segundo punta, sin jugar en su puesto natural de interior. Hizo cosas excelentes, pero naturalmente no tenía a quién dársela (sólo Piccini y Durmisi, con el que sí se asoció, se la pidieron en profundidad) y su juego se desaprovechó de nuevo.
Sanabria: Hemos repetido ya varias veces que tiene muy buenas condiciones físicas, y está por ver si le acompañan las técnicas. Lo que sí es seguro es que, a estas alturas iniciales de su carrera, tácticamente tiene muchísimo que mejorar. Por más que estuviese en inferioridad ante los centrales es decepcionante que no ofreciese un solo desmarque a Ceballos ni fuese capaz de rematar uno solo de los muchos centros al área que llovieron desde las bandas.

Petros: Mejoró algo a Donk en presencia ofensiva, cosa fácil.
Martínez: Poco tiempo para nada más que tratar de cerrar su banda.
Navarro: Menos tiempo aún.

Víctor Sánchez: Dejando a un lado gustos estéticos (los partidos de Málaga y Coruña han sido futbolísticamente insufribles) resultan desconcertantes sus volantazos tácticos, últimamente virando a lo ultraconservador. Es comprensible que quiera cerrar un poco más fuera de casa, pero de ahí a despreciar absolutamente el trato de balón y la lógica del posicionamiento ofensivo va un trecho muy largo.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 4 de marzo de 2017

Betis 2 - Real Sociedad 3 (26ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Adán; Rafa Navarro, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi; Petros (Joaquín, m. 66), Ceballos, Brasanac (Donk, m. 86); Jonas (Sanabria, m. 20) y Rubén Castro.
REAL SOCIEDAD (3): Rulli; Odriozola, Raúl Navas, Íñigo Martínez, Yuri; Illarramendi, Zurutuza (Granero, m. 80); Canales (Oyarzabal, m. 66), Xavi Prieto, Vela; y Bautista (Rodrígues, m. 75).
0-1, m. 9: Bautista. 1-1, m. 15: Mandi. 1-2, m. 25: Xabi Prieto. 2-2, m. 65: Sanabria. 2-3, m. 71: Xabi Prieto.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Mostró tarjeta amarilla a Pezzella, Joaquín, Donk, Dani Ceballos, Yuri e Illarramendi.
30.000 espectadores y frío en el Benito Villamarín.


El partido de anoche demostró una vez más que un equipo puede ganar un partido sin necesidad de poner más intensidad ni ser muy superior en lo físico o lo técnico, sino por ser superior en lo táctico (el know how que diríamos hoy). Esta vez el Betis no perdió, como ante el Sevilla, por un golpe de pizarra de entrenador, sino por una inferioridad colectiva en lo táctico que tiene más que ver con conceptos, con la formación de los jugadores y con la experiencia como grupo que con lo que un técnico pueda enseñar en tres meses. La fortuna, dicho sea ante todo, también jugó un papel: si ante el Málaga el Betis metió casi todo lo que tiró, ante la Real las tornas se cambiaron.

Minutos 1 al 70
La Real tiene un buen equipo pero no grandes jugadores. Ni Prieto, ni Illarramendi, ni Íñigo Martínez, ni Zurutuza o Canales son estrellas internacionales muy superiores a Ceballos, Pezzella o Durmisi. Sin embargo ayer dieron al Betis una lección en dominio del balón y del espacio en ataque gracias a tres factores:

1. Por la estabilidad de su plantilla sus jugadores se conocen unos a otros de memoria. Por ejemplo, Xabi Prieto, mediapunta que cae en ataque a posiciones de interior derecho, Illarramendi, que suele atacar como mediocentro retrasado, y Zurutuza, que se descuelga a interior izquierdo, se reparten espléndidamente los espacios porque llevan años haciendo lo mismo.

2. Por tradición del club, por buena formación, por naturaleza de sus jugadores y por Eusebio, sus jugadores –sobre todo esos tres hombres– juegan a dos o tres toques.

3. A pesar de estar en constante movimiento y permutas, sobre todo los tres delanteros (ayer Canales, Bautista y Vela), los jugadores de la Real están siempre alejados unos de otros a la distancia justa, lo cual abre espacios, ofrece buenas líneas de pase y dificulta mucho la presión rival, porque obliga a correr mucho.

Enfrente, en cambio, el Betis presentaba –como casi siempre– un centro del campo inédito, que no se sabía ofrecer al compañero en los lugares adecuados y, sobre todo, que abusaba de la conducción. Sería interesantísimo comparar el número medio de toques de los tres hombres interiores del Betis con el de los de la Real: Brasanac, Petros y, sobre todo Ceballos condujeron el balón en series de siete u ocho toques, un fútbol que hacía recordar a los años sesenta del pasado siglo, tiempos de marcas individuales en los que se regateaba en todo el campo, frente al fútbol del siglo XXI de los realistas.

 
Situaciones habituales anoche: el Betis ataca con jugadores
mal repartidos (arriba) mientras la Real, con balón, se
distribuye ejemplarmente (abajo), y aunque el Betis defiende
bien, casi siempre hay líneas de pase.

De estabilidad poco podemos decir en un club que cambia media plantilla cada temporada, de entrenador dos veces al año, de director deportivo anualmente y de presidente cada dos años.

Los detalles de colocación son menores ante esto. La Real jugaba su habitual 4-2-3-1 lindante con el 4-3-3, sobre todo en ataque. El Betis se puso en un 5-3-2 en el que Jonas (luego Sanabria) acompañaba arriba a Rubén Castro, mientras Ceballos hacía de mediocentro más atrasado y Petros y Brasanac quedaban por delante de él; aunque esto mejorase la salida de balón es difícil entender no solo que Víctor insista en poner un solo mediocentro sino que este sea Ceballos, cuya calidad sería más rentable más arriba. Un dos más uno con el canterano por delante y no por detrás habría sido más natural.

Posiciones medias ofensivas y pases del Betis anoche.
Fuente: @11tegen11
 
Pese a ponerse dos veces por detrás en el marcador el Betis, gracias a un gran esfuerzo de presión y a un aceptable juego en el que brilló, aun desubicado, Ceballos, logra empatar dos veces e incluso merece ponerse por delante.

Minuto 70 al final
Apenas comparecido Joaquín por Petros como interior izquierdo (lo que desplazó al interior derecho a Brasanac) la Real marca el 2-3 y luego mueve el balón de lado a lado. El Betis, sin el brasileño y reventado por el esfuerzo enorme hecho durante todo el partido, no tiene apenas el balón y los minutos pasan sin sobresaltos para los visitantes.

Jugador por jugador
Adán: Poca culpa en los goles, pero últimamente no salva puntos nunca. Sigue muy remiso a salir por alto.
Navarro: Cumplió aceptablemente de nuevo, pero no más. En ataque se echa de menos la potencia de Piccini. No obstante, Navarro no es inferior a casi ninguno de los mil laterales derechos que han pasado por este club en la última década.
Mandi: Partido muy irregular, cosa mala en un defensa: un golazo, su habitual vicio de quedarse muy metido atrás (lo cual rompe el fuera de juego, como en el 0-1, y hace recular al equipo), buena salida de balón y muy poca contundencia atrás.
Pezzella: Sin hacer un gran partido, de nuevo el mejor de atrás.
Tosca: Salió bien en conducción y está rápido, aunque sus errores de marca (2-3) salen caros.
Durmisi: Gran partido. Está en una forma física impresionante, que le permitió superar en velocidad a un Odriozola que pareció también muy rápido. Solo nos preguntamos en qué equipo inglés jugará la temporada próxima.
Petros: Se nota más cuando no está que cuando está. Flojo con balón.
Ceballos: Hizo un partido enorme (se mató a correr y su repertorio técnico parece infinito), pero tan atrasado y con un trío de centrocampistas con tanta tendencia a conducir no se le saca el partido debido.
Brasanac: Alterna jugadas muy interesantes con otras en las que se complica inexplicablemente. En defensa, bien.
Jonas: Apenas le dio tiempo a estorbar al compañero en un par de jugadas. Mal colocado.
Rubén Castro: Más voluntad que acierto.

Sanabria: Progresa muy adecuadamente. Otro gol.
Joaquín: Mal. Muy fuera de forma.
Donk: Tal vez salió para que le colgaran balones, pero nada hizo.

Víctor Sánchez: Más allá de detalles como la situación de Ceballos, mucho trabajo le queda para acoplar y enseñar conceptos a jugadores mal formados.

El detalle
Sorprende que la Federación y la Liga sigan consintiendo la bochornosa cláusula de las cesiones que impidió ayer jugar a Pardo. Habría sido, por cierto, el único centrocampista bético en jugar a dos toques.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Málaga C.F. 1 - Betis 2 (25ª jornada de LaLiga)

MÁLAGA (1): Kameni; Miguel Torres, Luis Hernández, Demichelis, Juankar; Camacho, José Rodríguez (En-Nesyri, m. 75); Keko (Jony, m. 56), Pablo Fornals, Chory Castro (Ontiveros, m. 65); y Charles.
BETIS (2): Adán; Rafa Navarro (Cejudo, m. 80), Bruno, Pezzella, Tosca, Álex Martínez; Brasanac, Rubén Pardo (Álex Alegría, m. 70), Felipe Gutiérrez (Dani Ceballos, m. 46), Jonas; y Sanabria.
1-0, m. 38: Pablo Fornals. 1-1, m. 47: Jonas. 1-2, m. 73: Sanabria.
Árbitro: Hernández Hernández (Comité Canario). Mostró tarjeta amarilla a Miguel Torres, Jony, Juankar, Pezzella, Bruno, Brasanac, Cejudo y Adán.
24.000 espectadores y buenas condiciones en La Rosaleda. Minuto de silencio en recuerdo de Pablo Ráez. El Betis jugó con rayas horizontales.


Como otras veces cayó en lo más llano, esta vez el Betis dio un paso adelante cuando más empinado se le ponía el terreno: ganó en un partido intempestivo, feo, resuelto por errores, jugado con medio equipo suplente y que recordó a las victorias del rácano equipo de fuera de casa de Mel o Merino la temporada pasada.

Primera parte
Sorprendió la alineación de Víctor Sánchez del Amo, plagada de jugadores poco habituales, pero –riesgo de goleada aparte– tenía fundamentos: por un lado arriesgaba poco, pues poco tenía que perder un equipo que desde su llegada y con los titulares en el campo había obtenido fuera de casa cero de doce puntos; por otro lado era recomendable dar descanso a algunos jugadores porque el equipo va a jugar tres partidos en poco más de seis días; y por último ciertos cambios (Bruno por Mandi, Brasanac por Petros, Sanabria como único delantero y no Rubén) podían tener motivos más allá de tal descanso.

El Betis se plantó con un 5-4-1 muy defensivo y cerrado, de líneas bien juntas, que renunciaba a dominar la posesión –y ello pese a que el Málaga pocas veces fue a una presión alta muy intensa–. El resultado de mezclar ese planteamiento con el del ramplón Málaga del Gato Romero, que puso sobre el campo un 4-2-3-1 (casi 4-4-2) de mediocentros muy paralelos y mucha gente por detrás del balón, fue el previsible: fútbol feo y muy pocas ocasiones, que llegaban por insistencia malaguista en acciones como sus saques de banda en larguísimo desde la derecha. El Betis ni siquiera hacía su típica maniobra de adelantar a los carrileros para presionar: los teóricos extremos (Brasanac y Jonas) seguían disciplinadamente a los laterales rivales, y en general había parejas claras. Como siempre los centrales –ventaja de jugar con tres– tenían libertad para salir a mediocampo a la anticipación.


En ataque Felipe se metía algo por delante de Pardo, y conectaba a veces con los carrileros, pero sus centros rara vez encontraban rematador: Sanabria apenas tenía compañía en Jonas, y poca.

El Málaga marca en un error grosero de Tosca.


Primer cuarto de hora de la segunda parte
Ceballos entra en el lugar de Felipe, y de inmediato el Betis marca y voltea la posesión a su favor gracias a la calidad del utrerano. Jonas se va metiendo cada vez más por dentro, como en el gol, formando casi el 5-3-2 habitual últimamente.

Última media hora
El Betis pierde un tanto el control del balón pero Víctor (como Romero, que mete gente fresca arriba) va a por el partido introduciendo a un segundo delantero, Alegría, por Pardo, con lo que Brasanac pasa a cerrar como mediocentro. Gracias a la pareja de arriba el Betis marca en un error defensivo local, pero luego no sabe cerrarse, en parte porque ninguno de esos dos delanteros recula cuando la jugada lo rebasa –algo ya sucedido frente al Sevilla–; aparecen espacios en el centro del campo que pueden costar el empate. El encuentro acaba convertido casi en un correcalles, algo evidentemente poco conveniente para los béticos.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos, pero con muy poca confianza para salir por alto en los saques de banda largos.
Navarro: Cumplidor.
Bruno: Con él por Mandi la salida de balón empeora, pero la agresividad defensiva mejora. No extrañaría que jugase el sábado.
Pezzella: Sacó un millón de balones por arriba. Gran temporada.
Tosca: Su terrible error en el gol (entregó una asistencia a un rival) le afea mucho un buen partido. Muy completo.
Álex Martínez: Sin estar brillante sí lo hizo todo bien. Víctor tiene un problema: ponerlo ahora a la vez que a Durmisi (¡en la derecha no!).
Brasanac: Otro de los postulados a titular, más aún con Petros poco fino. Juega de verdad y se inventó una gran jugada abrochada con un pase excelente en el 1-1.
Pardo: Partido muy en su línea regular. Bien en la distribución y en la recuperación.
Felipe Gutiérrez: Si en forma juega con una velocidad menos que la necesaria en la liga española, recién salido de lesión son tres o cuatro. Un par de buenos cambios de juego hacia Navarro y poco más.
Jonas: Al contrario que a Tosca, su bonito gol le enluce otro partido discreto en el que intervino muy poco, aunque sí trabajó. Tiene pinta de cualquier cosa menos de mediocentro, que es lo que nos vendieron cuando vino.
Sanabria: Un caso similar al de Jonas: un buen gol y poquito más. Por edad y condiciones físicas (tiene una potencia realmente brutal, de las que permiten a un delantero jugar solo arriba) se le puede esperar, porque lo técnico y lo táctico se pueden mejorar con el tiempo. De momento, no lo tiene.

Ceballos: Marcó la diferencia entre un partido de Segunda y uno de Primera.
Alegría: Intervino poco, pero lo justo para provocar el 1-2.
Cejudo: Un par de carreras y una tarjeta.

Víctor: Casi se jugó el puesto con la alineación (en Málaga y a campo lleno la goleada era una posibilidad cierta y lo habría colocado en situación muy delicada), pero la apuesta no era tan disparatada y le salió bien. Tal vez rebobine hacia un fútbol menos vistoso, que a su llegada le dio buen resultado.

El detalle
La jugada del segundo gol, error de los centrales aparte, tiene muchas lecturas. Por un lado muestra la ventaja (contracara de los riesgos) de dejar un dos contra dos arriba cuando el equipo defiende. Por otra compara a Rubén y Sanabria como delantero que pueda aprovechar las peinadas de un tanque que trabaje para él: seguramente Castro ya no tiene la velocidad suficiente para haberse plantado ante Kameni con la ventaja del paraguayo, pero su finalización tal vez hubiese sido de más calidad: la pelota entró por el centro gracias a una salida poco afortunada del portero.

domingo, 26 de febrero de 2017

Betis 1 - Sevilla F.C. 2 (24ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca (Jonas, m. 74), Durmisi; Petros (Felipe, m. 88), Rubén Pardo, Dani Ceballos; Rubén Castro y Sanabria (Álex Alegría, m. 74).
SEVILLA F.C. (2): Sergio Rico; Sarabia (Ben Yedder, m. 46), Pareja, Rami, Mercado, Escudero; N'Zonzi, Nasri; Franco Vázquez (Iborra, m. 46), Jovetic (Correa, m. 81) y Vitolo.
1-0, m. 36: Durmisi. 1-1, m. 56: Mercado. 1-2, m.75: Iborra.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Mostró tarjeta amarilla a Tosca, Piccini, N'Zonzi, Sarabia y Pareja. Dejó jugar mucho y bien, pero casi siempre que falló lo hizo a favor del lado sevillista.
41000 espectadores y muy buen césped en el Benito Villamarín.


Quienes tratan de explicar todo lo que sucede en el fútbol desde conceptos como la intensidad y la calidad tuvieron en el descanso del partido de ayer un buen ejemplo de cómo la disposición táctica de un equipo puede ser clave en el desarrollo del juego. Hasta entonces un muy buen Betis había dominado completamente el partido; un par de sustituciones y un cambio de defensa de tres a defensa de cuatro por Sampaoli dio la vuelta al encuentro y desde entonces el dominio sevillista fue total.

Primera parte
El primer hecho importante del partido sucedió el jueves: la baja de Lenglet dejó a Sampaoli sin central zurdo; pese a ello quiso jugar con defensa de tres, y eso facilitó mucho el trabajo de presión del Betis en el primer tiempo. Si ya antes del partido preveíamos que Rami fuese el hombre al que el Betis dejase tener el balón, su ubicación en la izquierda expuso aún más sus limitaciones y permitió a los béticos apretar en la salida de balón y al tiempo lograr superioridad numérica más atrás. Sanabria y Castro orientaban la salida sevillista hacia Rami mientras Petros y Ceballos cerraban a N'Zonzi y Nasri, que apenas tocó balones en buenas condiciones. Pardo, sin pareja natural, barría la zona de mediapuntas.

El buen dos contra tres defensivo de Castro y Sanabria
obliga a llevar el balón hacia Rami y luego lo presiona.
Instantes previos a la falta del 1-0.

En ataque la dudosa elección de Sarabia como carrilero derecho por parte de Sampaoli fue un regalo para un magnífico Durmisi, que formó con Castro y Ceballos una aquí largamente esperada sociedad ofensiva que destrozó al Sevilla por su flanco derecho. El Betis además la tocaba con cierta paciencia y la posesión se nivelaba, pero se jugaba mucho más en campo sevillista. El Betis –tras muchos derbis, por cierto– lograba su premio cerca del descanso, aunque a costa de un cierto desgaste físico.

Segunda parte hasta el minuto 74
Probablemente más por mover el árbol que por genialidad, Sampaoli y Lillo cambian de jugadores y de sistema: retiran al desquiciado y tarjeteado Sarabia, meten a Iborra por el mudo Vázquez en el centro del campo y pasan a un 4-2-3-1 en el que Mercado era el lateral derecho.

Se las prometía felices con estos cambios quien esto escribe, porque el 5-3-2 del Betis,
muy ensayado, suele funcionar muy bien ante este tipo de sistemas gracias a unas basculaciones laterales que suelen lograr superioridad numérica cerca del balón a costa de dejar libre al carrilero del lado contrario. Naturalmente el gran peligro de ese sistema viene cuando el rival logra cambiar el juego suficientemente rápido para que las basculaciones lleguen tarde, y por ello hay que tratar de bloquear esos cambios de juego.

No lo logró el Betis: muy descolgados arriba Sanabria y Castro junto a Rami y Pareja aunque la jugada los superase, el Betis había perdido el hombre de más en mediocampo y N'Zonzi cambiaba de orientación con comodidad. Las basculaciones llegaban pues tarde, y por cierto desde el inicio de ese segundo tiempo: no era un problema físico, aunque el paso de los minutos minó naturalmente el rendimiento de Ceballos (entre algodones toda la semana) y el resto del equipo.
 
 
Minuto 52. N'Zonzi cambia el juego con toda comodidad
y las basculaciones llegan tarde.
El Sevilla atacaba ya ocho contra ocho.

Los béticos incurrían en un error añadido: cometer demasiadas faltas en su zona de tres cuartos, un grave peligro si el rival (con Rami, Iborra y N'Zonzi en el campo y Nasri de lanzador) es superior por alto. En efecto, así llegaron los goles sevillistas, el primero de ellos en la primera ocasión clara para los visitantes.

Minuto 74 al final
Víctor, aún con 1-1, intenta cambiar la dinámica del partido pasando a un 4-4-2 con rombo con Jonas junto a Pardo en el centro más Petros y Ceballos en los costados. Árbitros y público terminan de clavar el ataúd del equipo bético; los primeros conceden el 1-2 en una jugada en la que hubo fuera de juego, y la grada asiste silente a los tímidos intentos de su equipo de llegar al arco rival: para marcar al final de los partidos hay que intentarlo con fe. El Sevilla da un pasito atrás y el Betis la tiene un poco más pero sin la menor profundidad.

Jugador por jugador
Adán: Sin responsabilidad en los goles; de hecho, en el primero hace una gran parada.
Piccini: Poca aportación.
Mandi: Su error al tirar el fuera de juego en el 1-1 es grave. Un tanto escondido en defensa, sigue interviniendo demasiado poco.
Pezzella: Volvió, y bien que se notó. El mejor atrás.
Tosca: Va mejorando en la salida de balón (tiene una notable velocidad) y siempre está concentrado en defensa.
Durmisi: Primera parte excelente, en la que jugó a placer con Sarabia gracias a su velocidad. Mejor marcado luego por Mercado, cuando el equipo perdió el balón despareció, como todos.
Pardo: Buen partido en general. Movió bien al equipo.
Petros: Muy bien en la presión en la primera parte (anuló a Nasri). Con balón está en retroceso.
Ceballos: Su muy buena primera mitad y su bajón en la segunda explican mucho del partido.
Castro: Su bajada de nivel preocupa cada día más. Como entiende bien el juego combinó bien por la izquierda, pero un jugador de su tipo no puede retroceder metros en el campo –algo muy de veteranos– porque pierde lo suyo, el gol.
Sanabria: Definitivamente su nivel técnico no llega, ni por asomo, al físico, que es muy bueno. Una apuesta muy arriesgada (7,5 millones por medio pase en condiciones leoninas) que tiene pinta de salir mal.

Jonas: No lo hizo mal, pero nunca aporta gran cosa.
Alegría: Apenas intervino.
Gutiérrez: Un cambio difícil de explicar. ¿Para que no se dijera que no los había agotado?

Víctor: La bajada de nivel de los suplentes respecto a los titulares, señal de acierto al hacer las alineaciones, limita mucho su margen de maniobra. Tardó demasiado en reaccionar ente el cambio de sistema de Sampaoli.

El detalle: Una de las mejoras del equipo al llegar Víctor fue la disposición mucho más adelantada del equipo en las acciones defensivas a balón parado. Pues bien, el vicio ha vuelto: cuando saca el rival la defensa está aculada muy dentro del área, error grave y fácil de subsanar.

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