domingo, 19 de febrero de 2017

Granada 4 - Betis 1 (23ª jornada de Liga)

No solemos acudir en este blog a las hormonas masculinas o a la intensidad como explicaciones de las actuaciones de los equipos, pero cuando la actitud de los jugadores roza lo inadmisible, como sucedió el viernes con la de los béticos, no hay explicación táctica que justifique la perpetración de partidos tales como el de Granada. La falta de motivación, evidente en datos como el reparto de faltas (14 contra 2 al descanso), tal vez comenzó con la previa limpieza de tarjetas y correspondiente sanción de Ceballos y Pezzella, pero se repite preocupantemente en los partidos fuera de casa desde que llegó Víctor.

Las lectura positiva de este punto es que, con toda seguridad, la actitud será muy diferente en el próximo derbi. Las negativas, que en el calendario quedan dos partidos más fuera que en el Villamarín, y que fueron dos recién llegados, Pardo y Tosca, los que demostraron un comportamiento más profesional, detalle repetido en épocas aciagas en la historia reciente del club y que habla muy mal del ambiente en la plantilla bética.

Primera parte
Trataremos aun así de analizar mínimamente la estructura táctica de los equipos. Ambos presentaron esquemas de tres centrales, según la moda actual, y se vieron los dos dibujos que Conte (tal vez el mayor inspirador de esta ola de defensas impares) ha jugado recientemente: el Granada se colocaba con un 3-4-3 semejante al del actual Chelsea; el Betis, en su habitual 3-1-4-2, parecido al de Italia en la Eurocopa. Hemos de insistir en que este esquema bético presenta un problema, evidenciado el viernes: Pardo juega demasiado cerca de su defensa central-central, el viernes Donk, y esto hace que prácticamente se pierda un hombre en la construcción: en la salida de balón el riojano formaba las más veces una línea de cuatro atrás con los centrales, de modo que los tres delanteros granadinistas controlaban la salida de esos cuatro con facilidad ninguno de ellos salía nunca en conducción, lo que sí habría dado ventaja–. Los locales obtenían así un hombre de más atrás: quedaban tres centrales ante Castro y Alegría, y parejas claras en mediocampo y carriles.

A mayor abundamiento esa colocación en 1+2 de los mediocampistas béticos puede escupir a los dos interiores a zonas muy abiertas, donde se estorban con los carrileros: así ocurrió con Jonas, escondido en una zona absurda en la izquierda, donde atraía a su par hacia Durmisi:

Passmap de @11tegen11.
Vemos las posiciones medias al jugar el balón.

La colocación de Petros, torpísimo con balón pero siempre inteligente, da la solución: un 2+1 con Petros paralelo (o casi) a Pardo, y Jonas (o Ceballos) centrado en lugar de abierto a un lado espaciaría a los béticos en ataque de modo más racional, complicando la presión rival; de camino, colocaría al utrerano en una situación espléndida para su juego.

El otro error táctico del Betis fue facilitar el único juego posible para el Granada, que, como es habitual en esa franquicia, puso en el campo un equipo multinacional de dotes físicas notables pero escasas en lo técnico y lo táctico. La solución de Alcaraz (muy suya, por demás) es jugar al robo y la contra rápida, donde los espacios den ventaja a la potencia de sus jugadores; si tiene éxito como el viernes, y con la aportación de algún fichaje de calidad como Adrián Ramos, tal vez pueda salvar a un equipo por demás de muy bajo nivel.

Dominó el Betis en los primeros minutos, pero gracias a un modo de juego de intento de posesión y presión tras pérdida que era peligroso ante un rival de este estilo; apenas los béticos fallaron en su ejecución, por las imprecisiones en el control y las descoordinaciones en la presión que provocó su escasa concentración, empezaron a caer ocasiones favorables a los locales, que pillaban a la defensa bética en igualdad numérica (tres contra tres) y además metieron casi todo lo que tiraron: el resultado, justo es decirlo, fue exagerado (xG: 1,63/0,21).

Apenas realizó el Granada en la primera mitad ataques posicionales propiamente dichos, pero conviene anotar que la defensa de cinco del Betis funciona muy bien ante rivales en 4-3-3, gracias al mecanismo de basculación aquí explicado ya, pero no ante rivales que juegan con cinco atrás. El detalle preocupa un tanto ante la visita del eterno rival.

Segunda parte 
El Betis pasa al sistema que aquí pedíamos a principio de temporada (cuando no imaginábamos el retorno de la defensa impar, que parecía entonces prohibida): retira a Donk –casi un jugador menos en el primer tiempo por sus errores de colocación y falta de implicación– y coloca un 4-4-2 defensivo/4-3-3 ofensivo en el que Jonas defiende en banda pero se mete por dentro en ataque para dejar atacar como extremo a Castro; el siempre decepcionante Sanabria es el extremo derecho. El Betis mejora un poco en juego pero casi nada en actitud, cae el cuarto, Nahuel (tremendo lo suyo) se autoexpulsa y el partido acaba, con el Betis en 4-3-2 y el Granada en 5-3-1, entre bostezos, gol del honor y vergüenza de los cerca de mil béticos presentes.

Especialmente lamentable resultó el partido de Álex Alegría, algo preocupante porque para el próximo, en el que probablemente el rival hará presión alta, su presencia sería importante. Poco mejor se puede decir del partido de los Mandi, Durmisi o Petros. Martin y Donk tiraron la camiseta de titular.

Los comentarios son siempre bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 11 de febrero de 2017

Betis 0 - Valencia C.F. 0 (22ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Piccini, Pezzella, Mandi, Tosca, Durmisi; Rubén Pardo; Petros (Jonas, m. 72), Ceballos; Álex Alegría (Sanabria, m. 72) y Rubén Castro.
VALENCIA (0): Alves; Montoya, Santos (Abdennour, m. 56),
Mangala, Gayá; Munir, Mario Suárez, Parejo, Nani; Orellana (Cancelo, m. 80) y Santi Mina (Zaza, m. 63).
Árbitro: Trujillo Suárez (Comité Tinerfeño). Mostró tarjeta amarilla a Mandi, Pezzella, Ceballos, Sanabria, Santos, Parejo y Zaza. Perdonó un claro penalti a Pezzella en el primer tiempo.

Unos 30.000 espectadores en el Benito Villamarín. Minuto de silencio por los fallecidos en el estadio de Úige (Angola).

Fue mejor el Betis que el Valencia, pero no lo suficiente para vencer a un frío visitante. Los béticos pagaron un desacierto rematador que recuerda una de las carencias de la plantilla bética: solo Castro tiene gol, y últimamente ni él.

Primer cuarto de hora
El inicio del partido ante el Barça (cuya alineación repitió Víctor) mostró por unos instantes la intención del Betis de jugar un 3-1-4-2 en el que Pardo estaría destinado a ser mediocentro por detrás de Petros y Ceballos. La colocación real de aquel día, debida al emparejamiento de Ceballos con el mediocentro del Barcelona, fue finalmente un 3-4-1-2 que funcionó muy bien. Sin embargo hoy sí decidió usar a Pardo como pivote cerca de los centrales, y esto trajo dos problemas.

El primero fue defensivo. Cuando el Betis trató de  hacer presión alta esta vez su esquema cuadraba muy mal con el 4-4-1-1 (casi 4-4-2) del rival. Los carrileros béticos, ocupados con los abiertos extremos valencianistas (Munir y Nani, uno de los jugadores más sobrevalorados del fútbol mundial), no se atrevían a emparejarse con los laterales rivales, que quedaban libres al estar ocupados Ceballos y Petros con Mario y Parejo, mediocentros muy paralelos:


El Valencia tuvo pues mucha más posesión en el tramo inicial, aunque, bien protegido el Betis por dentro, apenas llegó a puerta.

Minutos 15 al 60
Víctor da instrucciones a Ceballos y corrige ese problema: el utrerano se empareja con Montoya y Piccini se adelanta unos metros (aunque no siempre decididamente), de modo que el Betis pasa a presionar en un 4-4-2 mejor adaptado al esquema rival. No obstante los mecanismos defensivos habituales del equipo –aquí ya descritos tras otros partidos– no funcionaron tan bien como ante equipos en 4-3-3.


A partir de ahí el Betis ganó posesión, desde entonces nivelada, y empujó progresivamente al Valencia.

No obstante el Betis siguió atacando desde su 3-1-4-2, y ahí apareció el segundo problema, que atascó un poco la circulación bética durante todo el partido: la posición de Pardo, como hace dos meses lo era la de Donk. El riojano pide el balón demasiado cerca de los centrales, lo que facilita la presión rival pues el segundo punta puede controlarlo a la vez que a Pezzella. Es curioso ver en su heatmap cómo Pardo busca los dos huecos naturales delante de sus centrales, en los que se aleja de ellos al formar triángulo, respectivamente a la derecha y a la izquierda:

Heatmap de Pardo. El Betis ataca hacia arriba.

Como efecto secundario los muy abiertos Ceballos y Petros empujan demasiado arriba a los carrileros, lejos del alcance de los centrales de flanco en la salida de balón.


Un 3-4-1-2 con Petros paralelo a Pardo, que aprovecha esos espacios naturales ante los tres centrales, sería para el ataque un sistema aún más perfecto que este 3-1-4-2 en el que, por demás, Víctor ha conseguido cuadrar una alineación con los mejores y colocados de la manera más conveniente para cada cual: un central muy central como Pezzella, dos con tipo casi de lateral como Mandi y Tosca, dos laterales muy largos y con problemas defensivos convertidos en carrileros, dos buenos interiores móviles y Castro arriba junto a un tanque.

El Valencia permitó la salida de Tosca (más en largo que en corto o conducción) y usó su superioridad numérica atrás para tratar de controlar los ataques béticos sin hacer un gran desgaste físico, como suele el Valencia en el Villamarín. Llegaron sin embargo ocasiones en ambas porterías, las béticas en su mayoría gracias a la calidad de Ceballos y las llegadas de Durmisi.

Ya bien ajustado defensivamente, a partir del descanso el Betis aprieta en la presión y acumula ocasiones claras pese al buen hacer de Mangala.

Minutos 60 al 90
Los béticos, desgastados, pierden fuelle y el Valencia recupera el balón. Víctor repite el movimiento del día del Barcelona y con el mismo resultado: saca del campo a Petros y solo consigue perder aún más el control del juego. Voro mete por su parte a un activo Cancelo como extremo derecho, tal vez para controlar a Durmisi; Munir pasa entonces a la izquierda y Nani al sitio de Orellana en el centro. El Valencia, conformista, deja pasar los minutos con el balón en sus pies, y el Betis tampoco arriesga demasiado.

Jugador por jugador
Adán: Bien en varias jugadas comprometidas.
Piccini: El puesto es perfecto para sus condiciones. Tiene mucho recorrido con su larga zancada, y ahí cumple en defensa.
Mandi: Buen partido, aunque no muy exigido.
Pezzella: En su línea de regularidad. Buenos cruces.
Tosca: Como el de Mandi, su físico mezcla bien rapidez y firmeza para el puesto. Ser zurdo le favorece, pero debe mejorar en la salida de balón.
Durmisi: Rapidísimo, martirizó una y otra vez a la defensa valencianista. Está en gran forma y cada vez lee mejor el juego.
Pardo: Aunque abusó un poco de los cambios de juego su precisión en el toque dio fluidez. Recupera balones, aunque trajese mala fama en defensa.
Petros: Gran partido. Es uno de esos jugadores cuya ausencia pesa más de lo que aparenta su presencia. Tiene el partido en la cabeza: le da para alterar los nervios del rival sin perder nunca el control y apretar mucho en defensa, siempre haciendo el movimiento correcto para tapar líneas de pase; pero también (esto es importante) para buscar siempre el espacio adecuado en ataque donde pedir el balón, aprovechando, por ejemplo, los huecos que quedan arriba al jugar el equipo con dos delanteros y sin extremos.
Ceballos: Su enorme calidad luce ya todos los días. Perdió fuelle con los minutos; debe regular mejor el desgaste físico.
Alegría: No tuvo su mejor día, tal vez porque el Betis jugó más por bajo.
Castro: Como casi siempre, cuando él no marca nadie más lo hace. Su mala racha (otra vez tuvo varias claras y no acertó) resulta un poco preocupante.

Jonas: Al parecer jugó. Su invisibilidad resalta la presencia de Petros en ataque y defensa.
Sanabria: Como casi siempre amagó más que pegó.

Víctor: Esta vez no leyó bien el esquema rival, aunque corrigió a tiempo. Hace pocos cambios y tardíos, pero por una razón: lo del banco es bastante peor que lo del campo.

El detalle: Las faltas colgadas por el Betis provocaron un curioso baile en torno a la línea del fuera de juego, adecuadamente alejada de su área por los valencianistas.

domingo, 29 de enero de 2017

Betis 1 - F.C. Barcelona 1 (20ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Tosca, Durmisi; Petros (Rafa Navarro, m. 84), Rubén Pardo (Donk, m. 69); Ceballos; Álex Alegría (Nahuel, m. 84) y Rubén Castro. 
BARCELONA (1): Ter Stegen; Aleix Vidal, Piqué, Mathieu, Digne (Jordi Alba, m.67); Rakitic; Denis Suárez (André Gomes, m. 59), Arda (Sergi Roberto, m. 67); Messi, Luis Suárez y Neymar.
Gol: 1-0, m. 74: Álex Alegría. 1-1, m. 89: Luis Suárez.
Árbitro: Hernández Hernández (Comité Canario). Amonestó a Piqué, Petros, Rakitic, Rubén Castro y André Gomes. Privó de un gol legal al Barcelona con 1-0.
Incidencias: Casi lleno (43.800 espectadores) en el estadio Benito Villamarín. Incómodo sol bajo hacia Gol Norte.


Jugó un muy buen partido el Betis y estuvo a punto de llevarse la victoria ante un Barcelona disminuido en mediocampo. Supo el Betis disputar el dominio y la posesión en amplios tramos del partido al campeón de Liga.

Primera parte
La primera clave para ello fueron las respectivas alineaciones. Tras los recientes fichajes de Tosca y, sobre todo, Pardo, Víctor parece haber dado definitivamente un giro hacia un juego más ofensivo, una vez estabilizados el sistema de juego y la estructura defensiva del equipo. Tras sustituir a Donk por Jonas ha dado un paso más en la misma dirección con la introducción de Pardo; aunque los tres centrocampistas interiores del Betis intercambiaron con frecuencia sus posiciones, en general el riojano estuvo a la izquierda de un doble pivote (pareja de interiores, mejor) junto a Petros, mientras Ceballos quedaba libre unos metros más arriba, en posición de fantasista italiano. Enfrente Luis Enrique decidía cubrir la baja de Busquets en el mediocentro con Rakitic, lo que (junto a la de Iniesta) obligaba a innovar en los interiores con Arda y Denis Suárez.

El dominio de la posesión depende en gran parte de las aptitudes para retener y recuperar balones de los jugadores de esa zona, y los béticos demostraron que su capacidad en la suma de ambas facetas no era, en absoluto, inferior a la de los azulgranas, muy débiles en lo defensivo en ese sector. Si a ello sumamos el buen partido de los carrileros béticos, superiores –al menos en sus respectivos estados de forma– a los Digne y Vidal, y la escasa aportación defensiva de Suárez y Messi, resultó un más que aceptable balance de dominio territorial para los béticos, al menos durante la primera media hora. Es muy ilustrativo el mapa de posesión de la primera parte (fuente: Marca):


La posesión parece abrumadoramente favorable al Barça, pero obsérvese que la pelota pasó más tiempo en el tercio final de campo culé que en el bético. Esto es, durante largos tramos los visitantes amasaron el balón entre su portero y sus defensas, sin progresar ni salir limpios casi nunca. Para ello Víctor plantó una valiente presión alta. Como en partidos anteriores ante equipos en 4-3-3 (Las Palmas, Sporting), el 3-4-1-2 bético se adaptó, posicionalmente, como un guante al esquema rival, hombre a hombre (pinchen para ampliar):


El riesgo era, naturalmente, tan alto como esa presión: dejar a la MSN en uno contra uno ante los tres centrales. Sin embargo el sacrificio general y la capacidad física de Petros y Ceballos lograron evitar que el Barcelona saliera limpio. Cuando lo logró (pocas veces Arda y Denis consiguieron acelerar las transiciones) el Betis pasó a su segundo modo defensivo habitual con Víctor ante estos sistemas, su defensa estática: cuando el balón llega a un lateral rival el carrilero bético de ese lado se adelanta para cerrarlo, y el resto de la defensa bascula hasta emparejar al carrilero bético opuesto con el extremo:


Obtuvo así el Betis un defensa de más (generalmente un central, que solía saltar a los cruces como un líbero antiguo), pese a que Castro y Alegría pocas veces retrocedieron para tomar a Rakitic. El punto débil de este método defensivo, los cambios de juego rápidos, apenas fue explotado por el Barça en contadas ocasiones, en los primeros minutos, y el Betis acudió rápido. Por demás Messi, pese a sus habituales caídas al interior, apenas tocaba el balón. 

Un problema importante de este Barça, al menos hoy, es que su 4-4-2 defensivo (Messi se descuelga arriba, casi dimisionario en defensa, lo que obliga a un interior, en general Turan, a hacer de segundo pivote defensivo) tampoco está muy poblado de recuperadores de balón, lo que hace un tanto peligroso renunciar a su tradicional fútbol posicional y fiarse al contragolpe de la MSN, pues los ataques rivales encuentran espacios. Los halló el Betis por la banda de Durmisi, y por ahí o en recuperaciones tras la presión alta el Betis creó un buen puñado de ocasiones. Ya en el cuarto de hora final el desgaste pasó factura a los locales y el Barcelona sí logró dominar el juego y llegar con algún peligro.

Segundo tiempo hasta el 1-0
La segunda parte repitió las pautas tácticas de la primera pero con más intensidad. El dominio territorial bético durante la primera media hora fue aún superior al de la primera parte, ya con posesión explícitamente mayor del 50%, y las llegadas verdiblancas se sucedieron (dos palos) hasta el 1-0. Para entonces Luis Enrique había tratado de retocar su equipo, aunque de un modo algo extraño: tras introducir a André Gomes como mediocentro, pasando Rakitic a su habitual puesto de interior (falso extremo) derecho, cambia a un 4-2-3-1 con Vidal de extremo y Sergi Roberto tras él, más Rakitic y Gomes como doble pivote. En el Betis Donk refuerza la zona interior por un Pardo inactivo esta temporada. El Betis aprieta aún más, da dos veces en los postes y finalmente marca. 

Último cuarto de hora
El Barça arriesga, mete un par de marcha más (señal de que las tenía), Messi, hasta entonces casi invisible, se activa, y asedia al Betis, cansado y ya sin balón. Cerca del final Víctor intenta mejorar retocando el esquema: pasa a un 5-4-1 con Piccini y Nahuel como extremos; pero, algo abiertos estos y ausente ya Petros por dentro, el Barcelona encuentra espacios por el interior, monopoliza el balón (el Betis ya ni siquiera tiene el recurso de los balones largos a Álex) y finalmente marca.

Jugador por jugador
Adán: Bien en el poco trabajo que tuvo. Algunos saques le salieron muy planos.
Mandi: Algo blando, como es, pero controló bien a Neymar, nada menos. Sacó un balón y medio de la raya de gol, que no es asunto baladí.
Pezzella: Se vio obligado a intervenir relativamente poco, pero supo ganar por alto a Luis Suárez. Sus pelotazos a Alegría deben tener más altura.
Tosca: Atento y aseado en general. Su tipo físico responde muy bien al de defensa izquierdo de una línea de tres. Habrá que verlo más.
Piccini: Buen partido. Mucho empuje.
Petros: Tras una primera parte de imprecisiones se vino arriba en una segunda magnífica. Titular.
Rubén Pardo: Dio buena impresión. Muy bien en la distribución (espectacular en los cambios de juego), no parece tener un físico adecuado para defender pero, sin embargo, robó bastantes balones por intuición –y por su zona cayó Messi–. Tiene clase y asegura una salida de balón limpia.
Ceballos: Enorme partido. Si sigue así durará muy poco en el Betis, porque jugadores que aúnen su calidad técnica con su capacidad física hay realmente poquitos. Una comparación de este partido con el del año pasado da además una idea de su maduración: esta vez se dedicó a jugar e incluso tuvo detalles de deportividad.
Durmisi: Otro que durará aquí muy poco, si los del Liverpool vieron su excelente primera mitad. Esta vez sí leyó bien el juego y manejó bien el balón; la velocidad y el golpeo los trae sobresalientes de serie.
Alegría: Tras una floja primera parte, en una muy buena segunda encontró su juego de espaldas. Un poco individualista.
Rubén Castro: La escasa fortuna ante el remate (tuvo el 2-0) le afea un magnífico partido en juego y movimientos, en el que hizo pasar apuros a don Gerard Piqué.

Donk: No cometió errores, pero su lentitud casi displicente, ya habitual, abrió un agujero por el centro a Messi.
Nahuel: No haremos leña del árbol caído. No debe ser fácil jugar poco y con presión. Poco hará ya en el Betis.
Navarro: Apenas tocó el balón.

Víctor: El equipo hizo muy bueno un buen planteamiento, o mejor, un modo de juego habitual que ya domina. Sería fácil criticar su cambio de sistema final, que no funcionó, pero trató de arreglar problemas que ya empezaban a ser importantes. Si no nos equivocamos ha decidido que el momento de tener el balón ha llegado para su equipo, y creemos que esto augura buen fútbol en el Villamarín.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

miércoles, 25 de enero de 2017

¿Planificación? ¿Qué planificación?

 planificación 
1. f. Acción y efecto de planificar.

  planificar
1. tr. Trazar los planos para la ejecución de una obra.
2. tr. Hacer plan o proyecto de una acción.


El trabajo del director deportivo de un club (antes llamado secretario técnico e incluso mánager), consistente básicamente en fichar jugadores, ha venido a denominarse últimamente planificación. Ya que se trata pues de hacer planes y proyectos, veamos si el planificador del Betis, llegado al puesto tras una desaforada campaña de prensa contra su antecesor, está –a nuestro modesto entender– proyectando debidamente el presente y el futuro de la plantilla, tras seis meses de trabajo.

Al inicio de esta temporada resumimos y valoramos en un post la estructura de la primera plantilla del Betis. Criticábamos entonces el desequilibrio posicional del equipo (sobrepoblación de porteros e interiores mientras el mediocentro posicional quedaba al descubierto) y, sobre todo, la apuesta por la cantidad en lugar de la calidad al sustituir prácticamente a medio plantel. El correr de las jornadas dejó en evidencia más problemas, y el mayor de ellos la incompetencia para el puesto de entrenador del anticuado Gustavo Poyet; parcialmente resueltos esos problemas por su sustituto, un inteligente Víctor Sánchez, gracias a su esquema de cinco atrás, no dejan por ello de limitar al equipo: carece de laterales de buen rendimiento defensivo, no tiene extremos (tras la marcha de Musonda y reconvertido Joaquín, sólo uno, y nada bueno) y carece de calidad para la construcción del juego.

Podemos ahora renovar el gráfico en el que entonces resumíamos a la plantilla bética, ahora con las bajas de Fabián y Musonda y las recientísimas incorporaciones de Tosca y Pardo:


Pese a las insistentes (y sorprendentes) protestas de calidad que hacía el propio Torrecilla hace pocos meses ("Tras los grandes, tenemos el mejor centro del campo de la Liga"), el director deportivo se ha dejado llevar por la demagógica corriente de opinión creada por la prensa y ha reincidido en sus errores de fichar mucho y barato –reconociendo además implícitamente sus fallos anteriores– al incorporar a Tosca y Pardo.

De ello resulta, en primer lugar, una plantilla inflada en número, a lo que han contribuido fichajes como los de Zozulia y Herrera, tan sospechosos como el de Tarek en su momento. No hay que recordar que a más jugadores más masa salarial, más suplentes enfadados, más lastre que soltar sin mercado (quien no juega no se revaloriza) y menos oportunidades para los canteranos.

En segundo lugar, al fichar, una vez más, en función de las demandas y gustos de su entrenador (que, se supone, es su subordinado) Torrecilla no ha resuelto sino que ha exacerbado los desequilibrios de la plantilla

- Ficha un sexto (!) central –cierto que, al fin, es zurdo, pero también que José Carlos lo es y está cumpliendo mal que bien–. Esto, y las carencias en el mediocentro, los laterales y extremos, obligará al Betis, con o sin Víctor, a jugar defensas de cinco en los próximos meses, o incluso años.

- Ficha otro interior más, a añadir a una lista asombrosa (por lo larga) que incluye a Jonas, Ceballos, Felipe Gutiérrez, Brasanac, Cejudo, Joaquín y Petros, mientras Hinojosa (recién renovado) y Narváez esperan su momento en el filial y Fabián su retorno en junio. ¿Qué futuro espera a estos canteranos tras esta planificación? ¿Cómo se revalorizarán los Jonas, Felipe o Brasanac, si, se supone, cada vez jugarán menos? Se podrá argüir que Pardo es una ocasión de mercado y que su perfil es distinto al de los demás, pero lo cierto es que de esa lista no podrán jugar más de tres a la vez.

- Como queda dicho, el equipo sigue sin tener ni un solo mediocentro posicional natural, ni un solo lateral de perfil defensivo, zurdo ni diestro (Tosca no lo es), y tiene un solo extremo, Nahuel.

En suma, Torrecilla sigue la nefasta tradición bética de las presuntas urgencias agitadas por la prensa, la falta de visión a largo plazo (o sea, de planificación) y el demagógico fichar mucho (lo que, evidentemente, está reñido con fichar bueno). 22,5 millones de euros después (contemos los 7,5 de Sanabria) el equipo sigue en pie gracias a jugadores clave que, afortunadamente, estaban antes de su llegada, como Adán, Ceballos y Castro, y a los que Poyet no logró destruir. El futuro deportivo, sin embargo, se presenta mediocre y sombrío. 

Pero a la prensa no le importa: Macià está fuera.

lunes, 23 de enero de 2017

Betis 0 - Sporting de Gijón 0 (19ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Piccini, Bruno, Donk, Pezzella, Durmisi; Brašanac (Petros, m. 52), Ceballos; Jonas Martin (Nahuel, m. 82); Zozulia (Álex Alegría, m. 52) y Rubén Castro.
SPORTING (0): Cuéllar; Lillo, Babin, Amorebieta, Canella; Xavi Torres;
Víctor Rodríguez (Moi Gómez, m. 60), Carmona (Burgui, m. 85), Nacho Cases, Isma; y Cop (Carlos Castro, m. 75).
Árbitro: Undiano Mallenco (Comité Navarro). Mostró tarjeta amarilla a Dani Ceballos, Bruno, Babin y Lillo.
35000 espectadores y muy buenas condiciones en el Benito Villamarín. Minuto de silencio en memoria de la abuela del Betis.


Fue superior ayer el Betis a un Sporting de muy poca calidad, pero no le alcanzó para marcar en un partido muy cerrado y escaso en ocasiones: apenas una clara para los visitantes y un puñado de ellas para los locales, todas en el tramo central de la primera mitad.

Fue ese el único pasaje en el que se aceleró el partido; durante casi toda la primera mitad pareció que los béticos jugaban con el freno de mano echado y podrían meter un par de marchas más, aunque cuando lo intentaron en la segunda quedó en evidencia su falta de capacidad técnica para dar más velocidad y calidad a la circulación de balón: sólo lograron aumentar su cuota de posesión y que el Sporting se aculara en su área. Este detalle –la incapacidad técnica de algunos jugadores–, como la pretensión (parece que de resolución inminente) de fichar a Pardo, deja en evidencia el trabajo de la dirección deportiva, que eligió, un año más, cantidad por encima de calidad, y no sólo superpobló ciertas posiciones (como la de interior) sino que lo hizo con jugadores de bajo nivel.

Por el contrario, y a nuestro modesto entender, poco más se puede pedir al actual entrenador, al menos a nivel táctico. Ha ordenado al equipo, ha logrado que encaje pocos goles, trabaja bien el balón parado y, sobre todo, ha encontrado un sistema que explota las virtudes de su plantilla y oculta sus defectos: sin laterales poderosos defensivamente (pero sí profundos en ataque), sin un mediocentro posicional de calidad (en realidad, con medio mediocentro, del tipo que sea) y, tras la marcha de Musonda y el reciclaje de Joaquín, sin un solo extremo de nivel, ha encontrado un 3-4-1-2 que no necesita ninguno de esos roles, aprovecha el exceso de interiores (buenos o malos) de la plantilla y, generalmente, saca a escena a los mejores jugadores disponibles. Excepción fue ayer Zozulia, un futbolista que definitivamente no da ni de lejos el nivel necesario para un Betis.

El 3-4-1-2, excelente sistema para espaciar a los jugadores, estaba además ayer perfectamente escalonado para la salida de balón. Víctor eligió a Brašanac y Ceballos para el doble pivote y, con buen criterio, dejó al poco fiable Jonas (disperso en defensa y arriesgado con balón) más adelantado, justo tras dos puntas que se abrían a los costados. Escondido en ataque Brašanac y falto de clase Jonas para su puesto (pese a enfrentarse a un tal Xavi Torres), el ataque bético fue monopolizado de nuevo por Ceballos, ayer algo espeso. El sistema sportinguista cerró además bastante bien las vías interiores, y los béticos sólo lograron cierta profundidad cuando consiguieron hacer circular la pelota con velocidad por banda. El esquema defensivo sportinguista, un 4-1-4-1, tenía parejas claras por dentro (Torres con Jonas, interiores con interiores), pero no por fuera: los extremos visitantes saltaban generalmente a presionar al central de su lado cuando le llegaba el balón, arrastrando a su lateral hacia el carrilero bético, mientras el resto de la defensa basculaba hacia ese lado:
 
Presión alta del Sporting con balón en pies de Pezzella

Como puede verse, el carrilero contrario (Piccini en el caso de balón en salida por la izquierda) quedaba como hombre libre, de modo que una circulación rápida o un buen cambio de juego podía hacer daño. Con el paso de los minutos el Sporting dio un paso atrás y permitió salir en conducción a los propios Bruno y Pezzella. La defensa visitante siempre trató de jugar lejos de su área, sin dejar apenas espacio entre líneas, lo que unido a la incompetencia de Jonas y Zozulia dio pocas opciones a los locales.

En sentido contrario, el esquema bético encajaba como un guante (hombre por hombre) con el sportinguista, de modo que los béticos, obligados además por jugar en casa y por su supuesta superioridad, fueron cada vez con más frecuencia (según avanzaron los minutos) a la presión alta sin reserva de hombre atrás, hasta encerrar a su rival a costa de ciertos riesgos.


Con balón en pies del Sporting 
Jugador por jugador
Adán: Poco trabajo.
Bruno: Muy activo y concentrado, como siempre.
Donk: Bien, a su displicente manera. Con él atrás la pelota sale mucho mejor jugada.
Pezzella: Muy buen partido. Lo ganó todo por arriba y sigue progresando en la salida de balón.
Piccini: Muy bien. Dominador de su banda y profundo, aunque esta vez no acabó bien las jugadas.
Brašanac: Defiende bien y cuando la juega lo hace con sentido, pero se esconde mucho para no tener que hacerlo. Será baja varias semanas.
Ceballos: Menos atinado de lo habitual, pero aun así de lo mejorcito.
Durmisi: Un peligro en ambas áreas. Es una pena que su comprensión del juego y su control del balón no sean (al menos de momento) del nivel de su cambio de ritmo y su golpeo.
Jonas: Decepcionante, pese a dos buenas maniobras en la segunda parte y algunas caídas interesantes a la izquierda. Es trabajador y dinámico, pero sencillamente no da el nivel técnico para el goloso puesto de fantasista, un verdadero caramelo para jugadores con talento en el que se espera a Joaquín. Un fracaso de Torrecilla.
Castro: Mal. Bien defendido, apenas apareció.
Zozulia: Un fichaje casi tan inexplicable como el de Tarek de Macià.

Petros: Ha perdido chispa y confianza.
Alegría: Tras su salida el rival juntó mucho líneas, lo que perjudicó mucho su fútbol, ideal cuando el contrario va a la presión alta.
Nahuel: Nada.

Víctor: Su trabajo parece bien hecho. Si el equipo no da para más es por falta de calidad. 

El detalle
El partido acabó con una sonora y exagerada bronca del público, digna de las vergonzosas derrotas de hace un año ante Athletic o Eibar.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.