lunes, 21 de noviembre de 2016

Nota

El análisis del próximo partido no será publicado con la puntualidad habitual. Les agradecemos el seguimiento de este blog.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Betis 2 - Las Palmas 0 (12ª jornada de Liga)

BETIS (2): Adán; Piccini, Pezzella, Mandi, Bruno, Álex Martínez; Petros, Donk, Dani Ceballos (Brasanac, m. 82); Joaquín (Musonda, m. 77) y Rubén Castro (Sanabria, m. 70).
LAS PALMAS (0): Javi Varas; Macedo, Lemos (David Simón, m. 77), Bigas, Dani Castellano (David García, m. 28); Roque Mesa; Momo (Vicente Gómez, m. 67), Tana, Boateng, Viera; y Araujo.
1-0, m. 26: Bruno. 2-0, m. 45: Mandi.
Árbitro: González González (Comité Castellano-Leonés). Dejó jugar mucho. Mostró tarjeta amarilla a Vicente Gómez.

Buen tiempo y césped y 34000 espectadores en el Benito Villamarín 

Tiene ganada fama Víctor Sánchez del Amo de estudioso táctico y de adaptar sus planteamientos a la naturaleza del rival. Fue el caso en su debut, ante Las Palmas; los canarios practican un fútbol de posición ortodoxo de la escuela Barça, incluido el 4-3-3 clásico, y fían su juego a largas posesiones, para las que toman riesgos importantes en la salida de balón. Sabedor de la inferioridad de su equipo en trato de balón Víctor apostó por superar a los visitantes en su aspecto mas débil: el físico. Para ello propuso una sorprendente alineación que incluía a cuatro centrales, con la que –a priori– renunciaba a disputar la posesión a Las Palmas; tendría a cambio buen cierre de líneas de pase por dentro, superioridad muy clara por alto y buenas expectativas si el partido entraba en un ritmo alto de intercambio de balones largos. El plan funcionó.

Primeros 25 minutos
Lo más interesante del planteamiento de Víctor fue lo posicional; el entrenador bético ganó la partida a un buen ajedrecista como Setién. El Betis pensó su esquema desde lo defensivo, algo natural si el balón iba a estar más tiempo en pies el rival que en los propios: un claro 5-3-2 (o llámese 3-5-2) que, y aquí viene lo más relevante, logró en estático una doble superioridad numérica defensiva –en el centro del campo y la defensa bética–. Veamos cómo.

El esquema bético, bien trabajado pese a la premura de tiempo, se superpuso al 4-3-3 canario de dos modos distintos. El primero, en presión alta: esta situación se dio en muchas ocasiones durante los primeros veinticinco minutos cuando Las Palmas iniciaba la jugada; luego, sólo en momentos muy determinados (saques de puerta, por ejemplo). Petros saltaba a por Roque Mesa y el Betis se emparejaba hombre a hombre con Las Palmas:


Alguna tardanza en el movimiento de Donk para salir a por Viera (cubierto normalmente por Petros) hizo que el canario recibiera con cierta frecuencia, pero en general este modo presionante dio buen resultado durante los primeros veinticinco minutos gracias al sacrificio de Petros y los delanteros y a la agresividad de los tres centrales béticos.

Minutos 25 al 45
Aflojada un tanto la presión bética por el paciente toque canario, apareció el segundo modo de defender del Betis, el estático, muy interesante. La defensa de cinco suele usarse ante equipos que alargan mucho las posesiones porque esto da tiempo a los laterales atacantes a subir hasta posiciones muy altas, de modo que para seguirlos los extremos de un 4-4-2 o un 4-3-3 se ven obligados a hacer larguisimos esfuerzos, y (lo que es peor) se suele terminar defendiendo con seis atrás. Sin embargo, con su defensa de cinco Víctor no sólo impid esto, sino que logró ganar un hombre en defensa gracias a basculaciones que abandonaban al lateral canario del lado contrario al balón. En efecto, cuando la pelota iba a un sector lateral del ataque canario el carrilero bético de ese lado (Piccini o Martínez) se emparejaba con el lateral de ese lado, el central con el extremo... y la cadena de cambios de asignacion de marcas acababa con el cierre del lateral opuesto sobre el extremo:

Cuando el balón llega al lateral izquierdo
de Las Palmas la defensa de cinco bascula.
Macedo y Lemos quedan libres, pero son irrelevantes.

Como además Rubén y Joaquín daban un paso atrás para tratar de estorbar a Roque Mesa, y los interiores Petros y Ceballos quedaban con los interiores canarios (Tana y Viera), el Betis tenía dos hombres de más en la zona de la jugada canaria –en la imagen, Donk y uno de los centrales–, dificultando mucho la progresión de esta.

El sistema funcionó (previsiblemente) peor en ataque, pese al buen manejo de Donk y la introducción de mecanismos premeditados como la contra tras robo alto o el cambio de juego sistemático de Bruno hacia el sector opuesto. Algunos jugadores salen favorecidos de las nuevas ubicaciones: Piccini (muy incisivo en el primer tiempo) y Martínez (o Durmisi) juegan menos exigidos en defensa, y Petros y Ceballos quedan en sus posiciones naturales. En todo caso el fútbol interior no fluyó bien, pese a la voluntad de sacar el balón jugado (incluso en saques de puerta), y el Betis llegó poco en jugada.

Sí aprovechó magníficamente el equipo su manifiesta superioridad aérea: con cuatro torres ante dos (Roque Mesa no es alto), Víctor mandó a todos al primer palo y los excelentes saques de Joaquín hicieron el resto: el Betis marcó en 45 minutos más goles de córner que en muchos meses. Tras el primero de ellos Setién aprovechó la lesión de Castellano para meter un central más, desplazando al lateral izquierdo a Bigas. De poco le sirvió.


Segunda parte
El Betis entrega el balón a su rival (un 74%-26% que habría sido escandaloso en otras circunstancias), pero su eficaz sistema defensivo, poblado además ahora por jugadores capacitados para cerrar pases (y no sólo para la presión como hace unas semanas), apenas permite llegadas.

Mediado este tiempo Setién mueve un poco el árbol para tratar de que cayese algún fruto: entra Vicente y pasa a un 4-4-2 en rombo en el que Boateng acompaña a Araujo arriba y Mesa queda detrás de tres interiores. Pese a la mala ubicación de los nuevos delanteros béticos, Musonda y Sanabria (que, aun frescos, no cierran bien a Mesa), el Betis apenas pasa apuros.

Jugador por jugador
Adán: Cerca estuvo de tragarse un tiro de Vicente que sólo era complicado. No está en buena forma. Con los pies sí ha mejorado, aunque sus defensas lo metieron en excesivos aprietos.
Piccini: Muy buena primera parte en ataque, y aplicado siempre.
Pezzella: Partido muy completo. Agresivo y bien con balón.
Mandi: Su posición de casi líbero favorece sus condiciones.
Bruno: Concentradísimo.
Álex Martínez: Trabajo discreto. Se espera a Durmisi: si Víctor sigue con defensa de cinco puede ser un ciclón.
Petros: Lució menos pero lo hizo mejor.
Donk: Notable partido. Maneja la pelota mejor de lo que su físico hacía sospechar. Dado que es el único futbolista de la plantilla con perfil de pivote defensivo sorprende mucho que Poyet ni tan siquiera lo probase ahí.
Ceballos: Poco se le notó la inactividad. En su puesto natural (ese de interior a pie cambiado), y si tiene paciencia para esperar que le llegue el balón y no ir a buscarlo demasiado atrás, su calidad puede ser decisiva.
Joaquín: Muy participativo. Dos asistencias.
Castro: Tal vez la noticia más preocupante del partido sea su escasa aportación. No conviene, sin embargo, darlo por enterrado.

Sanabria. Es joven y tiene condiciones, pero hasta ahora no ha demostrado absolutamente nada; Alegría sí, muchísimo más. Por cierto: dada la edad y la temporización de su contrato el Betis no debe tener la menor prisa con el paraguayo.
Musonda: Algo atropellado, pero su calidad es mucha. Sorprende su inmediata recuperación física tras la salida de Poyet.
Brasanac: Hizo su trabajo. 

Víctor: Tuvo un plan y le salió bien. Recuperó a jugadores extrañamente marginados y los colocó en su sitio (Ceballos, Rubén, Donk). No conviene echar las campanas al vuelo –la hipermotivación de los jugadores con un nuevo entrenador y el acierto a balón parado taparon un juego ofensivo algo pobre–, pero parece justificar su fama de buen táctico. Para este blog la vida será así más divertida.

El detalle

El Betis defiende ahora las faltas laterales con la línea varios metros fuera del área (como aquí pedimos) y tiene jugadas preparadas en ataque. En una semana ha progresado, también en esto, más que en meses.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Villarreal 2 - Betis 0 (11ª jornada de Liga)

VILLARREAL (2): Sergio Asenjo; Mario, Mussachio, Víctor Ruiz, Jaume Costa; Samu Castillejo (Rodrigo, m. 79), Bruno, Manu Trigueros, Soriano (Cherysev, m. 73); Sansone y Bakambu (Jonathan Dos Santos, m. 66).
BETIS (0): Adán; Piccini, Mandi, Pezzella, Álex Martínez;
Cejudo, Petros, Jonas Martin, Felipe Gutiérrez (Nahuel, m. 56); Joaquín (Álex Alegría, m. 56) y Sanabria (Rubén Castro, m. 56).
1-0, M. 21: Trigueros. 2-0, m. 53: Soriano.
Árbitro: Vicandi Garrido (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Cejudo y Jonas.
19000 espectadores y buenas condiciones en El Madrigal


Los errores de Poyet
Tras someternos al suplicio de ver en diferido el partido de ayer no creemos que merezca la pena entrar en análisis detallados de un encuentro en el que el Betis apenas duró al Villarreal los minutos que tardó en encajar un gol. Tampoco merece la pena que la directiva dilate la decisión de prescindir de Poyet: no sólo estamos ante un problema coyuntural de falta de ánimo y convicción de equipo y entrenador, sino de uno de incapacidad para sacar el potencial debido de esta plantilla; y lo decimos con tristeza, porque el entrenador lo ha intentado con fe y honestidad.

Así pues, mejor que comentar el 4-4-2 que usaron ayer Betis y Villarreal o los cambios, parece más conveniente entrar a valorar los errores cometidos por el equipo técnico y las enfermedades que padece, en consecuencia, el juego bético.

1. El primer problema fue anunciado aquí hace meses y se ha extendido y agravado: la falta de encaje de Rubén Castro, tema adivinable y adivinado desde que el entrenador se empeñase en meter con calzador su esquema rígido y preconcebido: el 4-3-3. En las buenas horas advertimos de que su posición en banda era una equivocación, y desde entonces ha enjaretado su peor racha histórica en el Betis. Que Poyet haya acabado jugando un 4-4-2 sin él (y con un Sanabria en punta que, ya lo vemos, tampoco lo mejora mucho en las labores de diana de pelotazos) es una lamentable ironía del destino. Es inexcusable, una vez inventado el vídeo, que un equipo técnico no conozca al mejor jugador de su plantilla y haga probaturas con un hombre de 35 años. A la ausencia de Rubén se unen la hazaña de lograr que Adán no pare, algo sólo logrado por Velázquez, y el ostracismo de quien fuese el mejor jugador de la pretemporada (y máximo activo económico del club), Ceballos. Las columnas del equipo han sido derribadas desde dentro.

2. El segundo problema que hemos anunciado aquí machaconamente –y también agravado ahora– es la imposición de un estilo de juego anticuado y, por tanto, superado en un mundo de dura competencia como el fútbol de elite. El Betis defiende por una presión permanente, sin medida ni criterio, sin mecanismos reconocibles que la hagan saltar, lo que la hace extemporánea y fácilmente superable; y, al contrario que el Villarreal –era un frustrante espectáculo verlos jugar a dos toques–, el equipo no conoce el fútbol combinatorio y juega con mecanismos obsoletos: muchos toques en cada jugador, conducciones, pelotazos y balones de los laterales a la olla. Justo es reconocer que la salida de balón de los centrales ha mejorado mucho, pero a partir de ahí (y la ausencia de un mediocentro posicional de calidad empeora la cuestión) sólo hay una movilidad desaforada y desordenadísima.

3. La alineación de jugadores por politiqueo hacia la secretaría técnica, pues no hay otra explicación a casos como el de Álex Alegría (excelente ayer) frente a Sanabria (totalmente verde aún) y a la presencia insistente de los fichajes y discriminación de los canteranos, ha perjudicado al equipo y lo ha privado, por ejemplo, de una pareja Rubén-Alegría que aún promete muchísimo.

4. Tampoco han mostrado Poyet ni su equipo técnico atención y finura en cuestiones posicionales. Da grima ver a jugadores sin visión en largo como Petros y Jonas tratar sacarla delante de los centrales mientras Felipe (lento en carrera pero con buen pie para el pase de distancia y cierta visión de juego) hace como que juega en banda. Los esquemas de juego ofensivo y defensivo son casi siempre idénticos, algo demostrativo de muy poca sutileza: así, la búsqueda ayer de cierta compacidad defensiva provocó un absurdo embudo ofensivo en el que Joaquín, Sanabria, Felipe y Cejudo se metían todos por dentro en zonas de mediapunta, mientras los extremos quedaban vacantes. Tampoco se ha apreciado nunca un estudio defensivo profundo que adaptara las posiciones y mecanismos defensivos al juego rival.

5. A balón parado no se ha sabido compensar la falta de altura del equipo: se ataca sin apenas jugadas preparadas y se defiende mal, y muy cerca de la portería propia en las faltas.

No se trata pues de esperar que el decaidísimo ánimo de entrenador y plantilla mejore, pues los problemas no son coyunturales. Torrecilla se ha equivocado, y debe rectificar lo antes posible. Afortunadamente la permanencia parece barata esta temporada y la plantilla tiene argumentos de sobra para mejorar: hay una buena pareja de centrales, varios talentos notables (Durmisi, Ceballos, Alegría), un buen portero y un buen goleador. Con un mediocentro posicional creativo y un entrenador de nivel esta plantilla puede situarse holgadamente entre las diez mejores de la Liga.

Los comentarios son siempre bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

lunes, 31 de octubre de 2016

Betis 0 - Espanyol 1 (10ª jornada de Liga de Primera División)

BETIS (0): Adán; Rafa Navarro (Álex Alegría, m. 79), Pezzella, Mandi, Álex Martínez; Petros, Jonas (Nahuel, m. 62), Joaquín (Cejudo, m. 62), Felipe Gutiérrez; Rubén Castro y Sanabria.
ESPANYOL (1): Diego López; Aarón, David López, Diego Reyes, Víctor Sánchez;
Hernán Pérez (Demichelis, m. 81), Javi Fuego, Marc Roca, Piatti (Diop, m. 75); Baptistão (Reyes, m. 69) y Gerard.
0-1, m. 62: Diego Reyes.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea. (Comité Vasco). Mostró tarjeta amarilla a Pezzella, Jonas, Felipe Gutiérrez, Hernán Pérez, Piatti y Víctor Sánchez.
38000 espectadores en el Benito Villamarí y buenas condiciones para el fútbol.


El flojo partido jugado hoy por el Betis ante el Espanyol resultó tan igualado como tantos otros y se decidió en el acierto en las áreas.

Primera hora de juego
Adolecía el Betis esta temporada, a nuestro entender, de dos problemas graves: la situación en el campo –cuando está en él– de Rubén Castro y un modelo de juego obsoleto. Arregló Poyet con su alineación el primero de ellos, pero no el segundo.

Y es que tanto Quique Sánchez Flores como el preparador uruguayo del Betis optaron por un rígido 4-4-2 de mediocentros paralelos como sistema de juego, tanto en defensa como en ataque, lo cual hacía presagiar –y en efecto así fue– un partido áspero y poco vistoso. Los visitantes colocaban un equipo clementista, con cuatro jugadores en las zonas de centrales y mediocentros de esos que la secretaría técnica del Betis no fue capaz de hallar –salvo Donk– en el mercado: centrales convertibles a mediocentros, o viceversa, que jugaron rodeados de laterales, extremos y delanteros veloces capaces de salir disparados a toda velocidad tras robo; el Espanyol apostaba claramente por los espacios como modo de buscar la portería rival, aunque no rifaba fácilmente el balón cuando tenía que jugarlo desde atrás.

El 4-4-2 del Betis tenía una naturaleza algo distinta. Ante todo, Petros y Jonas, los mediocentros, son futbolistas con alma de interior, tendentes a la movilidad, el amplio recorrido, el dinamismo, la conducción y la presión adelantada, más que a mantener la posición. Por la derecha quedaba Joaquín, extremo natural con recientes tendencias interiores (cosas de la edad), y por la izquierda Felipe, que carece de velocidad para ser jugador de banda. Aunque Petros se situaba entre Jonas y Felipe, la falta de finura táctica de Poyet, y su gusto por un ataque móvil, un tanto desordenado y dejado a la inspiración de los jugadores, dejó pasar la oportunidad de meter a Felipe por dentro y dejar caer (en ataque) a Castro a la izquierda, lo cual hubiese metido un hombre más en zonas interiores y repartido mejor los roles y los espacios ofensivos de los béticos. Al contrario, no fue nada raro ver a Joaquín haciendo de verdadero interior, labor que cumple bien pero que obligó varias veces a Felipe a aparecer en posiciones excesivamente adelantadas.


Sanabria, pareja de Rubén, y Rafa Navarro, por Piccini, completaban un equipo algo más ordenado y pausado que en jornadas anteriores, pero con problemas para elaborar el juego. Con un Espanyol cómodo sin balón pero no muy encerrado atrás resultó un partido feo y algo bronco, en el que el Betis tenía más el balón (pese a no ejecutar una buena presión tras pérdida) pero sólo llegaba en contras tras los habituales robos de Petros. Jonas, único interior para hacer de segundo escalón por delante del brasileño, apenas se escalonaba con este y además es jugador menos fino de lo que el bético esperaba.

El dominio del Betis fue especialmente intenso en el arranque de ambos tiempos. Tras perder algo de fuelle en el segundo, pasada la hora llega el gol del Espanyol en un córner mal defendido.

Última media hora
Poyet pasa de inmediato a un 4-4-2 más abierto con Felipe ya en el mediocentro y Cejudo y Nahuel en bandas. El Espanyol saca más defensas, se encierra a la vieja usanza y junta muchísimo las líneas,hasta el punto de que la principal vía de llegada bética son los balones directos de Felipe hacia Álex Martínez a la espalda del lateral derecho.

Álex Alegría entra como, digamos, delantero por la derecha, con Rubén entre Sanabria y él, y sus bajadas de balón y el empuje de Cejudo logran acular al Espanyol y, aunque a pelotazos, crear algún peligro cerca del final. El partido acaba con una gran parada de López.

Jugador por jugador
Adán: En el gol, un remate muy cercano, no logró hacer el milagro que sí hizo Diego López al final.
Navarro: Partido muy aseado. Sin brillantez pero ordenado. Buen debut.
Mandi: Partido correcto, con buena salida de balón, pero el gol retrató su blandura en la marca.
Pezzella: Llegó tarde a varios cruces, cosa rara en él.
Álex Martínez: Controló bien a Hernán y aprovechó bien el pasillo que este le dejó.
Joaquín: Pone la poca calidad en la construcción que hay.
Jonas: No es el medio constructivo que algunos quisieron ver, aunque es dinámico y toca aceptablemente el balón. Otro interior corretón más, como Petros, Brasanac o Felipe (cada uno a su estilo).
Petros: Otro partidazo enorme, de recorrido e intensidad exagerados y acierto en el juego.
Felipe: Aunque la cierre en defensa, en ataque no debiera pisar tanto la banda, porque su fútbol es otro.
Sanabria: Está verde, y se le nota. Amaga pero casi nunca da. Le faltó instinto rematador.
Rubén: Poco suministrado y bien marcado, apenas pudo soltar un tiro.

Nahuel: Salió en circunstancias complicadas y lo notó.
Cejudo: Muy bien. Metió muchísimo empuje.
Álex Alegría: De repente Poyet recordó cómo ganaba metros su equipi hace tres partidos. Buen trabajo.

Poyet: Ha querido hacer alineaciones conformes a las presiones que le llegan (Sanabria por Álex Alegría, Castro arriba) pero no ha tenido la sutileza táctica para lograr una buena colocación ofensiva y un buen fútbol con ella.

El detalle
El público apoyó en todo momento al equipo y las críticas apenas aparecieron al final de cada tiempo y en los últimos quince minutos. El ambiente del Villamarín no es excusa: todo lo contrario. 
 
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sábado, 22 de octubre de 2016

Osasuna 1 - Betis 2 (9ª jornada de Liga de Primera División)

OSASUNA (1): Nauzet; Oier, David García, Miguel Flaño, Unai, Berenguer (Jaime Romero, m. 68); Roberto Torres, Digard, De las Cuevas; Sergio León (Fausto Tienza, m. 87) y Oriol Riera (Rivière, m. 57).
BETIS (2): Adán; Piccini, Pezzella, Mandi, Álex Martínez; Cejudo, Jonas (Brasanac, m. 63), Petros, Felipe Gutiérrez; Joaquín (Álex Alegría, m. 83) y Sanabria (Rubén Castro, m. 83)
0-1, m. 19: Joaquín. 1-1, m. 47: Roberto Torres. 1-2, m. 91: Felipe Gutiérrez.
Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amarillas a David García, De las Cuevas, Brasanac y Cejudo. Expulsó por roja directa a Rivière (min. 86).


El Betis de Poyet parece haber definido definitivamente su estilo: un juego basado en el dinamismo –si quieren mirar la botella medio llena–, o un juego descontrolado –si prefieren verla medio vacía–, de campo largo, presión constante e irreflexiva al rival cuando este tiene el balón, y mucha movilidad en ataque, fase en la que es difícil detectar movimientos o mecanismos reconocibles. En suma, una versión algo más cuidadosa con la pelota del viejo y obsoleto estilo inglés, ofensivo pero muy diferente del fútbol posicional hoy de moda. Números en mano, parece que alcanzará para disputar el partido a la mayoría de equipos de la liga española y vencer a un buen puñado de ellos, y también para hacer algunos ridículos apenas esa presión falle –por falta de intensidad o por la calidad del rival–. En el criterio de cada cual quede si el rendimiento de este equipo está por encima o por debajo –como creemos nosotros– del potencial de esta plantilla.

Primera media hora
Se anunciaban cambios en el Betis y desde luego los hubo: para estupefacción general Poyet decide prescindir del mejor jugador del club durante las seis últimas temporadas, Rubén Castro, y para sorpresa de quien esto escribe no lo hace para plantar su favorito 4-3-3 (en el que el canario es un cuerpo extraño) sino para colocar al equipo en un 4-4-1-1 (o 4-2-3-1 si lo prefieren) en el que Jonas y Petros hacían de mediocentros paralelos, Cejudo y Felipe Gutiérrez cogían las bandas y Joaquín quedaba, con absoluta libertad de movimientos, por detrás del punta, que era Sanabria en lugar de Alegría. Parece pues definitivamente que Poyet desea jugar con un solo punta nato, sea con un esquema o con otro, y que ese punta ha de ser para él un hombre potente físicamente para bajar balones, papel que ciertamente no puede cumplir Rubén. Bien podría Poyet entregar al canario el privilegiado puesto de segundo punta, a la manera de Joaquín ayer (aunque su aportación al juego interior sería obviamente distinta), o usar alguna de las fórmulas aquí veinte veces explicadas, pero no parece entrar en sus planes tal cosa: Rubén no corre lo suficiente, y además Poyet parece pensar que tener a tres por dentro en el mediocampo es imprescindible, incluso más que meter goles.

Menos problemas tuvo Quique Martín para jugar con dos arriba, aunque no tengan sus delanteros exactamente la calidad de Castro. Osasuna colocó un 5-3-2 de interiores bastante abiertos (De las Cuevas y Torres) por delante del mediocentro exbético Digard, saliente como siempre de lesión. Los sistemas encajaban mal, así que durante el partido nunca hubo emparejamientos claros y además los intentos de presión de unos y otros fueron siempre impulsivos y poco ordenados. De hecho tardaron los locales bastante en ajustar mínimamente su presión, lo que permitió tocar por dentro a un Betis a cuya salida de balón hace mucho bien la presencia de Mandi y Jonas, y que trataba de sacar el balón jugado. Los visitantes dominaban claramente la posesión pero apenas tenían más ocasiones que el gol de Joaquín.

Segunda media hora
Una buena jugada personal del excanterano bético Sergio León da el toque de corneta a Osasuna –un equipo muy corto de calidad: mantiene la base del equipo sexto el año pasado en Segunda, y su único fichaje no gratuito ha sido precisamente León–; los pamploneses dan a la media hora un paso adelante con su presión y el Betis, con un Jonas enredado, comete pérdidas en zonas prohibidas. A costa de un notable desgaste físico los locales acumulan ocasiones, especialmente en el desconcentrado arranque bético de la segunda parte. Llega el empate y puede caer algún gol más.

Última media hora
Afortunadamente para el Betis Quique Martín retira a Berenguer, martirio de Piccini desde el carril, y cambia a un 4-2-3-1 en el que De las Cuevas se coloca como mediocentro a la derecha de un Digard que ya sólo mira cómo pasan los rivales. La presión osasunista en el medio baja una barbaridad, el Betis (ya con Brasanac ahí) la toca con comodidad y, aun sin hacer un juego ni mucho menos vistoso, las ocasiones claras béticas van goteando. Poyet cambia a los dos de arriba y el Betis queda con un jugador más muy al final. El gol, justo, llega sobre la bocina.

Jugador por jugador
Adán: Mal en el gol de Osasuna y con los pies. Seguro por demás.
Piccini: La jugada del 1-1 lo deja en muy mal lugar: con el apoyo de dos compañeros por dentro permite al rival desbordarlo por fuera, algo muy poco inteligente.
Mandi: No se impone por físico, pero maneja bien el balón y el tiempo.

Pezzella: Cumplidor, como siempre.
Álex Martínez: Asegura un rendimiento aceptable y sabe cerrar, pero sus condiciones son inferiores a las de Durmisi.
Cejudo: Cuando las cosas se ponen feas los entrenadores acuden a él. Por algo será.
Jonas: Irregular. Pasa bien pero se dejó robar balones peligrosos.
Petros: Partido monumental. Omnipresente y acertado en el pase como siempre, fue el único que puso un poco de pausa racional en el precipitado juego bético, e incluso se permitió el lujo de dar un par de asistencias, como la del 0-1. En el doble pivote está más a gusto que como único mediocentro, porque tiene un rango más amplio de movimientos.
Felipe Gutiérrez: Carece de condiciones físicas (en concreto, de velocidad) para jugar realmente en banda como ayer. Fue decisivo en dos jugadas: una parada bajo palos –gracias a un movimiento previo excelente– y el gol final, de tiro muy potente que el portero se traga de forma infame.
Joaquín: La posición de segundo delantero, una bicoca para un jugador de calidad –exige poco en defensa y da mucha libertad en ataque–, se justifica si creas superioridades en zonas de mediapunta pero también llegas arriba al remate. Así fue. Desde ese lugar, más apropiado ya para él que el extremo –los años dan sabiduría y quitan velocidad–, fue gran protagonista de los ataques béticos.
Sanabria: De momento da mejores sensaciones que resultados.
Brasanac: Como otras veces, estuvo en su sitio, aunque no lo pareció.
Alegría: En su acción favorita provocó la falta del 1-2.
Castro: Tuvo la caña preparada.

Poyet: Que un entrenador sea incapaz de encontrar acomodo a un jugador como Rubén Castro por prejuicios tácticos lo descalifica totalmente. En cuanto a modelo de juego ya nadie puede llamarse a engaño: las cartas están boca arriba. La victoria le da oxígeno, aunque debe valorarse con la medida del bajísimo potencial del rival.

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