martes, 27 de febrero de 2018

Levante 0 - Betis 2 (25ª jornada de LaLiga)

LEVANTE (0): Oier; Coke, Chema, Postigo (Rochina, m. 78), Luna; Morales, Lerma, Doukouré, Jason (Ivi, m. 57); Sadiku (Pazzini, m. 64) y Roger.
BETIS (2): Adán; Francis, Mandi, Bartra, Junior; Boudebouz (Camarasa, m. 69), Fabián, Javi García, Joaquín (Barragán, m. 76); Sergio León y Loren (Tello, m. 64).
Goles: 0-1, m. 55: Chema (p.p.). 0-2, m. 69: Sergio León.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Mandi, Sadiku, Loren, Lerma, Roger, Chema y Doukouré.
11.000 espectadores, con presencia de aficionados verdiblancos. Noche fría y buen césped.

Tras realizar una discreta primera parte y una buena segunda el Betis venció esta noche al Levante con holgura. Quienes prefieran ver la botella medio vacía pueden poner el acento en el bajísimo estado de forma del equipo valenciano y en las ocasiones de que disfrutaron en ciertos momentos del partido, pero hay que hacer notar también que el Betis, plagado además de canteranos de diferentes generaciones, supo gobernar el partido –tras aprovechar sus opciones– con un juego estético y cada vez más colectivo.

Primera parte
En ello tiene bastante que ver el trabajo de José Juan Romero, cuyos elementos ascendidos al primer equipo (hoy Junior, Francis y Loren en el campo) no solo no desentonan sino que están entre los que mejor asumidos tienen ciertos conceptos del juego de posición, como la presión postpérdida o la atracción de rivales antes de soltar el balón, virtudes que ya se notaron y fueron comentadas en la pretemporada. Gracias a ellos y a jugadores como Mandi o Bartra, también muy cómodos en este estilo, el Betis dominó aplastantemente la posesión del balón en la primera media hora de partido. Durante esa fase el Betis, con un juego de posición de manual, llegó con regularidad al balcón del área del Levante, aunque pocas veces supo terminar con verdadero peliigro, en gran parte debido al desacierto de sus dos delanteros.

El Betis salía en superioridad con facilidad. Jugaba un claro y muy ofensivo 4-4-2, con los extremos a pie cambiado; uno de sus mediocentros, afortunadamente muy móviles (un 4-4-2 con los mediocentros paralelos suele ser mala cosa), acudía siempre a la base de la jugada para hacer tres contra dos ante la pareja de puntas del cerrado 4-4-2 elegido por Muñiz, entrenador de de los levantinistas; unas veces era Fabián quien se metía a la derecha de los centrales, y otras García quien hacía lavolpiana. Como resultado bien Mandi o bien Bartra salían en conducción y, con el apoyo de unos laterales muy altos, las triangulaciones de unos extremos muy metidos por dentro y de calidad (Joaquín y Boudebouz) y buenos cambios de juego de Fabián, lograban llegar en ventaja a tres cuartos; allí las patadas de los locales, la falta de tino de León y la ausencia de Loren hacían desaparecer el peligro.

El Betis hacía una aceptable, aunque mejorable, presión tras pérdida, que por cierto hacía parecer al Levante aún peor técnicamente de lo que ya es; sin embargo (riesgos del sistema) las pocas veces que el Levante salió de esa presión llevó peligro gracias a la velocidad por banda de Morales. Con el paso de los minutos además el Betis hizo circular más lentamente el balón y el Levante supo mejorar su presión en banda, resultando una posesión más equilibrada y un balance final de ocasiones igualado, si no favorable a los locales.

Segunda parte
Sin embargo el balance de ocasiones no lo es todo, y en la segunda mitad aparecieron ciertas virtudes poco visibles del toque de balón desde atrás de un equipo como el Betis de Setién. Tras retomar el mando del partido y marcar, pronto y con cierta fortuna, el 0-1, el Betis obliga al Levante a ir muy arriba a por él y surge una de esas ventajas: un simple balón largo de Adán coge a la defensa del Levante en campo enemigo y emparejada en un arriesgado hombre a hombre; la velocidad y pegada (fortísima) de León hacen el resto.

Surge desde ahí una segunda ventaja del toque bético: a un Levante desmoralizado y cansado de correr tras el balón se le hace larguísimo y anchísimo el campo, y el Betis sigue tocando con paciencia y abriendo espacios a los que los locales nunca llegan. Pese a desperdiciar varias contras claras el Betis alcanza el final del partido con total comodidad. Para entonces Muñiz (pie y medio en la calle) jugaba ya con tres defensas, mientras que Setién terminó montando un 4-2-3-1 con Camarasa como mediapunta, Barragán por detrás de Francis, y Tello en el extremo izquierdo.

Jugador por jugador
Adán: Asistencia y portería a cero. Buen partido con pies y manos, e incluso en las salidas.
Francis: Su partido más completo, aunque pasó algún apuro defensivo con Morales.
Mandi: Esta vez no se le puede acusar de no aparecer en las fotos: salvó el empate casi bajo palos y rondó el gol un par de veces a balón parado.
Bartra: Pese a algunos errores en pases por dentro dio de nuevo dos cosas importantes: salida en conducción y anticipación cuando se defiende hacia delante. Rápido.
Junior: Seguro en defensa y aceptable, aunque poco vistoso, en ataque.
Boudebouz: Sigue sin aportar lo que de él se espera en tres cuartos, pero está ya integrado en la dinámica defensiva y ofensiva del equipo, y eso con su calidad es importante.
Fabián: Gran partido, pese a fallar un par de asistencias al final. Su toque continuo desquicia y desfonda a los rivales.
Javi García: Flojo con balón, bien sin él. Le cuesta un mundo darse la vuelta; otros mediocentros parecen tener ojos en la nuca, pero él no.
Joaquín: Bien de nuevo, en su línea de la temporada.
Loren: Ganó presencia con los minutos, pero aun así se le vio poco.
León: Mucho más bullicioso y peleón que su compañero, aprovechó su tremenda velocidad en las pocas ocasiones en que tuvo campo para correr, aunque sin él estuvo espeso.. Es una pena que casi nunca dispare de zurda.

Tello: Pocas intervenciones, pero buenas.
Camarasa: Si no es capaz de jugar bien de mediapunta, a campo abierto, fresco y ante un rival muerto, ¿cuándo lo hará? Carece de la técnica necesaria para ser mediocampista en este Betis. Debe ser traspasado a la mayor brevedad.
Barragán: Minutos de la basura. Bien.

Setién: Hay que reconocerle su apuesta por el buen juego y por los canteranos: en la alineación inicial había seis, tres de ellos debutantes con él.

El detalle: Rubén Castro no habrá salido muy contento del estadio. Y en la primera mitad se le echó de menos.

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lunes, 19 de febrero de 2018

Betis 3 - Real Madrid 5 (24ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Adán; Barragán, Mandi, Bartra, Amat (Javi García, m. 75), Junior; Boudebouz (Tello, m. 80), Fabián, Guardado (Sergio León, m. 80), Joaquín; y Loren.
REAL MADRID (5): Keylor Navas; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo (Theo, m. 28); Lucas Vázquez, Casemiro, Kovacic, Asensio; Bale (Isco, m. 72) y Cristiano Ronaldo (Benzema, m. 89).
0-1, m. 10: Asensio. 1-1, m. 33: Mandi. 2-1, m. 37: Nacho, en propia puerta. 2-2, m. 50: Sergio Ramos. 2-3, m. 58: Asensio. 2-4, m. 65: Cristiano. 3-4, m. 84: Sergio León. 3-5, m. 91: Benzema.
Árbitro: Gil Manzano (Comité Extremeño). Mostró tarjeta amarilla a Barragán, Loren, Junior, Nacho, Sergio Ramos, Bale y Casemiro.
53.500 espectadores y buen ambiente en el estadio Benito Villamarín.

Una primera parte demasiado buena y una mala segunda acabaron en abultada derrota del Betis ante el Madrid de Zidane, en un partido con semejanzas al jugado ante el Barcelona hace un mes: el Betis gastó su físico demasiado pronto y el banquillo no supo reaccionar para paliar las consecuencias.

Y es que, como entonces, el Betis mantuvo a raya –esta vez se impuso con claridad– durante medio partido a un rival de la máxima calidad, pero acabó recibiendo cinco goles. La causa, como entonces, debe buscarse en un exceso de entrega física en la primera mitad que tiene cierta relación con el modelo de juego. Los grandes equipos que son referencia en el llamado juego de posición, como actualmente el Barcelona o el Manchester City, basan su dominio del juego no solo en su calidad técnica para mantener largas posesiones de balón sino en una fuerte presión tras perderlo que acorta las posesiones rivales –acción facilitada por haber encerrado antes al enemigo–. El círculo virtuoso que se provoca permite que esa presión, muy breve, se pueda hacer con esfuerzos muy intensos, pues las largas posesiones propias dan tiempo a descansar mientras es el rival el que corre tras la pelota. Pero cuando tu rival es igual o mejor que tú –técnica y físicamente– ni es fácil alargar esas posesiones y encerrarlo contra su área ni, menos aún, arrebatarle rápidamente el balón, por lo que tu desgaste físico es muy superior al que se sufre ante, digamos, un Levante o un Deportivo, así que el partido se le puede hacer muy largo al equipo que juega así y no a su rival. Es lo que le ha sucedido al Betis en ambos partidos: una forma más de perder ante Madrid y Barça.

Primer tiempo
Mientras duraron las pilas a sus centrocampistas el Betis fue superior al Madrid, y ello pese a recibir un gol pronto. Zidane, cuya incompetencia táctica está arruinando la temporada de su equipo, volvió a reincidir en el error de situar como puntas a dos jugadores más capacitados para correr de cara con espacios que para servir de referencia en punta, como son Bale y Cristiano. Tras ellos montó dos líneas de cuatro con Asensio y Lucas Vázquez a pie natural, Casemiro y Kovacic en el doble pivote y Ceballos en su lugar habitual en el banquillo, pese a lo tentador de hacerlo jugar en el Villamarín.

Enfrente Setién desechó su 5-3-2 para acomodar su sistema defensivo a la doble punta madridista: sí dejaba sus tres centrales ante dos delanteros, pero para ello sus carrileros habrían de emparejarse no con los laterales rivales (como el día del Dépor) sino con sus extremos, y por tanto Boudebouz y Joaquín, ambos a pie cambiado, tendrían que seguir a los laterales. El Betis se situaba pues en un claro 5-4-1, por demás un esquema que acomoda mejor a Fabián y Guardado y facilita la salida en conducción de los centrales. Una ventaja adicional de jugar con tres atrás es que los laterales atacan muy arriba (Joaquín y Boudebouz se metían por dentro para dejarles espacio) y eso provoca problemas a los sistemas rivales de cuatro defensas, pues obligan a los extremos a demasiado recorrido para seguirlos. Ocurrió ayer con Junior, que encontró mil veces una autopista por la zona que Carvajal dejaba expedita al cerrarse: así llegaron dos goles.

El Madrid defendió en el primer tiempo desde ese 4-4-2 con una actitud bastante pasiva –no diremos andando, pero casi– y el bloque bastante bajo, a la espera de cazar algún contragolpe. Cuando era el Betis el que defendía en estático Setién, con buen criterio y según las posiciones vistas arriba, no se lanzó a la presión alta permanente hombre a hombre, sino que mantuvo el bloque a altura media para no ofrecer a Bale y Cristiano los espacios que destrozaron hace un año al Betis de Poyet.


A costa de un alto desgaste físico y con gran calidad en la circulación del balón (mucho trabajo de rondo ahí) el Betis dominó claramente esa primera mitad y salió de ella con un corto 2-1.

Minutos 45 al 65
Zidane ordena zafarrancho y el Madrid, muy poco desgastado, se lanza a la presión alta y empata muy pronto. El Betis mantiene inicialmente el pulso pero entra en un tipo de partido que no le interesa: un correcalles a campo abierto en el que el superior físico (también en velocidad) de los madridistas se impone. Ciertamente la elección no era fácil: muchas veces hemos afeado aquí al equipo no aprovechar con velocidad los espacios ofrecidos por un rival cuando presiona arriba, y el Betis rondó contragolpes peligrosísimos, pero las ocasiones que llegaron fueron madridistas y tres de las cinco más claras acabaron dentro. Boudebouz se emparejaba ya con demasiada frecuencia con Ramos para pasar a la presión alta, Barragán quedaba ante Theo y Asensio se metía por dentro para quedar en igualdad numérica ante una defensa bética impotente.

Pese al evidente desgaste de los béticos Setién no hace cambios hasta el minuto 75.

Minutos 65 al final
El Madrid vuelve al modo reserva, pasa a un 4-2-3-1 con Isco como mediapunta y deja pasar los minutos sin demasiados apuros hasta que una jugada aislada lleva el 3-4 y anima unos minutos. Antes el técnico bético había pasado al 4-3-3 con García como mediocentro, León y Tello como extremos y Joaquín y Fabián (más atrasado) como interiores.

Adán: Bien en varias salidas por bajo, pero sigue parando poquito de lo que le llega. El gol de Cristiano, en particular, era parable. 
Barragán: Jugó bien el balón, pero casi nunca profundizó. 
Mandi: Poca presencia defensiva. 
Bartra: Pasada la excitación de los primeros días llegaron los errores que le afearon en Dortmund. Aun así es evidente que da mucha calidad a la salida de balón (especialmente en conducciones interiores) y agresividad defensiva. 
Amat: Aceptable partido. Si sigue como central izquierdo debe dejar el vicio de conducir siempre hacia dentro. 
Junior: Buen partido. Aprovechó su pasillo gracias a su potencia: un semigol y una asistencia. 
Boudebouz: Por fin deja ver su enorme calidad con balón. Hay que darle tiempo, pero convendría que
su fútbol fuese más dañino para el rival y que siguiese a su par siempre. 
Fabián: Juega muy bien al fútbol. 
Guardado: Va recuperando sensaciones. Da gusto verlo tocar el balón en largo o corto. 
Joaquín: Gran primera parte pero desaparecido en la segunda. Está sorprendentemente rápido. 
Loren: Buena impresión. Maneja bien cuerpo y balón y remata siempre con mala intención. 

Javi García: Buenos minutos. 
Sergio León: Otro gol. ¿Lo quitarán? 
Tello: Poquita aportación. 

Setién: Va tocando teclas, a nuestro entender correctamente. Su tardanza en los cambios es sin embargo difícil de entender.

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jueves, 15 de febrero de 2018

Deportivo de La Coruña 0 - Betis 1 (23ª jornada de LaLiga)

DEPORTIVO (0): Rubén; Juanfran, Bóveda, Albentosa, Luisinho; Fede Valverde (Borges, m. 18), Krohn-Dehli (Mosquera, m. 77); Lucas Pérez, Adrián, Bakkali (Fede Cartabia, m. 61); y Andone. BETIS (1): Adán; Mandi, Bartra, Amat; Guardado (Javi García, m. 83); Francis, Fabián, Joaquín, Junior; Boudebouz (Tello, m. 64) y Loren (Sergio León, m. 74). 0-1, m. 53: Loren.
 Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó a Bakkali y Albentosa.
Estadio de Riazor.
Buenas condiciones para el fútbol.

Aunque tarde, merece la pena hacer algunas consideraciones sobre la victoria del Betis en Riazor el pasado lunes.

Ante todo digamos que el partido fue de nivel bajo, y el Betis no superó (más bien lo contrario) a un rival nervioso y de menos calidad que lo prometido por su sobrevalorada plantilla. Sin embargo no parece tampoco adecuado caer en el hipercriticismo de quienes se quejan de que el Betis gane sin jugar bien pero también lo harían (más, sin duda) si jugase bonito y perdiese: un Betis plagado de canteranos y a priori en casi nada mejor que su rival –hace poco el Dépor se adelantó a los béticos en la puja por Lucas Pérez– mantuvo a raya a un equipo hipermotivado que rozó la violencia consentida y que fue incapaz de hacer valer la leyenda de la victoria segura de un nuevo entrenador, Clarence Seedorf.

Para ello, y pese a la opinión generalizada, Setién recuperó en su (sorprendente) alineación el cuidado por el balón. Si bien extrañaron las apariciones de Junior y Boudebouz, el equipo resultante pudo perfectamente haberse ordenado en un 4-3-3, de modo que las acusaciones y piropos a la flexibilidad de Setién por jugar con tres centrales pertenecen más al mundo de la polémica periodística que al del fútbol real, y de hecho el equipo quedó ordenado en ataque (y esta vez también en defensa) exactamente como hace meses ante el Levante, partido ganado por cierto 4-0:


Cambien algunos nombres (como por ejemplo Boudebouz por León o Bartra por García) y la ubicación de los béticos será exactamente la de entonces, como denotan las posiciones medias ante el Dépor: pocas veces un esquema teórico fue tan real.


El cambio individual más relevante respecto al domingo anterior ante el Villarreal es fundamental: en este esquema es importante en posesión que el mediocentro juegue lejos de los defensas y sea capaz de girarse y jugar como un interior, y eso Guardado lo hace mucho mejor que Amat. De ahí derivó la notable fluidez del Betis con balón e incluso la brillantez en algunos tramos, como el inicio de la segunda parte, justamente hasta el gol de Loren.

Posicionalmente el Betis, con los carrileros (extremos más bien) muy altos en ataque, se espaciaba bien, pese a su esquema poco ortodoxo. En defensa y ataque quedaba emparejado uno contra uno sobre el 4-2-3-1 de los gallegos, por lo que unos y otros defendieron casi hombre contra hombre.


En el Deportivo de inicio Lucas ocupó el extremo derecho y Bakkali el izquierdo, con Adrián en la mediapunta. Tras el descanso Seedorf buscó más presencia ofensiva con Adrián en la izquierda y Lucas ya arriba junto a Andone. Cartabia, desde la hora de juego, ocupó el extremo derecho.

 El Betis mejoró sustancialmente su manejo de balón respecto al partido ante el Villarreal y trató de apretar siempre muy arriba, con más convicción (y riesgo) que su rival, a costa de conceder ataques en igualdad a un Dépor que elaboraba poco y buscaba balones a la espalda de la adelantada defensa bética. Los béticos adolecieron en ciertos tramos de un defecto habitual: conservar el balón sin tratar de amenazar la portería rival, en algunos casos de modo demasiado evidente. Observen cómo en el minuto 8 Mandi renuncia inexplicablemente a salir en conducción y juega muy atrás con su portero, que se ve obligado al patadón.


O cómo en el 72 Guardado renuncia a un claro contragolpe en 4 contra 4 y permite al Deportivo reorganizarse sin castigo tras haber arriesgado Fabián para lograr esa opción de ventaja:


A partir de la hora de juego ese conservadurismo con balón convirtió el partido en una sucesión de posesiones inocuas del Betis y contragolpes más o menos peligrosos de los locales, hasta perder el Betis por completo el control del juego en los últimos minutos, en los que bien pudo llegar, cuando menos, el empate. Para entonces Setién había dado un paso atrás y encajado un 5-4-1 con Tello a la derecha y Fabián y García en el doble pivote.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos, pero una soberana cantada suya pudo costar un gol pronto. Su técnica de despeje de puños es una lotería; algún día escribiremos largamente sobre el asunto.
Mandi: En su línea habitual, mejor con balón que sin él.
Bartra: No es un central al uso pero es muy adecuado para este modelo de juego: excelente en la conducción, rápido y con muy buen manejo de balón. ¿Acabará de mediocentro?
Amat: Buen partido en un perfil incómodo.
Guardado: Mejoró respecto a partidos anteriores, aunque cuando se le agotan las pilas baja muchísimo.
Francis: Cómodo con tres centrales detrás. Aceptable.
Fabián: Ha mejorado en el choque, algo importante.
Joaquín: Fue el único capaz de romper líneas, pero terminó muy poco.
Junior: Mostró las virtudes y defectos que se le ven en el filial: potencia física, movilidad, buenos movimientos y técnica limitada. Buena, aunque afortunada, asistencia.
Boudebouz: Jugó casi de delantero. Ha simplificado tanto su fútbol que casi no se le reconoce. La soltó bien, aunque casi siempre de espaldas a puerta.
Loren: Precisamente le vendría bien simplificar su fútbol fuera del área, donde se enredó y aportó poco. Muy peligroso en el remate.

Tello: Dio alguna salida al juego, pero apenas asomó arriba.
León: Escasa aportación.
García: La tocó bien y aguantó el sitio.

Setién: Su equipo volvió a su camino, aunque con evidentes limitaciones. Valiente en contar con canteranos.

El detalle: Está bien hacer pocas faltas para no sufrir a balón parado, pero tampoco habla bien de un equipo no haber hecho una sola al descanso mientras el rival te cose a patadas. El jogo bonito no está reñido con ir fuerte al balón.

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lunes, 5 de febrero de 2018

Betis 2 - Villarreal 1 (22ª jornada de LaLiga)

BETIS(2): Adán; Mandi, Bartra (Javi García, m. 70), Feddal (Camarasa, m. 54); Amat; Barragán, Fabián, Guardado, Durmisi; Loren y Rubén Castro (Sergio León, m.63).
VILLARREAL (0): Asenjo; Mario, Bonera, Víctor Ruiz, J. Costa; Samu Castillejo (Javi Fuego m. 73), Rodri, Trigueros (Cheryshev, m. 63);  Formals; Unal (Álvaro, m. 35) y Bacca.
Goles: 1-0, m. 46: Loren. 2-0, m. 65: Loren. 2-1, m. 79: Bacca, de penalti.
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castellano-Manchego). Mostró tarjeta amarilla a Mario, Rodri y Barragán. Roja directa a Bonera en el minuto 30.
Excelente entrada (50.000 espectadores) en el estadio Benito Villamarín.

Setién retrasa un año el reloj del Betis
El buen resultado conseguido el sábado ante uno de los equipos más en forma de la Liga no debe esconder el deficiente partido realizado por los béticos y las consecuencias negativas que puede traer este. La lamentable lesión de Feddal no fue la única mala noticia del encuentro.

La primera de ellas fue la extrañísima alineación planteada por Setién. Es difícil no hacer retorcidas lecturas conspiranoicas de un once por el que el cántabro, hombre de fuerte personalidad, capitulaba públicamente ante prensa y directiva. El entrenador había afirmado repetidamente que el problema del altísimo número de goles recibidos no procedía del modelo de juego, y había señalado por la vía de los hechos al centro del campo, con constantes cambios en el sector durante meses e intentos confesos de fichar a Ceballos y (según este) a Roque Mesa, mientras el cuarteto trasero permanecía intocable. Sin embargo la directiva dio de alta en la ventana de fichajes a un defensa y dos delanteros, y Setién, sorprendentemente, colocó a los tres en la alineación titular: Bartra sin apenas entrenamientos, el canterano Loren Morón sin necesidad aparente (León era titular y acababa de mojar) y Castro tras varios partidos como suplente.

Igualmente extraña resultó la disposición del equipo. Lógico era sustituir a Javi García, en muy baja forma, por Amat; si bien este es un central más puro, y por tanto el cambio traía matices defensivos, el trabajo del mediocentro habría sido en el 4-3-3 usual bastante similar al de un central, y (sin De la Hoz en plantilla) no había nadie más para elegir. Ahora bien, al quedar Amat con tres centrales por detrás el equipo quedó colocado en un 3-1-4-2 que recordaba a los planteamientos ultradefensivos de Víctor Sánchez del Amo hace justamente un año, con Donk incrustado como cuerpo extraño por delante del trío de centrales. Tendente por naturaleza a jugar de cara, e incapaz pues de darse media vuelta como necesita un jugador de segunda línea, el catalán quedaba destinado a ser un escalón prescindible en la construcción del juego, a estorbar las salidas en conducción de Bartra y a fomentar los balones en largo hacia los dos delanteros –por añadidura el centro del campo bético quedaba en inferioridad numérica–. A cambio, el equipo saldría con más gente por detrás del balón, quedaría bien encajado para contrarrestar el 4-4-2 en rombo del rival y podría ganar segundas jugadas con su fuerza física.

Naturalmente es perfectamente lícito usar esas armas, propias de otros modelos de juego diferentes del propugnado hasta ahora por Setién, y de hecho aquí hemos defendido que el fútbol de posición (fútbol de ataque zonal y bien jugado, más bien) puede usarse flexiblemente, sin llevarlo necesariamente a posiciones extremas; sin embargo subvertir sus principios hasta ese punto de dejarlo irreconocible traerá problemas a este equipo, hecho para ese fútbol, a sus futbolistas, que serán presa de inseguridad y confusión, y al propio Setién, cuyo firme discurso sostenido hasta ahora quedará (quedó el sábado) contradicho por los hechos. Por demás el Betis ganó, sí, pero en casa, ante un rival de los de su liga y sin superar en juego ni ocasiones a un equipo que jugó una hora con diez; el resultado no debe ocultar sus graves problemas futbolísticos.

Primera media hora
En lo posicional el partido era fácil de analizar, y más aún gracias a la amable costumbre de los equipos –que los scouters rivales seguro agradecen– de fotografiar su esquema al inicio de cada tiempo:


Los citados 3-1-4-2 y 4-4-2 en rombo encajaban así:


Con parejas claras en casi todo el campo, solo Bartra y Rodri quedaban como hombres sin marca clara. El Betis quedaba dos contra dos arriba a costa de inferioridad en mediocampo. Su hombre libre en la salida de balón, Bartra, quedaría neutralizado por la posición de Amat:

Salida de balón: sobra un defensa.

Durante treinta minutos el Betis casi nunca lograría salir limpio de atrás; caía con facilidad en la tímida presión levantina sin necesidad de que los visitantes arriesgasen mucho en ella, de modo que llegó arriba poco y en inferioridad numérica. Sin mostrar, naturalmente, al desprecio por el esférico de tiempos de Víctor (el manejo pulcro del balón no se olvida de un día para otro), el Betis jugaba en largo más que nunca esta temporada y su porcentaje de errores en el pase casi duplicaba su media de esta:

Jornadas 1 a 21: 15`4% de errores en el pase

Primera parte del sábado: 28'3% de errores en el pase

El Betis sí mantenía su línea de atrás lejos de su portería e igualaba el juego a costa de un gran esfuerzo por ganar las segundas jugadas, muy frecuentes. En defensa posicional, eso sí, funcionaba bien: con las líneas bastante juntas, yendo pocas veces a la presión alta y usando (algunas buenas cosas tenía aquel entrenador) la basculación de los carrileros de la línea de cinco de tiempos de Víctor para ganar superioridad en el lado del balón, los locales pasaban muy pocos apuros defensivos.

El partido era igualado, disputado y físico.

Segunda media hora
Una feísima entrada a Castro deja al Villarreal con diez. Tras sustituir a un delantero por un central, queda en una especie de 4-3-1-1 (4-3-2 claro en defensa):


La mala disposición ofensiva del Betis permite sin embargo a los visitantes aliviar sus apuros: sus dos delanteros ensucian la salida de los cuatro centrales béticos y Rodri sigue disfrutando de su posición de escoba, sin nadie a quien marcar y por delante de la defensa. El Betis marca en una jugada aislada.

Última media hora
Tras la horrible lesión de Feddal Setién pasa a un 3-2-3-2 con Fabián y Guardado por detrás de Camarasa; el Villarreal arriesga con Cheryshev arriba y le cae el 2-0. Pese a su más lógica disposición ofensiva y a llevar muchos minutos con un hombre más, el Betis paga sus esfuerzos, encaja un gol y acaba pidiendo la hora.

El detalle
Aunque se puedan buscar razones particulares para cada caso (el recorrido exigido en Durmisi, la posición inhabitual en Amat, el debut en Bartra), la causa de la cantidad de jugadores del Betis que acabó con problemas musculares y de la caída física del equipo al final –al contrario de lo habitual y pese a jugar una hora con un hombre de más– hay que buscarla en cuestiones tácticas: el equipo corrió detrás del balón mucho más de lo que suele.

Jugador por jugador
Adán: Bien bajo palos en lo poco que tuvo. Jugó demasiadas veces en largo.
Mandi: Muy en su línea, bien en el pase y algo blando en defensa.
Bartra: Buen debut. Es rápido y maneja muy bien el balón.
Feddal: Su tendón de Aquiles venía avisando y no fue escuchado. Lesión fea y muy desgraciada para el equipo.
Amat: Con tanta gente por detrás no puede estar nada a gusto con balón.
Barragán: Bien, aunque se le exige demasiado en ataque.
Fabián: De lo mejorcito, otra tarde más.
Guardado: Toque y pundonor siempre, pero es una sombra del que empezó la temporada. ¿Víctima de la leyenda urbana de los picos de forma?
Durmisi: El fútbol combinativo no es lo suyo, definitivamente. Ha progresado en defensa.
Loren Morón: Resolvió el partido con un espectacular debut. Si hace lo que solía en el filial puede triunfar: tiene calidad técnica, corpulencia  y gol.
Castro: Aportó apenas toques para descargar el juego y ser víctima de la jugada de la expulsión.

Camarasa: Empezó fallando todo y luego mejoró. Sigue sin hacer progresar la jugada: le falta calidad.
León: Bullicioso.
García: Muy bajo de forma.

Setién: Se metió él solito en una lose lose situation. Ha ganado con la de otro, que es como perder. Ahora tiene un problema.

Los comentarios son bienvenidos y casi siempre contestados. En Twitter, @juanramonlara7.

martes, 30 de enero de 2018

Celta de Vigo 3 - Betis 2 (21ª jornada de LaLiga)

CELTA (3): Rubén; Hugo Mallo, Roncaglia, Sergi Gómez, Jonny; Lobotka, Wass, (Jozabed, m. 80) Radoja; Pione Sisto (Brais Méndez, m. 72), Iago Aspas y Maxi Gómez (Emre Mor, m. 86).
BETIS(1): Adán; Barragán, Mandi, Feddal, Durmisi; Javi García (Rubén Castro, m. 62), Fabián; Joaquín, Guardado, Tello (Boudebouz, m. 62); y Sergio León
1-0, m. 12: Iago Aspas. 2-0, m. 56: Maxi Gómez. 2-1, m. 71: Sergio León. 3-1, m. 79: Iago Aspas. 3-2, m. 91: Guardado, de penalti.
Árbitro: Sánchez Martínez (Comité Murciano). Amonestó a Javi García, Joaquín, Wass, Fabián, Barragán y Feddal.
Discreta entrada y césped demasiado mojado en Balaídos.

Más allá del obvio dato del excesivo número de goles que recibe el equipo, las justas críticas al equipo tras partidos tan malos como el de ayer siguen desenfocadas y tememos que yerren el tiro contra los problemas del equipo bético.

Anoche fue ampliamente superado por el Celta y tuvo suerte de no recibir un castigo más severo tras un partido en el que, de nuevo, los béticos amasaron interminablemente el balón en campo propio ante una agresiva presión celtista. Tanto gallegos como béticos presionaron muy arriba y casi hombre a hombre a partir de un 4-4-2 teórico defensivo que en ataque era tal en el Celta pero se escalonaba en el caso del Betis hasta formar un claro 4-3-3, con los teóricos titulares de la temporada en el cuadro bético en sus posiciones típicas: Fabián y Guardado como interiores, García como mediocentro, Joaquín y Tello en los extremos y León arriba.

Es esta vez cierto que, tras un buen inicio, el Betis recibió un pronto gol por uno de los riesgos típicos del juego de posición: una salida de balón muy expuesta y con el equipo muy abierto. También es cierto que el tercer gol, como varios del Barcelona, se originó en pérdidas en el centro del campo con muchos hombres por delante del balón. Pero una observación detallada de esos goles y, sobre todo, de la inoperancia del Betis para salir en velocidad cuando supera la presión alta de los rivales servirá para detectar el verdadero origen del problema, que no es la defensa ni el portero béticos: es el trío de centrocampistas.

Si el objetivo de los equipos que practican el juego de posición es instalarse con balón en el campo del rival y someter a este a un círculo virtuoso de largas posesiones y rápida presión tras pérdida, es lógico que esos rivales pretendan hacerte jugar a contraestilo con una presión alta que impida la salida cómoda hacia campo rival, llegando al extremo, como ayer, de marcas prácticamente individuales para lograrlo. Obviamente una presión así tiene sus riesgos, y el intento del Betis de hacérsela al Barcelona hace una semana nos mostró dos muy claros: (1) el cansancio de perseguir personalmente a los jugadores contrarios (evidente habitualmente en los quince minutos finales del primer tiempo y a partir de la hora de juego), y (2) exponerse a un ataque rápido de portería a portería si esa presión es superada, sea con toques o en largo, como en el 0-1 de Rakitic hace una semana o el gol de Joaquín al Leganés hace dos.

Para lograr el primer objetivo, cansar al rival, es necesario mover rápidamente el balón alternando toques cortos y cambios de juego. Para lo segundo, que los centrocampistas (al menos a veces) se giren y salgan con velocidad en conducción una vez se haya superado una línea de presión en lugar de retroceder y perder esa ventaja (Kevin de Bruyne hace esto modélicamente), y que los delanteros amenacen la espalda de los defensas rivales, creando peligro directo y además espacios entre las dos líneas traseras del rival (aprovechables también para bajar balones largos hacia ellos).

Pues bien, el Betis solo hizo ayer aceptablemente lo primero, e hizo muy mal lo segundo, como suele. Mal perfilados, sus tres centrocampistas –carentes por cierto de velocidad en conducción– casi nunca supieron girarse con rapidez y ganar metros con balón. Veamos un ejemplo manifiesto:



Después de una secuencia de pases arriesgados atrás del Betis García recibe con enorme espacio a su espalda y enorme ventaja respecto a Lobotka (14), el celtista más a la derecha en la imagen de arriba y casi en el punto de centro del campo en la segunda imagen. Tras necesitar tres toques para controlar y girarse, cuando entrega la pelota en el cuarto Lobotka le ha recuperado unos doce metros y la jugada ha perdido toda capacidad de sorpresa.

Obviamente si uno apuesta con riesgo y cuando gana apenas recibe premio, a la larga la estadística te hace perdedor. Adán y los cuatro defensas se vieron sometidos a una tarea digna de Sísifo: sacar la pelota jugada con riesgo una y otra vez para verla devuelta en las mismas o peores condiciones, hasta que Adán se veía obligado a jugar a media distancia o en largo (lo primero, por cierto, con mucho acierto), o hasta que se sufría una pérdida en zona caliente.

Bienvenido sea pues el fichaje de Bartra, que sube claramente el nivel de la plantilla en un puesto corto en efectivos, pero los problemas del Betis no tienen su origen en la falta de calidad de la defensa sino en el bajo rendimiento de un centro del campo que construye mal y tampoco defiende en estático bien. Ahí puede y debe trabajar mucho Setién.

Por demás el partido dejó como nota interesante la repetición del movimiento de permuta a tres entre Barragán, Fabián y Joaquín, por el que este último se sitúa como interior (donde se siente más cómodo en ataque) a cambio de que Fabián venga a tocar muy atrás, a posiciones de lateral, y de que Barragán ataque muchas veces como verdadero extremo, donde está cumpliendo con decoro.

Jugador por jugador
Adán: Definitivamente ha mejorado tanto con los pies como empeorado con las manos. Está muy remiso a salir por alto y no estuvo valiente en el tercer gol.
Barragán: Aprobado, muy en su línea.
Mandi: Algo más fallón de lo habitual en el pase. Su puesto, en peligro.
Feddal: Otro buen partido, aunque perdió la marca en el segundo del Celta.
Durmisi: Mejorado en defensa y en ataque. Una asistencia.
Javi García: Mal. No jugó un solo balón hacia delante, estuvo lento con balón y además recuperó pocos.
Fabián: El mejor del centro del campo. Él sí hizo progresar la jugada, aunque con frecuencia desde muy atrás, y recuperó balones (once).
Guardado: Su mal partido, de juego horizontal, empeora por sus gestos finales: empeñarse en tirar el penalti y culpar a los errores en la salida de balón (esto es, a los compañeros) de la derrota. Se espera otra cosa de un veterano que empezó muy bien la temporada.
Joaquín: Partido solo aceptable. Tampoco ganó muchos metros en carrera.
 León: Ganó pocos remates y balones largos. Golito.
Tello: Partido flojo. Eran necesarias sus arrancadas y no las hubo.

Boudebouz: El Betis cambió a 4-2-3-1 para él, pero aportó muy poco de nuevo.
Castro: Apenas tocó el balón.

Setién: Debe encontrar soluciones tácticas, o pedagógicas, a los problemas del centro del campo.

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lunes, 22 de enero de 2018

Betis 0 - F.C. Barcelona 5 (20ª jornada de LaLiga)

BETIS (0): Adán; Javi García (Boudebouz, m. 76), Mandi, Feddal; Francis, Fabián (Camarasa, m. 87), Guardado, Durmisi; Joaquín; Sergio León (Rubén Castro, m. 72) y Tello.
F.C. BARCELONA: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Vermaelen (Umtiti, m. 43), Alba; Sergi Roberto, Busquets (Deulofeu, m. 80), Rakitic, André Gomes (Paulinho, m. 64); Messi y Suárez.
0-1, m. 58: Rakitic. 0-2, m. 63: Messi. 0-3, m. 68: Luis Suárez. 0-4, m. 79: Messi. 0-5, m. 89: Luis Suárez.
Árbitro: Jaime Latre (Comité Aragonés). Mostró tarjeta amarilla a André Gomes, Luis Suárez, Durmisi y Feddal.
53.000 espectadores y excelentes condiciones para el fútbol en el estadio Benito Villamarín.

En este blog solemos dividir los partidos por fases según su decurso táctico, y parecería lógico hacerlo con el de anoche diferenciando un primer tiempo muy equilibrado y escaso de ocasiones de un segundo en el que el Barcelona arrasó al Betis con cinco goles. Sin embargo, más allá de las acciones concretas que desequilibraron el partido en apenas diez minutos y, probablemente, del cansancio bético que pudo provocarlas, no hubo diferencias de planteamiento entre una primera mitad en la que el Betis opuso fuerte resistencia a un solidísimo Barça –firme candidato a ganar la  Champions– y una segunda en la que Messi y Suárez destrozaron al Betis.

Minutos 1 al 76
Unos y otros apostaron a fondo por el modelo de juego que les caracteriza –el llamado fútbol de posición–, la presión alta y el riesgo –sobre todo en el Betis– para sacar el balón jugado. Se vieron en ambos bandos las peculiaridades de esta manera de jugar, como la retención del balón para atraer rivales, las posiciones estáticas en la salida desde atrás o las largas posesiones de los porteros, como pudieron apreciarse en estado puro por vez primera en un partido íntegro ya hace años en el Villamarín ante el Barça B.

Con la siempre inexplicable presencia de André Gomes como titular, en este caso por la banda izquierda, el Barça se presentaba con su previsible y peculiar 4-2-3-1 de esta temporada, que en defensa es un claro 4-4-2. Como suelen, en la salida de balón los barcelonistas escalonaban a Busquets, mediocentro, Rakitic como interior derecho y Gomes como izquierdo, lo que unido a la caída a la izquierda de Suárez empujaba a Sergi Roberto a posiciones de extremo derecho. Muy valiente, el Betis se exponía no solo a los riesgos de sacar el balón siempre jugado sino a los defensivos de presionar muy arriba y en uno contra uno en todo el campo. Para ello Setién y Sarabia alteraron claramente su esquema habitual: el Betis (tanto en defensa como en ataque) no jugó su 4-3-3 usual sino un bonito 3-4-1-2 que clonaba, invertidas como en un espejo, las posiciones del Barcelona:


Obsérvese la posición a la derecha de García, destinado en principio a cuerpear con Suárez. Cabe anotar que pasado el primer tramo de la primera parte Valverde retocó levemente su centro del campo en fase ofensiva: el triángulo interior pasó a estar compuesto por Sergi Roberto (interior derecho), Busquets y Rakitic (ya interior izquierdo), mientras Gomes se descolgaba a posiciones más adelantadas por la izquierda y Suárez comenzaba a caer también a la derecha.

Como hiciese el Leganés tras el 1-0 en el Villamarín una semana antes, el Betis corría el evidente riesgo de dejar expuestos a sus tres defensas al uno contra uno ante rivales como unos tales Luis Suárez (tremendo además bajando balones de espaldas) y Messi. Remisos los delanteros béticos a salir a por Ter Stegen en los primeros minutos, el portero alemán tuvo mucho tiempo para esperar el momento adecuado y colocó varios balones largos peligrosos hacia sus delanteros en los primeros minutos; posteriormente Tello, Joaquín y León sí supieron forzarle a lanzar precipitadamente. Por otra parte el esquema de tres centrales y carrileros aliviaba la exposición defensiva de Francis y Durmisi, no muy fiables ahí, y los emparejaba directamente con los laterales del Barça, lo que ahorraba a los extremos béticos el trabajo de seguirlos. El planteamiento bético funcionó muy bien durante la primera media hora, con Guardado y Mandi relevándose para controlar a Messi según la posición más o menos atrasada de este; el Betis nivelaba la posesión y –poco acertados los delanteros béticos y sin suministro los azulgranas– apenas había ocasiones en ninguna de las dos porterías.

Los problemas llegaron obviamente con el desgaste físico provocado por realizar una presión tan alta ante un equipo que gestiona el balón tan bien como el Barça. Ya durante el último cuarto de hora del primer tiempo, y más a partir del minuto 55, el Barcelona logró alargar sus posesiones, y el Betis, más aculado atrás y –¿desconcentración?– cada vez más lento a la hora de abrirse tras recuperar el balón, comenzó a caer en la presión postpérdida blaugrana. El primer mínimo error en la presión bética, ya menos eficiente, fue duramente castigado: Fabián se dejó coger la espalda por Rakitic y el Barça engarzó una rápida jugada desde atrás que lo puso de gol. Un par de pérdidas de balón del canterano, debidas a la buena presión del Barça, acabaron en un 0-3 logrado con poco más de tres tiros a puerta.

Último cuarto de hora
Boudebouz sustituye a García y el Betis pasa a un 4-2-3-1 con el francoargelino como mediapunta y Joaquín ya en el extremo derecho. El Betis juega con poca fe y el Barça, con un Messi colosal, hace dos goles más en contras rápidas tras recuperaciones en el centro del campo.

Jugador por jugador
Adán: Sigue jugando muy bien con los pies y, aunque cometa pocos errores graves, sigue sin parar casi nada de lo que le llega. En el 0-1 sale mal. 
Javi García: Controló como pudo a Suárez hasta que el Barça se desmelenó.
Mandi: Bien con balón. Mantuvo a raya a Messi durante 45 minutos.
Feddal: El mejor de atrás, como suele, pese a su error en el 0-4.
Francis: Muy aceptable partido, y no lo tuvo fácil ni en defensa ni en ataque.
Fabián: Muy buena primera parte, pero cuando dejó de llegarle sangre a la cabeza comenzó a cometer errores fatales. Más agresivo en defensa de lo habitual, cosa buena.
Guardado: Gran primera hora de partido, de enorme desgaste físico y buen juego con balón. Luego se vino abajo, como todos. Tiene un curioso defecto: le cuesta mucho darse la vuelta para cambiar la orientación del juego.
Durmisi: Partido gris pero efectivo.
Joaquín: Marcó bien a Busquets pero no supo aprovechar una posición muy golosa en ataque.
Tello: El mejor de los de arriba, aunque pisó poca área.
León: Más voluntad que acierto.

Castro: Apenas tocó el balón.
Boudebouz: Frívolo.
Camarasa: Tuvo tiempo de perder el balón del 0-5.

Setién y Sarabia: El equipo recibió la medicina que suele recetar a los rivales: el desgaste de la presión ante un rival que maneja muy bien el balón se pagó al final. En todo caso hubo delante un gran Barcelona, y eso es muchísimo.

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martes, 16 de enero de 2018

Betis 3 - Leganés 2 (19ª jornada de LaLiga)

BETIS (3): Adán; Francis (Tosca, m. 90), Amat, Javi García, Durmisi; Fabián, Guardado; Joaquín, Boudebouz (Camarasa, m. 64), Tello; y Sergio León (Rubén Castro, m. 75).
LEGANÉS (2): Cuéllar; Zaldua, Bustinza, Dos Santos (Rico, m. 23), Raúl García; Amrabat, Brasanac (Gabriel, m. 61), Gumbau, Omar Ramos (Beauvue, m. 85); Eraso y Guerrero
1-0, m. 19: Tello. 2-0, m. 40: Joaquín. 2-1, m. 44: Gumbau. 2-2, m. 70: Eraso. 3-2, m. 83: Rubén Castro, de penalti.
Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Amonestó a Boudebouz, Eraso, Cuéllar, Gumbau y Durmisi
42.000 espectadores y buen ambiente en el Villamarín

Cerró la primera vuelta el Betis con un aceptable partido y una apurada victoria ante un buen Leganés. Una vez más los béticos mostraron una tremenda efectividad ofensiva y una preocupante fragilidad defensiva.

Minutos 1 al 20
Renunció a varios titulares el Leganés y se vio obligado a ello Setién (él mismo fuera del banquillo); ante las bajas de sus defensas más fiables (por lesión de Barragán, por sanción de Mandi y Feddal, e incluso por baja forma y futura baja federativa de Tosca y Navarro) el cántabro optó por acentuar su apuesta ofensiva al retrasar al central derecho a Javi García, repetir con el extremo canterano Francis en el lateral y retrasar al mediocentro a Guardado. Boudebouz quedaría como mediapunta y Joaquín y Tello en las bandas del 4-2-3-1 bético.

Enfrente el Leganés, imagen invertida de este Betis –uno de los equipos menos goleadores y menos goleados de la división–, justificaba su fama de equipo muy trabajado tácticamente con un curioso planteamiento, no sabemos si diseñado ex professo para este partido, pero en todo caso muy apropiado para enfrentarse a equipos con altas cuotas de posesión y laterales muy adelantados: durante esta primera fase del partido el Leganés renunciaba al balón, juntaba líneas y jugaba diferentes esquemas en ataque y en defensa: respectivamente un 4-4-2 y un 5-4-1. Veamos.

En las raras ocasiones en que tenían el balón y en las rarísimas en que presionaban arriba los pepineros dibujaban un claro 4-4-2 (en realidad un 2-4-4), con Brasanac y Gumbau como mediocentros, Ramos (derecha) y Amrabat en los costados del centro del campo y Eraso con el punta Guerrero arriba. Por ejemplo, en el saque de centro:


Pero al replegarse intensivamente los extremos Omar Ramos y Amrabat se portaban de diferentes modos: el primero se sumaba por la derecha a la línea de cuatro defensas (ya de cinco) para perseguir hasta el final a Durmisi, mientras que el marroquí no seguía a Francis. El hueco dejado por Omar como centrocampista derecho lo ocupaba un trabajador Eraso para completar el 5-4-1:


No fue algo incidental, o debido a las normales persecuciones de extremo a lateral izquierdo, sino algo sistemático, que alivió de recorrido a Amrabat; el Leganés se evitó así formar una línea de seis atrás como las que suelen verse al defender a equipos con posesiones muy largas y laterales muy altos.

Menos sutil posicionalmente –pese a practicar el fútbol posicional–, el Betis plantó un 4-2-3-1 poco ordenado. En posesión de balón y en principio era Guardado quien asumía el papel de mediocentro posicional y Fabián se colocó una vez más como interior derecho, pero como Boudebouz no se fue al otro interior, vacante –el izquierdo–, sino –por su costumbre querencia natural– al mismo lugar de interior derecho, se acabó formando un notable atasco en la zona mientras el sector contrario quedaba vacío, algo que recordó a tiempos pasados y peores:

Atasco posicional bético en ataque: cinco jugadores en el sector derecho, tres en el eje. Quedan solo dos de campo en el sector contrario.

La única ventaja de tan fea disposición fue que Tello disfrutó de espacios. Es cierto que los tres centrocampistas interiores béticos eran zurdos y con tendencia a jugar a pie cambiado, pero no se entiende que el mismo Setién que hace poco consideraba poco menos que irrenunciable el 4-3-3 descuide ahora formarlo en ataque cuando es perfectamente factible.

Pero el fútbol se debe de ver bien desde un palco: pasados pocos minutos y detectado el desbarajuste Guardado comenzó a pisar terrenos del sector izquierdo y el Betis acabó atacando con un verdadero 4-2-3-1, esto es, con Fabián y Guardado paralelos y por delante de los centrales; aunque esta disposición está llena de defectos, tuvo la virtud (por la propia incomodidad que provoca a los jugadores, que siempre se sienten mal colocados: demasiado cerca de un compañero o en la línea de conducción de un central) de tener en constante movimiento ofensivo a Guardado, Fabián y Boudebouz, lo que ayudó a agitar el sistema defensivo del Leganés.

Con el Lega muy atrás –no presionaba ni en los saques de puerta–, el Betis se instalaba en campo rival, ejercía una excelente presión postpérdida (facilitada por encontrarse el Leganés muy aculado, claro está), alcanzaba cotas enormes de posesión y llegaba con regularidad por las bandas; finalmente el gol caía en una jugada de presión de León.

Minutos 20 al 40
Ya arriba en el marcador, el Betis comienza a amasar el balón en su propio campo para provocar la apertura de líneas del Leganés y con ello la aparición de espacios.

Minutos 16 al 20. Posesión escandalosa a favor del Betis y balón en campo del Leganés.

Minutos 21 al 25. Posesión escandalosa a favor del Betis y balón en campo del Betis.

En principio la cosa funciona muy bien: atraído el Lega al uno contra uno –a costa, claro, de dejar a sus defensas expuestos al mismo riesgo– Joaquín marca en un balón largo pero dirigido de Adán, procedimiento por cierto perfectamente válido en este fútbol (y uno de cuyos maestros es de hecho el portero del City de Guardiola).

Si presionas arriba...

... te expones a la igualdad numérica abajo. 2-0.

Minutos 40 al 70
Pero el Betis peca de exceso de conservadurismo con balón (amasa demasiado el balón atrás sin tomar riesgos casi nunca para salir en ventaja y velocidad), el Leganés alarga sus ataques y una vez más la defensa estática del Betis, siempre blanda por dentro, concede dos goles, si bien no faltan ocasiones béticas para cerrar el partido. Los visitantes machacan el costado derecho del Betis, en el que Amrabat abusa de su superioridad física para bajar una y otra vez pelotazos ante Francis.

Minutos 70 al 90
Pese al buen resultado de su presión alta, o tal vez cansado por ella, el Leganés vuelve a encerrarse como al inicio y el Betis asedia su portería, de nuevo con balones cruzados que rara vez encuentran rematador. En uno de ellos llega el penalti y el gol del hijo pródigo.

Jugador por jugador
Adán: Su mejoradísimo juego de pies (asistencia incluida) oculta un día más su mediocre temporada bajo palos: se traga el primer gol, y lo sabe (observen su abatimiento tras recibirlo).
Francis: Muy bien en ataque (penalti incluido) pero muchos apuros en defensa, y es que su ligereza física es una ventaja en general pero un grave defecto para ser zaguero si te cuerpean, como hizo Amrabat. Tiró mal el fuera de juego (y luego resbaló) en el 2-2. En suma: tiene calidad y voluntad, pero está muy verde para ser lateral del Betis.
Amat: Otro buen partido, con y sin balón. Y esta vez no lo expulsaron.
García: Partido serio.
Durmisi: En suave línea ascendente.
Fabián: Delicioso con balón, aunque tiene mucho que mejorar en defensa. Volvió a rehuir el choque.
Guardado: Partido poco lucido pero muy constante. Necesita físico a su lado.
Joaquín: Muy buen partido. Está sorprendentemente fuerte en lo físico. Su control con la cabeza y su potencia en la carrera del 2-0, excelentes.
Boudebouz: Da mucha fluidez al juego y se le ve mucho más cómodo, pero en la privilegiada posición de mediapunta hay que aportar mucho más que una asistencia de vez en cuando.
Tello: Está en muy buena forma física. Más goles, algo importante en su puesto.
León: Sorprende el hipercriticismo de una parte de la afición hacia un jugador que pelea todo (y su pelea produce), llega a casi todo y ha metido seis goles en media temporada.

Camarasa: Poquito, como siempre, y eso que el partido se le puso a favor, con campo abierto.
Rubén Castro: Su esperadísimo regreso acabó de la mejor manera posible, aunque antes falló una de las que no suele. Probablemente hará juchas medias horas y cuartos de hora en los próximos partidos.
Tosca: Aparición testimonial.

Equipo técnico: Sigue sin dar con la tecla defensiva, aunque esta vez tenía la excusa de las bajas.

El detalle: Probablemente hubo consigna de hacer pocas faltas cerca del área, y surtió efecto.

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