domingo, 27 de mayo de 2018

domingo, 20 de mayo de 2018

Leganés 3 - Betis 2 (38ª y última jornada de LaLiga)

LEGANÉS (3): Serantes; Tito, Ezequiel Muñoz, Siovas, Diego Rico; Rubén Pérez; Omar (Zaldua, m. 61), Brasanac, Naranjo (Amrabat, m. 73), Gumbau; y Guerrero (Mantovani, m. 88).
BETIS (2): Pedro; Francis, Mandi, Bartra, Durmisi; Campbell, Fabián (Joaquín, m. 76), Amat (Rafa Navarro, m. 68), Camarasa; Loren (Sanabria, m. 68) y Rubén Castro.
0-1, m. 20: Campbell. 1-1, m. 28: Siovas. 2-1, m. 63: Naranjo. 2-2, m. 76: Sanabria. 3-2, m. 78: Amrabat. Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Diego Rico en dos ocasiones (m. 23), la segunda muy rigurosa.
11.000 espectadores y buenas condiciones en Butarque.

Despreció el Betis la posibilidad de optar a la quinta plaza con un muy decepcionante partido ante uno de los peores equipos de LaLiga, al que dejó remontar tras jugar tres cuartos del encuentro con diez hombres. Para ello se mezclaron apatía, jugadores fuera de forma, errores tácticos y cierto infortunio.

Minutos 1 al 23
Pese a jugar en casa, en su despedida Garitano montó un 4-1-4-1 bastante defensivo y áspero, y entregó el balón al Betis. Setién sorprendió con una vuelta a la defensa de cuatro: en concreto organizó un 4-4-2 competitivo pero con algunos inhabituales, en el que Campbell y Camarasa eran centrocampistas de banda a pie cambiado con tendencia claramente interior, Amat mediocentro por delante de los centrales y Fabián defendería en doble pivote pero lo desharía para posicionarse con libertad en ataque. Arriba Loren y Rubén, en busca de su récord, harían la clásica pareja de delantero grande y pequeño.

El Betis domina abrumadoramente la posesión; se acerca pocas veces a la puerta del Leganés, y estos nunca a la del Betis. Llega el 0-1, curiosamente en un contragolpe, y de inmediato el Leganés se queda con diez.

Minutos 23 al 45
Aunque naturalmente tras la expulsión el Betis sigue dominando claramente la posesión, se destensa y comienza a cometer los errores que le costarían el partido: desconcentración, falta de velocidad en la circulación de balón y concesión de jugadas a balón parado. En una de ellas, muy pronto, llega el empate.

Garitano y Setién van moviendo sus fichas. Primeramente el Lega monta el 4-4-1 típico en estas situaciones. En el Betis Amat se incrusta claramente entre los centrales en ataque, de modo que se organiza el ya habitual 3-1-4-2, con Fabián como mediocentro y Campbell y Camarasa como interiores, definitivo ya cuando Amat se sitúa permanentemente como central izquierdo y Bartra pasa al centro. El Leganés cambia a un 4-3-2 que emparejará a sus laterales con los carrileros béticos cuando suban estos.

Segunda parte
El 4-3-2 del Leganés, aunque muy compacto e incluso con los delanteros muy atrasados, tiene un obvio problema: deja una anchísima parcela a los tres centrocampistas, que se ven obligados a enormes basculaciones laterales. Sin embargo el Betis le facilita el trabajo:
- Aunque sube ligeramente el ritmo de circulación esta sigue siendo muy lenta, lo que facilita el trabajo del bloque pepinero, y sobre todo de los citados centrocampistas, y los desgasta poco físicamente.
- El Betis resuelve muchas veces mal el tres contra dos de salida de balón, clave para crear la cadena de superioridades posicionales que provoca ocasiones de gol. Al contrario que Mandi, que sí ha entendido perfectísimamente el concepto desde principio de temporada, Amat sigue cometiendo el mismo error de siempre: cuando los sucesivos pases entre centrales lo convierten en hombre libre en lugar de conducir hacia delante y dividir al defensor que se encarga de un compañero, se empeña en conducir hacia dentro, ayudando a la basculación de los defensores y anulando la ventaja.
- El 3-1-4-2 no funciona ante rivales muy cerrados: los interiores solucionan su incómoda posición abriéndose excesivamente a banda, lo que aumenta la estéril circulación en U propia de estos casos (balón de lado a lado siempre por delante y por fuera del sistema defensivo rival, sin recepciones interiores).


La lenta circulación acaba siempre en las bandas, pero Durmisi y Francis (¡sus pares a veces incluso reciben ayudas a tiempo!) tampoco encaran, y nunca con éxito, de modo que el Betis acaba jugando un odioso tikitaka.

El tiempo pasa y el Betis se estrella contra el muro local, cada vez más cerrado. Pese a que durante muchos minutos la presión postpérdida funciona bien, concede rudimentarias contras que acaban costando un par de goles, salteados con uno de Sanabria, que había sustituido a Loren. Navarro sustituye a Amat como central izquierdo (!) y al menos es mucho más vertical. Luego Joaquín entra, aunque tarde, por Fabián y Camarasa pasa a ser mediocentro. El acoso final apenas produce un par de tiros lejanos.

Jugador por jugador
Pedro: Sin culpa en los goles,  lo cierto es que no se le recuerda para de mérito alguna en los partidos que ha jugado.
Francis: Enredado.
Mandi: Muy bien, como casi siempre. Fue uno de los pocos que entendió el partido.
Bartra: Menos decisivo de lo habitual, intentó conducciones de ruptura.
Durmisi: Buenos controles, malas resoluciones.
Campbell: De lo mejorcito en ataque, aunque a Setién no le gustaran algunas de sus precipitaciones.
Amat: El grave error del 2-1 y, peor aún, su displicente actitud tras cometerlo lo señalarán, pero si Quique lo quitó fue probablemente por su mala gestión posicional del balón, asunto más importante y que no ha sabido corregir.
Fabián: Algo espeso con balón, como suele últimamente, pero dominador como siempre.
Camarasa: En la primera parte dio un verdadero recital de errores en la elección de la jugada. Mejor en la segunda.
Loren: Pareció pensar más en Castro que en sí mismo.
Rubén Castro: Obsesionado (él y el equipo) con su récord, su única aportación fue la maravillosa asistencia a Campbell en el 0-1.

Sanabria: Es el delantero con más proyección de la plantilla.
Navarro: Abrochó su annus horribilis con una especie de gol en propia meta. Atacó mejor que Amat.
Joaquín: Lo intentó.

Setién: No supo motivar al equipo más allá del asunto del récord (fallido) de Rubén. Tampoco supo ganar la partida posicional a Garitano.

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domingo, 13 de mayo de 2018

Betis 2 - Sevilla F.C. 2 (37ª jornada de LaLiga)

BETIS (2):  Pedro; Barragán, Mandi, Bartra, Amat, Durmisi; Fabián, Javi García, Guardado (Boudebouz, m. 46); Sergio León (Loren, m. 58) y Joaquín (Tello, m. 71).
SEVILLA F.C.: David Soria; Mercado (Ben Yedder, m. 45), Kjaer, Lenglet, Escudero; Sarabia (Layún, m. 46), Roque Mesa, N'Zonzi, Nolito (Franco Vázquez, m. 84); Banega y Sandro.
1-0, m. 4: Bartra. 1-1, m. 57: Ben Yedder. 1-2, m. 78: Kjaer. 2-2, m. 80: Loren.
Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a Guardado, Sarabia, Lenglet, Escudero y Layún.
Lleno técnico y récord de asistencia (55.588 espectadores) en el estadio Benito Villamarín, pese a la escasa presencia de aficionados en la zona reservada a visitantes. Césped en muy buen estado, sol y alta temperatura en la primera parte.

Jugó el Betis un mediocre derbi pero consolidó su clasificación europea gracias al empate. El partido tuvo las alternativas y el juego tenso habituales en este tipo de encuentros.

Primer cuarto de hora
Las alineaciones y esquemas iniciales entraban dentro de lo esperable en uno y otro equipo, aunque el partido luego depararía bastantes alternativas tácticas, la mayoría de ellas en función del marcador. De inicio ambos equipos parecían presentar sus esquemas más o menos habituales: el Betis, defensa de cinco y una cierta sobrepoblación de centrocampistas, indicativa del deseo de controlar el partido a través de la posesión, con un solo delantero puro (León), Joaquín en una posición casi de punta algo acostado a la izquierda, y García, Fabián y Guardado escalonados por dentro (de detrás adelante). El Sevilla proponía un 4-2-3-1 habitual este año e incluso tras la llegada de Caparrós, denominación de un esquema que en su caso significaba defender en 4-4-2 (con Banega y Sandro arriba) y atacar en 4-3-3 con el propio Banega, N'Zonzi y Mesa rotando entre las posiciones de mediocentro (entre centrales) e interiores.

Como era previsible, de inicio el Sevilla no iría arriba a la presión sino que esperaría al Betis a media cancha, y como queda dicho Caparrós prefería dar continuidad a su esquema habitual de cuatro defensas antes que pasar a defensa de cinco –como habían hecho los anteriores cinco rivales del Betis–. Resulta un tanto sorprendente sin embargo que el equipo de doce técnicos de Caparrós no hallase mecanismo alguno para solucionar la defensa posicional de los altísimos carrileros béticos –seguramente la causa directa de que tantos equipos cambien de esquema ante el Betis o prueben soluciones especiales–, y el resultado fue desastroso para el Sevilla en ese tramo inicial: encargados Sarabia y el sobrevalorado Nolito (Correa, afortunadamente, estaba fuera de la convocatoria) de seguir respectivamente a Durmisi y Barragán, los béticos, y especialmente el danés, cogieron varias veces la espalda de sus marcadores y otras los obligaron a meterse en la línea trasera, Por no poner una defensa de cinco Caparrós se encontraba con una defensa de seis.



León y Joaquín, con ayuda de Guardado, entretenían a los cuatro defensas del Sevilla, metidos atrás; los centrales béticos negociaban su tres contra dos con la paciencia habitual hasta salir uno de ellos libre en conducción (generalmente Mandi), y en suma N'Zonzi y Roque Mesa se encontraban con un verdadero latifundio de cuarenta metros de ancho por defender. Muy aplastado atrás, cuando el Sevilla recuperaba el balón no hallaba salida y la presión postpérdida bética triunfaba siempre. El gol llegaba muy pronto por la banda de Durmisi.

Minutos 15 al 45
Tras unos minutos noqueado y forzado por el marcador, el Sevilla pasa al modo presión alta, que resulta mucho mejor encajado en el esquema bético:


 Presión del Sevilla sobre la salida de balón del Betis

Con los extremos arriba, Mercado sobre Durmisi y Banega más atrasado, Barragán resulta el hombre libre pero Pedro no sabe hacerle llegar el balón, ni tampoco encuentra un buen mecanismo para mandar la pelota directamente a Joaquín o León. El Betis pierde muchos balones por pelotazo o por imprecisiones; fallón Fabián y desaparecido Guardado, el Sevilla se acerca en ataques rápidos tras robar el balón arriba, aunque –más acertados los centrales béticos que los delanteros visitantes y siempre con la línea del fuera de juego alta– sin demasiado peligro real. En las escasas ocasiones en que el Sevilla ataca posicionalmente el Betis trata también de presionar arriba y defiende de una manera algo extraña, sin parejas muy claras: siempre pendientes de Banega, Guardado se sitúa detrás de los dos delanteros para marcar al mediocentro retrasado del Sevilla (sea quien sea), de manera que los laterales, sobre todo Mercado, quedan libres. El Sevilla pocas veces los encuentra y cuando lo hace el Betis bascula lateralmente para solucionarlo.


La presión sevillista pierde fuelle con los minutos y en los últimos quince pasan pocas cosas.

Minutos 46 al 60
El Betis sustituye al ausente Guardado por Boudebouz y pasa a una especie de 5-4-1, aunque con Joaquín y Boudebouz (sobre todo este) en una posición defensiva ambigua, indecisa entre seguir al lateral y presionar al central. Ya con Ben Yedder como delantero (y Sandro extremo derecho) el Sevilla sale tras el descanso con nuevo aire, va con todo arriba y pone en marcha el mismo círculo virtuoso que el Betis al inicio del partido: muy encerrados atrás los béticos por la buena circulación de balón de los tres del medio del Sevilla y un tanto remisos a recibir varios jugadores locales por los nervios, la presión visitante triunfa rápidamente cada vez que el Sevilla pierde la pelota, el balón está casi siempre en terreno del Betis y en pies del Sevilla, y acaba cayendo el gol en una extraña jugada.

Minuto 60 al final
El Sevilla paga varias pequeñas desventajas físicas: haber jugado un partido el miércoles, muchos minutos de presión alta contra un equipo que la toca bien atrás, falta de refresco por la mala la gestión de los cambios de Caparrós (gasta dos en un minuto por la lesión de Mercado –aunque Sarabia, ciertamente, estaba en peligro de expulsión– y hace muy tarde el tercero), y vestirse de negro con fuerte sol (algo desaconsejado por cualquier sevillano en primavera, y detalle que les hizo pedir agua ya a los diez minutos); en suma, el Sevilla quiere, porque necesita los tres puntos, pero no puede, y el Betis no quiere tomar riesgos, de modo que el partido entra en una especie de armisticio implícito, interrumpido solo por un par de balas perdidas que hacen blanco y disipan dudas conspiranoicas.

Jugador por jugador
Pedro: Ciertas indecisiones en las salidas, lógicas por los nervios. Aceptable con los pies, aunque con más criterio que precisión, sobre todo en largo.
Barragán: No aprovechó bien su pasillo, aunque dio el 2-2.
Mandi: Gran partido, casi perfecto en ataque y defensa.
Bartra: Algo menos limpio en ataque de lo que suele pero mandón, atento y rápido en defensa (salvo en la jugada del 1-1, por cierto).
Amat: Muy bien en defensa. Remiso a salir en conducción por su lado en ataque, defecto importante en este modelo de juego. Minusvalorado por la prensa.
Durmisi: Muy bien, y si no explotó más el agujero que tenía el Sevilla en su lado fue simplemente porque sus compañeros no lo buscaron.
Javi García: Defendió bien el mucho terreno que hubo de abarcar, pero tiene graves problemas para darse media vuelta en situaciones ventajosas, y eso es un defecto importante en su puesto.
Fabián: Fallón en la primera parte, suplió con su nuevo empuje físico sus pérdidas. Mejoró después.
Guardado: Inhabilitado físicamente para jugar. No debió hacerlo, y menos aún de inicio.
Joaquín: Sin hacer un gran partido fue el único acertado del ataque bético.
León: Un día más, no supo bajar balones largos. Incordioso.

Boudebouz: Mal. Debe demostrar su pretendida calidad haciendo bien los controles y los pases fáciles, como en el 2-2 y al contrario que en el 1-2.
Loren: No solo metió un habilidoso gol en una de sus dos ocasiones claras, sino que bajó varios balones difíciles. Su combinación de corpulencia y velocidad es muy interesante para jugar solo en punta.
Tello: Agitó el partido a su modo, y gracias a eso provocó la jugada del 2-2.

Setién: No debió alinear a Guardado y no supo corregir el rumbo del partido al inicio de la segunda parte, pero su modo de jugar ha triunfado ante un club que casi triplica el presupuesto del Betis.

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sábado, 5 de mayo de 2018

Athletic de Bilbao 2 - Betis 0 (36ª jornada de LaLiga)

ATHLETIC DE BILBAO (2): Kepa; Lekue, Núñez, Yeray, Íñigo Martínez, Saborit (Córdoba, m. 72); Beñat (Iturraspe, m. 62), Mikel Rico; Williams, Aduriz y Muniain (Susaeta, m. 82).
BETIS (0): Pedro; Amat, Bartra, Junior (Camarasa, m. 19); Javi García; Tello, Fabián, Joaquín (Boudebouz, m. 73), Durmisi; Sanabria (Rubén Castro, m. 62) y Loren.
Goles: 1-0, m. 76: Muniain. 2-0, m. 92: Aduriz.
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castellano-manchego). Amonestó a Bartra y Javi García. Su anulación del 1-1 no es explicable siquiera mediante la leyenda urbana de la intocabilidad del portero en su área.
34.500 espectadores en el nuevo San Mamés, con muchos béticos, buen césped y premio a Puyol en el descanso.

Perdió el Betis muchos partidos después tras hacer unos flojos y conformistas primeros ochenta minutos y arrasar al Athletic en los últimos diez. En el balance general el partido fue tan igualado como varias victorias recientes de los béticos fuera de casa.

Primera parte
Con la mente puesta en el derbi, Setién reservó a varios jugadores, y notablemente a Barragán (lateral sin relevo ahora) y a Mandi. Montó el habitual 3-1-4-2, con Tello en el para él inhabitual puesto de carrilero derecho, y doble delantero físico arriba. Como viene siendo costumbre últimamente entre los rivales del Betis el Athletic cambió su esquema usual de cuatro defensas y un rudimentario doble pivote defensivo (Iturraspe-San José) para montar un 3-4-3 con dos mediocentros o interiores bastante dinámicos, Beñat y Rico. Dado que el Sevilla es muy probable que use la misma fórmula, tal vez sea hora de que Setién le dé una vuelta al sistema para desconcertar a los rivales.

Más ambicioso, sin balón el Athletic buscó los emparejamientos en todo el campo y la presión alta; el Betis, sin embargo, defendió guardando casi siempre un hombre de más en su zona trasera, como suele desde hace ya meses:


Joaquín, algo más adelantado que el otro interior en ataque y en defensa, era el encargado de saltar sobre un central para pasar a veces a la presión alta hombre a hombre. En defensa posicional García se encargaba de barrer la zona de mediapuntas cuando caían a ella Williams o Muniain.

Pronto Junior se lesiona. Setién sigue guardándose a Mandi y aprovecha el cambio para evitar a Bartra el cuerpeo con Aduriz: como central izquierdo lo empareja con Williams –antes par de Junior–, retrasa a Javi García a la posición de defensa central y retrasa a su vez a Fabián a mediocentro posicional, mientras Camarasa entra como interior derecho. El Betis tiene menos cuota de balón de lo que suele, pasa apuros en defensa –dos palos y un gol anulado al Athletic– y para retener el balón, y nunca llega arriba.

Minutos 46 al 80
El Athletic da un extraño paso atrás de inicio, aumentado luego por el cambio de Iturraspe por Beñat; el Betis atrae intencionadamente a su área a los vascos y alarga sus posesiones. Las ocasiones escasean en las dos porterías. Setién mete a Castro arriba y luego, cansado Joaquín, arriesga al meter a Boudebouz como interior derecho, para lo que Camarasa cambia de sector. El partido se abre un poco y llega el gol del Athletic.

Minuto 80 al final
Sin necesidad de alteraciones tácticas aparentes el partido cambia por completo: el Athletic renuncia al balón y se mete atrás mientras el Betis, ya sin nada que perder y comandado por Fabián y Boudebouz, apabulla a los locales y crea ocasiones de todos los tipos. A la inversa de lo sucedido en Getafe, esta vez son los palos, Kepa e incluso el árbitro quienes salvan al Athletic, que marca en la última jugada su segundo gol.

Jugador por jugador
Pedro: Bien con los pies, aunque retuvo el balón menos de lo debido, y también bajo palos en lo poco parable que le llegó.
Amat: Cerró bien en defensa a Muniain y cumplió en ataque, como es habitual.
Bartra: Muy buen partido, tras algún apuro inicial ante Aduriz e incluso ante la velocidad de Williams.
Junior: Preocupante lesión de rodilla de cara al derbi. Estaba en un momento físico imponente.
García: Controló bien a Aduriz.
Tello: Debutante en un puesto para el que le sobra la velocidad y el recorrido, cumplió aceptablemente, aunque ni llegó muy arriba ni cerró a Muniain en el difícil 1-0.
Fabián: El partido se le convirtió en un examen para un posible puesto futuro de mediocentro posicional, y ahí no dio su nivel. Perdió demasiados balones. Aparentemente tiene condiciones para ese puesto, pero ahí debería controlar más el juego y al tiempo aprovecha menos virtudes como su recorrido y su salida en conducción. Tras el 1-0 rompió ataduras y provocó al pánico: Kepa lo privó de un golazo monumental.
Joaquín: El mejor del Betis en el tramo inicial, se diluyó con los minutos. Últimamente aguanta una hora escasa.
Durmisi: Encaró menos de lo que debe. En defensa hizo un buen trabajo precisamente hasta el 1-0, en el que permitió centrar.
Sanabria: Al parecer jugó.
Loren: Partido notable, aunque tocó pocas y casi siempre lejos del área. Vertical y fuerte por alto.

Camarasa: Tras una primera mitad en su (mala) línea de esta temporada, levantó el vuelo e hizo una segunda parte francamente buena.
Castro: Apenas rascó bola.
Boudebouz: La jugada cuya contra condujo al 1-0, un difícil pase vertical errado cuando podía conducir, es significativa de su dificultad para adaptarse al puesto de interior, no tanto por falta de trabajo sino por los riesgos que toma. Sacó un par de saques de esquina maravillosos al final.

Setién: Buenas rotaciones. A toro pasado es fácil atribuirle falta de ambición, pero tampoco tuvo mucha en otros partidos recientes y acabaron bien. Su equipo superó por alto a balón parado a todo un Athletic, y en su casa.

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martes, 1 de mayo de 2018

Betis 2 - Málaga 1 (35ª jornada de LaLiga)

BETIS (2): Pedro; Mandi, Amat (Tello, m. 80), Junior; Barragán, Fabián, Javi García, Durmisi; Joaquín (Guardado, m. 67), Sanabria y.Boudebouz (Loren, m. 56).
MÁLAGA C.F. (1): Roberto; Luis Hernández, Ignasi Miquel, Diego González; Rosales, Adrián, Lacen, Lestienne (Samu García, m. 87);  Success (Ideye, m. 77), Rolan (Bueno, m. 82) y En-Nesyri.
Goles: 0-1, m. 20: En-Nesyri. 1-1, m. 24: Durmisi. 2-1, m. 72: Fabián.
Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Casero. Amonestó a Adrián, Joaquín, Luis Hernández, Ignasi Miquel y Samu García.
53.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín y buenas condiciones para el fútbol.

Ganó el Betis a un desahuciado Málaga sin brillantez, casi por inercia, pero con la seguridad que desprende el equipo de Setién desde hace muchas jornadas. El partido tuvo bastante enjundia táctica, por esquemas y por modos de juego.

Primera parte
En lo tocante al primer punto los costasoleños repitieron el planteamiento en el que inciden todos los rivales del Betis desde la visita a Gerona (por cierto, con escaso resultado de todos ellos): un esquema de tres centrales y carrileros, y en concreto un 3-4-3 en el que Adrián y Lacen eran los dos mediocentros. Dicho esquema era idéntico y al tiempo imagen en espejo del del Betis, también un 3-4-3, con Fabián y Javi García como mediocentros.


Como resultado del emparejamiento en todo el campo –muy bien colocados los malagueños para presionar arriba pero no tolerar recepciones interiores–  y de la mayor cuota de posesión de los béticos resultó una dinámica de juego a la que una parte del público bético parece no acostumbrarse pese a la gran cantidad de veces que se ha visto ya en el Villamarín: largas posesiones en zona trasera, y especialmente en pies del portero, el casi debutante Pedro; jugadores del Betis estáticos, muy separados unos compañeros de otros para crear espacios; atracción de rivales a las cercanías del área propia; y, finalmente, balones largos o de media distancia bien hacia un hombre libre (cosa raramente lograda) o bien hacia uno de los puntas, si bien los movimientos de los tres de arriba no estuvieron bien coordinados y fueron muy pocas las veces que Pedro logró conectar con Sanabria.

Conversos al posicionalismo grada y entorno béticos (gracias a los resultados), el éxito de este estilo en la jugada del 2-1 se ha vuelto como bumerán contra los impacientes pitos escuchados por Pedro durante el partido por demorarse hasta encontrar el buen pase. Sin embargo sin ese gol y sin la victoria es seguro que el estatismo del balón y de los jugadores béticos en la salida de cada jugada hubiese sido criticado, y en parte con razón: aunque aquí seamos muy partidarios de esta manera de jugar, el ritmo de juego fue esta vez excesivamente bajo, apenas se castigó el físico de los jugadores malaguistas y se abusó un poco del juego largo, además sin movimientos adecuados de los tres de arriba, que debieron ser los encargados de aprovechar esos riesgos de los visitantes. En particular se echaron de menos maniobras sencillas como que los extremos, Joaquín y Boudebouz, hubiesen arrastrado a sus marcadores (Luis Hernández y Diego González) para provocar recepciones de Sanabria a espaldas de estos, en los costados, labor para la que el paraguayo tiene buenas condiciones (y detalle que de hecho lleva a la suplencia a Rubén Castro).

Segunda parte
Señal inequívoca de que lo que estaba viendo no era de su gusto, Setién cambia sutilmente de esquema en el descanso: pasa al ya habitual 3-1-4-2, con Fabián y Joaquín de interiores. El Betris sube el ritmo y el Málaga tarda en detectar la superioridad numérica que (una vez más) los tres béticos de dentro lograban ante los dos mediocentros malaguistas; el Betis encuentra pasillo por la zona de interior derecho, se instala en campo rival y controla ya balón y partido, aunque le cuesta ponerse de gol.


Setién cambia de delantero derecho e interior izquierdo sin tocar el esquema. Finalmente llega el gol de Fabián y, siempre agresivos en defensa, los verdiblancos toleran en adelante pocos acercamientos de  un Málaga escaso de fe. A diez minutos del final la baja de Amat es resuelta con valentía: Tello entra como extremo izquierdo y provoca una vuelta al 3-4-3 con García como tercer central.

Jugador por jugador
Pedro: Habituado a este juego por las lecciones de Romero, desde la primera jugada mostró sangre fría con balón. Poco que hacer bajo palos.
Mandi: Menos agresivo de lo habitual en la primera parte, hizo un gran segundo tiempo. En el 2-1 controla y se gira mejor que algunos interiores de la plantilla.
Amat: Ahorró su expulsión en la jugada del 0-1. Aceptable.
Junior: Ayudado por la anuencia del árbitro hacia sus empujones controló al incordioso Success (tan fuerte como poco técnico), al que aguantó el duelo físico.
Barragán: Desconcentrado.
Fabián: Otra vez muy importante, y no sol por el gol. Hace el trabajo de tres, en ataque y en defensa: defiende, da asistencias y mete goles.
Javi García: Alternó buena continuidad en el juego con errores propios de quien no está a gusto cuando hay que girarse. Puesto a reforzar.
Durmisi: Aunque la voluble grada del Villamarín le ha cogido cierta ojeriza su juego es importante cuando hace lo que debe: encarar al rival, como en la jugada del 2-1, en la que atrajo a varios defensores y creó así espacios en el sector opuesto. Notó la inactividad. Tiene problemas técnicos para el juego asociativo que se exige en este Betis, pero su uno contra uno es muy aprovechable si se juega sin extremos clásicos.
Boudebouz: Se puso en modo artista, con todo lo que ello conlleva: juego de salón, regates hacia atrás, escasa profundidad y algunas decisiones incomprensibles, como dimitir del uso de un balón que lo ponía clarísimamente de gol al inicio de la segunda parte. Setién, con buen criterio, lo cambió.
Sanabria: Aún le falta. Intervino mucho menos de lo debido en un partido de este tipo.
Joaquín: Se cansó pronto.

Loren: Rápido. Tardó en entrar en juego.
Guardado: Dinamizó el partido con su buen juego corto.
Tello: Sus aceleraciones supusieron una amenaza para el Málaga que ayudó a prolongar las posesiones.

Setién: Como tantas veces, mejoró al equipo con los cambios.

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lunes, 23 de abril de 2018

Atlético de Madrid 0 - Betis 0 (34ª jornada de LaLiga)

ATLÉTICO DE MADRID (0): Oblak; Savic, Giménez, Lucas Hernández; Juanfran (Vrsaljko, m. 65), Gabi, Thomas, Saúl; Correa (Griezmann, m. 63), Fernando Torres y Vitolo (Koke, m. 63).
BETIS (0): Dani Giménez (Pedro, m. 38); Mandi, Bartra, Amat; Barragán, Fabián, Javi García, Junior; Boudebouz (Joaquín, m. 64), Loren y Tello (Campbell, m. 81).
Árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano). Amonestó a Fabián, Junior, Bartra, Amat, Giménez, Gabi y Campbell.
Wanda Metropolitano, en buen estado tras la final de Copa (0-5).

Partido de notable alto el del Betis en el campo de un equipo de nivel alto de Champions, que rotó algún jugador importante pero al que en todo caso los béticos lograron igualarse en todos los aspectos.

La puesta en escena de los equipos dejó una evidencia del respeto que empieza a imponer este Betis en España: todo un Atlético, y en su estadio, cambiaba de esquema y planteaba una defensa de cinco (tres centrales y carrileros), como Las Palmas días antes. La probable intención era evitarse problemas con la incómoda posición de los carrileros béticos, demasiado altos para ser seguidos por los extremos de un 4-4-2 (o de un 4-3-3) pero demasiado abiertos para estirar hasta ahí a los propios laterales de una línea trasera de cuatro, lo que podía provocar problemas graves a los de Simeone si el balón (como así fue) estaba más en poder de los béticos. El Atlético quedaba en un 3-4-3 (con balón) / 5-4-1 (sin él). Enfrente Setién jugaba exactamente ese mismo esquema, descartando pues el 3-1-4-2 habitual: Javi García y Fabián harían el doble pivote (o doble interior) por delante de una línea de tres con Bartra de jefe central, mientras Boudebouz y Tello harían de extremos a pie cambiado con misión de pedirla por dentro y entre líneas.

El perfecto 3-4-3 con balón del Betis. El solapamiento de García y Fabián es un efecto estadístico de su intercambio constante de posiciones. Fuente: @11tegen11.

El gran mérito de este ya maduro Betis de Setién es haber sido capaz de progresar tanto en el entendimiento y manejo técnico del fútbol de posición que incluso jugando con una verdadera guardia de corps física como defensa y mediocampo (los siete jugadores de atrás superaban los 1'83 m. de altura) es capaz de administrar exquisitamente el balón. Esto explica en gran parte la evolución defensiva del equipo (lleva seis partidos sin recibir un solo gol, con tres porteros diferentes) y soluciona las discusiones sobre si Setién ha dado o no su brazo táctico a torcer: es cierto (y obvio) que alineaciones como la de ayer ponen sobre el campo un defensa neto más que las del antiguo 4-3-3 (esta vez incluso con García como pivote), pero también es evidente que el equipo quiere y tiene el balón (67%/33% ayer, nada menos), y que no ha renunciado en absoluto a su estilo.

Sí lo ha modulado a unas intenciones menos ofensivas incluso con balón, y en este aspecto la primera parte de ayer fue un ejemplo claro y acabado. Pese a poder emparejarse hombre a hombre para la presión, el Atlético, muy a su estilo, raramente fue arriba a por el Betis, y este, al cabo siempre con un marcador favorable, dedicó sus posesiones a la provocación de esa presión alta para que el Atlético separara sus líneas. El Betis aplicó a conciencia uno de los conceptos básicos del fútbol de posición, el de atracción de los rivales, y jugó verdaderos rondos en su campo ante Correa, Torres y Vitolo.

Una paradoja ya habitual: el Betis duplicó la posesión del Atlético pero el balón estuvo más en su propio campo que en el del rival (fuente: As).

Hace no mucho esas posesiones defensivas, a veces exasperantes y excesivas, solían acabar en pelotazos sin destino, pero ayer Giménez y Pedro sumaron solo cuatro pases fallidos, y a cambio se lograron típicas contras rápidas tras salida de balón como la que produjo la clarísima ocasión de Javi García.

La presión postpérdida, aunque aplicada solo en ocasiones, funcionó bien, significativamente liderada sobre todo por canteranos como Júnior o Fabián, y el Betis apenas cedió el dominio de la posesión en muy escasos tramos del segundo tiempo. Como efecto secundario de este juego una vez más el equipo no pasó apuros al final, si bien esta vez unos y otros decidieron no arriesgar un botín tal vez suficiente. 

Jugador por jugador
Giménez: Bien con los pies y bajo palos. Mala suerte.
Mandi: Excelente partido con balón y sin él, con la guinda de salvar un gol bajo palos (especialidad suya). Su regularidad es digna de encomio.
Bartra: Otro central que está manteniendo una línea regularísima. Sus pases verticales hacen mucho daño.
Amat: A más. Muy bien.
Barragán: Esta vez sí llegó muy arriba.
Fabián: Cada vez tiene más presencia física: roba balones (nueve ayer), cubre muchísimo campo, protege la pelota, recorre muchos kilómetros y, en suma, es un incordio constante, con balón o sin él, para el rival.
Javi García: Ha mejorado bastante con balón.
Júnior: A veces juega con cierto atropello, pero muchos de los balones que pierde los recupera al momento gracias a su enorme potencia física. Para bien el balón, que es algo muy importante.
Boudebouz: Más errores que acciones brillantes, que las hubo. Por fases vino demasiado atrás a por el balón, un pecado poco perdonable en este fútbol.
Loren: Jugar de delantero contra el Atlético es un difícil papel.
Tello: Bien, a su estilo. Tampoco lo tenía fácil en ese escasísimo terreno entre defensa y mediocampo que dejan los atléticos.

Pedro: Tranquilo. Merece su oportunidad.
Joaquín: Esta vez pudio lucirse poco.
Campbell: Muy poco balón, pero bien.

Setién: Es momento para ponderar su labor pedagógica con los jugadores, que evidentemente necesitaba un tiempo que algunos no querían darle.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

sábado, 21 de abril de 2018

Betis 1 - Las Palmas 0 (33ª jornada de LaLiga)

BETIS (1): Dani Giménez; Mandi, Bartra, Amat; Guardado; Barragán, Fabián, Joaquín (Sanabria, m. 70), Junior; Boudebouz (Campbell, m. 80) y Sergio León (Tello, m. 65).
U.D. LAS PALMAS: Raúl Lizoain; Míchel Macedo, Gálvez, David García, Ximo Navarro, Dani Castellano; Aquilani (Javi Castellano, m. 53), Etebo; Halilovic (Vicente Gómez, m. 66), Calleri, Nacho Gil (Ezekiel, m. 84).
Gol: 1-0, m. 93: Junior.
Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Expulsó a Míchel Macedo (m. 85). Además, amonestó a Calleri, Nacho Gil, Sergio León, Míchel Macedo, Mandi, Ximo Navarro y Junior.
45.000 espectadores en el estadio Benito Villamarín. Terreno de juego en perfectas condiciones.

Visto con la calma del diferido, el emocionante partido entre Betis y Las Palmas no solo fue la sexta victoria consecutiva en liga de los béticos y el partido que prácticamente manda a los canarios a Segunda sino un encuentro muy interesante tácticamente desde varios puntos de vista. El transcurso del partido fue bastante homogéneo, y el control fue en general del Betis, que dispuso de un constante goteo de ocasiones –más a medida que pasaron los minutos– y apenas sufrió en su portería. Observaremos por un lado el modo de juego de unos y otros, y por otro lado la guerra de pizarras entre Setién y Jémez.

Cómo jugaron
Se asistió a un ejemplo más de partido moderno entre dos equipos posicionalistas, de un tipo casi inédito por estos lares hace muy poco tiempo pero de los que ya se han visto varios este año (por ejemplo, el reciente ante la Real). Dado que ambos equipos trataban de imponer su juego de posición e impedírselo al rival, resultaron por ambos lados típicas situaciones de este fútbol, algunas de las cuales hasta hace poco provocaban infartos en la grada pero a las que los béticos ya se han habituado: salidas de balón desde atrás casi temerarias por parte de porteros y centrales, balones a mediocentros e interiores presionados y de espaldas a portería, presión defensiva muy alta –más agresiva por parte de Las Palmas que del Betis–, gran número de jugadores por delante del balón... Paradójicamente el resultado de estos teóricos riesgos (así llamados por los que ignoran los fundamentos de este tipo de fútbol, que particularmente en el periodismo sevillano son legión) cuando se corren por ambos lados suele ser un tipo de partido opuesto al deseado por estos equipos: pocas posesiones largas, dificultad para instalarse en campo contrario, y a cambio ataques rápidos en igualdad numérica y a campo abierto, iniciados tras balones largos del portero o arriesgadas salidas de la presión rival.

Y es que la secuencia ofensiva típica del juego de posición, consistente en buscar al llamado hombre libre para avanzar con la pelota en sucesivas superioridades desde la salida de balón, tiene como premisa que el rival va a defender con un hombre de menos esa salida de balón (por ejemplo dos delanteros cerrando a tres centrales); para impedirla el método más radical es emparejar hombres en todo el campo, como hizo el jueves Las Palmas, para obligar así al poseedor a jugar en largo o arriesgarse a perderla en zonas (antes) prohibidas al sacarla por abajo. El Betis ha aprendido ya a castigar ese juego, cosa que no sabía hacer hace pocos meses: en concreto, el jueves supo atraer la presión y crear espacios por dentro para las conducciones de Bartra y las recepciones del mediocentro y los interiores (Guardado, Joaquín y Fabián) y, sobre todo, estos supieron girarse y aprovechar esos espacios para hacer conducciones en velocidad, en jugadas parecidas a contragolpes (aunque no son tras robo). Los detalles posicionales para ello los vemos a continuación.

La partida de ajedrez
Setién repitió el que ya parece estabilizarse como su esquema favorito: un 3-1-4-2 en el que Bartra es el defensa central, Guardado mediocentro y Boudebouz delantero con tendencia a mediapuntear. Jémez optó por salirse de su perenne defensa de cuatro para, como el Girona, acoplar un 3-4-3, en el que Aquilani y el incansable Etebo (buen jugador este) eran los dos mediocentros (o interiores si se prefiere). El cordobés emparejaba así claramente a carrileros con carrileros, y su presión alta lanzaría también a los tres delanteros contra los tres centrales béticos. Sin embargo, bien estudiado su rival, Jémez tomó nota de los dos errores del Girona días antes: su presión fue más decidida, y sobre todo sacó a uno de los centrales a encimar al interior libre del Betis para impedir la superioridad numérica por dentro de Guardado, Joaquín y Fabián contra Etebo y Aquilani (como, por cierto, explicaba perfectamente Natalia Arroyo en sus comentarios televisivos):


Cuando la presión era superada los canarios no dudaban en hacer faltas, lo que fue cargándolos de tarjetas, no sin consecuencias. Para tratar de ganar superioridad Boudebouz atrasaba su posición (y era también perseguido por un central) y, a partir del descanso, Guardado se retrasó claramente en salida de balón hasta crear prácticamente una línea de cuatro atrás, lo que, atraído su marcador, provocó un espacio enorme en el centro que fue aprovechado por un enorme Bartra para salidas en conducción y por Fabián y Joaquín para correr con el balón. El cansancio fue además haciendo mella en esa presión canaria y finalmente en el minuto 66 Jémez capituló en este punto y organizó un 5-3-2, renunciando a esa presión y ya con dos delanteros contra los tres defensas béticos.

Enfrente el Betis salía a veces a la presión alta hombre contra hombre cuando bien Joaquín o bien Fabián iban contra uno de los tres centrales canarios; sí concedió el Betis a veces un hombre de más en la salida de balón rival, como suele últimamente, y justo es reconocer que en este punto Setién sí ha retocado su forma de defender, con muy buenos resultados por cierto. En todo caso unos trabajadores León y Boudebouz se bastaron para ensuciar la salida de balón de los canarios –pese a los riesgos, enormes a veces, tomados por estos–, permitiendo así a su equipo cierta superioridad numérica atrás, y la agresividad en la marca de los centrales béticos apenas dejó respirar a los delanteros visitantes, que no crearon una sola ocasión clara de gol; tan solo Calleri logró bajar algunos balones cuerpeando con Bartra.

Alrededor del minuto 70, justamente cuando Jémez cambiaba a 5-3-2, el Betis mutaba a un 3-4-3 al quedar Tello, Sanabria y Boudebouz (luego Campbell) como delanteros y solo Fabián y Guardado por detrás de ellos. Las tornas posicionales cambiaban: en adelante sería el Betis quien presionara ya siempre hombre contra hombre mientras Las Palmas tomaba más precauciones; el cansancio y la expulsión de Macedo acabaron por empujarlo contra su portería. El Betis acababa el partido con cinco defensas sobre el campo, sí, pero cuando Junior marcaba de cabeza Barragán era el que centraba y Mandi, Bartra y Amat estaban en el área rival esperando el remate.

Jugador por jugador
Giménez: Sin trabajo en su puerta. Bien con los pies, pero arriesga a veces sin necesidad.
Mandi: Esta vez mejor en defensa que en ataque.
Bartra: Enorme partido. Pese a tener a Calleri siempre cerca destrozó el sistema defensivo canario con sus salidas en conducción. Dio varias asistencias de gol.
Amat: Otro partido convicente, sin brillo pero muy efectivo.
Guardado: Muy bien, con balón y sin él. Ha vuelto.
Barragán: Ya hemos perdido la cuenta de sus asistencias de gol. Preciso, y muy alto en ataque, como se debe en este sistema.
Fabián: Gran primera parte, más flojo luego. Definitivamente ha ganado mucha potencia física, y eso es una gran noticia en su puesto.
Joaquín: Entendió bien lo que necesitaba el partido, aunque terminó pocas jugadas.
Junior: Ganó su duelo físico de alto voltaje con Macedo, que terminó derrengado y expulsado. En este sistema tiene que atacar muy arriba para abrir el campo, pero defender casi atrás, y puede. Otro gol.
Boudebouz: Uno de sus mejores partidos, pese a que no lució como en otros.
León: Estuvo en muchas, aunque no le llegó el gol.

Tello: Más voluntad que acierto.
Sanabria: Lejos aún de su mejor momento, pero incisivo.
Campbell: Gestionó bien el balón.

Setién: El equipo ha cogido un buen punto de equilibrio.

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