domingo, 31 de julio de 2016

Dresden Cup: unos breves apuntes

El triunfo del Betis en la Dresden Cup, tras vencer primero al Werder Bremen y empatar luego contra el Everton (clásicos de nivel medio de la Bundesliga y la Premier, respectivamente), dejó un buen sabor de boca en el aficionado bético y algunas lecturas interesantes:

1. Resulta difícil valorar el potencial exacto de las alineaciones que opusieron los rivales, pero, esto a un lado, sorprendió que fuese superior –en fútbol y en resultado– el rendimiento del equipo propuesto por Poyet en el primer partido respecto al segundo, pese a tratarse de una alineación de canteranos y supuestos suplentes. No parece tener mucho sentido traer futbolistas para relleno de plantilla cuando están ya aquí un lateral como Navarro, un interior como Hinojosa (o como Narváez), un central como José Carlos o un centrocampista como Fabián.

2. Sea o no debido a la familiaridad de estos jugadores con el juego de posición y el 4-3-3, que ya practicaron con Romero en el filial al final de la temporada pasada, lo cierto es que al Betis le funcionó mejor el fútbol de toque y presión postpérdida ante el Werder Bremen, al que superó claramente en posesión, que ante el Everton. Fueron importantes para ello el buen manejo de un central zurdo como José Carlos, el toque de Fabián, el alto nivel de Ceballos –mucho mejor como interior izquierdo que como derecho– y, un día más, el excelente juego de espaldas de Alegría, que ofrece siempre una buena opción de pase a media distancia.

3. Como defectos más importantes se apreciaron en ese partido las malas elecciones de jugada en el último tercio del campo –se crearon pocas ocasiones para el volumen de juego generado– y cierta debilidad al defender en estático; en particular preocupa la espalda de los extremos, que no siempre siguen bien a los laterales rivales, algo típico del 4-3-3.

4. Ante el Everton el Betis fue rocoso pero le costó controlar la posesión de balón; se intentó de salida el mismo esquema, 4-3-3, y el mismo estilo, pero ni Adán la toca como Giménez, ni Pezzella saca el balón como José Carlos, ni Rubén Castro (delantero centro una vez más) tiene condiciones físicas para hacer de delantero-boya, ni Felipe Gutiérrez está aún en forma (como tampoco, por cierto, Sanabria, que jugó un buen tramo de cada partido).

5. Rubén Castro no está a gusto solo arriba (Cejudo y Joaquín, obligados a defender su banda, jugaron lejos de él), y resulta preocupante que Poyet no dé con la tecla para solucionar este problema. Es pronto para saberlo, pero tememos que pueda anteponer un esquema concebido de antemano a las condiciones concretas de los futbolistas importantes de la plantilla; Rubén Castro tiene las que tiene, y entre ellas están una facilidad asombrosa para meter goles y un físico limitado para ciertos trabajos, como la presión o bajar balones. A Poyet y su equipo les toca descubrir un modo de encajarlo.

6. A este respecto, conviene anotar que el fútbol de posición NO tiene por qué jugarse necesariamente con un esquema predeterminado. Sí conviene que el esquema separe adecuadamente en ataque a los jugadores, generalmente formando determinados triángulos, pero para ello hay muchas más posibilidades que el 4-3-3 tradicional del Barcelona. De hecho cuando el Betis jugó un 4-4-2 durante el último tercio de partido ante el Everton (con Sanabria y Rubén arriba), lo hizo en principio con un buen reparto de posiciones ofensivas; por un rato se vio una especie de rombo a la italiana (en verde, el 4-4-2 lineal en defensa; en blanco, posiciones de ataque), con Joaquín pidiéndola por dentro y Jonas de vértice por delante:


Es exactamente así, por cierto, como jugaba el Betis del último ascenso. No parece probable que Poyet se plantee jugar de este modo después de haber hecho un esfuerzo por traer a varios extremos, pero con Ceballos, Gutiérrez, Petros, Fabián y Jonase incluso Joaquín, Cejudo y Portillo en la plantilla no estaría de más plantearse usar un esquema que encaja perfectamente a dos delanteros y tres interiores, sin necesidad de extremos puros. Varios de esos jugadores podrían hacer perfectamente el delicado papel de punta ofensiva del rombo que luego cierra como mediocentro (el que hacía Vidal en la Juve), y además ese esquema se adapta como un guante a la presión alta.

Ante el Everton, la entrada al campo luego de Musonda, mucho más abierto que antes Joaquín, y el vacío en la banda izquierda una vez Alegría sustituyó a Rubén, nos hacen pensar sin embargo que la cosa fue más casual que premeditada y que –como cuando Merino jugó así el año pasado– Poyet encargó a Ceballos y Musonda papeles parecidos, de mediocampista de banda mal definido, algo que dice muy poco en favor del olfato táctico del entrenador. Esperaremos acontecimientos.

7. Durmisi dio de nuevo buena impresión. Toca muy bien las faltas y es muy rápido. El lateral izquierdo (Martínez anda bien también) parece hoy mejor cubierto que el derecho.

8. Adán volvió a tragarse un par de balones cruzados desde su derecha por atacarlos con un solo puño, y además el del lado del que viene el balón; uno costó un gol, y no es la primera vez. Tampoco es la primera vez que se desperdicia un córner absurdamente por poner el balón muy cerca de la línea de fondo.

Los comentarios son bienvenidos. En Twitter, @juanramonlara7.

7 comentarios:

  1. Baeticus Astigitanus1 de agosto de 2016, 15:10

    Parece ser que lo que lo que comentas de Joaquín fue un cambio táctico derivado de una decisión personal del portuense, por lo que ha comentado Poyet en entrevista, pero me alegra saber que nuestro entrenador se dio cuenta del hecho y tomó nota.

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    1. Pues sí. Curiosas sus palabras sobre quién sabe y quién no de fútbol, por cierto.

      Espero que Poyet lo lea bien. ;)
      Saludos
      JR

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  2. Yo me di cuenta de que Joaquín tendió a irse al centro en el tramo final del partido pero no aprecié 4-4-2 ni rombo por ningún lado, la verdad. Ahora bien, en esto de los esquemas está claro que el que entiendes eres tú. A mí me cuesta mucho verlos y generalmente los pillo una vez que tú has arrojado luz al asunto.
    A mí Poyet me tiene preocupado por un par de cuestiones:
    1) su insistencia en jugar con dos extremos sin gol escoltando al delantero centro. No me convence el asunto, por mucho que los volantes este año aporten cierto gol al equipo, la verdad.
    2) su apuesta por Cejudo como titular, ya sea de volante/interior o extremo. Tampoco lo veo. Supongo que le habrá impresionado sus condiciones físicas pero es que ofensivamente no sólo no aporta nada sino que la mayoría de las veces resta.
    Dicho lo cual y aunque parezca contradictorio, estoy contento con Poyet. Las cosas buenas ganan, de momento, a las malas. Se aprecia trabajo y cierto orden.
    Otra cosa positiva de esta pretemporada es el papel de los canteranos. Me ha impresionado (positivamente) muy especialmente Jose Carlos. Central con clase al estilo Vidakovic pero en zurdo. Fabián también me ha gustado de mediocentro. Álex Martínez es mejor que Durmisi. Y rafa navarro está para ser lateral dcho suplente. Me gustó más Narváez que Hinojosa pero con la superpoblación de volantes que hay creo que sería mejor que aportasen en el filial.

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  3. La verdad es que, por una vez, el esquema tiene algo de "wishful thinking". Fue muy poco tiempo para que se estableciera seriamente, y era así (Joaquín y Ceballos por dentro, Jonas por delante de Petros), pero ni tan perfecto ni intencionado. No obstante, la idea creo que es buena.

    A mí el punto 2 no me preocupa porque no creo que Cejudo vaya a ser titular. La 1 sí, y mucho. También me convence Poyet, y también me convence esta cantera: no me explico cómo estos jugadores bajaron a Tercera. O a lo mejor sí, jeje.

    No me explico el fichaje de Herrera, la verdad. Salud.
    JR

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  4. Por alguna razón no ha salido un comentariod e Pearl Jam sobre el asunto del tercer portero. Yo aún tengo mosqueo por Adán, que ha debido de tener grandes tentaciones de Inglaterra. A día de hoy, en efecto, parece que la idea es ceder a Pedro o mandarlo al filial, pero que juegue. Yo no entiendo muy bien por qué hace falta un tercer portero simplemente para entrenar...

    Saludos
    JR

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  5. Comparto absolutamente contigo, JR, la opinión respecto al tercer portero, Manu Herrera. Yo entiendo que esta idea del tercer portero fichado sólo tiene un sentido: cubrirse las espaldas por una posible cláusula a finales de agosto con respecto a Adán, de modo que ya prácticamente no tengas tiempo a reaccionar. Esperemos a ver qué ocurre.
    Otro aspecto a comentar. A veces las cuestiones de mercado son incomprensibles. Veamos. Vendes a un futbolista joven, adaptado, fuerte, en una posición específica, que cumple perfectamente su cometido, Diayé, por 7,5 millones de euros. Vale.
    Ahora te las ves y te las deseas para encontrar un tío que te puede costar 4-5 millones de euros, que no conoce el club, su idiosincrasia, para esa misma posición. ¿De verdad era necesario vender a Diayé por 2 millones de euros de beneficio? Si el problema es de dinero del futbolista, se podría haber hablado. En fin. Algo parecido me pasa con Westermann. Echas a un central zurdo experimentado que podría haber dado "el avío" para esta temporada, y ahora tienes problemas serios para encontrar un central zurdo (por cuestiones de dinero, o de perfil), o te tienes que acabar quedando con tres centrales diestros y José Carlos. Torrecilla y Poyet sabrán. A ver qué soluciones tenemos en el futuro. Por cierto, renovación por un año ya para Rubén... Ayer lo vi de nuevo con Sporting de Lisboa... Uff, qué pegada, Dios mío... Saludo.

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  6. Sin mirar a Pepito o a Manolito en particular, yo hace muchos años que sólo encuentro una explicación a estas entradas y salidas sin sentido: está claro que hay gente que saca tajada de las compras y ventas. A eso se suma una profesionalidad que no corresponde con las cifras en juego; por ejemplo, que se gasten (o cobren) millones de euros por jugadores que llevan cien partidos en nivel profesional y cuyos defectos o virtudes el entrenador "descubre" en tres entrenamientos. De las idas y venidas de jugadores de cada año al menos la mitad (como esas dos que dices) no tienen el menor sentido. Zidanes y pavones, que decía el otro.

    La marcha de Adán sería grave. Saludos.
    JR

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